El Blog
Calendario
| <<
Enero 2009
|
| L | M | Mi | J | V | S | D |
| |
|
|
1 | 2 | 3 | 4 |
| 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 |
| 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 |
| 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 |
| 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | |
Alojado en
|
Israel
|
No se ha levantado, ni se hará en breve, el bloqueo aéreo y marítimo del Líbano. Netanyahu: «Habrá otra guerra porque en ésta no hemos logrado los objetivos»
JERUSALÉN. Aficionados como son los británicos a apostar sobre todo, sean o no acontecimientos deportivos, las casas de juego del Reino Unido no daban ayer abasto para recoger los pronósticos de los empedernidos ludópatas de Su Majestad sobre cuántos días -algunos se quedaban en las horas, otros llegaban hasta las semanas- duraría la frágil tregua sellada en Naciones Unidas entre Israel e Hizbolá.
Y es que la situación, tan caliente que quema, tan erizada que pincha, da para mucho. No sólo en el plano militar, donde ayer se contaron seis milicianos del movimiento Hizbolá muertos, con la tregua ya en vigor desde las siete de la mañana, en distintos incidentes armados con soldados israelíes; donde prosigue la ocupación del sur del Líbano (y así será hasta que no sean desplegados los 15.000 cascos azules de Naciones Unidas y los 15.000 soldados libaneses), y si no les llega la comida y el agua, como algunos denuncian, que «roben en las tiendas libanesas», como sugiere el general de brigada, Avi Mizrahi, responsable de logística en el Tsahal; donde no se ha levantado, ni se hará en breve, el bloqueo marítimo y aéreo del país del cedro; donde la pólvora está dispuesta, el barril de dinamita preparado y sólo falta prender el fuego para que estalle de nuevo el polvorín.
Una inminente «guerra de los judíos»
No sólo, en efecto en el plano militar, sino en el político. Para ello basta un rápido vistazo a los periódicos hebreos de los dos últimos días que hablaban de que «al alto el fuego en el Líbano le sucederá la guerra de los judíos».
Referencia diáfana a lo que se le avecina a Ehud Olmert, «el primer ministro israelí que pese a contar con el apoyo mayoritario de su población no le permitió a su Ejército acabar su trabajo».
Muchos serán pues los golpes de esta guisa que recibirá Olmert, para muchos con los días de su Gobierno contados. Algunos ya tuvo que encajarlos ayer en la Knesset, donde se presentó para rendir cuentas ante sus señorías de un conflicto que ha terminado, al menos de momento, de un modo muy distinto al que él hubiese deseado.
Olmert ha salido de la guerra por la supervivencia de Israel («hemos sufrido golpes dolorosos pero le hemos asestado un duro varapalo a Hizbolá, nuestros enemigos ya saben lo que pasa cuando somos atacados») para entrar en la guerra por su supervivencia.
Y lo ha hecho con esa máxima deportiva que él tan bien conoce como buen aficionado al fútbol que es: no hay mejor defensa que un buen ataque. Es decir, para acallar algunas voces discrepantes en el Parlamento, el primer ministro hebreo ha dejado claro que, «pese al cese de las hostilidades y a la histórica resolución de Naciones Unidas que cambia la situación en la región porque el largo brazo del eje del mal iraní y sirio ya no opera desde el débil Líbano, seguiremos a la caza y captura de los líderes de Hizbolá siempre y en cualquier lugar».
«No habrá perdón para ellos, es nuestra obligación moral eliminarlos y no tenemos por qué pedir permiso a nadie para hacerlo como tampoco tenemos por qué pedir perdón por esta guerra», dijo Olmert desde la tribuna de oradores.
«No esconderemos los errores»
Olmert, quien asumió toda la responsabilidad para lo bueno y lo malo, reconoció errores en la campaña militar «que no esconderemos debajo de la alfombra, los investigaremos (va a ser creada una comisión que va a analizar la gestión del conflicto) y en la próxima guerra lo haremos mejor».
Fue una de las pocas cosas en las que coincidieron el primer ministro de Israel (ha prometido ocuparse de manera personal de la liberación de los soldados israelíes secuestrados, cuyos familiares se manifestaron ayer en Tel Aviv para denunciar que el acuerdo de Naciones Unidas se olvida de sus hijos) y el líder de la oposición y del Likud, Benjamín Netanyahu.
«Sin duda habrá otra guerra porque en ésta no hemos logrado los objetivos que nos habíamos fijado. Ha habido muchos fallos a la hora de prevenir la amenaza de Hizbolá, de preparar y gestionar el conflicto armado, de asistir a la retaguardia», aseguró Netanyahu, antes de agarrarse a sus dos clavos ardientes preferidos.
«La política de retiradas unilaterales se ha demostrado un fracaso», en alusión a la del sur del Líbano en mayo de 2000, bajo el Gobierno de Ehud Barak y a la que hoy cumple un año de su inicio, aniversario del todo desapercibido, de la evacuación de Gaza ordenada por un Ariel Sharón que ayer sufrió una nueva recaída en el hospital.
Su otro clavo, el iraní: «Afrontamos un peligro que amenaza nuestra existencia, si bajamos los brazos desapareceremos, ya que desde Hitler no ha habido otro tirano en el poder como Ahmadineyad, a quien Estados Unidos no debe permitirle tener armas nucleares».
Un consuelo para «Bibi»: el fracaso de Ehud Olmert en esta guerra del Líbano contra Hizbolá hace imposible la retirada-anexión unilateral de una parte de Cisjordania. No será lo único que le cueste al primer ministro hebreo. Sus días en el cargo ya se apuestan también en las casas de juego británicas.
Una información de Juan Cierco (Corresponsal) publicada en el diario ABC el martes 15 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido. |
|
|
|
JERUSALÉN. Un alto el fuego que en realidad no es más que un cese de hostilidades. Un día D y una hora H: hoy lunes, a las 7 de la mañana hora peninsular española. Veremos qué pasa mañana.
Un acuerdo cogido con alfileres, tan frágil como la porcelana china, tan volátil como cualquier compromiso adquirido entre Israel y sus vecinos árabes a lo largo de una Historia plagada de guerras.
Una resolución, la 1701 de las Naciones Unidas, ratificada ayer por el Gobierno de Tel Aviv por 24 votos a favor y una sola abstención, la del titular de Transportes Saúl Mofaz.
Un paréntesis hasta una nueva guerra, inevitable con tanto odio, resentimiento y sed de venganza sembrados en los áridos campos de Oriente Próximo no sólo en estas últimas semanas, sobre todo en los últimos lustros.
Un temor generalizado y más que fundado, con la historia en una mano y con la resolución de la ONU en la otra, que deja muchas grietas a disposición de quienes deseen boicotear un compromiso que es del agrado de casi todos pero no le gusta a casi nadie.
Unas acciones defensivas que puede llevar a cabo el Ejército de Israel, con el alto el fuego ya en vigor, en cuanto sienta amenazada su seguridad, en cuanto sea atacado por los milicianos chiíes, en cuanto se percate del rearme de Hizbolá por parte de Siria e Irán, en cuanto descubra el escondite del jeque Nasralah, que por mucho cese de hostilidades que se haya pactado será eliminado en cuanto se presente la posibilidad.
Una retirada militar israelí del sur del Líbano, más de 30.000 soldados y reservistas permanecen en el país del cedro con el dedo en el gatillo, que no se producirá hasta que se haya llevado a cabo el despliegue de los 15.000 soldados libaneses y de los 15.000 «cascos azules», en este caso armados, de la ONU.
El nuevo frente político
Un periodo de tiempo que irá más allá de una semana, más que suficiente para dar al traste con la tregua forzada, con las negociaciones diplomáticas a la desesperada, con las presiones de la Casa Blanca disimuladas.
Un Estado armado, Hizbolá, que ya no lo será más dentro del Estado del Líbano, según anunció con demasiado bombo y platillo Ehud Olmert. Un primer ministro israelí que, con el alto el fuego en el sur del Líbano, se prepara para su siguiente guerra, ésta incruenta, ésta política, ésta con rivales judíos que no musulmanes, encabezados por un Benjamín Netanyahu que se ha convertido en el único beneficiado después del desaguisado.
Una guerra interna que empezará esta tarde en la Knesset y seguirá a la librada ayer en el país del cedro, donde se vivieron los combates más duros entre milicianos de Hizbolá (varias decenas de muertos) y soldados y reservistas israelíes (otro buen puñado de bajas); donde se padecieron los bombardeos aéreos más intensos; donde se sufrieron las andanadas más tercas de la artillería israelí.
Un escenario con acento hebreo, al otro lado de la frontera, donde no dejaron de caer los cohetes «Katiusha» como cruel regalo de despedida. Más de 250 cohetes aquí y allá, en la peor tormenta desde que comenzara esta guerra, que mató a otro civil israelí; que sumó números redondos al fenómeno meteorológico más dañino de las últimas décadas en Israel: más de 4.000 cohetes desde el 12 de julio; más de mil sobre Kiryat Shmona.
Otro parche más
Unos protagonistas aferrados al odio, dispuestos a exprimir cada segundo, cada minuto, cada hora a su alcance para morir matando. Una traca final que retumbó en Beirut y en Tiro, en Sidón y en Baalbek, en Nahariya y en Haifa, en Metula y en Shlomi, que en nada tuvo que envidiar a las de unas fallas donde todo arde llegada la medianoche. Aquí todo arde a todas horas desde siempre.
Como seguirá ardiendo, por muchos parches de resoluciones nunca cumplidas del todo por todos que se pongan, por muchas treguas frágiles que se pacten, por muchos altos el fuego que se arranquen por parte de los bomberos-pirómanos que trabajan en la región, hasta que no se imponga una paz justa, global, viable y duradera en Oriente Próximo. Y así hasta la siguiente guerra, ya a la vuelta de la esquina.
Una información de Juan Cierco (Corresponsal) publicada en el diario ABC el lunes 14 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido. |
|
|
|
KIRYAT SHMONA. Vivos que mueren en los cementerios. Muertos que se revuelven en sus tumbas. Cohetes «Katiusha» que no saben a quién matan, ni dónde. Reservistas llamados a filas de urgencia que refuerzan a los jóvenes cuyo servicio militar es algo más que unas maniobras de madrugada, que una instrucción de verano.
Posiciones avanzadas que florecen en cualquier descampado del norte de Israel. Piezas de artillería que se alinean al pie de una ladera. Carros de combate que circulan rumbo al norte. Militares de todas las edades, sexo y condición que llevan a cabo su misión con disciplina.
Una base que se improvisa en una granja colectiva, en un «kibutz», el de Kfar Guiladi, junto a la entrada de Kiryat Shmona, donde nunca llueve café en el campo sino cohetes de distinto calibre. Una sirena que suena a media mañana y que de tanto hacerlo ya no impresiona a los menos asustadizos. Unos soldados acampados junto a un cementerio que se olvidan de ponerse a salvo creyendo que saben más que el diablo, sin darse cuenta de que el diablo sabe más por viejo que por diablo.
Esta vez si acertaron
Una oleada de cohetes «Katiusha» que se abate en sólo 15 minutos contra la zona más castigada de Israel. Con más de 500, sólo aquí, donde dormimos, comemos y trabajamos con un ojo abierto, con tortícolis pronunciada de tanto mirar a ese cielo que se abre en canal, que nos han asaltado sin tarjeta de visita desde que comenzara la tormenta el 12 de julio. Un triángulo de tierra quemada que lleva de Kiryat Shmona a Metula, con la base temblorosa en Kfar Guilad.
Cohetes que impactan de lleno entre un grupo de reservistas, que destrozan doce cuerpos, que acaban con la vida de doce militares demasiado confiados, que incendian los vehículos allí estacionados, que queman las esperanzas inmediatas de un alto el fuego, que abrasan bosques y parques cercanos.
Diez muertos junto al cementerio cubierto de sangre fresca donde descansan otros muertos, otros dos más tarde ya en el hospital, que son cubiertos con mantas entre el caos y el pánico absolutos.
Cuarenta cohetes que ahogan Kiryat Shmona en quince minutos. Más de doscientos que lo hacen por todo el norte de Israel. Tres mil proyectiles que ya han caído a este lado de la frontera desde hace poco menos de un mes, mil desde el miércoles. Los últimos cinco de la noche que golpean de lleno Haifa, que derrumban un edificio, que atrapan bajo los escombros a numerosas personas, que provocan tres muertos y más de cien heridos en la noche que ya abraza la ciudad mediterránea.
Muchos más lanzados por la aviación, la artillería, los helicópteros, los carros de combate israelíes en el sur del Líbano, en Beirut, en Baalbek, en Tiro, en Sidón, en el norte, el sur, el este, el oeste de todo un país que es víctima de un desproporcionado castigo colectivo.
Lenta reacción internacional
Un ojo fijo en ese cielo del que sólo caen «Katiushas» con dedicatorias asesinas y otro en el sur del Líbano, donde no cesan los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, donde se ha capturado a uno de los secuestradores de los dos soldados israelíes en poder de Hizbolá, donde se intensifica la ofensiva terrestre pese los guiños esperanzadores que llegan desde Nueva York.
Guiños que, pese los graves sucesos del frente norte, han provocado alguna que otra sonrisa entre el cuerpo diplomático hebreo, tan tenso como el militar, como el político.
Sonrisas que se deben al texto de la propuesta franco-americana en la ONU, que responde a casi todas las exigencias de Tel Aviv que, paradojas de la historia, nunca ha acatado las resoluciones de Naciones Unidas.
Exigencias que se ven satisfechas porque no se exige un alto el fuego inmediato, porque Israel podrá golpear si Hizbolá asoma de nuevo el hocico; porque entre unas cosas y otras todavía le quedan unos días para poder acabar su trabajo; porque se le echa toda la culpa de la guerra a la milicia chií; porque no se olvida, como es lógico, a los dos soldados secuestrados. Una pega, que una no es mucho: al final del camino diplomático se vislumbra la devolución al Líbano de las ocupadas y controvertidas granjas de la Shebaa.
Una guerra de paradojas: a Israel le suele ir bien sobre el terreno y mal en el campo de batalla de la ONU. El mundo, al revés, con los muertos boca abajo en esos cementerios donde los otros muertos se revuelven en sus tumbas.
Una información de Juan Cierco (Corresponsal) publicada en el diario ABC el lunes 7 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
|
|
|
La Gran Vergüenza Moderna, el muro de la vergüenza en su versión 2.0, avanza pese a algunos retoques de la propia justicia (o injusticia) israelí. Es realmente improbable que alguien bienintencionado se crea los deseos de ‘paz justa y duradera’ con actuaciones como esta.
|
ABC
Viernes, 16 de septiembre de 2005
EL SUPREMO ISRAELÍ DERRIBA A GOLPES JURÍDICOS PARTE DEL MURO DE CISJORDANIA
Juan Cierco (Corresponsal)
La Justicia hebrea respalda, sin embargo, la construcción de la valla en territorio ajeno por seguridad y critica a La Haya por obviar el terrorismo contra Israel
JERUSALÉN. El muro, o valla, o barrera, o verja, o alambrada, poco importa, en los alrededores de Alfei Menashe, asentamiento judío cercano a Qalquilia, es ilegal por no tener en cuenta los intereses de los casi mil palestinos que viven en cinco aldeas colindantes.
Pero el muro israelí en Cisjordania es legal, en contra de lo que sentenció hace más de un año el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, porque un país, incluso ocupante, tiene el derecho, el deber, la obligación de defender a sus ciudadanos, aunque sean colonos y aunque la valla, el muro, la barrera, la verja, la alambrada, poco importa, se levante en un territorio ajeno.
Aunque no parezca muy lógico el razonamiento jurídico, ilegal en un puñado de kilómetros, donde se daña a unos mil palestinos; legal en más de 600 kilómetros, donde se daña a centenares de miles de palestinos, las conclusiones son del mismo órgano judicial, el Tribunal Supremo de Israel, que ayer sentó jurisprudencia sobre la materia aunque muchos abogados pensaran, ante tan flagrantes contradicciones, que, visto lo visto, casi mejor quedarse de pie.
De hecho, las reacciones conocidas después de una sentencia que es novedosa porque obliga a derribar la parte del muro, la valla, la verja, la barrera, la alambrada, poco importa, ya construida (en junio pasado el mismo Tribunal obligó a cambiar el trazado de unos 40 kilómetros de muro al norte de Jerusalén pero entonces aún no se había erigido en esa zona) han sido tan contradictorias como la sentencia.
Los abogados de la Asociación de Derechos Civiles de Israel, que interpusieron en su día la demanda, se mostraron satisfechos, no sólo por los mil palestinos que ven reconocidos sus derechos, sino por los muchos más que han interpuesto acciones jurídicas parecidas y pueden beneficiarse en el futuro de este precedente.
Sin embargo, más satisfecho todavía se mostró el Gobierno hebreo a través de su número tres, aunque dos, Ehud Olmert, quien insistió, no sin parte de razón, que lo importante de la sentencia del Supremo no era tanto la cuestión de Alfei Menashe (que puede ser corregida a golpe de excavadora y no rompe la estrategia oficial de sentenciar con hechos consumados el futuro de las fronteras demográficas de la región) sino la decisión de fondo de dar por buena, desde el punto de vista jurídico, la legalidad del muro en su conjunto, haciendo caso omiso, una vez más en la única democracia de Oriente Próximo, de la justicia y las resoluciones internacionales. Y Ariel Sharón, la estrella invitada en la ONU.
La Justicia española
En este sentido, cabe recordar que hace una semana una delegación de juristas y catedráticos españoles, entre los que encontramos magistrados del Tribunal Supremo, manifestó estar atónita ante los argumentos jurídicos utilizados por el presidente del Alto Tribunal israelí, Aharon Barak, para justificar la construcción del muro en Cisjordania.
Argumentos prácticamente idénticos a los esgrimidos en la unánime sentencia de ayer. Argumentos ante los que algunos de los miembros de la delegación, como el magistrado del Supremo, José Antonio Martín Pallín, no pudieron más que notificar que «en Israel no hay división de poderes; el poder civil está subordinado a las decisiones militares y la estrategia judicial pasa por cambiar el trazado del muro para legitimarlo ante la comunidad internacional». |
|
|
Continúa el lógico desastre tras 38 años de brutal ocupación militar en Gaza procad (en parte) por Israel que tiene muchos intereses en que la evacuación parcial salga mal.
|
ABC
Miércoles, 14 de septiembre de 2005
SHARÓN, TRAS LA RETIRADA DE GAZA, ESTRELLA INVITADA EN LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU
Juan Cierco
JERUSALÉN. Ariel Sharón despegó ayer desde el aeropuerto de Ben Gurión, en Tel Aviv, rumbo a Nueva York con noventa minutos de retraso debido a un problema técnico. Salvo sorpresas de última hora, del todo inesperadas, éste será el único contratiempo que tendrá en los próximos días, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el primer ministro israelí
Su visita al corazón de Manhattan, su participación en el foro anual por excelencia de la vituperada ONU, su discurso de mañana ante 170 jefes de Estado y de Gobierno, sus entrevistas cara a cara con los principales líderes mundiales —todos quieren ahora hablar con él, quién se lo iba a decir a este político y militar a sus 77 años de edad—, estarán sin duda coronados por el éxito diplomático
«Sharón va a ser la estrella en Nueva York», reconocía hace sólo unas semanas en Jerusalén a este diario, durante un desayuno de trabajo, un alto funcionario europeo de visita oficial en la Ciudad Santa
De «halcón» a centro de atención
El mismo Sharón al que hasta hace sólo unos meses le recordaban en este foro multinacional y en otros muchos más su pasado como el «halcón» más voraz del espacio aéreo de la región; el arquitecto de la colonización judía en Gaza y Cisjordania; el ex general que invadió el Líbano y diseñó la matanza de Sabra y Shatila; el turista nada accidental por la Explanada de las Mezquitas en septiembre de 2000; el primer ministro que lanzó una represión sin contemplaciones contra la segunda Intifada palestina… Hoy y mañana, unos años, unos meses después de aquello, Ariel Sharón entrará por la puerta grande de las Naciones Unidas, pisará una alfombra roja extendida en su honor, saludará complacido con un leve gesto de su mano a diestro y siniestro, se reunirá ante los focos y las cámaras de televisión de medio mundo con los jefes de Estado y de Gobierno de Gran Bretaña, Australia, Canadá, Jordania, Turquía, Rusia y, por supuesto, Estados Unidos y se subirá confiado y sonriente a la tribuna de oradores
Hablará mañana del final de la responsabilidad israelí sobre Gaza, ahora que no quedan ni soldados ni colonos, pero no del final de la ocupación. Matiz importante éste al encontrarse todavía bajo el control de Tel Aviv los espacios aéreo y marítimo de la Franja mediterránea y las fronteras
El primer ministro de Israel, que se ha llevado como escudero a Simón Peres, se dirigirá, en hebreo, a la comunidad internacional, a los palestinos y a los israelíes. A los primeros les dirá que él ha cumplido su parte y que ahora son otros los que deben acatar las directrices de la Hoja de Ruta; a los segundos, que ahora es su turno, que Mahmud Abbas debe emplearse a fondo en la lucha contra el terrorismo y en el desarme de Hamás y otras organizaciones armadas; y a los terceros, incluidos los miembros del Likud y Benjamín Netanyahu, que a buen seguro seguirán su discurso en directo por televisión, les recordará que Jerusalén tampoco para él es negociable, ni ahora ni nunca
El presidente palestino, consciente del mensaje que Sharón dejará impreso en letras de oro en la ONU, quiso contestarle antes incluso de que tomara la palabra. Mahmud Abbas se dirigió ayer a su pueblo por televisión para felicitarse por la retirada israelí de Gaza y sentenciar que no habrá paz mientras no haya un Estado palestino justo y viable. Además aseguró que el caos de las armas no será tolerado por más tiempo, dijo que la ocupación israelí de Gaza no terminará mientras controle las fronteras y el espacio aéreo y marítimo, exigió la retirada hebrea de Cisjordania y Jerusalén Este y prometió imponer la ley en la Franja
Palabras serias, rotundas, decididas… insuficientes para robarle en la distancia un ápice de protagonismo a la estrella invitada de la Asamblea General de la ONU. Ariel Sharón. |
|
EL MUNDO
Miércoles, 14 de septiembre de 2005
MAZEN CIERRA LA FRONTERA DE GAZA CON EGIPTO PARA FRENAR EL CAOS
Paula Mercade (Especial para EL MUNDO)
JERUSALEN.- El presidente palestino, Abu Mazen, se valió de un discurso televisado para dirigirse a sus ciudadanos cuando apenas habían pasado 24 horas de la completa retirada israelí de la Franja de Gaza. El líder de la Autoridad Nacional Palestina lanzó un mensaje claro al Gobierno israelí asegurando que está listo para entrar en negociaciones para acordar el estatus final de los territorios.
Abu Mazen advirtió que el plan de desconexión no es el fin de la ocupación e instó a los israelíes que se retiraran también de Cisjordania y de Jerusalén Este. Pero parece que el Gobierno hebreo no tiene intención de hacer caso a las demandas del presidente palestino. El ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz, recordó ayer mismo que centrarían sus esfuerzos en «lograr recursos para desarrollar los bloques de asentamientos» de Cisjordania.
El presidente palestino aprovechó también su discurso para dirigirse a todos los grupos armados avisándoles de que no toleraría «la falta de seguridad» y «el caos de las armas».
Restablecer el orden
A pesar de mostrarse fuerte en su determinación de acabar con la violencia no detalló cómo actuarían sus Fuerzas de Seguridad ante las sistemáticas transgresiones de la ley. De hecho, la Policía palestina no prohibió ayer que cientos de milicianos celebraran la retirada israelí de la Franja mostrando sus armas por uno de los campamentos de refugiados.
Hay otros signos que evidencian la determinación de Abu Mazen de restablecer el orden en el territorio palestino. Los comandantes de seguridad egipcios y de la Autoridad Nacional Palestina acordaron cerrar ayer el paso fronterizo entre Gaza y Egipto. Desde que el también llamado corredor Filadelfia ya no está bajo control del Ejército israelí, miles de personas han cruzado este límite para encontrarse con sus familiares al otro lado después de los 38 años de ocupación o para comprar productos a precios más baratos.
A partir de ayer, las Fuerzas de Seguridad bloquean los caminos cercanos a la frontera para prevenir que los coches lleguen a este área. Otro intento del presidente palestino de imponer la ley fue ordenar a su policía que cerrase la entrada a lo que hasta ahora eran asentamientos judíos y que persiguiera a los saqueadores. |
|
EL PAIS
Miércoles, 14 de septiembre de 2005
ABBAS: "HOY GAZA, MAÑANA CISJORDANIA Y JERUSALÉN"
Ferran Sales
El presidente palestino exige el fin de toda la ocupación y promete acabar con el caos
Gaza - "A partir de hoy no toleraremos más anarquía en materia de seguridad, el caos de las armas y los secuestros", aseguró ayer el presidente palestino, Mahmud Abbas, en un discurso difundido por radio y televisión, 24 horas después de la salida del último soldado israelí de la franja de Gaza tras 38 años de ocupación. El líder palestino exigió que Israel también se retire de Cisjordania y Jerusalén Este. "Hoy es Gaza, mañana Cisjordania y Jerusalén", dijo.
"No transigiremos más. Trataremos de poner fin a todos los fenómenos negativos, incluidos los atentados contra el orden público que amenazan nuestra sociedad", prosiguió Abbas, en lo que se puede considerar como el discurso más explícito y programático que el líder palestino ha pronunciado tras su llegada al poder hace ocho meses.
El presidente, en una seria advertencia dirigida a los caudillos militares, a los jefes de clanes y a las facciones radicales de Yihad Islámica y Hamás, y otros grupúsculos, que desde el estallido de la Intifada, hace cinco años, tratan de hacerse con el poder, advirtió tajante que él es el máximo responsable en los territorios palestinos, donde debe haber de ahora en adelante "una sola autoridad, una sola ley, una sola armada legítima".
"La ocupación no acabará de manera efectiva hasta que los objetivos del proceso de paz hayan sido alcanzados; a saber, la creación de un Estado palestino independiente, con Jerusalén como capital, en los territorios ocupados de 1967", continuó afirmando Mahmud Abbas en otro momento de su discurso, dirigiéndose al Gobierno de Israel, al que invitó a sentarse en la mesa de negociaciones para alcanzar una "paz justa".
El mensaje de Abbas se había visto precedido ayer por una serie de órdenes contundentes y firmes, con las que la Autoridad Nacional Palestina trata de poner fin al caos y al pillaje desatado en los antiguos asentamientos judíos de la franja de Gaza, tras la retirada de los últimos soldados israelíes. El Gobierno palestino ha ordenado cerrar la zona de los asentamientos, pero además colaborar en la clausura y el control del paso fronterizo de Rafah, al sur de la franja de Gaza, convertido en las últimas horas en una zona de anarquía y caos, por donde la multitud ha venido pasando sin hacer caso de los controles aduaneros.
Las declaraciones y advertencias de Abbas fueron ratificadas por la secretaria de la presidencia de la Autoridad Nacional Palestina, que aseguró que es encuentra en marcha un plan destinado a desarmas las milicias radicales, empezando por las facciones del partido gubernamental de Al Fatah. Según un portavoz de la secretaria presidencial, Abbas estaría a punto de dar un ultimátum a los milicianos para que se disuelvan o se integren en los cuerpos de seguridad de la policía en un plazo corto.
El presidente Yasir Arafat, pocos meses después de que estallara la Intifada, trató bajo consejo de la UE y con la ayuda de los servicios secretos de Estados Unidos de poner en marcha un plan de desarme de las facciones radicales. Pero los proyectos fracasaron pocas semanas después de iniciados, como consecuencia de una operación de represalias del Ejercito israelí.
Ayer pocos minutos después de que Abbas hiciera públicas sus planes, y como si se tratara de un desafío, el máximo dirigente de Hamás en Gaza, el doctor Mahmoud Zahar, anunciaba las intenciones de su organización de no dejarse desarmar y de mantener la lucha contra Israel hasta la liberación de todos los territorios palestinos, incluido Jerusalén. Las palabras amenazadoras del jefe fundamentalista fueron corroboradas por unos desconocidos, presumiblemente militante de algunas de las organizaciones radicales, quienes lanzaron desde el norte de la franja de Gaza una granada contra un vehículo militar, cuando transitaba por el término municipal israelí de Nativ Hasara, situado al otro lado de la frontera. |
|
LA RAZON
Miércoles, 14 de septiembre de 2005
EL CAOS SE APODERA DE GAZA
Saud Abu Ramadan
El presidente palestino cierra la frontera con Egipto y promete «devolver el orden» a la franja
Gaza - La Policía palestina cerró ayer el paso a asentamientos judíos y persiguió a saqueadores palestinos, en el primer intento por imponer el orden tras las caóticas celebraciones por la retirada israelí de Gaza. Sin embargo, no consiguieron evitar el saqueo de los valiosos invernaderos del área. Guardias egipcios trataron infructuosamente por segundo día consecutivo de controlar el cruce masivo de la frontera de la franja de Gaza hacia Egipto, que era una barrera infranqueable cuando era patrullada por Israel.
Con la partida de los israelíes, los palestinos en Gaza excavaron túneles bajo los muros y treparon barreras para cruzar a Egipto, donde se aprovisionaron de cigarrillos, medicamentos, alimentos y, según sospecha Israel, armas. Las fuerzas egipcias mataron el lunes a tiros a un palestino. El caos renovó las dudas sobre la capacidad de las fuerzas palestinas de imponer orden en Gaza, así como las críticas a Egipto. Israel aceptó entregar la seguridad de la frontera a Egipto tras su repliegue.
«Esperamos que lo sucedido allí haya sido un fallo que no se repetirá y que las fuerzas egipcias harán lo que se espera de ellas», dijo Zalman Shoval, asesor del primer ministro israelí Ariel Sharon. Funcionarios israelíes señalaron que estaban en contacto con Egipto para resolver el problema. Los invernaderos, cedidos por Israel como parte de un acuerdo elaborado por mediadores internacionales, serán claves para reconstruir Gaza tras 38 años de ocupación israelí. La Autoridad Palestina espera que las instalaciones de alta tecnología provean empleos e ingresos por exportaciones para la mermada economía local. Durante un recorrido por Neve Dekalim, el primer ministro palestino, Ahmed Qorea, imploró a los palestinos que dejasen intactas las estructuras, mientras saqueadores re- movían los escombros en otras partes del asentamiento. «Estos invernaderos son para el pueblo palestino. No queremos que nadie toque ni dañe nada que pueda ser útil para nuestro pueblo», dijo.
A poca distancia del lugar, los rebeldes avasallaron a centenares de guardias que trataban de proteger los invernaderos. Los guardias reconocieron que, en muchos casos, no consiguieron frenar el saqueo. «Se llevan hojas de plástico, mangueras, cualquier cosa a la que puedan echar mano», dijo Hamza Judeh, un policía palestino. Después de una jornada protagonizada por el caos, oficiales de la seguridad palestina y de Egipto se reunieron en el paso fronterizo de Rafah, al sur de la franja de Gaza y limítrofe con el territorio egipcio, donde decidieron cerrar la terminal hasta hoy. Así lo informó ayer el portavoz del Ministerio de Interior de la ANP, Taufik Abu Housa, quien agregó que en un primer momento los egipcios habían anunciado sus intenciones de cerrar el paso fronterizo el jueves o viernes.
El presidente de la ANP, Mahmud Abas, declaró ayer en un discurso que «se ha creado un precedente histórico en Gaza», con la evacuación del Ejército israelí. «Al final (del camino) aspiramos a liberarnos de la ocupación y los asentamientos en todos nuestros territorios ocupados, empezando por Jerusalén», manifestó. El presidente palestino añadió que «tomaremos medidas inmediatas para instaurar el orden. No vacilaremos en hacer lo necesario para acabar con los desmanes y hacer cumplir la ley».
Precisó que «existe una única ley para todo el pueblo palestino» y que sus fuerzas de seguridad harán cumplir la ley. Asimismo, aseguró estar preparado para reanudar las conversaciones de paz con Israel y precisó que su objetivo es el de «alcanzar un estatuto definitivo de paz». Al cierre de esta edición se registró la segunda explosión tras la salida de las tropas. Fue en la localidad israelí de Netiv Hasará, situada al norte de la franja de Gaza, sin causar víctimas ni daños materiales. Efe, Ap |
|
|
Varias opiniones que les dejo a su discreción. Sólo un matiz: A mi no me gustan los muros, pero es el derecho de cada persona vivir como mejor le parezca en su casa. Lo que se critica a Israel es donde ha hecho el muro, fuera de sus fronteras legalmente reconocidas ¿Se imaginan que para frenar los ataques de inmigrantes ilegales en Melilla se construyese un muro varios kilómetros dentro de Marruecos? Pues esto es lo mismo.
|
EL MUNDO
Miércoles, 14 de septiembre de 2005
NAUFRAGOS EN GAZA
Editorial
Los disturbios ocurridos tras el abandono oficial israelí de la franja de Gaza son un ejemplo de los muchos obstáculos que quedan por delante para poder conseguir una paz duradera en la región. Justo después de que el pasado lunes saliera el último soldado del territorio que Israel ha ocupado durante 38 años, miles de eufóricos palestinos se lanzaron sobre los asentamientos dejados por los colonos. Las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina de Abu Mazen fueron incapaces de frenar a los exaltados, que quemaron algunas de las sinagogas abandonadas. Pese a que habían sido desacralizadas antes de la partida, los incendios causaron la indignación en Israel, que vio las banderas de Hamas y la Yihad Islámica ondear sobre sus antiguos edificios religiosos en llamas.
La escena de caos y violencia contemplada tras la histórica retirada israelí es el peor fondo imaginable para poder pensar en la resolución del conflicto. El vandalismo palestino también ha servido para aumentar las críticas de los sectores más radicales judíos al repliegue ordenado por Sharon, pero en realidad muestra el acierto estratégico de la decisión. Israel había destinado hasta ahora ingentes esfuerzos para proteger a los 8.000 colonos que vivían en Gaza, refugiados en 21 asentamientos y rodeados por una población palestina hostil. Dejando Gaza, Israel se quita un peso de encima. Sigue manteniendo el control del mucho más importante territorio en litigio de Cisjordania y, a la vez, puede ahora controlar a los grupos terroristas de la franja sin tener que temer por las represalias sobre sus colonos. Además, puesto que se ha reservado el control de las fronteras terrestres, del espacio aéreo y de las comunicaciones por mar, puede establecer un cinturón de seguridad sobre una zona explosiva.
Y quien tiene ahora que controlar ese polvorín es Abu Mazen. No es buena señal que Hamas y la Yihad Islámica pretendan capitalizar el abandono israelí de Gaza, presentándolo como una victoria de su estrategia violenta. No es así, y de hecho el terrorismo sólo ha servido para enquistar la situación. La clave de la cuestión es que Mazen sea capaz de controlar a los grupos radicales -la exigencia que le plantea Sharon para aceptarlo como interlocutor- y que pueda evitar con habilidad política y firmeza que la situación se deteriore hasta llevar a una posible guerra civil en el bando palestino.
La Autoridad Palestina necesita crear un Estado sólido y creíble, pero tiene difícil lograrlo. Gaza ha sido abandonada como una balsa encallada, aislada, superpoblada, sin recursos y colmada de las tensiones y odios acumulados en cuatro décadas de conflicto. |
|
EL CORREO
Miércoles, 14 de septiembre de 2005
DESCONEXIÓN REALIZADA
Editorial
La descontrolada celebración de la salida del último de los soldados israelíes de Gaza, protagonizada por las facciones palestinas más radicales, y la inmediata advertencia realizada desde Tel Aviv, no hacen sino recordar que la 'desconexión' unilateral llevada a cabo por el Ejecutivo de Sharon es sólo el principio de un camino extremadamente delicado de recorrer. Sentar los cimientos de la paz es una tarea tremendamente ardua, mientras que las excusas para reactivar la violencia son abundantes. Y en una región tan castigada por la violencia indiscriminada no faltan intereses entre los propios palestinos para mantener el fuego encendido.
Israel ha mostrado a la comunidad internacional que su población es capaz de acatar una decisión tan polémica como la retirada, sin traspasar la línea marcada por el sentido común y ahora debe ser la Autoridad Nacional Palestina la que demuestre que es capaz de coger las riendas que ha soltado Tel Aviv y manejarlas correctamente. Gaza ha dejado de estar controlada por Israel desde dentro, que no desde fuera -las fronteras terrestres, marítimas y aéreas siguen en manos hebreas-, y el presidente palestino no debe olvidar que precisamente ahora es cuando más fácil le resultará al Gobierno israelí apretar el lazo sobre el cuello de la Autoridad Palestina. Con una tasa de desempleo superior al 50% de la población y la otra mitad trabajando prácticamente en su totalidad para las empresas de los colonos que ahora se han esfumado, no será un camino trillado que le espera a Abbas y su equipo. Que sea capaz de mantener en calma a las milicias palestinas no tiene por qué ser sinónimo de inicio inmediato de nuevas negociaciones, pero lo que es incuestionable es que si no lo consigue no habrá la más remota oportunidad para tratar asuntos tan delicados y complejos como la repatriación de los refugiados, la capitalidad de Jerusalén, la fijación definitiva de las fronteras o simplemente la posible nueva evacuación de asentamientos en Cisjordania. Un golpe mortal a las expectativas de paz creadas ahora en Oriente Próximo. |
|
ABC
Miércoles, 14 de septiembre de 2005
SI YO FUERA ISRAELÍ
Alfonso Rojo
Algunos fueron a ver la tierra que cultivaban antes de 1967, cuando en una Guerra relámpago que duró seis días Israel arrebató Gaza a Egipto. Otros se acercaron a curiosear o a honrar el sitio donde alguno de los suyos perdió la vida, intentando matar colonos israelíes. La gran mayoría se aproximó a saquear, a rebuscar restos de tubería o cables entre los escombros. También a destruir. Sobre todo a eso. Las fotos de las sinagogas en llamas. Al final, han tenido razón el ministro de Defensa, Shaul Mofaz, y los rabinos que se opusieron a que los bulldozers del Tsahal echaran abajo los lugares de oración.
Los duros, los que más han llorado al arriar la bandera en la Franja, argumentaron que había que dejar a los palestinos la oportunidad de mostrarse «como son». El pasado domingo, en una reunión presidida por Ariel Sharón, Mofaz y los suyos impusieron su criterio y lograron que el Gabinete echara atrás una decisión de la Corte Suprema, que ordenaba destruir las sinagogas.
El espectáculo ha sido dantesco y unido al asalto al puesto de Rafah, representa un negro presagio. Ayer, por segundo día consecutivo, los guardias egipcios fueron incapaces de frenar la oleada de palestinos que excavaba bajo los muros o escalaba barreras para pasar al otro lado y avituallarse de cigarrillos baratos, queso o medicinas.
El fuego de los templos y el caos de la frontera abren inquietantes incógnitas, entre las que la más crucial es la capacidad de la Autoridad Palestina para imponer el orden.
Mientras recorría el antiguo asentamiento de Neve Dekalim, el primer ministro palestino, Ahmed Qureia, imploró a los suyos que respetaran las estructuras dejadas intactas por los israelíes. Su plegaria tenía como telón de fondo el ruido que producía entre los cascotes un enjambre de saqueadores.
El Ejército israelí ha arrasado las casas de los 8.500 colonos pero -gracias a un acuerdo internacional- ha dejado intactos los primorosos invernaderos que permitían a los colonos exportar frutas y verduras todo el año. Esos viveros tecnológicos son la piedra angular sobre la que la que la Autoridad Palestina planea iniciar la con | | |
|