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La Candidatura de Bono: Editoriales

Por Narrador - 11 de Octubre, 2006, 9:30, Categoría: PSOE

“Bono, para mejor ocasión” (Editorial de EL MUNDO)

El torbellino de expectación que ayer se generó en torno a la posibilidad de que José Bono aceptara la oferta de Zapatero de disputarle la Alcaldía de Madrid a Alberto Ruiz-Gallardón se desinfló cuando a última hora de la tarde se conoció el verdadero estado de la cuestión, que poco tiene que ver con el que se había venido pintando desde las cocinas de la calle Ferraz.

El primer equívoco salió de labios del propio Bono, que dejándose querer dijo en la presentación de un libro que no le «amargan los dulces» y que le agrada que su partido se acuerde de él «para un puesto de esa importancia». A lo largo de la mañana, María Teresa Fernández de la Vega, Diego López Garrido y Trinidad Jiménez se habían deshecho en encendidos elogios hacia el ex ministro y a primera hora de la tarde el PSOE llegó a anunciar que le iba a formular una petición oficial, en un juego de maniobras envolventes que debía haber terminado con la rendición incondicional del protagonista.

Y sin embargo Bono no parece tener la motivación suficiente para dedicarse en cuerpo y alma a las infraestructuras madrileñas. Le ha dicho a Zapatero que por respeto al partido y por gratitud hacia sus muestras de afecto se lo pensará, pero le ha adelantado que es muy improbable que diga sí. No es sólo que no le atraiga la brega municipal: es que muy bien podría pensar que si el partido lo valora tanto debe reservarlo para mejor ocasión.

El ex ministro acertará si no acepta el caramelo envenenado de Ferraz, en el que algunos han querido ver el intento de enviarle a perecer en una batalla casi imposible. Será coherente consigo mismo -no se ha cansado de decir que no iba a aceptar el encargo- e inteligente al aplazar su regreso hasta las generales. Aceptar la oferta le obligaría a volver a primera línea en un momento en el que tendría que pronunciarse sobre asuntos especialmente incómodos en los que seguramente no comparte la opinión de su propio partido. Y le obligaría sobre todo a aclarar los verdaderos motivos por los que dejó el Gobierno, que permanecen envueltos en un nebuloso silencio.

De confirmarse, la negativa del ex ministro dejará un paisaje desolador en el PSOE madrileño, obligado a encontrar cuanto antes un candidato a la altura del rival y de quien ha preferido no aceptar el reto. Sea quien sea el elegido, ya nada podrá evitar que el pertinaz fantasma de Bono deambule por los pasillos de Ferraz en la próxima noche electoral.

Editorial publicado en el diario EL MUNDO el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Un candidato por descarte para la batalla de Madrid” (Editorial de LA RAZON)   

El PSOE deshojó, por fin, la margarita y presentará a José Bono como candidato a la Alcaldía de Madrid. Un mes después de que Trinidad Jiménez tirara la toalla, los socialistas se han visto obligados a recurrir a un candidato de primera hora. La elección de Bono pone de manifiesto tanto la ausencia de voluntarios en las filas del PSOE para batirse con el candidato del PP, como la escasez de banquillo que exhibe el equipo de Simancas. El rotundo «no, no y no» que dio Felipe González descolocó a la cúpula del PSOE, que ha tenido que tirar de José Bono por descarte. Sólo el sentido de la obediencia del político manchego ha salvado a su partido de un ridículo mayor. Que el anuncio de su candidatura se produzca en unas horas especialmente bajas para el Gobierno, acosado por cuestiones como la inaceptable rebaja de la pena para el etarra De Juana Chaos, sugiere que el recurso a José Bono sigue funcionando como una eficaz cortina de humo. Por lo demás, es de sobra conocida la competencia política del casi vitalicio ex presidente de Castilla-La Mancha y ex ministro de Defensa. Sus méritos son innegables, pero no deja de sorprender la versatilidad y mudanza con que se conduce. Dijo abandonar la política «para dedicarse a su familia», pero su intención sólo ha durado siete meses. Hace unos días aseguró, en referencia a la Alcaldía, que «ni soyde Madrid ni vivo en Madrid» y criticó a «los paracaidistas en política». Es verdad que, a diferencia de otras importantes alcaldías, Madrid no exige carnés ni limpiezas de sangre a sus candidatos. Sin embargo, tampoco le será fácil encajar la candidatura de un ex presidente manchego que por prometer hasta le prometió a Gallardón que jamás se mediría con él en las urnas.

Editorial publicado en el diario LA RAZON el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Si Bono fuera candidato” (Editorial de ABC)

Parece que José Bono está dispuesto a interrumpir el periodo de descanso que reclamaba hace pocos meses para justificar su salida del Ministerio de Defensa, y que aquel viejo juramento de no disputar una elección con Alberto Ruiz-Gallardón puede formar parte del guión de promesas incumplidas. El PSOE recurre a Bono para plantar cara al PP en el Ayuntamiento de Madrid, y lo hace convencido de que su nombramiento puede romper la unidad del voto popular en cantidad suficiente como para llevarse por delante las aspiraciones de Esperanza Aguirre y del actual alcalde de Madrid. Que nadie se lleve a engaño: el PSOE, con Bono, busca recuperar Madrid no desde la movilización del voto de izquierdas, sino de la movilización reactiva del voto de derechas. En la biografía del probable candidato figura un episodio reciente, la supuesta agresión, nunca confirmada, sufrida por parte de militantes del PP que fueron ilegalmente detenidos, según sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid. Nadie debería olvidar tampoco la fidelidad a las consignas de su partido -como, por otra parte, no podía ser de otra manera- en sus actuaciones en relación con el Yak-42, ni el papel que desempeñó en el llamado «caso del lino», con un frontal ataque a la entonces ministra de Agricultura, Loyola de Palacio. Tampoco será difícil para sus adversarios rescatar algunos episodios de su etapa en Castilla-La Mancha, en los que defendió a ultranza las pretensiones autonómicas frente a la ciudad que ahora aspira a gobernar. Como efecto indirecto, el perfil del aspirante socialista beneficia la candidatura popular en la región de origen de Bono al desactivar la injusta acusación a María Dolores de Cospedal de ser una «paracaidista» que aterriza en territorio ajeno.

El asunto tiene una lectura de política general. La imagen centrista de Ruiz-Gallardón preocupa no sólo en el PSOE, sino en ciertos sectores de su propio partido, para los cuales una derrota electoral en mayo sería la mejor forma de desactivar sus aspiraciones. La pinza está servida. Con la anuencia interesada de quienes prefieren otras estrategias, el PSOE podría ser el gran beneficiado. El objetivo de Zapatero es provocar la disensión en el PP, utilizando para ello a quienes están dispuestos a ganar la batalla interna aunque sea a costa de hundir las posibilidades del centro derecha en 2008. Mucha gente de buena fe ha visto con sorpresa cómo medios supuestamente afines a los populares desarrollan una campaña contra el alcalde. Sería una operación redonda para el PSOE, que de una sola tacada conseguiría recuperar uno de los emblemas populares, neutralizar a un rival temible en las urnas y hasta poner las bases de una «falsa oposición» de apariencia españolista para que todo quede en casa.

Editorial publicado en el diario ABC el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.