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Nueva táctica de ocultación: Todos contra el PP y la Investigación Indepoendiente del 11-M

Por Narrador - 21 de Septiembre, 2006, 7:00, Categoría: 11-M

Tras las revelaciones de hoy en el diario EL MUNDO con pruebas sólidas ¿Seguirán negándose a debatir? ¿Ampararán el delito? Veremos…


El PSOE abandera un gran frente para aislar y excluir al PP

Pactan responder a los populares con el silencio parlamentario a las iniciativas que presenten sobre este tema

Madrid - Lo llaman «coalición por la dignidad del Parlamento». Pero no tiene que ver con la calidad deliberativa, ni con el reforzamiento de la función de control al Gobierno. Lo que el PSOE y el resto de grupos políticos de la Cámara Baja, a excepción del PP, solemnizaron ayer en rueda de prensa conjunta es una alianza política para dar la espalda al PP y a todas sus iniciaitivas sobre el 11-M. Es decir, «el silencio parlamentario» a todo lo que tenga que ver con la investigación del mayor atentado de la Historia de España.

A partir de ahora, no habrá pregunta, ni moción, ni interpelación, ni proposición del PP sobre el 11-M que encuentre respuesta en el Congreso. La estampa que se vivió el martes en el Parlamento durante el debate de una moción sobre las «contradicciones» en la investigación de los atentados, cuando todos los grupos utilizaron su turno de palabra para leer un texto consensuado en el que pedían respeto para la labor de jueces y fiscales se repetirá, en este formato o similar, cada vez que el PP quiera debatir sobre el asunto en la Cámara. La respuesta será siempre «el pleno apoyo» a las instituciones del Estado de Derecho, el «respaldo y respeto» a la labor de la Fiscalía y la remisión a las conclusiones que alcanzó la comisión de investigación parlamentaria sobre los atentados.

PSOE, ERC, IU-ICV, CiU, PNV, CC y Grupo Mixto están de acuerdo en el plante. Lo consideran imprescindible para la superación política, que no judicial, del 11-M, más cuando coinciden en que es un hecho «inusitado que el principal grupo de la oposición, bajo cuyo Gobierno se produjeron los atentados más trágicos de la historia, haya decidido dar credibilidad a las tesis de presuntos asesinos y haya restado credibilidad a la investigación judicial y policial».

Los coaligados sostienen que el Parlamento no se puede «prestar a la manipulación» del PP para «desprestigiar y erosionar» las instituciones del Estado. E incluso -ironías de la política- arguyen que lo hacen para salvar «la dignidad de quienes votaron al PP, que se merecen otra política y otros dirigentes».

¿Quiere decir esto que los firmantes de este pacto rechazan cualquier nueva aportación sobre los atentados? No. «En un estado democrático -solemnizó el portavoz socialista, Diego López Garrido- los medios de comunicación son absolutamente libres». Pero una cosa es el «derecho a la información» y otra lo que creen el «emponzoñamiento» y la «contaminación» del Parlamento. En resumen, que de la «guerra mediática» que ha suscitado la investigación del 11-M los partidos políticos no quieren saber nada.

No buscar enemigos

De hecho, en el PSOE hay consigna para no entrar en ese «trapo», y quienes lo hicieron implícita o explicítamente durante la Conferencia Política del partido del pasado fin de semana ya lo han reconsiderado. El objetivo es aislar al PP, «no buscarse enemigos en los medios de comunicación», sostiene un cargo socialista. La estrategia la secundan todos los grupos parlamentarios, cuyos portavoces no renunciaron ayer a exponer sus argumentos. Primero fue López Garrido: el objetivo principal de la alianza es «no permitir nuevos debates en el Parlamento que emponzoñen la investigación del 11-M», y pedir al PP que abandone «esa política descabellada» de «dar credibilidad a los terroristas, un insulto para las víctimas».

Más poético estuvo Llamazares, a quien deben el «copy right» de la «coalición por la dignidad de este parlamento». Él habló de «política tóxica» y de intentos de «contaminar» la Cámara Baja. Por eso, explicó, todos los grupos han decidido «pararle los pies» al PP. Jordi Jané (CiU) abundó en la idea de que el Congreso «no puede ser la caja de resonancia de teorías conspirativas que afectan a un proceso judicial abierto», y no dudó en hacer una oferta lapidaria a los populares: «Quien tenga un dato, un indicio, que lo aporte al juez».

En nombre del PNV, Emilio Olabarría pidió no olvidar «el dolor de las víctimas» y teorizó sobre la «obvia» pretensión del PP: «Recuperar su particular verdad, que en realidad son las mentiras que sus ministros proyectaron a la opinión pública entre el 11 y el 13 de marzo».

Sobre la verdad razonó Joan Puig (ERC), ya que en su opinión la intención de los populares en todas sus iniciativas sobre el 11-M no es otra que «instrumentalizar el Congreso para manipularla». Paulino Rivero (CC) y Utxue Barkos (Nafarroa Bai) también tuvieron su minuto de gloria. El primero conminó al PP a «mirar hacia delante y confiar en el trabajo de las instituciones democráticas»; la segunda se apenó por el «mal arranque» de curso político protagonizado por los populares.

Una información de E. L. Palomera y E. Fuentes publicada por el diario LA RAZON el jueves 21 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


La dirección «popular» decide no dejar de denunciar las lagunas del sumario

Zaplana exige al PSOE que se retracte en sus acusaciones o «tendrá consecuencias»

Madrid - La posición con el 11-M, y sus derivadas en la llamada «guerra mediática», formaron parte del debate que Mariano Rajoy mantuvo este lunes con su «núcleo duro» en la reunión de «maitines» -selecto foro del que forman parte Acebes, Zaplana, García Escudero, Mayor Oreja, Arenas, Piqué, Gallardón y Aragonés-. La decisión fue mantener la estrategia actual de seguir pidiendo que se investiguen la «contradicciones» y los «agujeros negros» del sumario judicial, con rigor, y sin deslegitimar las instituciones ni hacerse eco del testimonio de «cualquier delincuente» -en las filas del PP se cree que hay que evitar dar la sensación de que se hace seguidismo de determinados medios-.

La conjura del PSOE con las minorías para bloquear cualquier iniciativa de los «populares», solemnizada ayer en el Congreso después de amagos previos, obligó a responder al presidente del partido y al portavoz parlamentario. Desde Bruselas, el primero señaló: «Creo que la obligación del principal partido de la oposición o de cualquier persona con un mínimo de sentido común es pedirle al Gobierno que no abandone nunca esta investigación, que tenga determinación, que tenga coraje y, sobre todo, que tenga voluntad de que se sepa la verdad». Llamó a mirarse en el espejo de EE UU y del Reino Unido, y preguntado sobre si el PP continuará planteando iniciativas en el Parlamento, sentenció: «El PP seguirá cumpliendo con su obligación en este asunto».

En la Cámara Baja, la altura de las acusaciones del PSOE determinó una comparecencia de Zaplana que en principio no estaba prevista. «Al PP no lo amenaza nadie, no lo calla nadie y no lo amedranta nadie», señaló, antes de advertir sobre futuras «consecuencias» -lo que se interpretó como una alusión a acuerdos en otros asuntos- en caso de que los socialistas no se retracten y dejen de «poner en nuestras bocas afirmaciones o comportamientos que jamás hemos tenido». Se refería a la estrategia del PSOE de equiparar la exigencia de explicaciones por parte del PP con una supuesta «deslegitimación de las instituciones» bajo la «teoría de la conspiración». «No se nos puede llamar por la mañana para pedir acuerdos cuando se ven agobiados y utilizar estrategias bastardas movidas por la histeria y que suponen agresiones impropias de la democracia», indicó. El PP subraya que mientras que «aquí se clausura» el Congreso, en el Reino Unido se ha nombrado un ministro para informar del 7-J y en EE UU la investigación del 11-M duró hasta tres años.

Una información de C. Morodo publicada por el diario LA RAZON el jueves 21 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Todos los grupos del Congreso acuerdan no debatir ninguna propuesta del PP sobre el 11-M

El socialista López Garrido afirma que el principal partido de la oposición da credibilidad «a presuntos asesinos o terroristas», mientras se la quita a jueces, fiscales, policías e instituciones del Estado

MADRID.- El martes pasado, ningún grupo del Congreso de los Diputados quiso responder a la moción que planteó el PP sobre los atentados del 11 de Marzo de 2004 en Madrid. Ayer, los portavoces del PSOE y de los seis grupos minoritarios anunciaron que no van a debatir las propuestas que planteen los parlamentarios populares sobre este asunto, porque creen que este partido intenta «emponzoñar» la investigación judicial y policial.

El portavoz del PP, Eduardo Zaplana, les respondió poco después: «Nuestro comportamiento es el que nos corresponde como partido de la oposición democrática, y vamos a seguir exigiendo que se esclarezca la verdad».

El PSOE y los seis grupos minoritarios comparecieron de manera conjunta en una rueda de prensa, para anunciar que no van a tolerar que el PP intente utilizar al Parlamento para «emponzoñar» y «manipular» la investigación que llevan a cabo el juez y las Fuerzas de la Seguridad del Estado.

Diego López Garrido, el portavoz socialista, explicó que la decisión unánime del PSOE y los otros seis grupos es «un aldabonazo al PP, para que abandone esa política y esa estrategia; un aldabonazo en defensa de la decencia democrática y de la dignidad del Parlamento y las instituciones», indicó.

«Es un hecho inusitado en el Parlamento español», añadió, «que el principal partido de la oposición, el PP, bajo cuyo mandato se produjeron los atentados más trágicos de la democracia española, haya decidido dar credibilidad a las tesis de presuntos asesinos o terroristas y quitar credibilidad a la labor de las instituciones del Estado de Derecho, de jueces, de fiscales y de policías en la investigación».

Sucesivamente, los otros seis portavoces fueron explicando las razones que les han llevado a acordar esta especie de alianza frente al PP en lo que se refiera al 11-M.

Gaspar Llamazares, de Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds (IU-ICV), recordó que el Congreso no lleva a cabo investigaciones policiales ni judiciales y que no es un «tribunal de la Inquisición de los jueces». «Ayer [por el martes, en el Pleno del Congreso] les paramos los pies [a los diputados del PP] y que sepan que les seguiremos parando los pies», afirmó.

Jordi Jané (de Convergència i Unió), pidió al PP respeto para las instituciones democráticas y las víctimas. «No podemos hacer del Parlamento la caja de resonancia de teorías conspirativas que afectan a un proceso judicial abierto», dijo.

En nombre de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Joan Puig afirmó que en el PP «saben la verdad» pero «no aceptaron los resultados de las elecciones del 14 de marzo, siguen sin aceptar la verdad y lo que salió de la Comisión de Investigación» del Congreso. «Nuestro grupo, junto a los demás parlamentarios con tradición democrática, va a seguir contestando de la misma forma ante la instrumentalización del PP», subrayó.

A Emilio Olabarria, del Partido Nacionalista Vasco (PNV), le parece que lo que pretende el PP en este asunto es «recuperar su particular verdad». «Pero su particular verdad son muchas mentiras, las que los ministros del PP proyectaron a la opinión pública entre el 11 y el 14 de marzo», indicó, en referencia a Angel Acebes y Eduardo Zaplana, que en aquella fecha eran titular de Interior y portavoz del Gobierno, respectivamente.

En nombre del grupo mixto, Uxue Barkos (de Nafarroa Bai) dijo que el respaldo que mostraron el martes a las instituciones democráticas no significa que den «un cheque en blanco a nada ni a nadie», sino que es una muestra de la «confianza» que tienen todos en que la investigación que hay en marcha sigue los cauces ordinarios. «Si el PP tiene pruebas, que acuda a los tribunales», añadió.

Una información de Agustin Yanel publicada por el diario EL MUNDO el jueves 21 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Piqué ve distintos «énfasis» sobre los atentados dentro del PP

MADRID.- Josep Piqué volvió a abrir ayer la espita de las tensiones veladas en el PP al desmarcarse en Televisión Española, con calculadas palabras, de la estrategia de la dirección del Grupo parlamentario en relación con la investigación del 11-M.

Al día siguiente de que su Grupo acusara al Gobierno de ocultar pruebas y de falsear informes, y de que el resto de los partidos rechazara su moción parlamentaria en un frente común contra el PP, Piqué eludió pronunciarse sobre quién tenía la razón. «Yo no lo sé. Me dedico a la política catalana», aseguró. El candidato popular a la Generalitat y miembro de los maitines convocados por Rajoy, añadió que Eduardo Zaplana «tendrá sus razones» para actuar de esa manera e insistió: «Yo me dedico a lo mío».

El dirigente popular negó la existencia de dos estrategias enfrentadas en la cúpula del partido respecto de este asunto. Sin embargo, admitió distintos «énfasis» en el discurso que los miembros de la cúpula popular hacen sobre este asunto, en función de las responsabilidades que ejercen. Además, si bien defendió la tarea de investigación de EL MUNDO, dijo que el PP «como fuerza política no puede dar cancha a declaraciones de determinados personajes», en relación con Lavandera y Trashorras.

Para acentuar su propia posición en el PP, Piqué explicitó que ve «incompatible» plantear una estrategia de oposición como partido de «alternativa» -la que presentó Rajoy hace 10 días-, con hacer de la investigación del 11-M un «eje central» de actuación política. «Otra cosa», matizó, es «mantener la presión» sobre este asunto. Piqué llegó a decantarse por esta estrategia porque «sí parece que quedan aspectos que no están aclarados».

Tan medidas palabras no sólo sirvieron al dirigente catalán sino también a Zaplana para intentar desmentir luego una polémica que se avivaba ayer, dos años después, sobre los rescoldos de aquel fuego interno que Piqué encendió al asociar a Zaplana y a Acebes con el «pasado» del PP.

Rajoy exige «la verdad»

«Jamás hemos hecho del 11-M el eje central de nuestra labor, estoy completamente de acuerdo», dijo Zaplana, horas después, en rueda de prensa. «De ahí a callarse», añadió, «fíjese si tenemos un trecho importante que recorrer».

Por su parte, el presidente del PP no quiso pronunciarse ayer en Bruselas sobre el cierre de filas parlamentario en contra de su partido: «Cada uno toma las decisiones en base a los criterios que estima oportuno y conveniente», afirmó. Sin embargo, confirmó que seguirá exigiendo al Gobierno que «no abandone nunca» la investigación para que «se sepa la verdad de lo que ocurrió».

Una información de Carmen Remirez De Ganuza publicada por el diario EL MUNDO el jueves 21 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Zaplana: la «estrategia bastarda» del PSOE puede tener consecuencias

MADRID.- Frente al acuerdo que adoptaron ayer todos los grupos del Congreso contra el PP, el portavoz de este partido, Eduardo Zaplana, hizo una advertencia: «Si siguen con esa estrategia, tendrá consecuencias».

Y añadió más: «No se nos puede estar llamando por la mañana cuando se ven agobiados y nos necesitan para un acuerdo, y después utilizar estrategias bastardas como la que se ha utilizado esta mañana, poniendo en nuestra boca afirmaciones o comportamientos que jamás hemos tenido».

Se refería a que el portavoz socialista había acusado al PP de dar credibilidad a «presuntos asesinos o terroristas», algo que Zaplana negó rotundamente.

El portavoz del PP afirmó que lo único que pretendía su partido con la moción que defendió el martes en el Pleno del Congreso, es que se aclaren las contradicciones que ven entre los informes y lo que algunas personas -«sobre todo altos mandos policiales», precisó- han declarado en la Comisión de Investigación del Congreso sobre el 11-M y lo que consta en el sumario. Citó, como ejemplos, que el jefe de los Tedax -los especialistas en desactivación de explosivos- afirmó que en los focos de las explosiones habían encontrado restos de nitroglicerina y después lo negó, y si se rompió en algún momento la cadena de custodia de la mochila encontrada en Vallecas.

«¿De dónde se puede extrapolar la barbaridad de que nosotros damos credibilidad a los asesinos?», se preguntó. Según Zaplana, lo que el PSOE y los demás grupos piden al PP es «que se calle». «Y eso es insólito en un Parlamento democrático», añadió. Indicó que en el PSOE les hicieron acusaciones similares durante la etapa de Felipe González, pero la Justicia acabó dando la razón al PP.

Una información de Agustin Yanel publicada por el diario EL MUNDO el jueves 21 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.