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"Un silencio casi insoportable" por Charo Zarzalejos

Por Narrador - 9 de Octubre, 2006, 7:00, Categoría: Opniones

«En estos casos nada es lo que parece. Hay escenificación, ganas de protagonismo, vértigo y todo son medias verdades y medias mentiras». Éste es el análisis que hace un veterano dirigente del PNV, muy ajeno a la política diaria, pero buen conocedor del mundo de ETA y con una dilatada experiencia política. Cree que Zapatero «es frío y calculador pero sin historia suficiente para conocer a esta gente», y «esta gente, aunque ahora sean otros a los que fueron en los ochenta, son los mismos. Tienen el mismo discurso y además no son tontos».

Y hay un punto en el que los acontecimientos le dan la razón, y es que en este proceso nada es lo que parece. Parece que Batasuna está muy enfadada y que el proceso está en crisis. Parece que el presidente tiene todas las cartas en la mano, todo bajo control y que, incluso, tiene el dibujo final del laberinto. Parece que la quema de cajeros, incendios de sedes y juzgados es «kale borroka» pura y dura, pero no hay que condenarlo porque no es para tanto y, además, se trata de poner palos en la rueda, que es lo que dijo el portavoz socialista José Antonio Pastor en el Parlamento vasco. Ayer mismo, cuando todos condenaron el ataque al juzgado de Pasajes, ¿no dramatizaron? ¿Dónde se encuentra la verdad? ¿En el rechazo del Parlamento vasco a condenar la violencia callejera o en las condenas de cada cual? Pase lo que pase, lo correcto es hacer como el Parlamento vasco. No condenar, no dramatizar.

El silencio del presidente comienza a ser casi insoportable. «Los agoreros no van a tener razón», le gusta decir, pero aquí no hay agoreros, hay desconcertados ante el silencio del presidente, porque sus palabras son, para los demócratas, las importantes. Pero el presidente no dice nada, salvo que el proceso está en marcha. No dice nada a nadie y cuando a alguien le toca decir algo es la vicepresidenta, que cuando habla del proceso su sonrisa se queda tan sonriente como helada.

Pero, ojo, que el presidente tampoco dice nada del candidato a la Alcaldía de Madrid, salvo que «Rafa y yo decidiremos» sobre el asunto. Naturalmente, nadie se cree que Simancas vaya a ser voz decisiva. Quien está desbrozando el camino es Pepe Blanco, que como bastante tiene con las municipales, del «proceso» quiere saber lo justo. Cuanto menos mejor. Entre los socialistas el lema es «eso es cosa del presidente». Hasta hace poco se referían sólo al proceso, ahora también al rival de Gallardón.

Cada vez más cuestiones rozan el misterio. Lo que no es misterio alguno es que hasta hace unas semanas CiU ganaba con holgura las elecciones catalanas, pero en septiembre los datos que tienen el PSOE aseguran que acortan distancias. En cuanto Montilla se deje, le van a aconsejar que «arriesgue». No se concreta en qué consiste el riesgo. Lo que sí es seguro es que no va a apostar por hacer de Cataluña una autonomía generosa y solidaria con la inmigración. «Tenemos muchos, muchísimos», dicen al unísono socialistas y convergentes, que ahora con los Presupuestos se van a ver las caras. En el PP creen que mantienen posiciones en Cataluña, que conservan Madrid -«la joya de la corona»- y que ganan posiciones en todas las capitales andaluzas y en pocas localidades gallegas. Insisten en que pueden ganar las generales si la participación no supera el 72 por ciento.

Hoy Mariano Rajoy reúne a la dirección de su partido. Ve con satisfacción que los líderes regionales cada vez están más afianzados y en la periferia intuye una excelente cantera para los tiempos venideros, para cualquiera que sea la suerte electoral mantener el proyecto, «el único que es capaz de ser contrapunto al socialismo». Hasta los más críticos con Aznar, que en el PP también los hay, creen que el gran acierto del expresidente fue organizar la derecha en un proyecto «duradero». «Siempre hemos sido un desastre y ahora somos y seguiremos siendo un proyecto consolidado».

Zapatero de su partido viene a decir lo mismo. «Somos un partido unido en el que se convive». Y callan. Muchos socialistas siguen con las manos en la cabeza, pero callan. Y callados deberán seguir si las cosas no van bien. Todos han unido su suerte a la del presidente y por seguirle se le dice al PP, «ale, os chincháis. No apoyamos vuestra propuesta de condena a la kale borroka, porque queréis incordiar y además dramatizáis». Después de escuchar al portavoz socialista en el Parlamento vasco, los nacionalistas se quedaron sin palabras. Pastor, socialista, lo había dicho todo y más.

Publicado por el diario ABC el lunes 9 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.