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Los falsificadores de Interior también alteraron con 'típex' el libro de salida

Por Narrador - 25 de Septiembre, 2006, 7:00, Categoría: 11-M

Borraron el nombre del perito número 9 para sustituirlo por el del jefe de la Sección de Análisis, Francisco Ramírez, y pusieron a bolígrafo la nueva fecha. El informe falso establece que el 22 de marzo se remitieron a la UCIE los restos de las muestras, pero eso ya se había hecho la víspera junto al informe auténtico

El día 21 de marzo de 2005, cuando los peritos con carnés profesionales 9, 11 y 155 conluyeron su informe sobre la sustancia hallada en el domicilio del islamista Hasan Haski en Lanzarote, Angel Santano, comisario jefe de la Policía Científica, se encontraba de vacaciones.

Al frente de dicha Unidad estaba el jefe de la secretaría técnica, Pedro Melida, número dos de Santano.

El jefe de la Sección de Análisis, Francisco Ramírez Pérez, tuvo que informar al jefe de la Unidad Central de Analítica, José Andradas Heranz, de que los peritos habían mencionado en su informe la palabra maldita: ETA.

Como ha reconocido la propia nota emitida el pasado jueves por la Comisaría de Policía Científica, su máximo responsable, Angel Santano, «fue informado del tema y le pareció correcta la remisión del informe íntegro, eliminando las observaciones».

Es decir, que Pedro Melida tuvo que llamar a su jefe, el comisario Santano, localizarle en su lugar de vacaciones y comentarle el asunto para ver qué se hacía.

Y lo que se acordó, sencillamente, fue confeccionar otro informe nuevo para remitirlo a la UCIE, unidad que, a su vez, se lo remitiría finalmente al juez Del Olmo el 29 de marzo de 2005.

En lugar de discutir con los autores del informe la posible modificación de sus observaciones (si es que las consideraban, como dice la citada nota de Interior, «elucubraciones sin fundamento científico»), tiraron por la calle de en medio: se confeccionó un informe falso en el que se eliminaron de un plumazo los párrafos molestos que hacían referencia a posibles vínculos entre el atentado cometido en los trenes de ercanías de Madrid y ETA.

Es de suponer que una decisión de ese calado, en la que los conjurados asumían la comisión de, al menos, dos delitos, fue consultada con el entonces responsable de la Comisaría General de Información y jefe directo de Santano, el recientemente destituido Telesforo Rubio.

Debió de ser así porque el informe de los peritos salió, en efecto, de la Unidad Central de Analítica el día 21 de marzo con destino a la UCIE, a la que, junto con el documento firmado por los tres peritos, se le hizo entrega de los restos de las muestras analizadas.

Por tanto, en el libro de registro de la Unidad Central de Analítica debía figurar la fecha de salida de dicho informe: el 21 de marzo de 2005.

Francisco Ramírez, que asumió la responsabilidad de firmar el informe falso (él nunca llegó a realizar ningún análisis de la sustancia que resultó ser ácido bórico), tenía, por tanto, que llevar a cabo una nueva falsificación para que no quedara constancia de la existencia del primer y auténtico informe.

Esa nueva vulneracion de la legalidad consistía en eliminar del libro de registro el nombre del perito que recepcionó la sustancia y que, como es preceptivo, la remitió posteriormente a la UCIE, para, en su lugar, poner el suyo. Así mismo era necesario cambiar la fecha de salida del informe: en lugar del día 21 de marzo, debería figurar el 22 de marzo.

Y así se hizo, utilizando la poco sofisticada técnica (sobre todo, teniendo en cuenta que nos hallamos ante supuestos expertos de la Policía Científica) del borrado con típex, se eliminó el nombre del perito número 9 para sustituirlo por el de Ramírez. El enmascaramiento se completó apuntando a bolígrafo la nueva fecha (22 de marzo de 2005) justo encima del nombre de Ramírez. Ni un párvulo habría realizado una labor tan poco refinada.

Antes de que desaparezca dicha hoja de registro, el juez, o la Fiscalía, deberían ordenar la remisión del libro de registro de la Unidad al juzgado como prueba de la falsedad urdida para evitar que Del Olmo tuviera conocimiento de los posibles nexos entre el 11-M y la organización terrorista ETA.

Ramírez, que, como es lógico, conoce la ley de Enjuiciamiento, que establece un mínimo de dos peritos para la firma de los informes que se remiten al juez, buscó en la Unidad de Análisis algún policía que quisiera adjuntar su rúbrica al final del informe falso, pero no encontró a nadie dispuesto a cometer tamaña tropelía.

Así que, ante la falta de voluntarios que dieran cobertura al informe confeccionado a base de recortes y manipulaciones, se decidió remitir el escrito con una sola firma. Era un riesgo que había que asumir ante la gravedad de la situación (un asunto, al que, según la nota del Ministerio del Interior, no se le dio la «menor importancia»).

No era la primera vez que el juez Del Olmo, e incluso la fiscal Olga Sánchez, habían requerido la firma de dos peritos para aceptar los informes periciales como buenos. Uno de los más aficionados a firmar informes en solitario era el jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano. Como muestra, un botón. A raíz de una información publicada por EL MUNDO sobre el desarrollo por parte de ETA de la técnica que permite usar los teléfonos móviles de igual forma en que se hizo en el atentado del 11-M, el juez Del Olmo solicitó el 12 de abril de 2006 un informe al comisario jefe de los Tedax. El 10 de abril de 2006, Sánchez Manzano remitió su informe al juzgado asumiendo en solitario la paternidad del mismo. El 18 de abril, la fiscal Olga Sánchez le remitió un escrito al jefe de los Tedax en el que advierte: «INTERESA que dicho informe sea emitido como pericial y firmado por 2 peritos, al encontrarnos en la tramitación de un procedimiento ordinario, arts. 456, 459 y concordantes de la L.E. Crim.». Pues bien, contra toda lógica, el informe falso firmado por Ramírez fue dado por bueno, ya que no se solicitó por parte del juzgado que fuera avalado por, al menos, dos firmas. En fin. Cosas que pasan.

Afortunadamente, en la Unidad de Análisis de la Policía Científica, como en la mayoría de las unidades del Cuerpo Nacional de Policía, sus funcionarios no sólo son honestos, sino que atesoran una elevada cualificación profesional.

Por ello, llama la atención la virulencia con la que la Comisaría General de Policía Científica arremetió en su nota del pasado jueves contra la solvencia de sus tres peritos, a los que prácticamente calificó de ineptos. Lo que no dijo la nota de Interior es que los tres peritos firmantes del informe en el que se mencionaba a ETA han participado en todos los análisis de explosivos realizado por dicha Unidad relacionados con el atentado del 11-M.

Si son tan dados a «elucubraciones» y consideraciones «sin fundamento científico alguno» ¿por qué entonces fueron ellos los que analizaron los restos de la Kangoo, la muestra patrón de Goma 2 ECO, la dinamita hallada en la mochila de Vallecas, los restos de explosivo encontrados en las placas de porespán del zulo de la casa de Morata, etc.? ¿Es que acaso no hay otros peritos en la Unidad? ¿O es que se trata de algunos de los mejores expertos en realizar dichos análisis y por ello se les han encargado los trabajos fundamentales en la investigación del mayor atentado que ha sufrido este país en toda su Historia? En efecto, los peritos que firmaron el informe auténtico sobre la sustancia encontrada a Hasan Haski, forman uno de los mejores equipos de la Unidad de Análisis de la Policía Científica. Lo que ocurre es que no son dóciles corderitos.

Y, por ejemplo, llamaron la atención al juez Del Olmo sobre la no coincidencia entre los componentes del explosivo hallado en la Renault Kangoo y en la mochila de Vallecas. Como se recordará, Sánchez Manzano pretendía hacer creer al juez que la dinamita de la citada mochila de Vallecas también contenía «metenamina» (sustancia que había aparecido milagrosamente en el resto de explosivo hallado en la Renault Kangoo y en la muestra patrón de Goma 2 ECO), para que, de esa forma, le cuadrase su bárbara manipulación. Mientras Sánchez Manzano y otros siguen en sus puestos tranquilamente, a los profesionales que hacen su trabajo se les fustiga y denigra.

Una información exclusiva de Casimiro Garcia-Abadillo publicada por el diario EL MUNDO el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.