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ETA pasa a la amenaza para exigir el pago del «impuesto»

Por Narrador - 3 de Octubre, 2006, 8:00, Categoría: ETA

Envía cartas en tono conminatorio en las que reclama «deudas» pendientes

Madrid - ETA ha dado una vuelta de rosca al chantaje al que somete a los empresarios y, en las últimas semanas, ha hecho llegar cartas a algunos industriales del País Vasco en las que, en tono conminatorio, lejos de la supuesta «amabilidad» de las misivas que la banda ha remitido durante el alto el fuego, les reclama el pago de «plazos atrasados».

Las cartas, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, están escritas de forma lacónica y, en uno de los casos, se recuerda al empresario que ha pagado dos «plazos», pero que debe hacer efectivo «el tercero».

Es una práctica habitual en ETA fraccionar el pago de las cantidades exigidas cuando el empresario así lo solicita. La declaración del alto el fuego había llevado a algunos industriales a pensar, por las erróneas informaciones publicadas en algunos medios, que el chantaje del «impuesto revolucionario» desaparecía con la tregua. Los terroristas han esperado unos meses a que los empresarios «deudores» se pusieran al día y, ante la falta de pago, les han enviado las citadas cartas conminatorias.

Las referidas fuentes subrayan 0que el mantenimiento de la extorsión por parte de ETA, junto con el hallazgo de «zulos» con armas montados pocas semanas antes del alto el fuego, demuestran que la banda no tiene ninguna intención de desaparecer y que mantiene todo su entramado operativo por si en algún momento decide volver a cometer atentados.

La reclamación de «deudas» pendientes pone de relieve que los terroristas no van a dejar de extorsionar a los empresarios. La existencia del alto el fuego impide que en las cartas se incluya el «tradicional» aviso de que si un industrial no paga pasa a convertirse en objetivo de la organización criminal. Sin embargo, el envío de la misiva, con el anagrama y los sellos de ETA, supone en sí mismo una amenaza porque la clase empresarial sabe que puede haber represalias por parte de los pistoleros y el alto el fuego, según recordó la banda en una entrevista publicada en «Gara», no es irreversible.

Aunque el Gobierno intentó durante meses negar la existencia de las cartas de extorsión de ETA, con el fin de mantener la ficción de un «alto el fuego universal», las denuncias de algunos empresarios y la creciente actividad del terrorismo callejero han demostrado que la tregua sólo incluía, como dijo ETA en el comunicado del 22 de marzo, los atentados.

Las misivas de chantaje que habían llegado hasta ahora, en las que se reclamaban entre 12.000 y 24.000 euros, tenían un supuesto tono «amable», si es que se puede aplicar este calificativo a una organización criminal que ha asesinado a más de 800 personas, recuerdan las fuentes consultadas. Los pistoleros explicaban que el llamado «proceso» genera necesidades económicas que el chantajeado debía ayudar a sufragar con el fin de que pudiera continuar la «lucha». Le advertían que «conocemos tu poderío económico», por si el afectado intentaba eludir el pago por una supuesta falta de dinero. También le pedían que fuera discreto y no acudiera a las Fuerzas de Seguridad. En esto, coincidían con la estrategia del Gobierno para ocultar la continuidad de la extorsión. Los pagos se debían hacer en billetes de 20, 50 y 100 euros, y concluían con un agradecimiento por anticipado.

Una información de J. M. Zuloaga publicada por el diario LA RAZON el martes 3 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.