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Zapatero ni se inmuta por los siete disparos de ETA

Por Narrador - 28 de Septiembre, 2006, 8:00, Categoría: - Tregua Etarra

Zapatero dice que mantiene la expectativa del fin de ETA, desde la legalidad y sin cambiar la Ley de Partidos

MADRID.- El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, lo quería decir en sede parlamentaria. Quería que constara en el diario de sesiones. Quería, en suma, fijar posiciones sobre el llamado proceso de paz, tras las inquietantes turbulencias de las últimas semanas.

El mensaje no sonó novedoso a nadie. Para muchos, fue reiterativo y repetitivo. Pero desde la óptica del presidente del Ejecutivo era importante el momento y el lugar para fijar posiciones.

Fue en la sesión de control del Congreso de los Diputados, ante una pregunta preparada, como ayer informó EL MUNDO, del portavoz de Coalición Canaria, Paulino Rivero.

Primero, Zapatero lanzó un mensaje de esperanza ante los malos augurios que se escuchan por todos los rincones políticos desde que se reinició la lucha callejera y, sobre todo, tras el acto público de tres etarras el sábado pasado en Oyarzun (Guipúzcua).

Por ello, afirmó: «Desde la firmeza, desde los principios, desde las convicciones y desde el empeño decidido que tiene el Gobierno en llegar a ver el fin de la violencia y la paz, el Gobierno mantiene sus planes».

Es más, Zapatero, incidió en esta idea de forma más clara: «Para mí, la expectativa del fin de la violencia sigue en los mismos parámetros que el día en que ETA decretó el alto el fuego permanente».

Sin embargo, el presidente del Gobierno combinó este mensaje de esperanza con la idea de marcar tajantemente las reglas del juego, que son las mismas que siempre ha dicho el presidente del Ejecutivo.

«El Gobierno mantiene sus principios en torno al proceso de paz: legalidad, Estado de Derecho y diálogo para el fin de la violencia», afirmó solemnemente Rodríguez Zapatero.

El tema de ETA, independientemente del contenido concreto de la pregunta en la sesión del control, fue objeto de análisis tanto por parte del portavoz del Partido Popular, Mariano Rajoy, como por parte del portavoz de IU-ICV, Gaspar Llamazares.

El líder de la oposición, en una intervención moderada, recordó a Zapatero que él también mantiene sus principios, «que son los que establece el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo».

Pero, además, Mariano Rajoy lanzó un reto directo al jefe del Ejecutivo. «Está muy bien hablar de firmeza y decir palabras, pero hay que pasar a la acción. Por tanto, no basta con condenar la kale borroka, sino hacer todo lo posible para que no se produzca, y garantizar a esta Cámara que no se legalizará a Batasuna mientras que ETA no anuncie su voluntad de disolverse».

Rodríguez Zapatero recogió el guante lanzado por el líder de la oposición para repetir un mensaje que no es nuevo, pero que vuelve a constar en el diario de sesiones de cara a lo que pueda ocurrir en un futuro próximo.

«Toda fuerza política o todo grupo político que quiera concurrir, participar o favorecerse de las reglas del Estado de Derecho, tendrá que respetar lo que hemos aprobado en esta Cámara, que es la Ley de Partidos, como he dicho una y otra vez», afirmó.

Más molesto se mostró Zapatero en cuanto a las críticas de Mariano Rajoy sobre los últimos acontecimientos de la lucha callejera en el País Vasco.

Entre gritos y reproches de la bancada del Partido Popular, Zapatero arremetió directamente contra el secretario general de este partido y ex ministro del Interior, Angel Acebes.

Apoyo de IU

«El otro día, el secretario general de su partido hablaba de que los actos de kale borroka son fruto de la debilidad del Gobierno y del Estado, y ésta es una afirmación insostenible, porque nos llevaría a preguntarnos qué debilidad o qué firmeza había cuando hemos tenido tantos años de kale borroka y tantos años de violencia mucho más graves de la acción del terrorismo», afirmó el presidente del Gobierno.

También Gaspar Llamazares aprovechó que «el Manzanares pasa por Madrid, aunque esté anegado por la M-30» -en referencia a que su pregunta, al igual que la de Rajoy, no iba sobre este asunto y, además, estaba dirigida a la vicepresidenta primera del Gobierno- para dar un respaldo inequívoco al Ejecutivo en el llamado proceso de paz.

«Quiero expresar», dijo el líder de IU, «la confianza de mi Grupo en que el proceso de paz avance y manifestar que mi Grupo Parlamentario no se alegra de las dificultades del proceso de paz».

Esta última frase provocó cierto enfado en las filas populares y fue recogida con aplausos en las filas socialistas, pese a que el mensaje del dirigente de Izquierda Unida significaba admitir que el proceso no marcha por buen camino.

Una información de Manuel Sánchez publicada por el diario EL MUNDO el jueves 28 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El terrorismo callejero no frena los planes del Gobierno con ETA

Zapatero esgrime «razones objetivas» para mantener intacta su expectativa contra la violencia. Rajoy exige que pase a la acción

Madrid - Los portavoces parlamentarios hablan abiertamente de «momento crítico», en el PSOE admiten sin ambages que existen dificultades importantes, el ministro del Interior suspende «sine die» la ronda de reuniones con los partidos políticos para explicar los supuestos avances, la opinión pública asiste estupefacta a la amenaza de los pistoleros de Oyarzun (Guipúzcoa)...y Zapatero reafirma sus planes y expectativas ante el proceso de negociación con ETA. Lo hizo ayer en sede parlamentaria. Y esta vez no fue en los pasillos ni ante los periodistas, sino ante el pleno de la Cámara Baja, para que constara en el acta taquigráfica.

La doctrina «monclovita» se había apresurado a exponer que los problemas hay que verlos con perspectiva, que la banda terrorista ha actuado durante más de 40 años, y que ahora lleva seis meses en tregua. Luego lo dijo Zapatero en el hemiciclo y en los mismos términos. Lo de la mirada con perspectiva, y que, para él, «la expectativa del fin de la violencia sigue en idénticos parámetros que el día que ETA decretó el alto el fuego permanente. O sea que ni el recrudecimiento de la «kale borroka», ni la negativa de Batasuna a pasar por el registro de partidos, ni las amenazas, ni las provocaciones, ni los desafíos..., nada ni nadie alterará la hoja de ruta del Ejecutivo.

Un diálogo en entredicho

José Luis Rodríguez Zapatero respondía ayer tarde en el Congreso a una pregunta del portavoz de CC, Paulino Rivero, que decidió cambiar una interpelación sobre inmigración por una sobre ETA al entender que la intensificación de la violencia callejera y el comunicado del pasado fin de semana pone en entredicho la voluntad de diálogo de los asesinos.

Rivero quería saber, como otros muchos, si el Gobierno se había planteado cambiar el tercio de las procelosas aguas de la política antiterrorista. La respuesta del presidente fue un no, precedido del descontado rechazo a cualquier acto de violencia callejera, y seguido de una reafirmación en sus «principios y convicciones en torno al proceso de paz»: legalidad, Estado de Derecho y diálogo para el fin de la violencia.

Y es que Zapatero cree tener razones objetivas para no virar un milímetro su confianza en el proceso. Son siempre las mismas: los tres años sin víctimas mortales y los seis meses del alto el fuego permanente. Paulino Rivero le había pedido un «mensaje claro», que no permitiera «dobles lecturas» y despejara incógnitas para dejar claro que Policía, Justicia y Fiscalía siguen «trabajando con la misma intensidad, y que el Estado utiliza todos sus instrumentos para combatir a los violentos, al terrorismo y a su entorno».

«No basta con la condena»

Zapatero le contestó con evasivas, lo más que le ofreció fue la «evidencia» de que el Estado de Derecho «exige y exigirá» las responsabilidades oportunas a quien practica la violencia, «desde la firmeza, que es una de las características esenciales de la convivencia y las reglas democráticas».

Y en esto llegó Mariano Rajoy, que sí iba a preguntar de inmigración, y aprovechó la coyuntura para emplazar al presidente a que pase de la firmeza a la acción. «No basta -dijo­­- con condenar la violencia callejera, sino hacer lo posible para que no se produzca, y garantizar ante esta Cámara que no se va a legalizar a Batasuna hasta que ETA no se disuelva definitivamente».

«Reflexión insostenible»

La incursión de Rajoy en una pregunta de CC -que se sospechaba inducida- no sentó bien al presidente, que aprovechó la réplica al jefe de la oposición para pedirle «responsabilidad y seriedad», pero también el cese de manifestaciones que desde el PP atribuyen la llamada lucha callejera a la debilidad del Gobierno. «Es ésta -sentenció Zapatero- una reflexión insostenible porque llevaría a preguntar si había firmeza antes, durante tantos años de violencia y de kale borroka».

Como el tiempo del contador se había acabado para Mariano Rajoy y no podía replicar al presidente, Ángel Acebes, tomó el testigo, y en su pregunta a la vicepresidenta primera del Gobierno, lamentó la falta de firmeza, «la debilidad y la cesión ante ETA». No hay más que echar un vistazo, defendió, al repunte de la «kale borroka», una manifestación de la banda con la que «nosotros acabamos hasta convertirla en cero».

No alegrarse de las dificultades

El coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, tampoco desaprovechó la ocasión para meter baza en el debate. La suya fue para expresar su respaldo al Gobierno para que el «proceso de paz avance» y manifestar que su grupo «no se alegra de las dificultades». Era un velado y gratuito reproche a los populares que le agradeció María Teresa Fernández de la Vega.

En el interior del hemiciclo, el debate quedó ahí. Pero en los pasillos, prosiguió con análisis varios de la fontanería «monclovita»: que si el proceso será largo, que si los pistoleros de Oyarzun no fueron motivo de despliegue tipográfico en Gara «y eso es un dato a tener en cuenta», que si los encapuchados emularon la escenografía IRA, que si cuando haya noticias se comunicarán a la oposición, que si habría que preguntarse si Rajoy tiene interés en hablar con el presidente sobre este asunto. Nada que sirva para despejar las dudas lógicas que suscita ante la ciudadanía un plan y unos plazos que sólo conoce el presidente del Gobierno.

La sesión de control transcurrió sin más referencia a ETA, que la que el titular de Interior se vio obligado a realizar cuando el popular Jaime Ignacio del Burgo le interpeló por la supuesta participación de la banda asesina en los atentados terroristas del 11-M. Rubalcaba negó a la mayor y reiteró, a pesar de las informaciones publicadas por distintos medios, que no existe ningún tipo de informe policial que acredite la vinculación.

Aún así Del Burgo siguió la ofensiva y le espetó: «¿Qué hará si se demuestra que el informe es falso? Su versión es que los responsables de la Comisaría General de Información tomaron como «las tablas de la ley» las palabras de Zapatero de hace dos años en las que dijo que nunca se demostraría la conexión de ETA con el 11-M».

Una información de Esther L. Palomera publicada por el diario LA RAZON el jueves 28 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Zapatero afirma que mantiene los mismos «planes y expectativas de paz» a pesar de los desafíos de ETA

MADRID. El presidente del Gobierno acudió ayer al Pleno del Congreso con el propósito de disipar las incertidumbres sobre la continuidad del «proceso de paz» provocadas por el rebrote de la violencia callejera y los actos desafiantes de ETA, pero más que un debate clarificador de los pasos a dar resultó una nueva escenificación de la profunda división con que el Ejecutivo y el PP siguen afrontando este asunto.

El Gobierno juzgó aconsejable un pronunciamiento de su presidente en sede parlamentaria que despejara las dudas sobre un posible cambio de estrategia, máxime ante la cancelación «sine die» de la información a lo grupos políticos comprometida para este mes por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y, para ello, se sirvió de uno de sus socios habituales, Coalición Canaria, cuyo portavoz, Paulino Rivero, accedió el lunes a cambiar el tema original de su pregunta -la inmigración- en la sesión de control.

«Razones objetivas»

José Luis Rodríguez Zapatero dijo lo que había ido a decir: «El Gobierno mantiene sus planes», porque «la expectativa del fin de la violencia sigue en los mismos parámetros que el día en que ETA decretó el alto el fuego permanente» y está «fundada en razones objetivas: más de tres años sin víctimas mortales y un alto el fuego permanente desde hace seis meses». Ni un solo dato o argumento más, sometidos a «secreto presidencial».

Estas afirmaciones se compadecen con el análisis que, según fuentes gubernamentales, se hace en el Ejecutivo: «La situación coyuntural es delicada, pero el fondo del proceso sigue estando bien, y habrá momentos peores». Y la reacción de Zapatero -añaden- es de «serenidad y firmeza», pero también de «empeño decidido en llegar a ver la paz».

El presidente del Gobierno comenzó con una manifestación de «rechazo y condena a cualquier acto de violencia», para añadir a continuación que mantiene sus «principios y convicciones: legalidad, Estado de derecho y diálogo para el fin de la violencia». En este marco, afirmó que «es evidente que el Estado de derecho exige y exigirá las responsabilidades oportunas a quien practica la violencia», también la callejera.

La legalización de Batasuna

A priori, ahí debía haberse consumido el debate (entre el interpelante y el interpelado), pero el líder de la oposición, Mariano Rajoy, no quiso quedarse al margen y aprovechó su pregunta posterior, sobre inmigración, para dejar constancia de su posición: «Es verdad que el Pisuerga no pasa por aquí, pero también lo es que yo estoy aquí y entenderá usted que yo diga que también mantengo mis principios, que son los que establece el Pacto contra el Terrorismo, y que está muy bien hablar de firmeza y decir palabras, pero hay que pasar a la acción. No basta con condenar la kale borroka, sino que hay que hacer todo lo posible para que no se produzca y garantizar a esta Cámara que no se legalizará a Batasuna mientras que ETA no anuncie su voluntad de disolverse definitivamente».

La incursión de Rajoy dio pie a Zapatero para reiterar que «toda fuerza política que quiera concurrir (a las elecciones), participar o favorecerse de las reglas del Estado de derecho. tendrá que respetar lo que hemos aprobado en esta Cámara, que es la Ley de Partidos, como he dicho una y otra vez». Más allá de la precisión, apeló -con enfado- a «la responsabilidad y seriedad» del principal partido de la oposición sacando a colación las declaraciones en las que su secretario general, Ángel Acebes, achacaba la kale borroka a la debilidad del Gobierno, una imputación que calificó de «insostenible» porque «nos llevaría a preguntarnos qué debilidad o qué firmeza había cuando hemos tenido tantos años de kale borroka y de violencia mucho más graves de la acción del terrorismo».

Acebes se dio por aludido y, en otro turno posterior, mientras interrogaba a la vicepresidenta primera sobre inmigración, el ex ministro del Interior acusó al Gobierno de «permitir que los terroristas hagan una exhibición de fuerza e impunidad con tiros al aire ante dos mil personas, algo que jamás había ocurrido». «No hay firmeza, hay debilidad y cesión ante ETA. Había kale borroka y acabamos con ella hasta convertirla en cero, y ahora ha vuelto a rebrotar. Estas cosas sólo suceden en su Estado residual», concluyó.

IU echa un capote a Zapatero

Antes de que Acebes elevara el diapasón, otro de los habituales socios del Gobierno, Izquierda Unida, había intentado echar un capote a Zapatero y Gaspar Llamazares subrayó que «mi grupo no se alegra de las dificultades del proceso». El interpelante, Paulino Rivero, apuntó que la actitud de ETA «pone en entredicho la voluntad de diálogo» y dejó constancia de «una cierta incertidumbre en la sociedad».

Un texto de Gonzalo López Alba publicada por el diario ABC el jueves 28 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Zapatero mantiene su plan de dialogar con ETA pese al terrorismo callejero 

El presidente condena la 'kale borroka' y Mariano Rajoy le exige que no legalice a Batasuna

Madrid - El recalentamiento del terrorismo callejero, o de baja intensidad, como solía llamarle el PP cuando estaba en el poder, no parece arredrar al Gobierno. Su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, solemnizó ayer en el Congreso el discurso que se transmitía en los últimos días. El Ejecutivo "mantiene las expectativas en torno al fin de la violencia". En medio, dos mensajes. Uno: no se renuncia a hablar con ETA ya que el Ejecutivo se atendrá a la "legalidad, el Estado de derecho y diálogo para el fin de la violencia". Otro, para Batasuna: todos los grupos políticos habrán de respetar "la Ley de Partidos".

Paulino Rivero, portavoz de Coalición Canaria (CC) le dio oportunidad a Zapatero para llevar al hemiciclo su respuesta ante la situación creada por el recrudecimiento de la violencia callejera en el País Vasco, con la irrupción el pasado fin de semana de tres pistoleros de ETA gritando proclamas a favor de la lucha armada. El presidente del Gobierno aprovechó su turno para resaltar que esos hechos no alteran, por ahora, los planes del Ejecutivo. El portavoz canario quería saber si la kale borroka unida a los comunicados de ETA "en tono provocador, cambian el calendario que tenía previsto el Gobierno".

Zapatero evitó en su respuesta cualquier mención de calendario pero -además de expresar el "rechazo y condena" ante este tipo de sucesos de terrorismo callejero- se apresuró a responder que "el Gobierno mantiene sus principios y sus convicciones en torno al proceso de paz". Luego desplegó el trípode en el que se sustentan esos principios: respeto a la "legalidad" y al "Estado de derecho", y "diálogo para el fin de la violencia".

No hubo ni la más leve mención sobre cualquier viraje en el rumbo final del Gobierno, aunque Zapatero ha repetido en varias ocasiones que exigirá la ausencia total de violencia para iniciar el diálogo con ETA. Rivero mencionó la inquietud y la incertidumbre que los ataques de kale borroka han podido suscitar entre los ciudadanos y Zapatero se reafirmó con contundencia: "Para mí la expectativa del fin de la violencia sigue en los mismos parámetros que el día en que ETA decretó el alto el fuego permanente", el pasado 22 de marzo.

Combatir la violencia

El líder de la oposición, Mariano Rajoy hablaba de inmigración, pero tras admitir que "el Pisuerga no pasa" por su pregunta, le dijo a Zapatero que "no basta con condenar la kale borroka, sino hacer todo lo posible para que no se produzca y garantizar a esta Cámara que no se legalizará a Batasuna mientras ETA no anuncie su voluntad de disolverse definitivamente".

Zapatero volvió al agua del terrorismo y le reprochó que el secretario general de su partido, Ángel Acebes, atacase la debilidad del Gobierno en este asunto. Para el presidente del Gobierno la reflexión de Acebes es "insostenible". "Porque nos llevaría" explicó, "a preguntarnos qué debilidad o qué firmeza había cuando hemos tenido tantos años de kale borroka y tantos años de violencia mucho más graves de la acción del terrorismo", dijo Zapatero.

El Gobierno del PP aceptó reunirse en 1999 con ETA después de que la banda dictase una tregua pero continuase con el terrorismo callejero en Euskadi y con la extorsión de empresarios. A diferencia de lo que está ocurriendo en el actual proceso para el fin de la violencia terrorista, el Ejecutivo de José María Aznar acercó a decenas de presos etarras a cárceles próximas al País Vasco.

Zapatero aprovechó su comparecencia ayer en la sesión de control del Congreso para recordar a Batasuna que debe respetar la ley para poder hacer política. "Todo grupo político que quiera concurrir, participar o favorecerse de las reglas del Estado de derecho tendrá que respetar lo que hemos aprobado en esta Cámara que es la Ley de Partidos", señaló.

"No hay firmeza"

El secretario general del PP, Ángel Acebes, ex ministro del Interior, tenía una pregunta sobre inmigración dirigida a la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, pero también quiso nadar en la corriente terrorista. Así que, respecto a los ataques callejeros en el País Vasco manifestó: "No hay firmeza; hay debilidad y cesión ante ETA; había kale borroka y acabamos con ella hasta convertirla en cero y ahora ha vuelto a rebrotar".

Había terciado antes en la misma polémica el líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ironizando sobre que "el Manzanares sí pasa por Madrid" (en alusión a la frase de Mariano Rajoy) y para expresar su "confianza" "en que el proceso de paz avance". Pero Llamazares tampoco quiso dejar pasar la oportunidad para manifestar que su grupo parlamentario "no se alegra de las dificultades" por las que atraviesa.

EL FIN DEL TERRORISMO EN LA SESIÓN DE CONTROL

Mariano Rajoy (Partido Popular): "No basta con condenar la 'kale borroka' sino que hay que hacer todo lo posible para que no se produzca y garantizar a esta Cámara que no se legalizará Batasuna mientras que la banda terrorista ETA no anuncie su voluntad de disolverse definitivamente"

Gaspar Llamazares (Izquierda Unida): "Tenemos confianza en que el proceso de paz avance. Mi grupo parlamentario no se alegra de las dificultades del proceso de paz"

Paulino Rivero (Coalición Canaria): "La sociedad está inquieta, hay una cierta desorientación e incertidumbre y por eso entiendo que se necesita un mensaje claro que no se preste a dobles lecturas"

Un texto de Camilo Valdecantos publicada por el diario EL PAIS el jueves 28 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.