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Israel

Olmert afronta ahora su guerra interna con la amenaza de matar a Nasralah pese a la tregua

Por Narrador - 15 de Agosto, 2006, 6:00, Categoría: Israel

No se ha levantado, ni se hará en breve, el bloqueo aéreo y marítimo del Líbano. Netanyahu: «Habrá otra guerra porque en ésta no hemos logrado los objetivos»

JERUSALÉN. Aficionados como son los británicos a apostar sobre todo, sean o no acontecimientos deportivos, las casas de juego del Reino Unido no daban ayer abasto para recoger los pronósticos de los empedernidos ludópatas de Su Majestad sobre cuántos días -algunos se quedaban en las horas, otros llegaban hasta las semanas- duraría la frágil tregua sellada en Naciones Unidas entre Israel e Hizbolá.

Y es que la situación, tan caliente que quema, tan erizada que pincha, da para mucho. No sólo en el plano militar, donde ayer se contaron seis milicianos del movimiento Hizbolá muertos, con la tregua ya en vigor desde las siete de la mañana, en distintos incidentes armados con soldados israelíes; donde prosigue la ocupación del sur del Líbano (y así será hasta que no sean desplegados los 15.000 cascos azules de Naciones Unidas y los 15.000 soldados libaneses), y si no les llega la comida y el agua, como algunos denuncian, que «roben en las tiendas libanesas», como sugiere el general de brigada, Avi Mizrahi, responsable de logística en el Tsahal; donde no se ha levantado, ni se hará en breve, el bloqueo marítimo y aéreo del país del cedro; donde la pólvora está dispuesta, el barril de dinamita preparado y sólo falta prender el fuego para que estalle de nuevo el polvorín.

Una inminente «guerra de los judíos»

No sólo, en efecto en el plano militar, sino en el político. Para ello basta un rápido vistazo a los periódicos hebreos de los dos últimos días que hablaban de que «al alto el fuego en el Líbano le sucederá la guerra de los judíos».

Referencia diáfana a lo que se le avecina a Ehud Olmert, «el primer ministro israelí que pese a contar con el apoyo mayoritario de su población no le permitió a su Ejército acabar su trabajo».

Muchos serán pues los golpes de esta guisa que recibirá Olmert, para muchos con los días de su Gobierno contados. Algunos ya tuvo que encajarlos ayer en la Knesset, donde se presentó para rendir cuentas ante sus señorías de un conflicto que ha terminado, al menos de momento, de un modo muy distinto al que él hubiese deseado.

Olmert ha salido de la guerra por la supervivencia de Israel («hemos sufrido golpes dolorosos pero le hemos asestado un duro varapalo a Hizbolá, nuestros enemigos ya saben lo que pasa cuando somos atacados») para entrar en la guerra por su supervivencia.

Y lo ha hecho con esa máxima deportiva que él tan bien conoce como buen aficionado al fútbol que es: no hay mejor defensa que un buen ataque. Es decir, para acallar algunas voces discrepantes en el Parlamento, el primer ministro hebreo ha dejado claro que, «pese al cese de las hostilidades y a la histórica resolución de Naciones Unidas que cambia la situación en la región porque el largo brazo del eje del mal iraní y sirio ya no opera desde el débil Líbano, seguiremos a la caza y captura de los líderes de Hizbolá siempre y en cualquier lugar».

«No habrá perdón para ellos, es nuestra obligación moral eliminarlos y no tenemos por qué pedir permiso a nadie para hacerlo como tampoco tenemos por qué pedir perdón por esta guerra», dijo Olmert desde la tribuna de oradores.

«No esconderemos los errores»

Olmert, quien asumió toda la responsabilidad para lo bueno y lo malo, reconoció errores en la campaña militar «que no esconderemos debajo de la alfombra, los investigaremos (va a ser creada una comisión que va a analizar la gestión del conflicto) y en la próxima guerra lo haremos mejor».

Fue una de las pocas cosas en las que coincidieron el primer ministro de Israel (ha prometido ocuparse de manera personal de la liberación de los soldados israelíes secuestrados, cuyos familiares se manifestaron ayer en Tel Aviv para denunciar que el acuerdo de Naciones Unidas se olvida de sus hijos) y el líder de la oposición y del Likud, Benjamín Netanyahu.

«Sin duda habrá otra guerra porque en ésta no hemos logrado los objetivos que nos habíamos fijado. Ha habido muchos fallos a la hora de prevenir la amenaza de Hizbolá, de preparar y gestionar el conflicto armado, de asistir a la retaguardia», aseguró Netanyahu, antes de agarrarse a sus dos clavos ardientes preferidos.

«La política de retiradas unilaterales se ha demostrado un fracaso», en alusión a la del sur del Líbano en mayo de 2000, bajo el Gobierno de Ehud Barak y a la que hoy cumple un año de su inicio, aniversario del todo desapercibido, de la evacuación de Gaza ordenada por un Ariel Sharón que ayer sufrió una nueva recaída en el hospital.

Su otro clavo, el iraní: «Afrontamos un peligro que amenaza nuestra existencia, si bajamos los brazos desapareceremos, ya que desde Hitler no ha habido otro tirano en el poder como Ahmadineyad, a quien Estados Unidos no debe permitirle tener armas nucleares».

Un consuelo para «Bibi»: el fracaso de Ehud Olmert en esta guerra del Líbano contra Hizbolá hace imposible la retirada-anexión unilateral de una parte de Cisjordania. No será lo único que le cueste al primer ministro hebreo. Sus días en el cargo ya se apuestan también en las casas de juego británicas.

   

Una información de Juan Cierco (Corresponsal) publicada en el diario ABC el martes 15 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Israel y Hizbolá mueren matando antes del alto el fuego que hoy entra en vigor

Por Narrador - 14 de Agosto, 2006, 6:00, Categoría: Israel

JERUSALÉN. Un alto el fuego que en realidad no es más que un cese de hostilidades. Un día D y una hora H: hoy lunes, a las 7 de la mañana hora peninsular española. Veremos qué pasa mañana.

Un acuerdo cogido con alfileres, tan frágil como la porcelana china, tan volátil como cualquier compromiso adquirido entre Israel y sus vecinos árabes a lo largo de una Historia plagada de guerras.

Una resolución, la 1701 de las Naciones Unidas, ratificada ayer por el Gobierno de Tel Aviv por 24 votos a favor y una sola abstención, la del titular de Transportes Saúl Mofaz.

Un paréntesis hasta una nueva guerra, inevitable con tanto odio, resentimiento y sed de venganza sembrados en los áridos campos de Oriente Próximo no sólo en estas últimas semanas, sobre todo en los últimos lustros.

Un temor generalizado y más que fundado, con la historia en una mano y con la resolución de la ONU en la otra, que deja muchas grietas a disposición de quienes deseen boicotear un compromiso que es del agrado de casi todos pero no le gusta a casi nadie.

Unas acciones defensivas que puede llevar a cabo el Ejército de Israel, con el alto el fuego ya en vigor, en cuanto sienta amenazada su seguridad, en cuanto sea atacado por los milicianos chiíes, en cuanto se percate del rearme de Hizbolá por parte de Siria e Irán, en cuanto descubra el escondite del jeque Nasralah, que por mucho cese de hostilidades que se haya pactado será eliminado en cuanto se presente la posibilidad.

Una retirada militar israelí del sur del Líbano, más de 30.000 soldados y reservistas permanecen en el país del cedro con el dedo en el gatillo, que no se producirá hasta que se haya llevado a cabo el despliegue de los 15.000 soldados libaneses y de los 15.000 «cascos azules», en este caso armados, de la ONU.

El nuevo frente político

Un periodo de tiempo que irá más allá de una semana, más que suficiente para dar al traste con la tregua forzada, con las negociaciones diplomáticas a la desesperada, con las presiones de la Casa Blanca disimuladas.

Un Estado armado, Hizbolá, que ya no lo será más dentro del Estado del Líbano, según anunció con demasiado bombo y platillo Ehud Olmert. Un primer ministro israelí que, con el alto el fuego en el sur del Líbano, se prepara para su siguiente guerra, ésta incruenta, ésta política, ésta con rivales judíos que no musulmanes, encabezados por un Benjamín Netanyahu que se ha convertido en el único beneficiado después del desaguisado.

Una guerra interna que empezará esta tarde en la Knesset y seguirá a la librada ayer en el país del cedro, donde se vivieron los combates más duros entre milicianos de Hizbolá (varias decenas de muertos) y soldados y reservistas israelíes (otro buen puñado de bajas); donde se padecieron los bombardeos aéreos más intensos; donde se sufrieron las andanadas más tercas de la artillería israelí.

Un escenario con acento hebreo, al otro lado de la frontera, donde no dejaron de caer los cohetes «Katiusha» como cruel regalo de despedida. Más de 250 cohetes aquí y allá, en la peor tormenta desde que comenzara esta guerra, que mató a otro civil israelí; que sumó números redondos al fenómeno meteorológico más dañino de las últimas décadas en Israel: más de 4.000 cohetes desde el 12 de julio; más de mil sobre Kiryat Shmona.

Otro parche más

Unos protagonistas aferrados al odio, dispuestos a exprimir cada segundo, cada minuto, cada hora a su alcance para morir matando. Una traca final que retumbó en Beirut y en Tiro, en Sidón y en Baalbek, en Nahariya y en Haifa, en Metula y en Shlomi, que en nada tuvo que envidiar a las de unas fallas donde todo arde llegada la medianoche. Aquí todo arde a todas horas desde siempre.

Como seguirá ardiendo, por muchos parches de resoluciones nunca cumplidas del todo por todos que se pongan, por muchas treguas frágiles que se pacten, por muchos altos el fuego que se arranquen por parte de los bomberos-pirómanos que trabajan en la región, hasta que no se imponga una paz justa, global, viable y duradera en Oriente Próximo. Y así hasta la siguiente guerra, ya a la vuelta de la esquina.

   

Una información de Juan Cierco (Corresponsal) publicada en el diario ABC el lunes 14 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Quince muertos en Israel en la andanada más sangrienta de cohetes de Hizbolá

Por Narrador - 7 de Agosto, 2006, 6:00, Categoría: Israel

KIRYAT SHMONA. Vivos que mueren en los cementerios. Muertos que se revuelven en sus tumbas. Cohetes «Katiusha» que no saben a quién matan, ni dónde. Reservistas llamados a filas de urgencia que refuerzan a los jóvenes cuyo servicio militar es algo más que unas maniobras de madrugada, que una instrucción de verano.

Posiciones avanzadas que florecen en cualquier descampado del norte de Israel. Piezas de artillería que se alinean al pie de una ladera. Carros de combate que circulan rumbo al norte. Militares de todas las edades, sexo y condición que llevan a cabo su misión con disciplina.

Una base que se improvisa en una granja colectiva, en un «kibutz», el de Kfar Guiladi, junto a la entrada de Kiryat Shmona, donde nunca llueve café en el campo sino cohetes de distinto calibre. Una sirena que suena a media mañana y que de tanto hacerlo ya no impresiona a los menos asustadizos. Unos soldados acampados junto a un cementerio que se olvidan de ponerse a salvo creyendo que saben más que el diablo, sin darse cuenta de que el diablo sabe más por viejo que por diablo.

Esta vez si acertaron

Una oleada de cohetes «Katiusha» que se abate en sólo 15 minutos contra la zona más castigada de Israel. Con más de 500, sólo aquí, donde dormimos, comemos y trabajamos con un ojo abierto, con tortícolis pronunciada de tanto mirar a ese cielo que se abre en canal, que nos han asaltado sin tarjeta de visita desde que comenzara la tormenta el 12 de julio. Un triángulo de tierra quemada que lleva de Kiryat Shmona a Metula, con la base temblorosa en Kfar Guilad.

Cohetes que impactan de lleno entre un grupo de reservistas, que destrozan doce cuerpos, que acaban con la vida de doce militares demasiado confiados, que incendian los vehículos allí estacionados, que queman las esperanzas inmediatas de un alto el fuego, que abrasan bosques y parques cercanos.

Diez muertos junto al cementerio cubierto de sangre fresca donde descansan otros muertos, otros dos más tarde ya en el hospital, que son cubiertos con mantas entre el caos y el pánico absolutos.

Cuarenta cohetes que ahogan Kiryat Shmona en quince minutos. Más de doscientos que lo hacen por todo el norte de Israel. Tres mil proyectiles que ya han caído a este lado de la frontera desde hace poco menos de un mes, mil desde el miércoles. Los últimos cinco de la noche que golpean de lleno Haifa, que derrumban un edificio, que atrapan bajo los escombros a numerosas personas, que provocan tres muertos y más de cien heridos en la noche que ya abraza la ciudad mediterránea.

Muchos más lanzados por la aviación, la artillería, los helicópteros, los carros de combate israelíes en el sur del Líbano, en Beirut, en Baalbek, en Tiro, en Sidón, en el norte, el sur, el este, el oeste de todo un país que es víctima de un desproporcionado castigo colectivo.

Lenta reacción internacional

Un ojo fijo en ese cielo del que sólo caen «Katiushas» con dedicatorias asesinas y otro en el sur del Líbano, donde no cesan los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, donde se ha capturado a uno de los secuestradores de los dos soldados israelíes en poder de Hizbolá, donde se intensifica la ofensiva terrestre pese los guiños esperanzadores que llegan desde Nueva York.

Guiños que, pese los graves sucesos del frente norte, han provocado alguna que otra sonrisa entre el cuerpo diplomático hebreo, tan tenso como el militar, como el político.

Sonrisas que se deben al texto de la propuesta franco-americana en la ONU, que responde a casi todas las exigencias de Tel Aviv que, paradojas de la historia, nunca ha acatado las resoluciones de Naciones Unidas.

Exigencias que se ven satisfechas porque no se exige un alto el fuego inmediato, porque Israel podrá golpear si Hizbolá asoma de nuevo el hocico; porque entre unas cosas y otras todavía le quedan unos días para poder acabar su trabajo; porque se le echa toda la culpa de la guerra a la milicia chií; porque no se olvida, como es lógico, a los dos soldados secuestrados. Una pega, que una no es mucho: al final del camino diplomático se vislumbra la devolución al Líbano de las ocupadas y controvertidas granjas de la Shebaa.

Una guerra de paradojas: a Israel le suele ir bien sobre el terreno y mal en el campo de batalla de la ONU. El mundo, al revés, con los muertos boca abajo en esos cementerios donde los otros muertos se revuelven en sus tumbas.

  

Una información de Juan Cierco (Corresponsal) publicada en el diario ABC el lunes 7 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El Muro de la Vergüenza Avanza en Israel

Por Sin Pancarta - 29 de Septiembre, 2005, 5:41, Categoría: Israel

La Gran Vergüenza Moderna, el muro de la vergüenza en su versión 2.0, avanza pese a algunos retoques de la propia justicia (o injusticia) israelí. Es realmente improbable que alguien bienintencionado se crea los deseos de ‘paz justa y duradera’ con actuaciones como esta.

ABC

Viernes, 16 de septiembre de 2005

EL SUPREMO ISRAELÍ DERRIBA A GOLPES JURÍDICOS PARTE DEL MURO DE CISJORDANIA

Juan Cierco (Corresponsal)

La Justicia hebrea respalda, sin embargo, la construcción de la valla en territorio ajeno por seguridad y critica a La Haya por obviar el terrorismo contra Israel

JERUSALÉN. El muro, o valla, o barrera, o verja, o alambrada, poco importa, en los alrededores de Alfei Menashe, asentamiento judío cercano a Qalquilia, es ilegal por no tener en cuenta los intereses de los casi mil palestinos que viven en cinco aldeas colindantes.

Pero el muro israelí en Cisjordania es legal, en contra de lo que sentenció hace más de un año el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, porque un país, incluso ocupante, tiene el derecho, el deber, la obligación de defender a sus ciudadanos, aunque sean colonos y aunque la valla, el muro, la barrera, la verja, la alambrada, poco importa, se levante en un territorio ajeno.

Aunque no parezca muy lógico el razonamiento jurídico, ilegal en un puñado de kilómetros, donde se daña a unos mil palestinos; legal en más de 600 kilómetros, donde se daña a centenares de miles de palestinos, las conclusiones son del mismo órgano judicial, el Tribunal Supremo de Israel, que ayer sentó jurisprudencia sobre la materia aunque muchos abogados pensaran, ante tan flagrantes contradicciones, que, visto lo visto, casi mejor quedarse de pie.

De hecho, las reacciones conocidas después de una sentencia que es novedosa porque obliga a derribar la parte del muro, la valla, la verja, la barrera, la alambrada, poco importa, ya construida (en junio pasado el mismo Tribunal obligó a cambiar el trazado de unos 40 kilómetros de muro al norte de Jerusalén pero entonces aún no se había erigido en esa zona) han sido tan contradictorias como la sentencia.

Los abogados de la Asociación de Derechos Civiles de Israel, que interpusieron en su día la demanda, se mostraron satisfechos, no sólo por los mil palestinos que ven reconocidos sus derechos, sino por los muchos más que han interpuesto acciones jurídicas parecidas y pueden beneficiarse en el futuro de este precedente.

Sin embargo, más satisfecho todavía se mostró el Gobierno hebreo a través de su número tres, aunque dos, Ehud Olmert, quien insistió, no sin parte de razón, que lo importante de la sentencia del Supremo no era tanto la cuestión de Alfei Menashe (que puede ser corregida a golpe de excavadora y no rompe la estrategia oficial de sentenciar con hechos consumados el futuro de las fronteras demográficas de la región) sino la decisión de fondo de dar por buena, desde el punto de vista jurídico, la legalidad del muro en su conjunto, haciendo caso omiso, una vez más en la única democracia de Oriente Próximo, de la justicia y las resoluciones internacionales. Y Ariel Sharón, la estrella invitada en la ONU.

La Justicia española

En este sentido, cabe recordar que hace una semana una delegación de juristas y catedráticos españoles, entre los que encontramos magistrados del Tribunal Supremo, manifestó estar atónita ante los argumentos jurídicos utilizados por el presidente del Alto Tribunal israelí, Aharon Barak, para justificar la construcción del muro en Cisjordania.

Argumentos prácticamente idénticos a los esgrimidos en la unánime sentencia de ayer. Argumentos ante los que algunos de los miembros de la delegación, como el magistrado del Supremo, José Antonio Martín Pallín, no pudieron más que notificar que «en Israel no hay división de poderes; el poder civil está subordinado a las decisiones militares y la estrategia judicial pasa por cambiar el trazado del muro para legitimarlo ante la comunidad internacional».

Israel Deja como Herencia en Caos más Absoluto en Gaza

Por Narrador - 26 de Septiembre, 2005, 4:12, Categoría: Israel

Continúa el lógico desastre tras 38 años de brutal ocupación militar en Gaza procad (en parte) por Israel que tiene muchos intereses en que la evacuación parcial salga mal.

ABC

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

SHARÓN, TRAS LA RETIRADA DE GAZA, ESTRELLA INVITADA EN LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU

Juan Cierco

JERUSALÉN. Ariel Sharón despegó ayer desde el aeropuerto de Ben Gurión, en Tel Aviv, rumbo a Nueva York con noventa minutos de retraso debido a un problema técnico. Salvo sorpresas de última hora, del todo inesperadas, éste será el único contratiempo que tendrá en los próximos días, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el primer ministro israelí

Su visita al corazón de Manhattan, su participación en el foro anual por excelencia de la vituperada ONU, su discurso de mañana ante 170 jefes de Estado y de Gobierno, sus entrevistas cara a cara con los principales líderes mundiales —todos quieren ahora hablar con él, quién se lo iba a decir a este político y militar a sus 77 años de edad—, estarán sin duda coronados por el éxito diplomático

«Sharón va a ser la estrella en Nueva York», reconocía hace sólo unas semanas en Jerusalén a este diario, durante un desayuno de trabajo, un alto funcionario europeo de visita oficial en la Ciudad Santa

De «halcón» a centro de atención

El mismo Sharón al que hasta hace sólo unos meses le recordaban en este foro multinacional y en otros muchos más su pasado como el «halcón» más voraz del espacio aéreo de la región; el arquitecto de la colonización judía en Gaza y Cisjordania; el ex general que invadió el Líbano y diseñó la matanza de Sabra y Shatila; el turista nada accidental por la Explanada de las Mezquitas en septiembre de 2000; el primer ministro que lanzó una represión sin contemplaciones contra la segunda Intifada palestina… Hoy y mañana, unos años, unos meses después de aquello, Ariel Sharón entrará por la puerta grande de las Naciones Unidas, pisará una alfombra roja extendida en su honor, saludará complacido con un leve gesto de su mano a diestro y siniestro, se reunirá ante los focos y las cámaras de televisión de medio mundo con los jefes de Estado y de Gobierno de Gran Bretaña, Australia, Canadá, Jordania, Turquía, Rusia y, por supuesto, Estados Unidos y se subirá confiado y sonriente a la tribuna de oradores

Hablará mañana del final de la responsabilidad israelí sobre Gaza, ahora que no quedan ni soldados ni colonos, pero no del final de la ocupación. Matiz importante éste al encontrarse todavía bajo el control de Tel Aviv los espacios aéreo y marítimo de la Franja mediterránea y las fronteras

El primer ministro de Israel, que se ha llevado como escudero a Simón Peres, se dirigirá, en hebreo, a la comunidad internacional, a los palestinos y a los israelíes. A los primeros les dirá que él ha cumplido su parte y que ahora son otros los que deben acatar las directrices de la Hoja de Ruta; a los segundos, que ahora es su turno, que Mahmud Abbas debe emplearse a fondo en la lucha contra el terrorismo y en el desarme de Hamás y otras organizaciones armadas; y a los terceros, incluidos los miembros del Likud y Benjamín Netanyahu, que a buen seguro seguirán su discurso en directo por televisión, les recordará que Jerusalén tampoco para él es negociable, ni ahora ni nunca

El presidente palestino, consciente del mensaje que Sharón dejará impreso en letras de oro en la ONU, quiso contestarle antes incluso de que tomara la palabra. Mahmud Abbas se dirigió ayer a su pueblo por televisión para felicitarse por la retirada israelí de Gaza y sentenciar que no habrá paz mientras no haya un Estado palestino justo y viable. Además aseguró que el caos de las armas no será tolerado por más tiempo, dijo que la ocupación israelí de Gaza no terminará mientras controle las fronteras y el espacio aéreo y marítimo, exigió la retirada hebrea de Cisjordania y Jerusalén Este y prometió imponer la ley en la Franja

Palabras serias, rotundas, decididas… insuficientes para robarle en la distancia un ápice de protagonismo a la estrella invitada de la Asamblea General de la ONU. Ariel Sharón.

EL MUNDO

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

MAZEN CIERRA LA FRONTERA DE GAZA CON EGIPTO PARA FRENAR EL CAOS

Paula Mercade (Especial para EL MUNDO)

JERUSALEN.- El presidente palestino, Abu Mazen, se valió de un discurso televisado para dirigirse a sus ciudadanos cuando apenas habían pasado 24 horas de la completa retirada israelí de la Franja de Gaza. El líder de la Autoridad Nacional Palestina lanzó un mensaje claro al Gobierno israelí asegurando que está listo para entrar en negociaciones para acordar el estatus final de los territorios.

Abu Mazen advirtió que el plan de desconexión no es el fin de la ocupación e instó a los israelíes que se retiraran también de Cisjordania y de Jerusalén Este. Pero parece que el Gobierno hebreo no tiene intención de hacer caso a las demandas del presidente palestino. El ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz, recordó ayer mismo que centrarían sus esfuerzos en «lograr recursos para desarrollar los bloques de asentamientos» de Cisjordania.

El presidente palestino aprovechó también su discurso para dirigirse a todos los grupos armados avisándoles de que no toleraría «la falta de seguridad» y «el caos de las armas».

Restablecer el orden

A pesar de mostrarse fuerte en su determinación de acabar con la violencia no detalló cómo actuarían sus Fuerzas de Seguridad ante las sistemáticas transgresiones de la ley. De hecho, la Policía palestina no prohibió ayer que cientos de milicianos celebraran la retirada israelí de la Franja mostrando sus armas por uno de los campamentos de refugiados.

Hay otros signos que evidencian la determinación de Abu Mazen de restablecer el orden en el territorio palestino. Los comandantes de seguridad egipcios y de la Autoridad Nacional Palestina acordaron cerrar ayer el paso fronterizo entre Gaza y Egipto. Desde que el también llamado corredor Filadelfia ya no está bajo control del Ejército israelí, miles de personas han cruzado este límite para encontrarse con sus familiares al otro lado después de los 38 años de ocupación o para comprar productos a precios más baratos.

A partir de ayer, las Fuerzas de Seguridad bloquean los caminos cercanos a la frontera para prevenir que los coches lleguen a este área. Otro intento del presidente palestino de imponer la ley fue ordenar a su policía que cerrase la entrada a lo que hasta ahora eran asentamientos judíos y que persiguiera a los saqueadores.

EL PAIS

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

ABBAS: "HOY GAZA, MAÑANA CISJORDANIA Y JERUSALÉN"

Ferran Sales

El presidente palestino exige el fin de toda la ocupación y promete acabar con el caos

Gaza - "A partir de hoy no toleraremos más anarquía en materia de seguridad, el caos de las armas y los secuestros", aseguró ayer el presidente palestino, Mahmud Abbas, en un discurso difundido por radio y televisión, 24 horas después de la salida del último soldado israelí de la franja de Gaza tras 38 años de ocupación. El líder palestino exigió que Israel también se retire de Cisjordania y Jerusalén Este. "Hoy es Gaza, mañana Cisjordania y Jerusalén", dijo.

"No transigiremos más. Trataremos de poner fin a todos los fenómenos negativos, incluidos los atentados contra el orden público que amenazan nuestra sociedad", prosiguió Abbas, en lo que se puede considerar como el discurso más explícito y programático que el líder palestino ha pronunciado tras su llegada al poder hace ocho meses.

El presidente, en una seria advertencia dirigida a los caudillos militares, a los jefes de clanes y a las facciones radicales de Yihad Islámica y Hamás, y otros grupúsculos, que desde el estallido de la Intifada, hace cinco años, tratan de hacerse con el poder, advirtió tajante que él es el máximo responsable en los territorios palestinos, donde debe haber de ahora en adelante "una sola autoridad, una sola ley, una sola armada legítima".

"La ocupación no acabará de manera efectiva hasta que los objetivos del proceso de paz hayan sido alcanzados; a saber, la creación de un Estado palestino independiente, con Jerusalén como capital, en los territorios ocupados de 1967", continuó afirmando Mahmud Abbas en otro momento de su discurso, dirigiéndose al Gobierno de Israel, al que invitó a sentarse en la mesa de negociaciones para alcanzar una "paz justa".

El mensaje de Abbas se había visto precedido ayer por una serie de órdenes contundentes y firmes, con las que la Autoridad Nacional Palestina trata de poner fin al caos y al pillaje desatado en los antiguos asentamientos judíos de la franja de Gaza, tras la retirada de los últimos soldados israelíes. El Gobierno palestino ha ordenado cerrar la zona de los asentamientos, pero además colaborar en la clausura y el control del paso fronterizo de Rafah, al sur de la franja de Gaza, convertido en las últimas horas en una zona de anarquía y caos, por donde la multitud ha venido pasando sin hacer caso de los controles aduaneros.

Las declaraciones y advertencias de Abbas fueron ratificadas por la secretaria de la presidencia de la Autoridad Nacional Palestina, que aseguró que es encuentra en marcha un plan destinado a desarmas las milicias radicales, empezando por las facciones del partido gubernamental de Al Fatah. Según un portavoz de la secretaria presidencial, Abbas estaría a punto de dar un ultimátum a los milicianos para que se disuelvan o se integren en los cuerpos de seguridad de la policía en un plazo corto.

El presidente Yasir Arafat, pocos meses después de que estallara la Intifada, trató bajo consejo de la UE y con la ayuda de los servicios secretos de Estados Unidos de poner en marcha un plan de desarme de las facciones radicales. Pero los proyectos fracasaron pocas semanas después de iniciados, como consecuencia de una operación de represalias del Ejercito israelí.

Ayer pocos minutos después de que Abbas hiciera públicas sus planes, y como si se tratara de un desafío, el máximo dirigente de Hamás en Gaza, el doctor Mahmoud Zahar, anunciaba las intenciones de su organización de no dejarse desarmar y de mantener la lucha contra Israel hasta la liberación de todos los territorios palestinos, incluido Jerusalén. Las palabras amenazadoras del jefe fundamentalista fueron corroboradas por unos desconocidos, presumiblemente militante de algunas de las organizaciones radicales, quienes lanzaron desde el norte de la franja de Gaza una granada contra un vehículo militar, cuando transitaba por el término municipal israelí de Nativ Hasara, situado al otro lado de la frontera.

LA RAZON

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

EL CAOS SE APODERA DE GAZA

Saud Abu Ramadan

El presidente palestino cierra la frontera con Egipto y promete «devolver el orden» a la franja

Gaza - La Policía palestina cerró ayer el paso a asentamientos judíos y persiguió a saqueadores palestinos, en el primer intento por imponer el orden tras las caóticas celebraciones por la retirada israelí de Gaza. Sin embargo, no consiguieron evitar el saqueo de los valiosos invernaderos del área. Guardias egipcios trataron infructuosamente por segundo día consecutivo de controlar el cruce masivo de la frontera de la franja de Gaza hacia Egipto, que era una barrera infranqueable cuando era patrullada por Israel.

Con la partida de los israelíes, los palestinos en Gaza excavaron túneles bajo los muros y treparon barreras para cruzar a Egipto, donde se aprovisionaron de cigarrillos, medicamentos, alimentos y, según sospecha Israel, armas. Las fuerzas egipcias mataron el lunes a tiros a un palestino. El caos renovó las dudas sobre la capacidad de las fuerzas palestinas de imponer orden en Gaza, así como las críticas a Egipto. Israel aceptó entregar la seguridad de la frontera a Egipto tras su repliegue.

«Esperamos que lo sucedido allí haya sido un fallo que no se repetirá y que las fuerzas egipcias harán lo que se espera de ellas», dijo Zalman Shoval, asesor del primer ministro israelí Ariel Sharon. Funcionarios israelíes señalaron que estaban en contacto con Egipto para resolver el problema. Los invernaderos, cedidos por Israel como parte de un acuerdo elaborado por mediadores internacionales, serán claves para reconstruir Gaza tras 38 años de ocupación israelí. La Autoridad Palestina espera que las instalaciones de alta tecnología provean empleos e ingresos por exportaciones para la mermada economía local. Durante un recorrido por Neve Dekalim, el primer ministro palestino, Ahmed Qorea, imploró a los palestinos que dejasen intactas las estructuras, mientras saqueadores re- movían los escombros en otras partes del asentamiento. «Estos invernaderos son para el pueblo palestino. No queremos que nadie toque ni dañe nada que pueda ser útil para nuestro pueblo», dijo.

A poca distancia del lugar, los rebeldes avasallaron a centenares de guardias que trataban de proteger los invernaderos. Los guardias reconocieron que, en muchos casos, no consiguieron frenar el saqueo. «Se llevan hojas de plástico, mangueras, cualquier cosa a la que puedan echar mano», dijo Hamza Judeh, un policía palestino. Después de una jornada protagonizada por el caos, oficiales de la seguridad palestina y de Egipto se reunieron en el paso fronterizo de Rafah, al sur de la franja de Gaza y limítrofe con el territorio egipcio, donde decidieron cerrar la terminal hasta hoy. Así lo informó ayer el portavoz del Ministerio de Interior de la ANP, Taufik Abu Housa, quien agregó que en un primer momento los egipcios habían anunciado sus intenciones de cerrar el paso fronterizo el jueves o viernes.

El presidente de la ANP, Mahmud Abas, declaró ayer en un discurso que «se ha creado un precedente histórico en Gaza», con la evacuación del Ejército israelí. «Al final (del camino) aspiramos a liberarnos de la ocupación y los asentamientos en todos nuestros territorios ocupados, empezando por Jerusalén», manifestó. El presidente palestino añadió que «tomaremos medidas inmediatas para instaurar el orden. No vacilaremos en hacer lo necesario para acabar con los desmanes y hacer cumplir la ley».

Precisó que «existe una única ley para todo el pueblo palestino» y que sus fuerzas de seguridad harán cumplir la ley. Asimismo, aseguró estar preparado para reanudar las conversaciones de paz con Israel y precisó que su objetivo es el de «alcanzar un estatuto definitivo de paz». Al cierre de esta edición se registró la segunda explosión tras la salida de las tropas. Fue en la localidad israelí de Netiv Hasará, situada al norte de la franja de Gaza, sin causar víctimas ni daños materiales. Efe, Ap

Opiniones Sobre la Evacuación de Gaza

Por Sin Pancarta - 26 de Septiembre, 2005, 4:02, Categoría: Israel

Varias opiniones que les dejo a su discreción. Sólo un matiz: A mi no me gustan los muros, pero es el derecho de cada persona vivir como mejor le parezca en su casa. Lo que se critica a Israel es donde ha hecho el muro, fuera de sus fronteras legalmente reconocidas ¿Se imaginan que para frenar los ataques de inmigrantes ilegales en Melilla se construyese un muro varios kilómetros dentro de Marruecos? Pues esto es lo mismo.

EL MUNDO

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

NAUFRAGOS EN GAZA

Editorial

Los disturbios ocurridos tras el abandono oficial israelí de la franja de Gaza son un ejemplo de los muchos obstáculos que quedan por delante para poder conseguir una paz duradera en la región. Justo después de que el pasado lunes saliera el último soldado del territorio que Israel ha ocupado durante 38 años, miles de eufóricos palestinos se lanzaron sobre los asentamientos dejados por los colonos. Las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina de Abu Mazen fueron incapaces de frenar a los exaltados, que quemaron algunas de las sinagogas abandonadas. Pese a que habían sido desacralizadas antes de la partida, los incendios causaron la indignación en Israel, que vio las banderas de Hamas y la Yihad Islámica ondear sobre sus antiguos edificios religiosos en llamas.

La escena de caos y violencia contemplada tras la histórica retirada israelí es el peor fondo imaginable para poder pensar en la resolución del conflicto. El vandalismo palestino también ha servido para aumentar las críticas de los sectores más radicales judíos al repliegue ordenado por Sharon, pero en realidad muestra el acierto estratégico de la decisión. Israel había destinado hasta ahora ingentes esfuerzos para proteger a los 8.000 colonos que vivían en Gaza, refugiados en 21 asentamientos y rodeados por una población palestina hostil. Dejando Gaza, Israel se quita un peso de encima. Sigue manteniendo el control del mucho más importante territorio en litigio de Cisjordania y, a la vez, puede ahora controlar a los grupos terroristas de la franja sin tener que temer por las represalias sobre sus colonos. Además, puesto que se ha reservado el control de las fronteras terrestres, del espacio aéreo y de las comunicaciones por mar, puede establecer un cinturón de seguridad sobre una zona explosiva.

Y quien tiene ahora que controlar ese polvorín es Abu Mazen. No es buena señal que Hamas y la Yihad Islámica pretendan capitalizar el abandono israelí de Gaza, presentándolo como una victoria de su estrategia violenta. No es así, y de hecho el terrorismo sólo ha servido para enquistar la situación. La clave de la cuestión es que Mazen sea capaz de controlar a los grupos radicales -la exigencia que le plantea Sharon para aceptarlo como interlocutor- y que pueda evitar con habilidad política y firmeza que la situación se deteriore hasta llevar a una posible guerra civil en el bando palestino.

La Autoridad Palestina necesita crear un Estado sólido y creíble, pero tiene difícil lograrlo. Gaza ha sido abandonada como una balsa encallada, aislada, superpoblada, sin recursos y colmada de las tensiones y odios acumulados en cuatro décadas de conflicto.

EL CORREO

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

DESCONEXIÓN REALIZADA

Editorial

La descontrolada celebración de la salida del último de los soldados israelíes de Gaza, protagonizada por las facciones palestinas más radicales, y la inmediata advertencia realizada desde Tel Aviv, no hacen sino recordar que la 'desconexión' unilateral llevada a cabo por el Ejecutivo de Sharon es sólo el principio de un camino extremadamente delicado de recorrer. Sentar los cimientos de la paz es una tarea tremendamente ardua, mientras que las excusas para reactivar la violencia son abundantes. Y en una región tan castigada por la violencia indiscriminada no faltan intereses entre los propios palestinos para mantener el fuego encendido.

Israel ha mostrado a la comunidad internacional que su población es capaz de acatar una decisión tan polémica como la retirada, sin traspasar la línea marcada por el sentido común y ahora debe ser la Autoridad Nacional Palestina la que demuestre que es capaz de coger las riendas que ha soltado Tel Aviv y manejarlas correctamente. Gaza ha dejado de estar controlada por Israel desde dentro, que no desde fuera -las fronteras terrestres, marítimas y aéreas siguen en manos hebreas-, y el presidente palestino no debe olvidar que precisamente ahora es cuando más fácil le resultará al Gobierno israelí apretar el lazo sobre el cuello de la Autoridad Palestina. Con una tasa de desempleo superior al 50% de la población y la otra mitad trabajando prácticamente en su totalidad para las empresas de los colonos que ahora se han esfumado, no será un camino trillado que le espera a Abbas y su equipo. Que sea capaz de mantener en calma a las milicias palestinas no tiene por qué ser sinónimo de inicio inmediato de nuevas negociaciones, pero lo que es incuestionable es que si no lo consigue no habrá la más remota oportunidad para tratar asuntos tan delicados y complejos como la repatriación de los refugiados, la capitalidad de Jerusalén, la fijación definitiva de las fronteras o simplemente la posible nueva evacuación de asentamientos en Cisjordania. Un golpe mortal a las expectativas de paz creadas ahora en Oriente Próximo.

ABC

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

SI YO FUERA ISRAELÍ

Alfonso Rojo

Algunos fueron a ver la tierra que cultivaban antes de 1967, cuando en una Guerra relámpago que duró seis días Israel arrebató Gaza a Egipto. Otros se acercaron a curiosear o a honrar el sitio donde alguno de los suyos perdió la vida, intentando matar colonos israelíes. La gran mayoría se aproximó a saquear, a rebuscar restos de tubería o cables entre los escombros. También a destruir. Sobre todo a eso. Las fotos de las sinagogas en llamas. Al final, han tenido razón el ministro de Defensa, Shaul Mofaz, y los rabinos que se opusieron a que los bulldozers del Tsahal echaran abajo los lugares de oración.

Los duros, los que más han llorado al arriar la bandera en la Franja, argumentaron que había que dejar a los palestinos la oportunidad de mostrarse «como son». El pasado domingo, en una reunión presidida por Ariel Sharón, Mofaz y los suyos impusieron su criterio y lograron que el Gabinete echara atrás una decisión de la Corte Suprema, que ordenaba destruir las sinagogas.

El espectáculo ha sido dantesco y unido al asalto al puesto de Rafah, representa un negro presagio. Ayer, por segundo día consecutivo, los guardias egipcios fueron incapaces de frenar la oleada de palestinos que excavaba bajo los muros o escalaba barreras para pasar al otro lado y avituallarse de cigarrillos baratos, queso o medicinas.

El fuego de los templos y el caos de la frontera abren inquietantes incógnitas, entre las que la más crucial es la capacidad de la Autoridad Palestina para imponer el orden.

Mientras recorría el antiguo asentamiento de Neve Dekalim, el primer ministro palestino, Ahmed Qureia, imploró a los suyos que respetaran las estructuras dejadas intactas por los israelíes. Su plegaria tenía como telón de fondo el ruido que producía entre los cascotes un enjambre de saqueadores.

El Ejército israelí ha arrasado las casas de los 8.500 colonos pero -gracias a un acuerdo internacional- ha dejado intactos los primorosos invernaderos que permitían a los colonos exportar frutas y verduras todo el año. Esos viveros tecnológicos son la piedra angular sobre la que la que la Autoridad Palestina planea iniciar la construcción económica de Gaza y demostrar al mundo que pueden llegar a ser un Estado viable. Es muy pronto para saber si los invernaderos caerán en manos de potentados corruptos, como tantas cosas en Palestina, o si correrán la suerte de las sinagogas, pero no hay mucho margen a la esperanza.

De todo lo que he escuchado, lo más inquietante es la frase de ese palestino del campo de refugiados de Khan Yunis, que aseguraba antorcha en mano haber aprendido una lección: «No importa lo que haya que esperar, pero al final acabaremos con los judíos y sus obras». Si yo fuera israelí, estaría a favor del Muro.

Se Consuma la Evacuación de Gaza

Por Sin Pancarta - 23 de Septiembre, 2005, 16:17, Categoría: Israel

Israel se ha ido de Gaza, al menos parcialmente. La Autoridad Nacional Palestina tomó ayer el control de Gaza tras la salida del último soldado israelí. "La presencia de Israel en Gaza se ha acabado; de ahora en adelante lo que pase allí es responsabilidad de la Autoridad Palestina", aseguró el general Aviv Kochavi. Tras la salida, miles de civiles palestinos tomaron al asalto las colonias abandonadas y llegaron a prender fuego a 19 sinagogas, previamente desacralizadas por los israelíes. "Ha llegado el momento de que nuestro pueblo pueda disfrutar y acabar con los dramas, las tristezas y los sufrimientos. Hoy es un día de júbilo", aseguró el presidente palestino, Mahmud Abbas. Por cierto que a nadie le extrañe la quema de sinagogas en Gaza, son uno de los símbolos de la ocupación militar y posterior colonización Si se destruyeron todas las colonias ¿Por qué dejaron las sinagogas? ¿Será para cargar contra los palestinos? Es momento para el optimismo. Muy moderado, pero optimismo al fin y al cabo.

ABC

Martes, 13 de septiembre de 2005

PALESTINA CELEBRA, BAÑADA EN EL JÚBILO Y AHOGADA EN EL CAOS, EL ADIÓS DE ISRAEL A GAZA

Juan Cierco

Abbas recorre los asentamientos evacuados, iza la bandera palestina en la terminal de Rafah y denuncia a Sharón por no abrir «la cárcel» de la Franja mediterránea

Diez meses después, Gaza volvió a enterrar a Yaser Arafat. Las escenas que se vivieron durante toda la madrugada de ayer en la Franja mediterránea, con la salida del último soldado israelí después de 38 años de ocupación militar a las siete menos diez de la mañana («la misión se ha completado», sentenció el general Avi Kojavi, al cerrar la puerta de Kissufim), y el posterior asalto de decenas de miles de enfervorizados palestinos a los asentamientos judíos demolidos y abandonados, fueron una fotocopia prácticamente idéntica de las acaecidas en Ramala el pasado mes de noviembre en el funeral del «rais» en la «Mukata».

Como en Ramala, en Gaza no hubo medidas de seguridad que alejaran a los palestinos de su objetivo: entrar lo antes posible, en paralelo incluso a la retirada de los carros de combate israelíes, en las ruinas de lo que fueron hace menos de un mes florecientes colonias judías.

Como en Ramala, el caos y la emoción pasearon de la mano en Gaza sin que nadie ni nada pudiera separarles a lo largo de toda la jornada. Caos que se reflejó en el asalto literal de los escombros, de los edificios públicos no dinamitados y, sobre todo, de cuatro de las veintiuna sinagogas dejadas en pie en una curiosa decisión del Gobierno de Israel, que contradecía su postura de hace sólo unos meses, y la del Ejército, y la del Parlamento, y la del Tribunal Supremo, y la de la comunidad internacional.

De hecho, Estados Unidos criticó con dureza el indulto israelí a sus sinagogas, huérfanas de vestigios de culto, por dejar sin margen de maniobra a la ANP.

La euforia del momento

Caos y emoción. Emoción que se mezcló, a diferencia de Ramala, con un júbilo desbordado que, por un día, sólo, un día, nada más que un día, obvió lo que todos saben en la Franja mediterránea Gaza y Mahmud Abbas se encarga de recordar incluso cuando pisa un asentamiento, como el de Duguit, o iza la bandera palestina en la terminal de Rafah, en la desprotegida frontera con Egipto donde también sobró la anarquía.

Abbas no cejó en todo el día en recordar que, de no abrirse las fronteras que la rodean, la Franja de Gaza no será sino una cárcel, eso sí, mucho más grande que hasta ahora, en donde se hará imposible el desarrollo social y económico de más de un millón de personas.

Como en Ramala, en Gaza estuvo muy presente Arafat, Yaser, que no el asesinado hace pocos días, Musa. Los abundantes retratos del «rais», las dedicatorias al viejo Abu Ammar, como le llamaba su pueblo, se multiplicaron aquí y allí durante toda la jornada.

Como en Ramala, en Gaza, la euforia dio paso al descontrol, el descontrol cedió el testigo a las ansias de venganza, las ansias de venganza se mezclaron con las rivalidades internas, las rivalidades internas no ocultaron un pasado demasiado presente de agresiones, humillaciones, injusticia, muerte, colonización y todo tipo de sentimientos encontrados.

Rezos exaltados

Como en Ramala, en Gaza se rezó a Alá, aunque algunos, como el líder de Hamás, Mahmud al-Zahar, lo hicieran de forma más que provocadora en la sinagoga de Neveh Dekalim, que será en breve demolida por las excavadoras palestinas.

Como en Ramala, en Gaza, que resulta ser sólo el cinco por ciento del total de la tierra palestina ocupada por Israel, se exigió el final de la colonización de Cisjordania y Jerusalén Oriental y se prometió más resistencia (Hamás, protagonista; de hecho volaron dos cohetes Qassam hacia Israel) hasta lograr el objetivo.

Lágrimas de alegría

Diez meses después, Gaza volvió a enterrar a Yaser Arafat. Pero ayer, las muchas lágrimas vertidas por las decenas de miles de personas que bañaron las calles de la Franja, sus carreteras, sus campos de refugiados, su mar Mediterráneo en el que se ahogaron cinco jóvenes, eran todas de júbilo, no de tristeza.

ABC

Martes, 13 de septiembre de 2005

LA HISTORIA DEL ÚLTIMO Y EL PRIMER MUERTO DE RAFAH

Juan Cierco

GAZA. La realidad siempre es muy dura de masticar en Gaza. Lo era con los soldados israelíes, sus carros de combate, los colonos judíos. Lo es también sin ellos. La realidad habló de muertos en el pasado, habla de muertos en el presente, hablará de muertos en el futuro.

Habla del último muerto antes de la retirada de las tropas hebreas de la Franja mediterránea.

Habla de Bashir Sufi, un joven del campo de refugiados de Rafah, tiroteado por unos soldados israelíes el pasado fin de semana, cuando se infiltró en el asentamiento de Aztmona, entre sus ruinas, para demostrar su valentía y arrojo ante sus compañeros de armas, pero también su estupidez.

Habla del primer muerto una vez completada la evacuación judía de la Franja Gaza. De Nafez Attiyeh, alcanzado ayer de un balazo en la cabeza cuando aprovechaba el caos generalizado de la frontera en Rafah para llegar hasta Egipto. Dos versiones para un muerto.

La bala fue disparada por un soldado egipcio, lo niega El Cairo. La bala cayó del cielo, de los disparos realizados al aire de milicianos también estúpidos.

El último y el primer muertos de Rafah. Días antes de la retirada israelí. Horas después del final de la ocupación. La realidad, también estúpida, dura de masticar.

ABC

Martes, 13 de septiembre de 2005

«¡AHORA CISJORDANIA Y JERUSALÉN!»

Juan Cierco

Miles de palestinos hacen su sueño realidad al tomar al asalto Gush Katif. En una caótica romería, cantan, desfilan armados, queman las sinagogas abandonadas...

Con su gorra verde de Hamás bien calada, Nabil se seca las lágrimas al pisar la sinagoga de Neveh Dekalim. No porque esté ardiendo, sino porque su sueño de besar este suelo palestino se ha hecho realidad.

«Han hecho falta muchos mártires para llegar hasta aquí», dice feliz a sus 30 años mientras saluda en la distancia al gobernador de Jan Yunis, Hosni Zoroub, que canta victoria a los cuatro vientos mientras proclama que «después de Gaza le toca el turno a Cisjordania y Jerusalén».

Ahmed, a sus 9 años, pasa de puntillas sobre el contexto histórico, que desconoce, y se dedica en cuerpo y alma a su ardua tarea en Netzer Hazani: empujar una pesada carretilla repleta de marcos de aluminio de ventanas y puertas.

Otros muchos hacen lo mismo. Se llevan todo lo que encuentran entre los escombros, por inservible que parezca. No sólo desean quedarse con algún recuerdo, sino que acumulan trastos con el objetivo de sacar unos shekels. Ahí está Omar, azotando sin piedad a su burro, entrado en años que no en kilos, que tira de una carreta, junto a Katif, cargada de maderos y hierros retorcidos.

Más allá, en Shirat Hayam, decenas de niños y jóvenes se dan su primer baño en la costa de Gaza hasta ahora ocupada. Cinco de ellos morirán ahogados entre el delirio y el caos generalizados, como mueren los bañistas japoneses por exceso de personal en sus piscinas. La tragedia se come a dentelladas cualquier motivo de júbilo en la castigada Franja.

A la vuelta de una esquina, Ibrahim, con el número 1.646 en su carnet «israelí», celebra junto a su mujer, sus diez hijos, su padre y sus cuñados, recién llegados de la cercana Jan Yunis después de 5 años de no poder hacerlo, la retirada israelí.

En su modesta casa de Al Mawasi ofrece té y pan con «zatar», mientras reconoce que muchos de sus vecinos van a echar mucho de menos los 3.000 puestos de trabajo que les proporcionaban los colonos en sus invernaderos.

Varias columnas de humo negro se levantan aquí y allá. Suele decirse que por el humo se sabe dónde está el fuego. En este caso, dónde están las sinagogas. Cuatro arden después de ser tomadas al asalto por decenas de jóvenes, ansiosos de acabar con los últimos símbolos de una ocupación militar que ha durado 38 años y ha costado miles de vidas.

Banderas bien altas

Las banderas palestina, del Yihad, del FPLP, de Al Fatah ondean en lo alto de las sinagogas, de los edificios públicos no demolidos, del antiguo cuartel general del Ejército israelí... Mohamed se sube habilidoso a uno de los postes eléctricos para colocar la más verde que ha encontrado de Hamás.

La caótica romería continúa aquí y allá. De norte a sur. De Eli Sinai, donde Mustafá insiste en que después de Gaza tienen que venir Cisjordania y Jerusalén, hasta el viejo Yaser, quien le rebana el cuello a un cordero en el tradicional sacrificio musulmán para darle gracias al cielo.

Nabil, Hosni, Ahmed, Omar, Ibrahim, Mustafá, el viejo Yaser... todos tienen a algo más que contarle a sus nietos.

EL MUNDO

Martes, 13 de septiembre de 2005

LOS PALESTINOS QUEMAN EN GAZA LAS SINAGOGAS DE LAS EX COLONIAS

Paula Mercade. Especial para EL MUNDO

JERUSALEN.- El último soldado israelí salió de la ocupada Franja de Gaza en la madrugada de ayer. Horas después entraba la Policía palestina en los vacíos asentamientos con la intención de explorar la situación sobre el terreno. Pero los propósitos de las Fuerzas de Seguridad del Gobierno palestino quedaron en nada cuando una multitud de gente, entre los que también había milicianos, penetró en lo que desde hacía 38 años eran colonias judías.

La muchedumbre hizo ondear banderas palestinas por todos los rincones, se oían disparos al aire en señal de victoria y se veían fuegos que provenían de algunas sinagogas en llamas. Los militantes subieron al tejado de uno de los templos judíos del que había sido el asentamiento de Neve Dekalim, primero colocaron sus estandartes -la bandera de Hamas y la de Al Fatah- y después quemaron el interior del edificio. Un episodio que se repitió al menos en otras 18 sinagogas, causando daños materiales en sus estructuras. El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Silvam Shalom, un férreo defensor de que los templos judíos permanecieran intactos después de la retirada, calificó estos actos de «bárbaros».Por su parte, el presidente palestino, Abu Mazen, ya advirtió de que no sería posible mantener en pie las sinagogas, no sólo porque no tenían suficientes recursos, sino también porque las consideraban un símbolo de la ocupación. Mazen no consideró que se hubiera profanado ningún lugar sagrado ya que los edificios habían sido vaciados de los objetos sacros. El líder palestino aseguró que su gente tenía «el derecho de celebrar su libertad» y recordó que el próximo paso es «acabar con la ocupación en Cisjordania y establecer el estado palestino». Abu Mazen pidió tiempo, hasta finales de año, para poder controlar totalmente Gaza. Una misión difícil, ya que ayer se lanzaron los primeros cohetes Qassam, escasas horas después de que Israel saliera definitivamente de la Franja. Uno de los proyectiles cayó en Sderot, al sur de Israel, el otro en el kibbutz de Yad Mordechai, también al sur, aunque ninguno causó daños. En respuesta, el ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz, advirtió de que habría «tolerancia cero» ante estos ataques.

EL PAIS

Martes, 13 de septiembre de 2005

LOS PALESTINOS TOMAN EL CONTROL DE GAZA

Ferran Sales

Miles de árabes asaltan las colonias vacías tras 38 años de ocupación y queman cuatro sinagogas

Gaza - Gaza ha sido liberada. El último soldado israelí abandonó ayer, poco antes de las siete de la mañana, la franja de Gaza, poniendo fin a 38 años de ocupación. La retirada de los militares desató la euforia y el caos entre miles de palestinos que tomaron los antiguos asentamientos judíos. Las fuerzas de seguridad palestinas, apoyadas por las milicias armadas, trataron en vano de controlar a los más exaltados, que acabaron tomando al asalto algunas de las sinagogas, previamente desacralizadas por los israelíes. Al menos cuatro de los templos hebreos fueron incendiados y dañados, lo que provocó la ira de algunos miembros del Gobierno israelí. "Hoy es un día de júbilo", afirmó el presidente palestino, Mahmud Abbas, que trató de minimizar los incidentes.

"La misión se ha completado. La presencia de Israel en Gaza se ha acabado. De ahora en adelante lo que pase allí es responsabilidad de la Autoridad Palestina", aseguró ayer el general de brigada Aviv Kochavi, mientras franqueaba el paso de Kisufim, convirtiéndose así en el último soldado israelí en abandonar la franja de Gaza. Pocos minutos antes, una columna de carros blindados, del tipo Merkava, había salido por la misma frontera, dejando atrás una nube de humo y de polvo, que por unos minutos llegó a ocultar el sol.

La retirada de los militares israelíes, en una operación relámpago que apenas duró siete horas y que fue bautizada por el mando militar con el pomposo nombre de la Última Guardia, fue como una señal, tras la cual miles de civiles palestinos invadieron los antiguos asentamientos judíos. Algunos grupos, los más exaltados, ni siquiera esperaron a la retirada de los últimos soldados, ni a la llegada del alba. En plena noche, avanzaron a tientas, campo traviesa, hasta entrar en los asentamientos abandonados. A la luz de los incendios de los edificios estratégicos, provocados por los soldados antes de marcharse, pudieron confirmar que ya allí no había nadie.

Las sinagogas, el último bastión de los colonos radicales antes de su partida, amanecieron coronadas por las banderas de las facciones palestinas más radicales, especialmente de Hamás y de Yihad Islámica. Algunos fanáticos tomaron al asalto los templos para incendiarlos y saquearlos. Las fuerzas de seguridad palestinas lograron contener a los exaltados y establecer un cordón de seguridad en torno a los templos. Al menos cuatro de las 19 sinagogas abandonadas por los israelíes fueron incendiadas o gravemente dañadas.

El asalto de estas sinagogas, previamente desacralizadas por las autoridades religiosas judías, que habían retirado antes de salir todos los objetos de culto, provocó ayer las iras de algunos miembros del Gobierno israelí. El ministro de Exteriores, Silvan Shalom, calificó las acciones de los radicales contra las sinagogas como actos de "barbarie".

"Ésta es la prueba definitiva del futuro terrible que podemos esperar de los palestinos", clamó desde Jerusalén el dirigente del Partido Nacional Religioso, Shaul Yahalom, tratando de avivar los resentimientos de los colonos judíos. Las imágenes de las banderas palestinas hincadas en las montañas de escombros, restos de sus antiguas casas, hirieron la sensibilidad de los antiguos vecinos de los asentamientos, hoy convertidos en refugiados de lujo, tras haber cobrado indemnizaciones millonarias.

Una legión de palestinos, en su mayoría en paro o desheredados, dedicaron toda la jornada a deambular entre las ruinas de los asentamientos, hurgando entre los escombros de las casas, tratando de encontrar algo de valor.

Los más desesperados y hambrientos se llevaron los marcos de las ventanas, trozos de madera o los cables de la electricidad o el teléfono. Los accesos de las viejas colonias se convirtieron en un zoco, donde se pesaban y tasaban los desechos. Otros vecinos más ociosos prefirieron acercarse al mar para darse un chapuzón en libertad en lo que eran hasta ayer playas privilegiadas y exclusivas de los colonos. Fuentes hospitalarias aseguran que cinco jóvenes murieron ahogados.

El Corredor de Filadelfi, la línea fronteriza que separa Gaza de Egipto, fue también tomado al asalto por los palestinos. Las fuerzas de seguridad egipcias, que desde hace dos días han reemplazado a las tropas israelíes, quedaron desbordadas. Durante horas no hubo barreras, ni fronteras. En plena euforia, mientras el gentío pasaba de un lado al otro, un hombre de 34 años caía al suelo con un disparo en la cabeza. Nadie ha querido responsabilizarse de su muerte, pero todos apuntan a los soldados egipcios. Los 42 kilómetros de la carretera de Saladito, que une el norte con el sur de la franja de Gaza, quedó ayer reabierta, tras cerca de cinco años de controles militares que partían la franja en dos mitades e impedían el libre tránsito de sus ciudadanos.

"Ha llegado el momento de que nuestro pueblo pueda disfrutar y acabar con los dramas, las tristezas y los sufrimientos", aseguraba desde las ruinas del asentamiento de Dugit, al norte de Gaza, Mahmud Abbas, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina. El ministro para Asuntos Civiles, el coronel Mohamed Dahlan, el caudillo militar más mimado por Estados Unidos, saboreaba también, junto al presidente palestino, las primeras horas de libertad de Gaza tras 38 años de ocupación.

LA RAZON

Martes, 13 de septiembre de 2005

MILES DE PALESTINOS CELEBRAN LA RETIRADA ISRAELÍ DE GAZA CON LA QUEMA DE SINAGOGAS

Saud Abu Ramadán

Miles de palestinos se apresuraron ayer a ocupar los territorios evacuados por el Ejército israelí en la franja de Gaza, donde prendieron fuego a varias sinagogas y celebraron el fin de 38 años de ocupación.

Gaza - La multitud, eufórica y descontrolada, entró en los asentamientos evacuados antes siquiera de que el último de los soldados israelíes hubiera abandonado la franja de Gaza poco después del amanecer, en una muestra de júbilo por el ansiado fin de la ocupación.

Como primera muestra de satisfacción, y también venganza, los palestinos prendieron fuego a varias de las sinagogas que habían quedado en pie, que ordenó demoler ayer la Autoridad Nacional Palestina (ANP) para erosionar cualquier símbolo de la presencia israelí en Gaza. Las sinagogas, vacías de todo vestigio religioso, fueron dejadas en pie por decisión del Gobierno israelí a última hora ante la oposición que la alternativa de destruirlas había levantado en círculos religiosos judíos de dentro y fuera de Israel.

En un principio estaba previsto que la población palestina no entrase en los asentamientos durante 72 horas, hasta que la ANP hiciera un estudio de la situación y desplegara sus fuerzas de forma ordenada. Pero la multitud pudo más que los planes, y miles de palestinos entraron para festejar y saquear cualquier objeto de entre las ruinas de las más de 1.800 viviendas demolidas por el Ejército antes de completar su retirada ayer a las siete de la mañana. «La misión ha sido cumplida, ha concluido una era», se limitó a decir el general de brigada Aviv Kojabi, el último militar israelí en salir de Gaza. Del lado israelí de Kisufim, Kojavi echó el cerrojo al paso fronterizo e izó con sus soldados la misma bandera que horas antes había arriado de la comandancia general del Ejército en la franja. «A partir de ahora –agregó el alto mando– la ANP tiene la responsabilidad de lo que ocurra en Gaza. Nosotros la tenemos por el futuro de nuestra población».

Lo que ocurre en Gaza es el reflejo de las numerosas banderas verdes del movimiento Hamas y amarillas de Hizbulá, que entraron antes del amanecer en los asentamientos evacuados, en una demostración de fuerza y sentimiento de victoria por parte de las organizaciones radicales rivales al movimiento gobernante Al Fatah. Pero para los palestinos ayer no había rivalidades, sino regocijo. «Hoy es un día para la felicidad y el regocijo del que nuestro pueblo ha sido despojado en el último siglo», manifestó el presidente palestino, Mahmud Abas, quien también recordó el largo camino por delante hacia la independencia.

A la vez, denunció que lo que ha ocurrido en Gaza los últimos 38 años ha sido «agresión, injusticia, humillación, muerte y colonización». Como símbolo de esta nueva era, las fuerzas palestinas que entraban en las zonas evacuadas colocaban la bandera de la ANP, mientras desde el sur de Gaza una caravana de vehículos con civiles armados partía a lo que una vez fueron los asentamientos judíos. En el cielo, fuegos artificiales engalanaban un ambiente de «liberación» que se apoderó rápidamente de las masas y que las condujo a las zonas evacuadas. Efe

LA RAZON

Martes, 13 de septiembre de 2005

CINCO MUERTOS DURANTE EL PRIMER DÍA DE PLAYA EN AÑOS

Cinco palestinos murieron ahogados ayer en la costa de la franja de Gaza, en el que era el primer día de playa en años para una parte de la población. Entre los cinco muertos hay dos niños, informaron fuentes médicas palestinas. Los cinco casos se registraron en playas que hasta el domingo estaban en las zonas de Gaza ocupadas por el Ejército israelí, como el bloque de Gush Katif o Duguit. Pese a vivir junto al mar Mediterráneo, muchos palestinos sólo lo habían visto tras las alambradas custodiadas por los soldados hebreos. «Nadie ha ido al colegio hoy. Fuimos a los asentamientos a verlos desde dentro, y luego a la playa. Por fin podemos jugar al fútbol aquí», contaba Ahmed Qadi, de 12 años.

EL PAIS

Martes, 13 de septiembre de 2005

AL RESPLANDOR DE GAZA

Editorial

Miles de palestinos prendieron fuego ayer a cuatro de las 19 sinagogas de Gaza para celebrar la retirada militar israelí de un territorio que, por primera vez desde su ocupación en la guerra de 1967, se hallaba enteramente en manos de la autoridad que dirige Mahmud Abbas. O mejor, no del todo, puesto que son los militantes de las organizaciones terroristas y guerrilleras las que han tomado la franja, celebrándolo con incendios y vandalismo, y abandonándose a la dudosa proposición de que ha sido su lucha la que ha obligado a Israel a replegarse. El propio Abbas ha reconocido con prudencia esta situación al anunciar que espera tener controlada la franja de Gaza para finales de año.

Y tras la retirada, una doble pregunta: ¿conduce lo que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, llama la desconexión a algún tipo de proceso de paz? ¿Será capaz la Autoridad Palestina de convertir Gaza en un embrión de Estado en relaciones por lo menos tolerables con Israel?

A lo primero, la respuesta es no, puesto que el propio Sharon proclama que nada tiene que ver una cosa con la otra, y que para admitirle como interlocutor Abbas ha de demostrar primero que merece Gaza, lo que significa en lenguaje menos esotérico que debe imponer su ley en la franja y liquidar las células del terror: Hamás y compañeros de viaje. Y para la parte israelí, la destrucción de las sinagogas -que habían sido desacralizadas por el rabinato- constituye el peor síntoma de futuro.

Responder a lo segundo exige, sin embargo, mayor cautela. Hamás quiere entrar en el juego político, por lo que no ha intentado aprovecharse de la retirada para hostigar al enemigo. Y esa actitud podría auspiciar un periodo de calma hasta que se vea si Israel planea alguna otra desconexión. Pero el desmantelamiento del terror parece muy difícil porque, aparte del riesgo de guerra civil palestina, es en realidad de la ocupación de Cisjordania de donde se alimenta la sed de venganza de Hamás.

Las perspectivas no pueden ser, así, muy alentadoras, máxime cuando Gaza difícilmente puede convertirse en modelo de nada, habida cuenta de que, además de una banda de tierra a orillas del Mediterráneo, es una prisión de 400 kilómetros cuadrados; porque Israel seguirá controlando las fronteras por tierra, mar y aire.

Israel Abandona la Ocupación Militar de Gaza

Por Narrador - 20 de Septiembre, 2005, 15:31, Categoría: Israel

Al final Israel ha evacuado Gaza poniendo fin a 38 años de ocupación  (aunque no del todo como bien señala ABC que está haciendo un trabajo informativo portentoso en el tema de Oriente Medio) con amplio altavoz mediático y una aburrida y pobre ceremonia que seguí en directo a través del primer canal de la BBC. Los palestinos boicotean el acto en protesta por el cierre de la frontera de Rafah.

No creo que esto sirva para mucho en el ansiado ‘Proceso de Paz’. Si fuese el primer paso hacia la devolución de los Territorios Ocupados estaríamos en el buen camino, pero particularmente, al menos por parte de Sharon y buena parte de los políticos hebreos, es el intento de consolidar la ocupación de Cisjordania. Tiempo al tiempo.

ABC

Lunes, 12 de septiembre de 2005

ISRAEL ARRÍA LA BANDERA DE LA ESTRELLA DE DAVID EN GAZA TREINTA Y OCHO AÑOS DESPUÉS

Juan Cierco (Corresponsal)

La ANP denuncia que, según la legislación internacional, el control hebreo de las fronteras y el espacio aéreo y marítimo perpetúa la ocupación

GAZA. «Salimos con la cabeza alta y porque queremos hacerlo». Así, con el himno nacional israelí («Hatikvá», esperanza) de fondo por última vez en este territorio ocupado durante treinta y ocho años; firmes, con el saludo marcial mientras la bandera de la estrella de Israel era arriada con el ocaso del día sobre el Mediterráneo, se despidieron los últimos soldados hebreos de Gaza.

«Salimos con la cabeza alta y lo hacemos al principio de una nueva era que supone una oportunidad histórica para ambos pueblos». Las palabras del general Dan Harel, comandante de la División Sur del Ejército de Israel, fueron las últimas pronunciadas en hebreo en la Franja, sólo minutos antes de que los soldados, los carros de combate y los blindados salieran sin mirar atrás de una tierra sembrada de muertos y de tumbas para siempre.

A las siete menos diez de la tarde, doblada con esmero, parsimonia y respeto, la bandera de la estrella de David le era entregada al general Dan Halutz, jefe del Estado Mayor, quien daba la orden de comenzar la operación de retirada, «Última vigilia», que fue seguida en vivo y en directo por miles de palestinos durante toda la noche en las cercanías de los asentamientos judíos evacuados de colonos el pasado mes de agosto.

Lo único que queda en pie son veinticuatro sinagogas, vaciadas de todos sus objetos de culto, pero llenas de simbolismo para unos y otros. Para los judíos, son lugares santos que no pueden ser demolidos por otros judíos pese a que el Tribunal Supremo, el Gobierno en su día (en decisión rectificada ayer por catorce votos contra dos), el Ejército y la Kneset aprobaran su destrucción.

Símbolo de la ocupación

Para los palestinos, que dicen respetar el significado de esos edificios sin valor arquitectónico ni histórico, suponen el símbolo de una ocupación ilegal que toca ahora a su fin en Gaza, que no en Cisjordania como se encargó ayer de anticipar Ariel Sharón en una entrevista al Washington Post.

Israel pues evita la destrucción de dichas sinagogas para que sean los palestinos, con los islamistas de Hamás a la cabeza, quienes lo hagan y puedan ser acusados de bárbaros e intolerantes.

La trampa no sentó nada bien a la ANP, que boicoteó la ceremonia conjunta en la que los israelíes debían entregar los mapas de las infraestructuras de agua, electricidad y alcantarillado para el futuro control de la Franja.

La tensión entre las partes no se redujo a la espinosa cuestión de unas sinagogas convertidas en bombas a efecto retardado sino también por el control del paso fronterizo de Rafah (ya se han desplegado los soldados egipcios en la ruta Filadelfi).

Mohamed Dahlán, hombre fuerte de Gaza y ministro de Asuntos Civiles, sentenció que la salida del último de los tres mil soldados israelíes no pone fin a la ocupación, según la legislación internacional, al estar controlados por Israel las fronteras y el espacio aéreo y marítimo, no permitirse la apertura del aeropuerto internacional y reservarse Tel Aviv el derecho a reinvadir la Franja cuando lo crea apropiado por motivos de seguridad.

Demasiada desconfianza

«Salimos con la cabeza alta y porque queremos hacerlo», había dicho en la base militar israelí cercana a Neveh Dekalim el general Harel. Mensaje no compartido por el 84 por ciento de los palestinos, que creen que la evacuación de los soldados y colonos judíos de Gaza está motivada por la resistencia armada.

Demasiada desconfianza para recorrer de la mano una Hoja de Ruta que, con la expansión de los asentamientos de Cisjordania y Jerusalén Este, y la falta de decisión de la ANP para desarmar a los grupos radicales vaga, pese al positivo paso al frente dado en Gaza, perdida por el desierto del Neguev.

ABC

Lunes, 12 de septiembre de 2005

LA ÚLTIMA NOCHE OCUPADOS DE LOS BASHIR

DEIR AL BALAH (GAZA). «No les odio. Han estado tres años en la azotea de mi casa, desde donde disparaban contra todo lo que se movía. Nos han encerrado este último mes en una habitación, de la que sólo podíamos salir para preparar algo de comida en la cocina e ir al cuarto de baño, donde hacíamos nuestras necesidades con la puerta abierta. Mi hijo Yusef, de dieciséis años, vive con una bala israelí en su espalda que no ha podido serle extirpada. Pero no les odio. Y es de lo que más orgulloso estoy. De haber podido mantenerme psicológicamente sano, de no haber perdido la fe en la paz; de defender a ultranza el espíritu de la tolerancia y la convivencia; de tener esperanza».

Jalil Bashir, jefe de estudios de una escuela en Deir al-Balah, no para de hablar en un perfecto inglés. No quiere. Es la primera vez que lo hace en libertad desde hace un mes, desde hace tres años. Su desgracia, y la de su familia: poseer una casa frente al asentamiento judío de Kfar Darom.

Muy duro

Lugar demasiado estratégico para no ser ocupado por los tiradores de elite del Ejército israelí, que lo utilizaron como base avanzada para evitar ataques contra los colonos.

La presencia de los soldados se hizo más evidente desde el pasado 15 de agosto, cuando comenzó la evacuación de la Franja.

«Ha sido muy duro para mi mujer y mis cinco hijos pequeños, pero ya ha acabado», explica a sus cincuenta y cuatro años, Jalil Bashir, mientras muestra un soldado del «Tsahal» de cartón, en posición de disparo, que ponían sus ocupantes en las ventanas de la casa.

Su primera llamada, cuando marcharon los soldados a las seis de la mañana, para sus dos hijos mayores que estudian medicina en Alemania. «Pero no hemos podido celebrarlo. Todavía no se han ido. Mire, mire, allí está el carro de combate». Y allí está, a sólo unos metros, a sólo unas horas de su salida definitiva.

Demasiados curiosos asoman por los montículos de tierra que rodean la casa. «Si en cinco minutos no se han ido todos, abriremos fuego», anuncian los soldados. Pasan cinco minutos. Seguimos allí. Los militares disparan al aire. Oído cocina. Todos fuera. Menos Jalil y su familia, por primera vez libres en los últimos tres años.

EL MUNDO

Lunes, 12 de septiembre de 2005

ISRAEL DECLARA EL FIN DEL MANDATO MILITAR EN GAZA PERO RENUNCIA A DESTRUIR LAS SINAGOGAS

Jonathan Saul (Reuters / EL MUNDO)

La bandera palestina ondea ya en Neve Dekalim, antigua 'capital' de los asentamientos judíos

NEVE DEKALIM (GAZA).- Israel declaró ayer el fin de su mandato militar en Gaza, lo que aclara el camino para completar su retirada y devolver el territorio a los palestinos tras 38 años de ocupación.

Con sus bases desmanteladas y los asentamientos judíos en ruinas, miles de soldados avanzaban ayer con rapidez para ultimar su retirada. Pero este paso ha estado acompañado de recriminaciones, que impidieron la celebración de la ceremonia de traspaso del control militar. Fuentes del Ejército israelí acusaron a los palestinos de boicotear el acto.

Anoche, las fuerzas palestinas tomaban el control de los antiguos asentamientos judíos en la fgranja de Gaza. La bandera palestina se izó en Neve Dekalim, antigua capital de las colonias israelíes, informa France Presse. El portavoz del Ministerio del Interior de la Autoridad Nacional Palestina, Tawfiq Abou Khoussa, afirmó esta madrugada que agentes de seguridad palestinos ya controlaban las ex colonias de Netzarim, Ganei Tal, Qatif, Morag, Elei Sinaí y Dougit.

En el «día de alegría», como lo bautizó el presidente de la ANP, Mahmud Abbas, centenares de personas, ondeando banderas palestinas se dirigían a Gush Katif y otras antiguas colonias israelíes.

Ultimo obstáculo

El último escollo en la retirada de Gaza fue la decisión del Gobierno israelí de no destruir las 19 sinagogas de los asentamientos, al contrario de lo que han hecho con los hogares de las 21 colonias de Gaza, derruidas por el Ejército israelí tras proceder a su evacuación. El Gobierno de Ariel Sharon optó por dejar el destino de las sinagogas en manos de los palestinos.

Sharon optó por no destruir las sinagogas después de que varios rabinos aseguraran de que sería un gravísimo pecado hacerlo.«Pretenden ponernos contra las cuerdas. Si las destruimos, nos condenarán y también si no lo hacemos», afirmaba el negociador palestino Saeb Erekat.

Esta misma madrugada, un grupo de jóvenes palestinos rompieron los cristales de una Sinagoga en Netzarim. Agentes de seguridad palestinos trataron de impedírselo, pero la multitud comenzó a destruir el templo, informa Reuters.

Los palestinos contemplan este proceso en el que Israel se retira de un territorio que ellos reivindican desde hace décadas con una mezcla de alegría y escepticismo. Temen que el plan de Sharon es cambiar Gaza, donde viven 1,4 millones de palestinos por una presencia permanente en Cisjordania, donde residen 245.000 colonos aislados de 2,4 millones de palestinos. Mohamed Dahlan, ministro palestino de Asuntos Civiles, apunta que la retirada israelí de Gaza no es el fin de la ocupación, al mantener Israel la capacidad de invadir ese territorio y controlar el espacio aéreo, el agua y las fronteras.

EL MUNDO

Lunes, 12 de septiembre de 2005

«VICTORIA DE LA RESISTENCIA ARMADA»

El 84% de los palestinos considera la retirada israelí de Gaza como «una victoria de la resistencia armada», según un sondeo publicado ayer por un centro de estudios palestino de Ramala, según informaba ayer France Presse. De acuerdo con el Palestinian Center for Policy and Survey Research, el 40% de los encuestados atribuyen esencialmente esta «victoria» a las acciones del movimiento radical islamista Hamas. Tan sólo el 21% considera que la acción se debe a la Autoridad Nacional Palestina y un 11% atribuyen el éxito a Fatah, el movimiento de Yasir Arafat, ahora dirigido por Mahmud Abbas. De acuerdo con esta encuesta, una amplia mayoría de palestinos, un 77% de los interrogados, es favorable a un alto el fuego con Israel después de la retirada de la franja de Gaza, mientras que sólo un 22% se opone a esta medida.

El 62% de los palestinos está en contra de que sigan los ataques armados contra Israel, y un 35% defiende estas acciones violentas. El 60% apoya el desarme que propugna la Autoridad Nacional Palestina, y un 37% lo rechaza. Para el 64% de los encuestados la retirada israelí contribuirá a mejorar la situación económica en la zona, y un 57% cree que la medida impulsará el proceso de paz.

EL PAIS

Lunes, 12 de septiembre de 2005

ISRAEL RETIRA LOS ÚLTIMOS 3.000 SOLDADOS QUE TENÍA DESPLEGADOS EN LA FRANJA DE GAZA

Ferran Sales

Gaza - "Salimos con la cabeza bien alta y por propia decisión". Con estas palabras, el jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, el general Dan Jalutz, dio ayer por acabados los 38 años de ocupación militar de la franja de Gaza. A continuación, ordenó la salida de los últimos 3.000 soldados, que deberá culminar hoy. La Autoridad Nacional Palestina se negó a participar en la ceremonia como protesta por las decisiones del Gobierno de Ariel Sharon de mantener durante seis meses cerrada su frontera con Egipto y de dejar en pie 24 sinagogas. Ahora serán derribadas por los palestinos, informa France Presse.

En medio de un escenario desolador, constituido por las ruinas del asentamiento de Neve Dekalim, en otro tiempo el florón y la capital de los 21 asentamientos de la franja de Gaza, se celebró ayer por la tarde la ceremonia de despedida, que culminó con la bajada de la bandera de Israel y la interpretación del himno nacional ante una fuerza exigua compuesta por unos 200 paracaidistas de la Brigada Guivati.

"Mañana [hoy para el lector], 12 de septiembre, representará el final de la presencia de Israel en la franja de Gaza, de 38 años de lucha contra el terrorismo palestino y de una floreciente colonización judía", aseguró el general Jalutz, militar polémico y de triste recuerdo para los palestinos, cerebro de la guerra sucia contra los líderes de la Intifada y defensor a ultranza de los "asesinatos selectivos". Fue responsable del lanzamiento de una bomba de gran potencia sobre un suburbio de Gaza en julio de 2002 que causó la muerte de 14 civiles y más de 150 heridos, en su mayoría niños.

La salida de Gaza había sido decidida horas antes por el Gobierno israelí en una reunión extraordinaria. Los ministros acordaron dar por acabada la Administración Militar, lo que deja el territorio en una situación jurídicamente ambigua, a medio camino entre la descolonización y la ocupación, ya que Israel continúa controlando aspectos clave como las aguas jurisdiccionales, el espacio aéreo y las fronteras. El Gobierno, presionado por los rabinos radicales, dio marcha atrás y anular la orden de destrucción de las últimas 24 sinagogas de la zona. Los templos serán derrumbados por las autoridades palestinas a partir de hoy mismo, según declaró a France Presse un portavoz de la ANP: "Se ha tomado la decisión de derrumbar todos los edificios dejados [por los israelíes]". Sólo quedará en pie una base militar, que servirá a agentes palestinos.

Apenas acabada la ceremonia de despedida, centenares de vecinos del campo de refugiados de Jan Yunes saltaron el muro para invadir las ruinas de lo que fue el asentamiento de Neve Dekalim. La entrada inesperada se produjo después de que los soldados israelíes cometieran su último acto de violencia, al disparar y herir a cuatro muchachos que les tiraban piedras desde un tejado.

LA RAZON

Lunes, 12 de septiembre de 2005

ISRAEL PONE FIN A 38 AÑOS DE OCUPACIÓN MILITAR DE LA FRANJA DE GAZA

Saud Abu Ramadan

Gaza - El Ejército israelí arrió ayer por última vez la bandera de Israel en la franja de Gaza en una ceremonia que ha dado inicio a la retirada militar y marcará con ello el final de 38 años de ocupación. «Mañana, lunes, 12 de septiembre, concluirán 38 años de presencia del Ejército en la franja de Gaza», afirmó el comandante de las Fuerzas Armadas israelíes, Dan Jalutz, en una ceremonia que duró unos veinte minutos y a la que sólo asistieron militares. El acto tuvo lugar en la comandancia de la Brigada de Gaza del Ejército israelí, que cuando salga en las próximas horas del territorio palestino tomará posiciones alrededor de la franja.

Alto precio. Sobre la retirada, Jalutz manifestó que «el Ejército sale con la cabeza alta», si bien ello no oculta la realidad de que «el Estado de Israel, el Ejército y sus ciudadanos han pagado un precio muy alto estos 38 años de presencia en Gaza». «Los cientos de heridos y muertos son testimonio de que el camino no ha sido fácil», agregó el comandante. Tras la ceremonia, todas las fuerzas en la franja deben comenzar a replegarse al territorio israelí, en una operación llamada «Ultima vigilia» y que se prolongará unas doce horas.

Medios de Prensa locales informaban de que desde primera hora de la tarde columnas de vehículos blindados se hallaban ya sobre las carreteras asfaltadas que cruzan el bloque de Gush Katif con dirección al paso de Kisufim. Hoy será el general Aviv Kojavi, comandante del sector, el último en salir, cerrar el portón y bajar la barrera de Kisufim. «Juntos cerraremos el portón. Pero el que cerramos abre otro y espero que ése sea de tranquilidad y paz, de buena vecindad», dijo Kojavi en referencia a los palestinos.

Jalutz fue menos diplomático y advirtió en su discurso de que «nuestra salida obliga a los palestinos a evitar el terrorismo». «No toleraremos su inactividad. Ésta es su prueba [de la ANP]. No aceptaremos hacer la vista gorda a actos terroristas», afirmó. Tras los discursos, la bandera de Israel fue arriada y por última vez se escucharon en Gaza los acordes del himno israelí. Efe

Crimenes de Guerra Israelíes en los Territorios Ocupados

Por Sin Pancarta - 11 de Septiembre, 2005, 7:27, Categoría: Israel

Una serie de testimonios estremecedores que no provienen en modo alguno de ningún medio de ‘izquierdas’, ni ‘progre’, ni mucho menos islámico. Se publican en ABC y denuncian los crímenes de guerra del ejército y el gobierno israelí en los Territorios Ocupados. Escuchamos muchas veces la criminalización sistemática del pueblo palestino sin matices ni distinciones. La realidad como siempre he mantenido no es en blanco o en negro, es en toda una gama de grises donde con frecuencia no se sabe quien es ‘el bueno’ o ‘el malo’ al intercambiarse simultáneamente ambos roles. Lean como se da la orden de matar a ‘todos los palestinos que encontréis por las calles’. Esa es la ‘defensa’ que esgrimen los prosionistas extremos. Una de las noticias del día que sin duda no pasará felizmente desapercibida.

ABC

Miércoles, 7 de septiembre de 2005

«MATAD A CUANTOS PALESTINOS PODÁIS»

Juan Cierco

Soldados israelíes denuncian a varios diarios occidentales, entre ellos ABC, asesinatos indiscriminados cometidos por su Ejército en unos Territorios Ocupados víctima de la impunidad durante la Intifada

JERUSALÉN/TEL AVIV. Sus nombres son ficticios por razones obvias. Sus historias, tan reales y terribles como la vida misma en los Territorios Ocupados Palestinos.

Son soldados israelíes que han servido en el Ejército más poderoso de Oriente Próximo y que una vez licenciados han dado un paso al frente, con la ayuda de la organización hebrea «Romper el silencio», para denunciar ante varios medios internacionales, entre ellos ABC, la política de tirar a matar de manera indiscriminada ordenada por el «Tsahal» durante la segunda Intifada, de disparar contra todo lo que se mueva.

Y lo que se mueve en Gaza y en Cisjordania son palestinos, algunos armados, la mayoría no. ABC ha hablado con esos soldados israelíes en Jerusalén y en Tel Aviv.

Shlomo (su verdadero nombre no puede ser revelado) tiene 26 años. Entró en el Ejército en agosto de 1999. Salió en octubre de 2004, tras reengancharse como oficial. Sus palabras se centran, cigarrillo tras cigarrillo, ante la atenta y asustada mirada de su novia, en la operación llevada a cabo por su unidad de elite en Rafah en mayo de 2004.

«Fueron unos días terribles. Había una enorme sed de venganza. Los palestinos habían volado dos vehículos blindados y matado a once soldados. Los mandos nos reunieron a los oficiales para explicarnos la misión. La cosa se alargaba más de la cuenta hasta que el brigadier general cortó por lo sano: «Ya está bien. La única orden que importa es matar a cuantos más palestinos armados mejor, y a los que vigilen en las azoteas, y a los que intenten poner minas, y a todos los que veáis por las calles»».

Ansiosos por disparar

«Tomamos Rafah. Teníamos que entrar en una casa, situar a tres tiradores de elite en la azotea, vigilar, disparar y matar. Metimos a la familia en una habitación, vigilada por dos de mis hombres. La casa era elegida al azar en reuniones de dos minutos. Se ponía una cruz en una foto aérea en la casa que tocaba y se entraba haciendo un agujero en la pared, nunca por la puerta por si había explosivos trampa. Como no queríamos que supieran en qué casa estábamos, abríamos agujeros en cuatro o cinco de ellas. En una noche destruíamos una decena de casas de media sin motivo alguno. La operación la conocíamos como «Llamar a la puerta». Ya en la azotea, mis hombres estaban ansiosos por disparar. Vimos a un hombre en un tejado. Estuvo demasiado tiempo aunque no llevaba binoculares ni teléfono móvil. Describí la situación a mi superior y me ordenó disparar a matar. Transmití la orden. Le matamos de dos tiros en el pecho. No había razón para matarle. Lo sabía entonces, lo sé ahora».

A medida que transcurría la segunda Intifada, las órdenes de este tipo se multiplicaron. En la primera, el Ejército distribuyó a sus soldados reglas de comportamiento sobre el terreno para saber qué hacer en cada momento. No fue así en la segunda.

Oren (otro nombre ficticio) abunda en el tema. «En realidad no había regla alguna. Cada uno hacía con total impunidad lo que le venía en gana en cada momento, sobre todo cuando se trataba de vengar un atentado o un ataque contra nuestros soldados. Era como el salvaje oeste», dice este joven que combatió en la Unidad Nahal, compuesta por ultraortodoxos de extrema derecha. «Cuando entré en el Ejército lo único que quería era matar árabes. Pero al controlar los «checkpoints» en el valle del Jordán comencé a tratarles por vez primera en mi vida y vi que eran como nosotros, que lo único que querían era trabajar y llevar comida y dinero a su familia. Luego me trasladaron a Al Bireh, junto a Ramala, y allí nos disparaban los terroristas palestinos cada noche. Hasta que un día dejaron de hacerlo. Entonces mis compañeros acordaron dispararse entre sí, de un puesto a otro, para poder justificar más tarde los disparos contra las casas palestinas, contra sus tanques de agua, contra sus antenas parabólicas, contra las personas que estaban en la calle. Una noche alcanzamos a una niña de 12 años, a la que le amputaron una pierna. Fue fruto de fuego cruzado entre soldados israelíes para divertirse, no de fuego con los palestinos».

Trescientos testimonios

Y así uno tras otro, hasta 300 testimonios recogidos por «Romper el silencio» y presentados ante la Fiscalía israelí, que ya ha abierto una investigación sobre 17 de ellos. No tienen muchas esperanzas. En la segunda Intifada, según la organización israelí derechos humanos Betselem, han muerto 3.269 palestinos, de ellos 1.700 civiles, 654 menores de edad. El Ejército sólo ha investigado 131 casos, ha acusado a dieciocho soldados y ha castigado a siete.

Lo explica Yehuda Shaul, fundador de «Romper el silencio» y ex comandante de una unidad de elite del Tsahal: «No tratamos denunciar a los soldados, sino al sistema, a los mandos militares y a los líderes políticos que lo hacen posible. Pretendemos remover la conciencia de la sociedad civil, pero la sociedad civil israelí no tiene demasiada conciencia cuando el Ejército está por medio».

ABC

Miércoles, 7 de septiembre de 2005

SIN PIEDAD EN LOS «CHECKPOINTS»

J. C.

JERUSALÉN/TEL AVIV. Los soldados israelíes que han denunciado con valentía y decisión a ABC las órdenes dadas por sus superiores en Gaza y Cisjordania seguro que no se sorprendieron ayer al oír unas declaraciones nada maquilladas del ministro defensa, Saúl Mofaz.

Éste, convencido de que Hamás y sus organizaciones primas hermanas lanzarán nuevos ataques en Cisjordania tras la evacuación de las colonias judías de Gaza, ordenó a sus generales que no tengan ninguna piedad de los palestinos en los «checkpoints» (controles militares de carretera), ya que la seguridad de Israel depende eso.

«No tengáis piedad con nadie, aunque esos controles provoquen atascos y la ira de la población, la seguridad de Israel está por encima de todo», dijo ayer Mofaz en una reunión con altos mandos del Ejército encargados de vigilar dichos «checkpoints», que se han convertido en estos últimos años en fuente de humillación cotidiana para centenares de miles de palestinos.

Tropas de Elite Israelíes se Niegan a Prestar sus Servicios en los Territorios Ocupados - 23 Dic. 2003

Por Documentación - 11 de Septiembre, 2005, 7:18, Categoría: Israel

Ciertamente el tema de los crímenes de guerra del ejército y el gobierno israelí viene de lejos. Por ejemplo les recupero un memorable artículo de la gran corresponsal del Post Molly Moore donde hace casi dos años ya comentaba estos hechos denunciados precisamente por algunos de los mejores y más cualificados miembros del ejército israelí. Por ejemplo en esta crónica podemos leer la siguiente confesión: “Hace tiempo que rebasamos el límite entre ser soldados que combaten por una causa justa y oprimir a otro pueblo” justificando su denuncia pública “por el miedo que sentimos ante el futuro del Estado de Israel en tanto que país democrático, sionista y judío, y preocupados por su imagen ética y moral”.

THE WASHINGTON POST

Lunes, 22 de diciembre de 2003

TROPAS DE ELITE ISRAELÍES SE NIEGAN A PRESTAR SUS SERVICIOS EN LOS TERRITORIOS OCUPADOS

Molly Moore

JERUSALEM, 21/12 – En una carta dirigida el domingo al Primer Ministro, trece reservistas de la unidad de elite de comandos del ejército israelí manifiestan su voluntad de no seguir prestando sus servicios en los territorios ocupados, uniéndose de esta manera a otros influyentes miembros de los servicios de seguridad que han criticado recientemente las tácticas militares israelíes y el trato que se dispensa a los palestinos.

“Hace tiempo que rebasamos el límite entre ser soldados que combaten por una causa justa y oprimir a otro pueblo”, dicen tres oficiales y diez soldados de la Sayeret Matkal, la unidad más secreta del ejército, en la carta dirigida al Primer Ministro Ariel Sharon. La carta ha sido hecha pública por los soldados que la escribieron, y va firmada con sus rangos, nombres de pila e iniciales de sus apellidos.

Los reservistas afirman que han tomado esta dramática medida de criticar en público la política de su gobierno “por el miedo que sentimos ante el futuro del Estado de Israel en tanto que país democrático, sionista y judío, y preocupados por su imagen ética y moral”.

“Es muy grave y desafortunado que estos reservistas utilicen la unidad en la que han servido como plataforma para hacer públicas sus opiniones políticas”, ha dicho un portavoz del ejército israelí que prefiere quedar en el anonimato.

Esta condena de la política gubernamental en Cisjordania y la Franja de Gaza hecha por estos miembros de la unidad de comandos, se produce después de las recientes declaraciones que en el mismo sentido ha hecho un grupo de veintisiete pilotos de la reserva, cuatro antiguos jefes del poderoso servicio de seguridad interior israelí, el actual Jefe de Personal del ejército, y otra lista de quinientos setenta y cuatro reservistas. Las declaraciones de los reservistas están siendo canalizadas a través de un grupo que se autodenomina Coraje para Negarse.

Las críticas que se han producido en el seno del ejército y las fuerzas de seguridad israelíes han inquietado al gobierno de Sharon, y se unen al descontento que muchos sectores de la sociedad israelí han expresado en los últimos meses por las medidas tomadas por el gobierno para combatir la Intifada palestina, que se encuentra en su cuarto año.

Algunos analistas políticos han afirmado que las críticas de algunos soldados y oficiales que han servido en los territorios ocupados, fueron una de las razones por las que Sharon anunció la pasada semana que su gobierno establecería, de manera unilateral, lo que él denominó como “línea de seguridad” entre Cisjordania e Israel, si la Autoridad Palestina no actuaba con rapidez para erradicar el terrorismo.

Asimismo, algunos analistas comentan que es muy inusual que exista una carta abierta de protesta de algunos miembros de una unidad militar que ha participado en decenas de las operaciones militares israelíes más sensibles.

“Se trata de la unidad número uno en el ejército israelí”, dice Yagil Levy, autor de un libro de reciente aparición sobre el ejército de Israel. “Hasta hace diez años no se podía ni mencionar en público el nombre de esta unidad, porqué estaba protegido por la censura. Es una unidad rodeada de misterio y responsable de las misiones más heroicas que han llevado a cabo las Fuerzas de Defensa Israelíes”.

Los miembros de las unidades de comandos están especializados en misiones de rescate, contraterrorismo y asesinatos. Una de sus misiones más conocidas fue el rescate de los rehenes de un avión francés secuestrado en Entebbe (Uganda) en 1976. Documentos oficiales israelíes que se han hecho públicos después de la captura, la pasada semana, del ex – Presidente iraquí Sadam Husein, han confirmado los rumores que existían acerca de que la unidad planeó un intento de asesinato de Husein en 1992, que al final fue abortada cuando cinco comandos resultaron muertos durante un ensayo de la misión.

Algunos de los más preeminentes líderes israelíes han sido miembros de la unidad de comandos, entre otros, el ex – Primer Ministro Ehud Barak; el Ministro de Finanzas, Benjamin Netanyahu; el Teniente General Moshe Yaalon, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas; y el director de la agencia de seguridad Shin Bet, Avi Ditcher.

Aunque la unidad no participa en operaciones rutinarias en Cisjordania y la Franja de Gaza, se dice que sí ha participado en algunas de las misiones de más importancia, como recoger información y asesinatos de palestinos.

Los trece oficiales y soldados en la reserva, acusan al gobierno israelí de “privar de sus derechos a millones de palestinos” y de utilizar a los soldados como “escudos humanos en los asentamientos”.

En la carta se dice textualmente: “No continuaremos destrozando nuestra calidad como seres humanos, participando en las misiones de un ejército de ocupación”.

Al menos dos reservistas de esta unidad, fueron encarcelados el año pasado por negarse a prestar sus servicios en los territorios palestinos. No se sabe si estaban entre los firmantes de la carta, porque los nombres de los encarcelados no se han hecho públicos.

Effi Eitam, General en la reserva y jefe del Partido Religioso Nacional, que apoya firmemente los asentamientos judíos en los territorios palestinos, ha dicho: “Los que han firmado esa carta no merecen llamarse soldados”, según ha informado Associated Press.

Para Israel Sólo Existe el Terrorismo de sus Enemigos

Por Sin Pancarta - 1 de Septiembre, 2005, 5:50, Categoría: Israel

Leo en el diario ABC, ya saben: un conocido medio ‘progre’, siempre poblado por los columnistas más cercanos a la izquierda en todas sus versiones, con un claro antisemitismo y un creciente apoyo al islamismo más extremista… Esos eternos defensores del gobierno de Israel que jamás hacen una crítica a Sharon y los suyos mientras no ahorran difamaciones contra los palestinos deberían reflexionar. Su óptica en blanco y negro dista una galaxia de la eternidad. No está mal terrorismo es sólo aquel que practican sus enemigos, el resto no es terrorismo, como ejercicio de cinismo resulta ejemplar.

ABC

Miércoles 31 de Agosto de 2005

DOS VARAS DE MEDIR EL TERRORISMO

J. Cierco

JERUSALÉN. Las familias de los cuatro muertos (dos árabes israelíes, musulmanes; dos, cristianos) del ataque terrorista perpetrado el pasado 4 de agosto en Shfaram (Galilea) por un desertor judío del Ejército hebreo, que disparó a discreción en el interior de un autobús, recibirán una compensación económica del Estado, pero estos no serán reconocidos como víctimas del terrorismo.

La ley israelí sólo considera víctimas del terrorismo a quienes han sido atacados en actos hostiles por «fuerzas enemigas». En Shfaram, el asesino, Eden Natan Zada, era un soldado judío, aunque desertara, del Ejército de Israel y por ello no puede ser contemplado como un miembro de «fuerzas enemigas».

La decisión del Comité interministerial, creado para la ocasión y coordinado por el Departamento de Defensa, ha levantado de nuevo ampollas entre la comunidad árabe israelí que, por boca de varios de sus diputados, ha vuelto a poner en duda la plenitud de la democracia del Estado de Israel. Varias de estas señorías, a las que sumarán también diputados laboristas, han anunciado la presentación de enmiendas a una ley que no reconoce los derechos de la minoría árabe del país.

Sharon Es Demaisado Blando para el Likud

Por Narrador - 1 de Septiembre, 2005, 5:31, Categoría: Israel

Miren por donde que dentro del Likud ahora Sharon es un ‘blando’. Lo que hay que ver. Claro que si lo comparamos con el halcón Shamir, aquel al que Bush Padre tuvo que congelarle los créditos hasta que perdió las elecciones. Entonces ganó Rabin pero fue asesinado y no precisamente por palestinos. Y llegó Netanyahu y se cargó los acuerdos de Oslo, el proceso paz y todo lo que se piso por le medio. Va a ser divertida esta lucha fratricida, al menos desde aquí.

EL MUNDO

Miércoles, 31 de agosto de 2005

NETANYAHU DISPUTARÁ A SHARON EL LIDERAZGO DEL LIKUD Y DEL GOBIERNO

TEL AVIV/JERUSALEN.- La lucha por el poder tras la evacuación de Gaza se ha desatado ya en Israel. Benjamin Netanyahu ha anunciado que disputará al primer ministro israelí, Ariel Sharon, el liderazgo del partido Likud y del Gobierno. El eterno rival de Sharon proclamó ayer su candidatura en una conferencia de prensa en Tel Aviv.

«El Likud necesita hoy un dirigente que pueda juntar filas, reconstruir las ruinas, dirigir el Likud hacia la victoria y después dirigir el Estado en el espítitu de nuestros principios, y yo creo que lo puedo hacer», declaró Netanyahu.

Ex ministro de Finanzas en el Gobierno de Sharon hasta su dimisión a principios de agosto -en protesta por la evacuación de las colonias de Gaza-, Netanyahu afirmó que el primer ministro «ha dado la espalda, ha abandonado los principios del Likud y ha elegido un camino diferente, el de la izquierda», según informa Efe.

Netanyahu considera que la retirada de los 21 asentamientos judíos de Gaza dejará la puerta abierta al terrorismo y que los grupos armados palestinos intensificarán sus ataques contra localidades dentro de Israel.

Las encuestas del Likud muestran que, si hoy se celebraran elecciones primarias, el ex ministro, de 55 años, podría derrotar a Sharon, tal y como recoge la agencia Reuters. Este dato aumenta las especulaciones sobre otro posible escenario: que el actual primer ministro abandone el bloque centrista y funde un nuevo partido para presentarse a las elecciones que se prevén para noviembre de 2006.

El Comité Central del Likud tiene previsto fijar las primarias el próximo noviembre, después de que el tribunal del Likud decidiera anoche que la moción de censura del Comité Central contra Sharon tendrá lugar el 26 de septiembre. Sus resultados podrían reestructurar el escenario político israelí y provocar que se anticipen las elecciones generales.

EL PAIS

Miércoles 31 de Agosto de 2005

NETANYAHU DISPUTARÁ A ARIEL SHARON LA PRESIDENCIA DEL PARTIDO ISRAELÍ LIKUD

F. S.  -  Jerusalén

Benjamín Netanyahu, de 56 años, anunció ayer solemnemente en Tel Aviv su intención de presentarse como candidato a la presidencia del partido nacionalista Likud en las elecciones primarias que el comité central de la organización celebrará el próximo 26 de septiembre. La candidatura de Netanyahu supone un desafío al primer ministro israelí, Ariel Sharon, que desde hace meses abriga la esperanza de revalidar la presidencia del partido para poder presentarse como jefe de filas de la formación nacionalista en las elecciones generales que podrían convocarse la próxima primavera.

"El Likud necesita hoy un dirigente que pueda juntar las filas, reconstruir las ruinas, dirigirlo hacia la victoria y después dirigir el Estado en el espíritu de nuestros principios y yo creo que puedo hacerlo", aseguró ayer Benjamín Netanyahu al presentar su candidatura.

El discurso de Netanyahu estuvo repleto de referencias críticas al primer ministro, Ariel Sharon, y al proceso de descolonización de la franja de Gaza, tratando de aglutinar a los sectores más radicales de la organización Likud, que son los que controlan el aparato del partido.

Netanyahu se presentó a la prensa arropado por una serie de políticos y barones del Likud, entre los que se encontraba el ex ministro de Asuntos Exteriores David Levy y Natan Sharansky, ex preso político en la antigua Unión Soviética convertido en asesor intelectual del presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

Netanyahu ve en Sharansky una pieza clave de su equipo político con la que va a intentar reconciliarse con la Casa Blanca.

Pocas horas antes de que Netanyahu anunciara su candidatura por el Likud, Ariel Sharon le había lanzado un ataque virulento, al asegurar que éste carecía de aptitudes para liderar no sólo el partido sino también Israel. "Le falta serenidad, capacidad de percepción y sobre todo nervios de acero", aseguró el primer ministro por la televisión criticando a su más firme rival.

ABC

Miércoles 31 de Agosto de 2005

EL «BIG BANG» DEL LIKUD

Juan Cierco

Netanyahu es desde ayer candidato a las elecciones primarias. «Bibi» le ha declarado la guerra sucia a «Arik». Nunca antes en Israel, un partido en el poder había querido acabar con su propio primer ministro

JERUSALÉN. Bienvenidos a Israel, donde en política casi nada es lo que parece; donde la agenda local torpedea la Hoja de Ruta internacional; donde por vez primera en la historia del país, un partido en el poder, el Likud, quiere acabar con su propio jefe de Gobierno, quien goza de una enorme popularidad entre la opinión pública.

Bienvenidos a Israel, donde se acaba de cerrar con éxito una de las operaciones militares más dramáticas de su historia, sobre todo de puertas para dentro; donde por primera vez el Ejército ha llevado a cabo una misión -la evacuación judía de la Franja de Gaza- sin el apoyo y consenso de todo el país, y lo ha hecho con sobresaliente.

Bienvenidos a Israel, donde su primer ministro, denostado más allá de sus fronteras a lo largo de su controvertida carrera política y militar, será recibido a mediados de septiembre en la Asamblea General de las Naciones Unidas, quién lo diría, como un hombre valiente y determinado en busca de una paz imposible con los palestinos, por mucho que tal reconocimiento duela en Gaza y mucho más en Cisjordania y Jerusalén Oriental.

Bienvenidos a Israel, donde el otrora arquitecto de la colonización judía en los Territorios Ocupados Palestinos, que ya no será puesto en cuarentena lejos de casa, está a punto de ser echado de la suya propia, después de que Benjamín Netanyahu anunciara ayer a bombo y platillo en Tel Aviv, arropado por muchos de los suyos (el disidente soviético e ideólogo de George W. Bush, Natan Sharansky; el ex ministro, David Levy; el nieto del refundador del sionismo, Zeev Jabotinsky; el presidente del Parlamento, Reuven Rivlin), su candidatura a las elecciones primarias del Likud, a buen seguro fijadas para finales de noviembre.

Nuevo proyecto

Bienvenidos a Israel, donde un líder sin partido puede acabar sumándose a un partido sin líder o lo que es lo mismo, como diría el periodista local, Guideón Levy, apartado Sharón del Likud por un «Bibi» que le acusa de «fomentar la creación de un Estado terrorista en Gaza, de darle la espalda a sus votantes, de traicionar los principios del partido, de poner en riesgo la seguridad del país», sólo le queda crear una nueva formación política con los laicos del Shinui y los laboristas, para contrarrestar, cual «big bang» de históricas proporciones, el efecto Netanyahu en las elecciones generales anticipadas, y avanzar en la Hoja de Ruta y el proceso de paz. Ayer, el ex primer ministro laborista, Ehud Barak, instó a los miembros de su partido que optan a la presidencia a apoyar a Peres, actual presidente, para «evitar que Netanyahu tome ventaja de la amplia brecha en el Likud y liderar un cambio histórico en el Gobierno».

Bienvenidos a Israel, donde sin digerir todavía la evacuación de los colonos judíos de Gaza, sin cerrarse todos los detalles militares del final de una ocupación que ha durado 38 años, los ciudadanos se preparan para vivir la guerra política más sucia de su revuelta historia, protagonizada por dos miembros de un mismo partido que ya no será nunca más indivisible, del que se desconectará en breve, o le desconectarán de inmediato con el mando a distancia, uno de sus fundadores.

Bienvenidos a Israel, donde cuanto más dura y humillante pueda llegar a ser la derrota de Sharón, si es que se consuma, en el seno de su partido -ya no cuenta para lavar los trapos sucios con la ayuda de su hijo, Omri, perseguido en justicia por casos de corrupción-, más posibilidades tendrá, si da el paso decisivo hacia un centro siempre huérfano en este país, de arrasar en los comicios bajo las siglas de un nuevo bloque, por ficticio que sea, tal y como pronostican los sondeos.

Bienvenidos a Israel, donde se dibujan más asentamientos en el horizonte nada lejano de una Cisjordania que estará pronto en el ojo del huracán; donde se diseña la estrategia de judaizar Jerusalén sin disimulo alguno; donde se cuestionan, con demasiada frecuencia, los compromisos fácticos hacia una Hoja de Ruta siempre ignorada, por muy mencionada que sea a las primeras de cambio.

Futuro decisivo

Bienvenidos a Israel, donde los próximos meses, los mismos en los que Sharón necesita reposar su banquete de Gush Katif hasta nueva orden médica, serán pródigos en acontecimientos políticos de primer nivel: primarias en el Likud y en el laborismo; creación quizás de un nuevo partido de consenso; comicios generales anticipados, sin quitarle la vista de encima a unas legislativas palestinas que levantan ampollas a este lado del muro ilegal que crece y no para, por la participación, con serias opciones, de Hamás.

Bienvenidos, en definitiva, a Israel, donde Sharón será culpable ante demasiados ojos bizcos mientras Netanyahu no demuestre lo contrario.

LA RAZON

Miércoles, 31 de agosto de 2005

NETANYAHU LUCHARÁ CONTRA SHARON POR EL LIDERAZGO DEL LIKUD

José Vericat

El partido conservador someterá a su primer ministro a una moción de censura el 26 de septiembre

Jerusalén- El ex primer ministro Benjamin Netanyahu, acérrimo rival del actual primer ministro israelí, Ariel Sharon, anunció ayer que competirá por el liderazgo del partido conservador Likud, principal formación política de Israel con 40 escaños de los 120 del Parlamento, y del Gobierno. En rueda de prensa, aseguró que «el Likud necesita un dirigente que pueda juntar las filas, reconstruir las ruinas, dirigir el Likud hacia la victoria y después dirigir el Estado en el espíritu de nuestros principios, y yo creo que lo puedo hacer». El discurso de Nentanyahu destacó por la crítica constante contra Sharon y en particular contra su plan de retirada de la franja de Gaza.

«El hombre que recibió los votos ha dado la espalda, ha abandonado los principios del Likud y ha elegido un camino diferente, el de la izquierda», dijo el ex primer ministro en referencia a Sharon, uno de los fundadores de ese movimiento político creado a principios de los setenta. Netanyahu afirmó que se necesita «un primer ministro que no dé viento de cola al terrorismo, que frene el aumento de la corrupción criminal y que cure las divisiones en el pueblo».

Y es que Netanyahu considera que tras la retirada israelí, la franja de Gaza se convertirá en una base para grupos terroristas que intensificarán sus ataques contra localidades dentro de Israel. El ex premier compareció ante la Prensa acompañado de diputados como Naomi Blumenthal, David Levy, Natan Sharansky y Ehud Yatom, también críticos hacia la gestión de Sharon, y del presidente del Parlamento israelí, Reuven Rivlin.

  

Sin nada a cambio. Una vez más, el ex ministro de Finanzas acusó a Sharon de haber hecho repetidas concesiones a los palestinos sin recibir nada a cambio, en particular con el Plan de Desconexión, una iniciativa israelí unilateral. «Creo que sabéis algo sobre mi historial [como primer ministro entre 1996 y 1999]. Dirigí difíciles negociaciones [con los palestinos] y establecí el principio de la reciprocidad», argumentó. Asimismo, habló largo y tendido sobre lo orgulloso que se siente con su actuación como ministro de Finanzas, puesto que dejó en protesta por la evacuación de los colonos de la franja de Gaza y Cisjordania.

Netanyahu convocó a los medios de comunicación después de que el Likud aprobase una moción de censura del Comité Central contra Sharon para el 26 de septiembre. Los 3.000 miembros del máximo órgano de representación de la formación derechista podrían decidir que se celebrarán primarias en noviembre, lo que supondría la primera vez que un partido intenta expulsar a su dirigente mientras desempeña el puesto de primer ministro.

Los observadores consideran que Netanyahu, líder de los «rebeldes» del Likud, cuenta con mayoría en el Comité Central, con lo que podría arrebatar el liderazgo a Sharon en las primarias. Si Sharon considera que perderá la votación puede apelar a los tribunales con el argumento de que las elecciones internas sólo pueden convocarse una vez convocados por ley los comicios generales, según la constitución del Likud. Si esta maniobra le falla, es probable que forme un partido propio, lo que supondría la división del Likud. Por ley, las próximas elecciones generales israelíes están previstas para noviembre de 2006, pero Sharon podría provocar el adelanto si su socio de Gobierno, el Partido Laborista, le hiciese el «favor» de abandonar la coalición. Los laboristas han expresado su intención de dejar el Gobierno porque llegaron a él para apoyar el Plan de Desconexión, pero, una vez logrado, seguir con Sharon les pasa un alto coste electoral. Netanyahu goza de amplia popularidad en el Likud, pero según las últimas encuestas bastante menos que Sharon entre el público en general. Sharon no ha perdido ocasión de criticarle desde que hace un mes Netanyahu abandonó el Gobierno. Efe