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21 de Octubre, 2006

Ramírez reconoce que firmó como autor unos análisis que nunca hizo

Por Narrador - 21 de Octubre, 2006, 6:00, Categoría: 11-M

El jefe de sección de la Policía Científica revela a la magistrada Gemma Gallego que antes de eliminar las referencias a ETA lo consultó con el secretario general de la unidad, Pedro Mélida

MADRID.- Francisco Ramírez, jefe de los tres peritos de la Policía Científica que hicieron referencia a ETA en un informe sobre el 11-M, admitió ayer durante su declaración como imputado ante la juez Gemma Gallego que no realizó ninguna de las pruebas analíticas que se indican en el dictamen enviado al magistrado Juan del Olmo.

En ese documento oficial, Ramírez asegura que «se hizo cargo» de las muestras de ácido bórico (1,3 kilos) hallado en casa de Hasan Haski, procesado como inductor del 11-M, y «procedió a utilizar las siguientes técnicas analíticas:...», lo que, en realidad, hicieron Manuel Escribano, Isabel López y Pedro Manrique.

Los peritos Escribano, López y Manrique incluyeron en su informe sobre Haski unas observaciones para destacar que ese mismo tipo de ácido apareció en un piso franco de ETA desmantelado en Salamanca en 2001 y, dos años antes, en la vivienda de un joven antisistema acusado de volar cajeros automáticos.

El jefe de sección Francisco Ramírez eliminó esas observaciones, que, por tanto, no pudieron ser conocidas ni valoradas por el juez Del Olmo, instructor del sumario del 11-M.

Preguntado ayer por la titular del Juzgado de Instrucción número 35, Gemma Gallego, por qué actuó así, Ramírez explicó que tras recibir las muestras de ácido bórico él asignó el dictamen a Escribano, que lo realizó con su equipo.

Cuando se lo entregaron, lo leyó y se dio cuenta de que contenía «apreciaciones personales» que podían generar confusión y que no se ajustaban a las normas de control de calidad existentes en la Comisaría General de Policía Científica.

Ramírez desveló a la juez que, en ese momento, hizo una consulta con un superior -el secretario general, Pedro Luis Mélida-, quien también consideró que el informe debía ser modificado.

El jefe de sección pidió a los peritos que cambiaran el dictamen, a lo que se negaron.

Aseguró que también les ofreció hacer constar sus observaciones en una minuta (documento interno) dirigida a la Comisaría General de Información, si de lo que se trataba era de advertir que podía seguirse una línea de investigación por esa vía. Los peritos indicaron que ellos querían que esas observaciones figuraran en el propio informe pericial.

Entonces Ramírez se reasignó a sí mismo la pericia que, en contra de lo que exige la ley, sólo lleva una firma, la suya. Aunque el documento finaliza con una alusión a la «rúbrica de los firmantes», únicamente figura la de Ramírez. Al ser preguntado por esta discrepancia, el funcionario contestó que no quiso comprometer a ningún otro perito del laboratorio.

Durante un «respetuoso» y «exhaustivo» interrogatorio -según lo describieron fuentes de la defensa- que duró algo menos de tres horas, Gallego preguntó a Ramírez por otras diferencias entre el informe original elaborado por los peritos y el dictamen que finalmente se envió, a través de la Comisaría General de Información, al juez del 11-M.

En el primer documento, Escribano, López y Manrique certifican que han realizado ocho pruebas para determinar que se trata de ácido bórico, además de un «estudio bibliográfico». En el informe remitido a la autoridad judicial, Ramírez suprime dos de esas pruebas (los ensayos a la llama y la formación del éster metilbórico) y elimina el «estudio bibliográfico», que es el que permite a Escribano, a través de las fichas que guarda, recordar los casos precedentes de terrorismo en los que se halló la misma sustancia.

Sobre esta diferencia, Ramírez apuntó que para ese tipo de análisis hubieran bastado dos o tres pruebas y que el resto no eran relevantes para determinar de qué sustancia se trataba, por lo que no consideró trascendente su supresión.

El jefe de sección admitió, no obstante, que él no hizo ninguna prueba, aunque lo certificara así en el documento oficial remitido al juez Del Olmo. Manifestó que él «asumió el resultado» de los análisis efectuados por Escribano, López y Manrique porque eran correctos, fueron realizados por peritos competentes y con las técnicas adecuadas.

Cuando se le preguntó por la alteración del sobre en el que se refleja a qué perito se asigna el estudio, el jefe de sección dijo no recordar quién sustituyó el nombre de Escribano por el suyo. La juez hizo que se le mostrara el sobre y Ramírez acabó reconociendo que lo hizo él y que era su letra.

Francisco Ramírez salió del Juzgado manteniendo la condición de imputado con la que entró a declarar. No se trata de una imputación judicial (esto es, Gallego no ha dictado ningún auto atribuyendo al funcionario una conducta delictiva), sino una imputación formal derivada del hecho de que Ramírez está denunciado por falsedad documental por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M.

Fuentes jurídicas indicaron que otros mandos policiales, y en concreto Mélida, tendrán que acudir a declarar a la Plaza de Castilla también como imputados.

Información de Maria Peral publicada por el diario EL MUNDO el sábado 21 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.