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Partido Popular

«Rubalcaba utilizó el 11-M para ganar las elecciones y ahora lo utiliza para no perderlas»

Por Narrador - 24 de Septiembre, 2006, 12:00, Categoría: Partido Popular

La entrevista se celebra en Toledo, apenas hora y media antes de su intervención en el congreso que este fin de semana están celebrando los jóvenes de su partido. Es el único hueco que sus asesores han encontrado en su apretadísima agenda -imposible para el común de los mortales- hasta el punto de que acude a la misma sin comer por lo que se le sirve, sobre la marcha, un pequeño refrigerio del que no prueba bocado. Viste de forma informal, con chaqueta de sport y sin corbata lo cual sirve de excusa a la periodista para hacer un chascarrillo sobre el cambio de imagen de su partido ahora que soplan vientos electorales. Él recoge el guante y entra en harina sin apenas darse un respiro para afirmar que «los vientos que soplan son de cambio que estamos asistiendo no a un final de legislatura sino a un final de ciclo»... socialista. ¡Por supuesto!

Angel Acebes, secretario general del PP, sigue siendo el hombre de firmes convicciones, sosegado y tranquilo de siempre y aunque es plenamente consciente de que está en el ojo del huracán, de que su imagen de ex ministro del Interior es utilizada por sus adversarios para dañar a su partido, está contento y ni quiere ni puede ocultarlo. ¿El motivo? Que acaba de recibir unas encuestas, realizadas tras el verano, según las cuales «con un 70% de participación, el PP se situaría 3,5 puntos por encima del PSOE», lo cual parece indicar que el Gobierno sufre un fuerte desgaste en temas de grueso calibre como la inmigración, el proceso de paz o el 11-M. Tal vez por eso dice, sin pelos en la lengua, que no están dispuestos a aceptar el gobierno mordaza de Zapatero y que Rubalcaba utilizó el 11-M para ganar las elecciones y ahora lo utiliza para no perderlas. Afirma que el presidente ha sufrido una autentica moción de censura de nuestros socios europeos por la política de inmigración y señala sin titubeos que la legalización de Batasuna sería un fracaso del Estado de Derecho y de la democracia. Lo dice y además... se lo cree.

PREGUNTA.- Menuda semana han tenido. Todos los partidos se han unido en el Congreso para combatir la política tóxica del PP con el 11-M.

RESPUESTA.- La situación no es nueva. Llevan dos años con una estrategia antiPP, que es mayor cuanto peor les va en las encuestas. Saben que el PP va en estos momentos bien, que es una alternativa y los ciudadanos cada vez tienen más afán de cambio, y eso les provoca mucho nerviosismo. A los socialistas, ante la carencia de un proyecto capaz de ilusionar a los ciudadanos y los muchos fracasos de su política, lo único que les queda es la política antiPP. La prueba es que convocan una conferencia política y no sale de ella una sola propuesta salvo la de atacarnos. Están muy preocupados, porque saben que el cambio está muy cerca.

P.- Pero lo grave de esa decisión parlamentaria es que no van a aceptar ninguna iniciativa que venga de su mano y tenga que ver con el mayor atentado de nuestra historia. ¿Qué van a hacer?

R.- Eso es gravísimo. Nosotros no estamos dispuestos a aceptar el gobierno mordaza de Zapatero. No quiere ninguna crítica, y cada vez está más encerrado en su única política demagógica y publicitaria. Pretende amordazar a la prensa crítica, al Grupo Parlamentario Popular, al Defensor del Pueblo e incluso ha pretendido amordazar a los suyos. La política de Zapatero es un gobierno mordaza frente a los demás, y nosotros no lo vamos a aceptar. Por cierto, que algunos de los grupos que se unieron a ellos ya nos han dicho que están arrepentidos, que lo hicieron presionados por los presupuestos.

P.- Pero a ustedes les acusan de manipular el 11-M basándose en las tesis expuestas por presuntos terroristas como Trashorras. Dicen que si tienen pruebas vayan a los tribunales, y les acusan de hacer seguidismo de la información que da EL MUNDO. No falta de nada...

R.- Rubalcaba utilizó el 11-M para ganar las elecciones y ahora lo utiliza para no perderlas. De ahí la descalificación, las acusaciones al PP por pedir algo no sólo tan normal sino tan obligatorio en democracia como es que se conozca la verdad. Por ejemplo, si el PP no lo hubiera denunciado, a lo mejor no habríamos conocido el caso Bono, en el que ha habido una sentencia condenatoria por detener a dos militantes del PP de manera ilegal, y además con falsificación documental. Lo ha dicho una sentencia, hay resolución judicial. O es democráticamente imprescindible conocer quién dio el chivatazo a ETA, porque eso es muy grave. Cualquier salud democrática que se precie necesita que se conozca y se establezcan las responsabilidades.

P.- Pero eso es una cosa, y otra que en el camino se lleven por delante a las instituciones. ¿Existe ese riesgo?

R.- No estoy dispuesto a aceptar de ninguna de las maneras la acusación falsa, la falsedad y la manipulación de que con esto se está desprestigiando a las instituciones y a los Cuerpos de Seguridad. Que no se equivoquen. Estamos exigiendo sólo responsabilidades a aquellos miembros de las Fuerzas de Seguridad -que no son todos, ni muchos, sino sólo dos o tres- que se van a la sede de Gobelas del PSOE a preparar sus estrategias parlamentarias y sus intervenciones en la Comisión de Investigación del 11-M.

P.- Permítame un inciso. ¿Usted siendo ministro del Interior fue consciente de que tenía miembros de las fuerzas de seguridad del Estado que le eran desleales? Porque ahora son los mismos mandos...

R.- En absoluto. Yo siempre encontré un Cuerpo Nacional de Policía o una Guardia Civil de personas honestas, sacrificadas, y leales, que cumplían con su trabajo muy por encima de lo que se les pedía. Por eso, por ese buen nombre de cientos y cientos de hombres y mujeres que se levantan cada día para poner en riesgo su vida al servicio de los demás, es por lo que debe exigirse el cese inmediato de esos dos o tres que se han dedicado a usar su cargo para preparar estrategias de un partido político. Nosotros jamás politizamos a las fuerzas de seguridad, cosa que sí hace el PSOE con algunos de sus miembros, esos que reciben órdenes de un partido son los que deben ser apartados para no desprestigiar a la institución.

P.- ¿Qué credibilidad le dan ustedes a las declaraciones hechas por Trashorras o Lavandera? Porque, según el PSOE, ustedes están dando por buenas las afirmaciones de dos delincuentes.

R.- No ha habido nunca nadie del PP que haya hablado ni dando verosimilitud a las declaraciones de implicados en el proceso del 11-M ni tampoco que haya puesto en tela de juicio ni las instituciones, ni haya hablado de conspiraciones. Decir eso no es verdad. Lo que decimos es que tenemos derecho a que en el mayor atentado terrorista que ha sufrido España se conozca la verdad, y se investiguen todas las dudas y lagunas, que son muchas.

P.- Pues Rubalcaba sostiene que alguien desde fuera del Parlamento, refiriéndose a Pedro J. Ramírez, es quien le sopla al oído al PP la estrategia que tiene que seguir.

R.- Eso, simple y llanamente, no es verdad. Es rotundamente falso.

P.- ¿Y también es falsa la teoría de la conspiración que manejan los socialistas?

R.- Cada vez que el PSOE se equivoca recurre a la teoría de la conspiración. Que yo recuerde, la han utilizado en nueve ocasiones, cuando la corrupción del PSOE, cuando los GAL... Cada vez que el PSOE mete la pata se inventa una teoría de la conspiración, en la que implica a todos aquellos que le son molestos: periodistas, políticos e incluso a los suyos. Eso ya no cuela.

P.- ¿Cómo valora usted la información publicada por EL MUNDO, de que Interior falsificó un documento para ocultar al juez lazos entre ETA y los islamistas?

R.- Ese asunto es muy importante, y tiene que investigarse. Ya hay un procedimiento penal que se ha abierto, y por lo tanto determinará las responsabilidades. Y frente a eso el Gobierno utiliza viejas tácticas para desviar la atención. Lo hizo tiempo atrás, cuando en un piso se descubrieron unos polvos que habían servido para hacer explosivos, -como luego se demostró judicialmente-. Entonces intentó -como hace ahora- ridiculizarnos diciendo que eran polvos de jabón, y hablando del comando Dixan. Ahora hacen lo mismo, desviando la atención sobre las informaciones que se publican. Aquí lo grave es que se ha alterado un documento, porque si fuera un simple borrador no llevaría ni número de registro, ni las firmas de los peritos que han hecho el análisis y el estudio. Cualquiera que vea un documento con número de registro y firmas sabe que ése es un informe que debió ser trasladado íntegro al juez, y no mutilado.

P.- El 13 de marzo de 2004 Rubalcaba dijo textualmente aquello de «España no se merece un Gobierno que mienta», y da la sensación de que ahora ustedes le quieren hace probar su propia medicina, ¿no?

R.- Es verdad que ni España ni los españoles nos merecemos un Gobierno que mienta. Pero en la literalidad no quiero parecerme a Rubalcaba en nada, absolutamente en nada. La diferencia es que cuando él lo dijo no era verdad. En aquel momento había un Gobierno que decía la verdad, y ahora no.

P.- ¿Cuestionan la forma en que está instruyendo el juez Del Olmo?

R.- Nosotros no cuestionamos, lo único que pedimos es que en todos los ámbitos, en el parlamentario, en el judicial, en el del Ministerio del Interior, se lleve a cabo la investigación más rigurosa posible.

P.- Tal vez sea así, pero al PP se le acusa de no haber aceptado ni digerido la derrota electoral del 14-M. ¿Qué hay de cierto en esto?

R.- El resultado electoral no nos ha importado ni antes ni después, en relación al atentado del 11-M. Nos importa la verdad, la limpieza democrática, la transparencia, el prestigio de las instituciones, la libertad y las víctimas. Esto es lo único que nos importó antes y después del 11-M, cosa que no ha ocurrido con el PSOE.

P.- Oiga, ¿Piqué representa una minoría en su partido cuando dice que lo del 11-M hay que dejarlo atrás, o dice en voz alta lo que otros piensan y no se atreven a decir?

R.- En el PP no hay división ni por éste ni por ningún otro asunto. Hay una unidad de criterio en todos los temas fundamentales. Y Piqué piensa exactamente lo mismo que todos nosotros: que debe saberse la verdad del 11-M. No seré yo quien dé pábulo a esa estrategia del PSOE de intentar una fractura y una crisis en el PP que llevan buscando dos años y medio y no han encontrado.

P.- Cambiando de asunto. Menudo resoplón le ha dado la UE al Gobierno por el tema de la inmigración.

R.- Zapatero ha sufrido una auténtica moción de censura de nuestros socios europeos por su política de inmigración, por el proceso de papeles para todos y el efecto llamada que ha llevado aparejado. Si esto fuese una moción de censura sólo para Zapatero tendría una importancia relativa. Lo preocupante es la falta de credibilidad y confianza que en estos momentos inspira España, y el desprestigio y el aislamiento al que nos lleva la política del Gobierno. Zapatero está aislado en Europa, y nadie comparte su política de inmigración porque ha tenido unos resultados catastróficos, además de acarrear la tragedia humana que se está viendo en estos momentos, de miles de mujeres y hombres hacinados en centros de acogida, con tres niños atendidos por asfixia porque estaban con mil adultos. ¿Es tolerable esto en el siglo XXI en España?

P.- ¿Qué condiciones deben darse para que ustedes acepten un pacto?

R.- Hacen falta dos cosas. Lo primero es que el Gobierno diga claramente cuál va a ser su política, y no lo ha hecho. Y lo segundo, que no utilice un pacto con el PP como coartada, como salvavidas cuando se encuentran con el agua al cuello con el propósito de silenciar las críticas. Este es un asunto muy grave que hay que abordar con rigor. Y para eso hace falta un cambio profundo en la política del PSOE en todo lo que han hecho. Ha sido un error la regularización, su enfrentamiento con Europa, la distribución de competencias que ha hecho dentro del propio Gobierno y también el nombramiento de un ministro incompetente e ineficaz como Caldera para llevar el asunto.

P.- Tampoco parece que las cosas avancen en el llamado proceso de paz.

R.- Eso es así, aunque algunos lo quieran negar o llamarlo por otro nombre. Hemos escuchado al ministro de Justicia llamar a este terrorismo urbano violencia social, que ya es el colmo. El presidente dijo que primero la paz y luego la política, que cualquier contacto se haría en ausencia de violencia. Ése fue el compromiso que adquirió en el Parlamento, y una vez más ha mentido.

P.- ¿El PP está recibiendo información por parte del Gobierno?

R.- No, nada. A nosotros no nos cuenta nada de cómo va el proceso. En este tema tan importante se nos pide una vez más que aceptemos todo lo que haga el Gobierno sin rechistar. Es la ley del embudo y la mordaza. Tenemos que estar calladitos mientras Zapatero reparte los carnés de demócratas, que luego Rubalcaba firma.

P.- ¿Y cómo cree que están yendo las cosas en el proceso de paz?

R.- En estos momentos, como la inmensa mayoría de los ciudadanos o las víctimas, lo vemos con mucha preocupación, por el chantaje, la presión que está ejerciendo ETA-Batasuna sobre el Gobierno y la prepotencia con la que actúan. Nos preocupa que pronto puedan cumplir sus objetivos: la legalización de Batasuna y la mesa de partidos, como paso previo a la autodeterminación.

P.- ¿Aceptarían estas cuestiones?

R.- La legalización de Batasuna y la mesa de partidos serían un fracaso del Estado de Derecho, de toda nuestra democracia, que ni las víctimas ni los ciudadanos se merecen. Para que Batasuna pueda ser interlocutor de cualquier cosa, antes tiene que desaparecer el terrorismo. Yo no puedo sentarme con alguien que tiene la pistola encima de la mesa, que ha matado para sentarse en esa mesa, y que si no le doy lo que quiere va a seguir matando.

P.- Admita que el único margen de negociación que tiene el Gobierno son los presos, incluso ustedes hicieron algunos acercamientos.

R.- El paso es la desaparición de ETA y la violencia, y mientras tanto no se puede hacer ninguna concesión a ETA. El verdadero rostro de ETA es el de Iñaki Bilbao y el de todos esos que estamos viendo cómo se comportan en los juicios. Ésos no son, como decía Rubalcaba, casos psicóticos aislados. No es verdad. Los terroristas de ETA son todos así, son auténticas bestias.

Una Entrevista de Esther Esteban publicada por el diario EL MUNDO el domingo 24 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Intervención de Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados sobre el envío de militares españoles al Líbano

Por El Observador - 8 de Septiembre, 2006, 6:00, Categoría: Partido Popular

Muchas gracias, señor Presidente.  

Señorías, el Presidente del Gobierno, que es quien ha tomado esta decisión, se esconde tras su Ministro de Defensa en este trámite parlamentario. Estamos ante un hecho que merece  quedar reflejado en el Diario de Sesiones. Por eso lo menciono.  

Es evidente que al señor Rodríguez Zapatero no le gusta nada el asunto que hoy nos ocupa. Le quema las manos. Estamos aquí para celebrar una sesión que el señor Rodríguez Zapatero no deseaba, que ha eludido y que, por su gusto, se hubiera realizado discretamente en Comisión para no tener ni siquiera que asistir a ella.  

En sustitución del Presidente, acabamos de escuchar al Ministro de Defensa que ha tenido la amabilidad de confirmarnos todo lo que sabíamos por los medios de comunicación. Ha dicho algunas cosas, pero todavía subsisten muchas dudas que quiero plantear.  

Ya sabíamos que España se ha comprometido a enviar soldados en dos tandas. 

Ya sabíamos que España acepta encabezar una de las brigadas de la FINUL.  

Ya sabíamos que de España han salido 24 militares y que han estado operando en el sur del Líbano.  

Ya sabíamos que mañana parte de Rota la flotilla que transporta el primer contingente de tropas.  

Ya sabíamos casi hasta el nombre de cada soldado.  

Ahora sabemos lo mismo que sabíamos antes y que es lo que sabe todo el mundo. De lo que no sabíamos, pero deberíamos saber, siguen sin contarnos nada o muy poco, señor ministro.  

¿En qué consiste exactamente la misión? ¿Qué responsabilidades concretas asumen nuestros soldados? ¿Cuáles son los riesgos que van a soportar? ¿Con qué medios cuentan? ¿Cuánto va a durar la operación? ¿Cuál es el coste que se ha estimado? ¿Cuántos efectivos, incluidas las dotaciones de los barcos?    

Por no saber, señorías, ni siquiera sabemos  qué estamos haciendo hoy aquí. Se supone que debemos decidir si se envían o no se envían tropas al Líbano respondiendo a la llamada de las Naciones Unidas. Pero eso es mucho suponer, porque ya está todo decidido, todo comprometido y todo en marcha.  

A cualquier otro gobierno nadie podría objetarle nada. Estaría ejerciendo su responsabilidad. Tendría derecho a tomar sus decisiones y a reclamar nuestra aquiescencia a posteriori. Pero es que no estamos ante un gobierno normal. La gracia del asunto consiste en que fue el propio señor Rodríguez Zapatero quien, hace un año y sin que nadie se lo exigiera, dijo en uno de sus arranques melodramáticos: De España, mientras esté el actual Gobierno, no saldrá un solo soldado si no tiene el apoyo de la Cámara.  

No se conformó con eso. Quiso plasmarlo en la Ley de Defensa Nacional, cuyo artículo 4 dice textualmente: en particular, al Congreso de los Diputados le corresponde autorizar con carácter previo la participación de las Fuerzas Armadas en misiones fuera del territorio nacional, de acuerdo con lo establecido en esta Ley. Eso es lo que dice la ley.  

Yo no sé qué es peor: si que el señor Rodríguez Zapatero falte a su palabra o que se salte la ley. Desde el punto de vista moral, lo primero; desde el punto de vista legal, lo segundo. Él, para evitar discusiones, ha hecho las dos cosas.  Compromete su palabra y no la cumple; impone las normas a los demás, pero él no las respeta.  

Siempre estamos con lo mismo, señorías: ese prurito incurable del señor Rodríguez Zapatero que le arrastra a declaraciones engoladas para pasmo del universo. Sabe que no las va a cumplir, pero no le preocupa. Lo único que le importa es imaginar sucesivas declaraciones altisonantes para que el espectáculo no decaiga.  

¿Para qué hizo una ley que no iba a cumplir? ¿Por qué no la deroga? Les diré por qué. La hizo, exclusivamente porque sonaba bonito, porque estimó que con ella quedaba bien aquel día,  y porque, en general, no le importa el tamaño de los errores mientras la propaganda pueda sostenerlos.  

Estamos siempre ante lo mismo, señorías, y no consigo acostumbrarme a esta sensación de inmadurez, de improvisación, de irresponsabilidad. Ese afán por repartir promesas enfáticas que duran lo que se tarda en pronunciarlas y se olvidan en cuanto los fotógrafos apagan el flash. Ese empeño de proclamar con grandes golpes de pecho su amor al Parlamento y tener que venir a rastras, o no venir si puede evitarlo.  

Pero dejemos al señor Rodríguez Zapatero y volvamos a los asuntos del Líbano.   ¿Cuál será la misión de nuestros soldados en el Líbano, señorías?  

¿Hay alguien en su sano juicio capaz de afirmar que cuando las fuerzas de la ONU llegaron al Líbano hace 38 años establecieron la paz en la región? Supongo que no.  

¿Hay alguien con los ojos abiertos que piense que esta ampliación de las tropas de la ONU va a poner fin a una guerra de 58 años en la zona? Supongo que no. Ni llegó la paz cuando desembarcaron las primeras tropas de la ONU ni las tropas de la ONU lo han logrado en 58 años ni se espera que lo logren las tropas de la ampliación actual.  

¿Hay alguien con la cabeza sobre los hombros que, después de las trescientas bajas que han sufrido las fuerzas de la ONU en el Líbano, pueda pensar que nuestros soldados, en aquel campo sembrado de minas, de bombas de racimo y de fanáticos con lanzacohetes, van poco menos que a una pacífica excursión campestre? Sí lo hay: el señor Rodríguez Zapatero.  

Si hemos de hacer caso a lo que el señor Rodríguez Zapatero propala en sus mítines, que es donde los españoles tienen ocasión de conocer las novedades de la política gubernamental, estamos ante una idílica operación de paz. Son soldados, pero de paz; armados, pero de paz; van a jugarse la vida, pero siempre en paz.  

Es lo mismo que acaba de sostener el señor ministro. Ha reconocido lo evidente: que existe riesgo pero, incapaz de superar su mala conciencia, insiste en la paz, es decir, en  una contrapartida que no figura en el programa. Los españoles tienen derecho a saber que no figura en el programa. Ni siquiera figura en la Resolución 1701.  

El antiguo Jefe del Estado Mayor de la Defensa italiano, general Arpinio, hablando de este tema, se ha referido recientemente a la hipocresía con que se abusa de la palabra paz para disfrazar la realidad. Y ha recordado que los militares a los que se envía al Líbano van a arriesgar su vida, no a pasear plácidamente bajo los cedros.   ¿Hasta dónde pretende su señoría engañar a la gente? La resolución 1701 no encomienda la paz a las tropas expedicionarias. La ONU sabe muy bien que la paz del Oriente Medio, el peor escenario bélico internacional, no está en las manos de los Cascos Azules. Se nos convoca a una operación militar. Una operación de interposición para que los contendientes respeten el alto el fuego que ha abierto un paréntesis en su guerra. Una operación que hay que suponer incluye el uso de la fuerza para responder al agresor que lo incumpla.  

Nuestras tropas no van a ponerse al servicio de la paz, salvo en términos poéticos y de propaganda o salvo que deseemos confundir la paz con el alto el fuego. El objetivo de las tropas no es la paz, que nadie se la encomienda, sino impedir que continúen las agresiones, es decir, abrir un paréntesis en la guerra.  

No se trata, pues, de un paseo idílico. No es en absoluto improbable que se produzcan atentados contra las tropas de interposición; o que, desde la zona controlada por la FINUL, se  intenten ataques clandestinos contra Israel; o que se produzcan ataques contra la población civil que nuestras tropas deben proteger.   ¿Dónde está la paz  que pregona el señor Rodríguez Zapatero?  

¿Cómo se protege la paz cuando todo el inestable equilibrio de hoy depende de que un fanático de Hezbolá lance un cohete contra territorio israelí?  

¿Cómo se protege la paz si Israel percibe que los cascos azules no garantizan su seguridad?   Señores del Gobierno, dejen ya de jugar con las palabras y reconozcan que, una vez más, están enviando tropas españolas a una misión de guerra. No a una misión humanitaria, sino a una misión de guerra.  

Es una misión militar. Como otras muchas en las que ha participado España en los últimos años: Bosnia, Kosovo, Afganistán o Irak. Algunas, con el apoyo de las Naciones Unidas, como Afganistán, Bosnia o Irak. El presidente del Gobierno que preside el Consejo de Ministros y los ministros aquí sentados en noviembre del año 2004 aprobaron un Real Decreto sobre indemnizaciones a los participantes en operaciones internacionales de paz. Y dicen Operación Libertad iraquí en Irak. La participación española amparada en las resoluciones 1441, 1483 y 1511. Lo han aprobado ustedes. Y a mayor abundamiento, dicen al final que este Real Decreto será de aplicación también aquellas otras contribuciones no amparadas por resoluciones internacionales y citan la operación del Golfo Pérsico del año 90, apoyada por ustedes. Por tanto, vamos a dejar las cosas en su sitio.  

Pero, señores del Gobierno, señor Rodríguez Zapatero, yo no le reprocho que colabore en esta misión. Yo lo que les critico es su hipocresía. Eso es lo que les critico. Que no le digan a la gente la verdad.    

Señorías. Hay algunos temas que debo plantear. Yo doy por descontado que la expedición comprende toda clase de armamento defensivo y ofensivo de manera que los militares puedan cumplir la misión que se les encomienda y proteger su propia seguridad.  

Pero no basta.

El instrumento más importante en cualquier ejército lo forman unas órdenes claras. Pues bien, que yo sepa, ni las tropas españolas ni la FINUL han recibido hoy órdenes claras. Luego hablaremos de lo que ha dicho el señor ministro de Defensa.  

No está claro en qué consiste el encargo de garantizar el alto el fuego entre Israel y los miembros de Hezbolá. La resolución 1701 no contiene un mandato claro y esto ha provocado -y es un hecho objetivo, señor ministro- grandes reticencias entre los países que participan en la expedición.  

La resolución de Naciones Unidas establece que la FINUL deberá impedir, por todos los medios a su alcance, que se produzcan actos hostiles dentro de la franja de 30 kilómetros entre la línea azul y el río Litani.  

Es una resolución ambigua, hija de un consenso difícil y que evita deliberadamente las cuestiones espinosas encubriéndolas con el piadoso manto de hagan ustedes lo que buenamente puedan.  

Esto no es ninguna broma, señorías. Significa que, al riesgo propio de las circunstancias bélicas, se añaden los riesgos derivados de unas órdenes que todavía no son claras.  

El Partido Popular ha estado reclamando desde el primer momento una resolución complementaria que despejara las vaguedades. Porque existen precedentes lamentables y es mi obligación explicarlo en esta cámara.  

La propia FINUL, creada en 1978 bajo la resolución 425, es la misión de la ONU que más bajas ha sufrido por carecer de unas reglas de actuación claras: nada menos que 257 bajas.  

En Bosnia, la matanza de Srebrenica se produjo ante los ojos de los cascos azules holandeses impedidos de intervenir por falta de medios y por falta de reglas. Eso lo sabemos todos y hay que decirlo, señoras y señores diputados. Éste es el debate parlamentario.  

Porque al señor Rodríguez Zapatero le parece que con un mandato de la ONU todo se convierte en un plácido paseo humanitario. Y nada más falso.

Tenemos la obligación de ser serios y de analizar los riesgos, lo mismo que se hace en Italia, en Bélgica o en Francia. Hay riesgos que se derivan de la situación bélica, otros de una dotación insuficiente y otros de un mandato inadecuado.  

El general Jefe del Centro de Mando de Naciones Unidas –fíjense ustedes a quién estoy citando- ha dicho a este respecto: Hay que admitir con toda honestidad que las operaciones bajo mando de la ONU han sido un fracaso y en algunos casos un desastre total.  

Se supone que los soldados van a mantener el alto el fuego, desarmar los grupos armados, imponer el embargo de armas, evitar la penetración de fuerzas extranjeras y, además, proteger a la población civil.  

¿Y esto cómo se hace?  

¿Qué deben hacer los cascos azules si no se respeta el alto el fuego? ¿Perseguir al agresor o contemplar los acontecimientos?  

Si no pueden ser los primeros en disparar, ¿qué harán cuando los obstaculicen sin disparar o los encadenen a un puente como ocurrió en Bosnia, en una imagen que tenemos grabados todos los miembros de esta Cámara?  

¿Contra quién deben proteger a la población civil, con qué medios y hasta qué punto?   ¿Quién debe efectuar el desarme de Hezbolá? ¿El ejército libanés? ¿La FINUL? Si no se deja, ¿Hay que combatirlos? ¿Hay que detenerlos? ¿Van los cascos azules a desarmar a Hezbolá? ¿Hay que entregarlos al ejército libanés del que, por lo visto, forman parte?  

¿Verdaderamente van los cascos azules a desarmar a Hezbolá? La resolución lo da a entender. Kofi Anan dice que no; el Presidente del Líbano  tampoco. El ministro no nos ha dicho nada.  

¿Quién velará para que Hezbolá no siga recibiendo armamento a través de la frontera siria?  

Si, como ha ocurrido en otras expediciones de cascos azules, la falta de reglas les obligan a no hacer nada, ¿qué es lo que estaremos protegiendo: la paz o el rearme de Hezbolá? Porque ésta es la pregunta de verdad.  

Me gustaría dejar una cosa muy clara en esta sesión, porque es mi obligación. Debemos poner todos los medios para que esto no sirva para el rearme de Hezbolá. Este es un asunto capital. Y nosotros estaremos atentos y vigilantes. Y exigiremos, porque es nuestra obligación, claridad y transparencia al Gobierno.   Señoras y señores diputados, no estamos informados de las reglas que permitan a las tropas españolas responder con eficacia a eventuales ataques y atentados. No lo estamos. Si no puede hacerse –ahora resulta que no puede hacerse- tenemos la Comisión de Secretos Oficiales, señor ministro de Defensa, que para eso está y también la comunicación personal.  

Señorías, frente al triunfalismo pacifista, que todo lo politiza y que de todo quiere sacar rentabilidad, del señor presidente del Gobierno, hay dudas en la operación. Falta mucha información. No sabemos cuánto va a durar. Hay lugares en el mundo donde llevamos 17 años, señor ministro. De esto hay que hablar. Y cuánto nos va a costar.   

La situación es muy simple. Las cosas se pueden explicar con muy pocas palabras. Y les voy a fijar claramente mi posición.  

- Hay una guerra crónica, muy grave, en una zona estratégicamente importante. Nos afecta a todos, puede empeorar, puede extenderse y puede acarrear consecuencias gravísimas.  

- Hay un acuerdo de Naciones Unidas para reforzar la presencia de la FINUL en esa guerra. Se espera que España forme parte y España debe formar parte. En esto, todos estamos de acuerdo. En lo que es serio todos estamos de acuerdo.  

Pero no lo estamos en los melindres, en la demagogia, en aparentar que se hace algo sin hacer nada o en ocultar los riesgos y no poner remedio a las carencias. En eso nosotros no vamos a estar de acuerdo.  

Menos aún lo estamos con las incongruencias: que si voy a la guerra pero voy a la paz; que si permiso del Parlamento pero me salto el  Parlamento; que si misión humanitaria, pero con lanzagranadas.  

Ese empeño pueril, en todas las misiones en el exterior, por hacer creer a los españoles que ya hemos preparado el esparadrapo y las tiritas, como si los demás países llevaran las armas y los españoles fueran los sanitarios de la expedición.   Nuestros militares merecen más respeto. Cumplen con un deber muy difícil y se juegan la vida. Y en lugar de reconocer los méritos de nuestros militares, los disimula y los rebaja porque se empeña en que nuestro ejército ha nacido para repartir vendas y leche en polvo. Todo eso está muy bien, pero sería bueno defender a todo trance la justicia, el derecho y a darle a nuestros ejércitos el tratamiento que merecen  

Vamos a apoyar envío de las tropas. Pero no lo hacemos por respaldar la iniciativa de un Gobierno que todavía no ha sabido entender cuál es el sentido de esta misión, cuáles son sus limitaciones y cuáles son sus riesgos. Un Gobierno que ha cometido torpezas de difícil arreglo y ha estado sembrando cizaña allí donde ahora habla de paz. Porque el papelón del pasado mes de julio, el pañuelo, y algunas declaraciones, han sido un papelón.  

Vamos a apoyar el envío de tropas a pesar de que lo apoya el Gobierno, a pesar de su disparatada política exterior que nos aleja de las mejores democracias del mundo, a pesar de sus extravagantes amistades.  

Vamos a apoyar el envío de tropas a pesar de que se trata de la iniciativa de un gobierno desorientado, que carece de criterio conocido en política internacional y hace o deja de hacer según considere que conviene o perjudica a su imagen electoral.  

Y vamos a apoyar el envío de nuestras tropas porque España no puede permanecer indiferente ante la guerra del Líbano. Todos nuestros gobiernos democráticos han definido el Oriente Próximo como uno de los ejes fundamentales de la política exterior española. Sería incongruente que nos hiciéramos los sordos.  

Apoyamos la presencia de nuestras tropas en el Líbano por la misma razón que hemos apoyado la democracia en Afganistán, el derrocamiento de Sadam Hussein y la ayuda al pueblo iraquí. Las mismas razones por las que nos oponemos al programa nuclear de Irán, o a la existencia de grupos terroristas como Hezbolá. Apoyamos la presencia de nuestras tropas  en el Líbano porque es congruente con nuestro análisis de los problemas de toda la región.  

Apoyamos el envío de nuestras tropas porque somos partidarios de que España participe activamente en todas las organizaciones internacionales de las que forma parte.

Apoyamos la presencia española en el Líbano porque es coherente con nuestra defensa de los derechos humanos y nuestro empeño en la lucha contra el terrorismo.  

Y porque nos parece que la lealtad con nuestros socios es un valor principal. Quienes nos consideran aliados agradecen la presencia de España y esto pesa mucho en nuestra decisión.  

Lo apoyamos de una manera crítica y vigilante. Crítica porque exigimos garantías sobre el sentido de la misión, sobre la eficacia de nuestra acción y sobre la seguridad de nuestros soldados. Vigilante porque nos tememos que los extravagantes alineamientos del Gobierno y su afán por disfrazar la realidad con fantasías de color de rosa, pueda perjudicar la imagen de nuestra nación, la eficacia de nuestro ejército y, lo que es peor, nuestra seguridad en el Líbano y en España.   

Muchas gracias.

   

Transcripción literal de la intervención de Mariano Rajoy en el debate parlamentario en el Congreso de los Diputados el viernes 8 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Piqué y el Estatuto Catalán

Por Narrador - 16 de Septiembre, 2005, 14:08, Categoría: Partido Popular

Les ahorramos la lectura del resto de las entrevistas ofreciéndoles un breve resumen. Las cuatro declaraciones que nos quedan giran en torno al Estatuto de Cataluña. Piqué, en una difícil posición se defiende como puede.

LA RAZÓN. Josep Piqué, presidente del PP catalán:

El presidente del PP catalán, Josep Piqué, afirma, en una entrevista publicada en LA RAZÓN, que Rodríguez Zapatero, "tiene la necesidad ineludible de que el Estatut salga, sea como sea, pero que salga, porque, al mismo tiempo, tiene la ilusión ingenua y peligrosa de utilizar este instrumento como elemento adicional para conseguir la desaparición de ETA".

Las Frases:

“Zapatero tiene la ilusión peligrosa de usar el Estatut como elemento para acabar con ETA”.

- “Puede pasar que haya acuerdo en Cataluña pero después no complete su trámite en Las Cortes porque hay elecciones”.

- “Tengo una gran inquietud. Y es que aún no sé cuál es el límite de la frivolidad política del presidente del Gobierno”.

Esperanza Aguirre Tienes las Ideas Claras

Por Narrador - 14 de Septiembre, 2005, 18:12, Categoría: Partido Popular

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, afirma, en una amplia entrevista que publica ABC en su edición de hoy, que un acuerdo sobre la sanidad "no es sólo una cuestión de dinero, sino de estructura de control del gasto". En relación con la Conferencia de Presidentes, Aguirre dice que negociarán "cualquier propuesta", siempre que ésta no implique subir los impuestos, que califica de "nefasto" para la economía.

Aguirre afirma que PP y PSOE no pueden alcanzar acuerdos sobre temas de Estado porque lo prohibe expresamente el tripartito catalán. Según la presidenta madrileña, aunque Zapatero quisiera llegar a acuerdos con Rajoy, "lo tiene prohibido bajo pena de perder el Gobierno de Cataluña". En este sentido, añade que mientras Zapatero no rompa con el tripartito estará "imposibilitado" para llegar a acuerdos con el PP, y que, entretanto, se limita a "mostrar su talante dialogante para dialogar sobre la necesidad de dialogar".

ABC

Viernes, 9 de septiembre de 2005

ESPERANZA AGUIRRE: «ZAPATERO TIENE PROHIBIDO PACTAR CON RAJOY BAJO PENA DE PERDER CATALUÑA»

Manuel Erice

Aguirre acude al pacto PSOE-ERC para explicar por qué fracasó el encuentro de Moncloa. Para ella, por muchas llamadas que haga el presidente, el acuerdo es imposible

MADRID. Hierro y seda. Con estos materiales, que combina con elegancia femenina, Esperanza Aguirre forja un discurso firme, aun a riesgo de que le incluyan entre las «duras» del PP. «Eso son cosas de Pepiño Blanco», sonríe. La presidenta de la Comunidad de Madrid está preocupada, «no tanto por la unidad de España como por la soberanía nacional, que es algo que a la gente le suena a abstracto, pero de la que dependen nuestros derechos y libertades, y es que la decisión sobre cualquier territorio español es de todos los españoles». Así de sencillo.

- Presidenta, el curso político arranca con otro fracaso en el entendimiento entre los dos grandes partidos. ¿Qué puede suponer esto para los temas de Estado?

- En toda la democracia, siempre hemos pactado el PP y el PSOE, al margen de quién gobernase, los grandes asuntos de Estado. Lo que ocurre ahora es que es imposible que se alcance ningún pacto porque el Partido Socialista lo tiene expresamente prohibido por la cláusula de exclusión del tripartito, que dice textualmente: «Ninguno de los firmantes de este pacto podrá llegar a acuerdos de gobierno con el Partido Popular, ni tampoco a acuerdos parlamentarios». Es decir, que aunque Zapatero quisiera llegar a acuerdos con Rajoy, lo tiene prohibido bajo pena de perder el gobierno de Cataluña.

- Entonces, a su juicio, la llamada del presidente del Gobierno a Rajoy, ¿sólo pretende cumplir con las formas?

- La iniciativa del presidente del Gobierno es mostrar su talante dialogante para dialogar sobre la necesidad de dialogar. Pero, para llegar a acuerdos con el PP, mientras no rompa el tripartito, está imposibilitado.

- ¿Qué les transmitió Rajoy sobre la entrevista en La Moncloa?

- El presidente del partido nos transmitió que no había logrado poner en claro para qué se le había convocado. Cuando un presidente del Gobierno te convoca, se supone que es para algo. El presidente del partido le transmitió sus inquietudes sobre los grandes asuntos (territorial, pacto antiterrorista...), y salvo en educación, en el que al parecer habría algún diálogo, en todos los demás, no tuvo ninguna noticia positiva... Salvo que Zapatero cree que se ha acabado el terrorismo. Pero no parece que si eso ocurre, vaya a ser gratuitamente.

- Y en ese contexto de gran distancia entre PP y PSOE...

- No, no. Si no se trata de distancia, es que hay una imposibilidad manifiesta de acuerdos.

- Bueno, pues en ese contexto, la Conferencia de Presidentes de mañana sobre el modelo de financiación de la sanidad, ¿puede ser un espejo de esa falta de consenso?

- Yo creo que son cosas totalmente distintas. En octubre, en la anterior Conferencia de Presidentes (por cierto, un organismo alegal del que no se conoce su funcionamiento, el procedimiento del debate, el orden del día...), se acordó hacer un estudio sobre los problemas que el incremento del gasto sanitario tenía en España. Quiero recordar que fui yo la primera que propuso al presidente un acuerdo nacional sobre sanidad, al estilo del Pacto de Toledo, que logró quitar las pensiones de la trifulca política. De una de las comisiones que se crearon ha salido la propuesta del Gobierno de financiar la sanidad de las autonomías por la vía de subir impuestos. Nosotros, en nuestra alternativa, ya hemos dicho que nuestro compromiso es no subir los impuestos. Estamos abiertos a cualquier propuesta, pero no a subir los impuestos.

- Para el PSOE, subir los del alcohol y el tabaco es positivo...

- En mi opinión, subir impuestos es siempre negativo, nefasto para la economía de un país o de un territorio.

- ¿Incluso aunque su partido utilizara la subida de impuestos especiales para fines sociales?

- Incluso en ese caso.

- Y, tras la contrapuesta del PP y la intención del Gobierno de incrementar el dinero, ¿qué esperan que les vuelva a plantear para alcanzar mañana un acuerdo sobre sanidad?

- Como he dicho antes, no es sólo cuestión de dinero. Hacen falta medidas estructurales para controlar el gasto. Pero, dicho esto, a nosotros no nos parece aceptable que no se atienda nuestra demanda, cuando el sistema vigente prevé que cuando haya un aumento de población importante -como el que ha habido, por ejemplo, en Madrid-, se tenga en cuenta para un nuevo aumento de la financiación.

- En su papel de liderazgo político, de contrapeso desde Madrid, en plena polémica territorial, ¿cómo contempla las reformas abiertas por el Gobierno y sus socios?

- Mi opinión es que flota en el ambiente y en algún grupo de comunicación el deseo de menospreciar y desprestigiar la Transición política española. En el sentido de decir que la Constitución se hizo bajo la presión de determinados poderes fácticos y que va a llegar el momento de liberarnos de esos yugos. Yo creo que esto no lo piensa, no lo cree necesario la mayoría de los españoles. Pero es que en Cataluña, según una encuesta de la propia Generalitat, sólo está preocupado por el asunto un 0,4 por ciento de la población.

- La Comunidad Valenciana, gobernada por el PP, ha tomado la delantera a Cataluña y ha pactado un nuevo Estatuto. ¿Por qué Madrid no?

- Bueno, Valencia llevaba ya muchos años impulsando un proceso de reformas estatutarias que ya habíamos pactado las demás autonomías. Por ejemplo, que el presidente de la Generalitat pudiera disolver anticipadamente la Cámara. Es la única comunidad que no había hecho ninguna modificación desde el inicio de la autonomía.

- ¿Pero a usted qué le parece la cláusula que ha introducido Valencia para no tener menos competencias que ninguna otra comunidad?

- Mire... Somos partidarios del café para todos, somos partidarios de singularidades, somos federalistas totales, asimétricos -como dice Maragall-... Yo, lo que soy partidaria, como el presidente de la Comunidad Valenciana, es de la unidad de España y de la organización que nos hemos dado en la Constitución. Y, sobre todo, soy partidaria de situar a mi Comunidad, como ya está, a la cabeza en renta per cápita, en prosperidad, en vanguardia social y cultural. Y somos la número uno.

- Un mes después de que le recibiera el presidente, usted mantiene su discurso de que el Gobierno margina a la Comunidad de Madrid. ¿No ha cambiado nada?

- Mire, le voy dar un ejemplo. El año pasado, el Gobierno nos dijo por escrito: «La liquidación de 2003 os supone 841 millones de euros más. Ponedlo en presupuestos». Lo ponemos. Y después nos dicen: «No, no, que eran 236 menos». ¿Cómo puede ser esto? A mí no me cabe en la cabeza que la Comunidad más desarrollada, la de más crecimiento económico, sea la que menos recaude. Eso me lo tendrán que explicar. A raíz de mi entrevista en La Moncloa, el presidente organizó una entrevista con Solbes que tiene lugar el próximo lunes. Y estamos a la espera.

«El PP tiene que renovar a fondo sus mensajes»

- Usted y Ruiz-Gallardón viven ahora una relación cordial...

- Es increíble lo que hace ir a comer a un restaurante. Yo siempre he tenido una relación cordial con el alcalde de Madrid.

- No me dirá que no han tenido discrepancias públicas.

- No, no. Yo tuve la decisión de presentarme a la presidencia del partido en Madrid y él, la de que yo no lo fuera. Pero en los asuntos fundamentales, como los territoriales, la soberanía nacional.., en todos estamos de acuerdo.

- ¿Va a repetir como candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid?

- Sí, si así lo deciden los órganos del partido.

- ¿Ha hablado de ello con Rajoy?

- Me preocupo y me afano por cumplir el programa en esta legislatura.

- ¿Qué tiene que hacer el PP para ganar las próximas elecciones generales: centrar su discurso, incorporar savia nueva..?

- El Partido Popular protagonizó