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La cesión del 'Presidente Accidental' sobre la Soberanía de Gibraltar

Por Narrador - 19 de Septiembre, 2006, 6:30, Categoría: Internacional

El Gobierno cede ante Gibraltar y renuncia a exigir la soberanía

Un año y medio de renuncias: Zapatero ha sacrificado la reclamación territorial en favor de acuerdos concretos. Las contrapartidas han sido escasas

MADRID - La reivindicación de la soberanía sobre Gibraltar ha sido siempre el caballo de batalla de todos los gobiernos españoles en su relación con el Reino Unido. De manera sorprendente, sin embargo, Zapatero cambió de estrategia y pospuso sine die este punto. Prefirió comenzar por acuerdos de orden más pragmático dado que, en su opinión, la reivindicación de la soberanía obstruía el logro de los demás pactos. Así pues, Moratinos ha preferido, antes que negociar los derechos españoles sobre la colonia, optar por la cooperación y ceder a lo que pedían las autoridades de La Roca, sin conseguir, de momento, casi nada a cambio.

En diciembre de 2004, el Gobierno acepta la creación de un foro tripartito entre España, Reino Unido y Gibraltar, en el que la colonia inglesa participa en igualdad de condiciones con los dos estados. Hasta ese momento, Caruana y sus predecesores nunca habían tenido voz en las negociaciones.

Caruana advierte de que su Ejecutivo no hará concesiones de tipo «soberanista, territorial o jurisdiccional» en ningún acuerdo.

En enero de 2005, de forma casi paralela, se constituye la comisión mixta de cooperación y colaboración. Está formada por la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar y el Gobierno del Peñón y hasta la fecha se ha reunido en dos ocasiones para tratar asuntos de orden doméstico.

El primer avance del Foro hacía referencia al uso del aeropuerto. España permitiría que la colonia británica pudiera utilizar cualquier aeropuerto español como alternativa en los vuelos comerciales que tengan como destino al Peñón. También se abordaba la posibilidad de alcanzar «fórmulas aceptables» sobre el aeródromo, ubicado de manera «alegal» dentro de la zona llamada del «campo neutral», en suelo español.

En las siguientes reuniones se avanzó sobre los cinco puntos acordados ayer. El más complicado, el de las pensiones, estuvo a punto de colapsar el proceso en el encuentro de Londres. En ningún momento se afronta el asunto de la soberanía, pese a que el ministro inglés de Exteriores, Jack Straw, dijo que se haría más adelante.

El 18 de septiembre de 2006, el nuevo método de diálogo pone fin a su primera fase, que se inició en febrero de 2005 en Málaga con el objetivo de mejorar la vida de los gibraltareños y los españoles del Campo de Gibraltar y favorecer los contactos entre ambas comunidades, sin abordar el asunto de la soberanía. Cerrada esta primera fase, los asuntos locales cobrarán vital importancia y centrarán la segunda etapa del foro, en la que tendrá un papel clave la Junta. La soberanía sigue sin tener fecha en ninguna agenda.

Una información de Carmen Gurruchaga publicada en el diario LA RAZON el martes 19 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

España acepta un acuerdo sobre Gibraltar que aparca la soberanía

El Gobierno pacta con el Reino Unido la utilización conjunta del aeropuerto, el pago de pensiones y mejoras en el control de la verja

Madrid - El Ejecutivo español alcanzó ayer unos acuerdos de orden práctico, que no políticos, con el Reino Unido y Gibraltar sobre el uso conjunto del aeropuerto, las pensiones de los españoles que han trabajado en la colonia inglesa, las líneas telefónicas, el paso por la verja y la apertura de una sede del Instituto Cervantes. Sin embargo, hasta el momento, ha renunciado a negociar el asunto político más peliagudo: la soberanía del Peñón. Esta decisión es opuesta a la postura que han practicado todos los gobiernos anteriores.

En este sentido, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha venido insistiendo en que las reuniones del Foro Tripartito no han concluido y que la reivindicación de la soberanía se abordará más tarde. En su opinión, resulta más fácil hacerlo después de que se ha creado un clima de confianza entre las partes. En cambio, fuentes diplomáticas consultadas por LA RAZÓN consideraron «grave y preocupante» que el Gobierno haya renunciado de primeras a abordar el peliagudo asunto de la soberanía compartida. Desde su punto de vista podría ser que, tras los pactos firmados ayer, se establezca una situación entre las tres partes en la que no tenga cabida la exigencia de la soberanía. Además, existe el riesgo de que, con la aprobación por el Parlamento británico de una Constitución para Gibraltar, los habitantes del Peñón puedan constituirse a medio plazo en sujetos con derechos constituyentes.

El uso conjunto del aeropuerto de Gibraltar, ubicado en el territorio no británico, será efectivo dentro de dos años. En ese tiempo, el Gobierno de Caruana construirá una nueva Terminal situada al sur de la verja, con acceso desde territorio español.

El problema que representaba la presencia de los miembros de las Fuerzas de Seguridad españolas en el aeropuerto se ha solventado con la construcción de un voladizo en la primera planta que, realmente, se sitúa sobre suelo español. Respecto al tráfico de pasajeros, se tendrá en cuenta que los gibraltareños no pertenecen al territorio Schengen, por lo que sus trayectos no serán considerados domésticos, mientras que los de los ciudadanos españoles sí. La gestión de la terminal correrá a cargo de una empresa mixta hispano-gibraltareña e igualmente se creará un comité tripartito de enlace permanente encargado de examinar y hacer frente a las incidencias que puedan surgir en el funcionamiento del aeropuerto.

Cambios en la telefonía

El otro asunto problemático y aceptado por el Gobierno británico consiste en el pago de las pensiones a los 6.000 españoles que se vieron obligados a abandonar sus puestos de trabajo tras la construcción de la verja, en 1969. El fondo de pensiones al que los trabajadores españoles habían aportado su dinero quebró y Gibraltar creó otro opaco que proporcionaba ayudas diversas a sus pensionistas pero no a los antiguos trabajadores españoles. El acuerdo incluye la actualización del dinero a percibir. El derecho se extinguirá con el fallecimiento del pensionista.

En cuanto a la telefonía, España admite que el prefijo de Gibraltar es el 350 y no el 956 perteneciente a Cádiz. Además habrá un acuerdo de «roaming» para que los móviles gibraltareños sean operativos en territorio español.

Con el fin de paliar, en parte, las colas interminables que se producen para entrar en el Peñón, España invertirá un millón y medio de euros en mejorar los puestos de control. Se plantea abrir un paso para quienes no tengan mercancía y otros para los que deban pasar aduana. De cualquier forma, el problema tiene difícil solución, dado que Gibraltar no pertenece a la Unión Aduanera ni al espacio Schengen y anualmente se producen más de siete millones de pasos hacia el Peñón.

El acuerdo incluye la apertura de una sede del Instituto Cervantes en el Peñón, con la intención de que los gibraltareños recuperen el uso del español.

Tras conocerse los acuerdos del Foro Tripartito, llegaron las reacciones. El presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, calificó de «histórico» lo consensuado ayer en Córdoba pues, a su juicio, «no se ha dado nunca un acuerdo de esta importancia y de este contenido en el contexto de las relaciones de España con el Reino Unido en torno a Gibraltar». También se mostró optimista el presidente del PP de Cádiz, José Loaiza, convencido de que los puntos consensuados son «buenos y positivos», aunque advirtió de que «hay que mirar la letra pequeña para que no desnaturalice los grandes titulares y refuerce lo que se está diciendo».

Por su parte, tanto las asociaciones de pensionistas como de trabajadores del Peñón reaccionaron positivamente ante las negociaciones del Foro Tripartito y consideraron «extraordinario» el compromiso de Londres de pagar en dos plazos -en abril de 2007 y de 2008- las pensiones atrasadas.

Por último, la prensa inglesa se sumó a la valoración positiva ya que, según interpretaron los rotativos británicos, estos compromisos suponen no sólo «un acuerdo histórico sobre Gibraltar que abrirá la colonia y estimulará el comercio», sino que, además, con su rúbrica, España y Reino Unido ponen «fin a décadas de enemistad en torno a la minúscula colonia mediterránea».

Una información de Carmen Gurruchaga publicada en el diario LA RAZON el martes 19 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.