El Blog

Calendario

<<   Diciembre 2017    
LMMiJVSD
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

Galicia

El Gobierno pide ayuda a Bruselas dos meses después de la catástrofe de los incendios de Galicia

Por Narrador - 11 de Octubre, 2006, 7:30, Categoría: Galicia

BRUSELAS. Dos meses después de que el fuego se ensañara con los bosques y tierras gallegas y se cobrase la vida de cuatro personas, el Gobierno español se ha dirigido a la Comisión Europea para pedir el apoyo económico de Bruselas a través del Fondo de Solidaridad, que prevé la asistencia a Estados miembros de la UE en casos de catástrofes naturales.

Según han confirmado el Gobierno, la Xunta y fuentes comunitarias, España solicitó la ayuda de Bruselas a finales de la semana pasada apurando así la fecha límite establecida por la norma comunitaria para pedir la asistencia económica de la UE, según la cual el Fondo sólo puede ser activado si la solicitud del país afectado se produce en un plazo de diez semanas a partir de la fecha en que se produjeron los primeros daños.

El pasado 7 de septiembre el PP y PSOE europeos pidieron a la Comisión Europea la movilización del Fondo de Solidaridad de forma que las regiones europeas afectadas puedan acogerse a él para paliar los daños causados por las catástrofes naturales. No obstante, días antes el comisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas, había hecho público que el Gobierno español y la Xunta de Galicia no se habían pronunciado ante Bruselas para pedir la asistencia contemplada por el fondo comunitario y paliar así los daños provocados por los devastadores incendios.

Según fuentes del Ejecutivo comunitario, el Gobierno español ha enviado a Bruselas un informe en el que da parte de los daños totales derivados de la catástrofe, de las repercusiones que ha tenido sobre la economía y la población, de los costes aproximados que supondrá a las arcas españolas y de las fuentes de financiación de las que dispone.

Con este paso se abre un periodo de análisis en el que la Comisión Europea (CE) estudiará si lo expuesto en el informe concuerda con los requisitos establecidos para acogerse a las ayudas. El estudio de la CE podría durar entre dos y tres meses, aunque el proceso total hasta que España pueda recibir el pago de Bruselas en caso de ser aprobado podría alcanzar un año a partir de ahora y, en caso de que la cantidad estimada por España sea superior a los cálculos posteriores de Bruselas, deberá procederse a la devolución de la cantidad correspondiente.

El Fondo de Solidaridad puede ser ejecutado en casos de daños que superen los 3.000 millones de euros o representen pérdidas superiores al 0,6% del PIB del país. En caso de catástrofes regionales inferiores que afecten a la mayoría de la población y supongan un duro golpe para su economía el Fondo prevé una ayuda anual de 5.625.000 euros.

Misión a Galicia

Por su parte, la Mesa de Presidentes el Parlamento Europeo (PE) pretende aprobar mañana el envío de una misión a Galicia para analizar la gestión de los incendios del pasado verano y visitar las zonas más afectadas.

Hasta el momento, la única ayuda que el Gobierno había solicitado a Bruselas para combatir los incendios se limitaba a tres aviones Canadair, cinco helicópteros dotados de contendores de agua y 20 camiones cisterna, que fueron previstos en un plazo de pocas por la CE el pasado 9 de agosto. El PE se plantea en estos momentos la creación de un «Cuerpo europeo de protección civil» que haga más eficaz la asistencia comunitaria en estos casos.

Una información de Laura Villena (Servicio Especial) publicada por el diario ABC el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

El pesebre de «Nunca Máis»

Por Narrador - 24 de Septiembre, 2006, 8:00, Categoría: Galicia

SANTIAGO. El 22 de mayo de 2005, el colectivo «Burla Negra», vinculado a la plataforma «Nunca Máis», presentó en Santiago el documental «Hai que botalos», compuesto por 25 cortometrajes y que pretendía «mostrar una visión crítica de la situación política, social, cultural y económica de Galicia», si bien su fin último era animar al electorado a no votar al PP en las elecciones autonómicas del 19 de junio. El proyecto seguía el mismo patrón que el film «Hay motivo», promovido por sectores culturales afines al PSOE en la precampaña de las generales de 2004 con la intención de menoscabar la imagen de los ocho años del Gobierno de Aznar.

En el caso de «Hai que botalos» -cuya página web, desde la que podía descargarse el documental, ya no está activa-, la Xunta de Galicia llegó a plantear a sus servicios jurídicos si el documental era injurioso hacia la figura del entonces presidente Manuel Fraga. «Es morralla y porquería», denunció tras visionarlo el también candidato del PP a la reelección, «y a quien lo vea le va a dar asco». En uno de los cortometrajes se imitaba al propio Fraga y se recordaba su pasado franquista; en otro se sucedían insultos en gallego hacia los dieciséis años de gobierno popular, y en tres de ellos se justificaban las actuaciones del colectivo «Nunca Máis» durante la crisis del «Prestige».

Pues bien, tras el cambio de gobierno en la Xunta de Galicia, cerca de cuarenta de los participantes en «Hai que botalos», muchos de ellos a su vez integrantes de «Burla Negra» y «Nunca Máis», reciben ayudas de la Administración autonómica o trabajan para distintos departamentos de la misma.

De monologuista político a la TVG

El caso más claro es el del actor Carlos Blanco, participante como monologuista en diversos actos electorales del PSOE y el BNG, e intérprete en el cortometraje «O Derradeiro», dentro de «Hai que botalos». En una entrevista en julio de 2005 explicaba que «han sido muchos años de lucha, no tanto contra Fraga, sino contra una Galicia a superar, la del enchufismo». El pasado 9 de junio, Blanco presentaba su nuevo programa en la TVG, «Somos unha potenzia». Este 2006, Blanco ha participado también en las películas «O partido» y «Hotel Tívoli», ambas producidas por la Televisión de Galicia y subvencionadas por la Consellería de Cultura de la Xunta. También apareció en «Cargo», otra cinta producida por el ente público autonómico.

El otro actor gallego más identificado con los movimientos opositores al anterior gobierno popular es Luis Tosar. Integrante de las listas del BNG al Parlamento Europeo en 2004, fue voz en «off» de otro de los cortometrajes. En 2006 ha prestado su voz a la campaña audiovisual de Turgalicia, organismo dependiente de la Consellería de Industria, controlada por el Bloque. Además de participar en «Hotel Tívoli», formó parte de la película «Galatasaray-Depor», coproducida por la TVG.

Del campo de las letras gallegas proceden Suso de Toro y Manuel Rivas, guionistas de los cortos «Non hai palabras» y el controvertido biopic de Manuel Fraga, respectivamente. De Toro, inspirador de Zapatero, se ha convertido en tertuliano habitual de la Radio Galega, una emisora cuyo director de programas es Xurxo Souto, que fue uno de los portavoces de «Nunca Máis», y cuya labor ha sido duramente cuestionada durante la ola de incendios que asoló Galicia este verano. Rivas, por su parte, vio cómo su obra «O Héroe» era subvencionada por la Xunta de Galicia e incluida en los circuitos culturales de la Consellería del ramo y el Instituto Galego de Artes Escénicas.

Junto a Carlos Blanco en el corto «O Derradeiro» actuaba Paco Lodeiro, intérprete que en la actualidad presenta en la TVG los programas «Cifras y letras» y «Terceira rede». Del celuloide a la televisión autonómica saltó también la actriz Iria Piñeiro, participante de otro documental de «Hai que botalos» y que este verano ha presentado en el canal autonómico el espacio vespertino «Supermáster».

Intérpretes de «Hai que botalos» como Evaristo Calvo, Miguel de Lira, Patricia de Lorenzo o Marcos «Petete» han encontrado un hueco en la serie «Pepe O Inglés», también emitida por la TVG con discretos resultados de audiencia. Paula Carballeira combina su participación en la referida serie con la dirección e interpretación de «A cabana de Babaiagá», una producción para el público infantil del Centro Dramático Galego, dependiente de una Consellería de Cultura que subvencionó con 27.600 euros a la compañía «Berrobambán», a la que pertenece junto a Anabel Gago, Chiqui Pereira y Teresa Rodríguez. Las cuatro, a su vez, aparecieron en el cortometraje crítico «Untos».

En este documental, que relataba las «guerras internas del PP», también fue parte activa Lorena Conde, productora en la actualidad del espectáculo «Circo-Lar», dentro del circuito «A Cultura Circula» - financiado por la Vicepresidencia de la Xunta y las Consellerías de Cultura e Industria, tres departamentos gobernados por el nacionalismo gallego-, en el que también se han incluido obras de Xesús Ron y Pela del Álamo, actores protagonistas de otro de los cortometrajes.

La Consellería paga

A sueldo de la Consellería de Cultura está también la actriz Nazaret López -guionista de la pieza «Me lo dijo Pérez»-, que presenta los actos de «O ano da memoria», organizados por este departamento. De Cultura depende también el Centro Galego de Arte Contemporáneo (CGAC), donde se han proyectado vídeos de Juan Lesta, autor de un corto sobre la «manipulación informativa durante el «Prestige»». El músico Boy Elliot, responsable de la banda sonora del corto «¿Nunca Máis», ha participado en giras financiadas por la Consellería, caso parecido al del grupo de hip-hop «Dios ke te crew», que puso ritmo a una de las piezas del proyecto y ha participado recientemente en el festival «A Mocidade coa Lingua», subvencionado por la Vicepresidencia.

El programa «Onda Curta» de la TVG recoge, igualmente, a diversos integrantes del movimiento intelectual contra el anterior gobierno de Manuel Fraga. Su presentador, «Juanillo» Esteban, fue activo militante de los actos públicos de la plataforma «Nunca Máis». En su programa se han emitido cortometrajes de Cesar Martínez Goldi, participante a su vez en dos de los documentales de «Hai que botalos»: uno sobre el «despilfarro de las ayudas europeas» en la etapa de Fraga y otro acerca del «acarreo» de votos en el rural.

Así hasta superar la treintena de nombres y apellidos que, tras colgar la pancarta con el cambio de color político en San Caetano, se manifestaron el pasado agosto en Santiago no para exigir la depuración de responsabilidades en la Xunta por el «agosto negro» que calcinó más de 80.000 hectáreas entre el 4 y el 14 de dicho mes, sino para responsabilizar sin reparos a la anterior política del PP de la catástrofe incendiaria y defender la gestión de la actual Administración. PSOE y BNG duermen tranquilos. Saben que contra ellos no filmarán otro «Hai que botalos».

Una información de Jose Luis Jiménez publicada por el diario ABC el domingo 24 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

40.000 voces exigen al PSOE que no se esconda

Por Narrador - 18 de Septiembre, 2006, 6:30, Categoría: Galicia

Una multitudinaria concentración -superior a la de «Nunca Máis»- reclamó responsabilidades a la Xunta y el Gobierno central por los incendios de Galicia. Rajoy cree que la crisis se gestionó de forma «incompetente»

Santiago - El Partido Popular de Galicia enseñó ayer en la plaza del Obradoiro de Santiago su musculatura. Ya no gobierna, pero su capacidad de convocatoria es incuestionable. 40.000 simpatizantes, según cifras de «Sós contra o lume» (Solos contra el fuego), la plataforma organizadora de la manifestación; 12.000 personas, según cálculos de la policía local, elevaron su voz para pedir una comisión de investigación y dimisiones en el bipartito por la plaga de incendios que puso en jaque a Galicia durante los primeros quince días del pasado agosto.

Galicia está quemada. Y continúa sin saber qué pasó durante esa fatídica quincena. Lo que sí ha quedado claro es que «no ha habido tramas organizadas», como aventuró en los primeros momentos de la crisis el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y como ya adelantó este periódico. El presidente del PP, Mariano Rajoy, se apoyó en un informe elaborado por la Guardia Civil «que descarta la trama criminal» para desdecir al ministro.

El líder popular, que definió la marcha como «la más importante de Galicia de los últimos quince años», aprovechó para pedir que «se forme una comisión de investigación que esclarezca» lo sucedido.

Para Rajoy, la labor de un Gobierno es la de «no crear problemas» y, en su opinión, los manifestantes se citaron en Santiago para reclamar que «los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y de Touriño asuman sus responsabilidades», que las «ayudas a los damnificados sean serias y que se cree un plan serio y de verdad». A continuación, el presidente del PP acentuó el gesto de seriedad para indicar que «los incendios de Galicia demuestran la incompetencia y la ineficacia de la Administración, como en otros temas como la inmigración, las deficiencias en el control de las fronteras o la paralización del aeropuerto de El Prat. Lo grave es que la Administración haya intentado derivar sus responsabilidades hacia otros».

Rajoy, que llegó media hora tarde a Santiago por un retraso en su vuelo, también recordó las palabras de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, señalando el «bajo nivel sociocultural de los gallegos». Le respondió que «está muy por encima de alguno de los miembros del Gobierno de España».

Antes de sumarse a la manifestación, el líder popular criticó al PSOE por utilizar su Conferencia Política para «agredir al PP y a los que no piensan como ellos. Los únicos y grandes protagonistas hemos sido los dirigentes y militantes del PP». Además, censuró la presencia del ministro de Asuntos Exteriores en la Cumbre de Países No Alineados y apostó por «estar al lado de las democracias liberales y occidentales, y no con Cuba, Venezuela o Irán».

Después de su alocución ante los medios, Rajoy se integró en la manifestación con Alberto Núñez Feijoo, presidente del PPdeG, y Ana Pastor para escuchar atentamente los discursos de la plataforma «Sós contra o lume».

Especial trascendencia, por la emotividad, sonaron las palabras de Ana Massó, que perdió a su madre y a su abuela en el incendio de Cerdedo: «¡Qué ironía, señores de la Xunta! Yo les voté a ustedes y estas muertes se podrían haber evitado cortando a tiempo la carretera. Por eso les insto a que asuman sus responsabilidades, que se sepa toda la verdad y que se haga justicia». Su discurso fue premiado con un atronador aplauso, que retumbó en la milenaria plaza de la catedral. En esta línea, Núñez Feijoo, señaló que «es una segunda oportunidad para que el Gobierno deje la soberbia y de incriminar a la oposición y explique a los gallegos qué sucedió. Es su segunda oportunidad y le tiendo la mano». Los dirigentes populares vieron el clamor de sus simpatizantes entre el gentío, «porque el partido no convocó la manifestación», señaló Feijoo.

Una información de Xabier R. Blanco publicada en el diario LA RAZON el lunes 18 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

La Xunta cierra parte de la ría de Arosa al marisqueo por un vertido químico sobre el Umia

Por Narrador - 3 de Septiembre, 2006, 6:30, Categoría: Galicia

CALDAS DE REIS (PONTEVEDRA). El lento avance sobre el río Umia de una letal mancha tóxica de productos cancerígenos derivados del petróleo y sulfato de cobre, de 1,5 kilómetros de largo y color azulado blanquecino, amenaza desde el incendio el viernes en la central química de la firma alemana Brenntag los bancos pesqueros de la ría de Arosa. Se trata de una nueva gran tragedia medioambiental en una Comunidad ya castigada por el «Prestige» y los incendios forestales, que ha obligado al Gobierno gallego a cerrar de forma cautelar los bancos marisqueros en la desembocadura del río y prohibir a más de 100.000 personas el uso doméstico de sus aguas, incluso para el riego.

El fuego, declarado pasadas las 14.00 horas del viernes en la central situada en Caldas (Pontevedra), y controlado a las tres horas con la acción conjunta de efectivos de la Policía Local, Guardia Civil y Bomberos de diferentes distritos, pareció, en principio, lo de menos. El tráfico entre Villagarcía de Arosa, Pontevedra y Santiago cortado durante horas; una enorme columna de humo y las primeras tesis del fallo humano -un trabajador pudo manipular erróneamente un disolvente y provocar la deflagración- dieron paso, momentos después, a la incertidumbre de vecinos y personal de las naves contiguas que sufrieron importantes molestias en los ojos por la combustión de los productos corrosivos e inflamables que manipulaba la factoría.

Ya entonces saltó la alarma: el aire podría ser tóxico. Descartada tal posibilidad por los técnicos de Protección Civil que, desplazados a la zona, aseguraban que el nivel de contaminación atmosférica era, definitivamente, cero, el fantasma de una nueva catástrofe ambiental sobrevoló de la mano de los agentes de «Aguas de Galicia», el organismo autonómico responsable de la calidad de las aguas en la Comunidad. Los técnicos observaron que el río Umia tenía una mancha de color azul turquesa, de aproximadamente un kilómetro y medio, que se desplazaba lentamente -a un ritmo de medio kilómetro cada cuatro horas- por el cauce fluvial y que podía provocar, según el consejero de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, una «elevada mortandad» a su paso.

El veneno fluyó durante trece horas

Y, lamentablemente, así ha sido. Una simple visita al tramo del cauce por donde el vertido se ha paseado a sus anchas ofrece la triste panorámica de cientos de peces muertos y plantas teñidas del turquesa maldito en los márgenes donde se ha posado la mancha, que, según comentaron testigos de la zona a ABC, no dejó de fluir sobre el río hasta trece horas después de declararse el fuego. Para controlar más «fugas», Pesca ordenó la extracción de muestras de agua del Umia cada 3-4 horas por parte de técnicos del Instituto Tecnológico del Mar. Apenas unos kilómetros río arriba, el personal de la nave de almacenamiento y distribución de productos químicos de Caldas, ataviado con trajes especiales, continuó retirando durante toda la jornada los productos corrosivos aún presentes en la parte posterior de los 5.000 metros cuadrados de instalación que quedaron totalmente chamuscados.

Mientras eso ocurría, en el Ayuntamiento de Cambados, los titulares autonómicos de Medio Ambiente y Pesca «sorprendieron» a los alcaldes de la comarca pontevedresa del Salnés, a las que surte de agua el río Umia, al revelarles el alcance de la tragedia: cortado a última hora de la tarde del viernes, el suministro de agua para el consumo doméstico queda prohibido, incluso para el riego, como «medida de prevención», explicó la consejera de Pesca, Carmen Gallego.

El embalse de Caldas de Reis también quedó cerrado para usar el agua almacenada hasta agotar las reservas. Además, el excedente de los depósitos de la cabecera del río sólo durarán hasta hoy o mañana, como máximo, momento en el que la Xunta dispondrá «una flota de camiones cisterna» para abastecer a los 110.000 residentes en la comarca afectada.

Las caras largas de los regidores se acentuaron cuando se les informó de que la mancha química es altamente volátil y tóxica, hasta el punto de que, a la salida de la reunión, hablaban de «una catástrofe medioambiental sin precedentes, la primera de la historia de la comarca», que se salvó a duras penas del «Prestige» y que rozó la de los incendios de este verano.

   

Una información de Érika Montañés publicada en el diario ABC el domingo 3 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

«Nunca Máis» vuelve a aprovechar una tragedia para arremeter contra el PP

Por Narrador - 21 de Agosto, 2006, 7:30, Categoría: Galicia

20.000 personas, encabezadas por el PSOE y el BNG, se manifiestan en Santiago contra «el terrorismo incendiario». Pese a la falta de efectivos durante los fuegos no hubo críticas ni a Xunta ni al Gobierno. José Blanco: «Rajoy no quería que los incendios se apagaran»

Madrid - La manifestación convocada ayer por «Nunca Máis» en Galicia tenía como lema «Paremos el terrorismo incendiario. Por un cambio en las políticas para nuestro monte». Miles de personas -20.000, según la Policía; 40.000, según la organización- se sumaron a una marcha en la que el principal interrogante que gritaron los asistentes fue: «¿A quién beneficia que arda Galicia?».

José Blanco, secretario de Organización del PSOE, a la misma hora en Madrid declaraba lo siguiente: «Sonará fuerte decirlo, pero lo voy a decir, durante estos días he escuchado en muchas ocasiones al señor Rajoy hablar de los incendios en Galicia, el señor Rajoy no quería que los incendios se apagaran, ni que se detuviera a los pirómanos, lo único que quería era criticar al presidente del Gobierno de España».

Al inicio de la manifestación, una de las portavoces de «Nunca Máis», Adela Figueroa, afirmó que Galicia «necesita un cambio radical en la política anterior, que durante muchos años desestructuró el país». Según esta ecologista, cuando hay una ordenación del territorio lógica prender fuego, aunque se quiera, es muy difícil», aseveró.Y es que, aunque desde agosto de 2005 el Partido Popular no está al frente de la Xunta, las críticas hacia sus dirigentes fueron la tónica durante toda la jornada de ayer. A las pancartas en las que se podían leer «Incendiario = Terrorista. Eucaliptos= gasolina» o «Partido Popular, terrorismo ambiental» se sumaron las palabras de la nutrida representación de representantes políticos del PSOE y el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) que encabezaron la manifestación.

Entre los asistentes se encontraban el secretario de Organización del PSdeG, Ricardo Varela, el portavoz del Grupo Parlamentario del BNG, Carlos Aymerich, y su homólogo del PSdeG, Ismael Rego. Jorquera valoró como «increíble» que el anterior Ejecutivo gallego destinase «recursos a la lucha contra el fuego» pero «nunca a investigar las causas». Además, resaltó que lo «fundamental» es «acelerar las políticas que está poniendo en marcha el actual Gobierno» para contrarrestar el «abandono rural» y la «gran eucaliptada» que provocó la gestión de la anterior Xunta.

Sin embargo, en relación «a las políticas del actual Gobierno», Alberto Blanco, alcalde popular de Muxía, en La Coruña, afirmaba hace dos días en una entrevista concedida a LA RAZÓN que «Narbona hasta ahora no había hecho nada» y que la catástrofe gallega era consecuencia de «reducir las plantillas de la lucha contra incendios un 34 por ciento».

Criminalizar. Por su parte, el portavoz parlamentario del PP de Galicia, Xosé Manuel Barreiro, recordó que cuando él era consejero de Medio Ambiente ya decía que el 90 por ciento de los incendios eran intencionados y que, ante tal afirmación, Emilio Pérez Toruriño, actual presidebte de la Xunta, y su vicepresidente, Anxo Quintana, le respondían que «pretendía criminalizar a la sociedad». «¿Por qué se quiere desviar la atención y no se quiere analizar la situación a fondo?», se preguntó.

A la manifestación se sumó también un reducido grupo de independentistas, que portaban grandes fotografías del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; el líder del PP, Mariano Rajoy, o el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, su vicepresidente y el responsable de Medio Ambiente, con la leyenda «Responsable». No obstante, fueron abucheados por la gente cuando entraron en la plaza de la Quintana, donde la cantante Uxía Senlle leyó un manifiesto donde señaló que, en doce días, Galicia sufrió una «auténtica barbarie que sólo puede ser calificada de terrorismo incendiario».

El manifiesto recordó que se registraron cuatro víctimas mortales: dos mujeres que quedaron atrapadas en su coche en un fuego los primeros días, un hombre que apareció calcinado y otro que sufrió quemaduras mientras apagaba un fuego y murió tras varios días ingresado en un hospital.

«No lo vamos a olvidar», gritó Uxía Senlle, que también indicó que este año los incendios fueron «cualitativamente distintos» a los que habitualmente se registran en Galicia, ya que se registraron especialmente en la fachada atlántica, muy cerca de zonas habitadas y amenazaron casas, aeropuertos o gasolineras. «La percepción de la gente llegó a ser de un cierto desamparo cuando, pese a los esfuerzos desplegados por el operativo, el fuego era una amenaza real», y «otra vez» la sociedad civil «suplió con sus propias manos las carencias que se daban en los momentos más duros de la catástrofe». El manifiesto explicó también los objetivos de la manifestación: mostrar que la sociedad gallega «no ampara estas prácticas de terrorismo incendiario, sino que las repudia y combate» y reclama que no haya impunidad. «Los culpables, directos o indirectos -si se demuestra que existen- deberán pagar por su proceder», señaló.

248 millones de pérdidas. La plataforma «Nunca Mái» reclamó en el manifiesto la creación de una comisión parlamentaria en la Cámara gallega para estudiar lo acontecido estos días y apuntó que, más allá de la confrontación partidista, la sociedad gallega reclama de sus representantes soluciones al problema del fuego, ante lo que demanda una nueva política forestal. Mientras, técnicos y veterinarios de la Consejería de Medio Rural calculan los daños ocasionados por las llamas. Uniones Agragarias ya ha cifrado en 248 millones la pérdida de renta a la que tendrán que hacer frente los agricultores, ganaderos y dueños de madera, por lo que no ha dudado en situarlos como «las grandes víctimas reales».

    

Una información de F. Martínez publicada en el diario LA RAZON el lunes 21 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Los simpatizantes de Nunca Máis exhibieron carteles en los que podía leerse "Rajoy debe morir"

Por Narrador - 21 de Agosto, 2006, 7:00, Categoría: Galicia

Complementamos la información sobre estos farsantes de ‘Nunca Mais’ con la reseña que publicaba la pasada semana Libertad Digital sobre una ‘manifestación’ también en Santiago de Compostela el 9 de Agosto. Según algunas de sus pancartas ‘Rajoy debe morir’ y con estos se manifiestan representantes del gobierno gallego. De asco, de nausea y de terror.

La manifestación del pasado 9 de agosto en Santiago de Compostela revivió las peores épocas del acoso político organizado tras el caso Prestige. Las pancartas de Nuca Máis volvieron a estar presentes pese a que se quiso hacer ver que todo era espontáneo. No protestaron contra el Gobierno ni contra la Xunta sino desempolvando las consignas con las que nacieron, es decir, contra el PP. Las pancartas que pudieron verse el día 9 decían cosas como "¿A quién beneficia el terrorismo del fuego?", "PP-irómanos" o, directamente, "Rajoy debe morir". Toda una muestra de cómo se posicionan los simpatizantes de Nunca Mais contra lo que califican de "terrorismo incendiario". Este domingo vuelven a la calle en Santiago de Compostela.

(Libertad Digital) La plataforma cívica Arde Galicia, una de las que está denunciando más activamente la verdadera estrategia de Nunca Mais, alertó este viernes en su página web de lo que pasó desapercibido en la pasada manifestación del 9 de agosto.

Las imágenes, que hablan por sí mismas, fueron divulgadas con orgullo en un sitio de extrema izquierda (galiza indymedia). En ellas pueden encontrarse varios lemas que no reflejan una excesiva preocupación por los incendios. Acusan al Partido Popular aprovechando las tesis sobre las tramas organizadas. La pancarta dice "Fuego nunca más. PPirómanos". Detrás del cartel, todos portan la simbología de la plataforma que acosó al PP durante el desastre del Prestige.

Y de la acusación pasan a la amenaza. Sin rodeos, una frase escrita en un cartón y perfectamente visible para el público que lo rodeaba dice así: "Rajoy debe morrer" (Rajoy debe morir).

La plataforma que entonces defendió con tanta firmeza el propio José Blanco no se había pronunciado con ocasión de la oleada de incendios que este verano ha asolado Galicia. Ni una protesta, ni un reproche. Desde que el PSOE llegó al poder en los gobiernos central y autonómico, Nunca Mais había reducido su actividad a pequeñas notas de prensa sobre el Estatuto y poco más. El día 15 de agosto, antes de que arreciaran los reproches por su falta de sensibilidad con el Medio Ambiente anunciaron su vuelta: Contra o terrorismo incendiario reactívase a Plataforma Nunca Máis e convoca mobilización nacional. Lume Nunca Mais. Paremos o terrorismo incendiario.

Sin embargo ese mismo lema –Lume Nunca Mais– y las banderolas de esta plataforma ya estaban presentes el día 9 de agosto en Santiago de Compostela asociadas a nuevos ataques contra el Partido Popular.

   

Una información publicada en libertaddigital.com el viernes 18 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

El CSIC desautoriza a la Xunta y eleva a 92.000 las hectáreas arrasadas por el fuego

Por Narrador - 19 de Agosto, 2006, 6:00, Categoría: Galicia

SANTIAGO. El bipartito de la Xunta de Galicia sufrió ayer un nuevo revés en su intento de minimizar las consecuencias de la catástrofe de los incendios forestales. La corrección no viene ahora de la UE, de los madereros ni de la empresa que utilizó las imágenes de la Nasa: una estimación del Instituto de Economía y Geografía del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) eleva a 92.000 las hectáreas arrasadas por el fuego, frente a las 77.000 que contabilizó el pasado miércoles el consejero de Medio Rural, el nacionalista Alfredo Suárez Canal.

Los datos del Instituto reflejan la magnitud de la catástrofe -un desastre que no niegan ni los responsables del ejecutivo autónomo, aunque discrepen de su alcance- en la provincia de Pontevedra, con 40.000 hectáreas calcinadas, el 8,9 por ciento de la superficie total, con datos tan significativos como el del término municipal de la capital, que habría perdido un tercio de su superficie forestal, 4.000 hectáreas, Es información del propio Ayuntamiento, puesto como ejemplo de lealtad institucional por el ejecutivo autónomo, quizás porque el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, es el único nacionalista en las grandes ciudades gallegas.

El CSIC ha obtenido los datos basándose en la observación física, que no virtual, de dos imágenes del satélite «Aqua» de la Nasa, una con resolución de 250 metros por pixel, que permitía una mejor visualización espacial, y la segunda, de 500 metros por pixel, pero con siete bandas espectrales que facilitaban la localización de los focos, según explicó ayer a Efe la investigadora del Instituto de Economía y Geografía, una de las autoras del informe.

Contradicciones

No es la única desautorización que ha sufrido el Gobierno gallego. Sus datos se contradicen con los aportados por el Centro de Información Forestal de la UE, que contabilizaba 86.232 hectáreas, aunque sólo contemplaba incendios de más de 50; los aportados por los madereros, que hablaban de unas 100.000 hectáreas quemadas en las dos peores semanas de la lucha contra el fuego desde que esa responsabilidad estaba a cargo del tripartito, allá por 1989, y los de la empresa Infocarto, que se basaba también en imágenes de la Nasa para elevar la cifra a 175.000.

Por no coincidir, los datos aportados por el ejecutivo autónomo, que habló primero de 65.000 hectáreas, elevadas después por su presidente, el socialista Emilio Pérez Touriño, a unas 70.000, para llegar finalmente a las 77.000 en su valoración oficial provisional, ni siquiera se correspondían con los facilitados por el delegado de la Consejería de Medio Rural de Lugo, que hablaba de 2.800 hectáreas arrasadas en la provincia sólo unas horas antes de la comparecencia de los consejeros de Medio Rural y Presidencia en la que las reducían a 2.000.

Son en todo caso unos daños muy inferiores a los sufridos en la provincia de La Coruña, la más afectada por los incendios, con 43.000 hectáreas -el 5,4 por ciento de su superficie total-, con especial incidencia en municipios como el de Muxía, el punto cero de la marea negra provocada por el «Prestige», que perdió en esta campaña buena parte de su patrimonio forestal entre protestas airadas de su alcalde por la imprevisión del ejecutivo autónomo: «Antes se vigilaba de noche desde las torretas, ahora no; antes había cuadrillas y ahora no. Dependemos de la solidaridad de los vecinos y de los voluntarios. Ha venido a colaborar un grupo de Madrid, amigos de los tiempos del «Prestige»».

También en Compostela, donde el alcalde, Xosé Clemente Sánchez Bugallo, atribuyó un carácter de excepcionalidad a la proximidad de los fuegos a la residencia oficial del presidente de la Xunta y los núcleos de población, olvidando quizás la experiencia similar de anteriores campañas.

   

Una información de A. Aycart publicada en el diario ABC el sábado 19 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

El bipartito recortó a la mitad las zonas con especial vigilancia antiincendios

Por Narrador - 18 de Agosto, 2006, 6:00, Categoría: Galicia

SANTIAGO. El bipartito gallego se vanaglorió, desde que se hiciese con las riendas de la gestión antiincendios, de ahondar en la prevención frente a la extinción, salto y seña de la política forestal de la «era Fraga». Por eso, anunció un recorte del 34 por ciento de los presupuestos destinados al combate contra los fuegos, lo que arrastró, entre otras secuelas, el hecho de que la presente campaña estival se iniciase con un recorte de 750 brigadistas trabajando en los montes gallegos. Además, la pasada primavera fue la primera, desde el año 1990, en que Galicia no renovó su convenio anual con el Ejército, un «contrato» por el que los militares desempeñaban labores de vigilancia en terreno forestal de elevado riesgo ante los fuegos. Alberto Blanco, director general de Montes, justificó tal decisión con una disminución drástica (de 525 parroquias a 256) de las zonas que clamaban esa especial vigilancia y secundó que no se recurriría al Ejército salvo en situaciones de emergencia, crisis que finalmente estalló el pasado 7 de agosto.

«Se trata de optimizar y racionalizar los recursos, ya que sólo el 11 por ciento del territorio gallego registra el 40 por ciento de los incendios», comentó el 19 de abril Alberto Blanco, y concluyó que, en función del número de fuegos de los últimos años por zonas, sólo 256 parroquias requerían un importante despliegue de agentes forestales y policiales para luchar contra el fuego y sus artífices.

El efecto de optimizar recursos

Meses después de esa decisión, algunos de los ayuntamientos a los que se les levantó la «veda» respiran hoy enfangados en las cenizas y denuncian a voz en grito la falta de medios con que tuvieron que repeler las llamas. En concreto, esa «optimización de recursos» se dejó notar, entre otros datos, en que un centenar de cuadrillas de entidades locales (unas 700 personas) no renovaron su convenio con la Administración autonómica, además de otras siete subvencionadas a comunidades de montes. Respecto al dispositivo técnico, la comparativa del Plan Infoga (Incendios Forestales de Galicia) del pasado verano al presente revela un saldo negativo en 2006 de tres helicópteros de extinción, otros dos destinados a labores de vigilancia y coordinación y ocho motobombas.

Por su parte, fuentes de la Consejería de Medio Rural están convencidos de que «los incendiarios usaron el mapa colgado en la web de este departamento con la delimitación de las zonas de especial vigilancia para ensañarse, precisamente, con los que carecían de esa mayor atención». Es decir, «se fueron directamente a prender las afueras de Pontevedra, Santiago y otras zonas que no tenían un alto riesgo». Fuesen tan astutos o no, lo cierto es que, para el PP, la acción de los pirómanos se suma a las deficiencias de la gestión contra incendios acumuladas por la actual Xunta.

De 20 minutos a varias horas

El máximo responsable durante años de la lucha contra incendios, el ex consejero de Medio Ambiente, Xosé Manuel Barreiro, tiene claro por qué el operativo que fue un «modelo pionero en España y se presentó ante la Comisión Europea como ejemplo a seguir para la lucha contra incendios, con un tiempo de respuesta ante los focos de 20 minutos», este mes «tardó horas» en activarse: «La diferencia ha estado en la gestión de todo ese operativo; ha fallado la cadena de mando y se ha actuado con improvisación y descoordinación».

Barreiro -que hoy valorará públicamente la gestión de la crisis por parte de la Xunta- denunció ante ABC que el bipartito, asimismo, desmanteló la cúpula directiva de ese organigrama perfectamente engrasado y despedazó importantes iniciativas impulsadas desde su departamento, como la unidad específica auspiciada con la Consellería de Justicia para investigar de forma permanente los incendios y sus autores y que hoy ya no existe.

   

Una información de Érika Montañés publicada en el diario ABC el viernes 18 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Galicia necesitará medio siglo para recuperarse del fuego

Por Narrador - 16 de Agosto, 2006, 21:00, Categoría: Galicia

Los expertos alertan de que «por cada hectárea calcinada han podido desaparecer 2.000 pinos y 3.000 eucaliptos jóvenes». Las lluvias previstas hasta el viernes ponen en peligro los bancos marisqueros al arrastrar las cenizas hasta los ríos

Madrid - Las llamas están controladas, pero en Galicia, las noticias de lluvias para los próximos días ahora, más que tranquilizar, inquietan. Hay miedo. La primera capa de suelo ha quedado deteriorada, sin ningún tipo de sujeción. Las aguas arrastrarán la superficie de estos territorios quemados y la llevarán directamente a los ríos. Los bancos marisqueros se salvaron del fuego, pero la cuestión, en estos momentos, es si sobrevirán también a las cenizas.

Xofe Veiras, vicecoordinador general de la organización ecologista de ámbito gallego Verdegaia, explica que es probable que haya «episodios» de pérdidas de almejas y berberechos. «Estas especies van a ser las más afectadas, ya que se sitúan en los arenales, en la parte interior de las rías», afirma. Pero no serán las únicas. El biólogo apunta a que, aunque aún no está probado, cada vez hay más indicios que relacionan estos arrastres de suelo provocados por los incendios con las mareas rojas, es decir, explosiones de fitoplacton. Según Veiras, estos organismos diminutos viven en la superficie del agua, contienen toxinas y contaminan de forma directa los mejillones. Ninguno podría ser utilizado.

Cuando el material en suspensión que portan estas aguas se deposite en los fondos de los ríos los efectos continuarán. «El suelo será cada vez más homogéneo por lo que la diversidad de las especies disminuirá», apunta el biólogo. En este sentido, el consejero de Medio Ambiente de la Xunta, Manuel Vázquez, aseguró el pasado lunes que se trabaja en la puesta en marcha de mecanismos para garantizar la calidad de las aguas y evitar la contaminación de los cauces ante estos posibles corrimientos de tierra. En algunos puntos, como las dunas del Parque Natural de Corrubedo, las hectáreas calcinadas tocan ya el agua. Sin embargo, Vázquez aseguró que se adoptarán medidas de prevención de la erosión en las zonas de «más riesgo», ya que no se disponen de medios para abordarlo en la totalidad.

Las primeras lluvias se esperan para hoy. A pesar de que el consejero se refiere a ellas como «hipotéticas», según las predicciones del Instituto Nacional de Metereología por la tarde aumentarán a moderadas y podrán ir acompañadas incluso de tormentas. Para saber cuál ha sido la repercusión de las cenizas en el medio acuático habrá que esperar. Para comprobar el efecto de las llamas en el medio terrestre sólo hace falta abrir los ojos.

Aún no hay datos oficiales, pero la NASA ya ha contabilizado 175.000 hectáreas quemadas. Por cada una, podría haber hasta 2.000 pinos jóvenes o 3.000 pies de eucalipto, según Francisco Fernández De Ana, presidente de la Asociación Forestal de Galicia. «Estas dos especies son las que más abundan. Se pueden contabilizar unas 600.000 hectáreas pinos y unos 300.000 de eucalipto. Pero no eran las únicas, el fuego se ha llevado robles, castaños, nogales, cerezos y fresnos. Además de eso, de los 1.800 socios que somos a muchos se les han quemado también pastos, jardines y viñedos», dice.

Regeneración. Óscar Freire, responsable de montes de Verdegaia, asegura que harán falta entre 50 y 60 años para ver «algo parecido a lo que estaba». El vicecoordinador de esta misma organización ecologista gallega, Xofe Veiras, va más allá y afirma que el suelo es un recurso natural no renovable en una escala de tiempo humano por lo que serán necesario cientos de miles de años para que este terreno se recomponga.

«La regeneración es lo más preocupante. Al destruirse la vegetación hay erosión física y una pérdida importante de la fertilidad química, por lo que el suelo pierde nutrientes y su capacidad para sustentar árboles», apunta. La recurrencia de tantos incendios en un mismo lugar favorece que las especies mejor adaptadas al fuego se conviertan en dominantes y que la vegetación instalada sea cada vez más pirófita, es decir, que arda con más facilidad. Conclusión: Galicia es el pez que se muerde la cola.

Centenares de aves rapaces, pájaros carpinteros y aves pequeñas se han quedado sin su hábitat. Ninguna de ellas está en peligro de extinción, pero Blas Molina, de SEO Bird Life, apunta que las llamas han afectado, entre otras, al milano negro y en España «no estamos como para perder ni un sólo ejemplar porque no son abundantes». De las ardillas, los vecinos no quieren ni hablar. Fernández De Ana asegura que son animales que «ya ni se ven». Las pérdidas serán cuantiosas. A nivel ecológico; a nivel económico. Aparte de las consecuencias de flora y fauna, ¿qué pasará con los que viven del papel? Galicia fabrica el 55 por ciento de la madera española. Fearmaga y la Asociación Galega Monte Industria consideran que el sector forestal sufrirá en los próximos años consecuencias como escasez de materia prima, falta de calidad en la madera, incertidumbre en la planificación de las inversiones, cierre de empresas y aumento del desempleo.

El coste de cada hectárea quemada asciende hasta los 3.000 euros, según WWWF/Adena, y cada 25 se pierde un puesto de trabajo directo. Antes de la oleada de incendios, Galicia concentraba más de la mitad de la superficie total arbolada que había en España, 1.400.000 hectáreas. Según el último Plan de Asignaciones del Ministerio de Medio Ambiente, hasta el pasado fin de semana era la comunidad autónoma que más dióxido de carbono fijaba a través de sus masas forestales. Al cierre de esta edición, aún no había datos para saber si se podía seguir haciendo esta afirmación.

Lo que los expertos ya anuncian son las devastadoras consecuencias en el efecto invernadero. «Se han emitido millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, lo que ayudará a que haya alteraciones en las temperaturas, en los regímenes de lluvia y en la desertificación entre otras cosas», indica Miguel Ángel Soto, de Greenpeace.

Sólo este año se han destinado para las labores de extinción y prevención 70 millones de euros en Galicia, pero las organizaciones ecologistas consideran que el problema no se arregla con dinero. «Hasta que no se haga un modelo en condiciones seguiremos corriendo tras las llamas», dicen desde Verdegaia.

   

Una información de Celia Maza publicada en el diario LA RAZON el miércoles, 16 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Uno de los cinco encarcelados por el incendio de Galicia fue candidato del PSOE en 1999

Por Narrador - 15 de Agosto, 2006, 8:30, Categoría: Galicia

MADRID. Hace varios días que desde filas socialistas, ya sea de forma velada o abiertamente -como han hecho plataformas afines al PSOE, lideradas por «intelectuales» como Suso de Toro- se vienen difundiendo insinuaciones que pretenden vincular a personas cercanas al PP con el origen de los incendios. Así, a través de referencias a «tramas criminales» que intentan calcinar Galicia, expresión utilizada por el propio presidente Rodríguez Zapatero y por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y retomada ayer por el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, desde el PSOE se ha creado una atmósfera de sospecha que algunos escritores no han dudado en dirigir contra el Gobierno anterior.

Ayer se sumó también a esta tesis el compañero del PSOE en el bipartito: el portavoz del BNG en el Congreso, Francisco Rodríguez, se mostró convencido del aspecto «delictivo, organizado e intencionado políticamente» que ha caracterizado la oleada de incendios. Esta política se volvió ayer, sin embargo, en su contra. Según hizo público Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP de Galicia, J. M. M. B., de 49 años, y una de las 23 personas detenidas por su supuesta participación en el origen de los incendios (se le imputa la quema de 15 hectáreas), y lo que es peor, una de las cinco que todavía permanecen en prisión, concurrió a las elecciones municipales de 1999 como número once de la lista del PSOE del municipio de Forcarei (Pontevedra).

Nada hace pensar, por supuesto, que haya vinculación entre los socialistas y la mano negra que ha arrasado Galicia. Por ello quizá, Feijóo se apresuró a aclarar que nunca desde el PP se va a criminalizar a ningún responsable político, aunque vaya en una lista electoral. Desde las filas socialistas, Ricardo Varela, secretario de Organización del PSdeG y consejero de Trabajo, admitió que esta persona había ido en las listas del PSOE, pero sólo «para rellenar». «No ha tenido ni tiene nada que ver con nosotros», agregó.

Descenso de las detenciones

También es muy significativo que el número y la condición de los detenidos, entre ellos el candidato del PSOE, no abonen la teoría conspirativa que han apadrinado algunos intelectuales socialistas. Así, los arrestos practicados hasta el momento son incluso menores en número que los de otros años. El PP ha recordado que, frente a los 23 detenidos hasta el momento (de los que sólo cinco han ingresado en la cárcel, y tres se dedicaban a luchar contra el fuego), en 2002 hubo 68. No parece que este año se haya conseguido poner a disposición judicial a un número proporcional a la abultada área calcinada.

Tan abultada que, de acuerdo a un estudio basado en imágenes obtenidas por satélites de la NASA, son más de 175.000 (1.750 km2) las hectáreas devoradas desde el 4 de agosto, lo que supera la superficie de toda la isla de Fuerteventura (1.660 km2). Y la extensión podría ser aún mayor, ya que el estudio publicado por Mapasnet.com, empresa de cartografía digital, alcanza sólo hasta el pasado domingo.

Deseo de que no se confirme

El presidente del PP de Galicia hizo alusión al estudio, y deseó que el dato no se confirme, ya que se trataría de una situación «excepcional». Hay que recordar que en 1994, el año más trágico, se quemaron 450.000 hectáreas en toda España, mientras que la media en Galicia en los últimos quince años se sitúa en 20.000. Con el fin de acabar con las discrepancias de cifras, el PP pedirá a todos los alcaldes populares -el 70 por ciento de todos los municipios gallegos- que informen del área perdida en su localidad, lo que permitiría realizar una estimación bastante certera.

Lo que parece claro es que la situación mejora: ayer eran once los fuegos que estaban fuera de control. El descenso en el número de incendios, que en los días más críticos se ha acercado a los dos centenares, se debe a las condiciones climatológicas y al aumento de medios.

  

Una información de Pablo Domínguez publicada en el diario ABC el martes 15 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

La NASA cifra en 175.000 las hectáreas quemadas y la Xunta sigue sin dar datos

Por Narrador - 15 de Agosto, 2006, 8:00, Categoría: Galicia

En sólo una semana ha ardido en Galicia el 40% de todo lo que se quemó en España en 1994, según datos de la Agencia Aeroespacial Estadounidense. El consejero de Medio Ambiente afirma que aún necesita 48 horas para dar cifras oficiales

Madrid - No hay datos oficiales. Sin embargo, cifras no faltan cuando se trata la situación de Galicia. La gente demanda información, la necesita, la ansía y no sabe a qué atender. Emilio Pérez Touriño, presidente de la Xunta, hablaba hace unos días de 10.000 hectáreas quemadas, los expertos y ecologistas, de 60.000. Desde el espacio, las cosas se ven de una manera distinta y más clara. Según la página web oficial de la NASA dedicada a la vigilancia vía satélite de los incendios de todo el mundo, en Galicia han ardido 175.000 hectáreas en un periodo de siete días.

Los datos publicados en «Rapid Fire», elaborados por la NASA en colaboración con la Universidad de Maryland, revelan que en La Coruña han ardido 79.786 hectáreas, en Lugo 6.154, en Orense 20.103 y en Pontevedra 69.443. Si se tiene en cuenta que Galicia tiene una extensión de dos millones de hectáreas de superficie forestal, en los últimos días se ha quemado casi el 8,7 por ciento . Pero los datos dan para más. Tal y como afirman los científicos estadounidenses, «en este episodio de siete días se alcanza ya el 40 por ciento de todo lo que se quemó en 1994 en toda España, el peor año de incendios de la última década, cuando se calcinaron 450.000 hectáreas».

Las cifras del espacio no tardaron ayer en llegar a la Tierra. El diputado del Partido Popular, Arsenio Fernández de Mesa afirmó que «es triste que haya que enterarse a través de la página web de la NASA» de una cifra que calificó «sin precedentes en la historia de España». Fernández de Mesa acusó al Gobierno de haberse asustado ante las magnitudes de la superficie arrasada por el fuego y de estar esperando «a que las cosas se enfríen» para dar cuenta a los españoles de lo que está pasando, lo que a su juicio es de «una gravedad tremenda». «En lugar de informar a la ciudadanía, tanto el Gobierno central como el gallego ocultan datos y optan por el apagón informativo. Deberían estar ya informando de las primeras estimaciones existentes al respecto», declaró el parlamentario.

Por su parte, el consejero de Medio Ambiente, Manuel Vázquez anunció ayer que «en 48 horas -es decir, mañana-, Medio Rural dispondrá con exactitud de la superficie quemada». «En dos días se dirán las hectáreas, una por una», puntualizó. Vázquez hizo estas declaraciones después de reunirse con la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, que visitó ayer por segunda vez la zona y afirmó que «la evaluación definitiva estará lista cuando el episodio de incendios culmine».

A falta de una fecha prevista para la extinción definitiva, el presidente del Partido Popular de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, pidió a la totalidad de los miembros del Gobierno autónomo que se incorporen a sus despachos y que el jefe del Ejecutivo gallego, Emilio Pérez Touriño, convoque urgentemente un Consejo de Gobierno para aprobar las ayudas a los afectados por el fuego.

Núñez Feijóo, que presidió ayer el gabinete de crisis del PP gallego ante los incendios, recordó que en el caso del vertido de petróleo al mar del buque Prestige, la Xunta comenzó a abonar las indemnizaciones a los 20 días del desastre. Además, el Partido Popular gallego propone que la Administración regional delegue en los ayuntamientos la elaboración del primer inventario de daños producidos, lo que, a su juicio, supondrá eliminar trabas a fin de que los afectados cobren sus indemnizaciones. Para los populares, la prioridad en este momento es dar seguridad a los vecinos.

  

Una información de F. Martínez publicada en el diario LA RAZON el martes 15 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Rubalcaba rectifica y asegura que no hay pruebas de que exista una trama

Por Narrador - 14 de Agosto, 2006, 9:00, Categoría: Galicia

Rajoy anuncia que exigirá la dimisión de Narbona si no aporta pruebas que sustenten su acusación a los «despechados». El PP tacha de «inmorales» al Gobierno y a los «intelectuales» por decir que «el rencor» está detrás de los incendios en Galicia

La Coruña - Se cumplen 10 días desde que el fuego comenzara a asolar Galicia. Una semana y media marcada por la lucha contra las llamas y también por el cruce de acusaciones políticas. El PP advirtió que, en este momento, lo primero es ayudar a apagar las decenas de incendios que a diario asolan Galicia y que, en su momento, no dudaría en pedir responsabilidades. Cuando, de acuerdo con los cálculos de los ecologistas, ya han ardido más de 60.000 hectáreas en la comunidad, el PP considera llegado ese momento. O, al menos, el momento de las advertencias. El presidente de los populares, Mariano Rajoy, aseveró ayer que exigirá la dimisión de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, si el próximo jueves, en la sesión de al Diputación Permanente del Congreso, no justifica las afirmaciones en las que apuntaba a los brigadistas no contratados para esta campaña como autores de los fuegos.

Y es que la supuesta «trama» a la que han aludido varios miembros del Gobierno durante los últimos días centra el desencuentro entre socialistas y populares en una región que, en el año en que ha vivido el cambio político más significativo de las últimas décadas, también está sufriendo el azote medioambiental más severo. Rajoy, que ayer volvió a visitar algunas de las zonas más castigadas por el fuego, en concreto, el Monte Pedroso, en Santiago de Compostela, acusó a Narbona de «inmoralidad» por fomentar el debate sobre las «tramas». Una actitud «inmoral» en la que también encuadró a «algunos que se llaman intelectuales y que escriben en medios de comunicación», en alusión a algunos de los integrantes de «Nunca Máis», que también apuntaron esta semana al «rencor» por el cambio en la Xunta como causa de los fuegos.

A este respecto, el líder del PP insistió en que, si el Ejecutivo considera que tras la oleada de fuegos hay una trama, «lo que tiene que hacer es decir quiénes son sus componentes y detenerlos». En el caso de los «intelectuales», los instó a dar «nombres» de los integrantes en la trama.

Las palabras de Rajoy no tardaron en encontrar réplica. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba aseguró que «hasta ahora» no existen pruebas que demuestren la existencia de una trama detrás de los incendios en Galicia, aunque agregó que «sí es evidente» que gran parte de ellos «son intencionados».

«Saben lo que hacen». Tras asistir a la reunión del Comité General de Coordinación contra los fuegos en esta comunidad, Rubalcaba, sin embargo, consideró «razonable» que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado barajen esta hipótesis. Más tarde, cuando conoció la detención de un miembro de las brigadas antiincendios como presunto pirómano, el ministro del Interior calificó este arresto como «paradigmático» y volvió a las tesis de la trama: «Un ejemplo vale más que mil palabras», señaló. En presencia del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, indicó que cuando se «examinan» las detenciones y «lo que está pasando», «se llega necesariamente a la conclusión de que quien prende fuego sabe lo que hace, lo hace en sitios complicados y afectando a cercanías de las ciudades».

Sobre la mano que hay detrás de los incendios en Galicia también volvió a hablar ayer el vicepresidente de la Xunta y líder del Bloque Nacionalista Galego, Anxo Quintana, quien afirmó que Galicia se está enfrentando a una «auténtica legión de incendiarios» y que, en su mayoría, «saben lo que tienen que hacer».

Actuaciones insuficientes. El presidente del Gobierno autonómico, Emilio Pérez Touriño, se dirigirá hoy a los gallegos a través de un mensaje institucional, ofrecido en directo a las 14:00 por TVG y por la Radio Galega, tras presidir la reunión de la Comisión de la Xunta para el seguimiento de incendios.

Unas actuaciones insuficientes, a juicio de la oposición. Para el presidente del PP en Galicia, Alberto Núñez Feijóo, resulta «patético». El líder de la oposición gallega criticó que Touriño no haya reunido aún a todos los miembros de su Gobierno pese a la situación de «emergencia». Se preguntó «qué tiene que ocurrir» para que los miembros del Ejecutivo autonómico abandonen sus vacaciones.

Así, afirmó que la Consellería de Pesca debería estar trabajando para controlar el impacto que tendrán sobre las rías los desechos de los incendios, al tiempo que lamentó que Obras Públicas no contribuya a la limpieza de las vías. En esa línea, criticó que la Consellería de Industria no haya puesto en marcha un plan para paliar la marcha de turistas, así como que Medio Ambiente no haya hecho lo propio ante la elevada contaminación que implican los fuegos. «Si esto no es una situación de emergencia que obliga a suspender sus vacaciones a todos los miembros de la Xunta no entiendo nada», apostilló.

  

Una información de F. Martínez publicada en el diario LA RAZON el lunes 14 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

"Nunca máis" por Cesar Vidal

Por Narrador - 13 de Agosto, 2006, 13:00, Categoría: Galicia

Lo recuerdo como si lo estuviera viendo ahora mismo. Un conjunto había adaptado la magnífica «Sweet Home Alabama» convirtiéndola en «Minha terra galega» para la despedida de un programa de humor. El protagonista del evento aprovechó la patada en el trasero que le había propinado la cadena de TV para atacar al Gobierno de Aznar valiéndose del «Prestige». En primera fila estaban si no recuerdo mal aquel muchacho que escribió una canción en honor de Franco para luego terminar en la izquierda de moqueta y chalet; su esposa, que saltó a la fama en la época del dictador como niña prodigio, y otros personajes parecidos. Era un episodio más de todo un culebrón en el que hubo presentadoras de TV realizando un programa de fin de año en la costa gallega en solidaridad con los damnificados del «Prestige». Sobre aquel ejercicio de demagogia vibraba un lema no por estúpido menos eficaz: Nunca Máis. No dudé entonces de que todo aquello no pasaba de ser un montaje más sucio que el chapapote. De hecho, cuando se produjeron las negras jornadas entre el 11-M y el 14-M me percaté de que todo había sido un ejercicio de preparación. Por eso no me ha extrañado que el Nunca Máis haya brillado por su ausencia durante estos días en que Galicia está sufriendo un desastre ecológico (muertos incluidos) que sobrepasa de manera apocalíptica lo que fue el «Prestige». Y entonces el Nunca Máis se queda en casita. Ahora Galicia no necesita ser salvada; ahora no hay que movilizar a los jóvenes ni a las ONG; ahora no hay que cargar contra la Moncloa ni contra la Xunta. En un gesto bochornoso de intentar tapar las vergüenzas del emperador Nunca Máis, dos de sus componentes han escrito sendos artículos señalando que sí que se van a movilizar, pero contra el PP, que es el culpable de todo. No me sorprende porque de los dos sujetos uno es el consejero áulico de ZP, con lo que ya queda dicho todo, y el otro ha sido definido, con bastante justicia, como una versión cursi de Antonio Gala. No me extraña, pero desearía creer que Nunca Máis vamos a existir a espectáculos bochornosos como los del «Prestige» o el 13-M llevados a cabo por esos pesebreros de la izquierda que cuando mueren inocentes en Guadalajara o en Galicia callan porque las responsabilidades son del PSOE y de los nacionalistas; que se desgañitan contra la intervención en Irak para derribar a un tirano, pero no dicen ni mu ante el genocidio sufrido por los saharauis; que aullan contra los Estados Unidos, pero aplauden la rendición ante los asesinos de ETA o que acusan a Israel de nazi simplemente porque se defiende contra la peor forma de terrorismo, la islámica, que hasta la fecha hemos conocido. No han sido, no son ni serán la conciencia de la sociedad. Son meras correas de transmisión de algunas de las formas de pensamiento más liberticidas y totalitarias de la Historia. Rebosantes de orgullo y ávidos de recompensas, deciden cuándo gritar y cuándo callar aunque haya muertos inocentes por medio. Nunca mais.

   

Publicado en el diario LA RAZON el domingo 13 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Contraórdenes, novatos y voluntarios en pantalón corto

Por Narrador - 13 de Agosto, 2006, 8:30, Categoría: Galicia

MADRID.- «Esto es un desastre, alucinamos, no puede haber más descoordinación». Así se echaba ayer las manos a la cabeza X., un piloto que lleva nueve días trabajando en la extinción de los fuegos de Galicia y que, por miedo a represalias, no da su nombre.

X. contó que las órdenes se sustituyen constantemente por contraórdenes; que los hidroaviones llegan a un lugar y no encuentran ninguna brigada terrestre que les apoye; que los trabajadores tienen que presionar y presionar hasta que les dan, como única comida, un bocadillo frío; que los helicópteros de coordinación se dedican a observar e informar de los nuevos focos y a los pilotos de las aeronaves no les queda más remedio que coordinarse entre ellos...

«Y encima, este año esto está lleno de novatos. La premisa de la Xunta para contratar ha sido ser mujer, hablar gallego y estar en paro. Una de las emisoristas no sabe ni cambiar el canal de la emisora, otra está siempre borracha, algunos retenes se olvidan de ponerse las botas... Un despropósito», decía.

Sus críticas las secundaba Miguel Angel Lema, un peón de la brigada antiincendios de Fisterra (La Coruña) que también denunció a Europa Press la «descoordinación» y la «precariedad de medios, de ropa y de todo tipo», con la que trabajan.

Como muestra, aseguró que hacen la extinción «con el 20% de los camiones autobombas», porque los restantes «tienen tantos años que no aguantan este ritmo». Otro ejemplo: los voluntarios que fueron a ayudarles aparecieron «en mangas de camisa y pantalón corto».

  

Una información de O. R. S. publicada en el diario EL MUNDO el domingo 13 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Galicia pierde en 8 días tantas hectáreas como en todo 2005

Por Narrador - 13 de Agosto, 2006, 8:00, Categoría: Galicia

Expertos y ecologistas afirman que en los dos últimos años se ha duplicado la superficie quemada respecto a la media de los 15 anteriores. «Todos los agostos hay 700 incendios semanales, pero antes se sabían apagar», dice un ingeniero forestal

Madrid - A las tres de la tarde de ayer la Xunta informaba de que había 103 incendios, 54 de ellos activos. A esa misma hora, Emilio Pérez Touriño, su presidente, afirmaba, optimista, que «la situación ha mejorado»; que el 91 por ciento de los fuegos estaba controlado. En otro comunicado, el Gobierno gallego aseguraba que no había estimación de hectáreas quemadas. Su consejería de Medio Rural aseveraba, a los pocos minutos: «Ya van decenas de miles. Pueden ser dos decenas, cuatro u ocho». Narbona habló de sólo 5.000. Touriño elevó hasta 10.000. Y los expertos y ecologistas, a sábado día 12, -sólo ocho días después de que comenzase la oleada de incendios- hablan ya de 60.000. Las informaciones son dispares; las cifras no cuadran tras una semana de «psicosis incendiaria». «No podemos hacer cálculos hasta que no se extingan las llamas», dicen fuentes gubernamentales gallegas. «Yo he oído 40.000, por lo menos», farfullan, con la boca pequeña, desde el gabinete de Prensa de Medio Ambiente.

Galicia arde. Sus cuatro provincias han sufrido la embestida de las llamas. Más virulentas han sido en La Coruña y Pontevedra. La plataforma ecologista Adena alertaba anteayer con un dato: se triplica o cuadruplica la superficie quemada en Guadalajara el año pasado. Esto significa que, si en Guadalajara ardió un área equiparable a 12.000 campos de fútbol, en Galicia ya se han quemado, como mínimo, 60.000 estadios. Tal hipótesis -fundada en una serie de cálculos en los que se tienen en cuenta el número de incendios que se producen cada día y el tiempo de extinción, entre otras cosas- es sustentada por Greenpeace. «Parece claro que si en agosto del año pasado se quemaron 33.000 hectáreas, esta semana ha ardido el doble de superficie», asegura Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de bosques. Ingenieros forestales gallegos suscriben la estimación: «Van, tirando por lo bajo, 60.000 hectáreas en una semana. Es decir, más que en todo el último año en Galicia», dice Andrés Novo, profesor de Ingeniería Forestal de la Universidad de Vigo y secretario general de «Silvanus», una asociación dedicada al cultivo y al estudio de los bosques. Se muestra tajante en su valoración: «Todos los años en agosto hay una media de 700 incendios semanales, igual que ahora. Que no nos digan que lo extraordinario este año es el elevado número de incendios porque es mentira. Y que, por favor no intenten contarnos que es que este año los fuegos son provocados, porque siempre ha sido así. El problema es la falta de efectividad de la Xunta. Esta administración es incompetente y no sabe como manejar un servicio de extinción».

10.000 incendios. Novo que, por su trabajo, conoce a la perfección el monte gallego y maneja una serie de estadísticas de los últimos años habla, sin titubeo, de 60.000 hectáreas quemadas. «Desde 1991 hasta 2004 había alrededor de 10.000 incendios al año en nuestra comunidad. Y la superficie media quemada era de 30.000, con las variaciones, claro está, de cada año. El año pasado, en el que BNG y PSOE llegaron al Gobierno e hicieron frente a la campaña de incendios de agosto, las hectáreas quemadas ascendieron a 57.000», afirma.

¿Pero, cuál es el problema? Si hay el mismo número de incendios, ¿por qué se están quemando más hectáreas? El ingeniero forestal afirma que la respuesta está en la maniobra de la Xunta de desmontar toda la cúpula directiva y toda la organización del servicio de defensa contra incendios. «Un servicio -asevera- que ha funcionado a la perfección en los últimos 15 años». La Xunta, según Novo, ha reducido el número de efectivos y carece de planificación y de mando. «Antes, el servicio de extinción tenía un objetivo: acabar con el incendio ante de que quemase tres hectáreas -una, si era en zona arbolada-. Al final, se consiguió que sólo el dos por ciento de los fuegos que se producían en Galicia superaban las 25 hectáreas. «Ahora, en los fuegos que comenzaron hace una semana, hay algunos que han arrasado hasta 12 kilómetros. Vamos, que debe haber algunos que hayan quemado casi 2.000 hectáreas».

Otra de las diferencias que cita este ingeniero es que en Galicia, en años anteriores no se recurrió nunca a decretar el nivel 1, con peligro para la población, y este año muchos han sido de este nivel o incluso del superior -2- con intervención del Ejército. «Lo importante en la extinción es el principio, atajar el incendio desde el inicio, pero esto ha fallado. Por poner un ejemplo, he de decir que un día de marzo de hace unos años se declararon casi 50 focos en una misma jornada. En 24 horas estaban apagados. Y, ahora, la Xunta no es capaz de acabar con el centenar de incendios en una semana. Se les han descontrolado. «El fracaso no es una palabra que contemplen», apostilla. «Ellos prefieren vender la heroicidad de la sociedad gallega, que pelea contra el fuego. Y eso es su fracaso, porque no han sabido acabar con él; no han sabido frenarlo. La realidad es que han pasado siete, ocho días, y se ha quemado lo mismo que el año pasado. Y el doble de lo que, habitualmente, se quemaba», concluye.

Fiebre incendiaria cada 5 años. Por otra parte, sumidos en plena oleada de incendios, Greenpeace ha llegado a la conclusión que, si se revisan las estadísticas de incendios en Galicia durante los últimos 15 años el fenómeno que devasta los montes gallegos estos días se repite no es nuevo y se la misma periodicidad. Cada lustro, una avalancha de incendios en un periodo corto de tiempo desborda a todas las políticas antiincendios establecidas Por ejemplo, en abril de 1995, la comunidad registraba 600 incendios en apenas tres días. Entre el 25 y el 30 de agosto de ese mismo año se contabilizaron un millar. «Estamos en uno de esos ciclos -añade Miguel Ángel Soto- que siempre presentan las mismas características: se inician en el momento justo, cuando las condiciones meteorológicas son más favorables a la expansión de las llamas. Hay un “chupinazo” incendiario, un desencadenante, y al momento, los focos se cuentan por centenares cada día. Salen los pirómanos, el que quiere limpiar la finca o vengarse del vecino».

Al cierre de esta edición, de acuerdo con datos de la Xunta, en Galicia se registraba un total de 164 incendios, de los que 71 permanecían activos y otros 93 controlados. Por provincias, La Coruña es la sufrió más complicaciones, pese a que se lograron controlar o extinguir el 71 por ciento de los fuegos. Así, a las 20:00 horas había 14 fuegos activos y 35 extinguidos o controlados, y los más graves se registraron en los municipios de Santiago, Abegondo, Pobra do Caramiñal y Cée, donde los vecinos tuvieron que ser desalojados.

   

Una información de C. Trujillo y D. Ruipérez publicada en el diario LA RAZON el domingo 13 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

La Guardia Civil desmiente al PSOE y niega que haya grupos organizados tras el fuego

Por Narrador - 12 de Agosto, 2006, 8:30, Categoría: Galicia

Sostiene que no hay indicios que respalden esta hipótesis y que los incendiarios son agricultores imprudentes y pirómanos. El PP critica a Rubalcaba por «hablar de bandas sin tener pruebas»

Madrid - Una banda organizada podría estar detrás de los incendios que desde hace una semana están devastando Galicia. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, abrió ayer la puerta a esta hipótesis apoyándose, para ello, en varios factores: el alto grado de preparación de muchos de ellos, su intencionalidad y el hecho de que hayan sido provocados «allí donde puedan hacer más daños». «Y no puedo avanzar más, pues sería, por mi parte, arriesgado», concluyó en tono enigmático.

Sin embargo, para los expertos que investigan la autoría de los incendios no hay indicio alguno que permita sostener tal hipótesis. «A día de hoy, nuestras pesquisas apuntan a que los culpables de esta catástrofe son los "clásicos" de todos los años: el agricultor imprudente, el vecino que no es capaz de hacerse con el control de una quema de rastrojos, el pirómano que se suma a la "fiesta"...; pero, hasta donde sabemos, no hay ningún grupo organizado. Ahora, no descartar ninguna hipótesis entra dentro de la lógica de la actuación policial», apostilla la Guardia Civil.

Pirómanos y ancianas. A los investigadores, incluso, les parece hasta sorprendente que se hable de tal posibilidad una vez analizado el perfil de los detenidos. «¿Que tiene que ver un pirómano de 32 años con una anciana de 72?», se preguntan.

A algunos de los expertos, la teoría de la trama les suena a mero pretexto para «tapar» la errónea política antiincendios de la Xunta.

El Partido Popular gallego, sin ir más lejos, sostiene que «no hay tramas organizadas». Así, el secretario xeral del PPdeG, Alfonso Rueda, y los diputados Xosé Antonio Santiso Miramontes y Roberto Castro, negaron ayer que las causas que están provocando la peor oleada de incendios que ha vivido Galicia hayan variado con respecto a otros años. Asimismo, destacaron que no se trata de que se prenda fuego cerca de las viviendas, sino que la Xunta «tarda más de 20 minutos» en atajar esos focos.

Los dirigentes populares aseguran que no tienen constancia de que existan tramas organizadas porque, si así fuera, «lo comunicarían de inmediato a los órganos policiales y judiciales pertinentes. «No hay más incendios que otros años y no son diferentes sus causas», subrayó Rueda al puntualizar que también un responsable del Ministerio de Medio Ambiente «sostiene lo mismo».

Sobre la posibilidad de que existan tramas organizadas detrás de los fuegos, Santiso Miramontes subrayó que «hay que ser muy cautos» al hablar de bandas organizadas o de inculpar a colectivos, como el de ex miembros de brigadas forestales, tal y como apuntó la ministra de Medio Ambiente, «si no hay pruebas». «Además yo tengo mis dudas de que una señora de 76 años esté en una banda organizada», dijo en alusión a la detenida ayer en Ponteareas (Pontevedra) como causante de más de 30 incendios. Nosotros no conocemos tramas organizadas, y si las conociéramos, lo pondríamos en conocimiento de la Fiscalía y del juzgado de guardia. Si alguien sospecha de algo o de alguien, pues que lo ponga en manos de la Justicia», agregó Roberto Castro.

   

Una información de R. L. Vargas publicada en el diario LA RAZON el sábado 12 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

La Guardia Civil sólo halla dos artefactos, uno pirotécnico y una mecha casera en Noia y Padrón

Por Narrador - 12 de Agosto, 2006, 8:15, Categoría: Galicia

MADRID.- «Incendios estratégicos». Esa es la nueva expresión acuñada ayer por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, para dejar claro que el patrón del fuego no responde a los esquemas tradicionales sin tener que afirmar que detrás de esta «planificación», según sus palabras, se oculta una trama organizada. Los investigadores insisten en que no tienen ningún dato en la mano para hablar de organización. Hasta ahora las 21 detenciones practicadas no evidencian ningún nexo y las motivaciones de los autores son variopintas. De los 21 arrestados, sólo tres han ingresado en prisión.

El último en hacerlo ha sido el miembro de la cuadrilla de extinción de incendios de la comarca de Bergantiños (La Coruña), de 32 años. Los investigadores le consideran el presunto autor de tres delitos de incendio forestal ocurridos el 25 de julio en el lugar de Folgueira-Cerqueda, cerca de Malpica, y se cree que está detrás de algunos de los fuegos desatados en los últimos días en las zonas en las que trabajaba junto a sus compañeros de retén, que dieron la voz de alarma.

No es el único arrestado que vive de luchar contra las llamas. Otro joven de 26 años capturado el jueves en Pazo de Borbén, uno de los lugares más castigados por los incendiarios, es peón de la empresa Tragsa que se encarga de estas tareas, según fuentes de la investigación. Al parecer, también fue denunciado por sus compañeros. Pero aunque la lista de detenidos sigue en aumento, los investigadores no encuentran el hilo de unión. Para empezar detrás de la mayoría de los casos hay «colaboración ciudadana», o lo que es lo mismo, una delación. Y en algunos los agentes no descartan que esos espontáneos actúen por venganza u otros móviles personales.

Mientras, agentes de la Guardia Civil siguen investigando las causas de los fuegos y buscando pruebas que se sumen a los testimonios recabados, así como a las pistas que apuntan a alguna matrícula de coche o a una escapada en moto. Hasta ahora, el Seprona sólo ha hallado dos artefactos en los lugares de los siniestros. Una mecha manual con retardo, en el término municipal de Padrón (La Coruña), que proporcionó al autor todo el tiempo del mundo para huir sin dejar ni rastro, y restos de un artefacto pirotécnico que no se quemó bien y que sirvió para prender otro fuego, según fuentes de la investigación.

Este último fue encontrado en Outes, hacia la zona de Noia. Además, sobre el terreno se han recogido otras muestras enviadas al Laboratorio de Policía Científica para averiguar si los incendiarios emplearon gasolina u otros combustibles. «Está claro que ha habido muchos «mecherazos» y esos no dejan pruebas», afirma un miembro del Seprona, quien cuestiona el escaso trabajo que hasta el momento han desarrollado los fiscales especializados.

Si se repasan las 18 detenciones de la Guardia Civil y las tres del Cuerpo Nacional de Policía -la Xunta denomina Policía autonómica en sus comunicados de estos días a la Unidad Adscrita del CNP- salta a la vista que la supuesta trama organizada va por otro camino. Entre los presuntos autores hay cinco personas de más de 70 años. Gana la partida un anciano de 90 años, capturado ayer por la Policía en Peiteiros (Pontevedra), al que se considera responsable de seis incendios que habrían devorados pinares de más de 40 años. Al menos otros dos sufren problemas de alcoholismo -uno, vecino de Santiago, fue el primero que ingresó en prisión-; otro quedó en libertad porque sus vecinos le denunciaron como antiguo pirómano pero no se le relaciona con ningún hecho reciente; dos se conocen -son vecinos de Vilaboa- aunque actuaron por separado y otro estaba quemando su propia finca.

   

Una información de Cruz Morcillo publicada en el diario ABC el sábado 12 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Miembros de «Nunca Máis» implican al PP en los incendios

Por Narrador - 12 de Agosto, 2006, 8:00, Categoría: Galicia

Afirma que «ya habrá tiempo» de hablar de responsabilidades. Manuel Rivas atribuye los fuegos a «gente que ha vivido con rencor el cambio»

Madrid - «Entonces manejaban chapapote contra los gobernantes, y ahora, será ceniza, aunque ésta es más fácil de limpiar». El diputado del Partido Popular de Galicia, Roberto Castró, ironizaba ayer acerca de la reactivación de la Plataforma «Nunca Máis», que se destacó por movilizar a la sociedad gallega y convocar manifestaciones multitudinarias durante la catástrofe del Prestige, ocurrida en noviembre de 2002. Ahora, aseguran, su intención es denunciar el terrorismo incendiario y solidarizarse con los afectados. Quieren, dicen, realizar una «demostración de fuerza», en dos sentidos: solidarizarse con los afectados por los incendios y demostrar a los «terroristas forestales» que los gallegos «estarán en frente de ellos para intentar acabar con esta brutal agresión».

Tal «demostración de fuerza» no irá por el momento encaminada a exigir responsabilidades políticas, tal y como hicieran en tiempos no tan remotos. Rafael Villar, uno de los portavoces de la plataforma subrayó a Ep que, en estos momentos, lo «prioritario es intentar ayudar» y solidarizarse con los vecinos afectados. «Más adelante ya habrá tiempo de hablar de las políticas forestales y para articular medidas para el futuro», subrayó.

Manifestaciones. Esta decisión se adoptó en una reunión que tuvo lugar el jueves y en la que participaron los miembros de la gestora, integrada por los sindicatos UGT, CC OO y CIG, cofradías de pescadores, Burla Negra -actores y personas relacionadas con el mundo de la cultura- o Área Negra -miembros de la comunidad educativa-, entre otros. No obstante, se decidió integrar en la plataforma al sector forestal y en la reunión, a la que asistió una veintena de personas, se invitó también a la Asociación de Montes de Man Común. Además, convocaron a la sociedad gallega para acudir a una manifestación el domingo 20 de agosto en Santiago de Compostela. No será la primera. Cerca de 400 personas, de acuerdo con los datos de la Policía Local, acudieron en la tarde de ayer en Pontevedra a una concentración para protestar contra los incendios forestales, organizada por la asociación de comunidades de montes de esta comarca bajo el lema «Incendios nunca más. No al terrorismo forestal».

Protestas a parte, quien no tardó en salir al paso fue el diputado del PPdeG quien ayer tildó de «fenómenos» a los integrantes de la plataforma «Nunca Máis» y auguró que, ahora, «manejarán ceniza contra los gobernantes». Castró, acompañado del secretario general del PPdeG, Alfonso Rueda, y del diputado y ex consejero de Agricultura, Xosé Antonio Santiso Miramontes, subrayó que «le parece bien» que hayan decidido reactivarse. No obstante, expresó su deseo para que ahora «actúen con la misma virulencia que tuvieron en otra época», dijo en alusión a la catástrofe del Prestige.

Por su parte, Rueda reclamó «la misma contundencia» en este caso «por sus dimensiones extraordinarias». «Cuando otros años había menos incendios y menos superficie quemada había en el Obradoiro carteles y manifestaciones de todo tipo y ahora no», concluyó Santiso.

Quienes en su momento apoyaron con gran ahínco estas movilizaciones tras la catástrofe del petrolero, el actor Luis Tosar, los escritores Manuel Rivas y Suso del Toro, y los músicos Antón Reixa y Julián Hernández, también quisieron mostrar su preocupación ante la situación que vive la comunidad gallega, al tiempo que se preguntaban a quién pueden beneficiar todos estos incendios forestales provocados.

Resentidos por el cambio. Manuel Rivas aseguró que ya «no se puede seguir siendo ingenuo» con respecto al origen intencionado de la escalada de incendios en Galicia, que, en su opinión, puede haber sido provocada por «gente que ha vivido con rencor el cambio» que ha vivido esta comunidad en el último año. A juicio del escritor, a estas alturas, «basta con ver el mapa» para ver que detrás de esta situación hay «una estrategia bélica» para crear «pánico y colapsar Galicia».

El actor Luis Tosar, que forma parte de un retén de 15 actores que ayuda a las brigadas, calificó la experiencia de «horrible» y «muy triste». «La magnitud de los incendios es tan brutal que cuesta imaginar quien puede estar detrás», afirmó. «Es poco lo que podemos hacer -añadió-, llevamos agua, bocadillos o mascarillas a las brigadas, que están haciendo una labor increíble, se están dejando la piel, incluso de noche, con turnos tan largos que no tienen tiempo de ir a por esas cosas a los pueblos».

Por su parte, el escritor Suso del Toro considera que esta oleada de incendios en Galicia busca el «impacto social» y el «desafío al Gobierno» utilizando una «estrategia de sabotaje y una gran logística» para conseguir que este verano Galicia «se convierta en un Iraq insurgente». «Lo que me parece inconcebible es que después de un año de nuevo gobierno, reaparezca Fraga diciendo que la culpa de los incendios es del gobierno bipartito», afirmó.

«Por debajo de esto hay un problema histórico de abandono de los campos gallegos, de las políticas agrarias que los han ido desmantelando», señaló el escritor, que ha participado él mismo en labores de extinción de incendios en colaboración con sus vecinos. A su juicio la sociedad gallega «después de todo esto se tiene que obligar a replantearse su relación con la tierra».

    

Una información de F. Martínez publicada en el diario LA RAZON el sábado 12 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

El fiscal general se pone a la cabeza de la tesis del Gobierno de que hay una «trama organizada»

Por Narrador - 12 de Agosto, 2006, 7:30, Categoría: Galicia

SANTIAGO.- Detrás de esta catástrofe hay una red organizada, criminal, que responde a una estrategia concreta. Esta es la tesis que, con distinto énfasis, ha ido «dejando caer» el Gobierno para explicar la certera mano que ha incendidado Galicia desde hace ocho días. Tampoco han faltado algunos «intelectuales» próximos al PSOE que han sugerido teorías conspiratorias contra el Gobierno de Touriño, que desbancó del poder al PP hace un año. Pero no han llegado más lejos.

El penúltimo en abonar la idea de la trama organizada (el primero fue el presidente Zapatero) fue el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien ayer, en su visita a Santiago de Compostela, aseguró que el fuego «se produce en puntos estratégicos, y está planificado con una muy mala intención». También el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, apuntó por ahí: los tres incendios desatados ayer a las afueras de la ciudad, fueron «plantados y perfectamente planificados».

Pero el más significativo de los posicionamientos fue el del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, quien convocó una inesperada reunión en Pontevedra, epicentro de la ola de incendios, para demandar una mayor capacidad de reacción: «Al margen de causas tradicionales, debemos ver si estamos ante una trama criminal organizada». En el fortuito encuentro, casi a modo de correctivo, solicitó a los otros fiscales que actúen con el mayor rigor posible, «extremando al máximo su labor», a fin de determinar la posible existencia de una red muy preparada tras la vasta quema.

«Los indicios son indudables, y si bien al Ministerio Fiscal no le corresponde actuar en la fase de prevención y extinción, sí debe hacerlo en la de investigación y sanción», dijo. Por este motivo se abrieron las oportunas diligencias, que tramitará el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, órgano que concentra toda la información de detenciones, prisiones y atestados. Con independencia de las averiguaciones que se sigan en cada caso concreto, se realizará un análisis global para precisar un nexo de unión.

Ante los 125 incendios contabilizados ayer a última hora de la tarde, 85 activos y 40 fuera de control según fuentes oficiales, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, reclamó el fin de la impunidad de los delitos medioambientales y urbanísticos, al tiempo que, insólitamente, dejó caer como posible causa de este desastre ecológico «el bajo nivel sociocultural de algunas zonas rurales gallegas».

En una entrevista concedida a Catalunya Radio, reivindicó su teoría de «una cierta organización o estrategia» y negó la falta de orden de los servicios de extinción, así como la descoordinación con el Gobierno central. «Hemos ido aumentando las dotaciones a medida que han pasado los días, pero de todos modos la Xunta y el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero darán las oportunas explicaciones cuando se pueda hacer un balance, porque ahora no hay elementos que permitan realizar juicios de valor», esgrimió.

El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, sí compareció para señalar, pese a que el número de incendios aumentó en una decena, que «la situación tiende a mejorar». Según comentó, «en la última jornada se registraron menos focos activos, y la capacidad de extinción se situó en el 74 por ciento, frente al 50 por ciento de hace tres días -refiriéndose al martes-».

Por su parte, el vicepresidente gallego, Antxo Quintana, reiteró que «los informes de los técnicos, los testimonios de los bomberos, las informaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y lo que ve la gente revela la existencia de una nueva tipología de incendios e incendiarios, que encienden fuegos al lado de las casas y para hacer daño». No obstante, añadió que dado que los populares negaron de forma contundente esta evidencia, «se supone que deben tener pruebas e información en la que sustentarse».

Protagonismo involuntario

A falta de que se confirme este extremo, con 21 detenidos desde el 1 de agosto, la preocupación sigue siendo una constante en tierras gallegas, dado que las condiciones climatológicas son favorables al aumento y propagación de la superficie en llamas. La zona más asolada es el sur de la costa atlántica, la Costa de la Muerte. Las localidades de Muxía y Malpica han vuelto a convertirse en centro de las cenizas, después de sufrir en 2002 la marea negra provocada por el «Prestige».

Orense, la única provincia interior, de 108.000 habitantes, vivió el jueves una noche de infierno. Las llamas se aproximaron peligrosamente al centro urbano, -quedaron a tan sólo tres kilómetros-, por lo que fue necesario desalojar algunas viviendas. Anoche, en el Castro de Beiro, situado en la periferia, todavía estaba activada la alerta 1, y los vecinos declaraban sentir «pánico» por las próximas horas. En los alrededores de Santiago, el fuego tampoco dio tregua.

Si en la lucha contra el fuel los protagonistas fueron los capachos, en esta batalla cubos, palas, mangueras y mantas son piezas fundamentales. La falta de medios es la principal queja de todos los municipios afectados. Los vecinos, desbordados, se enfrentan al enemigo cuerpo a cuerpo, con cadenas humanas para transportar el agua.

   

Una información de Ana Martínez publicada en el diario ABC el sábado 12 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Zapatero convierte su visita en un «recorrido» de tres minutos por una zona deshabitada

Por Narrador - 11 de Agosto, 2006, 8:00, Categoría: Galicia

PONTECALDELAS (PONTEVEDRA). El escenario, esta vez, fue elegido con sumo cuidado. Nada de populosas ciudades, ni de plazas abarrotadas de gente malhumorada e incontrolable abucheando al presidente del Gobierno delante de toda España. Nada de eso. El recuerdo del día anterior en la plaza del Obradoiro, en Santiago, debía de escocer aún bastante como para arriesgarse a repetir la jugada. Mejor ir, esta vez, al medio rural, al monte quemado y yermo, al campo de batalla después de la batalla...

Con más de cien frentes de fuego abiertos en toda Galicia, con miles de hombres jugándose el tipo ante muros ardientes de veinte metros de altura, José Luis Rodríguez Zapatero eligió como fondo para «la foto» las cenizas del monte Gamboa, en la provincia de Pontevedra, entre Pontecaldelas y Soutomayor, una de las zonas más castigadas por las llamas de los incendios durante los últimos días.

Los únicos testigos del evento fueron, esta vez, los soldados de un emplazamiento que alberga, en pleno monte, a los efectivos y medios materiales con los que el Ejército colabora en las labores de extinción de los numerosos focos que surgen a diario casi en cualquier parte. Y, por supuesto, la nube de periodistas, previamente advertidos del acontecimiento, y a cuya disposición la Xunta había puesto un autobús para que no se perdieran ni un solo detalle de la solidaridad presidencial.

Tres minutos de reloj

La visita completa, si es que visita puede llamarse a la fugaz «aparición» del presidente, duró tres minutos de reloj. El tiempo justo para bajar de los coches oficiales la comitiva, de poner orden en la tropa de la Prensa y de hacerse dos fotografías, a saber: un «posado» con el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño; y otra departiendo con los mandos militares, con gesto de honda preocupación, en presencia de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona. Y punto. El «recorrido presidencial por las zonas afectadas» se limitó, como mucho, a un paseo de cincuenta metros... Menos de una hora antes, en otra parada aún más breve, José Luis Rodríguez Zapatero se había dejado retratar también junto a los miembros de una brigada de extinción. Los coches oficiales, en fila, se habían detenido todos en el punto previsto: en medio de una cuesta, un camino de tierra batida cuya vista se perdía unos metros más arriba, y junto a los restos calcinados de una pequeña arboleda de fácil acceso, ideal para el propósito para el que había sido concebida la visita.

Nadie se fijó en ese momento en una amenazadora columna de humo que asomaba justo detrás del repecho donde se perdía el camino, a menos de trescientos metros de distancia. Ni reparó en el hecho doloroso y real de que, debajo de ese humo, un nuevo fuego cobraba fuerza; ni en que justo al lado de esas llamas estaban, llorando de rabia, los vecinos de la zona, hombres y mujeres que llevan cuatro días, cuatro, luchando a brazo partido contra un fuego que se dirige hacia sus casas.

A menos de trescientos metros del lugar donde el presidente del Gobierno había llegado casi de incógnito (ni la Guardia Civil ni los alcaldes de los pueblos cercanos tenían la más remota idea de la visita), se repetía otra vez, ironías del destino, la escena de siempre, la del miedo, el dolor, la impotencia y la desesperación.

Con el polvo levantado por los coches oficiales aún en la boca, caminar ese breve trecho fue más que suficiente para toparse de bruces con la tozuda realidad. Allí, en medio de la carretera, armados con ramas y pañuelos, diez personas a punto de perderlo todo maldicen al fuego y a quien lo plantó: «Esto es cosa de los políticos, ellos tienen la culpa de todo. Nosotros pagamos nuestros impuestos. ¿Por qué no nos ayudan?» En menos tiempo del que se tarda en escribir estas líneas, las llamas han prendido en la fila de árboles que bordea la carretera y se elevan ya varios metros por encima de nuestras cabezas. «¡El camión! - exclama un hombre que responde al nombre de Luis Aznar- ¿Dónde está el camión? Hay que impedir que el fuego cruce...»

Actuar con rapidez

Demasiado tarde. Por las copas de esos mismos árboles que está devorando, el fuego ha conseguido, de nuevo, burlar al hombre y cruzar hasta el otro lado de la calzada. Rodríguez Zapatero no ha debido aún tener tiempo ni de llegar al cruce de la general...

Ahora hay que actuar rápido, sin perder un solo segundo. Los vecinos, como pueden, intentan hacer un cortafuegos para que el frente de llamas no se extienda hacia las casas, ya muy cercanas. «Esto es imposible», se lamenta Luis Aznar. «Ayer por la noche acabamos con este fuego, y ahora mírelo, está aquí otra vez». Ni Luis Aznar, ni el resto de los hombres y mujeres que están a su lado, saben absolutamente nada de la recién terminada visita oficial. «¿Cómo? ¿Qué ha estado aquí Zapatero? ¿Aquí mismo? ¿Y con Touriño?». El hombre no sabe si creerlo o no, pero no hay tiempo para eso. Se queda un instante así, como suspendido entre dos mundos, pero decide que, de ser cierto, eso no es importante ahora. Y sigue trabajando.

En medio de la confusión reinante, empiezan a llegar los refuerzos. Dos militares, a pie, suben por el camino. Uno de ellos, con graduación de teniente, habla por el móvil: «...Entonces, ¿las órdenes me las vas a dar tú o quién...?» Detrás de ellos vienen más hombres, y dos palas mecánicas, y efectivos de la Guardia Civil, y un agente forestal... Estaban todos allí abajo, recibiendo al presidente, hace apenas unos minutos. Pero Rodríguez Zapatero ya se ha ido, y aquí hay mucho, muchísimo trabajo por hacer...

   

Una información de José Manuel Nieves publicada en el diario ABC el viernes 11 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Otros mensajes en Galicia