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Un 67% de españoles cree que aún no se sabe la verdad sobre el 11-M

Por Narrador - 16 de Octubre, 2006, 8:00, Categoría: 11-M

SONDEO SIGMA DOS-EL MUNDO.- El 75% pide que la prensa siga investigando los atentados Un 50% piensa que «no está claro» qué fue lo que explotó en los trenes y un 29%, que sí lo está El 39% opina que «se han desdeñado los indicios» relacionados con ETA Un 38% considera que los mandos falsificaron el documento enviado al juez y sólo un 12% cree culpables a los peritos

MADRID.- No todos se lo creen todo. Los ciudadanos están muy lejos de darse por satisfechos con la versión oficializada sobre lo que sucedió en los atentados del 11 de Marzo de 2004. En el sondeo elaborado por Sigma Dos para EL MUNDO, y preguntados sobre si, en su opinión, ya se conoce toda la verdad sobre el atentado, hay una clarísima mayoría, un 67,5%, que contesta que no. Incluso los votantes del PSOE consideran, aunque en menor porcentaje (55,1%,), que sigue sin conocerse todo lo ocurrido.

La consecuencia lógica a esta respuesta es el aplastante respaldo (75%) que los españoles otorgan al trabajo de los periodistas que se esfuerzan por encontrar algún tipo de explicación a tantas incógnitas. Una de ellas es, precisamente, la que se refiere al tipo de explosivo que estalló en los trenes, de cuya composición exacta sigue sin haber noticia. El 50% considera que ese dato no ha sido aclarado aún.

La aplastante mayoría que se muestra convencida de que todavía quedan cosas por saber en torno al 11-M, se mantiene en los tramos establecidos por género y por edad. La variación más llamativa se produce cuando las respuestas se agrupan por recuerdo de voto: los que apoyaron al PSOE están de acuerdo en que aún no se sabe lo sucedido, pero lo están en una proporción mucho más pequeña (55,1%,) que se contrapone además con un 36,3% de esos votantes de izquierda que aseguran que ya está todo claro. Más evidente todavía es la respuesta cosechada entre los seguidores de Izquierda Unida, que opinan por una ajustada mayoría (47,2%) que no hay nada más que averiguar, frente a un 46,1% de esos mismos votantes de IU que piensan que las cosas no están definitivamente despejadas.

Éste es un caso en el que las posiciones se dividen, no tanto por criterios basados en la lógica ciudadana sino por espacios ideológicos. Por eso mismo, son los votantes del PP los que responden abrumadoramente (84,2%) que no se sienten satisfechos con los resultados de la investigación y quieren «saber más». Y en esa línea están también los ciudadanos que se agrupan en el epígrafe «Otros», y que responden a los votantes de otras formaciones y, quizá a los abstencionistas electorales.

¿Qué dicen los jóvenes a esto? Los que tienen de 18 a 29 superan con creces la tónica general y opinan, en un 74,1% que los vericuetos de la investigación sobre la trastienda de aquella matanza deben ser todavía recorridos a fondo.

Hay división de criterios, sin embargo, en la consideración ciudadana sobre el interés que pueda tener el Gobierno en que se conozca toda la verdad sobre el 11-M. Aquí las opiniones están muy repartidas. Es decir, muy divididas. El 46,3% del cómputo general cree que el presidente Zapatero es el primer interesado en el esclarecimiento de los hechos. Lo que sucede es que la media general queda condicionada por ese 72,2% de los votantes socialistas que responden en ese sentido y que, como es natural, no están dispuestos a dudar de la voluntad democrática de su líder. También los partidarios de IU refuerzan en un 68,3% esa posición. Pero, en términos generales, esa es la tónica de todas las repuestas: aunque por un margen muy estrecho, de dos o tres puntos máximo de diferencia, la mayoría concede al presidente la voluntad de ayudar a esclarecer todos los aspectos del atentado.

En sentido contrario, son los votantes del PP los que condicionan la proporción total de las respuestas negativas a esta pregunta: el 73,3% de los seguidores de Rajoy dicen estar convencidos de que Zapatero no quiere seguir adelante con las investigaciones sobre el atentado. Y, como resumen perfecto de la división de opiniones sobre esta cuestión precisa, aparecen los agrupados en el epígrafe «Otros» que reparten sus respuestas equitativamente: el 42,3% piensa que el presidente está interesado en que se conozca toda la verdad y el 42,1% piensa que no. Una perfecta división de opiniones, como decíamos antes.

En lo que tienen pocas dudas los ciudadanos consultados es en quién tiene el mayor interés en investigar los hechos. Dejando subrayado de antemano que aparece un altísimo porcentaje (22,1%) de los que confiesan no tener ni idea de quién es el que tiene la determinación de averiguar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, aparece una mayoría de un 43,7% que opina que es la prensa, o alguna prensa, la que está husmeando más a fondo entre los pliegues de aquella matanza.

Esa mayoría se debilita claramente en las respuestas de los votantes socialistas que, aunque sí le reconocen a la prensa ese papel investigador (33,6%), no dejan de señalar, con un 23,5% que es la Justicia quien más se esfuerza en investigar los hechos. Proporción que, en el caso de los votantes de IU, se invierte (30,3% a favor de la Justicia y 21,% a favor de la prensa) porque, una vez más, como en casi todos los sondeos, son los seguidores de la izquierda comunista quienes defienden con mayor rotundidad las tesis que originalmente proceden del PSOE.

Por descontado, los españoles consultados en este sondeo, consideran que la prensa debe seguir investigando lo ocurrido el 11-M. Ahí el porcentaje de síes es masivo (75%) porque, ciertamente, no debe de resultar fácil atreverse a sostener que los periodistas deben dejar de meter la nariz y la pluma en los asuntos más importantes de la vida nacional. Todos están de acuerdo, pues, en que los periodistas deben investigar, y lo están en proporciones altísimas. Con un matiz y con una excepción. El matiz corresponde a los votantes socialistas que, aunque muy mayoritarios, se muestran mucho menos entusiastas con la idea (67,2%). Y la excepción la encarna de nuevo el votante de IU que reparte sus opiniones sobre este asunto entre el 48,5% que está de acuerdo en que alguna prensa cumpla su función natural, y el 46,2% que lo que quiere es que se deje de husmear en las incógnitas del atentado.

De todas las preguntas que EL MUNDO ha hecho y se ha hecho sobre lo ocurrido aquella trágica mañana, hay una que parece haber calado firmemente en la opinión de los ciudadanos. Preguntados sobre si creen que ha quedado claro qué tipo de explosivo estalló en los trenes, la mayoría, el 50,4% dice que no. Y, aunque también en este punto hay que consignar una elevada tasa de abstención (20,4%), los consultados coinciden en afirmar que este dato esencial se desconoce por el momento. Incluso entre los simpatizantes del PSOE hay serias dudas. El 38,7% de ellos dice que sí se sabe qué explotó, pero hay un muy significativo 36,7% que, aún votando al PSOE y participando, suponemos, de su línea política, reconoce que esa pregunta sigue todavía sin respuesta. Por supuesto, los seguidores de Izquierda Unida son quienes lo tienen más claro y van en sentido contrario al de la opinión general: el 48,9% no tiene dudas de lo que explotó aquel día y sólo un 27% cree que esa incógnita sigue sin despejar.

Entrando en el asunto del caso de los peritos policiales que acudieron al juzgado de Garzón como testigos y salieron como imputados de falsedad mientras sus mandos quedaban exonerados de toda responsabilidad penal por parte del juez que no tenía competencias para abrir diligencias sobre el caso, la ciudadanía ha pasado por su propio tamiz todo el zafarrancho de acusaciones cruzadas y de confusiones buscadas y ha llegado a una conclusión: el 35,5% opina que quienes falsificaron el documento que conectaba eventualmente a ETA con el 11-M no fueron los peritos sino que fueron los mandos policiales que enviaron al juez un texto distinto al auténtico.

Tan sólo un 12,2% cree que los responsables de la falsificación fueron los peritos que hicieron el análisis y el informe técnico. Esa mayoría que adjudica la presunta falsedad a los jefes de la Policía Científica es, de todos modos, relativa, porque lo más llamativo de esta respuesta es que cuenta con un aplastante porcentaje de quienes no saben o no pueden contestar a la pregunta. El 52,4% prefiere no pronunciarse, cosa nada sorprendente, habida cuenta de la tela de araña tejida por el juez y por otros medios sobre la cuestión.

De todos modos, y manteniéndose en todos los segmentos esa mayoría que se declara superada por los datos y no se siente capaz de tener opinión, lo llamativo de esta respuesta es que en ninguno de los tramos, ni siquiera entre los votantes del PSOE y hasta de Izquierda Unida, hay discrepancias sobre la conclusión de quienes sí opinan: los falsarios fueron los mandos, no los peritos.

La siguiente cuestión que Sigma Dos ha planteado a los ciudadanos consultados recibe una respuesta muy repartida. Se trataba de pulsar la opinión de la ciudadanía sobre si la Policía y los jueces han indagado en todas las pistas que se les han abierto en el transcurso de sus investigaciones o si, por el contrario, se ha desdeñado sistemáticamente todo indicio que, directa o indirectamente, pudiera vincular los acrónimos ETA y 11-M.

Y las respuestas han sido éstas: el 39,2% del cómputo total se inclina por la segunda hipótesis, la de que en este asunto sólo se ha investigado en una dirección y se han ignorado todos los indicios que desviaran la atención hacia las posibles connivencias entre los islamistas y los etarras. Quienes opinan lo contrario suman un 35,5%. Lo que sucede es que, si se observan los porcentajes tramo por tramo, se encuentran muchos saltos en la opinión expresada por los consultados.

Los hombres, las mujeres, los jóvenes y los votantes del PP, éstos de forma mayoritaria (56,5%), creen que se ha huido de investigar cualquier relación entre el atentado y la banda terrorista. Pero quienes tienen entre 30 y 64 años, los votantes del PSOE (51,6%), y los de Izquierda Unida (61,7%) piensan que la investigación ha sido amplia y exhaustiva. Y aquí aparece también un muy alto porcentaje de abstención en las respuestas, cosa no sorprendente en la medida en que no es fácil para un ciudadano no especializado el apreciar tal cúmulo de datos, de matices y de deliberadas confusiones.

Finalmente, se le hacen a los electores dos preguntas muy concretas. La primera, si creen que existe alguna relación entre el atentado del 11-M y los servicios secretos de Marruecos. La respuesta mayoritaria es «no sé» (44,9% en el cómputo global) y, fuera de esa mayoría, son más quienes creen que uno y otro elemento no tienen relación entre sí, que quienes creen que los servicios de inteligencia marroquíes estaban de alguna manera enterados de los preparativos del atentado. Sólo el votante del PP despunta en esta respuesta de hipotética vinculación, pero lo hace en un porcentaje pequeño (36%) en relación con la proporción de los simpatizantes populares que realmente son incapaces de tener opinión al respecto (44,6%).

Otra cosa es la pregunta en torno a la posible relación entre ETA y el 11-M. Aquí el porcentaje de quien no sabe o no contesta es relativamente bajo (15,2%) pero la mayoría (52,3%) piensa que esa relación no ha existido. Esa mayoría se mantiene en todos los tramos, se incrementa de manera muy notable entre los votantes del PSOE (76,6%) y mucho más entre los seguidores de IU (86,8%). Pero cambia de signo cuando quien responde es simpatizante del PP porque ahí la mayoría (65,2%) dice estar convencida de que algún nexo ha habido entre la matanza de Madrid y las acciones de la banda terrorista.

Información de Victoria Prego publicada por el diario EL MUNDO el lunes 16 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.