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Japón

Koizumi Obtiene una Abrumadora Victoria Electoral

Por Narrador - 20 de Septiembre, 2005, 16:27, Categoría: Japón

Tras el anuncio de EL PAIS vaticinado ‘vientos de cambio’ en Japón el Partido Liberal Demócrata del primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, se erigió con la victoria en las elecciones generales celebradas ayer al obtener 296 de los 480 escaños que componen la Cámara Baja nipona, 47 más de los que el PLD disfrutó en la pasada legislatura. Este resultado supone un importante respaldo para las reformas emprendidas por Koizumi, especialmente la polémica privatización de servicios de correos -la primera caja de ahorros del mundo-, cuyo rechazo el pasado 8 de agosto en el Senado le obligó a disolver la Cámara Baja y convocar elecciones anticipadas. "Quiero agradecer al pueblo su veredicto favorable a la reforma postal", declaró Koizumi tras los comicios. La principal fuerza de la oposición, el Partido Democrático de Japón, ha visto reducida su representación en la Cámara Baja de 175 a 113 escaños, descenso que ha llevado a dimitir a su líder, Katsuya Okada.

EL MUNDO

Lunes, 12 de septiembre de 2005

EL PRIMER MINISTRO JAPONÉS LOGRA UNA ABRUMADORA VICTORIA EN LAS ELECCIONES

Arturo Escandon (Especial para EL MUNDO)

Tatsuya Okada, líder del opositor Partido Democrático (PDJ), reconoce la derrota y deja la presidencia de la formación

TOKIO.- La peor de las pesadillas se volvió anoche realidad para el presidente del Partido Democrático de Japón (PDJ), Tatsuya Okada. Su formación política apenas consiguió conservar 113 de los 176 escaños que tenía antes de que el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, convocara por sorpresa elecciones generales anticipadas el 8 de agosto pasado.

El anhelo de los demócratas de forjar en la marcha un sistema parlamentario bipartidista y bloquear la privatización de Correos fue echado por tierra por el contundente triunfo del Partido Liberal Demócrata (PLD) de Koizumi y sus socios budistas de Nuevo Komeito, que ganaron 327 escaños, es decir, no sólo superaron la mayoría absoluta de 241, sino que además controlarán más de dos tercios del hemiciclo. De esta manera, los dos partidos podrán prescindir de la Cámara Alta en la aprobación de proyectos de ley.

Sólo el PLD de Koizumi obtuvo 296 escaños, superando los 249 que registraba en los anteriores comicios. Por su parte, Nuevo Komeito se hizo con 31 escaños, tres por debajo de su antigua marca.

En conferencia de prensa, Okada admitió la derrota y anunció que dejaba la presidencia del PDJ, pero señaló que «la verdadera prueba para el PLD vendrá más tarde, cuando se pueda analizar la marcha y las consecuencias de su plan de privatización de Correos».

Estas elecciones anticipadas fueron convocadas por el primer ministro Koizumi principalmente para decidir la privatización de los Servicios de Correos.

De hecho, Koizumi consiguió delimitar magistralmente el debate público mediante apariciones en televisión y otros medios a expensas de los intereses del opositor PDJ, que quería ampliar el número de temas para incluir la crisis del sistema de pensiones y el excesivo gasto público, entre otros.

Triunfo en las ciudades

Por otra parte, Okada se mostró sorprendido por el triunfo arrasador del PLD en los grandes centros urbanos del país, tales como Tokio, Yokohama y Osaka.

En varias circunscripciones, el PDJ obtuvo un escaño regalado, debido a que todos los candidatos liberal demócratas de la lista ya habían ganado los suyos de forma directa o proporcional y no quedaban más candidatos de sus filas, sólo demócratas y del resto de formaciones.

Shizuka Kamei, uno de los diputados rebeldes del PLD que no fue inscrito en la lista del partido debido a que votó en contra de la propuesta de privatización de Koizumi, conservó su escaño al ganar en la circunscripción sexta de Hiroshima.

Su competidor, el empresario de Internet Takafumi Horie, que había sido apoyado por Koizumi y formaba parte de su equipo de asesinos, es decir, candidatos escogidos a dedo con la misión de desbancar a los rebeldes, fue derrotado en Hiroshima. La nueva formación política fundada por Kamei y otros rebeldes llamada Partido Nacional consiguió cinco escaños. La participación en los comicios alcanzó el 65,64%, por encima del 59,86% de las elecciones anteriores, informó la agencia japonesa de noticias Kyodo.

La gran duda es si Junichiro Koizumi se mantendrá firme en su decisión de dejar la presidencia de su partido el año próximo después de la sólida victoria conseguida durante la noche de ayer y la madrugada de hoy.

Otra de las sorpresas la dio la ex líder del Partido Social Demócrata (PSD), Takako Doi, al perder en su circunscripción.

Esta dirigente, ex presidente del PSD entre 1986 y 2003, pasará a la Historia como la primera mujer portavoz de la Cámara Baja japonesa, cargo que ocupó de 1991 a 1996.

Doi se encontraba quinta en la lista proporcional del PSD en la región de Kinki, que comprende siete provincias de la parte occidental de Japón encabezadas por Osaka, Kioto y Hyogo.

EL MUNDO

Lunes, 12 de septiembre de 2005

UN POLÍTICO 'SEXY' Y CON CARISMA

Arturo Escandon (Especial para EL MUNDO)

Hace cuatro años, en la más profunda crisis del Partido Liberal Demócrata (PLD), con su popularidad en caída libre y en plena recesión económica, una facción minoritaria de esta formación escogió a un joven diputado de cabellera leonina y atrevida oratoria como candidato a la elecciones presidenciales para que compitiera contra el ex primer ministro Ryutaro Hashimoto, que recibía el respaldo de la facción mayoritaria.

Era la tercera vez que se presentaba a las elecciones internas y muchos lo consideraban demasiado excéntrico y joven -a sus 59 años- como para ganarlas. El mismo se presentaba como un personaje salido de El Quijote y se negaba a llevar el pelo engominado y a seguir los rancios modales de sus colegas.

El 24 de abril de 2001, Junichiro Koizumi logró a pulso, con un discurso de renovación y cambio, lo que ningún diputado del PLD había conseguido en décadas: hacerse con la presidencia del partido sin el apoyo de la facción principal.

Dos días más tarde, Koizumi era elegido primer ministro de Japón con la aprobación de ambas cámaras. Sólo tardó una semana desde su investidura en engendrarse el denominado «fenómeno Koizumi».Sus apariciones públicas eran seguidas de cerca por un grupo de admiradoras que no dudaban ni un sólo momento en señalar que era el político japonés más sexy y con más carisma de la Historia.Los índices de popularidad de la presidencia del Gobierno se dispararon hasta alcanzar un inédito 90% de aceptación ciudadana.

Desde el principio Koizumi se preocupó de solucionar la crisis económica y subrayó la necesidad de acabar con la situación de los créditos impagados de la banca y poner freno al gasto fiscal.«Sin reforma estructural, no hay recuperación económica», fue el eslogan de sus primeros meses en el Gobierno. Al mismo tiempo, generó incertidumbre entre la ciudadanía cuando anunció que era tiempo de que Japón revisara el artículo 9 de la Constitución para permitir que las Fuerzas de Autodefensa participaran en misiones de paz fuera del territorio nacional.

En el frente externo, buscó pronto el apoyo de Washington y estrechó los vínculos políticos y comerciales con Corea y China, aunque los gobiernos de estas naciones siempre le han reprochado sus frecuentes visitas al santuario de Yasukuni, en Tokio, donde se rinde tributo a los caídos en la II Guerra Mundial, incluidos varios criminales de guerra.

Sus reformas tendentes a modernizar la economía (recortes en la administración y privatización de empresas nacionales) pronto fueron puestas en duda y obstruidas por los legisladores más conservadores de su partido. Esta oposición se debía en parte a una oleada de quiebras empresariales que al final fue combatida echando mano a inyecciones de fondos ficales, tal como ocurrió con la gigantesca cadena de supermercados Daie.

Su popularidad fue decreciendo como consecuencia del estallido de varios escándalos de corrupción en el Ministerio de Obras Públicas, pero los ataques terroristas en Nueva York del 11-S, que pusieron el tema de la seguridad en el centro del debate nacional.

En noviembre de 2003, el PLD ganó las elecciones generales, pero no alcanzó la mayoría absoluta. Koizumi encuentra en el partido Nuevo Komeito, vinculado a la secta budista Soka Gakkai, un nuevo socio con el que gobernar y sacar adelante sus reformas estructurales. Investido con un nuevo mandato, Koizumi ha venido desde entonces repitiendo el mantra de la reforma estructural, cuya piedra angular es la privatización del servicio de correos, una empresa que reúne a cerca de 400.000 funcionarios públicos y con 25.000 oficinas en todo el país.

Los legisladores que se opusieron a sus medidas en agosto pasado fueron expulsados del PLD y han tenido que presentarse a estos comicios como independientes o formar nuevas agrupaciones políticas. De hecho, Koizumi ha conseguido, gracias a su maestría como comunicador de masas, que estos comicios generales sean un referendo sobre su propuesta de privatización de Correos.

Su nueva forma de hacer política es directa, irreverente con las bases que sustentaban a las facciones tradicionales, y podría ser calificada de liberal con un toque populista, al despachar a unos candidatos a sueldo -aquí denominados asesinos o damas ninja- con la misión de ganar en las circunscripciones dominadas por la vieja guardia del partido.

Con esta estrategia tan poco convencional como pragmática, Koizumi ha cumplido con su promesa inicial de llevar adelante las reformas, «aunque con ello tenga que destruir al PLD».

Divorciado, es padre de un joven que se dedica al mundo del espectáculo como actor de teatro y televisión. Entre sus aficiones conocidas está el golf y la música de Elvis Presley.

EL PAIS

Lunes, 12 de septiembre de 2005

KOIZUMI OBTIENE UNA VICTORIA CONTUNDENTE

Georgina Higueras (Enviada Especial)

El jefe de la oposición dimite y reconoce "la brutalidad" de los resultados electorales

Tokio - Junichiro Koizumi dio ayer al Partido Liberal Democrático (PLD) una de sus más triunfales victorias. Según la agencia de noticias Kyodo, el PLD ha obtenido 296 diputados, la mayoría absoluta de la Dieta, que tiene 480 escaños. "Quiero dar las gracias al pueblo", dijo Koizumi. "En vista de los resultados, pienso que ha emitido un veredicto favorable a la reforma postal", señaló visiblemente satisfecho en una intervención televisada a última hora de la noche. El primer ministro, reelegido por tercera vez, había planteado estas elecciones como un referéndum sobre la privatización de Correos, a la que se oponían el Parlamento anterior y algunos de sus diputados, y había advertido de que dimitiría si las perdía.

Poco después de conocer los primeros datos, el jefe de la oposición, Katsuya Okada, líder del Partido Demócrata de Japón (PDJ), admitió su aplastante derrota. A falta del recuento definitivo, el PDJ, también según la agencia Kyodo, obtuvo 113 escaños, frente a los 175 que tenía en la Cámara baja saliente. "Lamento que el pueblo no haya querido escuchar nuestro mensaje", afirmó con un rictus de amargura. "Reconozco la brutalidad de los resultados. Está claro que el PDJ no puede formar Gobierno", subrayó para recordar que como había indicado antes de comenzar la campaña, presentará la dimisión en cuanto los resultados se hagan oficiales "para que el partido encuentre lo antes posible a otro líder".

Los resultados definitivos no se conocerán hasta bien entrado el día de hoy. El recuento es bastante complicado porque de los 480 escaños, 300 corresponden a circunscripciones y 180 a los partidos políticos. Kyodo indicó que la coalición gobernante, que incluye el partido budista Nuevo Komeito, ha obtenido 327 diputados.

En las elecciones de 2003, el PLD tenía también mayoría absoluta, con 249 escaños, aunque gobernaba en coalición con el partido religioso Nuevo Komeito, que tenía 34 escaños. No se descarta que la coalición se mantenga.

El primer ministro disolvió el Parlamento y convocó elecciones anticipadas en más de dos años cuando, en agosto, un grupo de senadores del PLD votó con la oposición y bloqueó la reforma de los servicios postales. En contra del partido y de muchos de sus consejeros, Koizumi no aceptó que la vieja guardia frenase su reforma, que ahora volverá a presentar para su autorización e inmediata puesta en práctica.

Falta por ver si ahora, con este espaldarazo, el Gobierno pasa de las palabras a los hechos y pone en marcha la serie de reformas estructurales que el país necesita con urgencia para fortificar la débil recuperación económica. El estallido de la burbuja inmobiliaria en 1992 y el desplome de la Bolsa de valores hundieron al país en una crisis económica, que se ha extendido a la sociedad.

En la campaña, Okada se empeñó en acusar a Koizumi de tener mucha labia pero de no haber hecho nada concreto en los cuatro largos años que lleva al frente del Gobierno. Pero este hombre, dedicado a la política como un monje, que no bebe, no fuma y nunca sonríe, cayó fulminado por el carisma de Koizumi. Los japoneses han visto en el coraje del primer ministro, al enfrentarse a los dinosaurios del PLD, el hombre capaz de sacar a Japón de la crisis de identidad que padece.

La segunda economía del mundo tiene serios problemas para digerir que pronto será la tercera. China, que se ha convertido en su principal socio comercial -por delante de Estados Unidos-, es también el país que le hace sombra y con el que mantiene unas tensas relaciones políticas debido a la brutalidad del Ejército imperial durante la ocupación de una parte del territorio chino en la primera mitad del siglo XX.

Koizumi, que ha antepuesto sus relaciones estratégicas con Washington a las de Pekín, declaró anoche que se tomará una decisión sobre la retirada de los 600 soldados japoneses destacados en Irak una vez que los iraquíes celebren el referéndum constitucional previsto para el próximo mes. "Debemos continuar apoyando los esfuerzos del pueblo iraquí", dijo en un críptico mensaje, que parece revelar su decisión de renovar el mandato de las tropas, que expira el 14 de diciembre.

Los soldados japoneses se encuentran acantonados en la ciudad de Samawa, en una zona relativamente tranquila del sur de Irak, donde la mayoría de la población es chií. Según la Constitución japonesa, no pueden hacer uso de sus armas más que en defensa propia y la misión que les acordó el Parlamento es para labores de reconstrucción y humanitarias. Aunque Okada reiteró que si ganaba sacaría a las tropas de Irak, Koizumi se las ingenió para que la cuestión no entrase en la campaña electoral.

En realidad, este encantador de serpientes consiguió que no se discutiera ninguno de los asuntos que más preocupan a los japoneses. Como por ejemplo, que el país tiene la sociedad más envejecida del mundo y que este mismo año su población ha comenzado a decrecer. De ahí la preocupación por emprender lo antes posible una reforma sostenible del sistema complicado y obsoleto de pensiones.

Con un déficit acumulado del 140% del PIB, los economistas insisten en que lo más urgente es la reforma fiscal porque este país, que ya no volverá a crecer al ritmo de hace 20 años, lo que necesita es recaudar más impuestos. La educación, que presenta problemas, también se encontraba en el manifiesto de la oposición.

Votas por mí o estás contra mí ha sido el lema de una campaña electoral dinámica y, en algunos casos, electrizante, más al estilo norteamericano que a la austera política tradicional japonesa, que Koizumi quiso convertir en un referéndum sobre la reforma del servicio postal. Se rodeó de estrellas mediáticas e Internet, a las que colocó a competir como depredadores por el escaño en las circunscripciones de los 37 diputados del PLD que expulsó de las listas electorales por haber votado en el Parlamento en contra de la reforma electoral.

Muchos de ellos se convirtieron ayer en diputados, como la ex presentadora de televisión y ministra de Medio Ambiente, Yuriko Koike. "Estoy contenta de haber sabido cumplir mi papel", declaró esta madrugada. Sin embargo, el magnate de Internet Takafumi Horie, de 32 años, no logró hacerse con el escaño de uno de los tiburones del PLD, Shizuka Kamei.

Sin participación récord

La participación en estas elecciones generales fue superior en varios puntos a la que hubo en las de noviembre de 2003, que fue del 59,86%. Pese a ello, no se cumplieron los pronósticos de las encuestas que vaticinaron una participación récord, por encima del 70%.

El tifón que amenazaba el sur del archipiélago, terminó por desviarse hacia China, aunque bañó buena parte de Japón con una fuerte tormenta tropical. Los comicios se adelantaron al sábado en algunas islas menores del sur y en otras los colegios electorales abrieron más tarde, una vez que se vio que el tifón no presentaba peligro. La semana pasada el tifón Nabi dejó 32 muertos y numerosos daños materiales en el archipiélago.

En su intervención televisada como vencedor de los comicios, Koizumi reiteró que abandonará la jefatura del Gobierno en 2006, fecha en que, según los estatutos del partido, debe abandonar la presidencia de éste. Ya se encargarán las filas del PLD, que gobierna Japón desde hace 50 años -con sólo una excepción de 11 meses en 1993/94-, de cambiarlos para entonces.

EL PAIS

Lunes, 12 de septiembre de 2005

UN SAMURÁI SOLITARIO Y POPULISTA

Georgina Higueras (Enviada Especial)

Tokio - Junichiro Koizumi fue tal vez el único que calculó todos los riesgos antes de su deslumbrante salto mortal. Cuando disolvió la Dieta en agosto y convocó elecciones anticipadas, toda la clase política japonesa pensó que se había hecho el harakiri, pero como el ave fénix ha tenido un resurgir triunfante. En sólo un mes, tras recorrer el país y estrechar las manos de unos y otros, el mago de bucles grises, sin pelos en la lengua y de vestimenta informal, ha puesto Japón a sus pies.

La victoria es sólo suya. A sus 63 años, este hombre autoritario, pero íntegro, que ha revolucionado el modo de hacer política en Japón, se ha enfrentado a pecho descubierto a los dinosaurios del Partido Liberal Democrático (PLD) para defender sus ideas y poner en marcha la privatización de Correos, con la que piensa limpiar el país y el partido. Muchos en el PLD le detestan, pero saben que sin él están perdidos.

Como un samurái solitario, Koizumi lanzó su grito de guerra contra los diputados del PLD que votaron en contra de la reforma que él cree que salvará a Japón de perder el tren del siglo XXI. Les expulsó de las listas para estas elecciones y a los nuevos candidatos que colocó en esas circunscripciones les conminó a arrancarles el escaño.

Licenciado en Economía por la prestigiosa Universidad de Keio, este malabarista, que con su discurso directo ha pulverizado a la oposición, es el representante de la tercera generación de una poderosa familia de políticos. Tal vez su obsesión con Correos le viene de los tiempos en que fue jefe de éstos su abuelo, Matajiro Koizumi, cuyo cuerpo estaba tatuado de la cabeza a los pies (el tatuaje se asocia a la yakuza, la mafia japonesa).

A la muerte de su padre, Junichiro trató de hacerse con su escaño, pero sólo lo consiguió en el segundo intento, en 1972. Una vez en el Parlamento rechazó unirse a cualquiera de las tres grandes facciones del PLD que se repartían el poder. La oportunidad le llegó en 2001, en las primeras elecciones primarias del partido, y desde entonces gobierna con un ritmo marcado por él mismo y a la greña con el Parlamento, al que acusa de obsoleto y de frenar las reformas que este país necesita para emprender la modernización que dará paso a otra era de esplendor.

Populista, Koizumi disfruta con baños de multitudes en los que las jovencitas le gritan como si fuera una estrella y las damiselas se desmayan ante la posibilidad de que pueda acercárseles a preguntar cómo se encuentran, como ha hecho en más de una ocasión. Quizá, también como los samuráis, tiene un atractivo especial para las mujeres y las geishas, de las que siempre está rodeado, pero con las que no quiere compromisos. Su matrimonio acabó en un traumático divorcio. Él se quedó con la tutela de sus dos hijos y nunca conoció al que estaba por nacer.

Admirador de Winston Churchill y Elvis Presley, se declara "amigo personal" de George W. Bush, a quien sigue sin discutir, una actitud que se contradice con su nacionalismo militante. Pese a las ampollas levantadas en China y Corea y a las críticas de la oposición y de muchos de su propio partido, Koizumi ha acudido todos los años desde que llegó al poder -con excepción de éste en que ya casi estaba en campaña electoral- al santuario sintoísta de Yasukuni. Allí se venera la memoria de los soldados japoneses caídos, pero también la de los 14 altos mandos militares juzgados por crímenes de guerra por las barbaridades cometidas por el Ejército imperial en la primera mitad del siglo XX.

No es su única contradicción. Amante del heavy metal nipón, de los bares nocturnos y las óperas de Richard Wagner, siente una especial pasión por el kabuki (teatro tradicional japonés basado en leyendas populares) y todo lo que recuerda o representa el código de conducta del samurái. De ahí que su bolsillo haya estado siempre cerrado para quienes han querido llenárselo. Su sencillez le llevó a rechazar al llegar a diputado el coche con chófer que corresponde a los parlamentarios. Encantador de serpientes o samurái solitario, Koizumi ha hecho historia con esta sorprendente y aplastante tercera victoria electoral.

EL PAIS

Lunes, 12 de septiembre de 2005

EL MAYOR DESAFÍO PARA EL FUTURO

Georgina Higueras (Enviada Especial)

El primer ministro ve en la privatización de Correos la solución a los males del país

Tokio - Ya no hay obstáculos para que Junichiro Koizumi emprenda la privatización de Correos, piedra angular de su política y altar sobre el que supuestamente se quemarán todos los males de Japón. Tal vez temerosos de ser expulsados de las listas para las próximas elecciones de la Cámara alta, al igual que lo han sido de éstas los diputados que votaron en contra de la ley de reforma del servicio postal, los senadores rebeldes del Partido Liberal Democrático (PLD) indicaron el sábado que si Koizumi ganaba dejarían de bloquear la ley.

Más allá de incluir la mayor caja del mudo, con 2,5 billones de euros (más de 2,5 veces el PIB de España), los servicios postales tienen en Japón una importancia sin igual en otro país. Cuando el tifón Nabi sacudió la semana pasada el sur del archipiélago y dejó a su paso 36 muertos, el Gobierno envió equipos de rescate, comida, agua y una oficina móvil de Correos. A bordo de un camión y provista de una antena vía satélite, la oficina llegó a la ciudad de Takaoka para atender las demandas de los desplazados de acceso a sus cuentas de ahorro y depósitos, además de la comunicación por carta, que sigue siendo muy popular en este país en el que más de la mitad de los 127 millones de habitantes supera los 50 años.

Kinuyo Sakamaki, de 62 años, teme que la privatización de Correos sea el fin de lo que queda del viejo Japón, incluida la diminuta estación de Amaariki de la que ella es jefa, que forma parte de una línea local que atraviesa los arrozales de la provincia de Chiba, al sureste de Tokio.

Cuando se fundó, en 1871, Correos tenía sólo tres oficinas: Tokio, Osaka y Kioto. Ahora son cerca de 25.000 repartidas por todo el territorio, en las que trabajan 260.000 empleados y otros 120.000 a tiempo parcial. "Estoy en contra de la privatización porque muchos van a perder su trabajo", señala Ohata Hatsue, de 64 años. Pese a ello, tanto Sakamaki como Hatsue, que tiene un bar-restaurante a los que acuden "el cartero, la policía y los concejales locales", votaron ayer por el PLD, en un claro ejemplo del caciquismo que domina las pequeñas comunidades japonesas.

Correos forma parte del paisaje ciudadano. Mucha de la población rural, que asciende al 25% del total, vive en zonas montañosas de difícil acceso o en pequeñas islas alejadas en las que el cartero es casi una institución a la que los japoneses recurren cuando tienen una dificultad.

"¿Sólo los funcionarios pueden realizar tareas importantes?", se preguntó Koizumi el sábado durante su último mitin electoral. "La privatización de los servicios postales es la mejor forma de reducir el número de funcionarios de Japón", añadió.

Las enormes sumas de dinero que maneja la Caja Postal están exentas de los controles bancarios y sirven para financiar la construcción de obras públicas, que incluyen una extensa red de carreteras, algunas de ellas sin uso. Japón, con el 4% del territorio de EE UU y la mitad de su población dedica a este capítulo un tercio más que la superpotencia. Pero a través de esa financiación se llenan también las arcas del PLD y se mantiene alejada a la yakuza (la mafia japonesa). De ahí que la vieja guardia no quiera privarse de su parte del pastel y que Koizumi, considerado uno de los políticos más limpios de Japón, quiera ponerle freno.

Karita Kazuo, de 72 años, está de acuerdo con Koizumi. "Es bueno reformar", dice este jubilado de una compañía de petróleo. Kazuo vive con la familia de su hijo mayor en Futtsu, un pequeño pueblo de pescadores y cultivadores de algas de la bahía de Tokio, y se declara "muy preocupado" por el futuro de Japón. "Yo tengo una buena pensión pero si el Gobierno no emprende reformas inmediatas, mi hijo no la tendrá. Por eso me gusta Koizumi, porque tiene coraje y está decidido a reformar este país, caiga quien caiga".

La reforma del sistema de pensiones ha sido precisamente el caballo de batalla de Katsuya Okada, el líder del Partido Demócrata de Japón, que tan mal parado ha salido al enfrentarse al populismo de Koizumi. A lo largo del mes transcurrido desde que el primer ministro disolvió el Parlamento, Okada repitió una y mil veces que las pensiones tenían prioridad sobre la privatización de Correos, pero los japoneses sólo han tenido oídos para Koizumi.

ABC

Lunes, 12 de septiembre de 2005

APLASTANTE VICTORIA DEL PRIMER MINISTRO KOIZUMI EN LAS ELECCIONES DE JAPÓN

Pablo M. Díez (Enviado Especial)

El triunfo deja las manos libres al carismático político para privatizar Correos, que se convertirá en el mayor banco del mundo con casi tres billones de euros

Tal y como preveían todas las encuestas realizadas durante la campaña electoral, el primer ministro Junichiro Koizumi logró ayer una aplastante victoria en los comicios celebrados en Japón. Y es que su formación, el Partido Liberal Democrático (PLD), logró la mayoría absoluta al obtener 296 de los 480 escaños que conforman el Parlamento nipón, por lo que podría deshacerse de su socio de coalición, el grupo de inspiración budista Nuevo Komeito, para formar gobierno. Todo un éxito para Koizumi porque, hasta ahora, el PLD contaba sólo con 249 diputados y necesitaba a los 34 de Nuevo Komeito, que ha perdido tres escaños en el Parlamento.

Por su parte, la principal fuerza opositora, el Partido Democrático de Japón (PDJ), habría cosechado un amargo fracaso al desplomarse de los 175 diputados que tenía en la anterior legislatura hasta los 113 que le han reportado las urnas en esta ocasión.

Con tales resultados, el primer ministro no sólo ha conseguido la reelección, sino que ha reforzado su posición a la hora de llevar a cabo las reformas que ya ha anunciado para revitalizar la titubeante economía japonesa, que se enfrenta a numerosos problemas para salir de la crisis que atraviesa desde hace ya casi una década.

El más importante de esos cambios es, sin duda, la privatización de Correos, que no sólo se dedica al envío y recogida de cartas, sino que es también una gigantesca caja de ahorros que dispone de casi tres billones de euros en sus fondos. No en vano, estos comicios eran un auténtico plebiscito para los planes de Koizumi, que adelantó las elecciones al rechazar el Senado dicha iniciativa el pasado 8 de agosto.

A este revés contribuyeron 37 diputados «rebeldes» del PLD que se unieron a la oposición para votar en contra de la propuesta del Gobierno. Además, dichos disidentes abandonaron el partido y formaron otros grupos, por lo que la sombra de una grave crisis se cernía sobre esta formación política, que lleva ya medio siglo en el poder a excepción de los once meses que pasó en la oposición a mediados de los noventa.

Privatización inminente

Sin embargo, la abrumadora victoria de Koizumi acallará las voces críticas dentro del PLD y dejará al primer ministro las manos libres para remodelar íntegramente el servicio postal y convertirlo en el mayor banco del mundo. Con dicha operación, el Ejecutivo nipón pretende dinamizar la economía poniendo en manos privadas los casi tres billones de euros que atesoran sus fondos, pobremente gestionados hasta este momento por el Estado.

Frente a esta postura, ya hay quien ha alertado sobre el destino que dicha entidad dé al dinero ingresado por los pequeños ahorradores, que temen perder su capital en caso de que el banco asuma demasiados riesgos en sus inversiones.

Además de la extraordinaria calidad de su servicio y de las funciones que desempeña en el mundo rural, está en juego el futuro de los 400.000 empleados que ahora forman parte de Correos, una institución fundada en 1871 y fuertemente arraigada en el país nipón al contar con cerca de 25.000 sucursales repartidas por toda se geografía.

Con una participación superior al 60 por ciento de los 103 millones de electores censados en Japón, el programa de Koizumi se ha visto ampliamente refrendado por la mayoría de la población. En este sentido, el agrio debate sobre la privatización de Correos ha eclipsado otros temas de la campaña electoral, como la política internacional del Gobierno y la necesaria reforma del sistema de pensiones, seriamente amenazado por el progresivo envejecimiento de la sociedad nipona y por sus bajos índices de natalidad.

Tras los primeros resultados oficiales, el carismático Koizumi, de 63 años, se congratuló porque, según declaró exultante, siempre había confiado en que el PLD «conseguiría la mayoría absoluta por sí solo». «Pero lo hemos hecho incluso mejor», concluyó.

ABC

Lunes, 12 de septiembre de 2005

EL OPOSITOR OKADA, QUE PROMETIÓ LA RETIRADA DE IRAK, DIMITE

Pablo M. Díez (Enviado Especial)

TOKIO. Al igual que hiciera en su día José Luis Rodríguez Zapatero, el líder del opositor Partido Democrático de Japón (PDJ), Katsuya Okada, había asegurado que retiraría las tropas niponas de Irak si resultaba elegido primer ministro. Sin embargo, su promesa no le ha salido electoralmente tan rentable como al PSOE en España, puesto que la sociedad nipona acudió ayer a votar pensando más en sus bolsillos que en la política internacional de su país.

Así, la anunciada privatización de Correos y su conversión en el mayor banco del mundo han anulado cualquier otro debate. Como consecuencia, ni la creciente amenaza terrorista que se cierne sobre Japón por su apoyo a EE.UU. en la guerra de Irak, ni sus difíciles relaciones con sus vecinos, en especial con China y Corea del Sur, han influido en el electorado japonés.

Tras la mejora de la economía durante los dos últimos años, la mayoría de la población ha refrendado las reformas del primer ministro Junichiro Koizumi, cuyos resultados todavía están por comprobar. Y es que la economía nipona se sigue enfrentando a graves problemas estructurales, como una astronómica deuda pública que representa el 160 por ciento del PIB y un elevado nivel de préstamos bancarios impagados.

Además, la recuperación de la isla se ha basado en el incremento de sus relaciones comerciales con China. Pero dichos intercambios se pueden ver dañados por el nacionalismo recalcitrante de Koizumi, quien ha protagonizado varios roces con el régimen comunista y con Corea del Sur por sus visitas al santuario de Yasukuni, donde se rinde homenaje a los soldados caídos en acto de servicio, entre ellos 14 criminales de la Segunda Guerra Mundial.

Debido al sonado triunfo del PLD, ahora se abre un periodo de transición en el opositor PDJ, cuyo líder, Katsuya Okada, anunció anoche que dimitirá por el descalabro sufrido en estos comicios.

LA RAZON

Lunes, 12 de septiembre de 2005

KOIZUMI ARRASA EN LAS ELECCIONES EN JAPÓN Y CONSIGUE EL RESPALDO PARA SUS REFORMAS

Juan Antonio Sanz

El líder de la oposición nipona presenta su dimisión tras perder más de sesenta escaños

Tokio - El Partido Liberal Demócrata (PLD) del primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, se erigió con una histórica victoria en las elecciones generales celebradas ayer, al obtener 296 de los 480 escaños que componen la Cámara Baja del Parlamento nipón. Los resultados de estas elecciones anticipadas permitirán que Koizumi sea reelegido primer ministro de Japón en una sesión especial del Parlamento que se celebrará a partir de la semana próxima. El jefe de Gobierno japonés podrá también volver a presentar para su votación en el Legislativo la polémica reforma del servicio de correos de Japón, cuyo rechazo el 8 de agosto en el Senado condujo a Koizumi a disolver la Cámara Baja y convocar estas elecciones.

En los comicios de este domingo, el PLD consiguió 296 escaños (en el anterior Legislativo tenía 249), muy por delante de la principal fuerza de la oposición, el Partido Democrático de Japón (PDJ), que obtuvo 113 asientos. Esta aplastante caída del PDJ –que en la última legislatura, antes de la convocatoria de las elecciones, disponía de 175 diputados– empujó ayer mismo a su líder, Katsuya Okada, a presentar su dimisión. Okada señaló que renunciaba a su cargo para, así, asumir su responsabilidad por el fracaso del PDJ en su meta de cambiar el color de la Administración nipona, en manos del PLD casi ininterrumpidamente desde hace medio siglo.

El tercer partido más votado en unas elecciones a las que estaban convocados 103.360.000 electores fue el Nuevo Komeito, socio de la coalición gobernante con el PLD y que obtuvo 31 escaños, tres menos de los 34 conseguidos en las anteriores elecciones, celebradas en noviembre de 2003. Aunque el Nuevo Komeito, de inspiración budista, no será de utilidad en la Cámara Baja para el PLD, que cuenta con mayoría absoluta holgada, sin embargo, podría ser requerido en el Senado. La última vez que el PLD obtuvo una mayoría que le permitió ignorar el apoyo de otras fuerzas fue en 1990, cuando obtuvo 300 escaños.

Aunque el primer ministro recordó que tiene previsto dejar su cargo en el Gobierno en 2006, algunos de sus principales correligionarios y el presidente del Nuevo Komeito, Tatsuo Kawabata, expresaron su esperanza de que Koizumi continúe un año más del previsto. Según la agencia de noticias Kyodo, la participación en estas elecciones alcanzó el 67,52 por ciento, muy por encima del 59,86 por ciento de la anterior elección. Koizumi disolvió después de que la oposición respaldada por políticos del PLD críticos con Koizumi rechazaran la reforma del servicio de correos japonés, clave para los cambios económicos propugnados por Koizumi desde que asumió su cargo en 2001. Efe

De los 'Vientos de Cambio' al 'Huracán Koizumi'

Por Sin Pancarta - 20 de Septiembre, 2005, 16:21, Categoría: Japón

Habla EL PAIS del ‘huracán’ para referirse a la gran victoria Koizumi en las elecciones de ayer. Imagino que debe ser un auto homenaje a su ‘Vientos de Cambios en Japón’ cuyo efecto ya lo hemos visto. Por cierto de la promesa del líder opositor de retirar las tropas de Irak ni una palabra. Ahora dince: Koizumi sale de estos comicios con un carisma popular semejante al de Nakasone en los ochenta y, sobre todo, muy reforzado en su propio partido. ABC por su lado se refiere a la aplastante victoria de Koizumi en las elecciones celebradas ayer en Japón abre una etapa crucial en el Imperio del Sol Naciente, que lucha por salir de la crisis económica que arrastra desde los 90. También les ofrecemos alguna pincelada de las opiniones de la prensa extranjera.

EL PAIS

Lunes, 12 de septiembre de 2005

HURACÁN KOIZUMI

Editorial

El conservador Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón ganó ayer de forma arrolladora las elecciones a la Cámara baja, que había convocado anticipadamente el primer ministro, Junichiro Koizumi, tras bloquear el Senado la privatización del servicio de Correos, que actúa también como una caja de ahorros. Con sus 2,5 billones de euros en activos y más de 260.000 empleados, es la mayor entidad financiera del mundo. El triunfo es sobre todo de Koizumi, un dirigente populista que con su verbo y atuendo está en las antípodas del carácter grisáceo de la clase política japonesa, y que con esa reforma pretende supuestamente acabar con los viejos modos corruptos de hacer política en el país.

La victoria ha sido de tal calado que el PLD no necesitará en principio del budista Nuevo Komeito, su actual socio de coalición, para formar Gobierno, lo que no sucedía desde 1991. Los liberales, en cualquier caso, han estado siempre en el poder durante el último medio siglo, salvo un paréntesis de 11 meses en los noventa. Los comicios, que han despertado una inusitada participación, han supuesto el descalabro del primer grupo de la oposición, el Partido Demócrata (PDJ), del centrista Okada, cuyo programa contemplaba un catálogo de reformas mucho más profundo que el de Koizumi.

El primer ministro convirtió Correos en la única cuestión de la campaña. Ni una referencia a la imperativa necesidad de reformar las pensiones, a cómo drenar la masiva deuda pública o solucionar el empeoramiento de las relaciones con China. Koizumi estima la privatización del servicio postal como la piedra angular de la reforma estructural que exige la sociedad nipona. Cuando llegó al poder, en 2001, ya anunció que daría la batalla para sacarla adelante.

La reforma se aplicará de forma gradual, como ya ocurrió con la ferroviaria en los ochenta. De hecho, no entrará en vigor plenamente hasta 2017. Pero muchos consideran que es un arma de choque fundamental para poner término a la corrupta simbiosis entre partidos y empresas. El servicio postal ha servido en gran parte para financiar enormes obras públicas de dudosa necesidad y enriquecer los bolsillos de políticos y burócratas del partido gubernamental.

Koizumi sale de estos comicios con un carisma popular semejante al de Nakasone en los ochenta y, sobre todo, muy reforzado en su propio partido. No pertenece a ninguna de las viejas camarillas. A la vista de su arrolladora victoria, y pese a que anoche reiteró que no cambiará de idea, no sería improbable que se replantee su compromiso de retirarse de la presidencia del PLD en septiembre de 2006.

ABC

Lunes, 12 de septiembre de 2005

EL ÓRDAGO DE KOIZUMI

Editorial

La aplastante victoria de Junichiro Koizumi en las elecciones celebradas ayer en Japón abre una etapa crucial en el Imperio del Sol Naciente, que lucha por salir de la crisis económica que arrastra desde mediados de los noventa. Después de que el Senado rechazara el pasado 8 de agosto la anunciada privatización del servicio postal nipón, que es también la mayor caja de ahorros del mundo, el carismático político de abultada cabellera canosa lanzó un órdago y convocó elecciones anticipadas pese a la división reinante en su propio partido, que sufrió la escisión de 37 diputados que votaron en contra de las reformas del Gobierno.

A pesar del agrio debate que este tema había suscitado, los electores se decantaron ayer por los cambios que propugna Koizumi y antepusieron el interés de la economía nacional, y consecuentemente de sus bolsillos, a cualquier otra discusión. Así, la propuesta del opositor Partido Democrático de Japón de retirar las tropas niponas de Irak apenas ha calado en la isla y puede haber contribuido al espectacular descalabro de esta formación. Y es que el pueblo japonés, sumamente orgulloso y trabajador, está acostumbrado a realizar enormes sacrificios, como los que propiciaron el «milagro económico» que siguió a su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Por ese motivo, el electorado ha apostado por continuar con los cambios radicales que han enderezado las cuentas en los dos últimos años.

A cambio de dicha mejora, la segunda economía del planeta, tras Estados Unidos, ha pagado un alto precio por la destrucción de numerosos puestos de trabajo y sus calles se han llenado de mendigos. Un grave problema al que Koizumi deberá hacer frente y que se une a la lista de asignaturas pendientes para esta nueva legislatura. Entre ellas, destaca la normalización de las relaciones con China, seriamente deterioradas por las visitas del primer ministro a un santuario donde se venera a criminales de la Segunda Guerra Mundial. No en vano, la recuperación de Japón se ha debido, en buena parte, al crecimiento del gigante asiático, por lo que Koizumi tendrá que elegir entre el orgullo nacional y el interés de su economía.

LA RAZON

Lunes, 12 de septiembre de 2005

JAPÓN, DE ESPALDAS A LOS AGOREROS DEL 11-M

Editorial

El premier japonés, Junichiro Koizumi, logró ayer una contundente mayoría absoluta en las elecciones anticipadas que se habían planteado como un referéndum sobre su plan de reformas internas. Sorprende mucho que la oposición nipona no haya esgrimido el argumento de la guerra de Iraq, que Tokio ha apoyado en su concepción y con tropas. Japón tampoco ha sufrido el castigo vaticinado por aquellos que pensaban que Koizumi - como Aznar- sería castigado por Al Qaida días antes de sus comicios con un atentado estilo 11-M. ¿Se habrá olvidado Ben Laden del apoyo japonés a EE UU en Oriente Medio? Más bien se trata de un electorado maduro que asume las nuevas necesidades exteriores del país sin complejos y que ha votado barajando claves internas más importantes para su vida cotidiana.

El rotativo chino South China Morning Post publica un análisis titulado “Koizumi debe actuar con rapidez para cumplir con una agenda decisiva” y subraya que “probablemente intentará asegurar su legado con más reformas. La victoria fortalecerá su mano sobre la vieja guardia que considera que su principal trabajo es distribuir beneficios a sus grupos de interés. En cuanto a la política exterior, parece improbable que se refresquen las inestables relaciones entre Tokio y Pekín.”

El británico The Times, en su editorial “La restauración de Koizumi”, asegura que “los mercados ya han comprendido el significado de la victoria con fuertes subidas en la bolsa. Los aliados japoneses también lo han entendido y ven la victoria de Koizumi como una justificación de su política exterior pro americana”.

Sobre la abrumadora victoria de los demócratas liberales en las elecciones japonesas dice el rotativo alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung: "A partir de ahora no hay disculpas para más retrasos (de las reformas). Con la mayoría absoluta, ahora el líder japonés Koizimi no tiene ni siquiera que tramar compromisos falsos. El Partido Demócrata Liberal del Japón logró hacerse con la mayoría absoluta en el parlamento nipón con la que las urgentes reformas tendrán que llevarse a cabo. Las oportunidades del Japón de salir de la crisis estructural de décadas nunca habían sido tan buenas."

Por su parte, el estadounidense The New York Times publica un artículo titulado “Victoria abrumadora” en el que concluye que “los resultados representan una victoria personal de Koizumi, quién convocó elecciones anticipadas ante la oposición de su partido a apoyar la privatización del servicio postal”.