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Siete tiros de ETA: Versiones en la Prensa Nacional

Por Sin Pancarta - 25 de Septiembre, 2006, 10:00, Categoría: - Tregua Etarra


De la prensa nacional les he seleccionado los textos más significativos que en líneas generales apuntan en una dirección: lo intolerable del suceso asumido por nuestro gobierno como un incidente menor. La excepción naturalmente se encuentra en "el diario independiente de la mañana" que se suma a la estrategia oficial destacando una inexistente "firmeza" de Zapatero. Si prefieren acceder a una información más amplia tienen a su disposición el seguimiento informativo completo en nuestro Monográfico dedicado al Terrorismo. Por cierto ¿Qué actrices son esas? Porque salvo la experta en la interpretación de prostitutas al resto no las conocen ni en su casa a la hora de comer. De no ser por la tragedia era para carcajearse sin límite y a mandíbula batiente.


ETA promete 'luchar con las armas en la mano hasta lograr la independencia'

Tres encapuchados rubrican con disparos al aire su mensaje en el 'día del gudari'. El Gobierno lo interpreta como una presión y Zapatero insiste en que la izquierda 'abertzale' tiene que hacer «sólo política». El PP lo considera el ultimátum final.

VITORIA.- ETA realizó el sábado lo que los expertos antiterroristas han calificado como «una última vuelta de tuerca» dentro del proceso iniciado para el fin de la violencia. La banda terrorista agravó la crisis que caracteriza la situación actual «reafirmando el compromiso de seguir luchando firmemente, con las armas en la mano, hasta conseguir la independencia y el socialismo para Euskal Herria».

A pesar de que las fuentes más involucradas en el proceso aseguran que nada importante ha cambiado o que el Ejecutivo insiste en que la voluntad de la banda de dejar de matar es firme, se trata de un pronunciamiento que, inevitablemente, ha generado preocupación.

De hecho, tanto la escenografía -sin precedentes- como el contenido del mensaje del día del soldado vasco -gudari eguna-, celebrado unos días antes de la fecha estipulada para que coincidiera con los seis meses del anuncio de alto el fuego, constituyen un endurecimiento claro de las posturas que la banda terrorista, teóricamente, ha venido manteniendo desde entonces; un regreso, al menos aparente, a sus planteamientos más maximalistas.

Tres encapuchados en nombre de ETA participaron en un acto convocado en el bosque Aritxulegi de Oyarzun y, ante unas 1.500 personas, leyeron el habitual comunicado que la banda terrorista hace público en estas fechas. Sigue en

El problema es que, si su declaración de intenciones ya fue suficientemente contundente, su modo de subrayarla fue igualmente plástico: realizaron una exhibición de armas que remataron con los correspondientes disparos al aire.

En el mensaje enviado a través de sus tres militantes -y recogido en los diarios Gara y Berria-, ETA quiso hacer llegar su saludo «a todos los luchadores que os habéis acercado a este acto». Del mismo modo que hiciera Arnaldo Otegi en el velódromo de Anoeta en 2004, o Juan Cruz Aldasoro, su compañero de Batasuna, en la manifestación celebrada en Alsasua hace 15 días, los encapuchados reivindicaron el recuerdo y el modelo que para los allí presentes constituyen los etarras que han muerto hasta el momento. Acto seguido, apelaron al ejemplo de «los gudaris» para «continuar sin desistir en la lucha» hasta que Euskal Herria sea libre y «para hacer frente con firmeza a la situación de opresión que se vive en ella».

Finalmente, llamaron a los presentes a reforzar su compromiso individual «para conseguir la independencia», e insistieron en que su intención es lograrlo «con las armas en la mano».

A las Fuerzas de Seguridad del Estado, no les cabe ninguna duda de que ésta es la línea oficial de ETA. Es decir, no se trata de un comando de incontrolados que aprovecharon fecha tan señalada para hacerse notar. La organización terrorista, dicen, pretende con ello presionar al Ejecutivo, y enviar también un mensaje de consumo interno en una fecha especialmente proclive a que se lancen arengas incendiarias sin matices. La banda, que en su historia pasada no había hecho uso de las armas y de los disparos en sus múltiples y estrafalarias puestas en escena, en esta ocasión se inspiró en los usos y costumbres del IRA.

Retroceso

La cuestión es que, con su falta de matiz expresivo, ETA ha vuelto a sus posturas más radicales y ha torpedeado el planteamiento que estableció en el comunicado en el que anunció el alto el fuego indefinido.

En todos y cada uno de sus documentos y de las entrevistas concedidas desde el mes de marzo, la banda terrorista precisaba que la decisión de establecer una tregua había sido adoptada con el fin de favorecer un «proceso democrático» en el que los partidos políticos vascos negociaran un sistema de relación con el Estado que fuese finalmente sometido a la voluntad de los ciudadanos vascos. Estudiadamente, no se hacía referencia ni a la independencia, ni a la autodeterminación, ni a la territorialidad y, precisamente, fue esta circunstancia -larga y arduamente negociada en los meses previos al anuncio de alto el fuego-, la que fue presentada como el gran avance conseguido por los intermediarios del Gobierno y como la gran cesión de la banda. Pero el sábado, ETA se dejó de sutilezas y reivindicó directamente y, de nuevo, «socialismo» e «independencia».

El argumento del mensaje de consumo interno también ha despertado preocupación en los expertos que consideran que el empleado no es precisamente el mejor modo de mentalizar a los más radicales dentro de la izquierda abertzale de las bondades del proceso emprendido.

Aun así, Interior asegura que tiene datos para sostener que éste es un grado más en el pulso establecido por la banda, pero que todavía está dentro de los cauces posibles y que no hay que temer una ruptura del alto el fuego por el momento. «No hay que restarle importancia a un hecho tan escandaloso; hay que darle la entidad que merece, pero también hay que contextualizarlo correctamente y no ser alarmistas», sostienen.

La escenificación y la advertencia de la banda se producen después de que arreciasen insistentes rumores sobre la existencia de un comunicado que los dirigentes de ETA habrían redactado para un próximo fin del alto el fuego. Tanto los miembros del Ejecutivo como los nacionalistas vascos resaltan lo ilógico que resultaría que todo saltase por los aires cuando ni siquiera el Gobierno y ETA han tenido un primer contacto oficial. Un primer encuentro que está teniendo que superar más dificultades de las previstas inicialmente.

ETA y Batasuna quieren que se ponga en marcha la mesa de partidos que aborde la creación de un nuevo marco jurídico-político para el País Vasco y han exigido que, para ello, el Gobierno dé vía libre a la formación ilegalizada sin que ésta tenga que someterse a la Ley de Partidos. El Ejecutivo, contrario a realizar esta cesión, se encuentra inmerso en la búsqueda de la solución a este dilema concreto para desbloquear el proceso. En ese punto parece que estábamos: en la búsqueda de un preacuerdo con Batasuna que ayudase a desbrozar las dificultades. Antes de los tiros, al menos.

Una información de Angeles Escriva publicada por el diario EL MUNDO el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Permach denuncia un «chantaje represivo»

BILBAO.- La ilegalizada Batasuna censuró ayer, una vez más, la actitud del Gobierno socialista en lo que a la política penitenciaria se refiere. El portavoz de la formación ilegalizada, Joseba Permach, constató que, seis meses después del inicio del alto el fuego de ETA, los socialistas no han mostrado «en absoluto la voluntad» de dar pasos hacia la «respuesta positiva» que la izquierda 'abertzale' les había reclamado: «No se puede sacar adelante el proceso si permanentemente la Audiencia Nacional y las Fuerzas de Seguridad del Estado están condicionando el debate político abierto en Euskal Herria» y si se utiliza el «chantaje político y represivo» con los presos etarras, denunció.

El dirigente 'abertzale' realizó estas declaraciones ayer antes de una «charla» que convocó en la localidad vizcaína de Ondarroa y en la que se negó a valorar el mensaje de ETA en el que la banda renovaba su compromiso de luchar con las armas hasta alcanzar la independencia. Permach responsabilizó al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero del «balance negativo» que a la ilegalizada Batasuna le merece el periodo de alto el fuego, que cumplía ayer su sexto mes de duración.

El balance negativo surge de las condiciones impuestas «permanentemente» por el Gobierno de Rodríguez Zapatero para no propiciar el debate: la actuación de la Audiencia Nacional y las Fuerzas de Seguridad del Estado, y el «chantaje político y represivo» con los presos de ETA.

Una información de Leyre Iglesias publicada por el diario EL MUNDO el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Varias actrices apoyan a Ahotsak para que no se frustre el 'proceso de paz'

SAN SEBASTIAN.- Un grupo de actrices españolas se unió ayer a las mujeres del colectivo Ahotsak para comprometerse a trabajar en favor de que el proceso de paz en el País Vasco «no se frustre». Las artistas, pertenecientes al colectivo Rosas Blancas por la Paz, entre las que se encontraban Pilar Bardem, Lluvia Rojo o Amparo Climent, desearon que éste «llegue hasta el final y que no haya ninguna víctima más».

Con motivo del Festival de Cine de San Sebastián, las intérpretes se reunieron en el exterior del Auditorio del Kursaal, donde, tras leer un manifiesto, repartieron rosas blancas. No sólo el mundo del celuloide se unió a esta causa, sino que representantes del colectivo Ahotsak, en el que están mujeres de distintos partidos políticos vascos excepto el PP, no quisieron perderse la cita. Así, en este acto participaron la socialista Gemma Zabaleta, Begoña Lasagabaster (EA), Duñike Arrizabalaga (EB), Jone Goirizelaia (de la ilegalizada Batasuna) y Aintzane Ezenarro (Aralar). Estas mujeres suscribieron el manifiesto fundacional de Ahotsak el pasado 8 de marzo a título personal, al igual que miembros del PNV. «Las mujeres y hombres que firman esta declaración trabajan para sostener el proceso», leyó Bardem. «Para que no se frustre y para hacer posible el camino que tantas veces se ha negado por aquellos que no quieren que tenga solución».

Una información de Ruth Gabilondo publicada por el diario EL MUNDO el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


ETA advierte a tiros al Gobierno de que no va a dejar las armas hasta la independencia

Tres encapuchados, con fusiles de asalto, leyeron un comunicado de la banda en el «día del soldado vasco»

Madrid - ETA aprovechó la celebración el pasado sábado del «Gudari Eguna» ( Día del Soldado Vasco) para aumentar la estrategia de tensión que ha intensificado desde mediados de agosto y advertir, en un mensaje (no de consumo interno) que va a seguir «luchando con las armas en la mano hasta conseguir la independencia y el socialismo». Cuando el Gobierno esperaba que la banda estableciera en estos días algún tipo de contacto para fijar la fecha de la primera reunión «oficial» los pistoleros han dado una nueva vuelta de tuerca y la han escenificado con todos los aditamentos de la «lucha armada», disparos al aire incluidos.

El acto tuvo lugar en un monte cerca de Oyarzun y había sido convocado por Ekin, el brazo político de ETA (en anteriores ocasiones lo había hecho la coordinadora KAS). Los proetarras montaron una especie de «servicio de seguridad» para controlar a los automóviles que pretendían acceder a la zona. En un determinado momento, según las informaciones de que dispone la lucha antiterrorista, aparecieron tres individuos encapuchados, vestidos de negro, armados con fusiles de asalto, uno de los cuales dio lectura al comunicado. Después realizaron varios disparos al aire, como para confirmar que lo que decían iba en serio. «Tenemos la sangre preparada para darla por ella» (la independencia), aseguraron.

Las Fuerzas de Seguridad del Estado habían montado un dispositivo y se cree que las armas podrían haber sido escondidas en algún lugar del monte en días anteriores y que, incluso, los etarras, que formaban un «comando», pudieron pernoctar en la zona para aparecer en el momento elegido y, con posterioridad, huir sin problemas. Cuando se oyeron los disparos se pensó que los asistentes estaban lanzando cohetes.

Fuentes del Gobierno conocedoras del llamado «proceso de paz» consultadas por LA RAZÓN consideran que lo ocurrido en Oyarzun forma parte, como el terrorismo callejero, de «una estrategia dirigida a ablandarnos. Creen que van a sacar algo pero no lo van a conseguir, ni un preso, ni un gesto, ni nada».

Pese a lo ocurrido, mantenían la esperanza de que, finalmente, se produzca el contacto de ETA y se pueda iniciar la negociación en las próximas semanas. En este sentido, definían gráficamente la situación: «Estamos como en las películas del oeste, cuando los protagonistas se observaban cada uno desde un lado de la calle a ver quién tomaba la iniciativa. El Gobierno no va a dar el primer paso, le corresponde a ETA hacerlo».

Por su parte, fuentes antiterroristas subrayan que la banda está empeñada en que el Ejecutivo cumpla los supuestos acuerdos que se alcanzaron en las conversaciones previas a la declaración de alto el fuego y que no le valen las disculpas de que el que se comprometió lo hizo a «título personal y no con carácter orgánico». Para la banda, lo importante no es la legalización de Batasuna (están dispuestos a presentarse a los comicios municipales y forales con agrupaciones de electores) sino que el Ejecutivo se comprometa de manera pública y formal a respetar y cumplir lo que se acuerde en la «mesa de partidos», en la que las fuerzas separatistas tendrán mayoría.

A este respecto, se preguntaron si el Ejecutivo ha pensado en algún momento que ETA iba a darles todo (desarme y cese definitivo de las actividades terroristas) por nada. «¿Qué van a descubrir los suizos (en referencia al centro Henri Dunant, que hace de mediador entre el Gobierno y la banda) que no sepamos nosotros? ¿De qué mundo maravilloso les han hablado? Antes de que establecer ningún contacto habría que haber exigido a los terroristas la entrega de las armas».

ETA y su entramado han intensificado su estrategia de tensión a partir del comunicado que la banda hizo público el pasado 18 de agosto en el que reclamaba, y lo hacía por tercera vez, el cumplimiento de los citados «compromisos». Este comunicado, en el que se lanzaban amenazas, coincidió con la fecha en que se conoció que el pistolero Ignacio de Juana Chaos llevaba diez días de huelga de hambre en la cárcel de Algeciras. Medios oficiales han tratado, hasta lo ocurrido en Oyarzun, de vincular el aumento del terrorismo callejero a la protesta del recluso. Las fuentes antiterroristas sostenían, por el contrario, que se trataba de una forma de presión de la banda contra el Gobierno para presentarse en la mesa de conversaciones con la mayor fuerza posible. «ETA no sabe negociar de otra manera. La amenaza ha sido y es su principal baza y la va a utilizar ahora», subrayaban.

El llamado «proceso de paz» o de «final del terrorismo», como se le denomina ahora, es una de las principales bazas políticas con las que cuenta el Gobierno de cara a los próximos compromisos electorales. Un fracaso, unido a los negativos resultados que ha cosechado el Ejecutivo en otros asuntos, como el de la emigración o el de la delincuencia, colocaría a Rodríguez Zapatero en una difícil situación política, incluso frente a sectores de su propio partido. El problema es que ETA también lo sabe y pretende aprovecharse de ello. Las fuentes antiterroristas creen que los pistoleros no han fijado, de momento, una fecha límite, un ultimátum.

Una información de Elena P. Iriarte publicada por el diario LA RAZON el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


De la «txapela» al uniforme de combate

Los sucesivos comunicados de ETA reflejan el deterioro del «proceso de paz»

Madrid - Si una imagen vale más que mil palabras, nada mejor que buscar las evidentes diferencias entre la puesta en escena elegida por los etarras para comunicar el alto el fuego y la de su por ahora último comunicado para comprobar hasta qué punto se ha deteriorado el «proceso de paz» en apenas seis meses. El pasado mes de marzo, tres terroristas pulcramente encapuchados de blanco y con «txapela» aparecieron sentados detrás de una mesa igualmente cubierta de un inmaculado blanco sólo matizado por el escudo de Euskadi, sin rastro de armas mientras una voz femenina anunciaba el cese de las actividades armadas; el sábado, en Oyarzun, otros tres etarras salieron a la palestra, pero esta vez en pleno monte, vestidos con uniforme de combate -pasamontañas negro, fusiles al hombro- y rubricando con disparos al aire su «firme» compromiso con la lucha armada.

Y es que la estética ha cambiado para adaptarse al mensaje, el más duro emitido por la banda en este medio año de tira y afloja con el Gobierno. La arenga guerrera de Oyarzun poco tiene que ver con la retórica más bien neutra del 22 de marzo, donde lo más preocupante fue lo que la portavoz de los terroristas no dijo: ninguna referencia al desarme o al verdadero alcance del «cese» de otras actividades como el chantaje económico.

La cúpula de la banda esperó dos meses para matizar sus condiciones. En mayo, «Gara» publica una entrevista en la que los etarras insisten en su plan para anexionar Navarra y el País Vasco francés, defienden la autodeterminación y dejan caer que el silencio de las pistolas «no es irreversible». En junio, ETA levanta la voz otras dos veces para «invitar» al Estado francés a unirse a la resolución del «conflicto» e instar al Gobierno de Zapatero a que cumpla sus «compromisos» previos. Los etarras elevaron un poco más la presión en pleno mes de agosto, al advertir de su predisposición a ejercer «el derecho de respuesta si continúan los ataques contra Euskal Herria».

La amenaza velada se hizo más real este sábado, cuando los «gudaris» dejaron claro que, para ellos, «la lucha no es el pasado, sino el presente y el futuro».

Una información de E. Fuentes publicada por el diario LA RAZON el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Un «comando» con «cetmes»

Los tres etarras que aparecieron en el monte de Oyarzun forman un «comando» de la banda, según fuentes antiterroristas, que subrayan que ya no se puede afirmar que la organización criminal no tiene ninguna célula en España. Portaban fusiles de asalto «Cetme», un arma antigua pero de claro simbología militar y lo hacían en la celebración del «Gudari Eguna» (día del soldado vasco). ETA, según las citadas fuentes, escogió cuidadosamente el escenario y el «uniforme» para lanzar un nuevo órdago al Gobierno. Elementos proetarras se encargaron de controlar que nadie ajeno a su mundo pudiera aproximarse a la zona donde iba a tener lugar el acto. Las Fuerzas de Seguridad, que se encontraban en los alrededores, controlaron la llegada de muchos de los asistentes pero no pudieron evitar la celebración al aire libre de la concentración. La lectura de un comunicado en el monte por elementos armados, que después hicieron varios disparos al aire, nos devuelve al «tiempo del plomo», recuerdan las referidas fuentes que expresan su preocupación por el envalentonamiento de ETA.

Una información publicada por el diario LA RAZON el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Saramago y Bardem, fuera del festival

Un grupo de actrices pertenecientes al colectivo Rosas Blancas por la Paz, presentes en San Sebastián con motivo del festival de cine, se unieron ayer a las mujeres del grupo Ahotsak para comprometerse a trabajar en favor de que el proceso de paz en el País Vasco «no se frustre», informa Efe.

Pilar Bardem, Amparo Climent, Lluvia Rojo, Alicia Agut, Lucía Alvarez o Aizpea Goenaga, entre otras, repartieron rosas blancas en el exterior del Centro Kursaal, sede central del certamen, en compañía de representantes de Ahotsak, colectivo que integra a mujeres que militan en todos los partidos vascos excepto el PP.

Pilar Bardem fue la encargada de leer la parte del manifiesto directamente relacionada con el proceso de paz que se pretende abrir en el País Vasco, que las actrices desearon «que llegue hasta el final». Las mujeres y hombres que firmamos esta declaración trabajaremos para sostener el proceso de paz, para que no embarranque, para que no se frustre y para hacer posible el camino que tantas veces se ha negado por aquellos que no quieren que tenga solución», afirmó la intérprete.

Las actrices, «movidas por la esperanza» de que se logre la paz, abogaron por el diálogo, porque «es el proceso y el paso previo para acordar» y significa «fortalecer la democracia y construir la paz». «Entendemos que ante el futuro de esperanza que ha abierto el alto el fuego permanente hemos de poner en valor la militancia por la paz como lo hicimos contra el terrorismo en todas sus formas, como lo hicimos contra la guerra de Irak, como lo hicimos contra la violencia de género», señaló. En opinión de los firmantes, «la paz es mucho más que la ausencia de guerra o de violencia» y resulta necesario «alumbrarla» frente «a tantos saboteadores que la paz tiene siempre».

El Premio Nobel de Literatura José Saramago, jurado del Festival que llegó ayer a la ciudad acompañado por su esposa, también se acercó a mostrar su apoyo.

Una información publicada por el diario LA RAZON el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


ETA recuerda a Zapatero con siete tiros que no renuncia a la independencia del País Vasco

MADRID. Una amenaza en toda la regla. ETA lleva al máximo su presión/chantaje al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero para que forme ya la mesa de partidos, con la escenificación de siete disparos al aire realizados el sábado por tres encapuchados durante un acto terrorista celebrado en la localidad guipuzcoana de Oyarzun. Durante el mismo, la banda lanzó tres mensajes/amenaza: «La lucha no es el pasado, sino el presente y el futuro», «tenemos la sangre preparada para darla» y «seguiremos luchando firmemente con las armas en la mano hasta conseguir la independencia». Además, hay un hecho muy significativo: de los siete pronunciamientos difundidos por la organización criminal desde el pasado 24 de marzo, el de este fin de semana es el único en el que no se ratifica el «alto el fuego permanente».

Distintas fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por ABC coinciden en que el acto que ETA celebró a últimas horas de la tarde del sábado en Oyarzun constituye un nuevo salto cualitativo en la estrategia de presión que la banda ha intensificado en las últimas semanas contra el Gobierno con el objetivo de forzarle a dar luz verde a la constitución de la mesa de partidos. Los terroristas ya tienen asegurado su encuentro con el Ejecutivo para hablar de «presos a cambio de abandono de las armas» -el cheque en blanco se lo dio Zapatero el pasado 29 de junio con el anuncio público del inicio de los contactos- y ahora les urge que ese foro tripartito eche ya a andar para abordar la autodeterminación y la unidad territorial del País Vasco y Navarra, sus principales demandas.

Mesas paralelas

Los cabecillas etarras tienen especial interés en que las dos mesas actúen de forma paralela, ya que nunca renunciarían a dejar las armas si no comprueban que al mismo tiempo consiguen sus reivindicaciones «políticas». Más aún, la izquierda abertzale también ha intensificado en las últimas semanas sus exigencias para la formación del foro tripartito y ha hecho referencias a que el «proceso» se encontraba «bloqueado».

Y es que la banda ha constatado que Zapatero estaba dando largas a la legalización de Batasuna y a la creación de la mesa de partidos, mientras que anunciaba que en breve comenzarían los contactos con la banda. A los terroristas se les acaba el tiempo y de ahí que hayan entrado en una dinámica de ultimátum: Del incremento de la «kale boroka» (dirigida a aplazar el encuentro ETA-Gobierno, han pasado ya al ruido, de momento intimidatorio, de las armas) para adelantar el foro tripartito y así hacer coincidir ambos «carriles» de la negociación.

Los expertos antiterroristas consideran que con el acto de Oyarzun, ETA ha dejado, al menos en esta ocasión, su tradicional comunicado para recurrir a la puesta en escena de su amenaza, buscando mayor intimidación y emulando, por ejemplo, a los golpes de efecto que periódicamente daba el IRA. Los mismos medios explican que no se trata del anuncio de la ruptura de la tregua, aunque sí la bordea.

Los analistas dan su significado al hecho de que el acto se celebrara coincidiendo con el «gudari eguna» (día del soldado vasco), que todos los años conmemora los fusilamientos de los etarras «Txiki» y Otaegi, el 27 de septiembre de 1975. Además, se cumplen seis meses del anuncio de la tregua.

Un tiro por cada territorio

Pese a que los medios consultados matizan que no se trata de una declaración formal de ruptura del proceso, sí dan un especial significado al empleo de las armas. Con ello, sin duda, han querido transmitir al Gobierno el mensaje de que, pese al silencio de estos seis meses, «sus armas no están oxidadas» y mantienen capacidad operativa para volverlas a usar. Como simplemente lo demuestra el hecho de que tres de ellos asistieran al acto público, totalmente «descontrolado» para las Fuerzas de Seguridad.

Asimismo, las fuentes consultadas dan hasta valor simbólico a los siete disparos al aire -uno por cada territorio del País Vasco, Navarra y sur de Francia que reivindican-. Las fuentes consultadas no descartan que de la misma manera que ETA fue dosificando el anuncio del alto el fuego -atentados sin víctimas mortales, indulto a los políticos...- ahora podría estar recurriendo a este mismo procedimiento, en el sentido de que podría ir administrando la ruptura, en el caso de que finalmente la consumara.

Los expertos en la lucha antiterrorista parten del análisis de que esta declaración «informal» es acatada por el conjunto de ETA. De hecho, los cabecillas han elegido sus medios habituales, «Gara» y «Berria», únicos periódicos llamados a un acto para el que no había convocatoria pública. Sin embargo, el endurecimiento del lenguaje, que algunos califican de «bravuconería», y, sobre todo, la exhibición de armas, les lleva a concluir que detrás del acto/comunicado está la mano de Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», jefe del «aparato militar» y, por tanto, de los «comandos».

Las fuentes traen a colación que en los dos últimos debates internos de la banda, celebrados el pasado noviembre y este mes de agosto, «Txeroki» ha reclamado a «Josu Ternera» una mayor contundencia en su presión al Gobierno de Rodríguez Zapatero, incluso, la intruducción de ultimátum.

Sintonía ETA/Batasuna

En sintonía y sincronizada con ETA, Batasuna ha distribuido entre sus bases un documento en el que alerta de que el «proceso de paz» está en situación «grave». También asegura que pondrá «todo su capital político y militante para impulsar un proceso que tenga como clave el objetivo del reconocimiento de Euskal Herria, su derecho a decidir y la territorialidad». La coalición ilegalizada que lidera Arnaldo Otegi denuncia, asimismo, que los socialistas han paralizado el debate político y han pretendido marcar los ritmos desfigurando las bases del proceso», en referencia a las reticencias para que se forme la mesa de partidos. «Nos encontramos ante una grave situación, ya que sigue sin crearse la mesa de partidos donde pueden desatarse los nudos del conflicto, clave para conseguir una solución democrática», sentencia.

Una información de J. Pagola y D. Martínez publicada por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


«Txeroki» prepara una «nueva ETA» para que actúe si se rompe la tregua

MADRID. Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», reacio al «alto el fuego permanente», cuando no opuesto, ha dedicado los últimos meses a «blindar» el «aparato militar» de ETA, que desde hace más de dos años controla, con el objetivo de prevenir la respuesta policial y de lanzar una ofensiva terrorista, en caso de que el proceso de negociación con el Ejecutivo quede dinamitado.

Los expertos antiterroristas auguran que si los etarras rompen el «alto el fuego permanente», surgiría una «nueva ETA», controlada por el propio «Txeroki», mucho más marginal y virulenta, si cabe, y sin interlocutores, lo que haría inviable un nuevo proceso de negociación hasta transcurridas, quizá, varias generaciones.

Los mismos medios sostienen que «Txeroki» ha acatado la decisión del conjunto de ETA de declarar la tregua, pero en los debates internos ha defendido su posición particular de rechazo o, al menos, de meter más presión a Zapatero durante la «parada técnica» de la actividad terrorista. Así que, si se rompe, pasaría a ser el hombre fuerte, en detrimento de «Josu Ternera».

Las Fuerzas de Seguridad creen que tras el anuncio del «alto el fuego permanente», «Txeroki» mandó replegarse a Francia a los tres o cuatro «comandos» que entonces tenía operativos en España. A partir de ese momento se ha tomado su tiempo para ir formando nuevos grupos, integrados, al menos en su mayor parte, por terroristas no fichados por la Policía, mientras «jubiló» o relegó a labores más secundarias a aquellos que cree pueden estar «quemados».

El precedente de Estella

La banda ya hizo algo similar entre 1998 y 1999, cuando aprovechando la tregua trampa de Estella renovó la mayoría de sus «comandos» con pistoleros «legales». Entonces le salió el tiro por la culata. En efecto, tras la reanudación de la actividad terrorista surgió una «nueva ETA», en gran parte desconocida para las Fuerzas de Seguridad, pero pagó caro su afán por lanzar una fuerte ofensiva criminal, ya que la precipitación de los aún inexpertos terroristas provocó sucesivas detenciones, lo que llevó a la banda «al peor momento de su historia», según reconocía el ex dirigente «Pakito».

Los expertos creen que si la banda dinamitara el actual proceso de negociación, en efecto irrumpiría una «nueva ETA», aunque «Txeroki» tomaría lección de antiguos errores y probablemente no lanzaría a sus nuevos pistoleros a la precipitación de 1998-1999.

Aislarse de «Ternera»

La novedad radica en que la decisión de «Txeroki» de «blindar» a sus «lugartenientes» y a los «comandos» incluye también aislarlos del «aparato político». Los mismos medios matizan que ello no significa que el jefe del «aparato militar» desconfíe de «Josu Ternera», pero sí teme que los movimientos que sus hombres se vean obligados a realizar durante un proceso de negociación con el Gobierno les convierte en vulnerables, al ser susceptibles de estar sujetos a vigilancia policial. Su seguimiento podría arrastar al resto de la banda, y de ahí las medidas de protección que ha impuesto a sus «comandos» el jefe del «aparato militar».

Probablemente, «Txeroki» ha tenido en cuenta lo ocurrido durante la tregua trampa de Estella. Así, el 1 de agosto de 1999, la Policía francesa detuvo en Tarbes al etarra Joaquín Etxeberria Lagisket, que hacía labores de «correo» entre el entonces jefe del «aparato político», Miguel Albizu Iriarte, «Mikel Antza», y los interlocutores del Gobierno de Aznar.

Menos de tres meses después, el 25 de octubre, los agentes galos arrestaban en Pau a Belén González Peñalba, «Carmen», que integró, junto al citado «Mikel Antza» y Vicente Barandiarán, «Willy», la delegación de ETA que se había entrevistado en mayo de aquel mismo año en Suiza con los representantes gubernamentales Ricardo Martí Fluxá, Javier Zarzalejos y Pedro Arriola. La banda atribuyó esas detenciones a los seguimientos a los que supuestamente habían sido sometidos ambos etarras del «aparato político» durante el proceso.

Partidario de «poner muertos en la mesa»

«Txeroki» responde al perfil que describe a los jefes del «aparato militar» de ETA tras la ruptura de la tregua de Estella: de la «kale borroka» y, tras un efímero paso por los «comandos», han pasado a la dirección favorecidos por el vacío de poder. El «curriculum» como pistolero del etarra que podría hacerse con el control de la banda se resume en unos meses: el «comando Vizcaya» al que se incorporó fue desarticulado y tuvo que huir a Francia. Ya en la dirección de la banda ha defendido las posturas más duras. El etarra Pérez Aldunate, detenido en febrero de 2005, es decir, en los prolegómenos del actual proceso, declaró cómo «Txeroki» le reprochaba que no cometiera atentados. Él le respondió que se sentía «descolocado» por las informaciones que hacían referencia a contactos entre el Gobierno y ETA. «Txeroki» le replicó que había que dar «caña» y «poner muertos encima de la mesa» porque «no había nada», en alusión a esos contactos. El jefe etarra también dijo al «liberado» que «había que hacer algo gordo» porque «la moral era baja» en la banda.

Una información de J. Pagola y D. Martínez publicada por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Más rosas blancas de Pilar Bardem y la proetarra Goirizelaia

Un grupo de actrices pertenecientes al colectivo Rosas Blancas por la Paz, presentes en San Sebastián con motivo del festival de cine, se unieron ayer a las mujeres de la plataforma Ahotsak, integrada por parlamentarias y políticas de varios partidos (incluido el PSOE), excepto el PP, para comprometerse a trabajar para que el «proceso» en el País Vasco «no se frustre». Actrices como Lluvia Rojo (a la izquierda), la ubicua Pilar Bardem (a su lado) o Amparo Climent repartieron rosas blancas en el exterior del Kursaal. En el acto participaron Gemma Zabaleta (PSE), Begoña Lasagabaster (EA) y Jone Goirizelaia (Batasuna).

Una información publicada por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Zapatero promete "firmeza" ante las amenazas de tres pistoleros de ETA

Madrid / Barcelona - Tres encapuchados leyeron el sábado por la tarde un comunicado en un acto público en Oiartzun (Guipúzcoa), con motivo del Gudari Eguna [día del soldado vasco], en el que expresaron el compromiso de ETA de "seguir luchando firmemente con las armas en la mano hasta conseguir la independencia y el socialismo en Euskal Herria". Horas después, en la noche del sábado, se produjeron nuevos ataques de kale borroka.

El jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, respondió ayer, ante este desafío al proceso de paz, en un acto público en Gavà (Barcelona), que "las expectativas del fin de la violencia exigen firmeza, reglas de juego claras y colaboración de todos". Luego, precisó que las reglas de juego "están claras: la legalidad y paz, lo que significa la ausencia de todo tipo de violencia y de cualquier manifestación de violencia". Zapatero se dirigió a los dirigentes de Batasuna para reclamarles que "hagan política y nada más que política".

El texto del comunicado leído por los encapuchados el sábado se conoció ayer a través del diario Gara, próximo a la izquierda abertzale, que lo publicó sin gran relieve, en una página par y por abajo, en euskera, lo que contrasta con el tratamiento que da a los comunicados oficiales de ETA.

No obstante, el Gobierno no quiso minimizar el texto leído por los encapuchados. "Es otro gesto en la estrategia de tensión" que ETA viene protagonizando desde su comunicado del pasado 18 de agosto, en el que acusaron al Gobierno de relegar el contenido político del proceso y calificaron la situación de "grave", según señalaron ayer fuentes gubernamentales.

Las mismas fuentes, al igual que hizo Zapatero en Gavà (Barcelona), sitúan estos graves incidentes en las previsiones de un "proceso largo, duro y difícil". Pero evitaron cualquier sombra de alarma sobre el riesgo de un final del alto el fuego de ETA.

Condicionar el proceso

El Gobierno inscribe el comunicado del sábado en la estrategia de ETA y Batasuna de tratar de condicionar el curso del proceso de paz, en un momento importante: ante la proximidad de un primer encuentro entre el Ejecutivo y ETA y cuando los partidos vascos, a través de contactos bilaterales y discretos, tratan de lograr un preacuerdo sobre el funcionamiento y método de la mesa de partidos, que decidirá el futuro político de Euskadi, al hilo de la reforma del Estatuto.

El presidente del Gobierno, en su intervención de ayer, respondió a ETA y Batasuna que no se va a dejar achantar por la presión violenta y les recordó que seguirá la vía de la legalidad. "Vamos a recorrer el camino con firmeza, y tienen que saber los que secundan o practican la violencia, que las reglas de juego están claras: la legalidad y paz".

Con ello, el presidente del Gobierno quiso decir que el Ejecutivo no tomará medidas favorables a presos de ETA porque presione la kale borroka -a la que considera violencia sin paliativos, y no de "baja intensidad", como se dijo en la tregua de 1998-99- o porque unos encapuchados lean un comunicado amenazante. Con ello, Zapatero recordó otra de las bases del proceso: el Gobierno irá adoptando medidas penitenciarias y de reinserción de presos etarras en la medida que ETA avance en su compromiso de abandono de la violencia.

El Gobierno no ha dado ningún tipo de paso en esa dirección, cuando ya han pasado seis meses desde el anuncio del alto el fuego, porque no ha tenido la oportunidad de constatar la disposición de ETA a abandonar la violencia -como exige la resolución parlamentaria de mayo de 2005- al no haberse producido aún ningún encuentro con la banda.

Insistió en ello, ayer, el secretario general del PSE, Patxi López, al señalar que "habrá gestos del Gobierno hacia los presos" cuando "sirva para que el proceso avance y haya una voluntad clara de abandono de las armas". El presidente del Gobierno también insistió ayer en que el cumplimiento de la legalidad es otra base del proceso. Eso significa que mantendrá la Ley de Partidos, como adelantó en su declaración institucional del 29 de junio, en la que anunció el diálogo entre el Gobierno y ETA, y que cualquier reforma que decidan las formaciones vascas, a través de la mesa de partidos, se hará desde la legalidad.

Sobre esta misma cuestión, el secretario general del PSE, Patxi López, puso ayer el acento en un aspecto negativo que ha surgido en el proceso, en las últimas semanas, la irrupción de ETA, tratando de condicionar la mesa de partidos, lo que vulnera otra de sus reglas: ETA dialogará con el Gobierno del futuro de los presos y del fin de la violencia, y los partidos vascos, incluida la izquierda abertzale legalizada, del futuro político de Euskadi.

El proceso continúa

Zapatero aclaró, asimismo, en Gavà que "el Gobierno seguirá trabajando" a favor del proceso de paz, o lo que es lo mismo, que mantendrá su hoja de ruta. Zapatero en ningún momento dijo que se haya paralizado el proceso o que se haya anulado el encuentro previsto entre el Gobierno y ETA. Dicho encuentro será el ámbito para abordar las recientes acciones violentas del entorno de ETA.

Tampoco hizo alusión alguna a los rumores alarmistas consistentes en que ETA ha fijado un plazo al Gobierno -según algunos, de tres semanas- para que acepte sus reclamaciones, bajo la amenaza de romper el alto el fuego. Fuentes gubernamentales aseguran que "el Gobierno no ha recibido ninguna amenaza sobre la ruptura del alto el fuego ni plazo alguno por parte de ETA".

Zapatero, al contrario, mantuvo la esperanza en el proceso al señalar: "Seguiré trabajando, dando lo mejor de mí mismo para que esa gran aspiración de los ciudadanos de Euskadi y del conjunto de España se haga realidad y podamos ver el fin de la violencia, la paz y la convivencia en Euskadi, que es lo que desea la inmensa mayoría de los vascos".

Una información de L. R. Aizpeolea y M. Noguer publicada por el diario EL PAIS el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.