El Blog

Calendario

<<   Septiembre 2006  >>
LMMiJVSD
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

17 de Septiembre, 2006

Conferencia Política 2006: Intervención de clausura de José Luis Rodríguez Zapatero

Por El Observador - 17 de Septiembre, 2006, 16:00, Categoría: PSOE

En vez de ofrecerles las valoraciones preferimos como siempre acudir a las fuentes directas. Aquí tienen el discurso que esta mañana pronunciaba nuestro "Presidente Accidental" contándonos una nueva versión "España en el país de las maravillas".


Muchas gracias José María (Barreda) por tus palabras cariñosas, sentidas, y que en buena medida ponen de manifiesto cuál ha sido, cuál es, el clima del Partido Socialista Obrero Español; el ambiente que se ha vivido en esta Conferencia, de unidad, de serenidad, de trabajo, de ideas, de propuestas, de ganas para seguir cambiando y mejorando España... Y ahora, te lo digo otra vez José María, todos juntos ganaremos las municipales y las autonómicas.

La Conferencia ha resultado enormemente positiva, esa es la valoración de la dirección. Quiero, por tanto, agradeceos el trabajo, el esfuerzo y, de manera muy singular, a todos aquellos amigos de la sociedad civil, del ámbito de la cultura, de las organizaciones cívicas, que venís trabajando al lado de nosotros, ayudándonos, dándonos estímulos e ideas…, así es como queremos seguir trabajando: con la sociedad y para la sociedad.

Me comentaba el Secretario de Organización que hay más mujeres que hombres trabajando en esta Conferencia. Automáticamente llegué a una conclusión: esa es una poderosa razón para que ésta Conferencia sea todo un éxito.

Además esta Conferencia ha aportado alguna novedad que hemos visto, se ha puesto en marcha la televisión del PSOE y creo que con éxito. Me comentaban que había tenido, a través de internet, entorno a 70.000 entradas. En estos últimos años me habéis escuchado muchas veces decir que quería acabar con la televisión de partido, es evidente que no me refería a ésta. Queríamos terminar con la televisión pública al servicio de un partido para que no la sufrieran los ciudadanos que la sufragan y hemos conseguido terminar con la televisión pública de partido. Hoy tenemos una televisión plural, independiente y al servicio de los ciudadanos.

Además hemos puesto punto y aparte a la televisión pública del derroche y el despilfarro, al servicio del Gobierno de turno. Hemos conseguido, por fin, abordar la reconversión de la radio y televisión pública, y que deje de ser un agujero para nuestras cuentas públicas. Y lo hemos hecho con un acuerdo con los sindicatos y con los trabajadores. Desde aquí les agradezco que también hayan apostado por la modernización y el cambio de nuestra radio y televisión pública.

Pero, voy a pedir también a los responsables de la televisión del PSOE, que hagamos también una televisión plural, que demos un espacio a los portavoces habituales del PP. Si es evidente, si es que los portavoces del PP son uno de los mejores y más eficaces argumentos que tenemos de nuestro lado.

Una Conferencia como ésta sirve también para renovar ideas, tomar el pulso al partido, para analizar los problemas de la sociedad y también para que estemos juntos, nos veamos, hablemos, veamos los cambios que se producen, como por ejemplo, que tenemos un nuevo alcalde de Barcelona, (Jordi) Hereu. Un alcalde para los próximos meses y para los próximos años.

Amigas y amigos, compañeras y compañeros, una Conferencia Política es también un buen momento para que recordemos qué es el Partido Socialista. El PSOE es un proyecto de valores, es una escuela de convivencia, de comportamiento, un vivero de ideas, es un foro de creatividad y, ante todo, el valor añadido que ofrecemos a la sociedad es la igualdad política social de los ciudadanos. Quiero que además recordemos que el principal rasgo de nuestro carácter, que nos distingue frente a la derecha, es la valentía, la valentía de creer y reivindicar la política, lo público y el espacio que compartimos como ciudadanos, en una sociedad libre, abierta, madura, como es la sociedad española.

Un proyecto de valores es el PSOE y un proyecto con historia, con solera: 127 años de historia. 127 años construyendo, aportando, luchando en defensa de ideales, de valores de libertad, de justicia social, de cohesión, de ciudadanía, de extensión de derechos. 127 años. Y en esos 127 años hemos cambiado, cambiando España. Hemos crecido haciendo crecer a España y hemos incorporado muchísimas de las aspiraciones, de los sueños, de tantas y tantas generaciones de ciudadanos que no pudieron vivir ni la libertad ni la esperanza. A ellos también un recuerdo y un homenaje permanente.

Fijaos, hace 30 años amanecíamos a la legalidad, después del tiempo oscuro y duro de la dictadura, y en estos 30 años, lo que representaba un proyecto socialdemócrata, de socialismo democrático, al igual que ocurría década antes en buena parte de la Europa occidental, lo que es hoy la Unión Europea. Ese proyecto ha ido configurando, construyendo la sociedad española. Una sociedad, la de hoy, que se encuentra entre aquellas de mayor bienestar del mundo y que ha conocido, hasta ahora, la historia de la humanidad.

Quiero hoy recordar que buena parte de la España que tenemos, de la España de la democracia, de la extensión de los derechos, de la España de las libertades, de la España del Estado de Bienestar, de la España competitiva y actora decisiva en la UE, es fruto del trabajo del PSOE. Lo hemos hecho nosotros. No lo hemos hecho sólo nosotros, pero nosotros lo hemos hecho y sin nosotros no se hubiera hecho. Y podemos decir con razonable satisfacción que la españa de hoy se parece mucho más a la España que pensó y proyectó el PSOE en los años 80, con Felipe González a la cabeza, que aquella que defendía y proyectaba Manuel Fraga, afortunadamente para todos, claro.

Por ello, amigas y amigos, hemos cubierto un recorrido al servicio de España. Un recorrido que nos convirtió, prácticamente una vez que ganamos la libertad y la democracia en España, en un partido de Gobierno, de mayoría, porque tenía unas fuertes raíces entre la ciudadanía, porque escuchaba y atendía las demandas de los ciudadanos, porque estaba fuertemente entroncado con la sociedad española, con los sectores más progresistas y porque además aunaba, como ningún otro proyecto, los valores de libertad, de democracia, de igualdad, solidaridad y modernidad. Hemos servido a España en todo este tiempo, desde cada rincón, desde cada ciudad, desde cada CCAA y lo hemos hecho con satisfacción y lo seguiremos haciendo al servicio de España y de la mayoría social que quiere avanzar y cambiar este país.

Amigas y amigos, hace dos años y medio, pedimos el voto a los ciudadanos con humildad, tratamos de gobernar con humildad, y rendiremos cuentas con humildad, porque en este proyecto y en este partido si hay que elegir entre presumir y compartir, siempre vamos a elegir compartir. Por ello, vaya de antemano que buena parte de los logros, avances económicos, de empleo, sociales, que estamos viviendo en esta etapa, no son solo mérito de un gobierno o de un proyecto político, son ante todo merito del conjunto de la sociedad y muy especialmente de empresarios, de sindicatos y de trabajadores, trabajadores sean españoles o trabajadores que vengan de fuera a trabajar con nosotros.

Queremos pues compartir los avances y los logros, y desde aquí quiero reiterar mi más profundo agradecimiento a las organizaciones empresariales y a las organizaciones sindicales por el fecundo periodo de diálogo y de acuerdos sociales que llevamos en esta legislatura, 20 acuerdos, algunos de la trascendencia de la reforma laboral o del acuerdo de la Seguridad Social, van a cambiar la realidad del empleo y van a dar salud a nuestro sistema público de pensiones para muchos años, gracias a nuestros agentes e interlocutores sociales.

Y gracias también a muchas organizaciones ciudadanas que han impulsado leyes de cambio, que han promovido reformas, que han contribuido a cambiar valores profundos de esta sociedad para hacerla recorrer un camino de mayor libertad, de amplitud de derechos civiles, políticos y sociales, gracias a las organizaciones en defensa de la mujer, gracias a las organizaciones en defensa de los consumidores, gracias a las organizaciones en defensa de un medio ambiente saludable, gracias a todas ellas por haber representado una actitud valiente, y especialmente a todos aquellos que han defendido, cívicamente, el reconocimiento del matrimonio para las personas, independientemente de su orientación y su opción sexual.

Por tanto, nuestros logros como país, en este tiempo, y también desde nuestra perspectiva en todo el tiempo de la democracia, son logros compartidos. Sabemos que es difícil que la derecha haga un solo reconocimiento al PSOE, lo sabemos, pero nosotros somos de otra manera, de otra pasta, y aunque resulte extraño en una conferencia socialista, yo quiero hoy hacer un reconocimiento publico a la derecha democrática en nuestro país, a su papel en la transición, en la llegada de las libertades, en la conquista de la Constitución, en su firmeza ante el inmovilismo y el golpismo, en su contribución a la Unión Europea, a nuestra entrada en la Unión Europea. Quiero hacer este reconocimiento a la derecha democrática, a los nacionalismos, y a la izquierda comunista, que con nosotros han hecho posible tanto cambio positivo en España.

Reconocimiento a la derecha democrática, ahora que una nueva extrema derecha pretende revisar la historia, e incluso solapadamente hacer una nueva valoración de la dictadura, deslegitimar las instituciones, poner en cuestión el resultado electoral, por eso quiero reivindicar a la derecha democrática.

Mirad, compañeros, es un buen día hoy para hacer un análisis de la evolución de nuestro país. Ante todo, porque es nuestra principal obligación, y también porque es la primera necesidad y demanda de la ciudadanía, hacer una valoración del bienestar, del progreso, de cómo marcha nuestro país, de su fortaleza económica, del empleo, social. Quiero recordar algunos datos a esta Conferencia.

Porque compañeras y compañeros, nunca antes en la Historia se crearon al año 900.000 puestos de trabajo, como esta sucediendo en estos momentos. Nunca antes en la Historia había habido tantas personas trabajando en España, más de 18 millones. Nunca antes en nuestra Historia democrática las cuentas públicas habían tenido un superávit del 1% del PIB, como tenemos en estos momentos. Nunca antes en la Historia había habido tantos universitarios entre nuestros jóvenes, un 26%. La inversión extranjera en España es hoy la cuarta más elevada de toda la UE, por delante de países como Alemania o Italia. Nunca antes en la Historia, y este es un dato de gran valor, nuestra producción científica había sido tan elevada y de tanta calidad. Y nunca como ahora, el porcentaje de recursos públicos que se están destinando a la investigación, al desarrollo y a la innovación, que han aumentado cada año un 25% desde que estamos en el Gobierno, y que para el próximo presupuesto del 2007 aumenta un 30% para nuestros investigadores y nuestra investigación.

Quiero daros un dato que sé que va a produciros gran satisfacción porque entronca con uno los compromisos y de las necesidades sociales sentidas más fuertemente por nuestros compatriotas, especialmente por los trabajadores mas jóvenes. Compañeras y compañeros, desde que entró en vigor el acuerdo para la reforma laboral, cada día laborable se están convirtiendo 5.000 empleos temporales en indefinidos. Podemos alcanzar la cifra de 800.000 contratos que van a ser indefinidos y antes eran temporales o precarios, la mayoría para mujeres y jóvenes, son nuevas esperanza, es una parte importante de nuestro programa electoral y de nuestro compromiso con los jóvenes: luchar contra la precariedad, fomentar el trabajo estable, los contratos indefinidos… para que tengan nuevas oportunidades y un horizonte de emancipación y de seguridad mucho más claro en sus vidas.

Pero si estos son los datos de hoy, quiero anticiparos algunos que se van a producir en los próximos años. Se convierten en compromisos y sitúa una panorámica de cual es el potencial, la fuerza y la perspectiva de nuestro país desde el punto de vista económico, de empleo y social. Vamos a seguir creciendo por encima del promedio europeo, y de esta forma, alcanzaremos la renta per cápita media europea al final de esta legislatura. Por fin y por primera vez en nuestra trayectoria.

El ritmo de crecimiento actual nos va a permitir superar en renta per cápita, de aquí en 4 años, a países como Italia. Los acuerdos, la reforma laboral y la evolución que acabo de indicar, sobre la conversión de contratos temporales en indefinidos, nos va a permitir bajar la tasa de temporal por debajo del 30% al final de 2007; la tasa del paro, también en 2007, se va a situar por debajo del 8%, por debajo de la media europea; y muchas CCAA están prácticamente en pleno empleo en nuestro país; se va a seguir produciendo una amplia incorporación de la mujer al mercado de trabajo, y la tasa de paro femenino, va a estar por primera vez también por debajo del 10% al finalizar de 2007, y ya era hora.

Pero no solo tenemos una evolución positiva de los datos económicos y del empleo, la incorporación de la mujer y del avance en la estabilidad del mercado laboral, también lo tenemos en esa brecha digital que España ha tenido y que empieza a superar, porque quiero deciros que el numero de hogares con banda ancha superará en 2008 en España el promedio de la UE a 15.

Y ademas todo ello lo vamos a seguir haciéndolo gestionando bien y con eficacia, haciendo bueno el principio del buen gobierno, ahorrando, con austeridad, teniendo cuentas publicas saneadas, con superávit, para anticipar riesgos de futuro, para que nuestra economía pueda crear empleo. Quiero deciros que tenemos un objetivo que es que nuestro ratio de deuda pública este por debajo del 34% de aquí a 3 ó 4 años. Una deuda pública que será la mitad de la de la UE a 15, la mitad de la de EEUU y la cuarta parte de la del Japón. Así es como tendremos nuestro país en los próximos años desde el punto de vista económico y de la salud de nuestras cuentas públicas.

Estos datos económicos, que se acompañan con una tendencia clara a la mejora de cómo crecemos, porque estamos incorporando más productividad, mejorando el sector exterior, inyectando innovación y tecnología, se acompaña con un amplio abanico de políticas sociales, de cohesión social. Quiero recordar que estamos cumpliendo nuestros compromisos con los ciudadanos de forma fiel y en este caso, con gran satisfacción, porque forma parte del alma de nuestro proyecto. Porque las pensiones mínimas están subiendo el doble de la media de la subida de las pensiones, y porque vamos a acabar la legislatura con una subida del 26% de las pensiones mínimas, tres millones de pensionistas, la mayor subida en menos tiempo de toda la democracia.

Porque hemos cumplido nuestro compromiso con los trabajadores que cobran el SMI, porque estamos cumpliendo nuestro compromiso con aquellos sectores sociales mas olvidados, con aquellos que tienen todavía que ver, que sentir, que son ciudadanos de primera en nuestro país. Con los discapacitados, con los mayores que se sienten solos. Amigas y amigos: el 1 de enero de 2007 entra en vigor la ley para la autonomía personal que va a hacer que millones de mayores y de personas discapacitadas puedan tener un horizonte de seguridad, de solidaridad y de compañía.

Y quiero desde aquí agradecer de manera intensa a todas las organizaciones de discapacitados que llevan años haciendo una gran tarea de sensibilidad social, que llevan años poniendo encima de la opinión pública, delante de los ojos de todos y cada uno de nosotros, que una sociedad ante todo se reconoce, ante todo entra en la Historia, por cómo trata a los mas débiles a los más necesitados, a los que mas dificultades tienen.

Y también estamos haciendo avances en una dimensión de lo que representa ese afán por la cohesión social, ese empeño en fortalecer la condición de cada persona, de cada español, como un ciudadano libre y seguro. Un ciudadano que debe tener a la sociedad desde la cuna hasta sus últimos días al lado, para permitirle el desarrollo autónomo de su capacidad, y ha de serlo, en función de condiciones iguales. Esa política de cohesión social tiene también que ver con la respuesta a los retos de una sociedad en desarrollo, en cambio, en transformación, en avance, como es la sociedad española, como muchas sociedades europeas. Una sociedad moderna, avanzada, exige una calidad de vida moderna y avanzada. Una preocupación desde las políticas sociales esencial por la salud de todos los ciudadanos. Y quiero deciros que esfuerzos como la Ley Antitabaco, o la ley que acabamos de enviar al Parlamento para la prevención del alcoholismo entre los jóvenes, son objetivos prioritarios de este Gobierno a favor de la sociedad española, de una sociedad con mejor calidad de vida, y unos ciudadanos que puedan desplegar plenamente todo su potencial en un marco de convivencia adecuada.

Fijaos lo que representa, el otro día lo comentaba la ministra de Sanidad, la Ley contra el consumo del tabaco en los lugares públicos, y nos daba un informe, una decisión política, una respuesta, una información altamente interesante, una información según la cual la nicotina había descendido hasta un 80% en los centros de trabajo. Y según los expertos, esto podría suponer, de aquí a diez años, salvar 20.000 vidas de compatriotas. La ley, una ley que salva vidas, una política para la Salud Pública, una ley que salva vidas, como la ley del carné por puntos, sin duda alguna la siniestralidad en la carretera, la siniestralidad vial es una de las mayores causas de perdida de vidas humanas, de destrozo de familias, que tenemos, que hemos tenido en nuestro país.

Y quiero recordaros un dato: desde que estamos en el gobierno hay 1000 muertos menos en la carretera: se han salvado seguramente 1000 familias de la angustia de quedarse destrozadas. Y quiero desde aquí volver a hacer un llamamiento al conjunto de la sociedad, al conjunto de los ciudadanos que han respondido magníficamente a la entrada en vigor de esta ley: que tenemos un gran objetivo nacional, y ese objetivo es reducir aun más las muertes en la carretera que afectan además a tantos jóvenes, a tantos valores potenciales de nuestro país.

Amigas y amigos, tenemos otro campo en donde este año de 2007 que tenemos en el horizonte debe situarse como un año en el que se produzca un cambio a fondo de la situación: me refiero a esa otra gran causa de perdida de vidas humanas que por accidentes hay en nuestro país, que es la siniestralidad laboral. Cada día hay varios trabajadores que mueren en nuestro país en los centros de trabajo, yendo o volviendo de ellos. Tenemos que hacer un nuevo esfuerzo, que sea un objetivo nacional, porque mide también el grado de avance, de madurez y modernidad de un país que dedica los mejores esfuerzos a que sus ciudadanos trabajen en buenas condiciones, con salud y con seguridad. Por ello el Gobierno va a convocar a las fuerzas sociales y CCAA para hacer un nuevo protocolo, un nuevo empuje y nos pongamos un objetivo: reducir un 25% en los próximos tres años la muerte, los accidentes mortales, en el ámbito laboral.

Y amigas y amigos, el avance social, la cohesión social es también un desarrollo de la libertad con seguridad. Por ello, desde que llegamos al Gobierno, que lo encontramos débil, ahora que la derecha habla de la debilidad del Estado, nosotros lo encontramos débil, por eso convocamos cada año 9.000 plazas de policías y guardias civiles porque había un número insuficiente. Por eso aumentamos de forma sustancial el presupuesto en seguridad pública, es ahí donde se mide la fortaleza de un Estado, igual que hemos aumentado los medios y recursos en la lucha contra incendios, porque encontramos al país débil para esta tarea, igual que hemos puesto en marcha, y lleva su tiempo, la unidad militar de emergencias para tener una unidad sólida, fuerte, ante catástrofes naturales en nuestro país. Nos encontramos en efecto un Estado débil, pero lo estamos fortaleciendo, y en esta legislatura será mucho más fuerte.

Amigas y amigos, el 2007 va a ser un año muy positivo para España, en primer lugar, porque quedará en la Historia, porque el 1 de enero entrará en vigor, como decía, la ley para la Autonomía Personal, pero también porque vamos a ver cómo cientos de miles de mujeres y jóvenes tienen un empleo estable cuando tenían un empleo temporal. Porque vamos a poner en marcha todas las medidas para ese objetivo que da identidad, que es una seña de identidad decisiva de nuestro proyecto, todas las medidas en la aplicación, en el desarrollo, en los planes que contiene de la ley de Igualdad entre hombres y mujeres, y os quiero asegurar que no vamos a regatear esfuerzos para el objetivo de la igualdad plena entre hombres y mujeres. No sé si quedará mucho, a tenor de la fuerza social y cívica de las mujeres en nuestro país, creo que ganarán tiempo al tiempo, lo que sí estoy convencido es que con este Gobierno y con estas políticas, estaremos cada día más cerca de la igualdad plena, real, laboral, social y cívica entre mujeres y hombres en nuestro país.

2007 será un buen año porque va a empezar a cambiar la tendencia sobre los datos de nuestro sistema educativo, porque se empezará a notar el esfuerzo que venimos haciendo, como en materia de becas, con 60.000 nuevas becas, porque se notará el esfuerzo que por ejemplo supone que el mayor aumento presupuestario para 2007 sea para el ministerio de Educación, que va a subir más de un veintitantos por ciento sus recursos. Porque vamos a tener la aplicación de la LOE porque se pondrá en marcha la LOU, con mas autonomía para las universidades, para que estén mas preparadas en ese objetivo de construir un sistema europeo universitario donde los estudios sean cada vez mas flexibles y donde la gente que estudia en uno u otro país pueda desarrollar su actividad profesional en los demás lugares.

Porque haremos nuevo esfuerzo en materia de vivienda. Hasta aquí hemos duplicado en el Plan de Vivienda los recursos públicos, y por tanto prácticamente hay el doble de ayudas para que las familias puedan tener una posibilidad de acceso a la vivienda con ayuda pública. Pero es que además para este 2007 vamos a proponer un nuevo programa específico a CCAA y a universidades, vamos a proponer la construcción de 10.000 viviendas para jóvenes universitarios y para becarios jóvenes de investigación.

Amigas y amigos, el 2007 va a ser también un año en que buena parte de los estatutos de autonomía que están en reforma entren en vigor, algunos ya han entrado, y será un momento interesante para hacer una valoración de quién tiene un proyecto de España o simplemente quién tiene un discurso contra el gobierno de España. Será un momento interesante para comprobar, para hacer valoración, para ver que nosotros hemos apostado por reformas de estatutos de autonomía para acercar el poder a los ciudadanos, para mejorar la gestión de los servicios públicos, en temas tan claros como la inmigración, como la investigación, y otros que han hecho en cada sitio algo tan distinto y diferente. Pero bueno, después de escuchar lo de ayer no me extraña casi nada, porque ayer he oído al señor Rajoy y al señor Piqué ofreciéndose para entrar en el Gobierno de Cataluña con CIU, que eran unos de lo que querían romper España ¿sabéis qué es lo que ocurre? Que antes o después, todo aquello que dijeron durante algunos meses a los españoles, antes o después se tenía que demostrar, se tenía que comprobar que sencillamente era falso, mentira, una mentira más de las que el PP ha lanzado a la sociedad española en los últimos años.

Y tendremos en el 2007 una Ley de Aguas y una Ley del Suelo, y una Ley de Desarrollo Rural, como comentaba Soraya, una ley con un objetivo, que los hombres y mujeres de los pueblos del ámbito del mundo rural tengan las mismas condiciones, tengan mismos servicios y las mismas posibilidades que aquellos ciudadanos que viven en las ciudades de nuestro país. Y hemos empezado ya, porque en estos presupuestos para el 2007 por primera vez se incorpora una partida específica para los ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes. Son pocos españoles los que viven en municipios de menos de 20.000, pero son tan españoles como los que viven en las grandes ciudades.

Amigas y amigos, ese es el discurrir de España, esa es la evolución económica, de empleo y social de nuestro país, ese es el horizonte que tenemos para 2007 y los compromisos básicos, a los que quiero añadir uno de manera muy singular: porque en 2007 vamos a tener un impulso, un esfuerzo decidido en el que me voy a comprometer personalmente muy a fondo, con la cultura y la gente de la cultura en nuestro país: porque en el 2007 vamos a tener una Ley del libro y Lectura; una Ley del Cine y una Ley de la Música, un impulso para potenciar la industria y la creación, la lectura, la producción, las enseñanzas artísticas, aquello que distingue a un país más moderno y más avanzado.

Si esa es la mirada que podemos hacer a la España de hoy, si esa es la perspectiva que tenemos con los compromisos del 2007 y con la evolución para los próximos años, de crear riqueza y crear mas empleo, de hacer que cada vez haya más empleos estables, de desarrollar el Estado del Bienestar a favor sobretodo de los mayores, de los discapacitados, sabemos también cuáles son las preguntas de nuestro tiempo, y en esta conferencia se han dado líneas de respuesta, se ha decidido, acertadamente en mi opinión, el rumbo que hay que dar a las preguntas determinantes de nuestro tiempo.

Que son dos: cómo crecemos, cómo es el desarrollo de nuestro país para crecer mejor, para tener mas calidad de vida, para competir adecuadamente en un mundo interdependiente, para afrontar los riesgos que se están produciendo ante determinados cambios evidentes en el medioambiente; y la segunda, cómo convivimos en un país que tiene un cambio tan trascendente en su demografía como es la inmigración.

A la primera pregunta, a esa pregunta decisiva, la opción de nuestro proyecto, del PSOE, es clara: queremos crecer, queremos hacer más fuerte la economía y el desarrollo de nuestro país con la Educación, con la formación durante toda la vida, con la investigación, con la innovación, con la creatividad, que ninguna talento quede sin tener una oportunidad, que ninguna iniciativa deje de tener una posibilidad de apoyo, y queremos hacerlo ante todo, favoreciendo que nuestro desarrollo sea un desarrollo sostenible, y eso significa hablar de nuevas políticas energéticas, ante todo, de nuevas políticas del Agua, de Urbanismo y de Ciudad en nuestro país.

Nueva Política energética, porque la opción es la energía renovable y limpia, el ahorro energético, la eficacia, esa es la opción. Y va de la mano de la investigación, de la innovación y del desarrollo. Esa, y un desarrollo urbanístico razonable, racional y sostenible, no el que vemos en algunas partes de nuestro país. Y en política de agua, teniendo en cuenta la realidad inequívoca del cambio climático, hay que hacer una política del agua también de mucha mayor eficiencia, de mucho mayor ahorro, de promover mucha más investigación e innovación, y de hacer un cambio de cultura progresivo en torno a ese valioso recurso natural que es el agua, que favorece como pocos el desarrollo, pero que condiciona también como pocos el futuro de una calidad de vida sostenible en muchos ámbitos de nuestro país.

Y tenemos que hacer un nuevo urbanismo, una nueva realidad de la ciudad, será también un elemento determinante, para responder a esta pregunta de cómo reorganizar mejora la convivencia, como consecuencia de la llegada de muchas personas que han venido de fuera a vivir y a trabajar con nosotros. Un urbanismo al servicio del espacio publico, un urbanismo al servicio del transporte público, y un urbanismo al servicio del ahorro energético de una manera decidida.

Quiero que todos los compañeros que van a ser alcaldes, y van a ser muchos, y los compañeros que van a gobernar las comunidades autónomas asuman este común compromiso prioritario: cambiemos la ciudades, su modo de desarrollo, cambiemos el transporte, porque ese es el camino para un desarrollo razonable, sostenible, para una calidad de vida y sobretodo para aquellos sectores sociales a los que nos debemos especialmente: los trabajadores y los sectores más humildes. Ese debe ser un compromiso prioritario de todos nosotros, no hay excusas. Ni `puede haber argumentos. La limpieza en la gestión del urbanismo, la provisión de suelo para vivienda con ayuda publica. El respeto a los espacios públicos para facilitar la cohesión social y la convivencia es una de las políticas decisivas y trascendentes que vamos a aplicar, por supuesto desde el Gobierno de la nación en lo que nos compete: Ley del Suelo, planes de vivienda y desarrollo de determinadas políticas sociales, pero ante todo desde las comunidades autónomas y por supuesto desde los ayuntamientos.

Y os decía que la otra segunda pregunta de nuestro tiempo, ante la cual los españoles quieren una respuesta, es ¿cómo llevamos adelante una convivencia en un país que ha cambiado tanto, no sólo por la incorporación de personas que vienen de fuera, no, sino por el por el cambio de valores culturales, por el cambio en lo que representa el tiempo que los padres pueden dedicar a la educación de sus hijos y lo que sucede en nuestras escuelas; el cambio en la manera de trabajar, el cambio como consecuencia del aumento de la expectativa de vida. Todo eso exige una respuesta que fortalezca la convivencia y esa respuesta, amigas y amigos, no es mirar para otro lado, no es echar la culpa a los de fuera, no es hacer demagogia, y mucho menos cuando se trata de la inmigración. Porque cuando hablamos de la inmigración hablamos de seres humanos y de seres humanos con muchas dificultades muchos de ellos que vienen aquí. Que sufren y que por eso intentan llegar a este país. Por eso siempre me ha repugnado hacer política con la inmigración estando en juego seres humanos.

Y tenemos que decir al conjunto de los españoles que la convivencia de esta nueva realidad, que tiene claramente cosas positivas para nuestra economía, para el fortalecimiento de nuestra Seguridad Social, para las pensiones de hoy y del mañana. Quiero recordar aquí a todos los ciudadanos y a todos vosotros que tenemos hoy la seguridad social con un fondo de reserva de cerca de 40.000 millones de euros. Es decir, con una buena salud nuestra Seguridad Social, es decir, con seguridad en nuestras pensiones del futuro. Y quiero decir y recordar que en buena medida eso se debe a lo que cotizan los inmigrantes en nuestro país.

Articular la convivencia par que nadie se vea afectado en lo que son las formas de vida habituales, en las tradiciones, para que haya un respeto e incluso una relación intercultural, tiene una respuesta, un compromiso: cohesión social. Sólo con políticas sociales que garanticen los derechos a los inmigrantes, pero que ello no represente que ningún ciudadano de nuestro país pueda ver limitados sus derechos sociales, podremos articular una convivencia positiva. Y os quiero decir una cosa, todos conocemos a la sociedad española, sabemos los esfuerzos que ha hecho por conquistar la libertad y la democracia, por trabajar cada día más, por llevar bienestar donde nunca lo hubo. Os quiero decir: España y los españoles vamos a saber articular la convivencia con las personas que vienen de fuera haciendo un esfuerzo amplio de bienestar social, de cohesión social y de políticas sociales, en cada barrio, en cada escuela, en cada centro ciudadano. Así es como garantizaremos esa convivencia que es absolutamente imprescindible en el reto que tenemos ante los cambios que estamos viviendo.

Os quiero decir, que el Gobierno está haciendo la política conveniente y el esfuerzo necesario para que el principio que establecimos desde el primer día que llegamos al Gobierno en materia de inmigración se cumpla. Y ese principio es legalidad. Legalidad desde luego para entrar en nuestro país, legalidad para salir repatriado de nuestro país y legalidad también para aquellos que habían entrado en nuestro país y estaban trabajando ilegalmente, fraudulentamente, sin derechos y sin deberes. Y quiero deciros que a quien perjudica esencialmente que pueda haber un número tan amplio como había cuando llegamos al Gobierno de inmigrantes ilegales trabajando, es ante todo a los trabajadores de este país. Y lo es porque si hay fraude, empleo ilegal sin derechos, sin cotizar, eso se puede hacer a los inmigrantes pero se puede extender y bajan las condiciones de derechos de los trabajadores de nuestro país. Por eso, porque lo saben muy bien los trabajadores firmaron con el Ministro de Trabajo, igual que los empresarios, el proceso de regularización, que ha sido positivo.

Legalidad, convivencia y derechos para los inmigrantes y por supuesto que eso no represente la pérdida de ningún derecho para ningún ciudadano de nuestro país. En definitiva, en política de inmigración, hacer una política con la cabeza, algo con el corazón, o bastante con el corazón y nunca con las tripas. Sobretodo con las tripas de algunos a tenor de lo que se ve y se escucha.

Amigas y amigos, ese es el horizonte que tenemos, un horizonte que conforma un proyecto que tiene ante si un resultado como país, un resultado en pocos años a conseguir: situarnos en el liderazgo económico, en el liderazgo de empleo, en el liderazgo de igualdad, en el liderazgo de extensión de derechos y libertades públicas, en el liderazgo de cómo articular la convivencia, de ser un modelo de convivencia. Y tenemos una oportunidad porqué estamos a tiempo como ningún otro país de la UE. Un liderazgo también en como llevar todo esto adelante, en como llevarlo. Es importante el rumbo que tenemos, pero es tan importante cómo lo hagamos. Y tenemos que hacerlo como un partido abierto, receptivo a las ideas y a las criticas, que incorpora iniciativas, de todos los sectores sociales, que sabe que ese objetivo de fortalecer la ciudadanía, que será la mejor respuesta a los problemas de nuestro tiempo, se hace también y sobretodo contando con la ciudadanía.

Un rumbo, un camino, que tenemos que recorrer en varias etapas. Tenemos una etapa ahora que tiene un tiempo claro, determinado, las próximas elecciones autonómicas y municipales y las elecciones en Cataluña el 1 de noviembre.

Habréis notado que he dedicado pocas palabras al Partido Popular. Es difícil debatir con quien casi siempre usa el insulto mayor, la descalificación y está en un tono de crispación. A mi me gusta el debate, no me gusta responder a los insultos. Pro ello quiero deciros, que esa crispación que tienen, oía el primer día a varios compañeros decir que era por la derrota no digerida de las elecciones de marzo de 2004. Yo creo sinceramente que no, yo creo que esa crispación que tienen es por las derrotas que tienen ante si en los próximos años en España.

España, un país al que servimos poniendo los mejor de nosotros mismos. Un país de ciudadanos que han demostrado su valor, su ambición de futuro. Una ambición de futuro que es la que tiene este Partido Socialista, una ambición de ganar el futuro cada día, de transformarlo, de mejorar y de cambias las cosas, dejemos que la derecha pierda el tiempo en reparar el pasado, su pasado.

Por ello os quiero invitar a que ante esos comicios, autonómicos y municipales, lleguemos fomentando y mejorando si puede ser, que ya es difícil, este clima de unidad. Este clima de estar tan a gusto dentro de este partido que es perceptible en cualquier reunión, en cualquier acto como es en esta Conferencia. Quiero por ello deciros de corazón, que cada día me siento más orgulloso de tener el privilegio de ser el Secretario General del PSOE.

Igual que nos sentimos orgullosos de muchos compatriotas. Ayer por la noche cuando preparaba estas notas para la intervención de hoy me llamó el Ministro de Defensa. Mi paisano leonés José Antonio Alonso. Buen Ministro, del Interior y de Defensa, por cierto. Me llamó para comunicarme que todos nuestros soldados habían llegado a su lugar sin ningún problema en el Líbano. Quiero desde aquí que les rindamos un homenaje de solidaridad y de apoyo a los soldados que tenemos en el Líbano, en Afganistán, en Bosnia, en el Congo y todos aquellos sirven a nuestro país.

Quiero hacer una brevísima consideración en torno a nuestros soldados. A dónde van y cómo van. Van a un sitio que ha vivido un conflicto bélico, que ha vivido una guerra. Van allí para que no vuelva a haber guerra, para que la paz sea estable y definitiva. Van bajo el mandato de la ONU. Van con todos los países europeos. Van como hay que ir, con el apoyo del Parlamento, de todo el Parlamento, tal y como nos comprometimos con los ciudadanos. Y cada vez que sucede una decisión de esta naturaleza, como la que hemos tomado hace pocas semanas en relación con el Líbano o en relación con los otros lugares donde tenemos misiones al servicio de Naciones Unidas y de la paz, estamos afirmando un principio que será para siempre en la política exterior de España. Será para siempre gobierne quien gobierne: España estará siempre al servicio ya de la legalidad internacional, de Naciones Unidas y de misiones para la paz y nunca al servicio de guerras ilegales ni de grandes potencias por muy poderosas que éstas sean. Será para siempre compañeras y compañeros.

Os dije al principio que este era un proyecto ante todo de valores, que el Partido Socialista es un proyecto de valores. Hay otros que tienen otros principios, que en los últimos tiempos han defendido y explicado como principios neoconservadores. En el fondo tienen poco de "neo", son viejos principios conservadores. Son principios ante todo de apelación al miedo. Es una especie de fe al miedo, miedo a la libertad que han temido tantas veces los conservadores, miedo a la igualdad, miedo a extender derechos y libertades a los ciudadanos piensen como piensen, tengan la opción sexual que tengan; miedo a las reformas políticas, miedo a las reformas territoriales, porque en el fondo tienen miedo a España y por eso la han querido siempre tener atada. Miedo a la creación cultural, a los creadores de la cultura, a lo más fecundo, a lo que más hace avanzar un pueblo, a los que han criticado y denostado. Miedo a los creadores y miedo a la cultura.

Y el nuestro, el nuestro tiene ante todo nuestro proyecto el valor, la mejor virtud de la política: que es la valentía. La mejor virtud de la política, es así desde el pensamiento griego. Por ello defendemos el valor para conseguir la libertad de todos, el valor para extender los derechos de todos los ciudadanos, el valor en favor de la igualdad plena entre hombres y mujeres, el valor para conquistar y lograr que un niño que tenga síndrome de Down tenga todas las mismas posibilidades de autonomía y de desarrollo vital que cualquier niño en este país. El valor de las reformas políticas, el valor de las reformas territoriales, de entender a España en su diversidad, el valor de defender la pluralidad, el valor de defender la convivencia con el otro, con el que no es como nosotros, con el que viene de fuera. El valor de defender la paz en el mundo ante todo, de luchar contra la pobreza y la miseria, no solo con palabras sino con hechos. Por eso desde que estamos en el Gobierno, este país va a duplicar la ayuda al desarrollo, de 2.000 millones de euros a 4.000 que vamos a llegar en el 2007. No con palabras, con compromiso político y con esfuerzo, porque será el mejor camino para dar oportunidades a los que quieren venir aquí.

Y el valor de trabajar por la paz y por el fin de la violencia en el País Vasco y en toda España. El valor de convertir esa esperanza, cuando quedan pocos días para que llevemos 6 meses del alto el fuego permanente de ETA, en una realidad. Una esperanza, compañeras y compañeros, que vamos a preservar. Una esperanza por la que vamos a trabajar con toda nuestra fuerza. Con lo mejor de nosotros mismos, sabiendo que servimos de esta manera como de ninguna otra a los mejores valores de la libertad, de la convivencia, de la democracia y de España. El valor de alcanzar la paz, el valor de pedir a todos ayuda y colaboración para alcanzar la paz, el valor de agradecer de antemano la ayuda, sea sincera o esta no exista. Así es como se consiguen los grandes compromisos, los grandes desafíos para que las cosas mejoren en la convivencia, en la sociedad y en este país

Y os puedo asegurar, amigos y amigas, que el camino hacia esa esperanza, hacia esa meta del fin de la violencia, como he dicho, es incompatible con la impaciencia, incompatible con la impaciencia. Será un camino que necesita tiempo y esfuerzo. Un camino largo, duro y difícil. Pero la esperanza esta en pie, nunca como ahora podemos lograr el fin de la violencia. Merece la pena y si todos ponemos lo mejor de nosotros mismos lo lograremos.

Compañeras y compañeros, estos es lo que tenemos por delante. ¿Merece la pena? Sin duda merece la pena, porque todo es para lograr nuevos avances, mejoras en la convivencia, en el bienestar, en las libertades, en el fortalecimiento de la idea de ciudadanía, en la democracia. En el espíritu de libertad que anida en este pueblo, que esta presente en el alma más profunda de los españoles, más creativa, más fecunda a lo largo de toda su historia. Merece la pena. Y como merece la pena, venga, venga, venga a trabajar y a ganar por este país. Gracias.

Texto íntegro de la intervención de José Luis Rodríguez Zapatero en la clausura de la "Conferencia Política 2006" del Partido Socialista Obrero Español el domingo 17 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

"El hombro del escorpión" por Pedro J. Ramírez

Por Narrador - 17 de Septiembre, 2006, 12:00, Categoría: 11-M

En tales fechas como éstas, Alfredo Pérez Rubalcaba se encontraba hace seis años en el paro y vagaba como alma en pena, lamentándose de su destino. Tras década y media de embadurnarse las manos al servicio del felipismo todas sus apuestas sucesorias, primero por Solana, después por Almunia, finalmente por Bono, habían fracasado. A la hora de la verdad el PSOE se había renovado a base de dejar en la cuneta a quienes como él habían incurrido en la impostura de autodenominarse «renovadores» sin otra motivación que la de atornillarse al puente de mando.

El inesperado triunfo de Zapatero en el congreso de julio había caído sobre él como un mazazo. La extraña coalición entre el guerrismo, el socialismo catalán, los seguidores de Borrell y los oportunistas madrileños de la Tercera Vía se había gestado a sus espaldas y la nueva ejecutiva llegaba con un claro propósito de desmarcarse de los perfiles más oscuros del pasado. Si no fuera por la presencia de Chaves en su condición de reina madre, a él mismo le hubiera costado reconocer en esa amalgama de jóvenes diputados y chicas simpáticas y ambiciosas a la dirección de su partido.

Para él era el final de un ciclo, el hundimiento de un modelo, la desintegración de un mundo. Con Bono su continuidad en alguno de los despachos clave de Ferraz estaba garantizada, con Zapatero en cambio... Es verdad que, al término del congreso, él se había acercado para felicitarle y que el ya flamante nuevo secretario general le había prometido que le llamaría. Pero había transcurrido el verano, pasaban los días, pasaban las semanas y el teléfono no sonaba. Además todo lo que le llegaba por Radio Macuto sólo servía para incrementar su depresión: Zapatero había ordenado dejar de pagar a los abogados de la antigua cúpula de Interior e iba comentando por doquier que nunca contaría con personas a las que identificaba con los malos modos practicados en el encubrimiento de la corrupción y la guerra sucia. Al parecer el nombre que más a menudo mencionaba como ejemplo era el de Joaquín Leguina, pero según algunas versiones, también el suyo había brotado de sus labios más de una vez y más de dos.

Fue entonces cuando haciendo de tripas corazón, dejando de lado todo atisbo de amor propio y sentido del pudor, Rubalcaba se dirigió una tras otra a cuantas personas le eran accesibles en el entorno del joven césar victorioso. Su mensaje era inequívoco: «Oye, que éste no me llama...» Algunos de sus interlocutores se encogían de hombros, otros le prometían intercesión y todos guardan en la memoria el argumento definitivo con el que Rubalcaba replicaba a sus divagaciones sobre cómo ellos, en su lugar, se dedicarían tan felices a la enseñanza, a escribir novelas o a montar un negocio: «Es que yo no sabría hacer otra cosa».

Les estaba diciendo la verdad, pero sólo a medias. Él no sabría hacer otra cosa... ni de otra manera. Cuando, atendiendo a su buena cabeza, intensa dedicación y habilidad dialéctica, decidieron repescarle con la genuina generosidad del vencedor, Zapatero y su equipo no fueron conscientes del riesgo que heredaban. Ahora ya lo saben. Ésta es la trascendental noticia de la semana, todo un punto de inflexión en el tono ético de la actual legislatura: Rubalcaba ha vuelto por donde solía, enfangando la arena política, exacerbando las tensiones periodísticas -¿cuánto hacía que no se hablaba de «guerra mediática»?- felipizando a Zapatero y retrotrayendo a su Gobierno a los tiempos y escenarios que El Chico del Talante siempre había querido contribuir a olvidar.

Han bastado 48 horas frenéticas para que su ofensiva marrullera haya desembocado encima -hoy como ayer- en el más estrepitoso de los fracasos. El prestigio de EL MUNDO como medio informativo independiente empeñado en la búsqueda de la verdad ha salido reforzado. La credibilidad de su principal -en la práctica único- competidor en la pugna por la confianza de la opinión pública ilustrada ha sufrido, en cambio, un duro revés al recibir en plena cara el bumerán de una manipulación zafia, de una «mentira contraproducente», en certera definición de Agapito Maestre. ¿Qué más se puede pedir, desde nuestra posición de agraviados, que quien firmó la información difamatoria ponga en duda la veracidad de su enfoque editorial, admita su «irrelevancia» y se desmarque de la línea de su propio medio, tal y como ocurrió anteayer por la mañana en el Ruedo Ibérico de Montserrat Domínguez en Antena 3?

Junto a ese saldo neto entre los dos grandes diarios que llevamos ya casi 20 años mirándonos a los ojos en el debate interminable entre liberalismo y socialismo, entre pluralismo y afán de monopolio, entre compromiso profesional y capitalización bursátil, la aceleración del haraquiri público del último émulo de aquel buen paisano de La ciudad no es para mí, sólo produce una mezcla de pasmo y de jolgorio: ¡diantre, un periódico de derechas trabajando para Rubalcaba! Les prometo que nunca había visto a nadie tan quisquillosamente empeñado en quedarse sin lectores.

Pero nada de esto es lo relevante en el gran teatro de las audiencias masivas en el que se dilucida el futuro de España. Ahí sí que Rubalcaba la ha pifiado. Al suministrar a su fiel infantería la supuesta arma letal contra EL MUNDO -que luego ha resultado ser la carabina de Ambrosio- y sobre todo al desplegar toda su panoplia de malas artes parlamentarias en la respuesta a la interpelación de un Zaplana más cabal y ponderado que nunca, Rubalcaba ha desencadenado una aparatosa reacción en serie cuya consecuencia es que todos los canales de televisión han roto su tácito pacto de silencio sobre la investigación del 11-M y, de repente, millones de ciudadanos han vuelto a hablar del asunto y a preguntarse si ya que un Gobierno socialista vuelve a las andadas en sus pautas de respuesta -y con el mismo protagonista-, no será que guarda en su armario de hierro secretos tan inconfesables como los de hace una década.

Y lo peor del caso es que la equivalencia es injusta porque a día de hoy no existe indicio alguno que la fundamente. Así como apenas iniciada nuestra investigación sobre los GAL -atención a la inminente película de Melchor Miralles y Miguel Courtois- enseguida supimos que habían sido un montaje del Gobierno y la incógnita era cuánto tardaríamos en probarlo, casi dos años y medio después de empeñarnos en averiguar todo lo relacionado con la masacre de Madrid no hemos hallado nada que incrimine ni directa ni indirectamente al PSOE. Y como nosotros no somos tan sinvergüenzas como su presidente, tampoco jugaremos como él a los «cualquiera sabe».

Que nadie nos atribuya, pues, opiniones que ni siquiera contemplamos como hipótesis. Pero sobre todo que nadie nos endose esas distorsionadas opiniones para tratar de eludir la obligación democrática de responder a nuestras precisas informaciones. A Zapatero y a Rubalcaba no les molesta lo que en EL MUNDO podamos pensar del 11-M, sino lo que en EL MUNDO podamos descubrir sobre el 11-M. Para ellos sería extraordinariamente incómodo tener que afrontar la depuración de las patentes negligencias que permitieron la consumación de los atentados o, no digamos nada, de los muy probables episodios de manipulación de la instrucción sumarial.

En una y otra fase podrían encontrarse con altos cargos de la Policía, la Guardia Civil y el CNI que habrían llevado demasiado lejos su militancia política o su sectarismo ideológico. Pero, claro, lo que más teme el Gobierno es que podamos acreditar en algún momento la cada vez menos inverosímil teoría de que ETA participó en el diseño o en la logística de la masacre, pues ese sería con total seguridad el final del llamado proceso de paz que tanto mima y arrulla el presidente con su peculiar mezcla de idealismo y cálculo.

Pero ni siquiera ese riesgo explica o menos aún justifica que Zapatero le haya dado a Rubalcaba una licencia de caza a la vieja usanza durante unos días. Por el camino de la democracia deliberativa lo peor que le puede pasar es que tenga que renunciar a unas negociaciones de casi imposible final feliz -las cuales nunca estuvieron en su programa- y que el público pueda cambiar su percepción sobre lo ocurrido en España entre el 11 y el 14 de marzo de 2004. Nada definitivo e irreparable al modo del baldón que ni un solo día de su vida dejará de arrastrar González. Es por el otro camino, por el de la condescendencia con las agresiones y represalias contra el discrepante, por el de la demonización del periodismo insumiso, por el de la ridiculización o la descalificación moral del adversario político, por el que un gobernante puede llegar a labrarse su ruina. Esta semana Zapatero ha, como mínimo, consentido que se dieran los primeros pasos en esa tan peligrosa como infame deriva.

Quiero pensar que el presidente hubiera preferido que se emplearan otros métodos. Es imposible no ver su mano tras la inicial correspondencia del Ministro del Interior a nuestra sincera disposición a dejar a un lado los agravios del pasado y hacerle extensivo el beneficio de la duda que merece todo recién nombrado. Altos cargos del departamento analizaron con nosotros las informaciones sobre los explosivos y trataron de rebatir con argumentos nuestras dudas e hipótesis. Fue un toma y daca interesante en el que no lograron convencernos, claro está, ni de que el jefe de los Tedax dijo que en los trenes se habían encontrado «restos de nitroglicerina» porque había utilizado ese término como sinónimo de dinamita, ni de que en ninguno de los 12 focos de las explosiones había sido posible encontrar muestra suficiente para determinar qué «componentes de la dinamita» habían sido detectados, ni de que la analítica de lo hallado en esos focos nunca había sido puesta por escrito, ni de que la contaminación por metenamina tanto de los restos de Goma 2 de la Kangoo como de la muestra patrón aportada había sido culpa del laboratorio.

Comprendo que hiciéramos perder la paciencia al señor ministro. Pero no que eso le impulsara a entregar al diario, al que en cuerpo y alma pertenece, una vieja grabación policial, alusiva a otro episodio completamente distinto, acompañada del zafio impulso de presentarla como falaz prueba de que EL MUNDO había pagado a Suárez Trashorras por sus declaraciones de la semana anterior. O menos aún que eso le indujera a aprovechar la tribuna del Congreso para poner en cuestión nuestra honorabilidad. Mejor dicho, sí lo comprendo, porque está en su naturaleza. Da la impresión de que a estas alturas de su vida pública Rubalcaba, efectivamente, «ya no sabe hacer otra cosa», ni tampoco hacerla de otra manera. A la tercera contrariedad se le nubla la vista, se le hinchan las venas -déjame llevar este asunto a mi modo, presidente-, abre el cajón y va y descuelga el teléfono.

No dedicaré más de dos renglones a desdeñar la hipótesis de que esa grabación aflorara con ese título a tres columnas y en esa portada de ese periódico el mismo día en que Rubalcaba tenía que contestar a Zaplana en el Congreso como mero fruto del azar. Me parece tan creíble como que los etarras cogieran un taxi en Torrelavega para ir a Avilés a robar el coche en el callejón de Trashorras también por casualidad.

Tampoco me pondré melodramático sobre la gravedad de que alguien con tan pocos escrúpulos ocupe la cartera de Interior. Añoraremos a José Antonio Alonso que nunca perdió los buenos modales democráticos, pero si eludimos los escupitajos de Corcuera en tiempos mucho más difíciles, malamente podrá con nosotros Freddy el Sucio, ni aunque le acompañe la banda de los hermanos Chaves ni sea el temible Pepiño White quien le lleve la guitarra. Además, tras el valiente paso adelante de Agustín Díaz de Mera que, a sabiendas o no, ha empleado la misma técnica que utilizó Zola al formular acusaciones querellables para abrir nuevos espacios judiciales a la revisión del caso Dreyfus, esto empieza a ponerse verdaderamente interesante.

El que, sin embargo, tendría que hacérselo mirar es el presidente del Gobierno que es quien lleva el arácnido sobre el hombro como si fuera su halcón de presa. El problema es que los escorpiones no vuelan y, como aprendió demasiado tarde la cordial ranita de la fábula, cada equis tiempo terminan clavando su aguijón en el lugar que tienen más a mano. Pese a la traca de la Conferencia Política -¿por qué está tan nervioso el PSOE?- lo de esta semana puede no haber sido más que una escaramuza sin ulteriores consecuencias -ojalá- pero, con Vera de nuevo en libertad sin cumplir la pena, tampoco debe descartarse que estemos ante el preludio de las más negras tempestades. De Zapatero depende, pues hay determinados ámbitos en los que lo más peligroso del poder es llegar a ejercitarlo. En cuanto a nosotros, estamos preparados para todo y mañana mismo seguiremos informando.

Publicado en el diario EL MUNDO el domingo 17 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Columnistas de EL MUNDO, ABC y EL PAIS continúan su batalla dialéctica

Por Narrador - 17 de Septiembre, 2006, 10:00, Categoría: 11-M

Continúa el despropósito de ABC en una ‘guerra’ sin sentido contra compañeros de profesión. EL PAIS por supuesto también echa leña al fuego mientras EL MUNDO responde a las acusaciones no probadas hasta este momento. Por cierto no se pierdan la primicia que les ofrecerá Sin Pancarta en las próximas horas a propósito de algunas afirmaciones vertidas por el diario ABC en pasados días. Puede resultar de interés y muy esclarecedor.


“...y sonaron las trompetas de Jericó” por Victoria Prego

Las mentiras contra EL MUNDO responden a la estrategia del Gobierno secundada por los medios sumisos. Es llamativo el seguidismo de tantas falsedades por quienes han guardado silencio total sobre el 11-M La «teoría de la conspiración» busca responder con un órdago a cualquier pregunta de incómoda respuesta

Resulta que no estábamos ante la reacción airada y la voluntad de mentir de un envenenado competidor en la prensa nacional. Ni siquiera estábamos ante la táctica de un ministro del Interior dispuesto a llenar de brumas el paisaje político antes de dar explicaciones en el Congreso. Los tres días transcurridos desde el primer disparo contra este periódico con escopeta de cañones recortados y falsedades manifiestas han permitido comprobar que las espectaculares mentiras y las interpretaciones falsarias, que no ignorantes, no respondían a un ataque de bilis de un diario despechado, sino a la estrategia de hondo calado a cargo del PSOE y del Gobierno.

Esta desagradable evidencia nos la sirvió en bandeja el viernes el presidente del partido, Manuel Chaves quien, en la apertura de la Conferencia Política del PSOE, se lanzó en tromba contra este periódico repitiendo milimétricamente no sólo el montaje desenmascarado 24 horas antes como obscenamente falso, sino incluso la propia e inmoral interpretación «moral» que el periódico aludido había conseguido apañar sobre la tal mentira.

Pero es imposible que tanta grosería argumental pueda ser atribuida a la incapacidad intelectual de los periodistas y de los políticos que la exhiben. Ninguno de ellos es tan ignorante que no sepa leer y, sabiendo leer, no es tan inútil que no sea capaz de razonar. Descartemos pues, la hipótesis del error y también la de la incompetencia y reconozcamos paladinamente que lo que aquí ha habido es una estrategia.

Una estrategia elaborada sobre la base de construir una mentira original que puede resultar -aunque no ha resultado- muy útil para las necesidades del caso. Y hay que consignar que la técnica, tan obvia, habría podido acobardar a quienes tuvieran miedo a perder pie mediático por haber sido señalados por los acusadores, que son muchos y muy poderosos, como sinvergüenzas -que no otra cosa significa inmoral- y como embusteros -que no otra cosa significa amarillo-.

Ha sido el Gobierno y el Partido Socialista quienes la han puesto en pie, con todos sus subsidiados periodísticos haciendo las segundas voces y tocando las palmas. Al cante y al toque, dicen los flamencos. Pero, tan llamativo como el descubrimiento de que el Gobierno es el autor de la teoría de la «teoría de la conspiración» a la que se ha pretendido sacar máximo rendimiento, ha resultado el seguidismo fulminante que se ha producido en unos medios de comunicación hasta ahora plomizamente silenciosos sobre el caso del 11-M que este periódico se ha empeñado en escrutar.

Durante estos dos años muy pocos periódicos, radios o cadenas de televisión han publicado verdaderas noticias sobre lo ocurrido aquel día trágico de 2004 y sobre los trabajos judiciales que se estaban llevando a cabo. Se han limitado a dar fe de la marcha de los trabajos, publicando informaciones que parecían recogidas directamente de las agencias.

Y, desde luego, ni un ruido sobre las investigaciones del diario El MUNDO. Pero es que ni un ruidito, ni confirmando ni desmintiendo. Nada de nada. Silencio total, hasta el punto de ni siquiera haberse tomado el trabajo de husmear en las páginas del sumario para, al menos, señalar las muchas incógnitas o contradicciones que aparecen en él y que están ahí, oficialmente publicadas y sólo requieren un ojo despierto y, eso sí, una cierta voluntad de contarlo. Pero es que tampoco la ha habido, esa voluntad. Puede que también eso sea consigna, o puede que sea devoción. Pero no parece que nadie, salvo los periodistas de EL MUNDO dedicados a este asunto, haya querido leer, de verdad, todo lo que el sumario del juez Del Olmo encierra, desvela y sugiere.

Ese silencio tremendo ¿doloso? se ha mantenido inalterable como un metal pesado durante meses hasta que El País publicó el miércoles en portada una mentira, construyó sobre esa mentira una teoría editorial cuajada de insultos y la lanzó a la calle horas antes de que el señor Rubalcaba acudiera al Congreso.

Las trompetas de Jericó no fueron más que mal un silbato de feria comparadas con el efecto que el embuste de El País provocó de inmediato entre sus acólitos. Porque, a partir de la mentira, periódicos y radios, radios y televisiones, se pusieron en fila india con una velocidad y una unanimidad deslumbrantes y, tal que espermatozoides en el momento glorioso de sus efímeras existencias, se lanzaron en tromba, todos a una, contra este periódico agitando convulsamente la misma mentira y los mismos argumentos construidos sobre la misma constatable falsedad.

Hay otra triste evidencia: la de que no han sido esos medios los que han señalado al PSOE y al propio Gobierno la estrategia a seguir. Hay que recordar que ésta, formulada exactamente en estos términos, ha sido una de las acusaciones básicas que se han hecho al principal partido de la oposición. El ministro Rubalcaba se lo espetó, de hecho, el pasado miércoles en el Congreso al señor Zaplana -«las decisiones de su partido sobre este asunto, señor Zaplana, las toma alguien que no se sienta en Génova»- y lo esgrimió como piedra de escándalo que le permitiría a él y al resto de los «acusadores» intentar deslegitimar la posición política de los hombres de Rajoy y, de paso, dar una pasada por la cloaca a la limpieza profesional de los periodistas de EL MUNDO que investigan el caso.

En este caso, el de las mentiras que han dado paso a la ofensiva contra este periódico, ha ocurrido justamente a la inversa. Hemos presenciado la versión en negativo del proceso que el Gobierno y sus palmeros mediáticos vienen descalificando como oscuro, sospechoso y falto de ética. Lo que se acaba de evidenciar con gran estruendo es que ha sido el Gobierno quien ha encabezado la operación, la ha convertido en argumento protagonista de su Conferencia Política - casi nada- y la ha hecho multiplicar en las páginas editoriales de sus medios de comunicación más obedientes.

De tal manera que al argumento del señor Rubalcaba habría que responder diciendo: «los editoriales que se publican en las páginas de más de uno y de dos periódicos y radios, no se escriben en sus redacciones sino en los despachos de La Moncloa». Y, si el reproche de Rubalcaba al PP puede resultar molesto a sus militantes, esa misma acusación hecha a unos profesionales del periodismo es particularmente infame y humillante, sobre todo porque Rubalcaba, Blanco y Chaves la han convertido ya en certeza.

Por lo demás, lo de la «teoría de la conspiración» no es sino una teoría de la teoría, que sigue viejas pautas de elusión de las cuestiones principales y concretas. Nada hay más eficaz y agradecido que disparar por elevación para que la mirada deje de centrarse en los detalles precisos y descriptibles de los primeros y segundos planos y se pasee por el cielo de los paisajes esenciales, en los que la discusión sobre los grandes ejes de la vida política adquirirían consecuencias de dimensiones tales que nadie en su sano juicio osaría razonablemente sostener.

Es decir que, en lugar de responder, uno a uno, a los puntos oscuros que este periódico ha planteado, sin teorías, en torno a lo ocurrido en torno al 11-M, la estrategia del Gobierno, y de todos sus palmeros ha sido la de tirar por elevación. De modo que pudiera convertirse en delito de lesa patria el preguntar cómo es posible que un coche que no estaba en el lugar del crimen el día de los atentados aparezca varios meses después en ese sitio y sirva, llenito de pruebas, para descubrir pistas decisivas sobre los autores. Y que pueda calificarse de ataque intolerable a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad el pedir explicaciones de por qué no hay modo de que la Policía nos explique cuáles son esos «componentes de la dinamita» que no hay manera humana de conocer.

Se trata de responder con un órdago a la mayor ante cualquier pregunta de incómoda respuesta. Y, por eso, a todas las incógnitas concretas, pegadas al terreno, sin teorías de altos vuelos que las acompañen, se las ha bautizado como «teoría de la conspiración». Una teoría, sobre todo si es maléfica, es mucho más fácil de derribar que una modesta pero implacable serie de preguntas con sujeto, verbo y complemento directo. Y en eso estamos. En la teoría de la «teoría de la conspiración». Aparentemente, todo un hallazgo. Sólo que inútil.

Publicado en el diario EL MUNDO el domingo 17 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“El buen periodismo” por José Antonio Zarzalejos

Dice el maestro de periodistas -éste, sí-Ryszard Kapuscinski que «en la segunda mitad del siglo XX, especialmente en los últimos años con la revolución de la electrónica y de la comunicación, el mundo de los negocios descubre de repente que la verdad no es importante, y que ni siquiera la lucha política es importante: que lo que cuenta en la información es el espectáculo. Y, una vez hemos creado la información-espectáculo, podemos vender esa información en cualquier parte. Cuanto más espectacular es la información, más dinero podemos ganar con ella». Siguiendo la estela de esta observación evidente, parece fácil deducir que vende más una conspiración urdida por ignotas autorías que un vulgar auto de procesamiento en un proceso judicial más o menos importante. Y si alguien frustra la rentabilidad de la información-espectáculo reivindicando la noticia sobre la fabulación, se desatan contra el impertinente todas las furias de los negociantes que ven en riesgo el beneficio de su montaje. Por eso, el periodista polaco asegura que la profesión periodística «no puede ser ejercida correctamente por nadie que sea un cínico. Es necesario diferenciar: una cosa es ser escépticos, realistas, prudentes. Esto es absolutamente necesario, de otro modo no se podría hacer periodismo. Algo muy distinto es ser cínicos, una actitud incompatible con la profesión de periodista. El cinismo es una actitud inhumana, que nos aleja automáticamente de nuestro oficio, al menos si uno lo concibe de una forma seria».

Kapuscinski continúa indagando en la morfología del periodista al sostener que «en nuestro oficio hay elementos específicos muy importantes» que son según el reportero más consagrado «una cierta disposición a aceptar el sacrificio de una parte de nosotros mismos. Todas las profesiones son exigentes, pero ésta lo es de una manera particular».

Como segundo elemento característico de la profesión periodística, el autor se refiere a la necesidad de «una constante profundización en nuestros conocimientos», siendo el tercero el de no considerar este oficio «como un medio para hacerse rico». Pero creo que el requisito más esencial de todos los que sugiere Kapuscinski como convenientes para trabajar en esta profesión es sin duda el que formula de la siguiente manera: «Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias».

Robert Schmuhl, en su libro «Las responsabilidades del periodismo», recoge un escalofriante pasaje de la disertación del que fuera redactor jefe del «Detroit Free Press» y autor de «Absence of Malice», Kurt Luedtke, quien dirigiéndose a un grupo de profesionales les espetó lo siguiente: «De sus juicios discrecionales penden reputaciones y carreras, sentencias de cárcel y precios de mercaderías, espectáculos de Broadway y suministros de agua. Ustedes son el mecanismo de la recompensa y el castigo, los árbitros de lo justo y de lo injusto, el ojo incansable del juicio cotidiano. Ya no moldean, simplemente, la opinión pública, sino que la han suplantado». Todavía más impresionante es este otro pasaje del periodista americano, también recogido en la obra de Schmuhl: «Hay hombres y mujeres buenos que no se presentan para cargos públicos, temerosos de que ustedes descubrieran sus puntos flacos, o se los inventaran. Muchas personas que han tenido tratos con ustedes desearían no haberlos tenido. Ustedes son caprichosos e imprevisibles, son temibles y temidos, porque no hay manera de saber si esta vez serán honrados y exactos o no lo serán».

Schmuhl, que indaga sobre las responsabilidades del periodismo, formula la cuestión última que se plantea en unos términos muy sencillos: «Nosotros, los del negocio de las noticias, ayudamos a proporcionar a la gente información que necesita para conformar sus actitudes o, en todo caso, para autorizar o ratificar las decisiones sobre las cuales descansa el bienestar de la nación. No nos da tal condición ninguna categoría oficial o semioficial, pero en la medida en que la nación esté bien o mal informada, nosotros colaboramos en esta tarea».

Me he acogido a las citas anteriores para tratar de argumentar que el ejercicio de la profesión periodística, sin ser ésta mejor o peor que otra, está cualificado por una obligación de dimensión social que concierne a la veracidad en el relato de las noticias y la lealtad al «bienestar de la nación» que se consigue cuando sus ciudadanos pueden confiar en la honradez intelectual de los periodistas, en la corrección de sus pautas de comportamiento y en su calidad humana. Cuando Kapuscinski aduce que «los cínicos no sirven para este oficio» -título de la obra que recoge sus conversaciones con un restringido auditorio moderado por María Nadotti, editado por Anagrama-, añade un subtítulo, que es éste: «Sobre el buen periodismo». El buen periodismo sería, así, aquel que es elaborado por periodistas que no son «cínicos», es decir, que no practican el cinismo que consiste en la «desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones vituperables». ¿Cómo evitar a los cínicos en la profesión periodística? ¿Cómo sortear en este oficio a las «malas personas»? Desde luego, no con normas o con tribunales, no con exámenes ni con indagaciones. Para Schmuhl, «no se puede pensar en una regulación desde el exterior» de la profesión, y propugna como «únicos caminos» los de «fomentar y alentar la responsabilidad ética desde dentro de los medios informativos».

Cuando determinadas polémicas -muy abruptas, como ahora se producen en nuestro país- son calificadas como «guerras mediáticas» se está reduciendo a simple y rasa pelea de competencia lo que representa un debate de carácter ético y deontológico de gran calado que no afecta sólo a los periodistas, ni sólo a los editores, sino a toda la sociedad y, especialmente, a la sociedad que, en último término, con su dictamen debe establecer qué valores desea preservar y qué contravalores quiere desterrar de su convivencia.

Ahora en España delincuentes ocupan portadas; de forma impune se lanzan acusaciones contra policías, jueces y fiscales; se hace escarnio de políticos, empresarios y periodistas; se descalifican instituciones de manera irresponsable y se comercia con la propia democracia, y todo eso ocurre en un silencio ensordecedor, temeroso y egoísta. Por eso y porque amo esta profesión hasta la asunción del insulto diario como un peaje barato para continuar en ella, me pregunto y pregunto hasta dónde han de llegar las difamaciones, disfrazadas de superchería ideológica y de travestismo moral, para que se produzca entre los profesionales y en la sociedad una reacción que nos libre de los indignos por el sencillo procedimiento de señalarlos como tales. Porque los cínicos tienen derecho a ser periodistas; también las malas personas. Pero es bueno que cada uno quede retratado tal como es: el agnóstico no puede pasar por creyente; ni el censor por liberal; ni el histrión por intelectual; ni el corrupto por honesto; ni el desleal por fiel. Ni el mal periodismo -el de los cínicos- puede pasar por el de calidad ética. Porque, si cada cual no queda en su lugar, padecerá «el bienestar de la nación».

Publicado en el diario ABC el domingo 17 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Indigestión de conspiradores” por Ernesto Ekaizer

Tras dos años de fiesta conspirativa, el diario El Mundo y el PP tuvieron un miércoles negro el pasado 13 de septiembre, al conocerse cómo su principal testigo de cargo, el ex minero asturiano José Emilio Suárez Trashorras, se las gasta a sus espaldas. Acusado por el juez de aportar los explosivos utilizados por la banda islamista en el 11-M, Suárez Trashorras se enfrenta a una pena de 3.000 años de cárcel. Y cuando se aproxima un momento procesal importante (el desenlace de su recurso contra el auto de procesamiento esta misma semana, base del juicio oral, el próximo año), el acusado daba una larga entrevista al citado periódico, a partir del 4 de septiembre.

La entrevista, según la información aportada por éste diario el miércoles 13, comenzó a gestarse en febrero de 2005. En esas fechas, un delincuente que será juzgado en breve por tráfico de drogas en Asturias (José Ignacio Fernández Díaz, Nayo) acusaba en las páginas del mismo diario a su ex secuaz Suárez Trashorras de vender explosivos a ETA. Suárez Trashorras, en una conversación con sus padres en la prisión de Alcalá-Meco, rumiaba: "Mientras el periódico El Mundo pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil española. Desde que nací. Desde la Guerra Civil hasta ahora. Si te vienen con un chequecito cada... ¿Por qué piensas que lo hizo Nayo?"

Éste es el testigo de cargo del periódico citado y del primer partido de la oposición. No debía de ser una sorpresa. Suárez Trashorras había declarado ante el juez cuatro veces, y no había vacilado, siguiendo los consejos de su letrado, en cambiar su testimonio. Su disposición en la conversación con sus padres a contar lo que fuese, si le venían "con un chequecito", según la grabación, era normal. Por dos razones: según decía él mismo, por dinero y, también, para mejorar su situación penal. Si un abogado necesita crear dudas razonables ante el desenlace del recurso contra su procesamiento y, más a largo plazo, cuando su cliente se siente en el banquillo, ¿por qué no utilizar los servicios de un diario?

La información publicada por EL PAÍS, pues, permitía completar el verdadero perfil del hombre que, presuntamente, hizo llegar el explosivo del 11-M. Aquel lado oscuro y sórdido que la presentación comprensiva y magnánima del personaje por El Mundo y el PP trataba de mitigar.

Si, entre marzo de 2005 y septiembre de 2006, el citado diario pagó o no eso es un secreto entre las dos partes contratantes, un secreto que éste periódico no presume de conocer. En cambio, el secreto que sí reveló fue de gran importancia: la falta absoluta de escrúpulos del entrevistado.

La transacción de las dos partes se rigió por la estricta lógica comercial. El Mundo necesitaba más madera (como Buster Keaton en El maquinista de La General) y Suárez Trashorras confesaba unas apetencias de dinero y tenía necesidad de distorsionar la realidad ante la justicia. Las revelaciones de este periódico provocaron la indigestión del "autor intelectual" de la teoría conspirativa, el diario El Mundo. En cuanto a su director, Pedro J. Ramírez, si es capaz de desfigurar en sus páginas un programa donde tuvo sobrado tiempo para explicarse, ¿qué no será capaz de manipular y distorsionar para hacer buena la intoxicación de José María Aznar, Ángel Acebes, Eduardo Zaplana y Mariano Rajoy (que expresaba en El Mundo el 13 de marzo de 2004, jornada de reflexión mediante, la "convicción de que ETA" era responsable de la masacre)? Eso sí: ¡el director del diario que publica la novela de la conspiración por entregas "nunca ha dicho que ETA interviniese en el 11-M ni que el PSOE participase" en la citada conspiración! Faltaba más.

Publicado en el diario EL PAIS el domingo 17 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“La delgada línea rota del PP” por Soledad Gallego-Díaz

La guerra contra 'Abc' se convierte en real motivo de división popular

Perplejos y paralizados. Así se siente, en palabras de un antiguo dirigente popular, un sector del PP que no comprende la línea que sigue la dirección de su partido y que, sin embargo, se confiesa completamente incapaz de contrarrestarla, modificarla o tan siquiera suavizarla. La proximidad de las elecciones municipales es el principal motivo por el que este grupo de dirigentes del PP, no sólo veteranos, sino también incorporaciones relativamente recientes, cree que está pillado en la imposibilidad de promover el menor debate interno sobre aspectos que consideran, en unos casos, "muy discutibles", y en otros, "claros errores". Este sector, que se considera a sí mismo minoritario pero en absoluto insignificante, acusa también al PSOE de someter a los populares a un acoso sin descanso y de llevar una deriva tan preocupante para el conjunto del PP en temas básicos, como los relacionados con el papel del Estado en el funcionamiento de las comunidades autónomas, que impide asimismo que afloren las evidentes contradicciones populares.

La única línea de división que es claramente visible en estos momentos dentro del PP está relacionada con lo que aparentemente es un tema lateral, pero que, en la práctica, se está convirtiendo en un auténtico "banderín de enganche": la actuación de los responsables del partido respecto al diario Abc. "El Abc, con derivas que podemos compartir más o menos, es el gran periódico de la derecha de este país, un referente sólido respecto a los puntos básicos de nuestra propia historia y trayectoria, y alentar, o aunque sólo sea permitir, una feroz campaña de acoso desde sectores de nuestro propio partido es algo incomprensible para buena parte de nosotros", asegura un dirigente regional.

"Éste es un tema 'transversal', que afecta a muchos militantes nuestros, en toda España, no sólo en Madrid, y a muchos dirigentes regionales y locales, y todo el mundo se está situando a un lado u otro de la línea 'roja'. No se trata de compartir o no una estrategia política con vistas a las elecciones; eso es asunto de la dirección. Aquí de lo que estamos hablando es de otra cosa: aceptar o no que el PP ayude a un periódico que quiere acabar, o para decirlo directamente, destruir, lo que ha sido, hasta ahora, nuestro primer referente mediático. Y en eso todos tenemos opinión", asegura el mismo ex parlamentario.

Otro importante dirigente popular se une a la queja: "Yo creo que Abc se equivoca al volverse hacia Alberto Ruiz-Gallardón como alternativa dentro del partido, pero comprendo que tiene derecho a defenderse y que Gallardón ha sido el único que ha dicho con toda seriedad en público que está en desacuerdo con esta operación. Creo que ahora tenemos que ser muchos más, dentro del PP, quienes dejemos claro que no estamos tampoco de acuerdo con esa operación de destrucción, una maniobra que encabezan, por el motivo que sea, Ángel Acebes y Eduardo Zaplana".

"Sinceramente, no puedo comprender cuál es el interés de mi partido en someter a Abc a un régimen de anorexia brutal. Cuando pasen 10 años, el Abc seguirá siendo un periódico conservador y solvente. Nadie sabe qué será El Mundo para entonces", opina un ex dirigente del PP andaluz, que recuerda que el periódico que dirige José Antonio Zarzalejos tiene una presencia muy importante e influyente en Andalucía.

Operación comercial

La irritación respecto al apoyo que presta a El Mundo una parte importante de la dirección del partido, con Ángel Acebes y Eduardo Zaplana a la cabeza, alcanza a sectores que no están dispuestos a significarse en otros posibles temas de colisión con Zaplana, pero que, en el caso de la guerra contra Abc, creen que nadie puede acusarles de deslealtad ni de poner en peligro el próximo resultado electoral. "Es posible que algunos que están también en desacuerdo con la idea de mantener vivo el 11-M encuentren en este asunto la forma de expresar, indirectamente, su desconcierto con la aparente decisión de la dirección de respaldar la 'resurrección' del 11-M con vistas a las municipales", reconoce un diputado.

Desde su punto de vista, está claro que El Mundo se ha lanzado a una operación comercial destinada a crecer en número de ventas de la única forma que parece posible: comiéndose a parte de los lectores de Abc, maniobra en la que también está de acuerdo la emisora de la Conferencia Episcopal, Cope, o, por lo menos, su principal estrella, Federico Jiménez Losantos. Y que Zaplana y Acebes respaldan esa operación porque Abc se ha negado a defender la teoría conspirativa del 11-M, que ellos consideran imprescindible para mantener su electorado. ¿Sabe usted exactamente cuál es la posición de Rajoy? "No", fue la inmediata respuesta.

Publicado en el diario EL PAIS el domingo 17 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


ABC y EL PAIS continúan su campaña de desprestigio contra EL MUNDO

Por Narrador - 17 de Septiembre, 2006, 9:30, Categoría: 11-M


Un «hombre clave» en la «teoría de la conspiración» del 11-M fingió un atentado

Las Fuerzas de Seguridad aseguran que nunca se colocó una bolsa con explosivos en el portal de su casa

GIJÓN/MADRID. Nuevo fiasco para la «teoría de la conspiración». La Policía y la Guardia Civil concluyen que el tiroteo que Francisco Javier Lavandera Villazón -para el periódico «El Mundo», «testigo clave» en la trama asturiana de los atentados del 11-M- denunció haber sufrido nunca se produjo y que la presunta bomba que encontró en el portal de su casa no fue otra cosa que una bolsa con «envoltorios de galletas».

Hace unos días se conoció la transcripción de una conversación del ex minero Emilio Suárez Trashorras en la cárcel, en la que el procesado por los atentados del 11-M señalaba a sus padres que «mientras «El Mundo» pague, les cuento la Guerra Civil». Esa transcripción y ahora los informes de la Policía y la Guardia Civil desacreditan por completo a Trashorras y Lavandera, los dos pilares en los que «El Mundo» ha montado su «teoría de la conspiración».

Precisamente, «El Mundo» publicó hace unos días un adelanto del libro «A tumba abierta», una biografía escrita por el periodista Fernando Múgica y editada por «La esfera de los libros», que recoge las vivencias de Lavandera en su trabajo en la mina, como mercenario en África o portero en clubes de alterne.

«No factible»

El pasado 5 de julio, a las siete de la tarde, Francisco Javier Lavandera Villazón se presentó ante la Guardia Civil de Gijón para denunciar que había sido objeto de varios disparos por parte de una persona desconocida. Detrás del suceso estarían, según su última versión, las polémicas declaraciones realizadas por él y vinculadas a los atentados del 11 de marzo.

La investigación policial, sin embargo, rechaza estas tesis. Tal y como recogen dos informes de la Guardia Civil y la Policía Nacional a los que ha tenido acceso «El Comercio» de Gijón, las pruebas de huellas y balística practicadas en el lugar del suceso demuestran la existencia de «diversas contradicciones» que hacen que su relato sobre los hechos «presente incompatibilidades insalvables, no siendo factible». Los informes indican, además, que la denuncia del testigo del 11-M sobre el hallazgo de una bolsa con un artefacto explosivo en el portal de su casa no es cierta, dado que la intervención policial sólo detectó una bolsa de basura «con azucarillos y envoltorios de galletas».

Lavandera, supuesto «testigo clave» de la trama asturiana del 11-M tras haber denunciando con antelación a los atentados la existencia de una red de venta de dinamita en el Principado, denunció a principios de verano un intento de atentado en el que una persona le había disparado en varias ocasiones cuando se dirigía a su casa del monte Deva, en Gijón. En su testimonio ante las fuerzas de seguridad, Lavandera declaró que había realizado una maniobra evasiva para huir de su agresor, efectuando además varios disparos contra el mismo.

Sin embargo, los informes elaborados por la Guardia Civil y la Policía Nacional, que en ambos casos ya han sido remitidos al Ministerio del Interior, apuntan a que los detalles del relato de Lavandera no tienen base real o, directamente, son falsos.

Tal y como se recoge en las pesquisas de las Fuerzas de Seguridad, la primera declaración efectuada por Lavandera «no aporta dato alguno que facilite la investigación», proporcionando por el contrario otros «que inducen a sospecha». Es el caso, dice el documento, de su respuesta a la pregunta de si había hecho uso de algún arma. A dicha pregunta «manifiesta que el día anterior había dado muerte a un pollo usando una escopeta, motivo por el que podría tener restos de pólvora» en el cuerpo o la ropa.

Análisis de balística

En cuanto a las pesquisas efectuadas por los agentes en el lugar de los hechos, las conclusiones también tienden a poner en duda de forma contundente el relato del testigo. Es el caso del informe técnico elaborado por el equipo de atestados de la Guardia Civil de Tráfico del Destacamento de Gijón, a partir del relato de Lavandera sobre las maniobras efectuadas y de las huellas dejadas sobre el terreno. La reflexión es clara. Existen, puntualiza el documento, «diversas contradicciones entre la declaración sobre la maniobra y las huellas dejadas».

La inspección de la zona por parte de los técnicos -que sí hallaron tres impactos «al parecer de bala» en el vehículo de Lavandera- concluyó con el hallazgo de fragmentos metálicos «presumiblemente pertenecientes a un proyectil» y de astillas de vidrio, pero nada más. Se realizaron inspecciones, prosigue el informe, en busca de munición, indicios, pruebas, vestigios o testigos, «todo ello con resultado negativo».

A partir de ahí, el análisis del Departamento de Balística y Trazas Instrumentales de la Guardia Civil arroja un resumen argumentado. «A la vista de la reconstrucción en 3D de los hechos y planteada como hipótesis cierta la sucesión de hechos narrada por Lavandera, presenta incompatibilidades insalvables, no siendo factible».

Posible apertura de expediente

Los informes de las Fuerzas de Seguridad vienen además a desmentir otra de las aseveraciones de Lavandera, que afirmó que tras la muerte de su mujer halló en su portal una bolsa que contenía un artefacto explosivo. La intervención policial, por contra, «comprobó que era tan sólo una bolsa de basura con azucarillos y envoltorios de galletas». El conjunto de las investigaciones continúa abierto de forma que no se descarta la posibilidad de que puedan abrirse resoluciones administrativas o de otro orden contra Lavandera.

El nombre de ese testigo protegido saltó a los medios de comunicación -a través de «El Mundo»- ocho meses después del 11-M. En una cinta magnetofónica, encontrada casualmente en el cuartelillo de la Guardia Civil de la localidad asturiana de Cancienes, se escuchaba su voz con claridad. Su interlocutor era un agente de Información de la Benemérita -Jesús Campillo- que, al parecer, le había grabado la conversación sin que él se diera cuenta. En la cinta, Lavandera advertía supuestamente a las autoridades de que «Antonio Toro y sus amigos buscaban a alguien que supiera fabricar detonadores para bombas con teléfonos móviles».

Su relato de los hechos «presenta incompatibilidades insalvables, no siendo factible»

Un texto de Andrés Suárez Gijón publicado en el diario ABC el domingo 17 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Un testigo protegido en el escaparate

GIJÓN. De la noche a la mañana se ha convertido en un personaje público. Aquel hombre enigmático cuya única imagen conocida le presentaba con una serpiente al cuello forma parte del pasado. El testigo protegido sin nombre, pero con la voz registrada en la grabadora de un guardia civil, que pasó de ser confidente a informante y de «Lavandero» a Lavandera, fue adquiriendo poco a poco una identidad pública. Pasó de vigilante jurado amante de los ofidios, a denunciar la existencia de un entramado de venta ilegal de dinamita en Asturias y, después, a perder a su mujer en un ahogamiento difícil de entender en la playa de San Lorenzo y a plena luz del día.

Hoy esa situación ha cambiado. Francisco Javier Lavandera Villazón revela en un libro titulado «A tumba abierta», de la editorial La Esfera de los Libros, y destinado a adquirir gran difusión, numerosos detalles de su biografía, muestra fotografías de sus familiares más cercanos y reconoce su tendencia a «fantasear». Ahora su aparición en la prensa es cotidiana. Asegura que actúa de ese modo porque quiere «contarlo todo antes de que me maten». La Policía afirma que incurre en contradicciones cuando denuncia a quienes le amenazan. En sus distintas declaraciones ha acusado indistintamente a las Fuerzas de Seguridad y al círculo de Trashorras.

De hecho, desde que perdió su condición de testigo protegido del juez Juan del Olmo ha protagonizado varios capítulos en los que denuncia presiones, e incluso que fue tiroteado cuando se dirigía en coche a su finca de Deva.

El hombre que en 2001 ya había denunciado a Trashorras y Toro por vender explosivos ha pasado de ofrecer la imagen cívica de quien intentó desvelar una trama criminal a entrar en una dinámica de denuncias y desmentidos que da argumentos a quienes nunca confiaron en él. Más aún cuando las Fuerzas de Seguridad del Estado acaban de poner en entredicho su versión sobre el atentado del que supuestamente fue víctima el pasado 5 de julio en un camino en Deva. Su declaración «presenta incompatibilidades», dice un informe. De hecho ni siquiera tiene permiso de conducir.

No es la primera vez que las investigaciones cuestionan su versión. La última tuvo que ver con las fotografías de la autopsia de su esposa, la brasileña Elizángela Barbosa, «Lorena», fallecida por ahogamiento en la playa, que, según dijo, le fueron enviadas por un anónimo. Lavandera «arrojó las pruebas a la basura», y la Policía confirmó que la descripción que hizo de las imágenes no coincidía con la verdadera autopsia efectuada al cadáver. Lavandera aseguró que en las imágenes la mujer aparecía con el cráneo abierto, mientras que la Policía dice que los forenses «sólo se limitaron a examinar sus pulmones, dado que murió ahogada».

Una de las causas por las que el juez Del Olmo le retiró la condición de testigo protegido fue precisamente la ostentación que siempre hizo de esa condición. A ello se suma, como él mismo ha reconocido, la renuncia a un puesto de trabajo que le ofrecieron en Bilbao como vigilante jurado. «No quería convertirme en diana de ETA», llegó a asegurar.

En busca de una pretendida protección que parece haberle sido negada por la Justicia, Lavandera busca salir a marchas forzadas del anonimato. El testigo protegido se encuentra ahora en el escaparate.

Imputado por apropiación indebida

La relación de Francisco Javier Lavandera con la Justicia ha ido variando de forma progresiva con el paso de los meses. A consecuencia de sus revelaciones sobre el 11-M, el juez Del Olmo le otorgó la condición de testigo protegido. Sin embargo -y tal y como revela uno de los informes policiales a los que ha accedido «El Comercio»-, la pérdida de tal condición desembocó en su convocatoria a los tribunales, en calidad de imputado, en un procedimiento por apropiación indebida y juicio de faltas.

Ésta no es la única ocasión en que Lavandera se ha visto obligado a presentarse en los juzgados. El 25 de mayo de 2005, indica el informe policial, declaró en comisaría en un caso de utilización de nóminas falsas para la compra de un vehículo en Avilés, todo ello según se desprende de un careo efectuado entre el propio Lavandera, José Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro. El gijonés reconoció el uso de las nóminas falsas.

Un texto de A. S. y L. A. R. publicado en el diario ABC el domingo 17 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Del 'caso Trashorras' a las pistas falsas sobre ETA 

El PP alimenta la teoría de una conspiración político-policial en torno al 11-M con denuncias sin pruebas sobre la implicación de ETA y entrevistas a procesados del 11-M que mudan de versión

Madrid - El PP, pese al rechazo de alguno de sus dirigentes que prefieren mantener el anonimato por miedo a represalias, mantiene firme su política de oposición al PSOE tomando como base teorías conspirativas sobre el 11-M que implican a policías, guardias civiles, agentes de inteligencia de España, Marruecos y Francia y militantes socialistas. El atentado fue investigado y aclarado por la cúpula policial que dirigía el entonces ministro del Interior, Ángel Acebes. Pero el ex ministro, ahora, no se cree ese trabajo y alienta todo tipo de sospechas.

El miércoles, el PP vuelve a la carga en el Congreso con una moción en al que pide que se investiguen aspectos supuestamente dudosos en la investigación. El PP ha dado crédito en los dos últimos años a algunos de los principales acusados de la masacre. Y en los últimos días ha alimentado con sus denuncias la sexta versión conocida sobre el 11-M del ex minero José Emilio Suárez Trashorras, procesado por 191 asesinatos consumados y 1.755 en grado de tentativa. Una sentencia firme que condena al único menor implicado en los atentados, considera a Trashorras colaborador principal de los terroristas del 11-M en la consecución del explosivo.

El caso de Trashorras es especialmente significativo porque ha sido capaz de cambiar su versión de los hechos hasta en cuatro ocasiones frente al juez Juan del Olmo, pero también ha cambiado esa versión en cartas que escribió en la cárcel y en la entrevista publicada por el diario El Mundo. Trashorras pensaba, y así se lo dijo a sus padres, que el citado diario pagaba a mercenarios para que contaran cuentos. "Si El Mundo me paga y estoy fuera, les cuento hasta la Guerra Civil". Después de aquella conversación, eligió al periodista que más le gustaba en El Mundo, pidió a su madre que le consiguiera el teléfono, y reunió los recortes de los medios afines al PP que defendían la teoría conspirativa del 11-M.

En la entrevista soltaba todas las teorías conspirativas abonadas por Jaime Ignacio del Burgo (diputado nacional del PP) y los medios de comunicación afines al partido de Mariano Rajoy. El líder del PP rechazó, a preguntas de Iñaki Gabilondo en Cuatro, que su partido hubiese implicado a policías, guardias civiles o militantes socialistas en el 11-M. Del Burgo, su diputado encargado del 11-M, publicó estas cosas en Libertad Digital:

"Hay quien añade a la lista de beneficiarios [del 11-M] a los proscritos del felipismo por su implicación en la guerra sucia de los GAL y en el saqueo de los fondos reservados. No hay ninguna prueba de su implicación en la masacre, aunque estoy seguro de que no estuvieron muy lejos de la campaña de descalificación del Gobierno popular iniciada la misma tarde del 11-M, al menos como transmisores de noticias intoxicadoras procedentes de la deslealtad de algunos mandos policiales (...) Aquí ha habido fallos indudables. Se me echaron encima los comisionados de la mayoría gubernamental. También los sindicatos policiales. Manolón fue recibido como un héroe en Asturias después de llorar en la Comisión mientras pedía perdón a las víctimas. Si llego a saber lo que ahora sabemos, mi reflexión no hubiera sido de tristeza sino de indignación porque algunos tuvieron en su mano la posibilidad de evitar el atentado y no lo hicieron".

Del Burgo entrevistó al preso Rafá Zouhier, colaborador de los terroristas del 11-M, a los que puso en contacto con las personas que les facilitaron los explosivos. El diputado se mostró muy interesado por sus respuestas: "Si dice la verdad, resulta que la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, dirigida por un antiguo colaborador de Rafael Vera) tuvo en su mano la posibilidad de detener a los asturianos por la venta de dinamita y abortar el atentado".

El PP y sus medios afines no sólo han utilizado las declaraciones de procesados por el 11-M para dar aire a la teoría conspirativa, sino que ha intentado sostener la implicación de ETA en los atentados -descalificada por los hechos y que el Gobierno sostuvo y difundió por todo el mundo en las 48 horas posteriores a la masacre- con informaciones que se han demostrado falsas. La última corresponde al ex director general de la policía Agustín Díaz de Mera, mano derecha de Acebes, quien ha denunciado en la Cope que el Gobierno oculta un informe que implica a ETA en los atentados. De Mera no duda en declarar que ETA pudo encargar el 11-M.

El Gobierno de Aznar presumía en su última etapa de tener muy controlado al mundo etarra. Y así era. Hasta el punto que un micrófono de la Guardia Civil escuchaba todas las conversaciones de José Ignacio Esparza Luri, el jefe logístico de ETA. El 11 de marzo recogió la última, donde Esparza se sorprendía por el atentado de Madrid porque él, dueño de la llave de los explosivos de ETA, no había facilitado dinamita para la masacre. El Gobierno del PP conocía los pasos de la banda al detalle, pero ninguno conducía al 11-M.

Pero ahora, el PP insiste y, según sus medios afines, para acreditar que la denuncia de De Mera sobre la existencia de un informe es cierta, sugieren que ha sido destruido, con lo que nunca se podrá probar si la insinuación del ex director, que no ha ido al juez con su cuento, es verdadera o falsa. El informe al que se refiere De Mera, realizado por un hombre y una mujer, existe. Del Olmo lo tiene desde el 15 de febrero de 2006. No implica a ETA en los atentados, todo lo contrario. De Mera sabe que todos los informes sobre la inexistencia de vínculos entre el 11-M y ETA fueron entregados al juez en un disco de ordenador. Todos menos uno, remitido en papel ante la dificultad de digitalizar 400 folios procedentes de copias de fotocopias de investigaciones pasadas y actuales. Quienes le secundan tienen ese disco y, como les falta el que fue entregado en papel, dicen que se ha destruido. Los autores del informe existente y no oculto así lo aseguran a quién les pregunte.

Es la última intentona. Al comienzo de las investigaciones, el PP y sus medios se aferraron a la confesión de Zouhier para mantener que en la cárcel, Antonio Toro, cuñado de Trashorras, pasó a éste a través de un cristal una nota escrita con el teléfono de un etarra. Cuando el juez investigó ese episodio y practicó careos, los acusados lo negaron y dieron nombres y apellidos de la persona cuyo teléfono había escrito en aquel papel.

Aún hoy, los populares recuerdan que un colaborador de la policía en Badajoz contó unas horas después del 11-M que un mes antes había visto en la cafetería del aeropuerto de Francfort a Josu Ternera diciendo a su acompañante: "Se van a enterar los españoles de lo que somos capaces". Ningún dirigente policial, incluyendo los que nombró el PP, creyó esa información. Menos el PP. Hasta 11 informes policiales desmienten la implicación de ETA. El PP insiste.

Un texto de J. M. R. y J. A. R. publicado en el diario EL PAIS el domingo 17 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


"La conspiración se evapora" (Editorial de ABC)

El pasado 5 de julio, Francisco Javier Lavandera, testigo en el sumario del 11-M, denunció que había sido tiroteado cuando circulaba en su coche. Lavandera, al igual que Emilio Suárez Trashorras, constituye un testigo de «autoridad» de las estrafalarias teorías conspirativas que ha propalado el diario «El Mundo» con la cooperación del periodista y director del programa «La mañana» de la cadena Cope, Federico Jiménez. Y también será igual la suerte que corra el crédito de Lavandera después de que dos informes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, de los que hoy da cuenta ABC, hayan llegado a la conclusión de que el relato sobre el tiroteo en cuestión «presenta incompatibilidades insalvables, no siendo factible». Tan falsa, pues, esta denuncia como la que Lavandera presentó por una supuesta bomba hallada en los bajos de su coche, bomba que resultó ser una bolsa de basura «con azucarillos y envoltorios de galletas», según el informe policial. Ahora bien, no cabe esperar que se disculpen quienes desde micrófonos y crónicas escritas aprovecharon estos delitos inexistentes -lo que permitiría acusar a Lavandera de una simulación de delito- para clamar contra las tramas negras de la Policía que querían ocultar la verdad de los atentados del 11-M.

Pero el castillo de naipes se está desmoronando. La mendacidad de este testimonio desacredita tanto a quien lo prestó, el tal Lavandera, como a quienes decidieron contar con él para poner en solfa a las instituciones del Estado y urdir una fabulación periodística de indudable rentabilidad para cuantos participan en ella. Pues, como no podía ser menos, Lavandera también ha decidido contar su apasionante biografía en un libro, «A tumba abierta», que acaba de salir al mercado, coincidiendo oportunamente con la información sobre la denuncia del tiroteo, publicado por la editorial La Esfera de los Libros, vinculada a la empresa editora del diario «El Mundo», y escrito junto con uno de los periodistas encargados de narrar el folletín. Datos suficientes para que lectores y oyentes perciban cuáles son los verdaderos intereses que animan a quienes se reclaman, con carácter excluyente, la condición de paladines de la verdad y que no hacen sino facturar amarillismo a través de cualquier medio a su alcance.

Después de meses anunciando vuelcos en la investigación, reveses definitivos para la versión judicial y otras primicias de no menor trascendencia, no sólo no hay dato que avale la teoría de la autoría etarra o de la conspiración policial, sino que las grandes bazas de Pedro José Ramírez y Federico Jiménez -y sus entornos inmediatos en el Partido Popular, responsables de trasladar esta grotesca e interesada trama al mismo Parlamento- se están desinflando día tras día, dejando al descubierto que todo su empeño en mantener el 11-M como una losa sobre la derecha española no tenía otro objetivo que asegurarse una cuota de mercado y atrapar en un laberinto a Mariano Rajoy.

Es técnicamente posible -aunque resulte decepcionante- no saber qué explosivos estallaron en los trenes. No hay informes policiales que vinculen a ETA con el 11-M (otra cosa serán las relaciones entre etarras e islamistas en las cárceles). Suárez Trashorras se puso en venta, le compraran o no, para contar si hacía falta «la Guerra Civil», y Lavandera se inventó un intento de asesinato. Ni siquiera Díaz de Mera niega la autoría yihadista, y, por el contrario, avala la corrección de la operación policial en Leganés. A los fabuladores de la conspiración ya no les salen las cuentas.

Editorial publicado en el diario ABC el domingo 17 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Contactos con ETA ¿Han comenzado o no?

Por Narrador - 17 de Septiembre, 2006, 7:00, Categoría: - Tregua Etarra

LA RAZON siempre ha destacado por sus excepcionales fuentes en lo que se conoce como ‘lucha antiterrorista’, EL PAIS tiene línea directa con La Moncloa y más si quien firma la crónica es el Sr. Aizpeolea ¿A quién creemos? Sospecho que cada lector tendrá su criterio, nosotros nos decantamos por el diario fundado por Anson sin despreciar los contenidos del rotativo de PRISA.


ETA se reunió en agosto con el Gobierno para exigir la autodeterminación

La negativa de Zapatero a atender las exigencias etarras bloqueó el llamado «proceso de paz»

Madrid - Los interlocutores del Gobierno socialista y los dirigentes de la banda terrorista ETA se reunieron en agosto, «al menos en una ocasión», días después del anuncio del presidente Zapatero del inicio oficial de negociaciones, según confirman a LA RAZÓN fuentes gubernamentales. En ese contacto no se analizó qué salida se dará a la población reclusa etarra ni la legalización de Batasuna.

Los miembros de la banda pusieron encima de la mesa sólo dos cuestiones irrenunciables para el éxito del actual diálogo y relacionadas entre sí: el reconocimiento del derecho a la autodeterminación del pueblo vasco y la puesta en marcha inmediata de la mesa de partidos políticos vascos, que debía caminar en paralelo a la de negociación del Gobierno con ETA.

Los etarras pretendían arrancar de los mediadores del Gobierno un compromiso de reconocimiento del derecho a la autodeterminación que les sirviera como «justificación ante sus bases de una simbólica entrega de las armas, tras tantos años de conflicto», aseguran estas mismas fuentes.

Como percha para el desarrollo de esta histórica reivindicación, demandaron al Ejecutivo la puesta en marcha de la tan traída y llevada mesa de partidos, con la intención de incluir en la reforma del Estatuto de Guernica el derecho a decidir de los vascos.

Independencia

ETA, en esta ocasión, no reclamó la independencia de los territorios vascos (Iparralde, Euskadi y Navarra). Consciente de que nunca llegará a ejercerlo, se limitó a reivindicar el derecho a decidir del pueblo vasco, confirman estas fuentes. «Es improbable por no decir imposible que en un referéndum sobre la autodeterminación los ciudadanos de Navarra e Iparralde votaran favorablemente a la independencia de sus respectivos Estados, el español y el francés. Por eso los terroristas anhelan la consecución de este reconocimiento como un gesto sin más de que el Gobierno de Zapatero cede ante sus históricas vindicaciones», resaltan.

La negativa contundente del Ejecutivo a atender estas exigencias etarras provocó el bloqueo inmediato del denominado «proceso de paz» desde agosto pasado hasta la fecha. José Luis Rodríguez Zapatero, que lleva directamente las riendas de las negociaciones, no está dispuesto a transigir en estas dos cuestiones. El presidente ha mostrado en reiteradas ocasiones en público sus cartas negociadoras: presos y regreso a la legalidad de Batasuna previo cumplimiento de la Ley de Partidos.

Eso sí, siempre ha expresado su rechazo a vincular el devenir de las negociaciones con ETA a las decisiones de una mesa política. Y su oposición a pasar por el aro de reconocer el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco, recuerdan las mismas fuentes.

La respuesta de la banda terrorista ETA a la férrea oposición del Ejecutivo a satisfacer sus demandas no se hizo esperar este verano. La organización terrorista hizo público un comunicado el 18 de agosto en el que alertaba del estancamiento y de la crisis que sufría el proceso. Acto seguido, el País Vasco asistió a un rebrote de la «kale borroka». Todo ello aderezado con las continuas advertencias de dirigentes de la ilegalizada Batasuna del bloqueo de las negociaciones y de la imposibilidad de llegar a un acuerdo.

Mensaje optimista

Sin embargo, el proceso ha sufrido un nuevo giro gracias a nuevos contactos entre los interlocutores del Gobierno y ETA. De hecho, José Luis Rodríguez Zapatero lanzará hoy en la clausura de la Conferencia Política del PSOE un mensaje optimista, desde la prudencia, de la evolución del «proceso de paz», según fuentes monclovitas. Incluso no se descarta que el presidente del Ejecutivo vaya más lejos y anuncie algún avance en las conversaciones con la banda etarra.

En este contexto, el Gobierno cumplirá su compromiso y el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, informará a finales de septiembre o principios de octubre a los distintos grupos parlamentarios de los contactos con los terroristas etarras, así como del rebrote de la «kale borroka».

Una información de Inmaculada G. Molina publicada en el diario LA RAZON el domingo 17 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El Gobierno iniciará las conversaciones formales con ETA antes de un mes 

La banda decidió en julio retrasar el diálogo con el Ejecutivo para forzar la constitución de la mesa de partidos. El Gobierno y ETA iniciarán antes de un mes las conversaciones formales sobre el fin de la violencia y la reinserción de los presos de la banda. Estas reuniones se inician más tarde de lo previsto por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que el pasado 29 de junio presagiaba que se celebrarían entre agosto y septiembre. ETA decidió en julio postergar al otoño las conversaciones con el Ejecutivo y ceder el protagonismo a los partidos vascos para que sentaran las bases de la mesa de partidos que decidirá el futuro político de Euskadi. Tampoco Moncloa forzó a ETA a reunirse y ha preferido esperar a que la situación madure.

Madrid - El Gobierno y ETA iniciarán antes de un mes las conversaciones que abordarán el final de la violencia y las medidas de reinserción de los presos etarras, como anunció el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el 29 de junio. Paralelamente, los partidos vascos -a excepción del PP, que se ha automarginado del proceso- han multiplicado durante los últimos días sus contactos bilaterales, de carácter reservado e informal, para lograr un preacuerdo sobre el funcionamiento y método de la mesa de partidos, que garantice la participación de la izquierda abertzale. La voluntad de las partes de activar ambas mesas ha suavizado las tensiones surgidas en el proceso de paz este verano.

La primera reunión entre el Gobierno y ETA, tras el alto el fuego del 22 de marzo, cuya celebración está prevista antes de un mes, abordará, como primer asunto, los "incumplimientos" de las bases que originaron el alto el fuego por sus suscriptores. Previsiblemente, la representación gubernamental exigirá a ETA el cese del rebrote de la kale borroka, y ésta se quejará al Ejecutivo de las dificultades judiciales de Batasuna. Pero no han sido éstas las claves del bloqueo del proceso que, en este momento, entra en fase de distensión.

El bloqueo surgió cuando la cúpula de ETA decidió en julio, en coordinación con Batasuna, al poco de que Zapatero anunciara las conversaciones entre el Gobierno y la banda para el verano, retrasar el inicio de las mismas y fijar como prioridad el reconocimiento de la mesa de partidos, la pata política del proceso.

ETA y Batasuna interpretaron que el Gobierno aceleraba sus conversaciones con la banda para lograr el alto el fuego definitivo y, a su vez, eludir la mesa de partidos. Las coincidentes declaraciones de Zapatero y el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, de "primero la paz y después, la política", tras la declaración de alto el fuego, fueron la voz de alarma en las filas abertzales.

El recelo de ETA partía de que, según las bases que originaron el alto el fuego permanente, entre esta declaración y la del presidente del Gobierno, anunciando las conversaciones con ETA, debían pasar seis meses. Pero, entre el alto el fuego de ETA, anunciado el 22 de marzo, y la declaración de Zapatero, el 29 de junio, sólo transcurrieron tres meses. ETA y Batasuna interpretaron que Zapatero acortó los plazos para primar los avances en el fin de la violencia en detrimento de la mesa de partidos.

A esa interpretación contribuía el que los partidos vascos, incluido el PSE, retrasaban la mesa de partidos, con el argumento de que Batasuna era ilegal. El PSE no asumía que con su actitud incumpliera el preacuerdo con ETA sobre el alto el fuego, porque nada se había acordado, en dichas conversaciones sobre la mesa de partidos al ser su funcionamiento, método y contenido una competencia exclusiva de los partidos. Lo que acordaron el PSE y ETA, en las reuniones previas, fue separar el proceso de fin de la violencia -del que se avanzaron algunas condiciones- de la normalización política, cuya competencia era de los partidos.

La impaciencia y el temor de ETA a que los socialistas eludieran la constitución de la mesa de partidos le llevó no sólo a retrasar los contactos con el Gobierno, previstos para el verano, sino a exteriorizarlo, con la publicación del comunicado del 18 de agosto en el que acusó al Ejecutivo de "desvirtuar el proceso y vaciarlo de contenido".

No obstante, ETA nunca comunicó al Gobierno oficialmente las causas del retraso. Más bien dio a entender que eran razones "técnicas", como la seguridad. Pero tampoco el Gobierno hizo nada por forzar el encuentro con ETA y optó por esperar a que los hechos madurasen. De hecho, el inicio del diálogo del Gobierno con ETA se va a cumplir en los plazos previstos en el preacuerdo, seis meses después de la declaración de alto el fuego.

El reto de ETA contó con la complacencia de las bases de Batasuna, irritadas por las trabas judiciales que padecieron sus actos públicos, de marzo al verano, en la fase inicial del proceso, coincidente con la titularidad del juez Fernando Grande-Marlaska en la Audiencia Nacional. Éste, en enero de 2006, dos meses antes del alto el fuego, suspendió por dos años más a Batasuna.

En un primer momento, Batasuna, predispuesta a pasar por la ventanilla y cumplir la Ley de Partidos, tras un periodo de funcionamiento paralegal, se enrocó ante la actitud de Grande-Marlaska y se negó a legalizarse. Los líderes de Batasuna alegaron que no existían garantías jurídicas para su legalización con el cumplimiento de la Ley de Partidos al existir abierta la vía penal, que es por la que Grande-Marlaska ha impedido sus actuaciones.

Pero, tras el comunicado de ETA del 18 de agosto, Batasuna ha aclarado que la causa principal del bloqueo del proceso radica en la ausencia de la mesa de partidos políticos. Fuentes conocedoras del proceso afirman que si se desbloquea la mesa de partidos, Batasuna se legalizará porque era lo previsto en el proceso.

En los últimos días, los partidos vascos, a excepción del PP que se ha automarginado, han iniciado contactos bilaterales, discretos e informales, con el fin de lograr un preacuerdo sobre el método y el funcionamiento de la mesa de partidos, pero que no predetermine nada sobre su contenido. Las fuentes consultadas señalan que estas conversaciones, uno de cuyos objetivos es garantizar a Batasuna que habrá mesa de partidos cuando se legalice, funcionan a "buen ritmo".

Los partidos vascos hacen ese esfuerzo, con el objetivo de que Batasuna se incorpore a la política, participe en la futura reforma del Estatuto, y, con su participación en la política, se consolide el proceso de paz. También confían en que el PP se sume al proceso.

El 'factor De Juana' 

El reciente rebrote de la kale borroka (terrorismo callejero) en el País Vasco no tiene como objetivo presionar sobre el proceso de paz sino protestar por la situación del militante de ETA, Iñaki de Juana Chaos, en huelga de hambre desde hace más de 40 días en protesta por su prolongación carcelaria, una vez cumplida su condena, según señalan fuentes abertzales.

El autobús incendiado en el centro de San Sebastián (Guipúzcoa) el pasado domingo, 10 de septiembre, y el intento, perpetrado la noche del martes en Getxo (Vizcaya), son acciones de kale borroka en respuesta a la situación de De Juana. Las mismas fuentes aseguran que la decisión de De Juana Chaos de iniciar la huelga de hambre es "personal", que "ETA no ha ordenado actuar" a la kale borroka y que su actividad "sería, en todo caso, tolerada".

De Juana, considerado históricamente de la línea dura de ETA, estaría, según las mismas fuentes, "a favor del proceso de paz, como la mayoría del colectivo de presos" de ETA. El lunes, el dirigente de Batasuna, Pernando Barrena, confirmó que la inmensa mayoría de los presos de ETA están a favor del proceso de paz. Preguntado por el etarra Iñaki Bilbao, que hace una semana se manifestó por la continuidad del terrorismo, respondió que "el colectivo de presos quiere una solución en clave democrática". De Juana fue detenido en enero de 1987, como miembro del comando Madrid de ETA y terminaba de cumplir su condena en febrero de 2005. La Audiencia Nacional le abrió un nuevo procesamiento por redactar dos artículos en Gara, considerados "amenazantes".

Una información de Luis R. Aizpeolea publicada en el diario EL PAIS el domingo 17 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Editoriales sobre la persecución del islamismo contra el Papa

Por Narrador - 17 de Septiembre, 2006, 6:00, Categoría: Islamismo

Por supuesto para el diario de PRISA el islamismo radical no tiene ninguna responsabilidad y la quema de iglesias cristianas es una actuación que no merece ni una línea de censura y conceda. Si no fuese porque ya nos conocemos todos…



El Papa no tiene que disculparse por haber expresado una opinión (Editorial de EL MUNDO)

Mohamed VI envió ayer una carta de protesta al Papa y llamó al embajador de Marruecos en El Vaticano a consultas, mientras otros Gobiernos y organizaciones musulmanas de todo el mundo exigían una rectificación a Benedicto XVI por las palabras pronunciadas en la Universidad de Ratisbona el pasado martes.

La reacción recuerda mucho a lo sucedido hace medio año cuando las caricaturas de Mahoma publicadas en un periódico danés provocaron una oleada de agresiones, protestas y amenazas en los países islámicos.

Examinemos, en primer lugar, lo dicho por el Papa en un discurso de carácter académico ante un auditorio universitario. Benedicto XVI se refirió a un diálogo en el siglo XIV entre el emperador bizantino Manuel II Paleólogo y un erudito persa. En ese contexto, el Papa citó estas palabras del monarca: «Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su instrucción de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba».

El Pontífice utilizó esta frase, extraída de un contexto histórico, para condenar la imposición de la fe por medios violentos; es decir, para rechazar que las ideas y las convicciones -sean cuales sean- puedan ser defendidas mediante la fuerza, el terror o la tortura. Éstas son las palabras del Papa, un corto párrafo de un largo discurso orientado a propugnar que la fe y la razón son compatibles.

A juzgar por el ingente número de protestas de los últimos días, el mundo musulmán se ha sentido ofendido por esa alusión a Mahoma y exige que el Papa rectifique. Aunque ayer la canciller Angela Merkel salía en su defensa, algunos políticos y medios de comunicación en Europa y en EEUU han reprochado al Papa esa alusión al profeta, que consideran que, al menos, fue imprudente.

No deja de ser paradójica la coincidencia de esas críticas con las declaraciones del ayatolá Husein Fadlallah en nuestro periódico, donde manifestaba ayer que la homosexualidad es una perversión y justificaba la pena de muerte para quienes tienen esta orientación. ¿Ha alzado la voz algún Gobierno, organismo internacional o asociación civil contra esta aberrante muestra de intolerancia?

El Papa ha hablado en su libre ejercicio de la libertad de opinión y ha defendido una idea que compartimos plenamente: la tolerancia. Ayer, Benedicto XVI lamentó que su discurso «haya podido ofender la sensibilidad de los musulmanes», unas palabras que le ennoblecen pero que no eran necesarias.

El derecho a criticar al Papa es simétrico al derecho del Papa a expresar sus convicciones. Y nadie puede pretender censurar o establecer cánones sobre lo que el Pontífice puede o no puede decir. Plegarse a las protestas musulmanas y aceptar que Benedicto XVI debe disculparse equivale a cuestionar la libertad de expresión y de pensamiento, que, mal que pese al islam, es la principal conquista de nuestra civilización.

Editorial publicado en el diario EL MUNDO el domingo 17 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.



En el punto de mira islamista (Editorial de LA RAZON)

La reacción integrista contra el Papa por sus referencias al islam no es inocente ni espontánea

        

Como ya sucediera con la polémica sobre las caricaturas de Mahoma, gobiernos, organizaciones religiosas y militantes musulmanes de todo el mundo han reaccionado de forma tumultuosa a unas manifestaciones del Papa que entienden ofensivas contra el islam. Durante su viaje a Alemania, y recurriendo a un diálogo entre el emperador bizantino Manuel II Paleólogo (1391) con un persa, Benedicto XVI resaltó que el mandatario decía a su interlocutor que en Mahoma sólo se veían «cosas malas e inhumanas, como su orden de difundir la fe usando la espada», mientras que el Corán proclama que «ninguna obligación en las cosas de la fe». El Papa dijo además que la «yihad» (guerra santa) va contra Dios y consideró «irracional» defender la religión con la violencia. Desde el Gobierno de Pakistán a su Parlamento, pasando por los de Afganistán y Turquía u organizaciones de musulmanes británicos o austríacos, los palestinos de Hamas y Al Fatah o la Hermandad Musulmana de Egipto han exigido una rectificación de forma inmediata y algunas voces han invitado incluso a los gobiernos y sociedades islámicas a romper relaciones con el Vaticano. Desde Roma, sin embargo, se ha argumentado con serenidad que Benedicto XVI sólo pretendía mostrar su rechazo a la violencia que se escuda en la fe y que su pronunciamiento «no era un ataque, sino una mano tendida, porque reivindica el valor de las culturas religiosas de la Humanidad, entre ellas el islam». Una reflexión impecable e irrebatible para quienes ven en la religión una esperanza y una guía moral al servicio del hombre y no una herramienta justiciera al servicio del fanatismo. Las desproporcionadas reacciones del mundo radical islámico no parecen, en buena parte de los casos, ni inocentes ni espontáneas, sino que se enmarcan en una dinámica de enfrentamiento con el mundo occidental alimentada por los elementos más extremistas, los mismos que han auspiciado e impulsado la violencia terrorista contra los países democráticos. El islamismo se sirve de todo tipo de coartadas para atizar a sus bases y alimentar una espiral de violencia en la que crecer y justificarse. Sin embargo, el hecho de que ahora sea nada menos que el Papa el objeto del ataque, supone un salto cualitativo. Ya no se trata de tal o cual dirigente político, intelectual o cultural, sino de la máxima autoridad del cristianismo, el último peldaño al que deseaban llegar los fanáticos islamistas desde hace años. Es posible que a partir de este episodio, de evolución incierta, se caigan algunas vendas de ingenuidad con la que no pocos dirigentes occidentales se tapan los ojos ante el radicalismo musulmán. Pero también cabe exigir a los creyentes musulmanes, empezando por los que viven en España, un pronunciamiento inequívoco contra la violencia al servicio de causas religiosas.

Editorial publicado en el diario LA RAZON el sábado 16 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.



Benedicto XVI y el Islam (Editorial de ABC)

En el magistral discurso que pronunció en el Aula Magna de la Universidad de Ratisbona, el Papa Benedicto XVI hizo unas lúcidas reflexiones sobre la religión y la libertad del hombre, para proclamar la incompatibilidad de la violencia y la amenaza con la inculcación en el ser humano de una sincera profesión de fe. Al hilo de este argumento, bien expresivo del profundo humanismo del Santo Padre y de su compromiso con la libertad individual, Benedicto XVI condenó el ejercicio de la violencia en nombre de la fe, citando concretamente el «yihad» como un acto de agresión a Dios. La referencia al mundo musulmán se enmarcó en una denuncia de las doctrinas violentas del islam frente a aquéllas que defienden la experiencia religiosa como un ejercicio pacífico. Para ilustrar esta reflexión, el Santo Padre citó las palabras del emperador bizantino Manuel II Paleólogo, quien atribuía al profeta Mahoma la «orden de difundir la fe usando la espada», pero esta cita era, a efectos dialécticos, la contraposición a los mandatos que proscriben la conversión forzosa a la fe, también presentes en el Corán.

Sin embargo, este depurado razonamiento sobre fe, razón y libertad ha sido recibido agria y fanáticamente en algunos sectores del mundo musulmán, quizá poco o nada receptivos a la teología reflexiva que preside todos los pronunciamientos del Santo Padre y al ecumenismo activo de su relación con las demás religiones. A pesar de la propia literalidad del discurso de Ratisbona, el Parlamento paquistaní condenó por unanimidad las palabras del Santo Padre, calificadas como «despectivas» hacia el profeta Mahoma. Similares críticas se han vertido en Turquía por autoridades políticas y religiosas, enrareciendo gravemente las condiciones del próximo viaje del Papa a este país, programado para finales de noviembre. La Hermandad Musulmana, origen del actual yihadismo, ha invitado a los países musulmanes a romper relaciones con el Vaticano. Incluso en España, el presidente de la Junta Islámica, Mansur Escudero, ha dicho del discurso del Santo Padre que reafirma los peores estereotipos islámicos de la espada y la violencia». Sin duda, quien hubiera querido encontrar argumentos para tales «estereotipos» podría haberlo hecho con gran facilidad analizando la historia militar de la expansión islámica a partir del siglo VI, la permanente y actual contienda -sangrienta en muchos casos- entre suníes y chiíes, iniciada hace ya trece siglos, o la contumaz agresión de un terrorismo indiscriminado que llama a restaurar el islam desde España a Irak y bajo un nuevo califato. Pero el Santo Padre no cometió la injusticia de reducir el islam a estos «estereotipos».

Todas estas valoraciones negativas y prejuiciosas contra el Papa, emitidas en algunos casos por quienes, al mismo tiempo, se afanan en desmentir la existencia de un islam radicalizado e integrista -y nunca precedidas por otras en similares términos cuando se asesina a cristianos coptos en Egipto o se hacen volar por los aires iglesias cristianas en Bagdad-, sólo se explican por el profundo desconocimiento acerca de todo aquello que la libertad y la razón aportan a la teología católica y, en particular, al pensamiento de Benedicto XVI para explicar el compromiso religioso del hombre. Los críticos del Papa han difundido una interpretación sesgada de una frase acotada, ignorando el contexto de la misma y su finalidad ecuménica, y, además de ofrecer una reacción desmesurada de ofensa en sus convicciones religiosas, han mostrado una vez más su dominación por la teocracia, que tanto lastra al mundo musulmán, trasladando al plano político una dialéctica sólo doctrinal. Después de la virulenta -y metódicamente planificada por clérigos integristas- campaña antioccidental por las viñetas sobre Mahoma, no es cuestión de ignorar lo amenazante de estas reacciones.

Los representantes del mundo musulmán, sean religiosos o políticos, vivan o no en países europeos, tienen que aceptar la libertad de expresión y pensamiento que rige en las sociedades occidentales y que, en este caso, también ampara al Santo Padre, representante de una Iglesia sin poder político, carente de cualquier derecho en muchos países musulmanes y difusor de una doctrina ecuménica que los musulmanes deberían apreciar como una oportunidad de mutuo aprecio y no como un nuevo pretexto para reavivar sentimientos hostiles.

Editorial publicado en el diario ABC el sábado 16 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.



"Peligroso malentendido" (Editorial de EL PAIS)

El papa Benedicto XVI ha sido mucho menos político de lo deseable en su discurso pronunciado en la Universidad de Ratisbona, con motivo de su visita a Alemania, en la que evocó palabras del emperador bizantino Manuel Paleólogo, del siglo XIV, que niegan toda bondad al islam al predicar la conversión "por medio de la espada". Es pronto todavía para establecer el alcance del conflicto, pero está claro que tendrá consecuencias en las relaciones de la Santa Sede con los países islámicos. Ankara amenaza con suspender el viaje de Benedicto XVI a Turquía y exige una excusa oficial del Vaticano por su "ofensa al islam", al evocar manifestaciones que declaran al Corán en contradicción a Dios y al alma por predicar la extensión de la fe por medio de la violencia.

Benedicto XVI es tan gran intelectual como su antecesor, Juan Pablo II, era un gran político. Pero hay ocasiones en las que a un intelectual, en su afán por exponer sus ideas, especialmente en un terreno tan complejo y tan susceptible a malentendidos y manipulaciones como es la manifestación teológica en la comparación entre dos religiones, le falla el instinto del político y genera un conflicto allí donde no debiera haberlo ni le interesa a él mismo que lo haya. Y no sólo lo hay, sino que es probablemente, desde el 11 de septiembre de 2001, origen de inmensas tensiones entre concepciones de vida identificadas con Occidente y el mundo musulmán. Es evidente así que, al ignorar el efecto que sus palabras podían tener sobre una sociedad islámica, recelosa y por principio hoy hiperrreactiva, ha sembrado una discordia que probablemente no pretendía.

El discurso del Papa en Ratisbona es una larga reflexión filosófica, para un público académico versado, sobre la dicotomía que él, por supuesto, considera falsa entre la razón y la existencia de Dios. El texto tiene la enjundia que se espera de su autor. Pero es perfectamente inasible para quienes al final son movilizados en contra de algunas de sus palabras. En este sentido, el discurso del papa Ratzinger como reflexión contra el fanatismo religioso sólo tendrá el efecto muy inmediato y manifiesto de incrementar este fenómeno. No es la suya la mejor manera de fomentar el diálogo entre religiones. Hubiera sido mejor que hubiera buscado otra cita, y a ser posible del propio cristianismo y no del islam, para rechazar la relación entre violencia y Dios.

Durante este viaje a la muy católica e inmensamente próspera Baviera, su tierra natal, el pontífice ha centrado sus críticas en el "laicismo" y el "cinismo" de las sociedades occidentales que "excluye a Dios". Pero será el discurso sobre el islam lo que se recuerde. Es de esperar que los esfuerzos que ayer inició el Vaticano para limitar los daños surtan efecto.

Editorial publicado en el diario EL PAIS el sábado 16 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.