El Blog

Calendario

<<   Septiembre 2006  >>
LMMiJVSD
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

14 de Septiembre, 2006

Díaz de Mera sobre el informe de ETA y el 11-M: "Es real y cierto, encargado por Telesforo Rubio y ocultado al juez Del Olmo"

Por Narrador - 14 de Septiembre, 2006, 16:00, Categoría: 11-M

El ministro Rubalcaba se escuda en la crítica al PP para esquivar las interpelaciones que le requieren la verdad sobre el 11-M. Nada ha dicho sobre el informe con las conexiones de ETA. Únicamente, que "no existe". En la Cope, el que era director de la Policía cuando se cometieron los atentados se ha reafirmado en lo dicho: que ese informe "es real y cierto". Agustín Díaz de Mera ha dado detalles: "Tiene autores, un autor y una autora" y fue un encargo de Telesforo Rubio, "hoy ascendido a los cielos". El documento "contiene indicios y pruebas de las conexiones con ETA en un número significativo y preocupante". Además, ha revelado una denuncia de la "cúpula policial de Acebes" por "las presiones que está recibiendo de El País para sostener la tesis islamista".

(Libertad Digital) En La Mañana de la Cope, Agustín Díaz de Mera ha llamado la atención sobre las palabras que empleó Rubalcaba en el Congreso para responder a la interpelación del PP sobre el 11-M. Según ha recordado, el ministro dijo literalmente que el informe sobre las conexiones de ETA con el 11-M "no lo tiene ni el juez ni la Policía porque no existe". Y ha matizado que el ministro dijo que "no existe" pero nunca ha dicho ni que Díaz de Mera miente ni que ese informe nunca ha existido. "Frente a tanta firmeza se esconde una más que matizada ambigüedad. Habria que preguntarle si "no existen hoy". El tiempo del verbo es importante".

Pese a esas palabras del ministro, Díaz de Mera se ha reafirmado en lo dicho y además, ha dado muchos detalles de ese informe sobre las conexiones de ETA con el 11-M: "Es real y cierto, encargado por el comisario general de información, hoy ascendido a los cielos. Elaborado por la UCI, ocultado al juez Del Olmo y contiene indicios y pruebas de las conexiones con ETA en un número significativo y preocupante. Ese informe tiene autores, un autor y una autora. Y ese informe ha debido ser encargado por alguien, no creo que haya sido Telesforo Rubio motu propio".

Un informe con conclusiones no deseadas

La desaparición de ese informe, ha apuntado que "lo más razonable" es que "los contenidos no eran los esperados o, mejor dicho, los deseados. Las personas a las que se encargó decidieron hacer un informe éticamente real y no aceptaron la orientación previa. Por eso ha desaparecido. Por eso, señor Rubalcaba, no existe".

Interior, como ha dicho por boca de Rubalcaba, sostiene que ese documento no lo tiene el juez ni la Policía. Díaz de Mera ha puntualizado que "no se ha escrito a boli, seguramente está en algun ordenador". Y ha reconocido que interior "es como un gruyere: hay agujeros por donde se va la información".

Las dudas razonables

El ex director de la Policía admite que tiene "tres o cuatro dudas indiscutibles" que le levan a afirmar que "la búsqueda de la verdad es urgente". Una de ellas pasa por esclarecer la composición de los explosivos utilizados en la masacre. También, por aclarar la aparición del Skoda Fabia en Alcalá mucho después del 11-M. Categórico, ha apuntado que "la Policía no tiene que ver con esto", que ese vehículo "no estaba ahí el 11-M; eso nadie lo duda. Estuvo meses despues, luego alguien lo colocó para que apareciera en escena".

Otra de las dudas razonables está en la cadena de custodia de la mochila de Vallecas. "Hay que explicarlo y merece una pieza separada del sumario", ha señalado.

Díaz de Mera ha reconocido que aunque en la comisión del 11-M expuso que "esto lo había hecho la yihad, ahora digo que lo pudo hacer por encargo, y lo digo con todas las consecuencias".

Una información publicada en el diario libertaddigital.com el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Editoriales sobre EL PAIS y sus intentos de desprestigio sobre EL MUNDO

Por Sin Pancarta - 14 de Septiembre, 2006, 10:00, Categoría: 11-M

Absolutamente pasmado me encuentro tras leer los editoriales del día de hoy. EL PAIS sigue con su ‘rollo’, erre que erre, por si engaña a los más incautos, fanáticos e indocumentados. EL MUNDO defiende su postura como era obvio que sucedería tras el ataque de ayer. Hasta aquí lo normal, lo habitual, el ‘deja vu’ 11 años atrás cuando el diario de Pedro J ofrecía las declaraciones de Amedo que posteriormente serían validadas por los tribunales de justicia.  Lo que nadie podía imaginarse es que el antigua diario de la calle Serrano, referente monárquico de la derecha española durante un siglo, se apuntase entusiastamente al engaño masivo, manipulando el texto, del conocido ‘diario independiente de la mañana’.

Yo no entro el luchas mediáticas porque no me interesan. Soy un observador avezado de la actualidad. Pero visto lo expuesto no puedo por menos que afirmar que el diario ABC ha perdido el norte. Desconozco la línea editorial que desea imprimir su director Zarzalejos. Lo que si puedo afirmar es que la línea de los lectores del diario monárquico no van en esa dirección. Allá cada cual y la gestión que haga de su empresa. Lo dicho asombrado me encuentro… Seguro que esto continúa.


“De la indecencia de 'EL PAIS' a la regla de tres de Rubalcaba” (Editorial de EL MUNDO)

No es fácil encontrar en los anales del periodismo español una manipulación tan zafia, grosera y deontológicamente repugnante como la tergiversación de ayer de El País de una conversación de Suárez Trashorras para hacer creer a sus lectores que EL MUNDO había pagado al ex minero asturiano por sus declaraciones a este periódico. Ello es rotundamente falso. Y, después de tal ejercicio de sensacionalismo barato, el periódico de Polanco se permitía además el lujo de tacharnos de «amarillismo».

Esa es precisamente la práctica en la que ha incurrido El País al presentar como una confesión de Trashorras sobre la entrevista realizada hace pocos días lo que era una conversación con sus padres, grabada en marzo de 2005, en la que suponía -en tono indignado- que este periódico había pagado a Nayo por unas declaraciones en las que repetía lo que ya había dicho con anterioridad.

Presentar una simple suposición sobre otra persona, formulada hace año y medio, como la prueba de que Trashorras ha cobrado ahora dinero de EL MUNDO pone de relieve la absoluta quiebra de las normas periodísticas y éticas con las que opera El País, al que retamos para que pruebe sus falsas afirmaciones.

No vamos a caer en la trampa de debatir la relación de este periódico con sus fuentes porque ello es muy secundario y nos apartaría de lo esencial, que tampoco está en la conducta del diario de Polanco ni en el necio seguidismo de algún colega en patética decadencia. Lo esencial es que la filtración de esa conversación demuestra el interés del Ministerio del Interior -que es de donde ha salido- por enturbiar los trabajos de investigación de EL MUNDO sobre el 11-M y el encomiable empeño del PP en exigir respuestas en el Parlamento.

Enfangar el campo

Dicho con un símil futbolístico, Rubalcaba pretendió enfangar el campo de juego, horas antes de tener que responder a la interpelación parlamentaria presentada por el PP sobre las incógnitas que persisten en torno a la masacre. Es la misma táctica empleada por los Gobiernos de González, cuando la propaganda oficial intentaba contrarrestar las averiguaciones de este periódico con contraprogramaciones, manipulaciones o falsedades como las cartas portuguesas, las declaraciones de Sancristóbal en TVE -con alusiones al director de EL MUNDO idénticas a las que hizo ayer Rubalcaba-, las fotos de Perote y Mario Conde o las distintas variantes de «la teoría de la conspiración».

Hay que insistir en que EL MUNDO no ha pagado ni un sólo céntimo a Trashorras, pero lo sustancial no es esto sino si el ex minero ha dicho la verdad al margen de sus motivaciones, sobre las que siempre cabría especular.

Lo que importa no son los móviles de Trashorras ni de cualquier otra persona que tenga algo que aportar sobre el 11-M. Lo que importa es el contraste de su versión de los hechos con los testimonios, informes policiales y datos que obran en el sumario. Ahora mismo pagaríamos cualquier suma a nuestro alcance si ello contribuyera decisivamente a averiguar de forma lícita la verdad sobre aspectos sustanciales de lo ocurrido que el propio juez instructor dice desconocer.

En su respuesta a la comedida interpelación presentada por Eduardo Zaplana, que fundamentalmente se limitó a recordar las principales incógnitas sobre los atentados, el ministro del Interior reaccionó con una catarata de descalificaciones sobre la labor de la oposición, a la que acusó de carecer de ética y de sentido común, de actuar de forma «inmoral», de caer en «el delirio», de practicar «el todo vale» y casi cualquier otro exceso.

Rubalcaba llegó a comparar la estrategia política del PP sobre el 11-M con los afanes de un grupo de iluminados que acusan a Bush de haber montado los atentados de las Torres Gemelas. Pero eludió responder a las preguntas formuladas por Zaplana con el argumento de que el PP está intentando sembrar la duda sobre las actuaciones de las Fuerzas de Seguridad y del juez.

El ministro del Interior acusó el golpe cuando Zaplana en una réplica vibrante y cargada de dignidad le reprochó que su actual conducta le recordaba mucho su actuación como ministro en el último Gobierno de González, cuando intentaba tapar la responsabilidad de la cúpula de Interior en los GAL.

¿Cuál es ahora la 'X'?

Y eso es lo que Rubalcaba hizo ayer en el Parlamento: en lugar de responder a las preguntas formuladas por Zaplana sobre los explosivos, las contradicciones de Sánchez Manzano, la mochila de Vallecas, la furgoneta Kangoo y otras cuestiones, el ministro se lanzó a un temerario juicio de intenciones sobre el PP, al que acusó de no aceptar los resultados electorales y de alentar la teoría de la conspiración.

Plantear preguntas que carecen de respuesta tan elementales como dónde están los análisis de los restos hallados en los focos de las explosiones no es fabular sobre una conspiración universal, como afirmó Rubalcaba, sino cumplir con una obligación hacia la ciudadanía y las víctimas.

Ayer, Rubalcaba se puso en evidencia al intentar ridiculizar con una mezcla de ocurrencias y tontos chascarrillos a una oposición que se había limitado a ejercer ese deber. La desmesura de sus ataques y la bajeza de sus reproches pone en evidencia que el Gobierno se ha puesto nervioso con las revelaciones de este periódico. Flaco favor le ha hecho este ministro a Zapatero.

Rubalcaba dijo ayer sobre Zouhier, Lavandera y Trashorras lo mismo que decía hace 12 años sobre Amedo, Domínguez y Perote, a los que intentó presentar también como los instrumentos de una conspiración para desacreditar al Gobierno. El tiempo puso las cosas en su lugar y demostró quién decía la verdad.

Si aplicamos una regla de tres sobre las reacciones gubernamentales de entonces y de ahora y sobre lo que sucedió con los GAL y los atentados del 11-M, cabría preguntarse cuál es la «X» que pretende encubrir Rubalcaba.

Editorial publicado en el diario EL MUNDO el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Inmoralidad” (Editorial de EL PAIS)

Ni los votantes del Partido Popular ni nuestra democracia merecen el castigo que les está infligiendo la cúpula dirigente de este partido, que alcanzó ayer a la institución que representa la soberanía popular. Obedeciendo las órdenes de quienes han inventado y comercializado las más escabrosas y delirantes teorías conspirativas sobre los atentados del 11-M, el portavoz parlamentario popular, Eduardo Zaplana, trasladó ayer el cúmulo de disparates fabricados por el diario El Mundo y voceados por la emisora de los obispos al Congreso de los diputados, en una interpelación parlamentaria de la que no pudo salir muy satisfecho.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, desmontó con argumentos racionales las teorías de la conspiración, defendió la labor y la honorabilidad de policías y jueces, y denunció, para quien todavía no se haya dado cuenta, que la iniciativa y las órdenes sobre el comportamiento parlamentario del PP las está dando un pequeño grupo de personas interesadas en el negocio de las teorías conspirativas y dispuestas a someter al primer partido de la oposición a sus dictados. La base para sus bochornosos delirios son los testimonios de tres de los acusados en el sumario de los atentados, sin atender a toda la ingente labor realizada por policías y guardias civiles, por la fiscalía y el juez instructor e incluso por la comisión de investigación del Congreso de los Diputados. Ante los razonamientos y las pruebas, que responden al extraordinario nivel de conocimiento sobre la preparación y la autoría de los atentados, Zaplana sólo supo responder con balbuceantes protestas sin sentido.

Harían bien los dirigentes populares en hacer caso a las recomendaciones del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, en una entrevista que publica la revista Vogue, donde alerta contra los radicales que pretenden apropiarse del PP y aconseja a su partido que no convierta el 11-M en el centro de su labor de oposición. El líder de la oposición, Mariano Rajoy, no asistió a la sesión parlamentaria de ayer por la tarde. Se ahorró así el penoso espectáculo propiciado por la deriva en la que se está metiendo el primer partido de la oposición bajo su autoridad.

Editorial publicado en el diario EL PAIS el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Compraventa de una «conspiración» (Editorial de ABC)

Emilio Suárez Trashorras está procesado como autor de la matanza del 11-M, el crimen terrorista más brutal cometido en España. Pesa sobre él la imputación judicial de dirigir la trama de explosivos que fueron a parar a la célula terrorista que preparó y ejecutó los atentados contra los trenes de Cercanías en las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia. Según los autos judiciales, Suárez Trashorras, en tratamiento psiquiátrico a causa de su esquizofrenia, sabía que dichos explosivos iban a ser empleados en un atentado terrorista y por eso responde de sus consecuencias.

Este personaje ha merecido durante tres días consecutivos la portada y un despliegue interior en las páginas de «El Mundo», bajo el marchamo de periodismo de investigación y con la supuesta finalidad de buscar la verdad en la autoría de la matanza. Por supuesto, las revelaciones del procesado se atuvieron estrictamente a la teoría de que el 11-M fue una conspiración urdida en el seno de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, por aquel entonces bajo la autoridad política del Partido Popular. Tal conspiración, a juicio de sus propaladores -quienes, según les da, unas veces se la atribuyen a la Policía y al Centro Nacional de Inteligencia, y otras veces, a ETA-, estaba orientada a desalojar al PP del poder y facilitar la victoria del PSOE.

Sin embargo, las conversaciones telefónicas conocidas ayer, a raíz de desvelarse una grabación de Suárez Trashorras con sus familares en la cárcel, ponen en boca del procesado una confesión de parte: «Mientras «El Mundo» pague, les cuento la Guerra Civil». En el mejor de los casos para este medio de comunicación - es decir, que realmente Suárez Trashorras no haya cobrado un céntimo por lo que dijo-, su disposición a contar lo que sea a cambio de dinero desacredita su testimonio. Simplemente, Suárez Trashorras estaba en venta.

Hemos asistido a un nuevo episodio de la retroalimentación de intereses entre el diario «El Mundo» y Federico Jiménez, director del programa de la cadena Cope «La mañana», para ganar cuota de mercado a golpe de teorías conspiratorias, alentadas por sectores muy concretos y extremos del PP que están causando un grave daño a los intereses generales del centro derecha. Sin entrar a considerar en profundidad lo que estas supuestas informaciones periodísticas pudieran tener de agresión a la deontología profesional, resulta evidente que se ha puesto en marcha una campaña contra las instituciones del Estado de la que no es ajeno el portavoz del Grupo Parlamentario Popular, convertido en satélite de aquellos medios y amplificador de supuestas exclusivas que consisten, ni más ni menos, en dar portadas y páginas centrales al presunto terrorista sobre el que pesa la más grave acusación jamás formulada en los tribunales de Justicia españoles.

A pesar de todo, lo más preocupante no es que determinados medios y periodistas se recreen, con el consentimiento de sus editores, en la difamación de las instituciones y en la calumnia sistemática de quienes no siguen sus anatemas. Lo peor son las tensiones a las que se somete a la derecha de este país, forzándola a confundir la legítima oposición al Gobierno socialista y su justa demanda de saber toda la verdad sobre el 11-M con una actitud que niegue la legitimidad del sistema democrático, que repudie a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, por tanto, acabe sumiendo al PP en contradicciones insoportables. Una derecha que entregue al 11-M el protagonismo de su oposición al PSOE está abocada al fracaso electoral, pero también al fracaso ideológico, porque las convicciones democráticas no son compatibles con actitudes propias de extremistas antisistema.

Es justo precisar que Mariano Rajoy ha situado el 11-M en el plano sensato del ciudadano que pregunta y quiere respuestas, como bien demostró en su discurso ante la Junta Directiva Nacional. Como todo atentado terrorista, el del 11-M está en manos de la Justicia. Habrá un juicio con vista oral y pública, en la que acusadores y defensores podrán poner sobre la mesa todas las incidencias de una instrucción sumarial que, desde estas mismas páginas, ha sido criticada en cuestiones de gran trascendencia para asegurar una sentencia justa y reconfortante para las víctimas. Por eso, la dirección del Partido Popular debe implantar un criterio coherente sobre el 11-M, basado en la superación política de este acontecimiento, en la exigencia de la verdad judicial y en la liberación de servidumbres mediáticas que actúan en contra de su principal interés estratégico: ganar al PSOE en las próximas elecciones generales.

Editorial publicado en el diario ABC el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Columnistas de EL MUNDO responden a la manipulación de EL PAIS

Por Sin Pancarta - 14 de Septiembre, 2006, 9:30, Categoría: 11-M

Hasta la irrupción de EL PAIS, o mejor dicho del Grupo PRISA, en la Prensa Española Perro no acostumbraba a comer carne de perro… Lamentablemente de eso hace ya muchos años.


“El perro que sólo mordía a un perro” por Casimirio Garcia-Abadillo

Nuestro colega El País (comportamiento en el que coincide con el PSOE), se ha arrogado durante muchos años la facultad de repartir, entre la clase política y los intelectuales, carnés de demócrata homologados por Polanco. Pues bien, ayer asumió otra pesada carga: la defensa a ultranza del periodismo serio, iniciando, a lo que parece, una santa cruzada contra el amarillismo de EL MUNDO.

Lástima que los Torquemada del Grupo Prisa tengan tan pocos argumentos para llevar a cabo tan noble causa. Cualquier lector inteligente de El País se daría cuenta ayer de la enorme manipulación que el diario gubernamental hizo al sacar de contexto unas palabras del minero Trashorras.

¡Qué monumento a la tergiversación! ¡Qué regalo para que las facultades de periodismo ilustren a sus alumnos sobre las malas prácticas que a veces se dan en esta azarosa profesión!

Para un ministro como Alfredo Pérez Rubalcaba, viejo conocido en las artes de las filtraciones interesadas, debe ser una gozada contar con un periódico como El País, que se presta, no sólo sin rubor, sino además presumiendo, a servirle de alfombra para que su comparecencia parlamentaria sea lo más cómoda posible.

El País se ha comportado no como un periódico, sino como un aparato propagandístico del Gobierno. Sus periodistas no han hecho nada para saber la verdad sobre lo publicado por EL MUNDO, sino que se han limitado a hacerle un favor al ministro. Ya se lo recompensará. No lo duden.

Según los antiguos estándares de El País, la información no debe confundirse con el rumor o la insinuación. Pues bien, El País insinúa que EL MUNDO ha pagado a un imputado por los atentados del 11-M para que de la versión que le interesa al diario.

¿Tiene alguna prueba nuestro competidor de que EL MUNDO haya pagado a Suárez Trashorras?: No. ¿Han intentado sus periodistas contrastar con nuestro diario si se ha producido tal pago? : No.

Ayer, algunos de los acólitos de Prisa -que son legión- se rasgaban las vestiduras porque EL MUNDO ha dado pábulo a las palabras de los delincuentes (refiriéndose al imputado Trashorras). Pues bien, este señor, sobre el que tengo tantas reservas como el que más, no ha sido aún condenados. Sin embargo, otros delincuentes, condenado por sentencia firme del Tribunal Supremo (caso de Vera), gozan del calor de las ondas y las páginas de dicho grupo sin que eso suponga desdoro para elevadas exigencias éticas o morales. Claro, que hay delincuentes y delincuentes. El crimen, si es de Estado, tiene un pase. Ahora, si se trata de choricillos de tres al cuarto, cuidado porque ¡esos mienten! Bueno, pues eso habría que decírselo, en primer lugar, a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, que utilizan las informaciones de los confidentes (previo pago) de forma habitual y en defensa del orden público.

Trashorras, naturalmente, ha negado en EL MUNDO que él hubiese vendido dinamita a la banda de 'El Chino' (cosa de la que no tengo dudas). Ésa es su defensa. Sin embargo, su relato sobre su relación con el policía Manolón es absolutamente creíble. Si él no le hubiese informado a su controlador de la venta de dinamita a el Chino, ¿por qué iba a informarle el mismo día 11 de marzo de que los autores del atentado habían sido los islamistas y no ETA, como machaconamente afirmaba el inspector jefe de Avilés?

Además, la prueba del algodón de que Trashorras no ha modificado su testimonio (desde que pidió modificar su primera declaración pactada con la policía) en la entrevista realizada por Fernando Múgica es la grabación que hizo la policía en la cárcel de su conversación con su esposa y sus familiares en abril de 2004. En definitiva, EL MUNDO no ha violentado de ninguna manera la versión del minero sobre los hechos, como afirmaba ayer el editorial de El País.

Nuestro colega, que asumió ayer el papel de inquisidor de la ética periodistica, al menos contra EL MUNDO y la COPE, debería mirarse la viga en el ojo propio antes de ver la paja en el ajeno.

Porque, para un periódico, para un medio de comunicación, lo malo no es pagar por obtener información, sino recibir favores o prebendas del poder para ponerse a su servicio. ¿Cuánto vale la venta-regalo del porcentaje que tenía el Estado en la Cadena Ser a Polanco? ¿Cuánto vale la concesión irregular de un canal de pago de TV? ¿Cuánto supone la concesión de una licencia en abierto? ¿En cuánto se valora que no se haya cumplido una sentencia del Supremo sobre la concentración de emisoras de radio? ¿Qué precio tiene la concesión de una cadena alegal de emisoras de televisión local?... Un grupo que tiene tantas dependencias y que le debe tantos favores al PSOE debería reflexionar un poco antes de pontificar sobre amarillismo.

Suele decirse que, en periodismo, perro no muerde a perro. No es cierto. El problema es que Prisa siempre le muerde al mismo.

Publicado en el diario EL MUNDO el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“El precio que 'El País' está dispuesto a pagar” por Victor De la Serna

La expresión amarillismo procede, según algunos, de la tinta amarilla utilizada hace más de un siglo en la tira de viñetas The Yellow Kid (El chico amarillo) que publicaba el periódico sensacionalista The New York World. En realidad, parece que la acuñó en 1897 el pequeño diario The New York Press para definir el estilo de prensa de los grandes magnates que entonces se disputaban el mercado neoyorquino, William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer.

El periódico El País, en un editorial titulado «A cualquier precio», acusaba ayer a EL MUNDO de amarillismo por haber -según una suposición suya, sin el menor atisbo de prueba- pagado a un testigo del 11-M por una entrevista. Aparte de ser falso lo del pago, lo que parece desconocer El País es el significado real de amarillismo, que nada tiene que ver con pagar o dejar de pagar a las fuentes (eso se llama chequebook journalism o periodismo de chequera). Según la definición clásica, el amarillismo es «el periodismo que explota, distorsiona o exagera la información para crear sensaciones y atraer a los lectores». Es decir: exactamente lo que hacía ayer El País en la pseudoinformación que daba pie a su airado editorial.

Bajo la habitual firma de Ernesto Ekaizer, acompañado esta vez de José Manuel Romero, el diario independiente de la mañana titulaba ayer en portada: «'Mientras EL MUNDO pague, les cuento la Guerra Civil'. Las conversaciones en la cárcel de Suárez Trashorras, el minero procesado por los atentados». En la entrada de la información se remacha el mensaje implícito: EL MUNDO ha pagado a Trashorras por sus muy recientes declaraciones: «'Mientras el periódico EL MUNDO pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil española'. El ex minero José Emilio Suárez Trashorras, acusado de facilitar el explosivo con el que los terroristas del 11-M perpetraron el atentado más grave en la historia de España, se desahogaba así en la cárcel, en marzo de 2005, en una conversación con sus padres, a cuya transcripción ha tenido acceso El País. El pasado 4 de septiembre, el citado periódico publicó una entrevista con Suárez Trashorras en la que éste hace suyas las teorías conspirativas del PP».

Pero quien vaya más allá de la página 1 descubrirá, extrañado, que esa frase de Trashorras, ¡de hace año y medio! -si la creemos-, no se refiere para nada a sí mismo ni a sus intenciones, sino que son sus personales elucubraciones sobre los motivos por los que otro confidente policial, Nayo, podría haber decidido unos días antes acusarle en EL MUNDO de vender dinamita a ETA.

La distorsión y manipulación patentes en esa forma de colocar fuera de su contexto real la afirmación de Trashorras (por cierto: no figura en el sumario del 11-M y parecería que la Policía se la ha dado a El País y no al juez), en esa forma de dar con los titulares y la entradilla la impresión de que EL MUNDO compra informaciones (o falsedades, según su curiosísimo editorial), todo eso tiene un nombre: amarillismo puro y duro.

A lo largo de 17 años de intentos de desacreditar a EL MUNDO, El País ha recurrido con frecuencia a esas citas selectivas o parciales -manipuladas, vamos-, quizá por falta de argumentos veraces. Así sucedió con un peculiar florilegio de antiguos escritos de Pedro J. Ramírez sobre el terrorismo de ETA.

Hace unos meses tuvimos ocasión de señalar la habilidad de Ekaizer, uno de los firmantes de esta última pieza, para exprimir cualquier cita hasta sacar petróleo de ella. Se trataba entonces de los secuestros de la CIA, cuando El País titulaba «Un secuestrado por la CIA implica a la policía alemana en la operación» y, en su entradilla, el redactor remachaba: «El Masri asegura que durante su encierro en Kabul también le interrogó un policía alemán que no se identificó». Ahora bien, quien leyese más allá descubriría que lo que el supuesto secuestrado había dicho fue sólo: «Lo que yo no podía saber era si era un alemán de la CIA, un policía alemán o un miembro del servicio de inteligencia alemán». ¡Ah! Como entonces decíamos: si fuese EL MUNDO el que lanzase sin pruebas tan grave acusación, nos habría crucificado... El País.

Publicado en el diario EL MUNDO el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


EL MUNDO desmonta el 'engaño masivo' de EL PAIS

Por Narrador - 14 de Septiembre, 2006, 9:00, Categoría: 11-M

Radiografía de una manipulación

En su portada, el periódico 'El País' da a entender que José Emilio Suárez Trashorras confiesa haber recibido dinero de EL MUNDO por sus declaraciones de 2006... Pero en sus páginas interiores, resulta que el ex minero asturiano supone, indignado por las acusaciones contra él, que a quien debió pagar el periódico fue a 'Nayo' en febrero de 2005

MADRID.- Firmado en portada. Un raro privilegio para los redactores de un periódico como El País. La información que ayer aparecía en la primera del «Diario independiente de la mañana», que ocupó todas las tertulias radiofónicas y que encendió una viva polémica en torno a la investigación del 11-M en las horas previas a la interpelación parlamentaria del PP al ministro Pérez Rubalcaba, venía rubricado por José Manuel Romero y Ernesto Ekaizer.

La ocasión parecía merecerlo. Bajo el título «'Mientras El Mundo pague, les cuento la Guerra Civil'», atribuido a José Emilio Suárez Trashorras -el ex minero asturiano, y principal imputado en el sumario del 11-M-, El País daba a entender que éste había confesado haber recibido dinero de EL MUNDO por sus declaraciones del pasado 4 de septiembre.

El trabajo de investigación, que venía acompañado en las páginas de opinión por un editorial titulado «A cualquier precio», se apoyaba en una conversación mantenida por Trashorras con sus padres en la cárcel, en marzo de 2005, y a cuya transcripción decía El País haber «tenido acceso».

Pero resulta que, en el interior del periódico, la referida transcripción daba cuenta de una realidad bien distinta. Trashorras no decía haber recibido dinero o, siquiera, una oferta económica de EL MUNDO. Lo que decía a sus padres, lleno de indignación, en marzo de 2005, es que suponía que EL MUNDO le habría pagado a Nayo, un antiguo socio suyo en el negocio del narcotráfico, quien un mes antes-en febrero de 2005- leimplicaba a él, en una entrevista de EL MUNDO, en sus turbios negocios.

La transcripción, tal como la reproduce El País, reza así:

Trashorras: Mientras el periódico EL MUNDO pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil española. Desde que nací. Desde la Guerra Civil hasta ahora. Si te vienen con un chequecito cada... ¿Por qué piensas que lo hizo Nayo?

Padre.- Por dinero, si ya se sabe.

Madre.- Yo no sé por qué la Justicia no le cierra la boca a EL MUNDO...

Trashorras.- Porque tienen más dinero que todos ellos juntos, no te jode. Son unos mercenarios. Te pagan a ti para que cuentes cuentos.

Esto es todo. En estas 15 líneas El País concentra su presunta exclusiva. Los cronistas añaden -sin citar transcripción alguna ni fuentes policiales al respecto- que, a partir de ese momento, «Trashorras maduró su plan» y que «pidió a sus padres que le consiguieran el teléfono de Fernando Múgica», periodista de EL MUNDO.

Lo de menos, para los cronistas de El País, es que la entrevista de Múgica a Trashorras se publicara, en efecto, un año y medio después de aquel presunto «plan» del ex minero, en septiembre de 2006. Más relevante, a su juicio, es que «las respuestas del ex minero» en dicha entrevista «calcan palabra por palabra editoriales e informaciones de EL MUNDO», e «incluso, alguna de las frases más repetidas por dirigentes del PP en relación con el 11-M».

Y es que a partir de ahí -cuando sólo se ha leído columna y media de un total 11- cuando la información de El País se concentra, precisamente, y sobre todo, en referir las actuaciones del propio PP, siguiendo, en todo momento, la estela de EL MUNDO. Desembocando así en la interpelación de ayer a Rubalcaba, a la que los autores se refieren en tres ocasiones.

«Para sostener su permanente exigencia de que se sigan investigando aquellos hechos» dice la crónica, «el PP se aferra a teorías conspirativas que sugieren desde la participación de ETA en el ataque, hasta el apoyo indirecto del PSOE a la preparación del atentado».

Una labor de la que, en todo caso, responsabilizan al «líder» del partido, Mariano Rajoy, quien «ordenó la semana pasada a su grupo parlamentario, tras la publicación de la entrevista [de Trashorras], que insistiese con más preguntas sobre lo ocurrido», dando «por buena la versión de un imputado frente a la versión de las autoridades judiciales».

Para terminar, El País -hacia la mitad de su relato-, da respuesta, con la versión oficial del Ministerio del Interior, a cuatro de los interrogantes arrojados por EL MUNDO sobre la investigación del 11-M. La «inexistente tarjeta del Grupo Mondragón» encontrada en la furgoneta de los terroristas; la «custodia de la mochila» -que El País da por segura, como la Policía, pese a que el agente responsable reveló en EL MUNDO lo contrario-; la «composición de la dinamita», en la que no explica los «errores» del tédax Jesús Sánchez Manzano en la Comisión de Investigación; y la «furgoneta Kangoo», en que vuelve a confiar, sin más argumentos, en que no fue manipulada.

Una información publicada en el diario EL MUNDO el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Una vieja obsesión

'El País' se ha esforzado en intentar desacreditar las exclusivas de EL MUNDO desde su fundación

MADRID.- Desde su fundación en 1989, EL MUNDO se ha convertido en el medio de referencia del periodismo de investigación. Durante 17 años, este diario ha revelado graves casos de corrupción que afectaban al Gobierno de España y que casi siempre concluyeron en condenas en los tribunales de Justicia. En ese tiempo, El País ha hecho un importante esfuerzo de contraprogramación para refutar esas informaciones, culpando con frecuencia a EL MUNDO de fabricar teorías de la conspiración. Ibercorp, caso Palomino, GAL... Ahora toca el 11-M.

Mayo de 1992. La primera 'conspiración'

El País publicó el 31 de mayo de 1992 un editorial en el que acusaba a EL MUNDO de formar parte de una conspiración contra el entonces gobernador del Banco de España, Mariano Rubio. El diario del grupo Prisa se basó en unas cintas grabadas ilegalmente al periodista Jesús Cacho para intentar desacreditar las informaciones que éste había desvelado sobre un entramado de sociedades que generaron importantes plusvalías a través de actividades especulativas en Bolsa.

Mariano Rubio fue detenido en mayo de 1994 y pasó 14 días en la cárcel de Alcalá-Meco. Imputado por un delito de tráfico de influencias, falleció en octubre de 1999, antes de ser juzgado. Los principales implicados en el caso Ibercorp fueron condenados a penas de prisión.

Mayo de 1994. Campaña contra 'El País'

El periódico de Jesús Polanco denunció el 24 de mayo de 1994 estar «siendo objeto de una campaña deslegitimadora basada en su supuesta dependencia del Gobierno socialista». La campaña en cuestión habría sido puesta en marcha por el diario abertzale Egin y EL MUNDO «al más puro estilo goebbelsiano». Entre otros ejemplos de «manipulación basada en la difamación», El País cita que «mienten los responsables de EL MUNDO cuando aseguran que se ha vulnerado la ley en el proceso de concentración de la Ser y Antena 3».

El Tribunal Supremo dictó en junio de 2000 una sentencia en la que obligaba al grupo Prisa a deshacerse de las emisoras de Antena 3 que absorbió entre 1993 y 1994. El Tribunal Constitucional y el Consejo de Estado ratificaron ese fallo. La decisión no llegó a ejecutarse gracias a una reforma legal del Gobierno de Zapatero tras llegar al poder.

Noviembre de 1994. El 'caso Palomino'

EL MUNDO informó en noviembre de 1994 de que Francisco Palomino, cuñado de Felipe González, vendió en 1989 por 310 millones de pesetas su empresa, que estaba en quiebra técnica, a la firma CAE, que a partir de ese momento incrementó de manera espectacular sus trabajos para la Administración.

El País realizó una exhaustiva labor de contrainvestigación para calificar como «falsa» la información. Pues bien: EL MUNDO desveló en 1997 las pruebas documentales que confirmaban, además, que Palomino cobró otros 128 millones en dinero negro.

1994-1995. El 'caso GAL' y el «pulso al Estado democrático»

A partir de las investigaciones llevadas a cabo por EL MUNDO, en diciembre de 1994 Amedo y Domínguez declaran ante el juez Baltasar Garzón e implican a altos cargos de Interior en la guerra sucia contra ETA, financiada con fondos reservados del Estado. Días más tarde, este diario inició la publicación del relato detallado de los dos policías sobre la creación de los GAL y la implicación del Gobierno socialista.

En los meses siguientes, El País apoyó con titulares e informaciones las consignas del Ejecutivo de Felipe González sobre la existencia de un «pulso al Estado democrático» y dio pábulo al descrédito del juez Garzón. Barrionuevo, Vera y otros implicados encontraron acogida en las páginas del periódico de Prisa para denunciar «su indefensión» o afirmar que el magistrado «es un guiñol» utilizado «por una trama urdida» para erosionar a González.

El ex ministro del Interior José Barrionuevo y el ex secretario de Estado de Seguridad Rafael Vera fueron condenados en julio de 1998 a 10 años de cárcel. Otros cargos de la lucha antiterrorista recibieron penas que sumaban en total casi 70 años de prisión.

Enero de 1996. Pedro J. Ramírez y la 'guerra sucia'

El 29 de enero de 1996, El País incluyó, bajo el epígrafe «Pedro J. Ramírez y los GAL», cinco fragmentos de textos publicados por Diario 16 entre 1983 y 1984, cuando Ramírez era máximo responsable de ese periódico.

El País pretendía dar a entender que el actual director de EL MUNDO apoyaba entonces la guerra sucia contra ETA. Tres de esos fragmentos estaban fechados con anterioridad a la primera acción armada de los GAL, por lo que nada podían tener que ver con esa trama. Los otros dos fueron reproducidos íntegramente por EL MUNDO el día siguiente para demostrar que los párrafos escogidos por El País habían sido manipulados para, entre otras cosas, presentar una serie de frases elogiosas hacia una redada de la policía francesa como referidas al asesinato del etarra Txapela.

Diciembre de 1996. «Siempre les quedará 'El País'»

El 16 de diciembre de 1996, EL MUNDO publicó en exclusiva la primera entrega de los papeles del Cesid, la documentación de los servicios de inteligencia clasificada como secreta que confirmaba la implicación de la cúpula de Interior en los GAL. Un día después, El País difundió de una vez todos los documentos clave. La información se presentaba bajo el epígrafe «Ningún papel del Cesid menciona a los GAL». Paradójicamente, en dos de los escritos que presentaba aparecían las siglas, e incluso se mencionaba la fabricación por los servicios secretos del sello de la banda.

El día 23, Gallego y Rey publicaron en EL MUNDO una famosa viñeta en la que, parafraseando la película Casablanca, muestran cuál era el consuelo para los implicados: «Siempre les quedará El País».

Octubre de 2004. ETA y el 11-M

El 26 de octubre de 2004, El País desveló unas conversaciones -«intervenidas con permiso judicial»- de presos de ETA en la cárcel de Villabona (Asturias). En ellas, los etarras se desvinculan de la trama de los explosivos y definen a Trashorras y Antonio Toro -a los que «ni conocen»- como «descerebrados». Comenzaba así la estrategia de ir un paso por detrás de las exclusivas de EL MUNDO sobre el atentado.

Febrero de 2006. La misma vieja 'conspiración'

El 10 de febrero de este año, El País dedicó dos páginas y un espacio en portada a un extracto del libro de José Amedo en el que implicaba a EL MUNDO en una conspiración para derribar a Felipe González. Este diario replicó que «pocos asuntos pueden ser tan interesantes» como retomar la trama de los GAL.

Una información publicada en el diario EL MUNDO el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Tres visiones coincidentes de la trama de los explosivos

Lavandera, Suárez Trashorras y 'Nayo' corroboran denuncias realizadas antes del 11-M e informaciones posteriores

MADRID.- Mucho tiempo antes de los atentados del 11-M, las alarmas que saltaron en Asturias sobre el tráfico de explosivos eran numerosas y precisas. Igualmente, las informaciones y denuncias sobre la vinculación de algunos de los implicados de esta trama asturiana con ETA fueron también previas a la masacre y a que ahora algunos de los principales protagonistas corroboren los datos ya publicados.

Primero fue Francisco Javier Lavandera el que habló, tras los atentados de Madrid, sobre los múltiples avisos que las diferentes instancias del Estado habían dado sobre la trama de explosivos de Asturias a la que, presuntamente, los autores de la matanza compraron la Goma 2 que se presume que fue utilizada.

Pero también rompió su silencio en las páginas de EL MUNDO, en febrero de 2005, José Ignacio Fernández Díez, Nayo, y aportó nuevos datos sobre la trama de explosivos y sus presuntas relaciones con ETA.

Lo mismo ocurre con la entrevista publicada por EL MUNDO la pasada semana con el procesado por los atentados del 11-M José Emilio Suárez Trashorras.

En todos los casos, una parte muy significativa de sus declaraciones y de los datos que desvelaban habían sido ya puestos sobre la mesa bastante antes del 11-M o habían sido publicados por EL MUNDO atribuyendo la información a fuentes totalmente distantes de las de los citados.

Nayo, antiguo socio de José Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro, en la entrevista con EL MUNDO de febrero de 2005 indicó que sus antiguos compañeros habían sustraído Goma 2 de una mina de Avilés y que la trataban de vender a la organización terrorista ETA. «Los más de 200 kilos de Goma 2 que habían sacado de la mina los iban a cambiar por armas. Los explosivos iban a acabar en manos de ETA», aseguró entonces. «Yo no estaba en eso. Lo iban a hacer Antonio [Toro] y Emilio [Suárez Trashorras]. Ellos me lo contaban pero yo allí no me metí». «Toro y Trashorras me contaron que estaban vendiendo dinamita a ETA». «A Emilio», añadió, «cuando le hablaron de que el explosivo acabaría en manos de ETA, le importó tres narices». Nayo explicó también que los 200 kilos de explosivos los escondieron «en un armario empotrado del salón del piso de Toro».

Pero Nayo ya había puesto sobre aviso a la Justicia a comienzos de 2003 sobre el tráfico de explosivos con el que estaban relacionados sus antiguos socios. Primero fue su propio abogado, Carlos Alberto Tejeda quien, en 2003 informó al fiscal jefe de Oviedo sobre la trama que se dedicaba a la venta de explosivos a ETA. Después fue el propio Nayo quien, estando cumpliendo condena en prisión, también alertó de que Suárez Trashorras y Toro trataban de vender explosivos a ETA. Y todas estas denuncias se realizaron más de un año antes de que se produjeran los atentados. Estos mismos datos fueron también aportados por Nayo a EL MUNDO tras la masacre de Madrid.

El pasado mes de marzo, este periódico adelantó que al menos ocho agentes de la seguridad del Estado (Policía Nacional y Centro Nacional de Inteligencia) escucharon en una reunión en Avilés cómo el 17 de marzo, seis días después del 11-M, Suárez Trashorras explicó que Jamal Ahmidan, El Chino, le había contado que los etarras que fueron interceptados por la Guardia Civil en Cuenca con 500 kilos de explosivos eran amigos suyos.

Esta información provocó una nota del Ministerio del Interior desmintiendo los datos y asegurando que esas referencias no se habían facilitado a los asistentes de dicha reunión, que se produjo justo antes de que el ex minero fuera detenido.

Ahora, en la entrevista publicada por EL MUNDO, Suárez Trashorras confirma la información adelantada por este periódico y señala que El Chino le dijo que uno de los dos etarras interceptados por la Guardia Civil en Cuenca cuando se dirigía a Madrid con los explosivos era amigo de El Chino, uno de los presuntos responsables de la célula terrorista autora de la masacre, que murió en el piso de Leganés junto al resto de los integrantes del comando. En la entrevista, el ex minero también analiza la «casualidad» de que la organización terrorista ETA robara un coche para perpetrar un atentado en la misma calle en la que él tenía un garaje, en la Travesía de la Vidriera, en Avilés. ETA explosionó este vehículo con 35 kilos de explosivos en la plaza de Alfonso XIII de Santander el 3 de diciembre de 2002. «No sé por qué los etarras robaron el coche allí pero no creo en las casualidades», indicó el ex minero quien también explicó en la entrevista que él ya alertó al policía Manuel García, Manolón, al que le facilitaba todas sus confidencias, de que ETA contaba con infraestructura en Avilés y en otros lugares del Principado asturiano.

Corroboró las denuncias de Nayo y aseguró que en 2001 recibió de Manolón «encargos similares a vender explosivos a ETA. No se hizo pero sí aporté datos sobre personas y explosivos vinculados a ETA».

Francisco Javier Lavandera ha mantenido, básicamente, las mismas denuncias sobre el tráfico de explosivos en Asturias que ya puso sobre la mesa en sus conversaciones grabadas el 28 de agosto de 2001 por el agente de la Guardia Civil Jesús Campillo. Lavandera, tras poner sobre la mesa las acusaciones sobre el tráfico de explosivos en Avilés ante la Policía Nacional y ante la Guardia Civil sin obtener ningún resultado, contactó con un agente del Instituto Armado al que le contó todo sobre la trama asturiana. El agente grabó la conversación que ambos mantuvieron en 28 de agosto de 2001 y pasó la cinta con una nota aclarativa a su superior. En dicha cinta Lavandera le cuenta a Campillo la implicación directa de Antonio Toro en la venta de explosivos a gran escala. Le explica incluso que Toro le contó que disponía de 1.000 kilos a la semana para vender. Además relataba cómo Trashorras le dijo en una ocasión que necesitaba colocar 400 kilos de dinamita. Poco después, el ex minero le aseguró que ya había vendido 200 de estos kilos. Además, ya en aquella fecha, Lavandera le contó a Campillo que ya estaban buscando a alguien que supiera activar bombas con teléfonos móviles. Este fue el método utilizado por los terroristas en los atentados del 11-M.

Ahora, Lavandera, en un libro titulado A tumba abierta escrito con Fernando Múgica, insiste en denunciar que Toro y Suárez Trashorras estaban implicados en el tráfico de explosivos en Asturias. El pasado lunes, este periódico publicó un adelanto de este libro en el que Lavandera asegura: «Antonio Toro me dijo que los explosivos con los que quería comerciar eran para ETA. Me ofreció trabajar como correo para ETA y hasta quiso contratarme para asesinar a una persona». El testimonio de Lavandera coincide también con la denuncia que ya en 2003 hizo Nayo ante la Justicia y las Fuerzas de Seguridad del Estado. En cuanto a los teléfonos móviles, Lavandera indicó que el uso de estos aparatos como detonadores de bombas «era también para ETA. Toro me contó que estaban dispuestos a pagar cualquier cantidad si eso salía adelante».

Además añade: «Trashorras me aseguró en el Horóscopo [club en el que trabajaba Lavandera] que ya le habían encajado 200 kilos a ETA y que como yo no había querido, el transporte lo había hecho otro. Lo denuncié en comisaría. Poco después dos policías me sacaron sus placas: 'Si relacionas a Toro con ETA o vuelves a declarar sobre esto eres hombre muerto, te cortamos el cuello».

Una información de F. L. publicada en el diario EL MUNDO el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


EL PAIS contraataca, ABC se suma con entusiasmo

Por Narrador - 14 de Septiembre, 2006, 8:30, Categoría: 11-M

Simplemente les destacamos una frase: “la mayoría trabaja en la empresa privada y prefiere mantener sus declaraciones en el anonimato”. Es decir: esas fuentes no tienen nombre, son como apariciones fantasmales… Como no decir nada, como las fuentes confirmadas sobre la existencia de suicidas en los atentados del 11-M…


La cúpula policial de Acebes desmiente la teoría del PP sobre la conspiración del 11-M  

Madrid - Algunos de los principales mandos de la cúpula policial profesional que estaba a las órdenes de Ángel Acebes y que investigó el 11-M desde el mismo momento en que se produjo la matanza ha negado a EL PAÍS "cualquier tipo de vinculación de ETA en los atentados", así como que "exista una conspiración política o policial ni para tirar a un Gobierno ni para ocultar nada".

Los antiguos comisarios consultados por este periódico -la mayoría trabaja en la empresa privada y prefiere mantener sus declaraciones en el anonimato-, aseguran que desde que comenzaron a recoger los primeros indicios en los escenarios de la matanza "empezó a quedar claro que ETA no había participado en los atentados". De hecho, el mismo día del ataque estaba desplegado por toda España un gran operativo de seguridad en los núcleos de transporte para prevenir un atentado de la banda terrorista vasca. Lo que sí admiten es que, en el transcurso de los primeros meses de pesquisas, se cometieron fallos de investigación debidos, alegan, a las "prisas para evitar un nuevo atentado". La intentona, de hecho, se produjo el 2 de abril de 2004. Ninguno vio hecho o dato alguno que permitiera ni siquiera sospechar sobre la existencia de una conspiración urdida por sus subordinados.

El subdirector Operativo de toda la etapa del PP, Pedro Díaz Pintado, así como los comisarios generales de esa época, Jesús de la Morena (Información), Santiago Cuadro (Seguridad Ciudadana) y Carlos Corrales (Policía Científica), los más directamente implicados en las pesquisas del 11-M, permanecieron en sus cargos incluso después de que Acebes abandonara el Ministerio, el 16 de abril de 2004. Hasta ese momento, informaron directamente a Acebes y al secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa, del avance de las pesquisas casi al minuto.

Tanto los mandos de la cúpula anterior como los de la policía actual sostienen, e incluso comprometen su palabra en ello, de que durante las investigaciones del 11-M no ha surgido ningún dato que permita vincular a ETA con los atentados ni mucho menos una conspiración. Los inspectores jefes, inspectores y subinspectores implicados en las pesquisas, nuevos y antiguos, lo niegan tajantemente: "Aquí no se ha manipulado prueba alguna", declaran. Eso sí, admiten, se produjeron "al menos una veintena de fallos en las investigaciones" que, reconocen, han permitido mantener al PP y sus medios afines una teoría conspirativa que califican, sin ambages, de elucubraciones sin base, o como la ha definido el general Pedro Laguna, entonces jefe de la Guardia Civil de Asturias, "una barbaridad de mentes enfermizas"

Todos los consultados precisan que el "registro de la furgoneta Kangoo fue limpio", ejecutado con media docena de testigos, entre ellos el propio De la Morena y Díaz Pintado. Aseguran que "la única mochila bomba desactivada", también cuestionada por los teóricos conspirativos, "fue investigada profesionalmente y sin que ninguno de los casi 100 agentes que revisaron todo su contenido vieran nada raro". Explican que "desde el mismo 11-M quedó claro que el explosivo utilizado en la matanza era dinamita", como quedó por escrito el 18 de marzo, en un informe que se envió al juez. Y sentencia que el Skoda Fabia supuestamente comprado por El Tunecino a un delincuente chileno es una prueba "irrelevante", sin cuya existencia nada se alteraría, ya que la presencia de Allekema Lamari en Alcalá ya había sido comprobada por los rastros de ADN encontrados en la Renault Kangoo hallada junto a la estación de trenes de la ciudad cervantina.

La tesis de ETA, según explican, sólo pudo mantenerse hasta que surgieron las primeras pruebas. Esta línea de investigación se sostuvo por parte de los profesionales entre las 12.00 y las 15.30. A mediodía, durante una reunión en Interior, todos los cuerpos coincidieron en que "por análisis" y "por los precedentes de atentados fallidos" podría tratarse de ETA. Pero a las 15.30 ya se conocían conversaciones privadas grabadas a Arnaldo Otegi y otros miembros del entorno de ETA, en las que se negaba cualquier participación etarra, y ya había comenzado el registro de la Renault Kangoo, donde se encontró una cinta coránica, detonadores y un resto de explosivo del tamaño de una de las antiguas monedas de 500 pesetas. Todo ello fue puesto en conocimiento de Acebes y Astarloa.

Los comisarios consultados aseguran que, más allá de eso, sólo se hallaron cuestiones colaterales, de muchos años antes, que pudieran sugerir posibles contactos, sobre todo tras los muros de las prisiones, entre islamistas y etarras. Explican, además, que todas las informaciones que se facilitaron al ministro procedían de agentes profesionales, desde comisarios a agentes de la escala básica, y que no fueron ni manipuladas, ni alteradas ni retrasadas.

La cúpula policial ha recordado cómo, tras el descubrimiento de los detonadores en la Kangoo, la investigación se encaminó hacia Asturias. El primer dato fue conocido gracias a la empresa fabricante, Unión Española de Explosivos (UEE), que aseguró que esos detonadores se habían vendido en varias minas asturianas. Este dato fue comunicado a Ignacio Astarloa el mismo 11-M, durante una reunión de coordinación ante el 11-M en la Secretaría de Estado de Seguridad. Fue en ese foro en el que se decidió enviar un equipo a Asturias y que en él estuviera incluido un agente del Centro Nacional de Inteligencia, del que se dijo que tenía "contactos en la zona".

Los agentes desplazados a Asturias que interrogaron a José Emilio Suárez Trashorras niegan que el ex minero dijera nada sobre ETA, sino que el atentado "era cosa de los árabes y que podrían ser éstos con los que traficaba con hachís", según el documento entregado al juez por el comisario Miguel Ángel Gamonal. Otro documento elaborado por el agente del CNI Santiago D. informa de lo mismo.

Lo que más indigna a todos los consultados es el intento de convertir el suicidio de los islamistas en Leganés, el 3 de abril de 2004, en una operación mafiosa para ocultar pruebas. La operación de ese día fue dirigida in situ por Agustín Díaz de Mera, entonces director general de la Policía y hoy eurodiputado del PP, que estuvo acompañado, entre otros, de De La Morena, Díaz Pintado, Santiago Cuadro, y el jefe de los GEO (entonces Rafael González Cachinero). Ninguno de ellos sigue en el cargo. Muchos recuerdan cómo Díaz de Mera era el más firme convencido de la teoría islamista y de que el comando que se mató en Leganés era el autor de la matanza.

Un texto de Jorge A. Rodríguez publicado en el diario EL PAIS el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Una grabación a un jefe de ETA el día de los atentados descarta la participación de la banda

Esparza Luri: "¡A mí nadie me ha pedido material para Madrid!" 

Madrid - Las escuchas telefónicas a miembros de ETA que se estaban realizando el mismo 11-M llevaron a descartar desde ese mismo día la tesis de la autoría etarra. La Guardia Civil estaba a punto de asestar un golpe al aparato logístico de ETA y de detener en Francia a su máximo responsable, Félix Ignacio Esparza Luri. Éste tenía instalado un micrófono cercano al teléfono en la vivienda que ocupaba Paul-les-Dax, en la región de Las Landas. Cuando se difundió en los medios de comunicación la comisión de la masacre, Esparza Luri, cuya detención estaba prevista para días antes de las elecciones, mantuvo una alterada conversación telefónica en la que le dijo a su interlocutor: "¿Pero quién ha sido? ¡Si a mí nadie me ha pedido material para Madrid!". El jefe del aparato logístico se quedó tranquilo cuando el interlocutor le contestó: "No hemos sido nosotros".

Esta conversación está grabada por la Guardia Civil, motivo por el que casi desde el principio sus mandos descartaron la autoría etarra y así se lo comunicaron al secretario de Estado de Seguridad de entonces, Ignacio Astarloa, según aseguran. De hecho, algunos de los máximos responsables del instituto armado se quedaron perplejos cuando Ángel Acebes dijo, el 12 de marzo por la tarde, que ETA seguía siendo la principal teoría, pese a que ya se conocía esta conversación, el registro de la Renault Kangoo y la existencia de una tarjeta bomba desactivada que apuntaban en otra dirección.

Además, Interior sabía por entonces que el propio Arnaldo Otegi había estado haciendo llamadas durante todo el día a personas del mundo etarra en las que preguntó: "¿Hemos sido nosotros? Porque si hemos sido nosotros me tengo que ir de España". La respuesta que recibió fue: "No, no hemos sido nosotros, han tenido que ser los moros".

Esparza Luri fue detenido el 2 de abril de 2004 unas horas antes de que los autores del 11-M intentaran un atentado contra el AVE Madrid-Sevilla, a la altura de Mocejón (Toledo).

Un texto de Jorge A. Rodríguez publicado en el diario EL PAIS el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El cuento de los confidentes que 'anticiparon' el 11-M 

El PP y sus medios afines sostienen su teoría de la conspiración en torno a los atentados basándose en testimonios corregidos y contradictorios de delincuentes, algunos imputados por el juez

Madrid - "No hay relación entre la intervención de Irak y los ataques del 11-M. Ninguna conexión. Absolutamente ninguna conexión. Más aún. Usted conoce hoy por hoy a algunos de los responsables de los ataques, pero no sabe quién ideó el ataque, quién es el líder, quién establece y aporta los medios para el ataque, quién definió el soporte logístico...", explicó José María Aznar el pasado 24 de julio en el programa de la BBC Hard Talk.

En los primeros días de septiembre pasado, el diario El Mundo publica una entrevista con José Emilio Suárez Trashorras, ex minero asturiano en prisión desde el 17 de marzo de 2004. El juez Juan del Olmo le acusa por el presunto delito de proporcionar a los terroristas islamistas los explosivos utilizados en el atentado del 11-M. De ser, pues, cooperador necesario.

El caso es que Suárez Trashorras dice ahora esto: "No pongo en duda que los autores materiales fueran musulmanes, pero seguro que recibieron ayuda externa. Es imposible que se lleve a cabo una operación de esa envergadura, estando todos, absolutamente todos, controlados". Acusado por el juez de ser el apoyo externo logístico de los terroristas, Suárez Trashorras es, sin embargo, quien, a través de un periódico que le presenta con comprensión, denuncia ahora la existencia de "ayuda externa".

Suárez Trashorras añade: "Es imposible que los autores actuaran sin el beneplácito de las Fuerzas de Seguridad, teniendo como tenían seguimientos telefónicos y personales y a confidentes infiltrados". El acusado juega con su credencial de confidente policial para sostener sus afirmaciones.

Durante dos años, el citado periódico y el diputado Jaime Ignacio del Burgo, miembro del Partido Popular en la Comisión parlamentaria de Investigación del 11-M, han cultivado la relación con otro personaje estelar en la cocina de la teoría de la conspiración. Se trata del ciudadano marroquí Rafa Zouhier.

Acusado de participar en la entrega de explosivos a los terroristas islamistas, Zouhier ha implicado a Suárez Trashorras y a su cuñado Antonio Toro en la venta de dinamita. Zouhier, asimismo, reveló que en su calidad de confidente policial había advertido a sus jefes de la UCO, bastante antes del 11-M, de que habían ofrecido el explosivo a ETA. El Mundo publicó numerosas cartas de Zouhier, quien se convirtió en un elemento clave para cimentar la conspiración.

A primeros de octubre de 2004, el diputado Jaime Ignacio del Burgo envió a Zouhier, en prisión, un largo cuestionario. Una vez recibidas sus respuestas, las entregó al citado periódico, según deja constancia en su libro 11-M Demasiadas preguntas sin respuesta, publicado por La esfera de los libros, editorial vinculada a El Mundo. En rigor, el PP y el periódico mantienen, según se desprende de la versión de Del Burgo, una división de trabajo sobre el 11-M.

Zouhier señalaba que Toro y Trashorras ofrecieron dinamita a ETA. Preguntado por Del Burgo sobre la banda, Zouhier señaló: "Yo no tengo ninguna relación o casi ninguna con Trashorras. Para mí el jefe era Toro... Trashorras es un tonto...".

El citado diario también se apoyó en otros dos delincuentes relacionados antiguamente con la banda de Toro y Suárez Trashorras. Tanto Francisco Javier Lavandera, ex portero en un club nocturno, como José Luis Fernández Díaz, Nayo, hicieron su aparición en el periódico. Ambos unían sus voces en un coro para denunciar a Suárez Trashorras y asegurar que habían informado en calidad de confidentes, a los jefes policiales de Asturias, sobre el riesgo de venta de explosivos a ETA que suponía la banda de Trashorras. Fue cuando Nayo hizo sus declaraciones al diario, en febrero de 2005, Suárez Trashorras, en una conversación con sus padres, interceptada en Alcalá-Meco, en marzo de 2005, mencionó el asunto. "Mientras el periódico El Mundo pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil española...", dijo Trashorras.

En marzo de 2006, Rafa Zouhier, metía más presión, acusando, a través del mismo diario al ex minero. "Suárez Trashorras sabe mucho más de lo que ha dicho o declarado, pero no le interesa declarar porque tiene miedo. Yo le aconsejo que lo haga porque será mejor para todos y se aclararán muchas cosas...".

Después de dos años de acecho, Suárez Trashorras recoge el guante y responde, en la citada entrevista a El Mundo de primeros de septiembre utilizando la mayor parte de los argumentos que ha podido leer en el mismo periódico y en el diario Libertad Digital sobre la presunta conspiración. Al mismo tiempo, rechaza, lógicamente, su participación en los atentados que le imputa el juez Del Olmo.

Los testimonios de los cuatro delincuentes (Suárez Trashorras, Zouhier, Lavandera y Nayo) fueron presentados, a cada paso, como claves para resolver los presuntos enigmas existentes. Los dos implicados en el 11-M (Suárez Trashorras y Zouhier) buscan mejorar su situación procesal respectiva, por lo que su enfrentamiento es total. Los otros dos tienen sus intereses particulares.

¿Por qué acudir a estos cuatro delincuentes? "Estos personajes son prototipos de delincuentes de medio pelo que suelen aportar informaciones a la policía y la Guardia Civil", explica a EL PAÍS un responsable policial con el PP y con el PSOE. "Si El Mundo les utiliza, o ellos utilizan al diario, según se vea, es porque resulta muy fácil. Nadie va a cuestionar las afirmaciones que hacen. La manipulación es sencilla y cómoda", precisa.

Un juez que prefiere mantener el anonimato, consultado sobre las contradicciones en la instrucción del caso del 11-M, señala que como en todo sumario existen. "Hay cabos sueltos, contradicciones, testigos que malinterpretan o distorsionan, agentes y confidentes que enredan, chapuzas policiales. Los abogados defensores atacan esos puntos débiles e intentan crear dudas razonables en los magistrados y jueces ante los recursos y el juicio oral. Las teorías conspirativas sirven, pues, a los acusados para defenderse. Claro que en el caso del 11-M se han traspasado las líneas rojas", explicó.

Es lo que creen no pocos responsables de la lucha antiterrorista. "Yo soy de derechas. Lo digo porque es verdad. Y me tocó investigar a los primeros sospechosos del 11-M. Y por sostener que ETA no tiene ninguna presencia en los atentados no pueden meterme en la conspiración. Es una locura. Hemos sido nosotros quienes practicamos las primeras y más importantes detenciones en este caso. Nuestros jefes permanecieron varios meses, después del cambio de Gobierno, al frente de las instituciones policiales que realizaron la investigación".

La ilusión del PP ha sido expuesta por el diputado Del Burgo en su libro: "Si Dios no lo remedia, dentro de 50 años tal vez haya españoles que se formulen la misma pregunta que aún hoy se hacen muchos norteamericanos: ¿quién mato a Kennedy?".

Un texto de E. Ekaizer y J. M. Romero publicado en el diario EL PAIS el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Manuscrito de Suárez Trashorras: "No tenía ni idea de lo que iba a pasar en Madrid"

El ex minero José Emilio Suárez Trashorras volcó en un manuscrito su versión sobre lo ocurrido el 11-M. Lo hizo un mes después de llegar a la cárcel en forma de carta remitida a Manuel Rodríguez, el policía de Avilés del que era confidente. Esa misiva fue intervenida en la cárcel debido a que se trataba de la comunicación de un preso detenido por terrorismo. La transcripción de esa carta figura en el sumario del 11-M. Lo que sigue es un resumen de la misma:

"Querido Manolo:

Te escribo esta carta aunque te parecerá raro o extraño pues me ha dicho María que te encuentras bajo de ánimo y que me has mandado un abrazo. Te lo devuelvo de todo corazón, quiero que tengas claro que jamás he nombrado ante el juez que yo colaboraba con nadie, sino que ha sido el comisario que estuvo ahí en Avilés. En mi declaración, ni tan siquiera he dicho tal cosa, pues sería incapaz de hacerlo sin antes haber obtenido tu autorización, pues hacía ti nada más tengo muestras de agradecimiento.

Ha sido de las pocas, por no decir la única persona, a parte de María, que me ha tendido una mano para salir del ambiente marginal de las drogas en el que me encontraba sumido. Te ha de quedar muy claro que siempre defenderé ante quien haga falta tu honradez, honorabilidad y ejemplaridad en tu trabajo. Ya quisiera España tener muchos policías como tú, con tanta dedicación y buen hacer en su trabajo. También quiero decirte que me siento orgulloso de haber colaborado contigo, pues yo creo en las personas no en el conjunto y lo volvería a hacer tantas veces como fuese necesario, pues creo que has hecho un excelente trabajo en la lucha contra el narcotráfico en Asturias.

No se le puede pedir mayor eficacia a un agente con los medios y las limitaciones con las que te has encontrado por estar destinado en una comisaría de un pueblo pequeño. Hemos de tener la conciencia tranquila pues sabes bien que por lo menos de mi parte, no tenía ni la menor idea de lo que iba a ocurrir en Madrid. Y cuando tuve la mínima oportunidad te lo dije, pues empecé a sospechar en ese momento, pero ya era por desgracia demasiado tarde y habían muerto inocentes. Tú debes de tener la conciencia también muy tranquila, pues has cumplido con tu trabajo y, aunque demasiado tarde para los que ya habían muerto, se ha logrado arrestar a parte de los culpables (...)".

El PP ha defendido la tesis de que Trashorras informó al policía de Avilés de que sus amigos "moritos" estaban traficando con explosivos.

Un texto publicado en el diario EL PAIS el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Las contradicciones caracterizan el testimonio de Suárez Trashorras en el sumario del 11-M

MADRID. «Mientras «El Mundo» pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil española». El comentario de Emilio Suárez Trashorras a sus padres en el transcurso de una conversación con éstos en la cárcel en la que el ex minero asturiano cumple prisión preventiva por el 11-M vuelve a apartar la teoría de la conspiración en los atentados de Madrid. El testimonio de este procesado -al igual que en su momento las cartas del también acusado Rafa Zouhier- ha sido utilizado para cuestionar y enturbiar dos años de investigaciones policiales y judiciales.

Cinco meses después de que el juez Juan del Olmo dictara el auto de procesamiento, y a cuatro días de la celebración de las vistas de apelación contra esa resolución, se ha conocido la conversación en la que Suárez Trashorras reconoce que contaría lo que fuera por dinero. Fuentes de la Audiencia Nacional recuerdan que, más allá del lógico (y legítimo) interés de un procesado por exculparse de las imputaciones que recaen sobre él, no es la primera vez que se pone en duda la credibilidad de Suárez Trashorras, un procesado sobre el que recaen gravísimas acusaciones.

Apenas nueve meses después de los atentados de los trenes. Del Olmo ya apuntaba que la credibilidad de las manifestaciones de Trashorras (confidente de la Policía y procesado como cooperador necesario), Rafa Zouhier (presunto colaborador de la matanza y confidente de la Guardia Civil) y Antonio Toro (cuñado de Trashorras y también de la trama asturiana) «se ve debilitada por la falta de una manifestación precisa (...) y la existencia de una estrategia o planificada aportación de datos con arreglo a intereses que deberán ser ponderados en su globalidad».

Cuando el magistrado dictó aquella resolución, que se conoció varios meses después, Suárez Trashorras ya había declarado cuatro veces ante el juez mostrando cada vez versiones distintas sobre los mismos hechos. Así, pasó de asegurar que nada más producirse los atentados supo que habían sido los «moritos» a negar que tuviera conocimiento de que «El Chino», la persona a la que vendió los explosivos y que se suicidó en Leganés, era un islamista radical. De igual forma, pasó de decir que informó a la Policía del tráfico de explosivos a negar que lo hubiera hecho, como también negó que lo que vio en el maletero del coche de los presuntos autores de la matanza de Madrid fueran explosivos, lo que anteriormente sí había confesado.

Lo cierto es que el juez Del Olmo está convencido de que Suárez Trashorras conocía el destino de los explosivos que facilitó a la célula de Madrid e «igualmente tenía conocimiento del radicalismo de Jamal Ahmidan («El Chino»). Tanto es así que se trata del único procesado por 192 muertes (las de los trenes y la del geo de Leganés), mientras que hay otros que lo están por las de los trenes. Por tanto, concluyó Del Olmo, Trashorras es el «elemento nuclear de la trama organizativa y humana que presuntamente facilitó la recepción de explosivos y detonadores».

No es el auto de procesamiento la única resolución en la que se asegura que este procesado fue la persona que suministró la dinamita de la matanza. También consta así en la sentencia que condenó a un menor por participar en el traslado de los explosivos: «A principios de enero de 2004, [«El Gitanillo»] tuvo conocimiento de que Trashorras estaba robando explosivos y facilitándoselos a las personas de raza árabe», se señala como hecho probado.

Su esquizofrenia no le exime de responsabilidad

La capacidad de entendimiento y comprensión de las acciones que lleva a cabo Emilio Suárez Trashorras no está mermada pese a que padece un trastorno psíquico, como es la esquizofrenia. Así lo aseguran los especialistas médicos en los informes que han aportado al juez durante la instrucción del 11-M. Esto significa que, según los médicos, no es válida la estrategia de utilizar la enfermedad como eximente -o, en su caso, atenuante- de la responsabilidad penal del ex minero.

El presunto jefe de la trama asturiana ha manifestado en cartas escritas desde la prisión a su esposa -también procesada- su intención de utilizar la esquizofrenia como argucia para librarse de una larga condena. «Esto del psiquiatra es el paso previo para que pueda cumplir mi prisión [preventiva] en casa, como me ha dicho el abogado (...)». En el locutorio de la prisión, confesó a sus padres su intención de cumplir la pena en un centro psiquiátrico, no penitenciario, en caso de ser condenado; también les dijo que a veces se negaba a tomar la medicación.

Un texto de N. V. y N. C. publicado en el diario ABC el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


La Interpelación sobre el 11-M en los Medios Nacionales

Por Narrador - 14 de Septiembre, 2006, 7:00, Categoría: 11-M

Rubalcaba ridiculiza la búsqueda de la verdad del 11-M sin responder a nada

MADRID.- Todo era previsible, y todo sucedió tal y como se esperaba. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, no aclaró ayer las incógnitas que le planteó el portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Eduardo Zaplana, sobre los atentados del 11 de Marzo de 2004 en Madrid. Y los populares opinaron que el ministro ridiculizó el interés de su grupo en aclarar la verdad sobre la mayor masacre terrorista de la Historia de España.

El ministro acusó al PP de defender que el 11-M fue el fruto de «una conspiración» para «echarles a ustedes del poder». Pero no se quedó ahí: añadió que en Estados Unidos también existen «teorías conspirativas» similares a ésa, una de las cuales consiste en decir que el atentado del 11-S en aquel país «no es obra de terroristas islamistas, sino que fue el presidente Bush quien voló las Torres Gemelas para justificar el ataque a Irak». En las filas populares hubo rumores y comentarios.

Hace más de un año -exactamente, el 30 de junio de 2005- que el Pleno del Congreso debatió y dio por cerrados los trabajos de la comisión parlamentaria que durante un año investigó los atentados del 11 de Marzo de 2004.

Desde entonces, el PP ha intentado en numerosas ocasiones, y siempre sin éxito -con preguntas, peticiones de comparecencias de miembros del Gobierno y otras propuestas, rechazadas siempre por la mayoría socialista-, que el Pleno volviera a debatir este asunto. Ayer lo logró, porque presentó una interpelación urgente, referida al «esclarecimiento de la verdad» de esos atentados, una iniciativa que la mayoría parlamentaria no puede legalmente rechazar.

El portavoz del PP, Eduardo Zaplana, recordó al ministro del Interior que todavía existen «muchas más sombras que luces» en este caso, tal y como reconoce incluso el propio juez instructor en el escrito por el que acordó concluir esta investigación. A modo de ejemplo, le recordó algunas: no se sabe el número exacto de personas que participaron en el traslado y colocación de las bombas, ni quiénes las montaron y las dejaron en los trenes, tampoco quiénes fueron los autores intelectuales de esos atentados ni el tipo de explosivo utilizado.

Zaplana continuó con más contradicciones y preguntas: por qué la Dirección General de la Policía dijo en marzo de 2006 que una de las pruebas, la famosa mochila encontrada en Vallecas, había estado permanentemente custodiada y en un informe policial posterior -desvelado en su día por EL MUNDO- se indica que «pudo ser manipulada»; cómo es posible que el jefe de los Tedax -especialistas en explosivos- se equivocara cuando compareció en el Congreso de los Diputados; por qué no se conocen los informes sobre los explosivos...

«Cuesta creer que fuera casualidad que ETA robe un coche en el mismo callejón en el que reside el principal imputado de estos atentados; cuesta creer que sea una práctica habitual de la policía conservar en el domicilio particular del jefe de los Tedax la prueba clave [la mochila]; cuesta creer que dos policías que revisan una furgoneta con perros no encuentren ningún objeto y después salgan de esa furgoneta 61 evidencias clave para sostener la versión oficial; cuesta creer que el jefe de la desactivación de explosivos se equivoque en sede parlamentaria; cuesta creer que en un país donde ha habido decenas de atentados con explosivos, en el más importante se contaminen las pruebas y haya errores de transcripción; cuesta creer que, tras 12 explosiones en lugares distintos, no sea posible encontrar restos [del explosivo utilizado]. Tras 12 explosiones, dos de ellas controladas por los Tedax, no es que cueste creerlo, es que no puede ser», dijo.

«Y el Gobierno tiene la obligación de salir al paso de cuantas contradicciones y debilidades hacen que el sumario no garantice que paguen los que tienen que pagar», añadió Zaplana. El ministro Pérez Rubalcaba comenzó recordando a las víctimas -191 muertos y 1.500 heridos- y provocó los aplausos de su grupo parlamentario cuando resaltó la paradoja que supone que él tenga que explicar ahora «lo bien» que investigaron las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado mientras era ministro del Interior Angel Acebes, del Partido Popular.

No entiende Rubalcaba qué motivos llevan al PP a pensar que existió una conspiración. No cree que lo hagan porque quieran «reescribir la historia» de lo que ocurrió aquellos días. «Yo creo que tiene que haber algo más, señores del PP. Algo que tiene que ver con su pérdida de autonomía política. Ustedes, al traer este debate aquí, no lo hacen en servicio a la verdad, ni siquiera en servicio a su verdad, la que resultó falsa. Ustedes lo hacen y vienen por orden de quien manda en su partido, que no se sienta en la calle Génova», dijo.

Pérez Rubalcaba dijo que, en este caso, sí ha existido una conspiración. Pero no para echar del Gobierno al Partido Popular, aclaró, «la que protagonizaron ustedes [el PP] para engañar a todos los españoles».

Al portavoz del PP no le convencieron nada las manifestaciones del ministro. «Nos ha defraudado», le dijo. «El que era ministro del Interior», añadió, en referencia a Angel Acebes cuando ocurrieron los atentados, «facilitó toda la información que usted en estos momentos oculta a la Cámara y a la sociedad española».

Zaplana dijo que el ministro, al negarse a responder a sus preguntas, le recordaba ayer a «otras épocas», en referencia a la etapa de Felipe González, cuando desde el Gobierno decía que «no se podría demostrar nada» sobre los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) y utilizaba «malas artes» para taparlo. «Para desgracia de ustedes, se demostró todo», subrayó.

Al responderle, el ministro indicó que el 11-M está en manos de un juez, reiteró que no se ha encontrado ninguna relación de ETA con los atentados y consideró «una inmoralidad» que el PP lleve el debate sobre esta cuestión al Congreso de los Diputados.

En sus intervenciones, Zaplana acusó a Rubalcaba de «faltar a la verdad». El ministro dijo que fue el PP el que llevó a España a «una guerra con mentiras».

El portavoz popular exigió al Gobierno que informe y aclare las contradicciones. Los diputados del PP aplaudieron a su portavoz y los del PSOE a su ministro. Una vez más, el atentado más trágico de España sirvió para enfrentar al Gobierno y al principal partido de la oposición. Porque ayer todo era previsible, y todo sucedió tal y como se esperaba.

Una información de Agustin Yanel publicada en el diario EL MUNDO el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Lo que al PP le «cuesta creer» sobre la investigación policial

Zaplana ironiza sobre que no quedaran restos de dinamita tras las 12 explosiones o que la Policía guardara pruebas clave en casa

MADRID.- Eduardo Zaplana desgranó en la primera parte de su intervención hasta 13 cuestiones que forman parte del sumario o de la verdad oficial acerca de los atentados y que a juicio del PP desafían la lógica y el sentido común. Éstas son seis de ellas:

«Mire, señor ministro», dijo para empezar: «Cuesta creer, sinceramente, que fuera por casualidad que la banda terrorista ETA robe un coche en el mismo callejón en el que reside el principal imputado de estos atentados». «Cuesta creerlo, pero puede ser», ironizó.

«Cuesta creer que sea una práctica habitual de la Policía conservar en el domicilio particular del jefe de los Tedax la prueba clave que ha guiado toda la investigación». «Reconocerán que cuesta creerlo, pero puede ser», volvió a ironizar.

«Cuesta creer», continuó recitando, «que dos policías que registran una furgoneta con perros no encuentren ningún objeto, y que después, de esa furgoneta salgan 61 evidencias clave para el sostenimiento de la versión oficial». «Cuesta creerlo también, pero puede ser», insistió.

«Cuesta creer que el jefe de la desactivación de explosivos de este país se equivoque, en sede parlamentaria, sobre el elemento central del debate político, los explosivos que fueron utilizados en los atentados y que eso permita sostener la versión oficial». «Cuesta creerlo», repitió, «pero no seré yo quien diga que eso no puede ser».

«Cuesta creer que en un país donde, por desgracia, ha habido decenas de atentados con explosivos, en el más importante se contaminen las pruebas y haya errores de transcripción en un laboratorio oficial». «Cuesta creerlo», remachó, «pero puede ser».

«Cuesta creer que tras una explosión no se encuentren restos. Cuesta creer que tras dos explosiones no se encuentren restos suficientes. Pero tras 12 explosiones, dos de ellas siendo controladas por los Tedax a los que suponemos cierta experiencia, sin duda, no es que cueste creerlo es que, además, sinceramente no puede ser». «Simplemente», terminó su particular rosario, «no puede ser».

El portavoz popular acusó al ministro del Interior de tener una «responsabilidad directa en la debilidad de la instrucción del sumario», y le pidió cuentas, además, en su discurso sobre las contradicciones habidas en torno a la mochila de Vallecas.

«O bien la Dirección General de la Policía», afirmó Zaplana, «se equivocó en su nota del mes de marzo de 2006 al afirmar que no se rompió en ningún momento la cadena de custodia de la ya famosa mochila de Vallecas y que, por tanto, 'nunca pudo ser objeto de manipulación' o bien falta a la verdad el informe final de la UCI y la UCIE, dos unidades dependientes de la Comisaría General de Información que, además, afirma, sin explicarlo, que 'la mochila pudo ser manipulada en Ifema'».

El dirigente popular preguntó a Rubalcaba «por qué no se ha investigado ni se ha salido al paso de una contradicción que deja en entredicho una pieza clave del sumario». Pero, además, le advirtió de que su omisión sólo beneficia a «los abogados defensores de los imputados».

Ésta fue, de hecho, una de sus más directas acusaciones: «Presentamos esta interpelación», dijo Zaplana al comienzo, «porque el Gobierno, y en concreto usted, señor ministro del Interior, tiene una responsabilidad directa en la debilidad de la instrucción del sumario». Una «debilidad» que, según insistió Zaplana, el propio juez Del Olmo reconoce expresamente en sus autos.

TRES PREGUNTAS SIN RESPUESTA

1.- «¿Por qué negó usted que se destruyeran pruebas relacionadas con el 11-M, cuando la propia Policía reconoce al juez haber destruido las cintas de audio de la intervención policial en el piso de Leganés? ¿Qué prisa había, señor Rubalcaba? ¿Qué prisa había por desguazar los vagones de los trenes? ¿Dónde están esos trenes? ¿Sigue teniendo la Policía bajo su custodia la Renault Kangoo o el Skoda Fabia? ¿Sigue teniendo las pruebas bajo su custodia?».

2.- «¿Por qué aseguró que su Ministerio no estaba obstruyendo la labor del juez cuando el propio juez ha tenido que reclamarles informes con demoras de más de un año en la entrega?».

3.- «¿Por qué no ha querido reconocer, aun a costa de contradecir al sumario, que a uno de los supuestos cerebros del atentado (el conocido como 'El Chino') se le suspenden las escuchas telefónicas el mismo 12 de marzo? ¿Qué explicación existe para ello? ¿Por qué no la cuentan?».

Una información de Agustin Yanel publicada en el diario EL MUNDO el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El PP vuelve a pedir al Gobierno que cuente «la verdad» sobre el 11-M

Madrid- Esclarecer la verdad del 11-M. Dos años y medio después del mayor atentado terrorista de la historia de España, que se saldó con 191 muertos y más de 1.500 heridos, el Partido Popular preguntó ayer de nuevo en la Cámara Baja sobre los interrogantes que, a su juicio, se mantienen abiertos tras el cierre oficial del sumario de la masacre.

El portavoz del PP, Eduardo Zaplana, subió al estrado para exigir de nuevo al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que explique las «contradicciones» de la investigación. «El Gobierno tiene la obligación constitucional y moral de explicar qué pasó entonces y desde entonces», expuso Zaplana, que acusó al ministro de «ocultar información a los españoles», y advirtió al Ejecutivo de que el Partido Popular seguirá reclamando respuestas «porque nos obliga nuestra responsabilidad y nuestra conciencia».

Contradicciones

Según el dirigente popular, las «incesantes revelaciones sobre los atentados confirman que siguen existiendo más sombras que luces» en la investigación y así destacó la «debilidad sobre la que se asienta el sumario y la ineficacia de la investigación». «No se establece quienes son los autores intelectuales de los atentados ni quienes montaron las bombas ni las dejaron en los trenes», afirmó Zaplana, que denunció el «inexplicable conformismo del Gobierno» ante las «contradicciones» en las que incurre el sumario.

Zaplana aseguró que destacados funcionarios del Ministerio del Interior «han omitido, falseado y tergiversado la verdad» y acusó a Rubalcaba de tener «una responsabilidad directa en la debilidad de la instrucción del sumario». «Todas las sospechas de ocultación, manipulación o falsificación de pruebas apuntan siempre en la dirección de los altos cargos» de Interior, manifestó.

Por su parte, Pérez Rubalcaba denunció que la única «conspiración» la organizó el Partido Popular «para engañar a todos los españoles» y manifestó que, en su opinión, traer de nuevo este debate a la Cámara Baja «es una inmoralidad».

Rubalcaba replicó asegurando que «el proceso está judicializado. Todo lo que sabe el Ministerio del Interior lo sabe el juez». Así, señaló que «todos los documentos relevantes los tiene el juez», pero que los «documentos que demuestren la relación entre ETA y el 11-M no los tienen ni en ministerio ni el juez, porque no existen». Además, señaló «si creen que a ETA se la deben de creer siempre», en relación al comunicado de la banda en el que negaba cualquier relación con los atentados.

Una información de R. N. publicada en el diario LA RAZON el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Rubalcaba acusa al PP de querer "tapar sus vergüenzas" con su "delirio" del 11-M

Zaplana: "La ocultación o falsificación de pruebas apunta hacia el Ministerio del Interior"

Madrid - El PP llevó ayer al Congreso la teoría de la conspiración sobre el 11-M para reintentar que el actual Gobierno aclarase qué hicieron los populares cuando gobernaban. Eduardo Zaplana, portavoz parlamentario del PP, acusó a mandos de su propia cúpula policial de manipular y mentir sobre la masacre y al actual Ejecutivo de "ocultar la verdad", para lo que incluso citó a los GAL. Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, acusó al PP de montar "un delirio" para "tapar sus vergüenzas", y declaró que la única conspiración fue la que urdió el Gobierno de José María Aznar "para engañar a los españoles".

La última parte de la sesión de control del Congreso pareció un remedo de la película El día de la marmota. Zaplana y Rubalcaba se enfrentaban una vez más a vueltas con el 11-M dos años y medio después. El portavoz popular arrancó su discurso de interpelación parlamentaria aludiendo a las "incesantes revelaciones" sobre la masacre, que, dijo, confirman que "hay más sombras que luces sobre el atentado".

Zaplana repitió algunas de las preguntas que ya ha hecho su partido por escrito para sostener que las "lagunas y flagrantes contradicciones" entre la investigación judicial y la parlamentaria necesitan una explicación. Seguidamente acusó al jefe de la Unidad Central Operativa (Félix Hernando, nombrado por el PP) y el jefe de los Tedax (Juan Jesús Sánchez Manzano, también nombrado por el PP) de haber "omitido, falseado o tergiversado la verdad ante la Cámara". A su juicio, "todas las evidencias y sospechas de ocultación, manipulación o falsificación de pruebas apuntan siempre en la misma dirección, hacia altos cargos del Ministerio del Interior".

En definitiva, Zaplana acusó a Rubalcaba de "tener una responsabilidad directa en la debilidad de la instrucción del sumario". Para demostrarlo no dudó en descalificar investigaciones elaboradas cuando él era ministro y su compañero en la bancada popular, Ángel Acebes, titular de Interior. A vuelapluma volvió a pasear la mochila de Vallecas, la Renault Kangoo, el Skoda Fabia, las escuchas suspendidas a Jamal Ahmidan, El Chino, el robo de un coche por parte de ETA en Avilés... Todo ocurrido, menos el hallazgo del Skoda, mientras Zaplana era miembro del Gobierno.

Rubalcaba inició su réplica con un recuerdo a las víctimas y pasó al ataque. "Hoy comparece este Gobierno una vez más para explicar qué se hizo bajo el mandato del Gobierno anterior", dijo tras recordar que, aún con Acebes en Interior, ocurrieron el 11-M y los hechos conexos, se hizo el grueso de las pesquisas (la tesis inicial no ha cambiado) y hubo 42 arrestos. "Eso permitió decir al señor Acebes que el núcleo central que perpetró la masacre está detenido o muerto en suicidio. Tenía razón".

El ministro subrayó la paradoja de que "quienes mandaban en el Ministerio del Interior desacrediten la tarea de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, incluso la de los profesionales que entonces las mandaban". Rubalcaba cree que eso tiene dos explicaciones. La "suave" es que el PP cree "que les ocultaron pruebas de que era ETA". La "más siniestra" es que "hubo una conspiración para echarlos del poder con el PSOE al frente". Ninguna de las dos, sostuvo, son posturas que pueda mantener "un partido responsable".

Rubalcaba aseguró que esta actitud del PP en el Congreso ni siquiera obedece a una búsqueda de la verdad, "Ustedes lo hacen por orden de quien manda en su partido, que no se sienta en la calle de Génova [sede del PP]", en referencia al director de El Mundo, Pedro J. Ramírez. El ministro descalificó a dos de los últimos entrevistados por este diario, el acusado de 192 asesinatos José Emilio Suárez Trashorras y el ex mercenario Francisco Javier Lavandera, amigo de una diputada del PP y cuyo libro de memorias ha escrito un periodista del citado diario.

Fue entonces cuando Rubalcaba calificó de "delirio" la tesis popular y acusó a ese partido de montar "una guerra de mentiras", de "intrincadas teorías conspirativas" para "evitar que se llegue a la verdad". "Sólo quieren tapar sus vergüenzas, porque sí hubo una conspiración", concluyó: "La que protagonizaron ustedes para intentar engañar a los españoles".

Zaplana le replicó fiero. Volvió a defender que su Gobierno dijo la verdad y volvió a acusar a Rubalcaba de no querer decir la verdad. "Si no tienen nada que ocultar ni ninguna responsabilidad, ¿por qué tienen esos nervios?", preguntó Zaplana. Éste citó las investigaciones aún abiertas del 11-S (sin detenidos) y del 7-J de Londres, para, por fin, mentar a los GAL: "Hoy hacen lo mismo que en otras épocas, cuando dijeron que no se podía demostrar la verdad de nada y se demostró, para desgracia de ustedes y de la sociedad".

Rubalcaba, al contestarle, subrayó cómo el PP cambia de teoría cada vez que se le agota la anterior, y cómo de ETA ha pasado por los servicios secretos marroquíes o franceses, una conspiración montada por miles de mentes criminales, o un golpe de Estado. Para ello, dijo, no ha dudado en "glorificar a algunos miserables" y en hacer "el favor más grande a las tesis de la defensa de la historia de la justicia española". Y aclaró que ni en EE UU ni en Reino Unido, donde también hay teorías conspirativas, ningún partido sometería al Parlamento "al bochorno que son sus delirios", algo que no dudó en calificar de "inmoral".

Un texto de Jorge A. Rodríguez publicado en el diario EL PAIS el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

El Gobierno llama inmoral al PP por dar pábulo al testimonio en prensa de acusados del 11-M

MADRID. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, no hicieron ayer en el Congreso una reentrada pacífica al nuevo periodo de sesiones. Con motivo de una interpelación urgente presentada por el Grupo Popular «sobre el esclarecimiento de la verdad de los atentados del 11-M», ambos reeditaron una bronca parlamentaria de tal magnitud que llegó a eclipsar el primer cara a cara de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Incluso, dio la impresión de ser una «prórroga» de los momentos más tensos de la comisión de investigación.

Básicamente, el debate consistió en un duro ataque de Zaplana al Gobierno, al que acusó directamente de «ocultar información» sobre los atentados para que no se conozca la verdad y de «reírse de la tragedia»; y en una réplica de Rubalcaba, más dura incluso, en la que acusó al PP de «inmoral» por insistir en llevar al Congreso el debate sobre una inexistente «teoría de la conspiración» impulsada junto al diario «El Mundo», al que el ministro del Interior no citó expresamente. Desde la tribuna, Rubalcaba recurrió a la fórmula de golpear a ese periódico en el rostro de Zaplana y del PP.

Esta pugna vino precedida de sendas informaciones en «El País» y en el diario ya citado. El primero había revelado una conversación grabada a José Emilio Suárez Trashorras en prisión en la que asevera que «mientras el periódico «El Mundo» pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil». El segundo negaba haber pagado a Trashorras por sus revelaciones sobre el 11-M y acusaba a «El País» de manipulación informativa.

En este ambiente, Zaplana y Rubalcaba convirtieron la tribuna del Congreso en un ring de boxeo... dialéctico, se entiende. El portavoz del PP entró a saco: «el Gobierno oculta información»; «el sumario judicial del 11-M no garantiza que paguen los que tienen que pagar»; «el auto de procesamiento no establece quiénes son los autores intelectuales de los atentados, ni siquiera quiénes montaron las bombas; ni quiénes las dejaron en los trenes; por no saber, no se sabe ni el tipo específico de explosivo que estalló»; «existen numerosas contradicciones» que ni el Gobierno ni el juez han aclarado; «el jefe de la UCO o el jefe de los TEDAX han omitido, falseado y tergiversado la verdad en esta Cámara»; o «el comportamiento del PSOE es poco serio, poco riguroso y poco digno», fueron algunas de sus afirmaciones.

Zaplana recordó además que el Gobierno tiene la obligación «constitucional y moral» de investigar qué ocurrió «realmente» para que el PSOE ganara las elecciones en «una situación de crisis». Incluso, aludió a la aparición de «tantas casualidades en los últimos meses que no es que cueste creerlas.., es que simplemente no pueden ser».

«El PP empieza a ser un problema»

Irritado con la estrategia del PP de mantener viva la tesis de una «conspiración» tras el 11-M basada en meras informaciones de prensa, de las que además se burló, Rubalcaba aprovechó cada segundo de su intervención para sugerir un concierto de intereses entre el PP y «El Mundo», cuando no para denunciar la falta de autonomía «del principal de la oposición». «Ningún partido (en ningún país) -sostuvo Rubalcaba- sometería al Parlamento al bochorno de sus delirios. Sólo ustedes se atreven. Que les conduzcan por donde les conducen es un problema. Ustedes están empezando a ser un problema para los ciudadanos».

Rubalcaba recurrió a la ironía para explicar la imposibilidad de la existencia de «cientos de miles de voluntades conspirativas con un único fin, el de echarles». «¿Cuándo se van a convencer de que no es así? Dar pábulo a la gente que ustedes dan pábulo, gente acusada de 191 homicidios y 1.500 homicidios frustrados es una inmoralidad». «Y traer esta cuestión al Parlamento, también», añadió Rubalcaba, quien dijo no explicarse cómo el PP da crédito a «personajes de cambiantes testimonios» como Zouhier, Trashorras o el confidente Lavandera, todos ellos en «El Mundo», titular «en exclusiva de sus derechos de autor». «Cada acusación de estos tres señores ha sido seguida por algunos de los que se sientan con usted en esos bancos», reprochó a Zaplana recordando que el PP ha presentado hasta 700 preguntas parlamentarias basándose en esos testimonios, a los que no sólo da crédito un periódico, pero no el juez, la fiscalía o las Fuerzas de Seguridad.

Rubalcaba se afanó en ridiculizar al PP -y de paso a «El Mundo»- por hacer seguidismo de informaciones que, con tal de vincular 11-M y ETA, confundían el grupo vasco «Mondragón» con el grupo musical «La orquesta Mondragón»; habló irónicamente de «la mochila como eje de la conspiración» o de «la furgoneta [Kangoo] del buhonero»; y se preguntó si los restos hallados en la furgoneta de Alcalá de Henares, en el atentado frustrado contra el AVE, y en el piso de Leganés eran de goma 2-eco, por qué el PP duda que en los trenes de la muerte fuera así. «A lo mejor hubo una mano negra... ¡Si no fuera porque estamos hablando de 192 muertos! Pero a ustedes eso...», dijo entre las protestas de los escaños del PP.

Para el Gobierno, la única conspiración que hubo fue la de Aznar para «engañar a los españoles. Ustedes organizaron una guerra de mentiras. Sólo quieren tapar sus vergüenzas», dijo.

Un texto de Manuel Marín publicado en el diario ABC el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


La labor de oposición, oscurecida por «el nubarrón» conspirativo

MADRID. Como si fuera septiembre de 2004, o de 2005, Gobierno y oposición empiezan el curso político con un nuevo combate -nulo por reiterado- y enzarzados por enésima vez con el 11-M. Alfredo Pérez Rubalcaba, el cerebro del vuelco político registrado en las elecciones inmediatamente después del atentado y ahora ministro del Interior, frente al portavoz del Gobierno de entonces, hoy portavoz parlamentario de la oposición, Eduardo Zaplana. Cada uno habla para su grupo y para sus partidarios. Argumentos y acusaciones repetidas. Para el Gobierno está muy claro todo lo ocurrido en los atentados que costaron la vida a 191 españoles. Para el PP cada vez hay más dudas. Otro empate técnico que amenaza con extenderse durante toda una legislatura.

En la dirección del Partido Popular reconocen llevar el 11-M como una cruz, «como un nubarrón» que acaba por oscurecer su labor de oposición en momentos vitales. Se sienten obligados, a veces con resignación, a apoyar con denuncias parlamentarias la aparición de cualquier información o dato sobre la chapuza del sumario o la investigación judicial, aunque saben que pocas posibilidades tienen de sacar algo en limpio ante la opinión pública. Bien porque el Gobierno está dispuesto a poner todas las trabas que pueda y, sobre todo, porque «los ciudadanos que da por aclarado el asunto no han cambiado de opinión en estos dos años y los que ven maniobras detrás, tampoco», según admiten en fuentes del PP.

El hecho es que Zaplana se volvió a fajar para pedir explicaciones sobre la investigación del 11-M y Rubalcaba en ridiculizar las informaciones sobre el caso que aparecen en los medios de comunicación y acusar al PP de haberse entregado a la estrategia de esos medios. Aclaraciones del Gobierno, ninguna. Críticas cruzadas de inmoralidad y reproches, todos. Combate nulo pero con consecuencias negativas para la oposición. Probablemente jornada perdida para el desgaste del Ejecutivo.

El 11-M protagonizó el principal debate del primer pleno de control al Gobierno del curso político. Y eso que era el día siguiente a que Julen Madariaga, fundador de ETA, contara que el PSOE, con el visto bueno de Zapatero, le había sondeado para que buscara «intermediación» con la banda terrorista.

También se daba la circunstancia de que el presidente del Gobierno había dado la vuelta como un calcetín a su posición sobre la OPA de EON sobre Endesa para desautorizarse sí mismo y está en primer plano la imagen de un Gobierno desbordado e impotente ante el problema de la inmigración ilegal. Y sin olvidar el espectáculo de ineptitud e inoperancia e incluso de vacaciones sagradas, «a lo funcionario» de la mayoría de los ministros durante todo el verano frente a los problemas de los ciudadanos con lo incendios de Galicia en primer lugar.

Sobre esos puntos había trazado el Partido Popular su primera jornada de oposición y todo quedó en segundo plano por el 11-M, según se lamentaban los propios dirigentes del PP al término de la sesión.

Mariano Rajoy, que con Ángel Acebes y también Zaplana, había incidido en todas esas cuestiones en el pleno, se retiró a las 17.30 de la tarde a su despacho a preparar la cita de esa noche en una televisión, la 4, que a las 21,30 le iba a entrevistar en directo. No se quedó a la interpelación sobre el 11-M que llevaba Zaplana, pero allí se volvió a encontrar con el mismo asunto, diez minutos de interrogatorio en los que hizo equilibrios para defender la exigencia general de que se sepa la verdad de lo ocurrido, pero desmarcándose de las denuncias de los medios y, por supuesto, de la «teoría de la conspiración». Ante el acoso, el jefe de la oposición retó al entrevistador a que le dijera qué miembro del PP había dicho que el PSOE, la Policía o los servicios secretos estaban detrás de los atentados. No hubo respuesta.

Pese a todo, Rajoy acertó a abrir un claro en el nubarrón del 11-M, para colocar los mensajes de «sensatez política» que tanto le gustan y decir textualmente que considera «un deber moral» llegar a la presidencia del Gobierno «a la vista de lo que ocurre en España».

Un texto de Ángel Collado publicado en el diario ABC el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


"Un día lúgubre" por S. Gallego-Díaz

Ayer fue un día lúgubre en el Congreso de los Diputados. Ayer, el principal partido de la oposición dio pábulo ante los diputados y diputadas que representan a todos los ciudadanos de este país a las declaraciones de un presunto homicida, Emilio Suárez Trashorras, la persona que, muy probablemente, facilitó a un grupo de fanáticos islamistas, por simple y estúpida codicia, la dinamita necesaria para los atentados del 11-M. Fue un día triste porque el Partido Popular se puso al servicio de un periódico, El Mundo, que ya no puede ocultar su condición de amarillo, para exigir al Gobierno que contestara en sede parlamentaria a ese presunto homicida.

De lo que se trataba ayer no era, ni tan siquiera, de la investigación de un periódico sensacionalista, ni mucho menos de la investigación del propio PP, sino simplemente de lo que ha dicho, en una pésima y complaciente entrevista, un presunto homicida que ayudó a matar a 191 personas.

Quede claro que a eso es a lo que se exigió ayer que respondiera un ministro del Gobierno de España y que a eso fue a lo que tuvo que responder, con ira justificada, Alfredo Pérez Rubalcaba. Nadie ha aportado una investigación propia con datos solventes, ni tan siquiera ligeramente acreditados, de que el 11-M fuera consecuencia de una conspiración con elementos de la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía o los servicios de información. Ni un solo dato avalado, comprobado o demostrado en esa dirección. Nada. Justamente lo contrario: el esfuerzo, el trabajo de decenas de policías, expertos y especialistas ha desmentido, una y otra vez, cualquier hipótesis de esa conspiración. Sólo las declaraciones de los propios implicados continúan agarradas a esa temeridad, quizás en un intento de aliviar su posible culpa y su posible castigo.

Ayer fue un día políticamente deplorable. El PP tiene todo el derecho del mundo a ejercer la oposición y a hacerlo con dureza. Es incluso su obligación. Y puede hacerlo como considere oportuno, o como se lo permitan las habilidades de sus protagonistas: con mayor o menor elegancia, con inteligencia o con ignorancia, hasta con razón o sin ella. Pero si existe un límite, debería ser precisamente el que ayer se traspasó: no es soportable confrontar al Gobierno de la nación con las declaraciones, sin comprobación ni contraste alguno, de un presunto homicida de 191 personas. Ha sido un gesto tan inútil, tan desagradable y grosero que sería razonable que perjudicara a quien lo protagonizó.

El Partido Popular, el gran partido de la derecha española, está lanzado en estos momentos a una operación incomprensible: para intentar defender, o al menos suavizar, los errores que sabe que cometió el 11-M y que necesita, comprensiblemente, minimizar, no puede exigir a todo este país, ni tan siquiera a sus propios seguidores, que sospechen de las fuerzas de seguridad y que conjeturen con la posibilidad de que la Guardia Civil haya estado implicada en una conspiración con fanáticos islamistas. Simplemente, no es posible.

Publicado en el diario EL PAIS el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Interior «vacía» los Pirineos de policías para enviarlos a sofocar motines en Canarias

Por Narrador - 14 de Septiembre, 2006, 6:30, Categoría: General

Un centenar de efectivos abandona las carreteras secundarias por donde se cuela la inmigración irregular del este

Madrid - La crisis que vive Canarias por la oleada de cayucos ha obligado al Gobierno a desvestir a un santo para vestir a otro. Al menos un centenar de agentes de la Unidad de Intervención Policial (UCI) de Madrid y Barcelona destinados habitualmente a vigilar la entrada de «pateras rodantes» por las carreteras secundarias de los Pirineos, el punto más caliente de entrada de irregulares, junto con el aeropuerto de Barajas, hizo ayer las maletas rumbo a Canarias.

Su nueva misión consiste en reforzar la vigilancia de los centros de internamiento y de acogida de las islas por la amenaza de fuga de irregulares que esperan en estos centros a que el Gobierno los traslade a la Península y una vez allí los deje en libertad ante la imposibilidad de ser repatriados. Sin embargo, este procedimiento ya rutinario ha empezado a complicarse después de que en los últimos días policías senegaleses se trasladaran expresamente a Canarias para identificar a sus nacionales y así poder proceder a repatriarlos a su país de origen, en lugar de trasladarlos a la Península, como los «sin papeles» esperan.

Vigilancia ineficaz

El envío de los policías españoles, por un periodo de al menos dos meses, se produce después de que la Confederación Española de Policía remitieran un escrito al Consejo de Policía en el que advertía al ministro del Interior del riesgo de fugas de los extranjeros retenidos y de la imposibilidad de evitarlo por la escasez de efectivos. Detallaba que motines, riñas o tumultos serían imposibles de contener, ya que por cada 300 «sin papeles» hay un policía para vigilarlos. Los traslados para mejorar los controles se ordenaron el martes y entre hoy y mañana todos los efectivos estarán en Canarias.

Así, las carreteras secundarias de Lérida, Gerona y Aragón, hasta ahora vigiladas por unidades especiales de la Policía, quedan sin custodia, a pesar de que son la vía de entrada de todos los inmigrantes irregulares rechazados en los puestos habilitados por los Pirineos. En concreto, «vuelan» 25 efectivos destinados hasta ahora en La Junquera, la carretera de Tàpis y Massanet, el puesto de Port-Bou y Le Perthus. Otros tantos de Puigcerdà(Gerona) y carreteras adyacentes, además de otros dos grupos de Les y de Jaca.

La vigilancia de todas las carreteras comarcales tiene una especial importancia, ya que sólo por los Pirineos han entrado en los cuatro primeros meses del año más del doble de rumanos y búlgaros que de subsaharianos han llegado a Canarias en casi nueve meses (25.000), a pesar de haber batido marcas históricas. De hecho, un informe interno de la Comisaría General de Extranjería del que se hizo eco este periódico en mayo pasado admitía abiertamente que todos los indocumentados a los que les era denegada la entrada en España por los puestos habilitados «acceden por carretera a la Península y, en ningún caso, regresan a sus países de origen, aunque para ello tengan que recorrer miles de kilómetros (por carreteras secundarias)».

La labor de la Policía senegalesa ya ha dado frutos. El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, anunciaba ayer con cautela que ya habían empezado las repatriaciones al país africano. «No se pueden dar muchos detalles y es un asunto que hay que llevar con discreción porque a los países que repatrían a sus inmigrantes no les gusta que se haga publicidad, porque en sus opiniones públicas esta repatriación no es agradable», declaró a RNE.

Los sindicatos daban cuenta en el escrito remitido al ministro del Interior de la escasez de efectivos en los centros de internamiento y acogida de las islas. Así, en el de Las Raíces se habían contabilizado hasta 800 inmigrantes y dos agentes por turno, mientras que en el de Las Raíces «B», ha habido hasta 2.300 vigilados sólo por cuatro efectivos por turno. En La Isleta, en la isla de Gran Canaria, 3.400 subsaharianos han estado custodiados sólo por seis agentes por turno de la UIP.

Traslado de menores

Por otra parte, el Gobierno trasladará a la Península a los menores inmigrantes llegados a Canarias de forma irregular y se hará cargo de los gastos que supongan su traslado y acogida. Lo adelantó ayer el ministro de Trabajo en una sesión de control en el Senado centrada casi de forma exclusiva en la inmigración.

El Ejecutivo accede así a una de la peticiones más reiteradas por Canarias, la de distribuir en la Península no sólo a los adultos sino también a los menores. No especificó el número de menores que viajarán ni qué regiones los acogerán, informa Diana Valdecantos.

Una información de Rocío Ruiz publicado en el diario LA RAZON el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Zapatero envía al «número dos» de Exteriores al foro antinorteamericano

Por Narrador - 14 de Septiembre, 2006, 6:00, Categoría: General

MADRID. El Gobierno ha enviado al secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, a La Habana para que asista a la XIV Cumbre del Movimiento de No Alineados, según supo ABC de fuentes gubernamentales. Es la primera vez, desde que España ingresó en la Alianza Atlántica, en mayo de 1982, que un alto cargo del Ejecutivo acude a una reunión de este movimiento, del que nuestro país no forma parte ni siquiera como observador.

León, que tras el nombramiento de Trinidad Jiménez como secretaria de Estado para Iberoamérica, tomó ayer posesión de su cargo de secretario de Estado de Asuntos Exteriores, ya sin las competencias iberoamericanas que tenía hasta ahora, viajó ayer por la tarde a Cuba, con la máxima discreción, para estar presente en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en la capital de la isla.

Antinorteamericanismo

El «número dos» de Exteriores tendrá oportunidad de coincidir esos días con dirigentes como el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales, el iraní Mahmud Ahmadineyad o el norcoreano Kim Jong-il, presidente de la Asamblea Popular Suprema de su país, además de con los dirigentes del país anfitrión, Raúl Castro, y su ministro de Exteriores, Felipe Pérez Roque, y con dirigentes de Siria, cuyo presidente, Bashar al-Assad, no podrá acudir por problemas internos en su país.

Las reuniones de cancilleres previas a las de los jefes de Estado o de Gobierno de un movimiento que agrupa a 118 países han reflejado una actitud marcadamente antiestadounidense, dada la influyente presencia de líderes de países cuya relación con la Administración Bush es especialmente tensa.

La decisión del Gobierno de volver a mantener relaciones con el Movimiento de No Alineados ha causado bastante extrañeza en medios políticos por el nivel de la persona que ha sido enviada a La Habana. Después de que en los primeros años de transición, el Gobierno de Adolfo Suárez «coqueteara» con algunos de los líderes de los países más influyentes del movimiento y acudiera a sus reuniones, la UCD decidió enfocarse claramente hacia la Alianza Atlántica. El gobierno de Felipe González, sobre todo tras el referéndum de 1986 para permanecer en la OTAN, confirmó esa línea y dejó de estar presente en las cumbres. También el gobierno de José María Aznar se desmarcó totalmente de ese movimiento, en el que, según denuncia de Reporteros sin Fronteras, se dan cita los peores dictadores, y que ahora parece haber cobrado especial fuerza gracias al impulso de Chávez, Morales, Castro o Ahmadineyad, la mayoría respaldados por sus reservas energéticas.

Igualmente, se pone de relieve en los mismos medios que la presencia de un alto cargo español estos días en La Habana no será precisamente un hecho que favorezca la mejoría de las relaciones con Washington, que habían comenzado a enderezarse.

En cualquier caso, León, que acude en calidad de invitado, aprovechará su presencia en la isla para conocer la situación en que se encuentra Cuba, tras la intervención quirúrgica y posterior convalecencia de Fidel Castro. De igual modo, se espera que mantenga contactos con miembros de la oposición interna anticastrista para tratar de hacerse una idea de hacia donde pueda caminar Cuba en estos momentos.

León podría aprovechar su presencia en La Habana para recabar apoyos de algunos países para la Alianza de Civilizaciones promovida por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Tras su estancia en La Habana, tiene previsto desplazarse la próxima semana a Nueva York, durante los días de la Asamblea General de la ONU.

Una información de Luis Ayllón publicado en el diario ABC el jueves 14 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.