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25 de Septiembre, 2006

Siete tiros de ETA

Por Sin Pancarta - 25 de Septiembre, 2006, 22:00, Categoría: * Nuestra Opinión

No hay duda que la mejor imagen de la voluntad inequívoca de abandono del crimen (otros lo llaman ‘violencia’) explorada por el ‘Presidente Accidental’ ha sido el suceso de ayer noche donde tres encapuchados, fusil en mano, procedieron a leer un comunicado expresando su decisión de luchar con las armas hasta la independencia del País Vasco y su conversión al ‘socialismo’.

Desconozco si estamos ante una ‘escenificación pactada’ o por el contrario ante una ‘sorpresa’ que ha desconcertado al gobierno. El cualquier caso la gravedad es muy similar. Ayer quedaba patente, en forma incuestionable, que el mal llamado ‘proceso de paz’ no es tal, se trata de una rendición encubierta del Estado de Derecho ante la organización criminal. No hay una voluntad de abandono del ejercicio del crimen, muy al contrario se recuerda que de no ceder a las pretensiones de los asesinos, éstos retomaran el asesinato como medio de presión al servicio de sus reivindicaciones delirantes.

ZP volvió a su discurso habitual condenando ‘toda forma de violencia’, palabras vacías que sirve para un roto o un descosido y que el Sr. Aizpeolea (de quienes sus compañeros dicen no tener muy claro si es el corresponsal de EL PAIS en Moncloa o el corresponsal de Moncloa en EL PAIS) tras afirmar ayer que el ‘proceso’ era irreversible hoy define la respuesta ‘zapatera’ como promesa de ‘"firmeza" ante las amenazas de tres pistoleros de ETA’

Se mire como se mire la realidad no admite cuestión: ETA amenaza y el Gobierno se calla, no responde, se esconde en frases manidas sin sentido que poco o nada aportan al conocimiento y entendimiento de la situación. Es obvio que toda persona de bien desea el cese de la actuación criminal de ETA, pero no a cualquier precio. No al precio de ceder en todo aquello cuya defensa ha costado casi 1.000 vida y miles y miles de heridos y mutilados.

Si nuestro presidente tuviese una única brizna de dignidad ayer el ‘proceso’ estaba roto a iniciativa del gobierno. Descuiden que no sucederá. Le podía costar el gobierno y este hombre tiene como meta vital el poder a cualquier precio. Seguiremos siendo el hazmerreír universal mientras permanecemos hermanados a sujetos que usan la tribuna de la ONU para hablar de diablos y azufre o supuestas actrices cuya más conocida actuación ha sido su participación en las manifestaciones del ‘No a la Guerra’ (si participa Estados Unidos y la apoya Aznar) que ayer, en compañía de la batasuna Jone Goirizelaia se posicionaba a favor del ‘proceso’ “movida por la esperanza de paz”. De nausea.

Y mientras todo esto ha sucedido en el norte, al sur se dice a las víctimas del terrorismo, a los que han sufrido en carne propia la barbarie de los del fusil, que en su manifestación del próximo 3 de Octubre se medirán los decibelios de sus gritos de protesta por si exceden el máximo ‘ruido’ permitido en la ciudad. Los disparos de fusil no computan, las legítimas expresiones de protesta en una manifestación pacífica deben ser perseguidas ¿Hay duda sobre el bando que defiende el ‘Presidente Accidental’? La respuesta es tan obvia que no requiere ser explicitada.

Siete tiros de ETA: Versiones en la Prensa Nacional

Por Sin Pancarta - 25 de Septiembre, 2006, 10:00, Categoría: - Tregua Etarra


De la prensa nacional les he seleccionado los textos más significativos que en líneas generales apuntan en una dirección: lo intolerable del suceso asumido por nuestro gobierno como un incidente menor. La excepción naturalmente se encuentra en "el diario independiente de la mañana" que se suma a la estrategia oficial destacando una inexistente "firmeza" de Zapatero. Si prefieren acceder a una información más amplia tienen a su disposición el seguimiento informativo completo en nuestro Monográfico dedicado al Terrorismo. Por cierto ¿Qué actrices son esas? Porque salvo la experta en la interpretación de prostitutas al resto no las conocen ni en su casa a la hora de comer. De no ser por la tragedia era para carcajearse sin límite y a mandíbula batiente.


ETA promete 'luchar con las armas en la mano hasta lograr la independencia'

Tres encapuchados rubrican con disparos al aire su mensaje en el 'día del gudari'. El Gobierno lo interpreta como una presión y Zapatero insiste en que la izquierda 'abertzale' tiene que hacer «sólo política». El PP lo considera el ultimátum final.

VITORIA.- ETA realizó el sábado lo que los expertos antiterroristas han calificado como «una última vuelta de tuerca» dentro del proceso iniciado para el fin de la violencia. La banda terrorista agravó la crisis que caracteriza la situación actual «reafirmando el compromiso de seguir luchando firmemente, con las armas en la mano, hasta conseguir la independencia y el socialismo para Euskal Herria».

A pesar de que las fuentes más involucradas en el proceso aseguran que nada importante ha cambiado o que el Ejecutivo insiste en que la voluntad de la banda de dejar de matar es firme, se trata de un pronunciamiento que, inevitablemente, ha generado preocupación.

De hecho, tanto la escenografía -sin precedentes- como el contenido del mensaje del día del soldado vasco -gudari eguna-, celebrado unos días antes de la fecha estipulada para que coincidiera con los seis meses del anuncio de alto el fuego, constituyen un endurecimiento claro de las posturas que la banda terrorista, teóricamente, ha venido manteniendo desde entonces; un regreso, al menos aparente, a sus planteamientos más maximalistas.

Tres encapuchados en nombre de ETA participaron en un acto convocado en el bosque Aritxulegi de Oyarzun y, ante unas 1.500 personas, leyeron el habitual comunicado que la banda terrorista hace público en estas fechas. Sigue en

El problema es que, si su declaración de intenciones ya fue suficientemente contundente, su modo de subrayarla fue igualmente plástico: realizaron una exhibición de armas que remataron con los correspondientes disparos al aire.

En el mensaje enviado a través de sus tres militantes -y recogido en los diarios Gara y Berria-, ETA quiso hacer llegar su saludo «a todos los luchadores que os habéis acercado a este acto». Del mismo modo que hiciera Arnaldo Otegi en el velódromo de Anoeta en 2004, o Juan Cruz Aldasoro, su compañero de Batasuna, en la manifestación celebrada en Alsasua hace 15 días, los encapuchados reivindicaron el recuerdo y el modelo que para los allí presentes constituyen los etarras que han muerto hasta el momento. Acto seguido, apelaron al ejemplo de «los gudaris» para «continuar sin desistir en la lucha» hasta que Euskal Herria sea libre y «para hacer frente con firmeza a la situación de opresión que se vive en ella».

Finalmente, llamaron a los presentes a reforzar su compromiso individual «para conseguir la independencia», e insistieron en que su intención es lograrlo «con las armas en la mano».

A las Fuerzas de Seguridad del Estado, no les cabe ninguna duda de que ésta es la línea oficial de ETA. Es decir, no se trata de un comando de incontrolados que aprovecharon fecha tan señalada para hacerse notar. La organización terrorista, dicen, pretende con ello presionar al Ejecutivo, y enviar también un mensaje de consumo interno en una fecha especialmente proclive a que se lancen arengas incendiarias sin matices. La banda, que en su historia pasada no había hecho uso de las armas y de los disparos en sus múltiples y estrafalarias puestas en escena, en esta ocasión se inspiró en los usos y costumbres del IRA.

Retroceso

La cuestión es que, con su falta de matiz expresivo, ETA ha vuelto a sus posturas más radicales y ha torpedeado el planteamiento que estableció en el comunicado en el que anunció el alto el fuego indefinido.

En todos y cada uno de sus documentos y de las entrevistas concedidas desde el mes de marzo, la banda terrorista precisaba que la decisión de establecer una tregua había sido adoptada con el fin de favorecer un «proceso democrático» en el que los partidos políticos vascos negociaran un sistema de relación con el Estado que fuese finalmente sometido a la voluntad de los ciudadanos vascos. Estudiadamente, no se hacía referencia ni a la independencia, ni a la autodeterminación, ni a la territorialidad y, precisamente, fue esta circunstancia -larga y arduamente negociada en los meses previos al anuncio de alto el fuego-, la que fue presentada como el gran avance conseguido por los intermediarios del Gobierno y como la gran cesión de la banda. Pero el sábado, ETA se dejó de sutilezas y reivindicó directamente y, de nuevo, «socialismo» e «independencia».

El argumento del mensaje de consumo interno también ha despertado preocupación en los expertos que consideran que el empleado no es precisamente el mejor modo de mentalizar a los más radicales dentro de la izquierda abertzale de las bondades del proceso emprendido.

Aun así, Interior asegura que tiene datos para sostener que éste es un grado más en el pulso establecido por la banda, pero que todavía está dentro de los cauces posibles y que no hay que temer una ruptura del alto el fuego por el momento. «No hay que restarle importancia a un hecho tan escandaloso; hay que darle la entidad que merece, pero también hay que contextualizarlo correctamente y no ser alarmistas», sostienen.

La escenificación y la advertencia de la banda se producen después de que arreciasen insistentes rumores sobre la existencia de un comunicado que los dirigentes de ETA habrían redactado para un próximo fin del alto el fuego. Tanto los miembros del Ejecutivo como los nacionalistas vascos resaltan lo ilógico que resultaría que todo saltase por los aires cuando ni siquiera el Gobierno y ETA han tenido un primer contacto oficial. Un primer encuentro que está teniendo que superar más dificultades de las previstas inicialmente.

ETA y Batasuna quieren que se ponga en marcha la mesa de partidos que aborde la creación de un nuevo marco jurídico-político para el País Vasco y han exigido que, para ello, el Gobierno dé vía libre a la formación ilegalizada sin que ésta tenga que someterse a la Ley de Partidos. El Ejecutivo, contrario a realizar esta cesión, se encuentra inmerso en la búsqueda de la solución a este dilema concreto para desbloquear el proceso. En ese punto parece que estábamos: en la búsqueda de un preacuerdo con Batasuna que ayudase a desbrozar las dificultades. Antes de los tiros, al menos.

Una información de Angeles Escriva publicada por el diario EL MUNDO el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Permach denuncia un «chantaje represivo»

BILBAO.- La ilegalizada Batasuna censuró ayer, una vez más, la actitud del Gobierno socialista en lo que a la política penitenciaria se refiere. El portavoz de la formación ilegalizada, Joseba Permach, constató que, seis meses después del inicio del alto el fuego de ETA, los socialistas no han mostrado «en absoluto la voluntad» de dar pasos hacia la «respuesta positiva» que la izquierda 'abertzale' les había reclamado: «No se puede sacar adelante el proceso si permanentemente la Audiencia Nacional y las Fuerzas de Seguridad del Estado están condicionando el debate político abierto en Euskal Herria» y si se utiliza el «chantaje político y represivo» con los presos etarras, denunció.

El dirigente 'abertzale' realizó estas declaraciones ayer antes de una «charla» que convocó en la localidad vizcaína de Ondarroa y en la que se negó a valorar el mensaje de ETA en el que la banda renovaba su compromiso de luchar con las armas hasta alcanzar la independencia. Permach responsabilizó al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero del «balance negativo» que a la ilegalizada Batasuna le merece el periodo de alto el fuego, que cumplía ayer su sexto mes de duración.

El balance negativo surge de las condiciones impuestas «permanentemente» por el Gobierno de Rodríguez Zapatero para no propiciar el debate: la actuación de la Audiencia Nacional y las Fuerzas de Seguridad del Estado, y el «chantaje político y represivo» con los presos de ETA.

Una información de Leyre Iglesias publicada por el diario EL MUNDO el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Varias actrices apoyan a Ahotsak para que no se frustre el 'proceso de paz'

SAN SEBASTIAN.- Un grupo de actrices españolas se unió ayer a las mujeres del colectivo Ahotsak para comprometerse a trabajar en favor de que el proceso de paz en el País Vasco «no se frustre». Las artistas, pertenecientes al colectivo Rosas Blancas por la Paz, entre las que se encontraban Pilar Bardem, Lluvia Rojo o Amparo Climent, desearon que éste «llegue hasta el final y que no haya ninguna víctima más».

Con motivo del Festival de Cine de San Sebastián, las intérpretes se reunieron en el exterior del Auditorio del Kursaal, donde, tras leer un manifiesto, repartieron rosas blancas. No sólo el mundo del celuloide se unió a esta causa, sino que representantes del colectivo Ahotsak, en el que están mujeres de distintos partidos políticos vascos excepto el PP, no quisieron perderse la cita. Así, en este acto participaron la socialista Gemma Zabaleta, Begoña Lasagabaster (EA), Duñike Arrizabalaga (EB), Jone Goirizelaia (de la ilegalizada Batasuna) y Aintzane Ezenarro (Aralar). Estas mujeres suscribieron el manifiesto fundacional de Ahotsak el pasado 8 de marzo a título personal, al igual que miembros del PNV. «Las mujeres y hombres que firman esta declaración trabajan para sostener el proceso», leyó Bardem. «Para que no se frustre y para hacer posible el camino que tantas veces se ha negado por aquellos que no quieren que tenga solución».

Una información de Ruth Gabilondo publicada por el diario EL MUNDO el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


ETA advierte a tiros al Gobierno de que no va a dejar las armas hasta la independencia

Tres encapuchados, con fusiles de asalto, leyeron un comunicado de la banda en el «día del soldado vasco»

Madrid - ETA aprovechó la celebración el pasado sábado del «Gudari Eguna» ( Día del Soldado Vasco) para aumentar la estrategia de tensión que ha intensificado desde mediados de agosto y advertir, en un mensaje (no de consumo interno) que va a seguir «luchando con las armas en la mano hasta conseguir la independencia y el socialismo». Cuando el Gobierno esperaba que la banda estableciera en estos días algún tipo de contacto para fijar la fecha de la primera reunión «oficial» los pistoleros han dado una nueva vuelta de tuerca y la han escenificado con todos los aditamentos de la «lucha armada», disparos al aire incluidos.

El acto tuvo lugar en un monte cerca de Oyarzun y había sido convocado por Ekin, el brazo político de ETA (en anteriores ocasiones lo había hecho la coordinadora KAS). Los proetarras montaron una especie de «servicio de seguridad» para controlar a los automóviles que pretendían acceder a la zona. En un determinado momento, según las informaciones de que dispone la lucha antiterrorista, aparecieron tres individuos encapuchados, vestidos de negro, armados con fusiles de asalto, uno de los cuales dio lectura al comunicado. Después realizaron varios disparos al aire, como para confirmar que lo que decían iba en serio. «Tenemos la sangre preparada para darla por ella» (la independencia), aseguraron.

Las Fuerzas de Seguridad del Estado habían montado un dispositivo y se cree que las armas podrían haber sido escondidas en algún lugar del monte en días anteriores y que, incluso, los etarras, que formaban un «comando», pudieron pernoctar en la zona para aparecer en el momento elegido y, con posterioridad, huir sin problemas. Cuando se oyeron los disparos se pensó que los asistentes estaban lanzando cohetes.

Fuentes del Gobierno conocedoras del llamado «proceso de paz» consultadas por LA RAZÓN consideran que lo ocurrido en Oyarzun forma parte, como el terrorismo callejero, de «una estrategia dirigida a ablandarnos. Creen que van a sacar algo pero no lo van a conseguir, ni un preso, ni un gesto, ni nada».

Pese a lo ocurrido, mantenían la esperanza de que, finalmente, se produzca el contacto de ETA y se pueda iniciar la negociación en las próximas semanas. En este sentido, definían gráficamente la situación: «Estamos como en las películas del oeste, cuando los protagonistas se observaban cada uno desde un lado de la calle a ver quién tomaba la iniciativa. El Gobierno no va a dar el primer paso, le corresponde a ETA hacerlo».

Por su parte, fuentes antiterroristas subrayan que la banda está empeñada en que el Ejecutivo cumpla los supuestos acuerdos que se alcanzaron en las conversaciones previas a la declaración de alto el fuego y que no le valen las disculpas de que el que se comprometió lo hizo a «título personal y no con carácter orgánico». Para la banda, lo importante no es la legalización de Batasuna (están dispuestos a presentarse a los comicios municipales y forales con agrupaciones de electores) sino que el Ejecutivo se comprometa de manera pública y formal a respetar y cumplir lo que se acuerde en la «mesa de partidos», en la que las fuerzas separatistas tendrán mayoría.

A este respecto, se preguntaron si el Ejecutivo ha pensado en algún momento que ETA iba a darles todo (desarme y cese definitivo de las actividades terroristas) por nada. «¿Qué van a descubrir los suizos (en referencia al centro Henri Dunant, que hace de mediador entre el Gobierno y la banda) que no sepamos nosotros? ¿De qué mundo maravilloso les han hablado? Antes de que establecer ningún contacto habría que haber exigido a los terroristas la entrega de las armas».

ETA y su entramado han intensificado su estrategia de tensión a partir del comunicado que la banda hizo público el pasado 18 de agosto en el que reclamaba, y lo hacía por tercera vez, el cumplimiento de los citados «compromisos». Este comunicado, en el que se lanzaban amenazas, coincidió con la fecha en que se conoció que el pistolero Ignacio de Juana Chaos llevaba diez días de huelga de hambre en la cárcel de Algeciras. Medios oficiales han tratado, hasta lo ocurrido en Oyarzun, de vincular el aumento del terrorismo callejero a la protesta del recluso. Las fuentes antiterroristas sostenían, por el contrario, que se trataba de una forma de presión de la banda contra el Gobierno para presentarse en la mesa de conversaciones con la mayor fuerza posible. «ETA no sabe negociar de otra manera. La amenaza ha sido y es su principal baza y la va a utilizar ahora», subrayaban.

El llamado «proceso de paz» o de «final del terrorismo», como se le denomina ahora, es una de las principales bazas políticas con las que cuenta el Gobierno de cara a los próximos compromisos electorales. Un fracaso, unido a los negativos resultados que ha cosechado el Ejecutivo en otros asuntos, como el de la emigración o el de la delincuencia, colocaría a Rodríguez Zapatero en una difícil situación política, incluso frente a sectores de su propio partido. El problema es que ETA también lo sabe y pretende aprovecharse de ello. Las fuentes antiterroristas creen que los pistoleros no han fijado, de momento, una fecha límite, un ultimátum.

Una información de Elena P. Iriarte publicada por el diario LA RAZON el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


De la «txapela» al uniforme de combate

Los sucesivos comunicados de ETA reflejan el deterioro del «proceso de paz»

Madrid - Si una imagen vale más que mil palabras, nada mejor que buscar las evidentes diferencias entre la puesta en escena elegida por los etarras para comunicar el alto el fuego y la de su por ahora último comunicado para comprobar hasta qué punto se ha deteriorado el «proceso de paz» en apenas seis meses. El pasado mes de marzo, tres terroristas pulcramente encapuchados de blanco y con «txapela» aparecieron sentados detrás de una mesa igualmente cubierta de un inmaculado blanco sólo matizado por el escudo de Euskadi, sin rastro de armas mientras una voz femenina anunciaba el cese de las actividades armadas; el sábado, en Oyarzun, otros tres etarras salieron a la palestra, pero esta vez en pleno monte, vestidos con uniforme de combate -pasamontañas negro, fusiles al hombro- y rubricando con disparos al aire su «firme» compromiso con la lucha armada.

Y es que la estética ha cambiado para adaptarse al mensaje, el más duro emitido por la banda en este medio año de tira y afloja con el Gobierno. La arenga guerrera de Oyarzun poco tiene que ver con la retórica más bien neutra del 22 de marzo, donde lo más preocupante fue lo que la portavoz de los terroristas no dijo: ninguna referencia al desarme o al verdadero alcance del «cese» de otras actividades como el chantaje económico.

La cúpula de la banda esperó dos meses para matizar sus condiciones. En mayo, «Gara» publica una entrevista en la que los etarras insisten en su plan para anexionar Navarra y el País Vasco francés, defienden la autodeterminación y dejan caer que el silencio de las pistolas «no es irreversible». En junio, ETA levanta la voz otras dos veces para «invitar» al Estado francés a unirse a la resolución del «conflicto» e instar al Gobierno de Zapatero a que cumpla sus «compromisos» previos. Los etarras elevaron un poco más la presión en pleno mes de agosto, al advertir de su predisposición a ejercer «el derecho de respuesta si continúan los ataques contra Euskal Herria».

La amenaza velada se hizo más real este sábado, cuando los «gudaris» dejaron claro que, para ellos, «la lucha no es el pasado, sino el presente y el futuro».

Una información de E. Fuentes publicada por el diario LA RAZON el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Un «comando» con «cetmes»

Los tres etarras que aparecieron en el monte de Oyarzun forman un «comando» de la banda, según fuentes antiterroristas, que subrayan que ya no se puede afirmar que la organización criminal no tiene ninguna célula en España. Portaban fusiles de asalto «Cetme», un arma antigua pero de claro simbología militar y lo hacían en la celebración del «Gudari Eguna» (día del soldado vasco). ETA, según las citadas fuentes, escogió cuidadosamente el escenario y el «uniforme» para lanzar un nuevo órdago al Gobierno. Elementos proetarras se encargaron de controlar que nadie ajeno a su mundo pudiera aproximarse a la zona donde iba a tener lugar el acto. Las Fuerzas de Seguridad, que se encontraban en los alrededores, controlaron la llegada de muchos de los asistentes pero no pudieron evitar la celebración al aire libre de la concentración. La lectura de un comunicado en el monte por elementos armados, que después hicieron varios disparos al aire, nos devuelve al «tiempo del plomo», recuerdan las referidas fuentes que expresan su preocupación por el envalentonamiento de ETA.

Una información publicada por el diario LA RAZON el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Saramago y Bardem, fuera del festival

Un grupo de actrices pertenecientes al colectivo Rosas Blancas por la Paz, presentes en San Sebastián con motivo del festival de cine, se unieron ayer a las mujeres del grupo Ahotsak para comprometerse a trabajar en favor de que el proceso de paz en el País Vasco «no se frustre», informa Efe.

Pilar Bardem, Amparo Climent, Lluvia Rojo, Alicia Agut, Lucía Alvarez o Aizpea Goenaga, entre otras, repartieron rosas blancas en el exterior del Centro Kursaal, sede central del certamen, en compañía de representantes de Ahotsak, colectivo que integra a mujeres que militan en todos los partidos vascos excepto el PP.

Pilar Bardem fue la encargada de leer la parte del manifiesto directamente relacionada con el proceso de paz que se pretende abrir en el País Vasco, que las actrices desearon «que llegue hasta el final». Las mujeres y hombres que firmamos esta declaración trabajaremos para sostener el proceso de paz, para que no embarranque, para que no se frustre y para hacer posible el camino que tantas veces se ha negado por aquellos que no quieren que tenga solución», afirmó la intérprete.

Las actrices, «movidas por la esperanza» de que se logre la paz, abogaron por el diálogo, porque «es el proceso y el paso previo para acordar» y significa «fortalecer la democracia y construir la paz». «Entendemos que ante el futuro de esperanza que ha abierto el alto el fuego permanente hemos de poner en valor la militancia por la paz como lo hicimos contra el terrorismo en todas sus formas, como lo hicimos contra la guerra de Irak, como lo hicimos contra la violencia de género», señaló. En opinión de los firmantes, «la paz es mucho más que la ausencia de guerra o de violencia» y resulta necesario «alumbrarla» frente «a tantos saboteadores que la paz tiene siempre».

El Premio Nobel de Literatura José Saramago, jurado del Festival que llegó ayer a la ciudad acompañado por su esposa, también se acercó a mostrar su apoyo.

Una información publicada por el diario LA RAZON el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


ETA recuerda a Zapatero con siete tiros que no renuncia a la independencia del País Vasco

MADRID. Una amenaza en toda la regla. ETA lleva al máximo su presión/chantaje al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero para que forme ya la mesa de partidos, con la escenificación de siete disparos al aire realizados el sábado por tres encapuchados durante un acto terrorista celebrado en la localidad guipuzcoana de Oyarzun. Durante el mismo, la banda lanzó tres mensajes/amenaza: «La lucha no es el pasado, sino el presente y el futuro», «tenemos la sangre preparada para darla» y «seguiremos luchando firmemente con las armas en la mano hasta conseguir la independencia». Además, hay un hecho muy significativo: de los siete pronunciamientos difundidos por la organización criminal desde el pasado 24 de marzo, el de este fin de semana es el único en el que no se ratifica el «alto el fuego permanente».

Distintas fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por ABC coinciden en que el acto que ETA celebró a últimas horas de la tarde del sábado en Oyarzun constituye un nuevo salto cualitativo en la estrategia de presión que la banda ha intensificado en las últimas semanas contra el Gobierno con el objetivo de forzarle a dar luz verde a la constitución de la mesa de partidos. Los terroristas ya tienen asegurado su encuentro con el Ejecutivo para hablar de «presos a cambio de abandono de las armas» -el cheque en blanco se lo dio Zapatero el pasado 29 de junio con el anuncio público del inicio de los contactos- y ahora les urge que ese foro tripartito eche ya a andar para abordar la autodeterminación y la unidad territorial del País Vasco y Navarra, sus principales demandas.

Mesas paralelas

Los cabecillas etarras tienen especial interés en que las dos mesas actúen de forma paralela, ya que nunca renunciarían a dejar las armas si no comprueban que al mismo tiempo consiguen sus reivindicaciones «políticas». Más aún, la izquierda abertzale también ha intensificado en las últimas semanas sus exigencias para la formación del foro tripartito y ha hecho referencias a que el «proceso» se encontraba «bloqueado».

Y es que la banda ha constatado que Zapatero estaba dando largas a la legalización de Batasuna y a la creación de la mesa de partidos, mientras que anunciaba que en breve comenzarían los contactos con la banda. A los terroristas se les acaba el tiempo y de ahí que hayan entrado en una dinámica de ultimátum: Del incremento de la «kale boroka» (dirigida a aplazar el encuentro ETA-Gobierno, han pasado ya al ruido, de momento intimidatorio, de las armas) para adelantar el foro tripartito y así hacer coincidir ambos «carriles» de la negociación.

Los expertos antiterroristas consideran que con el acto de Oyarzun, ETA ha dejado, al menos en esta ocasión, su tradicional comunicado para recurrir a la puesta en escena de su amenaza, buscando mayor intimidación y emulando, por ejemplo, a los golpes de efecto que periódicamente daba el IRA. Los mismos medios explican que no se trata del anuncio de la ruptura de la tregua, aunque sí la bordea.

Los analistas dan su significado al hecho de que el acto se celebrara coincidiendo con el «gudari eguna» (día del soldado vasco), que todos los años conmemora los fusilamientos de los etarras «Txiki» y Otaegi, el 27 de septiembre de 1975. Además, se cumplen seis meses del anuncio de la tregua.

Un tiro por cada territorio

Pese a que los medios consultados matizan que no se trata de una declaración formal de ruptura del proceso, sí dan un especial significado al empleo de las armas. Con ello, sin duda, han querido transmitir al Gobierno el mensaje de que, pese al silencio de estos seis meses, «sus armas no están oxidadas» y mantienen capacidad operativa para volverlas a usar. Como simplemente lo demuestra el hecho de que tres de ellos asistieran al acto público, totalmente «descontrolado» para las Fuerzas de Seguridad.

Asimismo, las fuentes consultadas dan hasta valor simbólico a los siete disparos al aire -uno por cada territorio del País Vasco, Navarra y sur de Francia que reivindican-. Las fuentes consultadas no descartan que de la misma manera que ETA fue dosificando el anuncio del alto el fuego -atentados sin víctimas mortales, indulto a los políticos...- ahora podría estar recurriendo a este mismo procedimiento, en el sentido de que podría ir administrando la ruptura, en el caso de que finalmente la consumara.

Los expertos en la lucha antiterrorista parten del análisis de que esta declaración «informal» es acatada por el conjunto de ETA. De hecho, los cabecillas han elegido sus medios habituales, «Gara» y «Berria», únicos periódicos llamados a un acto para el que no había convocatoria pública. Sin embargo, el endurecimiento del lenguaje, que algunos califican de «bravuconería», y, sobre todo, la exhibición de armas, les lleva a concluir que detrás del acto/comunicado está la mano de Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», jefe del «aparato militar» y, por tanto, de los «comandos».

Las fuentes traen a colación que en los dos últimos debates internos de la banda, celebrados el pasado noviembre y este mes de agosto, «Txeroki» ha reclamado a «Josu Ternera» una mayor contundencia en su presión al Gobierno de Rodríguez Zapatero, incluso, la intruducción de ultimátum.

Sintonía ETA/Batasuna

En sintonía y sincronizada con ETA, Batasuna ha distribuido entre sus bases un documento en el que alerta de que el «proceso de paz» está en situación «grave». También asegura que pondrá «todo su capital político y militante para impulsar un proceso que tenga como clave el objetivo del reconocimiento de Euskal Herria, su derecho a decidir y la territorialidad». La coalición ilegalizada que lidera Arnaldo Otegi denuncia, asimismo, que los socialistas han paralizado el debate político y han pretendido marcar los ritmos desfigurando las bases del proceso», en referencia a las reticencias para que se forme la mesa de partidos. «Nos encontramos ante una grave situación, ya que sigue sin crearse la mesa de partidos donde pueden desatarse los nudos del conflicto, clave para conseguir una solución democrática», sentencia.

Una información de J. Pagola y D. Martínez publicada por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


«Txeroki» prepara una «nueva ETA» para que actúe si se rompe la tregua

MADRID. Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», reacio al «alto el fuego permanente», cuando no opuesto, ha dedicado los últimos meses a «blindar» el «aparato militar» de ETA, que desde hace más de dos años controla, con el objetivo de prevenir la respuesta policial y de lanzar una ofensiva terrorista, en caso de que el proceso de negociación con el Ejecutivo quede dinamitado.

Los expertos antiterroristas auguran que si los etarras rompen el «alto el fuego permanente», surgiría una «nueva ETA», controlada por el propio «Txeroki», mucho más marginal y virulenta, si cabe, y sin interlocutores, lo que haría inviable un nuevo proceso de negociación hasta transcurridas, quizá, varias generaciones.

Los mismos medios sostienen que «Txeroki» ha acatado la decisión del conjunto de ETA de declarar la tregua, pero en los debates internos ha defendido su posición particular de rechazo o, al menos, de meter más presión a Zapatero durante la «parada técnica» de la actividad terrorista. Así que, si se rompe, pasaría a ser el hombre fuerte, en detrimento de «Josu Ternera».

Las Fuerzas de Seguridad creen que tras el anuncio del «alto el fuego permanente», «Txeroki» mandó replegarse a Francia a los tres o cuatro «comandos» que entonces tenía operativos en España. A partir de ese momento se ha tomado su tiempo para ir formando nuevos grupos, integrados, al menos en su mayor parte, por terroristas no fichados por la Policía, mientras «jubiló» o relegó a labores más secundarias a aquellos que cree pueden estar «quemados».

El precedente de Estella

La banda ya hizo algo similar entre 1998 y 1999, cuando aprovechando la tregua trampa de Estella renovó la mayoría de sus «comandos» con pistoleros «legales». Entonces le salió el tiro por la culata. En efecto, tras la reanudación de la actividad terrorista surgió una «nueva ETA», en gran parte desconocida para las Fuerzas de Seguridad, pero pagó caro su afán por lanzar una fuerte ofensiva criminal, ya que la precipitación de los aún inexpertos terroristas provocó sucesivas detenciones, lo que llevó a la banda «al peor momento de su historia», según reconocía el ex dirigente «Pakito».

Los expertos creen que si la banda dinamitara el actual proceso de negociación, en efecto irrumpiría una «nueva ETA», aunque «Txeroki» tomaría lección de antiguos errores y probablemente no lanzaría a sus nuevos pistoleros a la precipitación de 1998-1999.

Aislarse de «Ternera»

La novedad radica en que la decisión de «Txeroki» de «blindar» a sus «lugartenientes» y a los «comandos» incluye también aislarlos del «aparato político». Los mismos medios matizan que ello no significa que el jefe del «aparato militar» desconfíe de «Josu Ternera», pero sí teme que los movimientos que sus hombres se vean obligados a realizar durante un proceso de negociación con el Gobierno les convierte en vulnerables, al ser susceptibles de estar sujetos a vigilancia policial. Su seguimiento podría arrastar al resto de la banda, y de ahí las medidas de protección que ha impuesto a sus «comandos» el jefe del «aparato militar».

Probablemente, «Txeroki» ha tenido en cuenta lo ocurrido durante la tregua trampa de Estella. Así, el 1 de agosto de 1999, la Policía francesa detuvo en Tarbes al etarra Joaquín Etxeberria Lagisket, que hacía labores de «correo» entre el entonces jefe del «aparato político», Miguel Albizu Iriarte, «Mikel Antza», y los interlocutores del Gobierno de Aznar.

Menos de tres meses después, el 25 de octubre, los agentes galos arrestaban en Pau a Belén González Peñalba, «Carmen», que integró, junto al citado «Mikel Antza» y Vicente Barandiarán, «Willy», la delegación de ETA que se había entrevistado en mayo de aquel mismo año en Suiza con los representantes gubernamentales Ricardo Martí Fluxá, Javier Zarzalejos y Pedro Arriola. La banda atribuyó esas detenciones a los seguimientos a los que supuestamente habían sido sometidos ambos etarras del «aparato político» durante el proceso.

Partidario de «poner muertos en la mesa»

«Txeroki» responde al perfil que describe a los jefes del «aparato militar» de ETA tras la ruptura de la tregua de Estella: de la «kale borroka» y, tras un efímero paso por los «comandos», han pasado a la dirección favorecidos por el vacío de poder. El «curriculum» como pistolero del etarra que podría hacerse con el control de la banda se resume en unos meses: el «comando Vizcaya» al que se incorporó fue desarticulado y tuvo que huir a Francia. Ya en la dirección de la banda ha defendido las posturas más duras. El etarra Pérez Aldunate, detenido en febrero de 2005, es decir, en los prolegómenos del actual proceso, declaró cómo «Txeroki» le reprochaba que no cometiera atentados. Él le respondió que se sentía «descolocado» por las informaciones que hacían referencia a contactos entre el Gobierno y ETA. «Txeroki» le replicó que había que dar «caña» y «poner muertos encima de la mesa» porque «no había nada», en alusión a esos contactos. El jefe etarra también dijo al «liberado» que «había que hacer algo gordo» porque «la moral era baja» en la banda.

Una información de J. Pagola y D. Martínez publicada por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Más rosas blancas de Pilar Bardem y la proetarra Goirizelaia

Un grupo de actrices pertenecientes al colectivo Rosas Blancas por la Paz, presentes en San Sebastián con motivo del festival de cine, se unieron ayer a las mujeres de la plataforma Ahotsak, integrada por parlamentarias y políticas de varios partidos (incluido el PSOE), excepto el PP, para comprometerse a trabajar para que el «proceso» en el País Vasco «no se frustre». Actrices como Lluvia Rojo (a la izquierda), la ubicua Pilar Bardem (a su lado) o Amparo Climent repartieron rosas blancas en el exterior del Kursaal. En el acto participaron Gemma Zabaleta (PSE), Begoña Lasagabaster (EA) y Jone Goirizelaia (Batasuna).

Una información publicada por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Zapatero promete "firmeza" ante las amenazas de tres pistoleros de ETA

Madrid / Barcelona - Tres encapuchados leyeron el sábado por la tarde un comunicado en un acto público en Oiartzun (Guipúzcoa), con motivo del Gudari Eguna [día del soldado vasco], en el que expresaron el compromiso de ETA de "seguir luchando firmemente con las armas en la mano hasta conseguir la independencia y el socialismo en Euskal Herria". Horas después, en la noche del sábado, se produjeron nuevos ataques de kale borroka.

El jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, respondió ayer, ante este desafío al proceso de paz, en un acto público en Gavà (Barcelona), que "las expectativas del fin de la violencia exigen firmeza, reglas de juego claras y colaboración de todos". Luego, precisó que las reglas de juego "están claras: la legalidad y paz, lo que significa la ausencia de todo tipo de violencia y de cualquier manifestación de violencia". Zapatero se dirigió a los dirigentes de Batasuna para reclamarles que "hagan política y nada más que política".

El texto del comunicado leído por los encapuchados el sábado se conoció ayer a través del diario Gara, próximo a la izquierda abertzale, que lo publicó sin gran relieve, en una página par y por abajo, en euskera, lo que contrasta con el tratamiento que da a los comunicados oficiales de ETA.

No obstante, el Gobierno no quiso minimizar el texto leído por los encapuchados. "Es otro gesto en la estrategia de tensión" que ETA viene protagonizando desde su comunicado del pasado 18 de agosto, en el que acusaron al Gobierno de relegar el contenido político del proceso y calificaron la situación de "grave", según señalaron ayer fuentes gubernamentales.

Las mismas fuentes, al igual que hizo Zapatero en Gavà (Barcelona), sitúan estos graves incidentes en las previsiones de un "proceso largo, duro y difícil". Pero evitaron cualquier sombra de alarma sobre el riesgo de un final del alto el fuego de ETA.

Condicionar el proceso

El Gobierno inscribe el comunicado del sábado en la estrategia de ETA y Batasuna de tratar de condicionar el curso del proceso de paz, en un momento importante: ante la proximidad de un primer encuentro entre el Ejecutivo y ETA y cuando los partidos vascos, a través de contactos bilaterales y discretos, tratan de lograr un preacuerdo sobre el funcionamiento y método de la mesa de partidos, que decidirá el futuro político de Euskadi, al hilo de la reforma del Estatuto.

El presidente del Gobierno, en su intervención de ayer, respondió a ETA y Batasuna que no se va a dejar achantar por la presión violenta y les recordó que seguirá la vía de la legalidad. "Vamos a recorrer el camino con firmeza, y tienen que saber los que secundan o practican la violencia, que las reglas de juego están claras: la legalidad y paz".

Con ello, el presidente del Gobierno quiso decir que el Ejecutivo no tomará medidas favorables a presos de ETA porque presione la kale borroka -a la que considera violencia sin paliativos, y no de "baja intensidad", como se dijo en la tregua de 1998-99- o porque unos encapuchados lean un comunicado amenazante. Con ello, Zapatero recordó otra de las bases del proceso: el Gobierno irá adoptando medidas penitenciarias y de reinserción de presos etarras en la medida que ETA avance en su compromiso de abandono de la violencia.

El Gobierno no ha dado ningún tipo de paso en esa dirección, cuando ya han pasado seis meses desde el anuncio del alto el fuego, porque no ha tenido la oportunidad de constatar la disposición de ETA a abandonar la violencia -como exige la resolución parlamentaria de mayo de 2005- al no haberse producido aún ningún encuentro con la banda.

Insistió en ello, ayer, el secretario general del PSE, Patxi López, al señalar que "habrá gestos del Gobierno hacia los presos" cuando "sirva para que el proceso avance y haya una voluntad clara de abandono de las armas". El presidente del Gobierno también insistió ayer en que el cumplimiento de la legalidad es otra base del proceso. Eso significa que mantendrá la Ley de Partidos, como adelantó en su declaración institucional del 29 de junio, en la que anunció el diálogo entre el Gobierno y ETA, y que cualquier reforma que decidan las formaciones vascas, a través de la mesa de partidos, se hará desde la legalidad.

Sobre esta misma cuestión, el secretario general del PSE, Patxi López, puso ayer el acento en un aspecto negativo que ha surgido en el proceso, en las últimas semanas, la irrupción de ETA, tratando de condicionar la mesa de partidos, lo que vulnera otra de sus reglas: ETA dialogará con el Gobierno del futuro de los presos y del fin de la violencia, y los partidos vascos, incluida la izquierda abertzale legalizada, del futuro político de Euskadi.

El proceso continúa

Zapatero aclaró, asimismo, en Gavà que "el Gobierno seguirá trabajando" a favor del proceso de paz, o lo que es lo mismo, que mantendrá su hoja de ruta. Zapatero en ningún momento dijo que se haya paralizado el proceso o que se haya anulado el encuentro previsto entre el Gobierno y ETA. Dicho encuentro será el ámbito para abordar las recientes acciones violentas del entorno de ETA.

Tampoco hizo alusión alguna a los rumores alarmistas consistentes en que ETA ha fijado un plazo al Gobierno -según algunos, de tres semanas- para que acepte sus reclamaciones, bajo la amenaza de romper el alto el fuego. Fuentes gubernamentales aseguran que "el Gobierno no ha recibido ninguna amenaza sobre la ruptura del alto el fuego ni plazo alguno por parte de ETA".

Zapatero, al contrario, mantuvo la esperanza en el proceso al señalar: "Seguiré trabajando, dando lo mejor de mí mismo para que esa gran aspiración de los ciudadanos de Euskadi y del conjunto de España se haga realidad y podamos ver el fin de la violencia, la paz y la convivencia en Euskadi, que es lo que desea la inmensa mayoría de los vascos".

Una información de L. R. Aizpeolea y M. Noguer publicada por el diario EL PAIS el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Siete tiros de ETA: Editoriales Nacionales

Por Sin Pancarta - 25 de Septiembre, 2006, 9:00, Categoría: - Tregua Etarra

El diario de Pedro J. pone el dedo en la llaga lo de ayer no es ninguna advertencia es un delito que nada tiene que ver con el ‘género chico’ que menciona el libro de PRISA. Minimizar el suceso que sólo puede entenderse como una amenaza no es precisamente la forma más adecuada de responder ante el crimen organizado. No soy adivino y no tengo elementos de juicio para saber si este suceso es una puesta en escena ‘pactada’ (que tampoco me extrañaría) o es una demostración de fuerza frente al gobierno delinquiendo públicamente y a plena luz de día. Interpretaciones al margen, ABC hace unas cuantas muy certeras, lo que está claro es que no hay ninguna voluntad de abandono de la violencia como el ‘Presidente Accidental’ propagaba ante todo aquel que quería escucharle. Siete tiros por si restaba alguna duda es la firma criminal de ETA a lo que algunos llaman ‘Proceso de Paz’. Respecto a la oferta del líder de la Oposición es loable sin duda, tanto como inútil. ZP no desea ningún acuerdo con el Partido Popular, prefiere otras compañías, aunque disparen siete tiros al aire.


No es un aviso, es un delito (Editorial de EL MUNDO)

Tres encapuchados leyeron el sábado un comunicado de ETA en un monte de Guipúzcoa en el que la banda expresa su decisión de «seguir luchando firmemente con las armas en la mano hasta conseguir la independencia y el socialismo en Euskal Herria». La expresión «con las armas en la mano» se corresponde con la escena que protagonizaron los terroristas. Mientras uno leía, otros dos le escoltaban empuñando sendos fusiles de asalto. Al finalizar, lanzaron disparos al aire. La imagen suscita de inmediato la pregunta de si, como ayer advertía la oposición, estamos ante un ultimátum de la banda. Lo que está claro es que asistimos a un endurecimiento de las posiciones de los violentos, ante un gesto para causar el mayor impacto posible justo cuando se cumplen seis meses del inicio del llamado proceso de paz.

Para el Gobierno, sin embargo, sólo se trata de un episodio más en la escalada de presiones para obligarle a legalizar a corto plazo a Batasuna o a acercar a los presos etarras a las cárceles del País Vasco. Su convencimiento parte de la información que, asegura, le suministran los expertos en la lucha antiterrorista. Los mensajes tranquilizadores del Ejecutivo no evitan, en cambio, que situaciones como la del sábado -unidas a otras como el envío de cartas de extorsión a empresarios o el incremento de la kale borroka- hagan crecer el escepticismo entre la opinión pública. Más aún por cuanto el proceso se ha enquistado: el primer encuentro directo entre los representantes del Gobierno y los de la banda, anunciado para este verano, ha sido aplazado sine die.

Es oportuno, y en ese sentido hemos reiterado nuestro apoyo al Ejecutivo, que se exploren todas las posibilidades para encontrar una salida al cáncer del terrorismo. Ahora bien, ello no debería llevarle a hacer dejación de sus funciones. No basta con que se envíen mensajes de firmeza cada vez que se produce un contratiempo. El acto del sábado en Guipúzcoa es un delito terrorista de amenazas con exhibición de armas. En vez de dedicarse a rebajar su trascendencia, la prioridad de un Gobierno democrático ha de ser mostrar su voluntad de detener a los organizadores y proceder penalmente contra ellos, utilizando los recursos que tiene a su alcance: la Fiscalía y las Fuerzas de Seguridad. Una y otras parecen haber aflojado hace tiempo el cerco que puso a la banda contra las cuerdas.

Editorial publicado por el diario EL MUNDO el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Último capítulo de «el proceso»” (Editorial de LA RAZON)

La banda terrorista ETA empuña las armas y se delata: no habrá paz sin contrapartidas

El llamado proceso de paz está en crisis y el último capítulo protagonizado por la banda terrorista es la confirmación. Los siete tiros al aire que dispararon los encapuchados y el aviso de que no abandonarán las armas hasta conseguir la independencia no requieren grandes análisis. El mensaje está absolutamente depurado: los etarras y sus partidarios quieren lo de siempre y no renuncian a las armas. Sobran, por tanto, las especulaciones sobre las auténticas intenciones de la banda, las conjeturas tácticas sobre la escenografía del último comunicado (en lo alto de un monte, fusil en ristre) y las aproximaciones estratégicas al mundo radical vasco. Cuando todavía no han empezado, según el Gobierno, los contactos de verdad, ETA ha mostrado sus cartas por si alguien albergaba esperanzadoras dudas sobre el verdadero sentido del «impuesto revolucionario» o el agudo rebrote del terrorismo callejero. El alto el fuego de la banda es parcial y, lo que es peor, no hay ningún indicio de que los terroristas estén dispuestos a desistir primero y hablar de política después. Sin embargo, nada de esto es nuevo, no hay nada que no se conociera, ninguna sorpresa.

Lo que sí es relevante del «proceso» es que cuanto más complicado es el momento a mayor altura política se muestra el jefe de la oposición. Mariano Rajoy ha tendido la mano al Gobierno, a José Luis Rodríguez Zapatero y ha comprometido su palabra en la reconstrucción del bloque antiterrorista. Si hubiera algo de cálculo electoral en la manera de proceder del líder del Partido Popular, la propuesta no habría podido ser formulada. La secuencia política no hacía prever el rasgo de generosidad y sentido de Estado de Rajoy. Hace escasos días, el PSOE presentaba un frente anti-PP en el Congreso a cuenta de la investigación del 11-M cuyo objetivo es el aislamiento y la exclusión del PP, en la misma clave con la que se diseñó el pacto del tripartito que prohibía cualquier clase de acuerdo político con los populares. La exportación de esa fórmula a Madrid marcó la semana pasada. Frente a ello, Rajoy ofrece a Zapatero una salida más que digna. No debería olvidarse el hecho de que fue ese Pacto por las Libertades y contra el terrorismo uno de los elementos que con más nitidez contribuyeron al debilitamiento de la banda. El hecho de que oposición y Gobierno, Gobierno y oposición, unificaran su política en materia antiterrorista mostró la verdadera dimensión de los actos etarras: pura y dura criminalidad frente a la que no cabían digresiones políticas. Por fortuna para el Estado, Zapatero no está solo. Dispone de la lealtad institucional del PP con una sola condición: su retorno al Pacto. Puede que ahora ese regreso sólo sea una de las hipótesis de trabajo del Gobierno, pero de lo visto este fin de semana en el País Vasco nadie con cierta capacidad de perspectiva en el PSOE debería descartarla.

Editorial publicado por el diario LA RAZON el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Cuanto antes, el Estado contra ETA” (Editorial de ABC)

La gravedad del comunicado leído por tres encapuchados etarras en el «Gudari Eguna» (Día del Soldado Vasco) no reside tanto en lo que dice como en lo que calla. Por primera vez desde el 22 de marzo pasado, ETA no ratifica expresamente el alto el fuego «permanente» decretado ese día, ni manifiesta su voluntad de continuar el proceso abierto por la tregua, ni siquiera emplaza al Gobierno español a dar nuevos pasos para facilitar lo que los terroristas llaman una «solución democrática» al conflicto. La ausencia de estos tópicos de la retórica etarra -que tanto han aprovechado los entusiastas de la negociación con ETA para laminar a los críticos y escépticos- es, a todas luces, el síntoma más inequívoco de que el proceso de diálogo con los terroristas no sólo está bloqueado, sino que ha entrado en una pendiente que conduce directamente a su clausura definitiva. De hecho, lo que ETA dio a conocer el sábado pasado, al confirmar «el compromiso de seguir luchando firmemente, con las armas en la mano, hasta conseguir la independencia y el socialismo de Euskal Herria», es la revocación no formal del alto el fuego, quizá con la intención de forzar del Gobierno un gesto agónico que, aun siendo extremo, habría de expresar con suficiente claridad la disposición a pasar por el aro de las reivindicaciones de los terroristas. En lo que calla está lo más inquietante de este comunicado, porque es lo que, reflejado en los anteriores manifiestos -cinco, más la entrevista en el diario Gara-, utilizaban el Gobierno y el coro de voluntariosos que le acompaña sin sentido crítico en esta aventura temeraria del diálogo con ETA para justificar su impenitente error de apreciación sobre lo que significan para los etarras sus treguas y sus ofertas de diálogo.

Rodríguez Zapatero ya no puede seguir luchando contra la evidencia de que ETA rechaza desde el sábado las condiciones de diálogo establecidas en la resolución aprobada por el Congreso de los Diputados en mayo de 2005. Tampoco debe sentirse compelido a dar paso alguno que evite lo que probablemente será el desenlace natural de esta tregua, es decir, la vuelta declarada a la violencia, pues lo que pide ETA para no usar las armas que ya tiene en la mano no está al alcance del Gobierno. Nunca lo he estado, pero ahora que ETA plantea taxativamente la disyuntiva entre autodeterminación o violencia, se hace más explícita que nunca la inviabilidad absoluta y desde su origen del proceso de diálogo que abrió el PSOE -estando en la oposición y, desde abril de 2004, en el Gobierno- con unos terroristas que nunca han dejado de serlo y que nunca se han planteado cambiar sus objetivos.

Por eso, este es el momento adecuado para que el Gobierno lance el Estado contra ETA y repare cuanto antes los daños que han causado tantos discursos equívocos -por dolo o culpa- sobre las esperanzas de paz y las intenciones de ETA. Los terroristas no han dado nada en estos seis meses de tregua, salvo un paréntesis voluntario en su violencia. Pero ha sucedido que el final de ETA, derrotado o dialogado, se ha alejado en la misma medida en que el Gobierno ha ido desactivando los mejores resortes del Estado en la lucha antiterrorista. Son esos resortes los que hoy, mejor que mañana, debe Rodríguez Zapatero activar, llamando al PP a resucitar el Pacto Antiterrorista con todas sus consecuencias, aplicando la ley de Partidos Políticos a todo el entramado de la izquierda proetarra e instando a través de la Fiscalía General del Estado las acciones judiciales necesarias para recuperar el tiempo perdido en extravagantes disquisiciones sobre algo tan contradictorio como dialogar con terroristas. Se trata, en definitiva, de acabar con ETA.

Haga lo que haga la dirección etarra, es más importante lo que haga el Estado contra los terroristas. ETA no quiere el diálogo, no acepta el cese de la violencia, no depone las armas, no renuncia a la independencia, no pide perdón a las víctimas. ¿De qué hay que hablar con ETA, presidente? Esta pregunta no es retórica, sino dramática, porque la insistencia del Gobierno en un optimismo vacío de contenido y en una esperanza que revela más una angustiosa dilación del fracaso de este proceso que una expectativa de paz justa y digna, sólo aumentan las posibilidades de que el Estado no se encuentre en condiciones de responder a la nueva ETA que se ha formado en este tiempo de tregua, aprovechando la quietud del Estado, sin apenas detenciones, con escasa presión judicial y sin tener que hacer frente a beligerancia política alguna por parte del PSOE y del Ejecutivo. Si el Estado no está en tregua, no hay que esperar más.

Editorial publicado por el diario ABC el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


'Gudaris' de género chico (Editorial de EL PAIS)

El Día del Gudari, o sea, del soldado o del guerrero, es la ocasión anual para que el mundo de Batasuna y ETA se enardezca con gritos de guerra. En ese sentido, el alarde de ayer en Oiartzun, con tres encapuchados armados leyendo un comunicado ardiente, es menos preocupante que las llamas reales de los cócteles molotov lanzados estos días, y ya desde hace semanas, contra diversos objetivos. Sin embargo, no deja de ser inquietante, entre otros motivos, porque de lo uno viene lo otro: este recrudecimiento de la llamada violencia callejera se inició tras el comunicado de ETA de agosto en el que la banda amenazaba con "responder" a lo que consideraba ataques a la izquierda abertzale.

Es una norma universal que los grupos terroristas exageran la retórica tremendista cuando, por los motivos que fuere, reducen su actividad armada. En el comunicado de agosto ETA hablaba de opresión política, militar y económica, de incesantes ataques de los Gobiernos español y francés contra los vascos, ocupación de las calles, amenazas de las fuerzas armadas, secuestros de ciudadanos... La distancia entre esa descripción y lo que percibe la gente es demasiado llamativa como para que se la crean Otegi y compañía; pero callaron, y otros interpretaron que era una señal para volver a incendiar sedes de partidos, emisoras o cajeros.

Los encapuchados de ayer lucían estética de fusileros del IRA: ropa negra, armas cruzadas sobre el pecho y siete disparos al aire, uno por territorio de la mítica Euskal Herria, por la que dijeron estar dispuestos a derramar su sangre. El discurso que leyeron es bastante pueril en su argumentación, pero las armas no eran de juguete. Proclamaron su disposición a seguir luchando con ellas en la mano "hasta alcanzar la independencia y el socialismo". Y o bien era sólo una frase para el Día del Gudari, o están renegando de su adhesión a la declaración de Anoeta, que consistía en sustituir la vía armada por la política.

Si existe un bloqueo en el proceso, como dice Batasuna, no parece que las botellas incendiarias y la exhibición de fusiles de asalto sea la forma de desatascarlo. ¿O piensan que tras ese alarde los demás partidos y el Gobierno modificarán su nivel de exigencia? Zapatero recordó ayer lo elemental: que no puede haber diálogo sin respeto a las reglas de juego democráticas, que incluyen la desaparición de la violencia (y de la amenaza de utilizarla) y el acatamiento de la legalidad: no se negocia con un partido ilegal. El silencio de los jefes de Batasuna ante la siniestra exhibición de Oiartzun fue lo más inquietante de la jornada.

Editorial publicado por el diario EL PAIS el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Siete tiros de ETA: Opiniones desde el País Vasco

Por Sin Pancarta - 25 de Septiembre, 2006, 8:00, Categoría: - Tregua Etarra

Desde el País Vasco las cosas se ven de otra forma. El Grupo Vocento apunta a la necesidad de responder con claridad a la amenaza etarra. El diario oficioso del PNV sigue con su ‘ilusión’ de paz y se pregunta, incluso, si los terroristas encapuchados hablaban en nombre de ETA como si no lo supieran a estas alturas, mientras el órgano de propaganda batasuno habla de la ‘buena voluntad’ de ETA y la necesidad de redoblar los esfuerzos para llegar a un acuerdo final, imagino que se refiere a la rendición del estado de derecho ante el crimen. Como era de esperar no hay ninguna novedad en todo esto.


“Claridad frente a la amenaza” (Editorial de EL CORREO)

La irrupción de tres encapuchados, uno leyendo un comunicado en nombre de ETA y los otros dos empuñando sendos fusiles, en el Gudari Eguna (Día del Soldado Vasco), organizado anteayer por la izquierda abertzale en Oiartzun, constituye una imagen insólita y deliberadamente cargada de simbolismo. Nunca la banda había manifestado de manera tan gráfica y explícita la voluntad de no abandonar las armas en la lucha por la consecución de sus objetivos políticos.

Por si la escenografía no fuera suficientemente significativa, el texto que el encapuchado leyó en el mencionado acto no deja lugar a dudas sobre su auténtico significado. Nunca imágenes y palabras estuvieron tan de acuerdo. Breve y desprovisto de los circunloquios a los que la organización terrorista nos tiene acostumbrados, el mensaje puede resumirse en las dos siguientes afirmaciones: «la lucha no es el pasado, sino el presente y el futuro», y «renovamos el compromiso de continuar firmes en la lucha, con las armas en la mano, hasta alcanzar la independencia y el socialismo en Euskal Herria». De manera sorprendente, en el comunicado no se hace alusión de ninguna clase al proceso abierto con la tregua.

El hecho, que se hizo coincidir, de manera sin duda intencionada, con la finalización del sexto mes desde la declaración del alto el fuego, ha venido a incrementar la incertidumbre que había comenzado ya a cernirse sobre el proceso a raíz de los últimos comunicados de la propia ETA, de las continuas advertencias de miembros de la izquierda abertzale y, sobre todo, del alarmante recrudecimiento de la 'kale borroka'. En realidad, tanto las imágenes como las palabras de los encapuchados chocan frontalmente con el carácter permanente de que ETA había dotado a su tregua. No puede, en efecto, declararse un 'alto el fuego' permanente y afirmarse, al mismo tiempo, que la lucha -armada, por supuesto- es «el presente y el futuro» y que se seguirá luchando por unos objetivos estrictamente políticos «con las armas en la mano».

Los representantes civiles de la izquierda abertzale se han negado a hacer comentario alguno sobre lo dicho y ocurrido en Oiartzun. Su silencio es ya de por sí revelador. Pero ocurre además que, en sus declaraciones de ayer mismo, han vuelto a asumir como propias las tres condiciones que ETA está imponiendo al proceso: centrarlo en la autodeterminación, terminar con lo que denominan «represión» policial y judicial contra la izquierda abertzale, y no utilizar a los presos como «rehenes». Al asumir tales condiciones, Batasuna olvida las que ella misma se comprometió a cumplir en su Declaración de Anoeta de 14 de noviembre de 2004 y se presenta, una vez más, como una organización privada de toda autonomía y sujeta a los dictados de su brazo armado. Ante tal actitud, no cabe sino preguntarse qué representación será la que Batasuna pretende ostentar en la mesa de partidos que con tanta urgencia reclama: si la suya o la de ETA.

Los partidos democráticos no pueden dejar pasar en silencio lo acontecido en Oiartzun. Se comprende que, ante las circunstancias tan sorprendentes en que se produjo el mensaje de los encapuchados, el presidente del PNV prefiriera tomarse un tiempo para la reflexión y omitiera cualquier referencia a él en su discurso de ayer del Alderdi Eguna (Día del Partido). Pero, aprovechado ese tiempo, tanto él como los representantes de las demás fuerzas políticas están obligadas a pronunciarse sobre el asunto. Los hechos son lo suficientemente inquietantes como para que los ciudadanos exijan pronunciamientos claros en el espacio más breve posible de tiempo. La confusión está durando ya demasiado.

El presidente del Gobierno fue ayer, como suele, parco y rotundo en la expresión. Repitió los dos principios que ha venido manteniendo desde que comenzó este proceso: legalidad y ausencia total de violencia. Pero, llegados a un punto en que las posiciones de quienes están llamados a sentarse a dialogar se presentan tan abiertamente contradictorias y uno de los interlocutores se declara decidido a no cumplir con la parte que le corresponde, a saber, el abandono de las armas, parece procedente reclamar al Gobierno de la nación que explique a la ciudadanía cuál es el estado actual del proceso y qué posibilidades de desarrollo le quedan. En tal sentido, resulta imprescindible que el Ejecutivo agilice la comunicación con todos los grupos parlamentarios y ponga a su disposición las informaciones de que dispone. La claridad y la unidad democrática frente a quienes amenazan con mantener activo el terrorismo son hoy más necesarias que nunca.

Editorial publicado por el diario EL CORREO el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Parafernalia anti proceso (Editorial de DEIA)

Cada día que pasa es más evidente que el proceso de pacificación -también el de normalización- pasa por su peor momento, justo cuando se acaban de cumplir seis meses desde la declaración de alto el fuego por parte de ETA. La prueba más fehaciente de este «bloqueo», de esta «crisis», la proporcionaron el sábado tres encapuchados que, rifle en ristre, anunciaron que ETA mantiene «su compromiso de luchar firmemente con las armas en la mano hasta lograr la independencia y el socialismo de Euskal Herria». El mensaje en sí no es en exceso novedoso. Sí lo son, en esta nueva etapa de esperanza, el subrayado de «con las armas en la mano» y, sobre todo, la parafernalia pseudomilitar con la que los encapuchados envolvieron su mensaje: dos de ellos iban armados con rifles y después lanzaron varios disparos al aire al estilo del IRA.

No hay que olvidar, sin embargo, el propio escenario en el que tuvo lugar esta execrable, innecesaria y amenazante demostración de «fuerza»: la celebración del Gudari Eguna, ante el sector más irreductible -y quizá contrario o desencantado con el proceso de paz- de la izquierda radical abertzale. Está por ver -alguien debiera explicarlo- si los encapuchados hablaban en nombre de ETA. Porque estos hechos ponen en solfa la implicación de la izquierda abertzale en el proceso y hasta la verificación del alto el fuego. Batasuna debería dejar claro que estos alardes y la kale borroka son incompatibles con su apuesta de Anoeta.

Queda cada vez más claro que, frente a todas las dificultades, el proceso necesita, tal y como reiteró ayer el lehendakari Ibarretxe, de la participación social. Sólo así, y no con encapuchados armados, puede hacerse irreversible. La parafernalia militarista logró ensombrecer la repercusión social del Alderdi Eguna, pero no la apuesta decidida y prioritaria del PNV -y de la mayoría social- por la paz y por la resolución del conflicto mediante el diálogo y el derecho a decidir. Está por ver que la apuesta de Batasuna y del PSOE se concrete con hechos ante tantas amenazas.

Editorial publicado por el diario DEIA el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Voluntad para salir del bloqueo” (Editorial de GARA)

El mensaje de ETA con motivo del Gudari Eguna y los disparos al aire en homenaje a los militantes fallecidos resonaron con fuerza ayer en boca de algunos dirigentes políticos, quienes, una vez más, prefirieron esconderse tras excusas, acusaciones y vacilaciones en lugar de abordar los nudos que deben ser desatados para que el debate político abierto en Euskal Herria avance. Esa es hoy la clave: cómo avanzar entre todos en la búsqueda de un acuerdo político que vaya a lo sustancial y desatasque la actual situación de bloqueo, sosteniendo e impulsando así hacia adelante el proceso.

Sería realmente fácil perderse hoy, seis meses después de la declaración de alto el fuego permanente de ETA, en analizar las aportaciones de unos y otros al proceso; sería fácil, pero probablemente infructuoso, aunque, sin duda, dejaría a cada cual en su lugar. Sería fácil preguntarse, por ejemplo, sobre lo que ha aportado el PSOE en estos seis meses, salvo la cada vez más matizada declaración de José Luis Rodríguez Zapatero comprometiéndose a respetar la decisión de los vascos. El resto, probablemente en la línea de la «firmeza» que prometía ayer el propio Zapatero, figura en su debe. Sería asimismo muy fácil volver la mirada hacia el PNV, ayer de Alderdi Eguna y obcecado en presentarse ante el mundo como el «líder natural» que «debe marcar el ritmo» del proceso, proclama que, acto seguido, podría invitar a preguntarse sobre las aportaciones realizadas por el «líder» en estos seis meses de alto el fuego de ETA. Una de ellas debe consistir, sin duda, en secundar la estrategia del PSOE cuando parece querer retrasar el inicio real de un verdadero debate político y democrático en Euskal Herria. El propio Patxi López, secretario general del PSE-EE, alababa ayer públicamente esa coincidencia con Josu Jon Imaz, presidente del PNV. Sería fácil, en suma, ver quién concretó la actual oportunidad y esperanza hace ahora seis meses; sería sencillo observar quién demuestra incesantemente voluntad de llegar a acuerdos.

Sería fácil pero, como ya se ha apuntado, probablemente estéril. Urge que todas las partes renueven su voluntad y compromiso de alcanzar acuerdos, de lanzar un debate político sin exclusiones ni excusas ni condiciones ni condicionantes, y darle contenido; es tiempo ya de dar pasos.

Editorial publicado por el diario GARA el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Los falsificadores de Interior también alteraron con 'típex' el libro de salida

Por Narrador - 25 de Septiembre, 2006, 7:00, Categoría: 11-M

Borraron el nombre del perito número 9 para sustituirlo por el del jefe de la Sección de Análisis, Francisco Ramírez, y pusieron a bolígrafo la nueva fecha. El informe falso establece que el 22 de marzo se remitieron a la UCIE los restos de las muestras, pero eso ya se había hecho la víspera junto al informe auténtico

El día 21 de marzo de 2005, cuando los peritos con carnés profesionales 9, 11 y 155 conluyeron su informe sobre la sustancia hallada en el domicilio del islamista Hasan Haski en Lanzarote, Angel Santano, comisario jefe de la Policía Científica, se encontraba de vacaciones.

Al frente de dicha Unidad estaba el jefe de la secretaría técnica, Pedro Melida, número dos de Santano.

El jefe de la Sección de Análisis, Francisco Ramírez Pérez, tuvo que informar al jefe de la Unidad Central de Analítica, José Andradas Heranz, de que los peritos habían mencionado en su informe la palabra maldita: ETA.

Como ha reconocido la propia nota emitida el pasado jueves por la Comisaría de Policía Científica, su máximo responsable, Angel Santano, «fue informado del tema y le pareció correcta la remisión del informe íntegro, eliminando las observaciones».

Es decir, que Pedro Melida tuvo que llamar a su jefe, el comisario Santano, localizarle en su lugar de vacaciones y comentarle el asunto para ver qué se hacía.

Y lo que se acordó, sencillamente, fue confeccionar otro informe nuevo para remitirlo a la UCIE, unidad que, a su vez, se lo remitiría finalmente al juez Del Olmo el 29 de marzo de 2005.

En lugar de discutir con los autores del informe la posible modificación de sus observaciones (si es que las consideraban, como dice la citada nota de Interior, «elucubraciones sin fundamento científico»), tiraron por la calle de en medio: se confeccionó un informe falso en el que se eliminaron de un plumazo los párrafos molestos que hacían referencia a posibles vínculos entre el atentado cometido en los trenes de ercanías de Madrid y ETA.

Es de suponer que una decisión de ese calado, en la que los conjurados asumían la comisión de, al menos, dos delitos, fue consultada con el entonces responsable de la Comisaría General de Información y jefe directo de Santano, el recientemente destituido Telesforo Rubio.

Debió de ser así porque el informe de los peritos salió, en efecto, de la Unidad Central de Analítica el día 21 de marzo con destino a la UCIE, a la que, junto con el documento firmado por los tres peritos, se le hizo entrega de los restos de las muestras analizadas.

Por tanto, en el libro de registro de la Unidad Central de Analítica debía figurar la fecha de salida de dicho informe: el 21 de marzo de 2005.

Francisco Ramírez, que asumió la responsabilidad de firmar el informe falso (él nunca llegó a realizar ningún análisis de la sustancia que resultó ser ácido bórico), tenía, por tanto, que llevar a cabo una nueva falsificación para que no quedara constancia de la existencia del primer y auténtico informe.

Esa nueva vulneracion de la legalidad consistía en eliminar del libro de registro el nombre del perito que recepcionó la sustancia y que, como es preceptivo, la remitió posteriormente a la UCIE, para, en su lugar, poner el suyo. Así mismo era necesario cambiar la fecha de salida del informe: en lugar del día 21 de marzo, debería figurar el 22 de marzo.

Y así se hizo, utilizando la poco sofisticada técnica (sobre todo, teniendo en cuenta que nos hallamos ante supuestos expertos de la Policía Científica) del borrado con típex, se eliminó el nombre del perito número 9 para sustituirlo por el de Ramírez. El enmascaramiento se completó apuntando a bolígrafo la nueva fecha (22 de marzo de 2005) justo encima del nombre de Ramírez. Ni un párvulo habría realizado una labor tan poco refinada.

Antes de que desaparezca dicha hoja de registro, el juez, o la Fiscalía, deberían ordenar la remisión del libro de registro de la Unidad al juzgado como prueba de la falsedad urdida para evitar que Del Olmo tuviera conocimiento de los posibles nexos entre el 11-M y la organización terrorista ETA.

Ramírez, que, como es lógico, conoce la ley de Enjuiciamiento, que establece un mínimo de dos peritos para la firma de los informes que se remiten al juez, buscó en la Unidad de Análisis algún policía que quisiera adjuntar su rúbrica al final del informe falso, pero no encontró a nadie dispuesto a cometer tamaña tropelía.

Así que, ante la falta de voluntarios que dieran cobertura al informe confeccionado a base de recortes y manipulaciones, se decidió remitir el escrito con una sola firma. Era un riesgo que había que asumir ante la gravedad de la situación (un asunto, al que, según la nota del Ministerio del Interior, no se le dio la «menor importancia»).

No era la primera vez que el juez Del Olmo, e incluso la fiscal Olga Sánchez, habían requerido la firma de dos peritos para aceptar los informes periciales como buenos. Uno de los más aficionados a firmar informes en solitario era el jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano. Como muestra, un botón. A raíz de una información publicada por EL MUNDO sobre el desarrollo por parte de ETA de la técnica que permite usar los teléfonos móviles de igual forma en que se hizo en el atentado del 11-M, el juez Del Olmo solicitó el 12 de abril de 2006 un informe al comisario jefe de los Tedax. El 10 de abril de 2006, Sánchez Manzano remitió su informe al juzgado asumiendo en solitario la paternidad del mismo. El 18 de abril, la fiscal Olga Sánchez le remitió un escrito al jefe de los Tedax en el que advierte: «INTERESA que dicho informe sea emitido como pericial y firmado por 2 peritos, al encontrarnos en la tramitación de un procedimiento ordinario, arts. 456, 459 y concordantes de la L.E. Crim.». Pues bien, contra toda lógica, el informe falso firmado por Ramírez fue dado por bueno, ya que no se solicitó por parte del juzgado que fuera avalado por, al menos, dos firmas. En fin. Cosas que pasan.

Afortunadamente, en la Unidad de Análisis de la Policía Científica, como en la mayoría de las unidades del Cuerpo Nacional de Policía, sus funcionarios no sólo son honestos, sino que atesoran una elevada cualificación profesional.

Por ello, llama la atención la virulencia con la que la Comisaría General de Policía Científica arremetió en su nota del pasado jueves contra la solvencia de sus tres peritos, a los que prácticamente calificó de ineptos. Lo que no dijo la nota de Interior es que los tres peritos firmantes del informe en el que se mencionaba a ETA han participado en todos los análisis de explosivos realizado por dicha Unidad relacionados con el atentado del 11-M.

Si son tan dados a «elucubraciones» y consideraciones «sin fundamento científico alguno» ¿por qué entonces fueron ellos los que analizaron los restos de la Kangoo, la muestra patrón de Goma 2 ECO, la dinamita hallada en la mochila de Vallecas, los restos de explosivo encontrados en las placas de porespán del zulo de la casa de Morata, etc.? ¿Es que acaso no hay otros peritos en la Unidad? ¿O es que se trata de algunos de los mejores expertos en realizar dichos análisis y por ello se les han encargado los trabajos fundamentales en la investigación del mayor atentado que ha sufrido este país en toda su Historia? En efecto, los peritos que firmaron el informe auténtico sobre la sustancia encontrada a Hasan Haski, forman uno de los mejores equipos de la Unidad de Análisis de la Policía Científica. Lo que ocurre es que no son dóciles corderitos.

Y, por ejemplo, llamaron la atención al juez Del Olmo sobre la no coincidencia entre los componentes del explosivo hallado en la Renault Kangoo y en la mochila de Vallecas. Como se recordará, Sánchez Manzano pretendía hacer creer al juez que la dinamita de la citada mochila de Vallecas también contenía «metenamina» (sustancia que había aparecido milagrosamente en el resto de explosivo hallado en la Renault Kangoo y en la muestra patrón de Goma 2 ECO), para que, de esa forma, le cuadrase su bárbara manipulación. Mientras Sánchez Manzano y otros siguen en sus puestos tranquilamente, a los profesionales que hacen su trabajo se les fustiga y denigra.

Una información exclusiva de Casimiro Garcia-Abadillo publicada por el diario EL MUNDO el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

La Fiscalía se aferra a Garzón al ver que la falsificación es delito (Editorial de EL MUNDO)

Por Narrador - 25 de Septiembre, 2006, 6:30, Categoría: 11-M

Mientras el director de uno de los dos diarios gubernamentales hacía ayer el ridículo preguntándole a Joan Mesquida si no es hora ya de que actúe el fiscal general contra quienes divulgamos hechos relevantes sobre el 11-M, el Ministerio Público intentaba desviar al juzgado de Garzón la denuncia de la asociación España y Libertad sobre la falsificación revelada por este periódico. Detrás de esta operación se adivina una típica estrategia de control de daños. Es evidente que hasta la Fiscalía se ha dado cuenta de que hay flagrantes indicios de delito y trata de que sea un juez afín al Gobierno quien se haga cargo del caso. No hay que olvidar que, desde su regreso a la Audiencia, Garzón tiene empantanada la investigación sobre el chivatazo policial a la red de extorsión de ETA y que se ha alineado con las tesis oficiales sobre el 11-M.

Cuando el fiscal le pide al magistrado que investigue la «relevancia penal y sus efectos desde la perspectiva probatoria», en realidad le está induciendo a archivar la denuncia sobre la frágil base de que los hechos no son relevantes para el sumario del 11-M o para la otra causa contra Haski. Pero por más que la Fiscalía se empeñe en vincularlas, las peripecias terroristas de Haski y la falsificación son dos asuntos muy diferentes. Tienen distintos autores y suponen distintos delitos, y por eso tendría que ser la jurisdicción ordinaria y no la Audiencia la que se hiciera cargo de instruir la nueva causa. El hecho de que el caso se haya remitido a Garzón y no al juzgado que instruyó el caso del piso de ETA en Salamanca deja en evidencia los verdaderos propósitos de la Fiscalía.

Debería ser el propio Garzón quien se inhibiera, pero si no lo hace y le sigue el juego a la maniobra gubernamental, los denunciantes deben solicitarle que deje el caso y, en último extremo, volver a presentar la denuncia en los Juzgados de Plaza de Castilla, donde no siempre llegan los tentáculos del Gobierno y donde -recordemos- ya se instruyó el sumario que terminó con la condena de tres policías por el caso Bono. Por cierto, al juez no se le preguntó entonces si la detención ilegal de los miembros del PP era o no relevante para esclarecer si el ministro había sido agredido.

¿En qué lugar quedan ahora las descalificaciones contra este periódico? ¿Tendremos que seguir oyendo gracietas sobre el ácido bórico? Lo importante es que es muy probable que veamos desfilar ante la Justicia a los falsificadores, quienes tendrán aún más difícil su defensa a la luz de lo que hoy publica Casimiro García-Abadillo. Los policías no sólo alteraron el informe sino que borraron chapuceramente con típex del libro de registro de salidas el nombre de uno de los peritos para sustituirlo por el del jefe de la Sección de Análisis, Francisco Ramírez. Es muy revelador que Ramírez no lograra que un solo miembro de la unidad adjuntara su firma a la suya en el informe falso o que los peritos -hoy denigrados por sus superiores- hicieran todos los análisis de explosivos del 11-M solicitados a la Policía Científica y fueran quienes salieran al paso del error o la manipulación de Manzano sobre la metenamina.

A la luz de estos nuevos datos, reiteramos nuestra fe en las instituciones y apelamos una vez más a la honorabilidad del presidente Zapatero para que averigüe de verdad qué es lo que ha ocurrido en las Fuerzas de Seguridad durante la investigación de los atentados del 11-M.

Editorial publicado por el diario EL MUNDO el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

El fiscal intenta desviar el caso de la falsificación del 11-M a Garzón tras observar indicios de delito

Por Narrador - 25 de Septiembre, 2006, 6:00, Categoría: 11-M

MADRID.- El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, presentó un escrito el pasado sábado en el que defiende que el caso de los informes policiales sobre el ácido bórico sea investigado en la propia Audiencia Nacional por el juez Baltasar Garzón, pero en una pieza separada, no en el sumario del 11-M. La Fiscalía se pronuncia así tras comprobar que hay indicios serios de delito en el caso del informe de la Policía Científica que fue falsificado.

EL MUNDO desveló el jueves pasado que el Ministerio del Interior había falsificado un informe de la Comisaría General de Policía Científica, para eliminar las referencias a la posible implicación de ETA en los atentados del 11-M. En un primer informe, con número de registro y firmado por tres peritos, se indicaba que en el domicilio de uno de los presuntos implicados en la matanza de Madrid, Hasán Haski, se encontró ácido bórico y que este mismo material también se localizó en un piso utilizado por un comando de ETA en Salamanca. En las observaciones del informe, los peritos apuntaban la posibilidad de que ETA estuviera vinculada a la matanza como consecuencia de esa conexión.

Pero en el informe remitido finalmente al juez Del Olmo, la Comisaría General de Policía Científica, dirigida por el comisario Miguel Angel Santano, no sólo eliminó el capítulo de las observaciones, sino que también, de un plumazo, suprimió todas las referencias objetivas recogidas por los autores del informe de dónde y cuándo se había localizado el mismo material sospechoso que se incautó en el piso del presunto terrorista Hasán Haski. En su escrito, publicado ayer por Abc y El País, la Fiscalía de la Audiencia Nacional no niega que en el caso denunciado por EL MUNDO exista delito. Más bien al contrario. Ante la posibilidad de que exista, apunta que debe hacerse cargo de las investigaciones el magistrado instructor de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, ya que tiene abierto un sumario sobre los atentados de Casablanca en el que aparece también citado Hasan Haski. Quiere evitar que el asunto llegue a los juzgados de la Plaza de Castilla. En concreto, el fiscal pide a Garzón que aclare «cuantas contradicciones y discrepancias se susciten entre el informe pericial oficial remitido a la autoridad judicial y el informe previo elaborado por los tres peritos, y determinar si tiene relevancia penal». Es decir, deja la puerta abierta para que Garzón pueda archivar el caso al no observar relación entre el sumario de terrorismo y la falsificación de los documentos policiales. Los expertos consultados por EL MUNDO se preguntan por qué el fiscal no manda su escrito, siguiendo el mismo criterio, al juez que instruyó el sumario sobre los etarras detenidos en Salamanca y que también tenían ácido bórico. El fiscal envió el sábado este escrito al juzgado número 5 de la Audiencia Nacional cuyo titular es Baltasar Garzón quien, además, se encontraba de guardia, junto a la denuncia de la plataforma España y Libertad, en la que se pedía investigar el caso del informe de la Policía Científica falsificado.

En su escrito, el fiscal se pronuncia sobre esta denuncia y pide que el caso quede en manos de Baltasar Garzón, lo que, en opinión de los expertos consultados por este periódico, supone que el representante del Ministerio Público intenta evitar que el caso acabe en manos de los juzgados de la plaza de castilla. El fiscal argumenta que Garzón debe esclarecerlo en el marco del sumario 9/03 que instruye sobre los atentados de Casablanca y porque Haski podría ser un integrante del Grupo Islámico Combatiente Marroquí, sospechoso de estar relacionado con ese atentado en Marruecos. El fiscal considera que este caso no tiene relevancia alguna para la investigación de los atentados de Madrid. Recuerda, además, que Del Olmo ya ha dictado auto de conclusión sobre el sumario del 11-M y, «por lo tanto, carece de competencia funcional para practicar diligencias de instrucción».

Este escrito del fiscal no es el que contesta a la solicitud que le hizo la semana pasada la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. El juez Del Olmo, tras recibir los documentos aportados por EL MUNDO sobre el caso de la falsificación de los informes, los remitió a la citada Sala, ya que él había dictado autor de conclusión del sumario del 11-M. La Sala pidió a la Fiscalía de la Audiencia que emitiera un informe sobre este caso de falsificación.

La Fiscalía no ha respondido aún a la Sal de lo Penal. Según estas fuentes, es muy probable que entre mañana y el martes, el representante del Ministerio Público envíe su escrito de conclusiones que, en pura lógica, no debería apartarse mucho de las líneas maestras trazadas en el escrito remitido el pasado sábado al juez Garzón.

Según explicaron fuentes cercanas al caso, lo más probable es que, finalmente, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional decida, a finales de semana, deducir testimonio sobre este caso. Los magistrados de la Sala entenderían así que, efectivamente, existen indicios de delito de falsedad. Los expertos consultados entienden que el caso debe acabar en Plaza de Castilla ya que se trata de una falsificación de documentos públicos.

El SUP defiende a Interior...

MADRID.- El portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP), Maximiliano Correal, se mostró ayer convencido de que la polémica suscitada sobre la supuesta falsificación de unos documentos policiales del 11-M ha surgido por una filtración «desde dentro» del Cuerpo Nacional de Policía, por lo que se posicionó a favor de la investigación que ha abierto Interior.

El Departamento de Alfredo Pérez Rubalcaba ha ordenado abrir una investigación sobre los tres peritos de la Policía Científica que elaboraron un primer documento acerca de la inspección ocular de la casa, en Lanzarote, de Hasán Haski (uno de los presuntos implicados en el atentado), en el que se apuntaban posibles relaciones entre ETA y los atentados del 11-M, y que fue publicado por este periódico. Para el SUP, «todos los indicios» apuntan a que la filtración del primer documento al citado diario se ha producido por algún miembro de la Policía, «con toda la mala intención posible» y con el fin de «hacer daño» tanto al Gobierno como al propio Cuerpo de Policía Nacional.

Por ello, Correal, en declaraciones a Europa Press, se mostró a favor de la investigación abierta por el Ministerio del Interior para identificar al posible autor de la filtración, y confió en que se esclarezca lo más rápidamente posible la polémica suscitada por este documento que, en su opinión, recogía una «mala interpretación», al vincular el ácido bórico, observado en una inspección ocular en un piso franco de ETA en Salamanca tres años antes, con la inspección llevada a cabo en la casa de Lanzarote de Haski.

...y la CEP rechaza la investigación

MADRID.- El secretario general de la Confederación Española de Policía (CEP), Ignacio López, afirmó que es una «vergüenza» que el Ministerio del Interior haya abierto una investigación sobre los tres peritos que firmaron el documento que relacionaba a ETA con el 11-M, y señaló que su sindicato pondrá a disposición de los posibles afectados todo su aparato jurídico para ofrecerles una defensa gratuita.

En declaraciones a Europa Press, López lamentó que el Ministerio del Interior, en lugar de aclarar si este documento fue o no manipulado (al juez que investiga el atentado se le envió el informe sin las observaciones que vinculaban a ETA con el 11-M), se dedica a «matar al mensajero» y a abrir una investigación que no servirá para esclarecer si se han alterado algunas de las pruebas de la investigación del atentado terrorista del 11-M.

En este sentido, subrayó que el Ministerio del Interior tenía que haber analizado, desde un primer momento, si el documento fue o no manipulado y si el procedimiento del inspector jefe, que suprimió algunas consideraciones del primer informe antes de remitirlo al juez, es habitual en este tipo de actuaciones o fue una excepcionalidad.

López explicó que de la investigación de Interior se puede abrir un expediente disciplinario al responsable de la supuesta filtración, aunque indicó que no se trata de un documento clasificado. En cualquier caso, reiteró que CEP ha mostrado su disposición a cooperar con los funcionarios peritos si son finalmente acusados, y les brinda los abogados del sindicato.

Una información publicada por el diario EL MUNDO el lunes 25 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.