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Nefasto Efecto ZP

La violencia se apodera de las calles catalanas (Editoriales)

Por Narrador - 11 de Octubre, 2006, 13:00, Categoría: Nefasto Efecto ZP

Cataluña: el Gobierno, incapaz de mantener el orden público (Editorial de EL MUNDO)

Rubalcaba aplaza una cumbre de la UE...

El ministro del Interior anunció ayer la suspensión de la cumbre de ministros de Vivienda de la UE, prevista para mediados de este mes en Barcelona, alegando «motivos de seguridad». La inédita decisión obedece, según las explicaciones de Rubalcaba, al temor de que los manifestantes antisistema y el nutrido movimiento okupa que existe en Barcelona aprovechen la cumbre para provocar disturbios en las calles. El ministro, haciendo gala de su proverbial capacidad dialéctica, señaló que «en materia de seguridad más vale prevenir que curar». Sin embargo, tanto la consejera de Interior de la Generalitat como el Ayuntamiento de Barcelona sostuvieron que la seguridad de la cumbre estaba plenamente garantizada y que no existía ningún riesgo que obligara a suspenderla. Resulta verdaderamente increíble que un Gobierno se declare incapaz de mantener el orden público ante los alborotadores y es ciertamente el colmo que las instituciones se dejen amedrentar por el anuncio de manifestaciones coincidentes con las cumbres. Pero es que la realidad es aún más vergonzosa. El verdadero motivo de la suspensión no es otro que la campaña electoral catalana, que comienza en los días previstos a la cumbre. Aun a costa de incurrir en una grave irresponsabilidad, Rubalcaba ha decidido echarle una mano al candidato Montilla para que su campaña no se vea empañada por nada.

“...mientras el PP vuelve a ser agredido”

Decenas de energúmenos insultaron y zarandearon a quienes se atrevieron a asistir ayer al mitin del PP catalán en Martorell al grito pausado, razonado e inteligente de «no queremos fascistas». Acorralados sin tregua por los intimidadores, Acebes, Piqué y sus simpatizantes tuvieron que esperar casi una hora para salir del edificio y lo hicieron escoltados por el ridículo destacamento de la Guardia Civil que la Delegación del Gobierno había enviado al acto. No es la primera agresión que sufren en Cataluña los no nacionalistas. Conviene recordar los incidentes de los que fueron objeto en la campaña del referéndum del Estatuto Rajoy, el propio Acebes y el fundador de Ciutadans, Arcadi Espada. Por eso es mucho más sangrante el mínimo despliegue policial de ayer. Claro que, siguiendo el laxo criterio aplicado por Rubalcaba en el caso la huelga de El Prat, quizá tanto el PP como Ciutadans deberían suspender todos sus mítines de aquí al 1 de noviembre y circunscribir su campaña a las vallas publicitarias... para aplacar a quienes les agreden. Éste es el verdadero rostro del nacionalismo en Cataluña: la intolerancia. Bien haría Maragall en preocuparse más de garantizar los derechos de los no nacionalistas que de sacar pecho en actos tan bochornosos el del Camp Nou el pasado domingo.

Editorial publicado en el diario EL MUNDO el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“La calle es de los violentos” (Editorial de LA RAZON)

El Gobierno se derrota a sí mismo al suspender una cumbre ministerial por temor a los antisistema              

La deficiente gestión del Ayuntamiento de Barcelona en materia de seguridad, gobernado por los socialistas desde hace casi treinta años, ha convertido a la ciudad condal en el centro de reunión y experimentación de los más dispares grupúsculos alternativos que pueblan Europa, muchos de ellos de carácter violento. Raro es el fin de semana que las calles barcelonesas no se ven agitadas por batallas callejeras, quema de contenedores, cócteles molotov y virulentos ataques a la Policía. En algunas ocasiones, los altercados suben de intensidad y tienen efectos devastadores sobre el comercio, las viviendas y el mobiliario urbano, como ocurrió al pasado jueves. La equivocada política municipal hacia estos grupos, excesivamente permisiva a juicio de los vecinos, lejos de atemperarlos, los ha fortalecido en sus métodos vandálicos; en vez de reconducirlos hacia posiciones más dialogantes, los ha reafirmado en sus postulados destructivos. Y ayer, estos terroristas urbanos que se adornan con presuntas ideas antisistema, obtuvieron una victoria sin precedentes. El caso es que el Gobierno ha decidido suspender la cumbre de ministros de Vivienda prevista para el próximo lunes y martes en Barcelona por temor a los disturbios. Los argumentos ofrecidos por el ministro del Interior y por los responsables de la Junta de Seguridad de Cataluña son incoherentes y tratan de disfrazar lo que no es más que claudicación. Para Rubalcaba, «en materia de seguridad vale más prevenir que curar»: si suspender una cumbre internacional por temor es una labor preventiva, entonces habrá que suspender todas las que no agraden a la nueva guerrilla urbana. Peor aún ha sido la explicación dada por la citada Junta de Seguridad: No se debe brindar a los alborotadores la posibilidad de obtener «portadas de periódicos y muchos minutos de televisión». Pues bien, acaban de hacerlo con su actitud claudicante: ayer fue noticia de muchos minutos en televisión y hoy ocupa honores de portada en los periódicos. A partir de ahora, los colectivos violentos antisistema ya saben qué tipo de gobernantes tienen en frente. Además, ¿qué fiabilidad internacional puede tener un país que se muestra incapaz de organizar la seguridad de una reunión de ministros? ¿Con qué autoridad podrá ofrecerse para acoger otras cumbres de similar naturaleza? El error del Gobierno va más allá de la anécdota para afectar directamente al Estado de Derecho. La obligación del gobernante es garantizar la libre y normal actividad social, política e institucional, sin ceder al chantaje o a la presión violenta. Ayer no ha sido así, y además por partida doble, pues a la cesión ante los antisistema se sumó la agresión de los independentistas a los dirigentes del PP Acebes y Piqué en Martorell. Todo ello sugiere que el Gobierno parece incapaz de preservar la libertad y de velar por el Estado de Derecho.

Editorial publicado en el diario LA RAZON el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Humillación ante los «okupas»” (Editorial de ABC)

Hacía ya bastantes meses que, de pura parálisis e inactividad, el ínclito Ministerio de Vivienda y su inefable titular no daban que hablar. Como ahora no sólo suben los precios de las viviendas, sino que también aumentan las hipotecas, después de aquella ocurrencia de las zapatillas y los pisos de 35 metros cuadrados, prácticamente no se había vuelto a oír a la ministra María Antonia Trujillo. Tal vez por ello haya causado doble sorpresa su reaparición política, anunciando la escandalosa decisión de suspender la reunión de ministros europeos de Vivienda en Barcelona por temor a la reacción vandálica de los llamados «okupas» y «antisistema». Lo único que faltaba escuchar en relación a este departamento, de manifiesta inoperancia, es que, llegado el caso, no tiene inconveniente en aceptar la humillación de someterse públicamente a la amenaza de una pandilla de facinerosos violentos, sin otro ánimo que el de ahorrarse problemas de mala imagen en la campaña electoral, como si no fuera bastante mala la estampa de esta claudicación.

En una sociedad civilizada no puede haber pretextos para imponer criterios o intereses por la fuerza, y lo que hacen los «okupas» no tiene justificación. Por ello, no es aceptable el argumento expresado por el ministro del Interior, según el cual y en estos casos, «más vale prevenir», porque lo que se ha hecho es precisamente dar alas a los violentos y -lejos de prevenir nada- anticipar futuras expresiones antisociales y destructivas que, sin duda, se organizarán con la esperanza de doblegar el frágil espíritu del Ejecutivo socialista. Desde que en 1999 este tipo de protestas en las reuniones de relevancia internacional se pusieron de moda en todo el mundo, no se tenía noticia de que un Gobierno civilizado hubiera cambiado su agenda política al ritmo de los vociferantes; de haberlo hecho, no habría habido lugares en el planeta lo bastante seguros para celebrar reuniones. Los ministros europeos que estaban invitados a esta reunión se habrán hecho a la idea de que Barcelona es una ciudad sin ley y de que se vive en las calles un ambiente insurreccional que las autoridades municipales, autonómicas o nacionales no son capaces de controlar.

Mientras los responsables municipales presumen de haber «domesticado» a bandas violentas como los «Latin Kings» con la fórmula mágica de traducir su denominación al catalán, a la hora de la verdad resulta que se ponen a temblar ante un grupo de vándalos que, para colmo, son supuestamente los destinatarios de la acción benefactora del Ministerio en cuestión. Dicho de otro modo, los barceloneses pueden celebrar sus actividades sociales privadas o públicas, no porque las autoridades legítimas sean capaces de garantizar la seguridad general, sino porque a las pandillas de «okupas» aún no se les ha ocurrido boicotearlas.

Editorial publicado en el diario ABC el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Responsabilidad política” (Editorial de LA GACETA)

Las agresiones de Martorell contra dirigentes y militantes del PP culminan una campaña de más de tres años. En este trienio, la izquierda y los nacionalistas radicales, amparados desde posiciones de gobierno, han intentado limitar la acción política del partido de oposición mediante una creciente violencia. La presencia de militantes socialistas en los sucesos de Martorell no supone una sorpresa. En efecto, y aunque la repercusión de las imágenes modificó la primitiva actitud de tibieza, el propio presidente Zapatero frivolizó sobre los acontecimientos el mismo día que se produjeron.

Es muy grave lo que está ocurriendo en Cataluña. Ni el Estado ni la Generalitat garantizan los derechos cívicos frente a los grupos radicales, no más numerosos en esta autonomía que en otras, pero —desde luego— mucho más tolerados y alentados desde las instancias de poder. El Gobierno, incluso, ha preferido suspender una cumbre europea para evitar graves problemas de inseguridad en una ciudad que, curiosamente, acogió hace escasas semanas un congreso mundial de cardiología en el que participaron cerca de 40.000 personas. Habrá que suponer, por tanto, que el PSOE quiere evitar la fotografía de una carga policial a pocas fechas de las elecciones catalanas del 1 de noviembre.

Y en este contexto de manifiesta inseguridad, las agresiones de Martorell no se resuelven con una sanción a un militante. No era a él a quien llamaban los dirigentes del PP para pedir la debida protección policial. El delegado del Gobierno —el del caos de El Prat— debe asumir esta vez sus responsabilidades dimitiendo, a no ser que explique que alguien, desde más arriba, le ha instruido para que permita tanto despropósito.

Editorial publicado por el diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Radicales de Izquierda agreden a Acebes y Piqué en un Acto Electoral del PP en Cataluña

Por Narrador - 11 de Octubre, 2006, 12:40, Categoría: Nefasto Efecto ZP

La Guardia Civil rescata a Acebes y a Piqué en otro ataque a un acto del PP en Cataluña

Los asistentes al mitin estuvieron 45 minutos retenidos en un auditorio ante el acoso de 80 radicales El secretario general de los 'populares' fue zarandeado cuando entraba en el edificio

BARCELONA.- La precampaña electoral en Cataluña continúa como acabó la campaña del referéndum del pasado mes de junio: con el Partido Popular en el punto de mira de los grupos más radicales del independentismo catalán, dispuestos a boicotear sus actos.

Ayer, otro acto de la formación acabó en ataques e insultos a sus dirigentes, cuando su secretario general, Angel Acebes, y el presidente autonómico de la formación, Josep Piqué, fueron zarandeados en el momento en el que se disponían a entrar en el auditorio del Centro Cultural de Martorell, en Barcelona, donde estaba prevista la celebración de un mitin.

Minutos antes del inicio del acto, una cuarentena de jóvenes miembros de grupos independentistas les aguardaban en las proximidades del centro con banderas esteladas -independentistas-, pancartas, cacerolas, bengalas y botellas llenas de agua que les arrojaron. Les gritaron «fascistas» y «vosotros, fascistas sois los terroristas». Incluso antes hubo algún otro enfrentamiento entre militantes y manifestantes. Los ataques provocaron que, ya dentro, Piqué pidiera al resto de formaciones que condenaran los ataques a su partido, mientras los 150 asistentes al acto repetían los gritos de «libertad, libertad, libertad» que ya se escucharon hace cinco meses.

Mientras dentro la situación parecía normalizada, en el exterior del edificio el número de radicales no paraba de incrementarse. Hasta duplicarse. Y, al final del acto, cuando la militancia ya se preparaba para salir, efectivos de la Guardia Civil les negaron la salida del centro al considerarse impotentes para controlar a unos individuos que definieron como «violentos y peligrosos».

Dirigentes del partido se vieron obligados a tomar el micrófono para pedir paciencia. La situación de secuestro se prolongó durante tres cuartos de hora en los que los teléfonos echaron humo.

Piqué habló con la consellera de Interior, Montserrat Tura, para explicarle la situación. E intentó lo propio con el delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel, mientras los efectivos del Instituto Armado presentes en la zona esperaban refuerzos del cuartel de Manresa, a 39 kilómetros de distancia. Tanto Piqué como Acebes rechazaron salir del recinto antes de que se garantizara la seguridad de los militantes. Y fue así como finalmente ocurrió.

Por la puerta principal

Los asistentes abandonaron el auditorio por la puerta de atrás. Minutos después salían Acebes y Piqué, escoltados por la Guardia Civil y por la puerta principal, por «dignidad» y para evitar un trato «como si fuéramos delincuentes», aseguró el segundo.

Separados en dos grupos, la protección policial no pudo impedir que tuvieran que salir a la carrera. El vehículo de la delegación popular ya no se detendría hasta un área de servicio próxima, donde les esperaba Montserrat Tura, que se había desplazado hasta el lugar para conocer de primera mano lo sucedido y condenar y lamentar, también en primera persona, los altercados. Antes, la consellera responsable de la seguridad en Cataluña había enviado cuatro furgones de los Mossos d'Esquadra a Martorell, pese a estar fuera de su zona de despliegue, para contribuir a la normalización de la situación.

El Partido Popular denunció la «falta de previsión» de la Guardia Civil al organizar el acto. Ayer, en algunos foros de internet se podía interpretar que algo se estaba preparando entre determinados colectivos radicales para dar la bienvenida a Acebes y a Piqué a Martorell. Uno de los participantes aseguraba: «¡Mañana que vean que aquí no son bienvenidos! ¡Practicaremos el tiro al fascista!».

Tras conocer los hechos, el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, reclamó ser «respetuosos con todos los dirigentes políticos, sean del partido que sean y piensen lo que piensen».

Una información de Dani Cordero publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Radicales catalanes zarandean a Acebes y a Piqué

Medio centenar de independentistas tratan de boicotear un mitin del PP en Martorell. Los ataques al partido de Rajoy reaparecen a pocos días del inicio de la campaña. La consejera de Interior se desplaza al lugar y se reúne con los populares

Barcelona - La historia se repite. Los populares volvían ayer a ser víctimas de intentos de agresiones a las puertas de la campaña electoral catalana que arranca este domingo. Unos 50 independentistas se plantaron ayer en la entrada del centro cultural de Martorell, sabedores de que el secretario general del PP, Ángel Acebes, iba a pronunciar un mitin en este lugar de la localidad barcelonesa.

Al grito de «fuera fachas de Martorell», los radicales izaron «esteladas» -la bandera independentista catalana- y lanzaron varias bengalas. Eran las 19.10 horas y la tensión se respiraba. Poco podían hacer los siete agentes de la Guardia Civil que estaban en el lugar de los hechos. Ni siquiera tuvieron tiempo de hacer un cordón policial, la operación más usual en este caso. No había Mossos d’Esquadra, porque el cuerpo de la policía autonómica todavía no está desplegado en esta localidad.

Uno de los momentos de máxima tensión llegó cuando un radical empujó a un hombre mayor que se había acercado a los chavales para pedir calma. El empujón cogió desprevenido al hombre que «cayó al suelo redondo», según el concejal del PP, Alberto Villagrasa, testigo del suceso. Al ver al hombre en el suelo, algunos jóvenes intentaron acercarse para golpearle, pero un grupo de personas se interpuso entre el anciano y la «marabunta», entre ellas el presidente del grupo municipal popular, Alberto Fernández. Empezaba así una serie de disturbios.

Minutos más tarde llegaban los protagonistas del mitin: Acebes, acompañado del candidato del PP catalán, Josep Piqué, y el director de campaña, Francesc Vendrell. Los tres sufrieron varios empujones, llegando a zarandearles, e intentos de agresión por parte de los radicales que se les tiraron encima antes de entrar al auditorio. La hora aproximada que duró el mitin no amansó a las fieras del exterior, jóvenes de dieciséis a veinte y pocos años. A la salida se volvieron a oír las proclamas en boca de los jóvenes de «Martorell es un pueblo trabajador. No queremos fascistas» o «Fascistas = terroristas». Piqué y Acebes lograron, tras más de hora y media de incertidumbre, salir por la puerta principal, pero los radicales se les volvieron a echar encima, con clara intención de apalearles. Incluso hubo una pequeña carga policial. Ésta vez sí hubo un cordón de seguridad. Y es que si a la entrada sólo había siete agentes, a la salida el número de policías se había multiplicado por tres. Aún así, los independentistas no cesaban, y siguieron al PP. De hecho, cuando ya estaban dentro de los coches oficiales, los radicales les tiraron piedras, rompieron los retrovisores de los automóviles y les siguieron insultando. Los militantes asistentes al acto, por seguridad, salieron por la puerta de atrás.

Rangel, desaparecido

De nuevo dentro, Piqué pidió a los asistentes que aguardaran en el vestíbulo antes de abandonar el Centro, hasta que la Policía organizara la salida. Durante una larga espera, Piqué llamó al delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel para advertirle de la situación, pero fue imposible localizarlo. Entonces, optó por ponerse en contacto con la consejera de Interior, Montserrat Tura quien tampoco logró dar con Rangel. Piqué, enfurecido, denunció la situación a Tura que se desplazó al lugar de los hechos, y se reunió con la dirección del PP en un área de servicio de la zona. Los populares, ya sanos y salvos, no daban crédito a la desaparición de Rangel.

Una información de T. Santaeulària y M. Espanyol publicada por el diario LA RAZON el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


«Esto no pasa por casualidad, sino por sembrar división»

El secretario general del Partido Popular, Angel Acebes, afirmó tras los incidentes registrados antes del mitin que «todo esto no pasa por casualidad; cuando se siembran divisiones, cuando se siembra confrontación, al final se recoge lo que vivimos en Martorell: que se pretende coartar la libertad y fomentar el odio. Unos cuantos fomentando el odio y la agresión y otros defendiendo la libertad y la convivencia, ésa es la diferencia entre unos y otros, pero tiene responsables. Un Gobierno que lleva dos años y medio sembrando la división y el enfrentamiento en lugar de sembrar la convivencia y el acuerdo». El presidente del PPC, Josep Piqué, aseguró que «no es fácil ser del PP en Cataluña; no se trata sólo de la anécdota de hoy», -por ayer-. Por su parte, Josep Antoni Duran Lleida, reclamó ser «respetuosos» con todas las opciones políticas, sean del partido que sean y piensen lo que piensen». El líder de CiU dijo que haber perjudicado a Cataluña no es «ninguna justificación para que haya algún tipo de agresión o altercado». Además, advirtió de que «eso es dar votos al Partido Popular».

Al margen de estos hechos, en plena campaña, el objetivo de todas las formaciones catalanas, inclusive el PPC, es combatir el fantasma de la abstención. Los populares han considerado que una de las fórmulas que puede despertar a su electorado -que vota en las generales pero no en las autonómicas- es intensificar la presencia de los líderes estatales. De hecho, el secretario general del PP, Ángel Acebes, ha incrementado notablemente sus visitas a Cataluña en esta precampaña electoral y lo seguirá haciendo durante la misma. Pero Acebes no será el único que pisará territorio catalán en los próximos días con motivo de la contienda electoral. La dirección del PP, salvo Eduardo Zaplana, desembarca en Cataluña para apoyar a Piqué.

Una información publicada por el diario LA RAZON el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Un grupo de radicales agrede a Acebes y Piqué a la entrada de un mitin en Martorell

MARTORELL. Un grupo de cincuenta jóvenes radicales e independentistas zarandearon al secretario general del PP, Ángel Acebes, y al candidato popular a la presidencia de la Generalitat, Josep Piqué, a la entrada del centro cultural de Martorell (Barcelona), donde anoche se celebró un mitin de los dirigentes populares. Los agresores, que llevaban pancartas con el lema «En Monserrat, no queremos «fachas»» o «Martorell, pueblo de trabajadores, no quiere «fachas» ni especuladores», lanzaron objetos contundentes como botellas de plástico llenas de agua y «alguna bengala» contra la comitiva popular.

En el momento de la agresión, según explicaron fuentes del PP catalán, tan sólo había media docena de agentes de la Guardia Civil en la entrada del centro cultural, ya que el despliegue de los Mossos d´Esquadra no llegará a esta localidad del Baix Llobregat hasta el 1 de noviembre, precisamente, el día que se celebrarán las elecciones autonómicas.

Hace doce días, unos cincuenta jóvenes independentistas increparon también a Acebes y Piqué en un mitin del PP en El Masnou (Barcelona), pero la presencia de tres furgonetas antidisturbios y varios coches patrulla de la policía autonómica y local evitó, en aquella ocasión, que los incidentes fueran más allá de los insultos.

La ausencia de un cordón policial a la entrada del mitin de Martorell, añadieron las mismas fuentes, envalentonó a los agresores, que empujaron e incluso llegaron a dar «algún golpe» a Acebes, que entró por la puerta trasera del local, mientras que Piqué lo hizo por la de delante.

Encerrados en el local

Durante el mitin, que empezó más tarde de lo previsto por culpa de los incidentes, el candidato popular reclamó al resto de los partidos catalanes que condenen este tipo de agresiones contra el Partido Popular. «Esto no se puede consentir porque es una vergüenza para Cataluña y para el sistema democrático», dijo Piqué con cara de pocos amigos tras padecer otro altercado en la precampaña catalana.

Los violentos, que llevaban banderas independentistas y que increparon a los dirigentes populares con gritos como «Vosotros fascistas, sois los terroristas», continuaron con su actitud hostil y agresiva en la puerta del centro cultural de Martorell.

Media hora después de haber finalizado el mitin, Acebes y Piqué, junto a un centenar de asistentes, permanecían encerrados en el local por recomendación de la Guardia civil que, en aquellos momentos, ya superaba la veintena de agentes.

Tras una breve conversación con los responsables de las fuerzas de orden público, la militancia popular fue sacada del local por la puerta trasera para evitar el «riesgo» de un enfrentamiento; mientras que Acebes y Piqué decidieron por «dignidad» salir por la puerta delantera del centro cultural donde les esperaban los violentos. No se registraron más incidentes gracias al cordón policial.

«En un país democrático no tenemos por qué escondernos como si fuéramos delincuentes», subrayó Piqué, visiblemente nervioso y molesto por los hechos, antes de subir al coche oficial, junto al secretario general del partido.

Los dirigentes del Partido Popular en Cataluña expresaron ayer su temor porque las agresiones e insultos a los líderes populares protagonicen la campaña de las elecciones catalanas del 1-N, igual que sucedió durante la campaña del referéndum del Estatuto catalán donde algunos miembros de la cúpula popular sufrieron varios altercados por pedir el «no».

Algunos miembros y fundadores de la plataforma «Ciutadans per Catalunya», como el periodista Arcadi Espada, también fueron vapuleados por grupos de jóvenes radicales e independentistas en la ciudad de Gerona por promover el voto negativo contra el texto estatutario.

«Abrir viejas heridas»

En una comida con dirigentes y concejales populares del Baix Llobregat en Castelldefels, el secretario general del PP, Ángel Acebes, culpó al presidente del Gobierno, José Rodríguez Zapatero, de «abrir viejas heridas» y de incentivar «el odio y el enfrentamiento» en España al romper el Pacto de la Concordia. «Lo que sucedió en el Camp Nou es un buen reflejo de ello», apuntó. «Todos pudimos ver cómo socialistas y nacionalistas participaron en ese aquelarre de odio a España», subrayó el dirigente popular, quién mostro su preocupación porque «50.000 personas gritaban «españoles, hijos de puta»» durante el partido del pasado domingo entre las selecciones de Cataluña y Euskadi.

Para el dirigente popular, el presidente Zapatero ha estado sembrando «odio y enfrentamiento» desde su llegada al Gobierno, «rompiendo todos los pactos, incluido el de la concordia, por el que todos los españoles decidieron mirar hacia adelante y no abrir viejas heridas».

Una información de Ángel Marín publicada por el diario ABC el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Zapatero se ufana de que él «se siente cómodo en Cataluña, no como otros dirigentes» nacionales

SABADELL. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no dejó escapar la ocasión y abrió ayer su intervención en el mitin del PSC asegurando que «yo siempre estoy feliz, me siento cómodo en Cataluña, no como otros dirigentes». La puntualización se producía minutos después de que un grupo de radicales independentistas atacaran al secretario general del PP, Ángel Acebes, en un mitin popular en Martorell.

Zapatero -que ayer cumplía la segunda de sus cuatro citas con la campaña catalana en apoyo de José Montilla- acusó al PP de haber intentado sembrar la «confrontación y la discordia» hacia Cataluña y aseguró que esta formación «no tiene un proyecto para España». Por contra, recordó que el Gobierno del PSOE «aguantó» la presión generada por la reforma del Estatuto y señaló las críticas recibidas por decisiones como la derogación del trasvase del Ebro o el retorno de los «papeles de Salamanca» para exigir a los votantes catalanes que respondan a esa actitud con un apoyo masivo a Montilla. «Quiero que recordéis que el Gobierno del PSOE aguantó y confía en Cataluña» destacó Zapatero, por lo que según él «ahora los catalanes tienen que ir a votar masivamente para demostrar que es un pueblo culto e integrado».

El presidente del Gobierno defendió además a Montilla como el garante de «la cohesión y la integración, del respeto a quien hable catalán y a quien hable castellano».

Apoyo catalán al «proceso de paz»

Tras esgrimir los «servicios prestados», Zapatero exhibió los compromisos de futuro para reclamar el voto a su candidato. «Cataluña necesita un empujón en infraestructuras, en peajes, trenes de cercanías... ese es mi compromiso», aseguró convencido de que esta comunidad «merece un Ejecutivo que esté cerca del Gobierno de España, y eso será bueno para Cataluña y bueno para España».

Zapatero aprovechó además la ocasión para expresar su «agradecimiento personal» a Pasqual Maragall -al que él mismo desestimó como candidato por segunda vez a la presidencia catalana- y en un gesto más que inusual agradeció además «a la gran mayoría de los catalanes y de sus fuerzas políticas», lo que incluye a CiU y ERC, su apoyo al «proceso de paz» en el País Vasco. Montilla, por su parte, reclamó la máxima movilización socialista para dar la vuelta a las encuestas, que dan la victoria a CiU, mientras Pasqual Maragall exhibía su obra de gobierno para advertir de que la opción es «la Cataluña social» del PSC o la «vuelta atrás» que en su opinión representa la candidatura de Artur Mas.

Una información de Iva Anguera De Sojo publicada por el diario ABC el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Independentistas radicales zarandean a Acebes y a Piqué en Martorell 

Los dirigentes del PP salieron del local, tras 45 minutos, protegidos por la Guardia Civil

Martorell - Medio centenar de jóvenes independentistas radicales zarandearon, insultaron y arrojaron objetos al secretario general del PP, Ángel Acebes, y al candidato del partido a la presidencia de la Generalitat, Josep Piqué, cuando entraban en el Centro Cultural de Martorell (Barcelona) para participar en un mitin preelectoral junto con otros militantes del partido. Ambos dirigentes abandonaron el local protegidos por la Guardia Civil, después de permanecer más de 45 minutos encerrados.

La Guardia Civil trató de proteger a los dirigentes del PP a la entrada del mitin formando un cinturón de seguridad, pese a lo cual algunos agentes y dirigentes del partido fueron zarandeados por los jóvenes. Los manifestantes agitaron una pancarta en la que llamaban a los dirigentes del PP fascistas, encendieron una bengala, arrojaron huevos y se enzarzaron a empujones y a golpes con miembros de las fuerzas de seguridad y militantes del PP. Uno de ellos cayó al suelo, lo que provocó que la Guardia Civil tuviera que proteger a otros miembros de la organización invitándoles a entrar en el salón de actos.

Los incidentes se repitieron al finalizar el mitin cuando los radicales, que sumaban más de un centenar, mantuvieron asediados a Acebes y a los dirigentes del PP en el interior del auditorio mientras proferían gritos de "vosotros fascistas sois los terroristas" o "asesinos".

Las fuerzas de la Guardia Civil tuvieron que pedir refuerzos, que acudieron con material antidisturbios para tratar de abrir un pasillo desde el auditorio hasta los coches oficiales. Ni Acebes ni Pique quisieron abandonar el centro por la puerta trasera, tal como hicieron militantes del PP y periodistas. Ambos líderes prefirieron esperar y salir por la puerta principal.

El asedio duró unos 45 minutos aproximadamente, hasta que, en una operación casi de comando, Acebes y Piqué arropados por militantes populares, rodeados todos ellos por un cordón de la Guardia Civil, pudieron abandonar el local y llegar hasta los vehículos.

Piqué pidió de manera solemne y rotunda a todos los partidos que condenaran este tipo de acciones y reclamó que se pusieran fin a los desmanes provocados por "estos energúmenos". "Estamos hartos de okupas y antisistemas. Tenemos que gobernar Cataluña y España para que esto no pase", proclamó. Acebes recalcó que con su presencia en el acto de Martorell se había "ganado la libertad frente a quienes fomentan el odio y la agresión".

Tras finalizar el acto, Piqué y Acebes se reunieron con la consejera de Interior del Gobierno catalán, Montserrat Tura, quien acudió a Martorell para hacerse cargo de la situación sobre el terreno.

Desembarco en Cataluña

El secretario general del PP participó ayer por tercera vez en un acto de apoyo a los populares catalanes, después de que Josep Piqué pidiera personal y explícitamente a Mariano Rajoy, al propio Acebes y a los líderes territoriales de la formación que acudan regularmente a Cataluña en las próximas dos semanas para apoyar su candidatura a la presidencia de la Generalitat. Aunque Piqué había trasladado públicamente en Cataluña que quería hacer una campaña de perfil más netamente catalán y sin la presencia incómoda de algunos dirigentes nacionales, esa opinión nunca la trasladó a la cúpula de Madrid. Sí es cierto que Piqué ha evitado explícitamente reclamar la ayuda de Eduardo Zaplana, portavoz del PP en el Congreso, debido a la enemistad que les separa.

El argumento ahora de Piqué para justificar su cambio de estrategia es que conviene movilizar también a los votantes del PP que optan por las siglas del partido en las elecciones generales (600.000 en la última cita) y no lo hacen en las autonómicas, en la que se registra mayor abstención. Todas las encuestas otorgan al PP una pérdida de entre dos y tres parlamentarios.

Una información de Ferran Sales publicada por el diario EL PAIS el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El Gobierno de España también se rinde ante los 'antiglobalización' y 'antisistema'

Por Narrador - 11 de Octubre, 2006, 12:20, Categoría: Nefasto Efecto ZP

España anula una cumbre de la UE en Barcelona por miedo a los antisistema

Rubalcaba justifica la suspensión de la reunión de ministros de la Vivienda: «Más vale prevenir que curar». Coincidía con el inicio de la campaña electoral

BARCELONA.- El hecho es que la ministra María Antonia Trujillo decidió ayer aplazar la cumbre europea de ministros de Vivienda que debía celebrarse el domingo y el lunes en Barcelona porque dice que así lo recomendó la Junta de Seguridad de Cataluña. La excusa es que grupos violentos antisistema podían provocar incidentes. El contexto, en este caso más importante que el hecho en sí mismo, es que el domingo se inicia la campaña de las elecciones autonómicas de Cataluña y ni el Ayuntamiento ni la Generalitat ni el Gobierno -todos del mismo color político- desean que se politice un tema tan sensible como el de la vivienda.

Los políticos no se ponían ayer de acuerdo a la hora de dar explicaciones a esta decisión. En lo que coincidieron fue en justificarse aunque con razones de toda clase.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, explicó que fue la Junta de Seguridad -compuesta por la Delegación del Gobierno de Cataluña, Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona- la que decidió por «unanimidad» recomendar que se aplazara la reunión «por razones de seguridad». «En seguridad ciudadana, más vale prevenir que curar», añadió.

La consejera de Interior no lo ve igual, mejor dicho, lo ve completamente diferente. Desautorizando las palabras de Rubalcaba, Montserrat Tura dijo que «nadie ha desaconsejado esta cumbre» porque los Mossos d'Esquadra tienen «el dispositivo necesario para garantizar la seguridad». Puede que Tura pinchara en hueso pero puso el dedo en la llaga al admitir que hay que reflexionar sobre si estas cumbres «tienen que coincidir con el inicio de una campaña electoral». «Ésta es una decisión que no incumbe a los cuerpos de seguridad», agregó contradiciendo al ministro. El portavoz del Gobierno de Cataluña, Joaquim Nadal, señaló que la motivación de la suspensión no es otra que la «coyuntura política».

Fuentes no oficiales de los Mossos explicaron ayer que las declaraciones de Rubalcaba ponen en entredicho la actuación de este cuerpo policial. De ahí que la consejera intentara desmentir esta afirmación.

El alcalde de Barcelona. Jordi Hereu, también se vio obligado a salir al paso de la polémica decisión. Afirmó que no hay ninguna razón «aquí y ahora» para que la ciudad no pueda acoger la cumbre.

En lo que pareció un alarde de sinceridad, el portavoz del consistorio barcelonés, José Cuervo, aseguró no saber la razón por la que se había suspendido la cumbre.

Rubalcaba afirmó ayer que la Junta de Seguridad de Cataluña, que fue convocada el lunes por el delegado del Gobierno, Joan Rangel, decidió por «unanimidad» la suspensión de la reunión por seguridad. El Ayuntamiento de Barcelona lo negó, al igual que la Generalitat. Dicen que ni el uno ni el otro solicitaron el aplazamiento.

Lo dice el refrán: entre todos la mataron y ella sola se murió. Fuentes no oficiales aseguran que la Delegación del Gobierno insistió a los dirigentes del Ayuntamiento y la Generalitat que «acataran» la suspensión. Y ellos acataron.

Otras fuentes señalaron que los responsables policiales presentes en el encuentro -del Cuerpo Nacional de Policía, de los Mossos d'Esquadra y de la Guardia Urbana- no se opusieron a la suspensión e incluso «desaconsejaron» su celebración.

Las consecuencias de esta decisión son muchas y a casi todos los niveles. A nivel político ha quedado de manifiesto una falta de coordinación entre el Gobierno central, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona. Y no sólo eso, también ha quedado demostrado que lo único que cuenta son las elecciones. A un nivel menos burocrático, la imagen de Barcelona ha vuelto a quedar en entredicho.

Volviendo al hecho: en la Ciudad Condal se celebró una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE en marzo de 2002. Hubo un centenar de detenciones y muchos enfrentamientos, portadas de periódicos y reacciones de toda clase. Desde la administración se calificó de exitoso el encuentro. Pero, no hay que olvidar el contexto: por aquellas fechas no había campaña electoral.

Una información de Nando Garcia publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


¿Amenaza o excusa?

Los expertos policiales sostienen que en la ciudad de Barcelona hay entre 200 y 250 miembros de grupos antisistema

BARCELONA.- Los expertos policiales sostienen que en la ciudad de Barcelona hay entre 200 y 250 jóvenes que pertenecen a grupos antisistema. Buena parte de ellos son extranjeros, y aunque el número lleva años casi sin variar «van cambiando». «No siempre son los mismos», aseguró ayer un miembro de los Mossos d'Esquadra.

¿Suponen realmente una amenaza para la ciudadanía y para la celebración de una cumbre como la de ministros europeos de Vivienda que estaba prevista para el próximo domingo y lunes? La respuesta es clara para los responsables policiales: no. «Han servido de excusa para poder cancelar un evento que podía ser utilizado con fines electorales», aseguró ayer un responsable policial que prefirió guardar el anonimato.

Entre este grupo de jóvenes violentos hay toda clase de ideologías: anarquistas, okupas e incluso adolescentes que lo único que buscan es «hacer jaleo», señalaron fuentes policiales.

En los últimos días se han registrado distintos altercados. El más grave fue el que se produjo la madrugada del viernes, cuando una manifestación no autorizada en la que participaban unas 400 personas finalizó con incidentes propios de la guerrilla urbana. Al acabar la protesta, en la plaza dels Angels, unos encapuchados lanzaron pintura contra los cristales del Museo de Arte contemporáneo de Barcelona (Macba) y causaron daños en la fachada. Posteriormente, los violentos dispararon contra los Mossos d'Esquadra unos cohetes gracias a una suerte de bazoka de fabricación casera. Uno de los proyectiles alcanzó el edificio. La Policía catalana detuvó a dos personas y un agente resultó herido.

Fuentes de la Policía autonómica explicaron que estos grupos no sólo se han asentado en la ciudad de Barcelona. También se refugian en el extrarradio aunque insisten en que «hasta la fecha no suponen una amenaza grave».

Las que sí que constituyen una auténtica amenaza, no en cuanto a seguridad ciudadana sino a nivel político, son las concentraciones como la que se celebró el pasado 30 de septiembre en el centro de Barcelona, a la que acudieron 15.000 personas que reclamaban el derecho a una vivienda digna a un precio asequible.

Una información de Nando Garcia publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


«¿Violencia? Eso no cuela»

Los colectivos por una vivienda digna rechazan las «excusas» oficiales y mantienen la movilización para pinchar la 'burbuja'

BARCELONA.- «Que no vengan con excusas acerca de violencia; eso no cuela». La indignación en los foros de reunión habituales de internet de los manifestantes por una vivienda digna (www.viviendadigna.org y www.vdevivienda.net, entre otros) era ayer superlativa. Diversos grupos, surgidos después de que el pasado 14 de mayo un mensaje convocara en las principales capitales españolas concentraciones para exigir respeto al artículo 47 de la Constitución, preparaban para la cumbre de ministros una demostración de poder. Pancartas, camisetas, disfraces y una gran sentada iban a aguardar a los mandatarios europeos a la salida del Palacio de Congresos.

El movimiento, que pide «cambios estructurales» para que el acceso a una vivienda digna a precio aceptable se convierta en una realidad, tuvo claramente una fecha de despegue en Barcelona: el pasado 30 de septiembre. Cerca de 15.000 personas, en un ambiente completamente festivo, cortaron con autorización policial las calles más importantes del centro de la ciudad. La multitudinaria marcha despertó los recelos de las autoridades, porque en concentraciones anteriores el número de asistentes no superó las 2.000 personas. Ese día el comportamiento de los manifestantes -predominaban los jóvenes, pero los hubo de todas las edades- fue modélico.

«Ni un cristal roto, ni un contenedor quemado», recuerda Yolanda Rodríguez, una de las organizadoras. Sin embargo, antes de que se iniciara la protesta «y anticonstitucionalmente, como reconocieron los propios Mossos d'Esquadra», cuenta, la policía varió el itinerario de la marcha, que debía pasar por Las Ramblas, basándose en unos presuntos «antecedentes violentos».

La Asamblea Popular por la Vivienda de Barcelona emitió ayer un comunicado después de que se conociera la decisión de aplazar la cumbre. «¿De qué tienen miedo nuestras autoridades? ¿Tanto les asusta que en este país se hable sobre vivienda?», se preguntaban en él. «Nos parece una cobardía, se está desviando el tema. En Barcelona, la excusa de la violencia se usa sistemáticamente para desprestigiar», apunta Gloria Mèlich, miembro de la Asamblea. «Es una muestra de impotencia política, porque no saben qué responder a nuestras demandas. No ha habido ni una sola provocación en todos los actos, ni un solo acto vandálico», añade.

Los organizadores mantendrán las protestas para el próximo día 16, «con más motivo aún si no aparecen los ministros». Todo sea por escapar a los escalofríos que producen a los jóvenes -a menudo licenciados universitarios, mileuristas y cercanos a los 30 años- los últimos datos de precios de la vivienda en Barcelona: 4.824 euros por metro cuadrado de media, según el último estudio. «Una vergüenza».

Una información de Daniel G. Sastre publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


CiU y PP acusan a la Administración de «ceder» ante los radicales

BARCELONA.- Como el aplazamiento de la cumbre de los ministros de vivienda europeos en Barcelona es un asunto que compete a todas las Administraciones -local, regional y estatal-, la oposición disparó sus críticas en múltiples direcciones. Los grupos municipales en el Ayuntamiento de Barcelona de CiU y PP coincidieron en acusar al consistorio y al alcalde, Jordi Hereu, de «ceder ante el chantaje de los violentos».

El candidato de CiU a la Alcaldía de Barcelona, Xavier Trias, reclamó a Hereu que «haga el favor de actuar», y exija a la Generalitat y al Gobierno central que «no se suspenda la cumbre». Trias, que calificó de «lamentable» y «penosa» la actitud de todas las administraciones, se burló de la explicación oficial al aplazamiento: «Ahora les ha cogido un ataque de miedo ante un grupo de 200 radicales, que deberían ser capaces de controlar».

Para el presidente del grupo municipal de CiU, la «suspensión» da «una mala imagen» de Barcelona, «que parece que no es capaz de controlar las protestas», y destacó la importancia de la reunión que iba a celebrarse: «Una cumbre sobre vivienda es un tema que preocupa a toda la ciudad».

Trias achacó el aplazamiento del encuentro a que «en estos momentos, no tenemos Gobierno de la Generalitat» y a que «el alcalde de Barcelona está más preocupado de sus fotos que de conocer lo que pasa en la ciudad».

El presidente del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento barcelonés, Alberto Fernández Díaz, utilizó los mismos argumentos que Trias. Dijo que la Generalitat y el Consistorio «han cedido al chantaje de los violentos de una manera vergonzosa», y que «los radicales no pueden condicionar los actos de Barcelona». Tras la suspensión de la cumbre, opinó que «desgraciadamente, con esta decisión han ganado los violentos y ha perdido la democracia».

«Excusas»

Desde ERC, socio en el Gobierno municipal del PSC, pidieron que se mantenga la celebración de la cumbre, porque la vivienda «es una de las preocupaciones más importantes de la UE». El partido que completa el tripartito del Ayuntamiento de Barcelona, ICV, afirmó, por boca de la tercera teniente de alcalde, Imma Mayol, que no se cree «las excusas» acerca de la seguridad que dio el Gobierno.

«Barcelona es capaz de dar respuesta a las manifestaciones callejeras», indió Mayol, que tampoco acepta el argumento de la coincidencia con el inicio de la campaña electoral de las autonómicas: «No puede ser que por eso se paralice la vida social de la capital».

Una información de Daniel G. Sastre publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Los «okupas» obligan al Gobierno a anular una cumbre de la UE

Los Mossos aseguran que ha sido una decisión política para no empañar la campaña electoral

Barcelona - Para los días 16 y 17 de septiembre estaba previsto que Barcelona acogiera una cumbre de ministros de Vivienda de la Unión Europea. Ya estaba todo listo para el evento, pero ayer se decidió que, finalmente, era mejor suspenderlo, según confirmó al mediodía el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. El motivo: que altos mandos de la Policía Nacional, Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana «desaconsejaron» -según fuentes próximas a la reunión- la celebración de la cumbre por varios motivos, respondiendo así a una petición del Ministerio de la Vivienda, sobre si este evento podría suponer problemas de orden público ante posibles altercados de antisistemas.

El primer motivo de la suspensión radicaba en que la «Asamblea Popular de Barcelona por una Vivienda Digna» había convocado una sentada pacífica en la Ciudad Condal para el día 16, coincidiendo así con la cumbre. Ello implicaría un caos circulatorio porque el principal lugar en el que se celebraría el evento sería en el palacio de Congresos de Cataluña, situado en la avenida Diagonal, y la manifestación obligaría a cortar el tráfico de la principal vía de la ciudad, según se abordó en la reunión. Además, se preveía la celebración de una acampada: una acción prohibida expresamente por la Ordenanza Cívica impulsada por el Ayuntamiento de Barcelona.

Estas previsiones se sumaban a la más temida: los responsables policiales consideraban la posibilidad de que entre los asistentes a la concentración por la vivienda digna se infiltrasen grupos antisistema que radicalizaran la protesta. Fuentes de los Mossos explicaron ayer que consideraban esta posibilidad, y que los radicales podrían sentirse «fortalecidos» tras los últimos incidentes de la semana pasada, cuando provocaron una batalla campal en el casco antiguo de la ciudad que acabó con dos detenidos y un agente herido. Fue precisamente a raíz de estos episodios que el Ministerio de la Vivienda preguntó a los responsables de la seguridad en Cataluña si la cumbre podía acarrear problemas.

El delegado del Gobierno en el territorio catalán, Joan Rangel, reunió a los responsables policiales de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona el lunes por la tarde y se debatió la cuestión. Entre ellos estaba el máximo responsable de la Guardia Urbana, Xavier Vilaró; el de los Mossos, Jordi Samsó, y el responsable de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento, Ferran Julià, junto a otros altos cargos de los tres Cuerpos de Seguridad y representantes de sus servicios de inteligencia. «Todos desaconsejaron» la cumbre, según las fuentes consultadas, por lo que se trasladó la respuesta al Ministerio del Interior, que decidió su suspensión.

A todo ello, no hay que olvidar uno de los factores más importantes, y es que este domingo comienza en Cataluña la campaña electoral. Al respecto, fuentes de los Mossos reconocieron que, viéndose completamente capaces de dominar una situación de vandalismo, la suspensión fue «más política que policial». Dichas fuentes añadieron, además, que «la actuación de estos grupos violentos podría ocupar muchos minutos en televisión y portadas en los periódicos, cuando no se lo merecen»; lo que sin duda podría restar protagonismo, durante una semana, a los candidatos a las elecciones autonómicas.

Pero resultaron contradictorias algunas versiones dadas ayer por los implicados en la reunión. El concejal de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento, Ferran Julià, negó ayer que hubiera existido «riesgo» de actos violentos si finalmente la cumbre se hubiera realizado, ya que «la ciudad convive con estas protestas». Por su parte, el portavoz municipal, José Cuervo, dijo que en la reunión, el Consistorio barcelonés estaba presente «para abordar la coordinación de la seguridad», pero que «no hubo ninguna decisión tomada por unanimidad», y que «el Ayuntamiento en ningún momento pidió ni la cancelación ni el aplazamiento» de la cumbre, por lo que «desconoce» las razones de la suspensión. La consejera de Interior, Montserrat Tura, por su parte, aseguró en declaraciones recogidas por Efe que no «se desaconsejó la celebración de la cumbre. Según Tura, la Generalitat tiene los medios necesarios para garantizar la seguridad y, en este caso, «no es la policía quien convoca o desconvoca» una cumbre, sino el Gobierno, «que es quien ha decidido aplazarla».

Las reacciones no se hicieron esperar. El presidente del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento, Alberto Fernández Díaz, acusó a Generalitat y Ayuntamiento de ceder al «chantaje» de los violentos de forma «vergonzosa». CiU también consideró la situación de «lamentable», según su líder municipal, Xavier Trias. La Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona coincidió en afirmar que la suspensión «fortalece» a los radicales.

Una información de Xiana Siccardi publicada por el diario LA RAZON el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El Gobierno claudica ante los antisistema y suspende la cumbre de vivienda de la UE

BARCELONA. El temor a la acción violenta de grupos antisistema, en coincidencia con el inicio de la campaña de las autonómicas catalanas, llevó ayer al Gobierno a anunciar la suspensión -quizás aplazamiento- de la cumbre sobre vivienda que los ministros de la UE del ramo tenían que celebrar en Barcelona el próximo lunes y martes.

Según anunció el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y después de una reunión entre mandos policiales y responsables políticos del Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat y la delegación del Gobierno, se decidió «por unanimidad» sugerir al Ministerio de Vivienda la conveniencia de no celebrar la cumbre. «En materia de seguridad más vale prevenir que curar», apuntó Rubalcaba. Por contra, tanto la Generalitat como el Ayuntamiento negaron que esa decisión fuese unánime y atribuyeron toda la responsabilidad al Gobierno.

Con la seguridad en el primer plano de la agenda política, y en plena campaña electoral, se ha preferido evitar riesgos. La constatación por parte de los servicios de información policiales de que grupos de la órbita «okupa» y antisistema estaban preparando acciones violentas para los dos días de reuniones, así como por el hecho de que el comienzo de la campaña -en la madrugada de domingo a lunes- podía dar a estos grupos una proyección sobredimensionada, son las razones concretas esgrimidas para justificar la suspensión. El hecho coincide con el rebrote de los episodios de violencia «okupa» en Barcelona, donde el pasado jueves se llegó a ver el lanzamiento de cohetes mediante un «bazoka» casero en una manifestación.

Poco rato después de conocerse la decisión saltaba la polémica al sostener tanto la consellera de Interior, Montserrat Tura, como el portavoz municipal, José Cuervo, que ninguna de estas dos administraciones hubiese solicitado el aplazamiento, y que el dispositivo preparado por los Mossos d´Esquadra -que cumplen un año desde su despliegue en Barcelona- era el adecuado. Ante la posibilidad de que la suspensión pudiese suponer un cuestionamiento de la capacidad de la Policía autonómica, Tura insistió en que la decisión no es policial y que corresponde al Gobierno en exclusiva. Rubalcaba puntualizaría luego que la decisión la toman ambos. Cuervo afirmó que el Ayuntamiento se siente «traicionado» mientras que el alcalde Jordi Hereu reclamó que la cumbre se celebre cuanto antes y que «no hay razones para suspenderla».

PP: «Se ha cedido al chantaje»

Sea como fuere, la cancelación se ha interpretado como una claudicación ante los grupos radicales, un análisis compartido por el PP. Tanto su presidente en Cataluña, Josep Piqué, como el presidente del grupo municipal, Alberto Fernández, señalaron que se ha cedido al «chantaje de forma vergonzosa». Ambos atribuyeron esta situación a la histórica «tolerancia» del Consistorio con respecto a estos grupos.

Una información de Àlex Gubern publicada por el diario ABC el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El Gobierno suspende una cumbre de la UE por miedo a los disturbios

El PP cree que ha cedido al chantaje de la violencia de los grupos antisistema

X. G. Barcelona. El miedo a disturbios provocados por grupos antisistema ha llevado al Gobierno a suspender la cumbre de la Unión Europea sobre la vivienda que debía celebrarse en Barcelona. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, confirmó ayer que el encuentro, que debía celebrarse en la Ciudad Condal los días 16 y 17 de octubre, ha sido aplazado.

Según Pérez Rubalcaba, la decisión se tomó después de que, en una reunión de la Junta de Seguridad, se aconsejara aplazar la cumbre ante la previsión, confirmada por los Mossos d'Esquadra, de que se preparaban una serie de disturbios. "En cuestiones de seguridad, más vale prevenir que curar", argumentó el ministro.

El delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel, indicó que todas las administraciones y cuerpos policiales implicados aconsejaron por unanimidad suspender el encuentro por razones de oportunidad. La reunión habría coincidido con el inicio de la campaña de las elecciones autonómicas catalanas.

Los responsables de la Delegación del Gobierno, la Conselleria de Interior y del Ayuntamiento aseguraron que la seguridad se hubiera garantizado igualmente, pero las movilizaciones convocadas por okupas y grupos antisistema se habrían producido en un mal momento político y mediático.

Desmarque municipal

Pese a la unanimidad de las partes implicadas argumentada por la Delegación del Gobierno, el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Ferrán Julián, se desmarcó de esta postura, al asegurar que el Ayuntamiento no veía riesgos en la celebración de la cumbre y que no había pedido su aplazamiento. El concejal fue categórico. El alcalde, Jordi Hereu, apoyó esta postura, en una declaración institucional en la que apostaba por la celebración del encuentro.

La cumbre viene precedida de los disturbios del pasado 5 de octubre, cuando una manifestación vecinal contra el proyecto de urbanización de una plaza acabó en una batalla campal en el barrio del Raval, que culminó con destrozos en el Museo de Arte Contemporáneo.

En Barcelona hay precedentes, como los ocurridos con motivo de una reunión del Banco Mundial que no llegó a celebrase, o durante la celebración de la cumbre de la UE durante la presidencia española, en marzo de 2003.

La decisión del Gobierno de aplazar la cumbre de la vivienda fue criticada por el PP, al considerar que el Ejecutivo ha cedido al chantaje de los violentos grupos antisistema. El candidato del PP, Josep Piqué, pidió responsabilidades políticas. El candidato socialista, José Montilla, aseguró que la seguridad y la convivencia en libertad serán prioridades de su gobierno, si gana las elecciones.

Una información de X. G. publicada por el diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El Gobierno suspende la cumbre de ministros sobre la vivienda por miedo a los 'okupas' 

Interior afirma que la supresión se hizo por acuerdo de los cuerpos policiales, y la Generalitat lo niega

Barcelona - La reunión de ministros de Vivienda convocada para los días 16 y 17 en Barcelona ha sido cancelada. El motivo es el miedo de las fuerzas del orden a los desórdenes que pudieran ocasionar colectivos okupas en plena campaña electoral. El Ministerio del Interior asegura que la decisión se tomó por acuerdo de la Policía Nacional, los Mossos y la Policía Municipal de Barcelona, al analizar que la coincidencia de la cumbre europea con la campaña electoral iba a complicar el control del orden público. La consejera de Interior, Montserrat Tura, y el teniente de alcalde de Barcelona José Cuervo rechazaron ayer la supresión.

De "bochornoso" calificaron ayer altos responsables de instituciones catalanas que se suspenda una cumbre como la prevista para los días 16 y 17 de octubre con la asistencia de representantes de 30 países de la Unión Europea por la "amenaza" de un grupo de unos 200 jóvenes de movimientos antisistema. Sobre todo porque Barcelona ha organizado, entre otras cosas, los Juegos Olímpicos con la amenaza de atentados terroristas -ETA especialmente- y en 2002 la cumbre de la Unión Europea. Un año antes sí se suspendió la cumbre del Banco Mundial por motivos de seguridad. Ante eso, el argumento de que 200 okupas y antisistema habían puesto en jaque a todas las fuerzas de seguridad de Barcelona causó asombro tanto en la Generalitat como en el Ayuntamiento.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció que la decisión de aplazar sin fecha la celebración del encuentro de los ministros de Vivienda se tomó tras una reunión de la Junta de Seguridad en Cataluña. Ni la Generalitat ni el Ayuntamiento reconocen esa reunión como Junta de Seguridad, una institución que tiene un determinado protocolo y que debe ser presidida por el presidente de la Generalitat. Los Mossos y la Policía Local admiten que se celebró un encuentro de las fuerzas policiales a instancias del delegado del Gobierno, Joan Rangel, pero afirman que en ningún caso fue una Junta de Seguridad quien tomara decisiones vinculantes. El ministerio mantiene que los Mossos y la Policía Local coincidieron con la Policía Nacional en que la mejor solución era aplazar la cumbre.

A la reunión asistieron cargos policiales y políticos de todas las instituciones y cuerpos. Por la Delegación de Gobierno estaban el delegado, el jefe superior de Policía, José López; un alto cargo de la Guardia Civil y otros agentes. Por el Ayuntamiento asistieron el concejal de Seguridad, Ferran Julián, y el intendente de la Guardia Urbana, Xavier Vilaró; por parte del Gobierno autónomo, el director general de Seguridad Ciudadana, Jordi Samsó, y el subjefe de Barcelona, Antonio Blanco.

En la convocatoria de la reunión tuvo papel preeminente el delegado del Gobierno, según diversos asistentes de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona. En la primera parte se analizaron los aspectos policiales. El Cuerpo Nacional de Policía consideró que el peligro era evidente. Los representantes de los Mossos, según el Departamento de Interior, sostuvieron que no había motivo que justificara el cambio: "La policía autonómica estaba y está en disposición de garantizar la seguridad de los ministros y el orden público en la ciudad". La Generalitat y el Ayuntamiento coinciden en que no hay motivos "de seguridad" para cancelar el encuentro. El Ministerio del Interior asegura que todos estaban de acuerdo en que la coincidencia de la campaña electoral catalana y la cumbre europea complicaba el control del orden público. Se habló de modificar el lugar de la reunión y trasladarlo del Palacio de Congresos -en la entrada sur de la Diagonal- a la zona del Fórum porque es más controlable y no facilita el bloqueo de la ciudad si hay incidentes.

Tras la discusión policial, la reunión tuvo una "segunda parte" dedicada a una "reflexión general sobre la oportunidad de la fecha", que coincide con el inicio de la campaña electoral catalana. En eso sí hubo unanimidad. "Pero era una reflexión política, no policial. Es evidente que un altercado tiene mayor repercusión en los medios en campaña electoral que fuera de ella", afirmó el portavoz del Departamento de Interior de la Generalitat. La unanimidad no es sobre problemas de seguridad, sino acerca de la repercusión política, precisó la misma fuente, versión que también da el Ayuntamiento. El acta elaborada por la Delegación del Gobierno tiene el número de registro A2969 e insiste en los problemas de seguridad.

La consejera Montserrat Tura insistió en la falta de argumentos policiales para anular la reunión. La ministra de Vivienda sostuvo todo lo contrario: "Habría sido una tremenda irresponsabilidad por mi parte no hacer caso de la recomendación policial". El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, aseguró que la ciudad está preparada y reclamó que se fije fecha.

La "anarcoinsurrección" y la falta de cariño 

En la reunión que decidió la supresión del encuentro coincidieron dos factores. Uno, los informes policiales que señalan Barcelona como el lugar donde la "anarcoinsurrección" tiene mayor capacidad organizativa y movilizadora. Se trata de informes coincidentes elaborados por las policías española, italiana y griega. Pero hay otro elemento no desdeñable: las policías españolas se miran de reojo y no siempre con amor. Es lo que ocurre entre el Cuerpo Nacional de Policía y los Mossos d'Esquadra.

La primera sostuvo el lunes que el inicio de la campaña electoral detraía efectivos necesarios para la cumbre. La policía autonómica defendió lo contrario. Sus representantes, incluidos los políticos, sostuvieron que eran capaces de hacerse cargo de todo. Pero cedieron cuando la discusión pasó de las capacidades policiales a la oportunidad política del lugar y la fecha. Y les marcaron el gol. Aceptaron "por unanimidad" las "razones políticas" utilizada por el jefe superior de Policía de Barcelona como "razones de seguridad". Ayer trataron de corregir el tiro. Pero la bala ya estaba lejos y había dado en el blanco. La supresión estaba decidida.

CiU y el PP lamentan que se haya "cedido al chantaje" 

La decisión del Gobierno de suspender la cumbre de ministros de Vivienda provocó ayer una oleada de críticas desde diversos sectores políticos y sociales. Los grupos de la oposición en el Ayuntamiento de Barcelona, Convergència i Unió (CiU) y el Partido Popular (PP), acusaron a los gobiernos central, autónomo y local de "ceder al chantaje" de los grupos violentos. Las dos formaciones coincidieron en señalar que la anulación de la cumbre daña la imagen de la capital catalana y pone en entredicho la capacidad de la policía para mantener el orden público.

A juicio del líder municipal de CiU, Xavier Trias, tanto los motivos de seguridad como el hecho de que la cumbre hubiese coincidido con el inicio de la campaña electoral en Cataluña son sólo "excusas". "Cualquier acto de estas características puede generar altercados, pero hay que saber responder", añadió Trias.

En una línea similar -aunque con un tono más agresivo- se expresó el presidente del grupo municipal del PP en el consistorio, Alberto Fernández Díaz: "La democracia ha perdido y se han dado alas a los que quieren romper la convivencia". Fernández Díaz tildó de "vergonzosa" la decisión de anular la cumbre y exigió al Gobierno una rápida rectificación, al tiempo que anunció que reclamará la convocatoria de un "pleno extraordinario urgente" para abordar la cuestión.

Rechazo de las entidades

La Asamblea Popular por una Vivienda Digna había convocado a través de Internet a una protesta pacífica durante la segunda jornada de la cumbre de ministros europeos. La sentada iba a celebrarse el próximo lunes por la tarde y tenía por objetivo denunciar las dificultades que tienen los jóvenes para acceder a un piso. Esta misma asociación consiguió congregar a miles de personas -15.000, según los organizadores; 5.000, de acuerdo con los cálculos de la Guardia Urbana- el pasado 30 de septiembre en una manifestación en Barcelona bajo el lema No vas a tener una casa en la puta vida.

La protesta se celebró en un ambiente festivo y terminó sin incidentes. Por eso, la portavoz, Ada Colau, se mostró ayer sorprendida ante la decisión de anular la reunión por miedo a altercados. "Es ofensivo. Si saben quiénes crean problemas, que los busquen. Pero creemos que la verdadera motivación es silenciar la protesta por la vivienda durante la campaña electoral", indicó Colau, quien añadió que la asamblea mantiene la convocatoria para el lunes.

La Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) también se mostró contraria a la decisión del Gobierno. En un comunicado difundido ayer señala que la suspensión "fortalece a los violentos" y los sitúa "al mismo nivel que los que plantean sus reivindicaciones de forma justa".

Una información de Jesús García, Blanca Cia, Francesc Arroyo, Cristina Galindo Y Jorge A. Rodríguez publicada por el diario EL PAIS el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


'Okupas' se apoderan de la Ciudad Condal ante al pasividad de la Generalitat

Por Narrador - 8 de Octubre, 2006, 8:00, Categoría: Nefasto Efecto ZP

«Hagamos más guerrilla urbana y con menos contemplaciones»

«Okupas» y antisistema, más organizados que nunca, se adueñan de la Ciudad Condal

Barcelona - «¿Y qué, para el 12 de octubre -Día de la Hispanidad- qué haremos? ¿La manifestación y ya está?», decía ayer un internauta en el principal foro de movimientos alternativos, antisistema y «okupas» de Barcelona. «Más guerrilla urbana y menos contemplaciones, pim, pam, pum», le respondía otro. «Ok, quemad cuatro contenedores, pintad cuatro paredes y tirad cuatro cohetes, así justificáis un presupuesto de millones de euros en policías», respondía otro, más escéptico.

Estas conversaciones se suceden una tras otra cada día, y están intercaladas por peticiones de ayuda del colectivo «okupa» ante un desalojo inminente, conferencias, llamamiento a manifestaciones, la última crítica de la película «Salvador» (Puig Antich) y un larguísimo etcétera. Es ahí donde se cuece el movimiento que tantos quebraderos de cabeza está causando a vecinos, políticos y al mobiliario urbano de la capital catalana. Desde hace dos años, el movimiento «okupa» y antisistema de la ciudad pasa por un momento muy prolífico gracias, precisamente, a que internet les fortalece, les hace estar mucho más unidos.

Dos episodios muy graves

El último altercado tuvo lugar el jueves por la tarde, cuando un grupo de jóvenes de estética «okupa» lanzó piedras y bolas de pintura en una trifulca ocurrida en el centro de la ciudad. Un mosso d"Esquadra requirió varios puntos de sutura al estallarle una botella de cristal en la cabeza. Fueron detenidas dos personas. Una de ellas, una joven alemana, la presunta autora del lanzamiento, «no tenía domicilio conocido», señaló la Policía Autonómica.

Éste ha sido el último incidente, pero en los dos últimos años ha habido muchos más. Dos de ellos fueron especialmente graves. En febrero, una pedrada dejó en coma a un guardia urbano que trabajaba en abortar una fiesta ilegal en la calle Sant Pere Més Baix de la ciudad.

En junio, el desalojo de «La Fera», una casa «okupada» del barrio de Gràcia -el bastión del movimiento- acabó con una impresionante batalla campal, con contenedores en llamas y cabinas telefónicas y semáforos incendiados. Los daños en el mobiliario ascendieron a 16.000 euros, más 5.000 en labores de limpieza. No hubo detenciones porque «los agresores iban encapuchados», argumentó la consellera de Interior, Montserrat Tura.

A todo ello se suman los altercados durante el «macrobotellón» en el Casco Antiguo de marzo -convocado, precisamente, a través del foro de internet antes mencionado-, que se saldó con 54 detenidos y 68 heridos; el saqueo y destrozo de varios comercios durante la celebración de la Copa de Europa del Barça, con otros 29 detenidos; y los 59 arrestados por allanar las dependencias policiales de la Zona Franca de Barcelona.

Los vecinos y comerciantes de Gràcia reiteran que están «hartos» de la situación. No sólo de las batallas tras cada desalojo, también de que los radicales «hacen ruido por la noche y orinan junto a los portales».

Se da la circunstancia, además, que tras el episodio que dejó en coma al guardia urbano el Ayuntamiento anunció la puesta en marcha de una comisión sobre «okupas» para abordar el fenómeno. Según denunció ayer el presidente municipal del PP, Alberto Fernández Díaz, la comisión no se ha reunido desde el mes de junio -cuando se produjo ese grave incidente- hasta hoy. Es decir, ha permanecido inactiva desde su constitución, lo que viene a ser una decisión sólo «de cara a la galería». Todo ello aderezado con el polémico anuncio que realizó hace unos meses el ex alcalde Joan Clos, sobre la apertura de una «mesa de diálogo» con los «okupas», algo que fue duramente criticado por la oposición, que considera un error dar voz a los violentos, a la ya denominada «kale borroka catalana».

Una información de Xiana Siccardi publicada en el diario LA RAZON el domingo 8 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Barcelona, capital europea de la «okupación»

Los Mossos d"Esquadra explicaron ayer a este diario que controlar a estos violentos es «prioritario» después de los incidentes ocurridos el pasado jueves en pleno corazón de Barcelona. El ex alcalde de Barcelona, Joan Clos, dijo hace unos meses que los protagonistas de todos estos actos vandálicos -desde 2004 se han producido una veintena de episodios graves para el orden público- son apenas «unas 200 personas».

Actúan cada vez que pueden infiltrarse en una manifestación, sea cual fuere su contenido. Van encapuchados y realizan pintadas, lanzan piedras y botellas, y gritan consignas en contra de la «opresión policial» y la «especulación» del Ayuntamiento. Muchos de ellos viven en casas «okupadas», y otros llevan una vida aparentemente normal. La Policía Autonómica reconoce que Barcelona resulta atractiva para jóvenes alternativos -sobre todo Francia e Italia-, y algunos están vinculados a células anarquistas.

La «kale borroka» catalana

En los últimos dos años, el movimiento antisistema se ha vuelto más violento. Sus acciones se basan en el destrozo del mobiliario urbano. En junio, durante un desalojo, los radicales destrozaron contenedores, cabinas telefónicas y semáforos. Su restauración costó 20.000 euros.

Una información publicada en el diario LA RAZON el domingo 8 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.