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El hermano de Chaves adjudicó un proyecto de la Junta en el que su hijo era el aparejador

Por Narrador - 3 de Octubre, 2006, 9:00, Categoría: La Corrupción

El director general de Tecnología de la Junta no sólo no se inhibió en el concurso, como manda la ley, sino que firmó él mismo la concesión

SEVILLA.- El director general de Tecnología e Infraestructuras Deportivas de la Junta de Andalucía, Leonardo Chaves, hermano del presidente regional, Manuel Chaves, firmó al menos una adjudicación de obras para una empresa de la que su hijo formaba parte como aparejador y jefe de obra destinado a ese proyecto en concreto. En la empresa, Climo Cubierta, trabajaba además otro hermano de Chaves como asesor.

Así figura en uno de los expedientes remitidos por la propia Consejería de Turismo y Deporte al Parlamento regional para tratar de aclarar la relación de los familiares de Chaves con la empresa Climo Cubierta y las adjudicaciones que ésta viene recibiendo de la Junta.

En concreto, se trata del expediente para la adjudicación de suministro por procedimiento negociado de obras para una cubierta presostática de la piscina de la Ciudad Deportiva de Huelva, adjudicada a Climo Cubierta el 15 de noviembre de 2005, con firma de Leonardo Chaves.

Ese expediente, al que ha tenido acceso EL MUNDO, recoge todos los documentos correspondientes al proceso de adjudicación; entre ellos, el proyecto presentado por la empresa Climo Cubierta para optar a la realización de la cubierta de la piscina en la capital onubense.

En la documentación aportada por Climo Cubierta al concurso, se adjunta la relación de técnicos de los que la empresa dispone para la ejecución de las obras en cuestión. Y entre ellos figura, como «arquitecto técnico y jefe de obra», Leonardo Chaves Marín, hijo del director general que luego firmó la adjudicación.

Este hecho pone de manifiesto dos cosas. En primer lugar, que ha podido existir, por parte de Leonardo Chaves, una vulneración de la Ley de Incompatibilidades de Altos Cargos. El artículo 7 de esta ley dice: «Los titulares de altos cargos están obligados a inhibirse del conocimiento de los asuntos en cuyo despacho hubieran intervenido o que interesen a empresas, entidades o sociedades en cuya dirección, asesoramiento o administración hubiesen tenido alguna parte de ellos su cónyuge, pareja de hecho inscrita en el correspondiente registro o persona de su familia dentro del segundo grado civil».

En este caso, el director general de Tecnología e Infraestructuras Deportivas no sólo no se inhibió en este concurso ante la presencia de su hijo como arquitecto técnico y jefe de obra, sino que él mismo firmó directamente la adjudicación.

Este hecho puede constituir una infracción tipificada como muy grave en la Ley de Incompatibilidades de Altos Cargos, que se castiga con el cese y la imposibilidad de ser nombrado para ocupar cargos similares durante un periodo de entre tres y 10 años.

En segundo lugar, este expediente deja en entredicho la comparecencia del consejero de Presidencia, Gaspar Zarrías, el pasado 13 de septiembre sobre este asunto en el Parlamento regional. Zarrías dijo entonces: «Un hijo de Leonardo Chaves trabajó en Climo Cubierta, efectivamente. Entró en la empresa el día 1 de abril de 2004, salió el 31 de julio de 2005. Le puedo a usted asegurar que, en ese periodo de tiempo, ni un solo contrato se le adjudicó a Climo Cubierta».

Sin embargo, el expediente aportado por la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía desmonta por completo la versión del consejero.

¿Mintió Zarrías?

En primer lugar, el hijo de Leonardo Chaves no trabajó formalmente en la empresa hasta el 31 de julio de 2005: al menos el 4 de noviembre (cuando Climo Cubierta entregó su documentación para optar a las obras) Leonardo Chaves Marín figura como arquitecto técnico y jefe de obra. En segundo lugar, sí se produjo, obviamente, una adjudicación, firmada por el propio director general, mientras su hijo trabajó para Climo Cubierta.

En un primer momento, las sospechas sobre la posible vulneración de la Ley de Incompatibilidades de Altos Cargos por parte de Leonardo Chaves se centraban en el hecho de que en Climo Cubierta también trabaja como asesor un hermano suyo, Antonio José Chaves.

Sin embargo, Zarrías se remitió durante su comparecencia parlamentaria a un informe de la Inspección General de Servicios de la Junta que ha determinado, según manifestó el consejero, que «no aprecia incumplimiento alguno en la Ley de Incompatibilidades [por parte de Leonardo Chaves], puesto que en la fecha en que se realizó la adjudicación su hermano Antonio José ni era accionista ni desempeñaba ningún cargo directivo en la empresa, sin que esté acreditado, por otra parte, que tuviera relación directa con las adjudicaciones del contrato citado».

Ese informe de la Inspección General de Servicios -que no se ha hecho público- hacía referencia, por tanto, sólo a la presencia de Antonio José Chaves en Climo Cubierta mientras se producían las adjudicaciones de la Junta de Andalucía, pero no a la presencia del hijo del director general como arquitecto técnico y jefe de obra de los proyectos que su padre adjudicaba.

¿Un sobrino pluriempleado?

SEVILLA.- Leonardo Chaves Marín, hijo del director general de Tecnología e Infraestructuras Deportivas de la Junta de Andalucía y sobrino del presidente regional, ha tenido contacto profesional con la Administración socialista a través de su presencia en la empresa Climo Cubierta, en la que también trabaja como asesor su tío Antonio José.

Pero, además, el sobrino de Chaves ocupa actualmente una plaza de arquitecto técnico en el Ayuntamiento sevillano de Alcalá de Guadaira -que preside el socialista Antonio Gutiérrez Limones-, sin haberse sometido a ningún concurso u oposición.

El mes pasado, EL MUNDO informó de la contratación, el 8 de agosto de 2005, de Leonardo Chaves Marín por el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaira. Y esa fecha conduce a un nuevo interrogante: si, desde ese día, Leonardo Chaves Marín trabajaba en la localidad sevillana, ¿cómo es posible que su nombre figurase en expedientes aportados por Climo Cubierta en noviembre de ese mismo año para optar a un concurso de adjudicación de la Consejería de Turismo?

¿Simultaneó ambos puestos por un tiempo, o simplemente la empresa siguió utilizando su nombre en la documentación que aportaba para conseguir contratos?

En todo caso, lo único seguro es que el expediente en el que figura el nombre de Leonardo Chaves Marín llegó a ser registrado por Climo Cubierta en la Consejería de Turismo entre la documentación necesaria para participar en una adjudicación. ¿No se percató el director general de que aparecía el nombre de su hijo?

La cuadratura del 'negocio familiar'

SEVILLA.- La confirmación de que Leonardo Chaves Marín, sobrino del presidente de la Junta de Andalucía, trabajó para Climo Cubierta y, sobre todo, participó -o por lo menos su nombre figuraba- en un proyecto de obras que recibió una adjudicación de la Dirección General de Tecnología e Infraestructuras Deportivas, con su padre al frente, viene a completar el trazado de un perfecto círculo familiar en torno al jefe del Gobierno andaluz y en relación al reparto de obras públicas desde la Junta.

En ese círculo, Manuel Chaves es nada menos que el máximo responsable de la elaboración anual de los presupuestos de la Junta, en cuya ejecución participa luego su hermano Leonardo, nombrado director general por el presidente andaluz como alto cargo político, es decir, sin concurso-oposición alguno.

A su vez, Leonardo Chaves adjudica, desde el departamento que dirige, proyectos de obra a la empresa Climo Cubierta, en la que trabaja como asesor otro hermano del presidente de la Junta de Andalucía, Antonio José, que, curiosamente, se había desposeído de sus acciones en la empresa 11 días antes del nombramiento de su hermano como director general en la Junta.

El círculo se cierra, de momento, con la presencia en esa misma empresa del propio hijo del director general, Leonardo Chaves Marín, que participó directamente en los proyectos que su padre adjudicaba, en calidad de arquitecto técnico y jefe de obra.

Una información de J. Caro Romero publicada por el diario EL MUNDO el martes 3 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.