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Rajoy propone ante el desastre de la Inmigración Ilegal

Por Narrador - 8 de Octubre, 2006, 9:00, Categoría: Inmigración

Rajoy se desmarca del «trágala» del pacto en inmigración con su plan de Gobierno

La carta de su propuesta de modelo de Estado la jugará coincidiendo con el aniversario de la Constitución

Madrid - Mariano Rajoy clausuró ayer la conferencia sobre inmigración de su partido, foro que el PP ha utilizado para impulsar su ofensiva contra el Gobierno en un asunto clave electoralmente. El camino se lo despejaron el consejero político del ministro francés Sarkozy, François Fillon, y la ministra de Integración Europea de Rumanía, Anca Daniela, además de Ignacio Astarloa y Ana Pastor, responsables de Justicia y Seguridad y de Política Social, respectivamente. Entre otras cosas, el PP quiere agilizar los procedimientos de expulsión y reforzar con alta tecnología los puestos fronterizos.

El mensaje del jefe de la oposición recogió las apelaciones a la integración, a la solidaridad y a la definición de la inmigración como una oportunidad para el crecimiento de España que se escucharon el viernes, pero las trufó con un desmarque absoluto del Gobierno en el que llegó a negar credibilidad y viabilidad a la oferta de pacto de Estado con la que éste ha intentado contraprogramar sus iniciativas. «Ahora nos ofrecen un pacto, nos imponen un pacto, nos exigen un pacto; es un trágala, un ardid para lavar sus evidentes y gravísimas responsabilidades. Es el viejísimo truco del boxeador sonado. Cuando este Gobierno se queda sin aire se acuerda de la oposición», sentenció. Como el jugador crecido porque se cree que parte con ventaja, Rajoy no se detuvo en miramientos una vez que él ya ha propuesto en reiteradas ocasiones a Zapatero un consenso en asuntos de Estado, como la inmigración, que nunca ha llegado a buen puerto. Denunció la falta de solidaridad de la «izquierda trasnochada, ambigua y ridícula», a cuya «ineptitud» atribuyó el drama de que cada vez más personas se jueguen la vida cruzando el Atlántico; dibujó un Gobierno, «armado de ideología y de soberbia», que se lanzó a «regularizar masivamente a cientos de miles de inmigrantes y ha convertido a España en una tierra prometida para todo el África subsahariana»; y hasta, con cierta ironía, dio consejos en clave estratégica al Ejecutivo. «Nosotros les brindamos soluciones y una sugerencia: menos hablar y empiecen a gobernar».

Las dos jornadas de «tormenta de ideas» con expertos de la sociedad civil de todos los ámbitos concluyen con un centenar de propuestas que el PP utilizará como base para elaborar su programa electoral, siempre dentro de unas líneas rojas muy definidas: legalidad, control de fronteras, agilización de la repatriación de todos los ilegales que llegan a España, incluidos los menores, y medidas de integración de los inmigrantes legales.

Rajoy ya adelantó ayer que hace suyas siete iniciativas:

• Prohibir por ley las regularizaciones extraordinarias masivas.

• Cambiar los procedimientos administrativos de la legislación de extranjería para las expulsiones y devoluciones. A su juicio, no se puede dar la misma solución a los extranjeros en situación ilegal que a aquellos extranjeros que cometan actos en contra del orden público y la seguridad.

• Mejorar los sistemas de control de fronteras.

• Creación de una Agencia de Inmigración y Empleo.

• Modificar el padrón y exigir la condición de legal para empadronarse, en la línea de lo que están haciendo otros países de Europa.

• Avanzar en una política europea común en materia de inmigración. Para ello, plantea poner en marcha una gestión coordinada de las fronteras exteriores y lograr el compromiso de todos los Estados miembros de no volver a impulsar procesos de regulación masiva.

• Convertir la política de inmigración en un eje básico de la política exterior de la Unión. El jefe de la oposición defiende intensificar la cooperación al desarrollo, primando a aquellos Estados que colaboren en el control de la inmigración ilegal y, en particular, a los que firmen acuerdos de readmisión de irregulares con la Unión Europea, con especial atención a los menores.

El PP sabe que ha mordido en hueso en este asunto frente a un Gobierno «desbordado» y ha decidido sostener su estrategia en un sutil equilibrio entre la denuncia crítica y alarmista ante el problema que se ha generado y un mensaje positivo sobre el futuro, con la condición de que se cambie de política. «España está sobradamente capacitada para hacer frente al problema de la inmigración», sentenció Rajoy.

Antes que él, Astarloa, con un discurso sólido y bien construido, había recordado que en 2003 el Gobierno de Aznar llegó a un pacto con el PSOE que éste rompió tras ganar las elecciones de 2004. Subrayó también la importancia de lanzar un mensaje contundente a las «mafias», para lo que hace falta un esfuerzo en las fronteras de los países de origen que no se sustente en dispositivos de la «señorita Pepis». Ana Pastor denunció que el Gobierno ha fragmentado las competencias, ha roto el consenso y ha provocado un «efecto llamada desmedido». Después de esta conferencia se celebrará la relacionada con la seguridad y la delincuencia. Rajoy ha reservado para diciembre, coincidiendo con el aniversario de la Constitución, el foro en el que esbozará la propuesta de modificación de la Carta Magna que garantice un Estado viable y fuerte. Ésta será una de sus banderas electorales.

Una información de C. Morodo publicada en el diario LA RAZON el domingo 8 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Rajoy propone, entre cien medidas, que los inmigrantes tengan que estar en situación legal para empadronarse

MADRID. Ni sí ni no, sino todo lo contrario. El presidente del PP, Mariano Rajoy, eludió ayer una respuesta firme al guante que el viernes había tendido la vicepresidenta De la Vega para alcanzar un pacto de Estado sobre inmigración, aunque lo calificó de «truco» y consideró que se trataba de una «imposición». «Ahora nos ofrecen un pacto, nos imponen un pacto -recalcó-, un trágala, un truco, para lavar sus gravísimas responsabilidades. Es la vieja treta del boxeador sonado». A cambio, el líder popular esbozó algunas de sus propuestas electorales recogidas en un documento de cien medidas para una inmigración «legal y ordenada».

Rajoy, flanqueado por «pesos pesados» del PP y por inmigrantes o hijos de africanos, asiáticos y americanos, clausuró en Madrid la conferencia sobre inmigración con una batería de alternativas en torno a un eje común: endurecimiento para frenar la llegada de «sin papeles» y para expulsar a quienes consiguen entrar en España de forma ilegal. Los frentes elegidos, en la estela de Sarkozy, pasan por la vertiente jurídica y legislativa, la seguridad y el control de las fronteras, las políticas de integración y empleo y, por supuesto, Europa, la tabla salvavidas para «evitar los disparates de Zapatero».

El líder del PP hizo suyos siete de los cien pasos para dar a la política de inmigración «el giro que necesita» y se comprometió a incorporar estas medidas a su programa electoral. «Las otras las incluiré en el futuro», señaló.

El PP quiere que se modifique el padrón para imponer a los inmigrantes el requisito de estar en situación legal a la hora de empadronarse. Rajoy se limitó a enumerar la propuesta y aclaró que no afectaría a los derechos fundamentales de las personas. Una de las penúltimas lizas entre Gobierno y oposición en relación con las cifras de inmigrantes se produjo en julio a cuenta del padrón. Los datos a 1 de enero señalaban que había 3,88 millones de extranjeros. Los populares cifran en 1,5 millones los irregulares, mientras que el Gobierno asegura que no llegan a medio millón.

Rajoy, igual que minutos antes lo habían hecho el responsable de Justicia e Interior del PP, Ignacio Astarloa, y la responsable de Política Social, Ana Pastor, recordó el «efecto llamada» que supuso la regularización extraordinaria e ironizó asegurando que «antes éramos la envidia de Europa y ahora sólo recibimos reproches».

Astarloa, que sostuvo el discurso más duro y habló de «fronteras-coladero», «viajes comerciales de las mafias» e instrucciones de la Fiscalía, también opinó sobre un posible acuerdo entre los partidos: «Ahora quieren un pacto cuando fueron ellos quienes lo rompieron por la espalda al llegar al Gobierno», recordó.

El paradigma de Zapatero

La Unión Europea fue otro de los asuntos recurrentes tratado por Rajoy, para quien la política exterior de la UE tiene que pivotar en torno a la inmigración y el control de fronteras basarse en una gestión común. El líder del PP pretende que se prime a los países que cooperen con Europa en la lucha contra la ilegalidad y en concreto a aquellos que firmen acuerdos de readmisión de irregulares, con atención a los menores dado el incremento de llegadas de niños inmigrantes que se ha producido en las últimas semanas.

A juicio de Rajoy, la inmigración es el paradigma de la actuación del Gobierno, que «crea los problemas», los niega, «echa la culpa a quien tenga a mano» y luego se abraza a la oposición para que le saque del lío.

Una información de Cruz Morcillo publicada en el diario ABC el domingo 8 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.