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"Cosecha de 2006" por José Antonio Vera

Por Narrador - 23 de Septiembre, 2006, 16:00, Categoría: Inmigración

«Sembraron mucho y bien con la regularización de 2005, y ahora vemos los frutos: 25.000 inmigrantes llegados en cayucos, siete veces más que el año anterior»

Hombre, ciertamente la cosecha de este año no ha sido nada mala. Sembraron mucho y bien con la regularización de 2005, y ahora vemos los frutos: 25.000 africanos llegados en cayucos, siete veces más que el total de los que vinieron durante la temporada anterior, y otra vez la cifra del millón de ilegales sin papeles completamente instalados en nuestro país, clamando por una nueva regularización, pidiendo seguridad social y trabajos dignos, el reagrupamiento de sus familias, una solución para sus vidas. Lo cual es lógico. Claro que lo que dice María Teresa sobre que todos los que han entrado ilegalmente saben que van a ser expulsados más tarde o más temprano, no se lo cree ya ni José Blanco, por mucho que el cibersecretario repita machaconamente la tesis de la vice en su blog socialista, que cada mañana devoro con religiosa devoción. El que se lo debe de creer menos es Caldera, empeñado como está en que «somos la envidia de Europa» (en inmigración, se entiende). Sí señor, lo somos. Y Europa así ha debido de verlo también, porque cuando llegó el otro día a Tampere Rubalcaba pidiendo más dinero, le dijeron tranquilamente al hombre: mira Alfredo, el problema es que si tan listos fuisteis para regularizar, igual de listos tendríais que ser ahora para solventar el problema que generasteis con aquella regularización; luego buscaos la vida como mejor os parezca, pues quien va a su aire y no cuenta para regularizar con los demás, tampoco puede pedir ahora que seamos nosotros los que solventemos las consecuencias de aquella regularización. Una lección que nuestros socios europeos han querido darles a estos muchachos, que insisten y no paran en que «no-hay-efecto-llamada», «sólo-hay-efecto-huida». No habrá efecto llamada y lo que quieras, de acuerdo, pero eso no es lo que piensan y dicen los senegaleses que vienen amontonados en los cayucos, ni lo que cuenta la policía senegalesa, ni lo que opinan las propias autoridades senegalesas. Todos coinciden en que sí-hay-efecto-llamada, y la prueba evidente es que ahora llegan más inmigrantes que nunca, con más frecuencia que nunca, con embarcaciones más grandes que nunca, en mayor proporción que nunca.

La cosecha de cayucos del 2006 es desde luego inmejorable. Zapatero la pidió, Caldera la mimó, y al pobre gobierno canario le ha tocado el trabajo de recogerla. Y a Rubalcaba resolver el lío, como casi siempre. Siempre que hay un problema se lo endosan a Rubalcaba. Pero más que un problema, éste es un gran marrón. Porque Europa ya vemos lo que piensa, y porque el pepé desconfía de la propuesta de pacto de Estado que ahora le hacen llegar, sin duda como prueba de arrepentimiento. ¿Qué hay que pactar?.. Hacer un pacto de Estado para romperlo en menos de un año, como ocurrió con el de Justicia, o para vulnerarlo, como el antiterrorista, no tiene mucho sentido. Lo dijo bien claro el otro día Pío García Escudero en una intervención magistral en el Senado. ¿Es también para eso este pacto que ahora proponen? Alguien piensa que quieren pactar para tapar el fracaso de la regularización. Una especie de acuerdo de silencio para que se olvide pronto que la cosecha del 2006 tiene su origen en las medidas regularizadoras de 2005. Antes no era importante un pacto de Estado. Al psóe le valía con el aplauso de los aliados nacionalcomunistas. Pero ahora necesitan más. Necesitan al pepé. El compló del pepé. La aquiescencia de Rajoy. Necesitan volver a Europa para que Europa nos socorra en la tragedia y vea Europa que ya se están haciendo las cosas bien, con seriedad y consenso, sin la alegría infantil de aquel papeles-para-todos de los tiempos de la pancarta, con la responsabilidad propia de quien tiene la obligación de proteger la frontera sur de la Unión Europea y no está dando muestras de saber hacerlo.

Por supuesto que en el drama de la inmigración debe arrimar el hombro todo el mundo. Europa lo hará. Estoy seguro de que Rajoy también. Lo está haciendo ya, de hecho. El pacto de Estado es completamente necesario. Pero ayudar no significa firmar un cheque en blanco. Zapatero entró en La Moncloa alardeando de un concepto de talante que es muy gracioso, ciertamente: hay que aparentar mucho buenismo y mucho diálogo y mucha mano tendida y todo eso, pero a la hora de la verdad no se debe contar con la oposición para nada. Es más, hay que estigmatizarla, sacarla de la democracia, decir que es filofascista o ultraderechista, que se ha ido al monte por defender las mismas cosas que defendía el psóe cuando era oposición y pensaba, por ejemplo, que con el terrorismo sólo de debe hablar de la entrega de las armas. Pero eso eran otros tiempos. Ahora no interesa ir con el pepé a ningún sitio. Sobre todo si ahí donde se quiere ir reparten votos. Interesa el pepé para repartirse los cayucos y las pateras. Para esparcir el fracaso en la política de inmigración. Esta impresionante cosecha Caldera de 2006.

Publicado por el diario LA RAZON el sábado 23 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.