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10 de Septiembre, 2006

Inmigración en Canarias: SIDA, Hepatitis, Tifus y Motines

Por Narrador - 10 de Septiembre, 2006, 16:30, Categoría: General


Dos de cada diez ilegales llegados este año tiene hepatitis y al menos a un caso de SIDA se le perdió la pista en la Península    

   

Dos de cada diez inmigrantes llegados en patera en 2006 tiene hepatitis, lo que supone un número aproximado de 4.000 infectados. Al menos en un caso se ha diagnosticado el virus VIH, pero la Policía reconoce que el afectado fue trasladado a la Península en uno de los vuelos de la vergüenza de la política de dispersión. El SUP, por medio de un portavoz autorizado en Las Palmas, ha informado a Libertad Digital que se analiza el estado de salud de todos los retenidos y los resultados revelan una tasa significativa de enfermedades contagiosas. Un agente de la Policía en Tenerife ha contraído el tifus por el estrecho contacto con las condiciones infrahumanas en una comisaría. Tres motines, el último este sábado, han alertado de una situación explosiva, ante la que hasta el delegado del Gobierno ha reconocido que "no aguanta más".

(Libertad Digital) La tasa de infectados por la Hepatitis roza el 20%, según reveló a Libertad Digital un portavoz autorizado del SUP en la provincia de Las Palmas, basándose en la estadística del estudio analítico al que son sometidos los inmigrantes irregulares después de ser detenidos. Las conclusiones de este seguimiento nunca han sido hechas públicas por el Gobierno de la Nación, que sigue con su política de dispersión y –cuando se cumple el plazo legal de retención– puesta en libertad.

El mismo portavoz del sindicato policial indicó que "se ha verificado al menos un caso de VIH en lo que va de año, pero el portador fue trasladado a la Península en uno de los vuelos de dispersión, y en el SUP desconocemos dónde puede encontrarse ahora".

Un agente de Policía ha sido contagiado de tifus en la comisaría de Playa de Las Américas, al sur de Tenerife, uno de los recintos de acogida donde más se sufre la presión, con centenares de inmigrantes hacinados en las dependencias policiales, en estrecho contacto con los funcionarios.

"Los que consiguen llegar son, en general, los más fuertes, pero también es cierto que se ha detectado una tasa significativa de afectados por la hepatitis y que se introducen virus como el tifus o la malaria, característicos de la región subsahariana", comentó a este diario el SUP.

La organización profesional de los policías advierte del riesgo al que se exponen los agentes que están directamente en contacto con el aluvión humano que no deja de llegar a Canarias.

Particularmente insalubre es la situación en el cuartel militar de La Isleta (Las Palmas de Gran Canaria), convertido en un improvisado campamento de refugiados donde malviven entre 1.200 y 1.400 internos, dependiendo del número de pateras interceptadas cada día. Según describe el mismo directivo del SUP en Las Palmas, "el panorama es dantesco, aquello es un pedregal, lleno de polvo y tierra, los inmigrantes deambulan a la intemperie, sin apenas recursos para su higiene personal, encerrados como en un corral". El SUP asegura contar con imágenes de lo que conocen como "Guantánamo", y que las expondrán a la opinión pública en los próximos días, en el transcurso de una conferencia de prensa.

En el centro de retención de extranjeros del cuartel militar de La Isleta se produjo este viernes un intento de amotinamiento por parte de un grupo de internos que querían repetir el menú del almuerzo. Desde el miércoles, se han registrado tres amotinamientos de inmigrantes retenidos. En El Matorral (Fuerteventura), cinco de los siete policías que vigilan el recinto resultaron heridos en una trifulca iniciada por un grupo de inmigrantes. La tensión se ha reproducido este sábado, cuando unos 300 internos se negaron a ser identificados por agentes policiales de Senegal que cooperan en las repatriaciones.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, visitó dos centros de retención de Las Palmas de Gran Canaria el pasado 19 de agosto, antes de dar un mitin pre-electoral en esta ciudad. Su conclusión fue la de elogiar a los canarios por el trato humanitario que dispensan a los inmigrantes y pedir "paciencia y tenacidad" porque el de la inmigración ilegal es un desafío que necesita tiempo.

   

Una información publicada en el diario libertaddigital.com el domingo 10 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Otros 300 inmigrantes se amotinan en Fuerteventura tras negarse a ser identificados para la repatriación  

    

Un nuevo motín, el segundo en menos de una semana, ha obligado a la policía a actuar este sábado en el centro de extranjeros de El Matorral (Fuerteventura). Hay 1.600 personas en un centro con capacidad para 700. Más de 300 se han negado a ser identificados por agentes de Senegal enviados para cooperar en la repatriación. Según han informado a Libertad Digital fuentes de la Seguridad del Estado en Canarias, los amotinados han roto sus camisetas y se han negado a entrar en el comedor a la hora del almuerzo. Los siete agentes que custodian a los 1.600 internos pidieron refuerzos a la UIP, que acudió con instrumental antidisturbios. Más de 200 personas han desembarcado ya este sábado, mientras se espera la llegada de otras veinte pateras en las próximas horas. La situación es insostenible, según reconoce el propio delegado del Gobierno.

(Libertad Digital) Unos 300 internos del centro de El Matorral  (Fuerteventura) se han amotinado este sábado al reconocer a agentes de policía de Senegal llegados para colaborar con la policía española en las repatriaciones. Los agentes senegaleses iniciaron su labor de entrevistar a los retenidos, cuando un grupo de internos se negaron a ser identificados y se amotinaron en el patio. Poco después eran 300, según indicaron a Libertad Digital fuentes de la Seguridad del Estado destacadas en Canarias.

Reunidos en el patio, han hecho jirones con prendas de su indumentaria, que se han ceñido a la cabeza para distinguirse del resto. Los siete agentes de la Policía Nacional que custodian a los 1.600 inmigrantes han cerrado las puertas del patio con el fin de aislar a los amotinados, y han pedido refuerzos. La UIP ha acudido provista de recursos antidisturbios. El pasado miércoles, otro motín dejó a cinco agentes heridos de diversa consideración en enfrentamientos con internos rebeldes del mismo centro. En esta ocasión, la UIP no ha llegado a usar la fuerza.

Según ha podido saber este diario digital de las mismas fuentes policiales, los amotinados se negaron, en un primer momento, a entrar en el comedor a la hora del almuerzo. El momento de mayor tensión fue cuando, en el patio donde se habían concentrado, se pusieron a rezar orientados en dirección a La Meca, según manda el rito musulmán. "Nunca se había producido una situación igual en toda la historia del fenómeno de la inmigración ilegal: 300 musulmanes rezando juntos en un centro de extranjeros", ha comentado a Libertad Digital un agente con experiencia en la lucha contra la inmigración ilegal.

El mando policial ordenó negociar con los amotinados. Horas después de iniciarse el incidente, la Policía abrió las verjas del patio y accedió a servir el almuerzo a los internos amotinados. "La sensación es que se ha cedido a sus pretensiones para evitar a toda costa otro incidente violento como el del miércoles", señaló a Libertad Digital la misma fuente policial.

La situación en Canarias es límite incluso para el propio delegado del Gobierno, que este viernes reconocía que ya sólo le queda "rezar al niño Jesús" y que "no aguanta más", como los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil que están haciendo frente a esta crisis. "Faltan medios, claro que faltan medios, vaya una simplonería decirlo", dijo José Segura a la COPE este viernes.

Mientras la situación en cuarteles del Ejército, comisarías y centros de retención llega a rozar la violencia física, otros veinte cayucos rumbo a Canarias han sido detectados este sábado por los servicios de la lucha contra la inmigración ilegal. En esta misma jornada, han llegado ya cerca de 200 personas.

    

Una información publicada en el diario libertaddigital.com el sábado 9 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

"¡Qué mal defiende ZP!" por Pedro J. Ramirez

Por Narrador - 10 de Septiembre, 2006, 12:00, Categoría: Opniones

Hace casi 20 años que colgué las botas y, teniendo en cuenta que mi porcentaje de aciertos en lanzamientos triples ya rondaba por entonces un patético 10%, ni siquiera una invitación a jugar en La Moncloa me llevaría a volver a hacer el ridículo sobre una cancha de baloncesto. No hablo, por tanto, con el conocimiento de causa de aquellos tiempos en que el pádel me servía de pretexto e instrumento para bucear en el enigmático carácter del Faraón hecho Esfinge. Esta vez toco de oídas. Pero también todo es mucho más obvio y patente. Por eso, me limitaré a poner un contundente tapón -un gorro dialéctico cuando el balón presidencial está aún en plena trayectoria ascendente- frente a la extraviada pretensión de Zapatero de proyectar sobre la laureada selección española sus propios atributos políticos.

Porque no sólo no es cierto que una de las claves de su invicta trayectoria en el Mundial fuera «un gran talante», al modo blandiblú como él lo entiende, sino que estoy dispuesto a argumentar que el verdadero cemento de los nueve triunfos japoneses fue un sentido del compromiso y un bloque de valores humanos prácticamente opuestos a los que vienen impregnando su conducta como gobernante.

No se trata de acudir en defensa de unos baloncestistas, que han demostrado bastarse por sí mismos para definir ante propios y extraños su identidad colectiva, sino de salir al paso de la impostura oportunista, indemnizando ipso facto al alero leonés con una cordial asistencia dentro de la zona: mucho más le valdría a Zapatero que, en lugar de sacar pecho y ufanarse de ese falso contagio de «talante», dedicara algún tiempo a analizar las razones sustanciales de los éxitos de los hombres de Pepu Hernández, con el propósito de copiarlas. Otro gallo nos cantaría a los españoles si las reglas de la nación fueran las mismas que las de esta abnegada selección.

¡Claro que a todos se nos hizo la mirada almíbar cuando Rudy Fernández se citó en pleno vuelo con el paquete que Sergio Rodríguez le enviaba por correo aéreo y consumó el deslumbrante alley oop que supuso la guinda de ese inaudito primer cuarto en el que nos situamos 29-11 por encima de Lituania! Pero, como bien saben ZP y cualquier conocedor cabal del baloncesto, no fue ese alarde de genialidad, ni los prodigiosos rectificados de Pau Gasol entre un bosque de defensores, ni las bombas de La Bomba, ni las rachas triplistas de Garbajosa lo que nos hizo conquistar ese partido y los siguientes. El que los Harlem Globe Trotters perderían la mayoría de los encuentros si compitieran en la NBA es mucho más que un tópico. No, lo decisivo no era que en sólo 10 minutos les hubiéramos enchufado casi 30 puntos a los sobrinos de Sabonis, sino que ellos se habían quedado en 11.

Así lo explicó el propio Gasol analizando al final un partido en el que España forzó hasta 28 pérdidas de balón de los lituanos: «Debemos estar felices sobre todo con nuestra defensa. Este equipo tiene un montón de jugadores capaces de encestar. Hoy ha sido Juan Carlos (Navarro), mañana pueden ser Garbajosa, Calderón o cualquiera. Pero la clave fue la agresividad con que empezamos a jugar, demostrando que tenemos hambre de victorias».

Por eso, si haber dejado a los bálticos en 67 puntos tenía su aquel, más impresionante aun resultaba para los connaisseurs que en su propio partido de cuartos de final Grecia no hubiera permitido a Francia pasar de 56. Especialmente porque, como todo buen cocinero antes que fraile, su entrenador Panagiotis Yannakis lo tenía clarísimo: «Sabíamos que si defendíamos duro los franceses no podrían aguantar más de 30 o 35 minutos. Lo esencial del baloncesto no es driblar y tirar sino defender. En mi equipo todos los jugadores son capaces de dejar su propio ego a un lado».

Afortunadamente para España eso no fue así y algunas de las estrellas griegas -Spanoulis, Papaloukas- con el ego disparado por el mágico correcalles en el que se fueron a 101 puntos frente a los 95 de los archifavoritos Estados Unidos, abordaron la final con la sensación de que el trabajo más difícil ya estaba hecho y pensando casi más en el entorchado individual de Most Valuable Player que en terminar de cazar a ese oso lisiado cuya piel llevaban dos días vendiendo mentalmente. ¿Si habían podido con un gran combinado NBA, cómo no iban a dominar a una España que concurría inesperadamente castrada de su máximo encestador, intimidador y -sobre todo- reboteador?

Pero si la condición de finalista de los griegos se había engendrado entre las burbujas de champán de una espectacular serie de aciertos desde la línea de tres puntos, la supervivencia de España era el fruto de la abnegación, entre la sangre, el sudor y las lágrimas de la adversidad que estuvo a punto de noquearla ante Argentina. Si alguien me pregunta cuál debe ser el lance a recordar de este Mundial inolvidable, mi elección serán dos simples tiros libres: los que Gasol encestó con el quinto metatarsiano roto, con plena conciencia de que sería lo último que podría hacer antes de troncharse, herido por el dolor, la rabia y la impotencia, sobre un banquillo en el que un entrenador que ocultaba a sus pupilos el agravamiento de la enfermedad que, al día siguiente, acabaría con la vida de su padre, tenía que improvisar alternativas tácticas tras la fatídica lesión.

Lo esencial de la certera comparación que Cayetana Alvarez de Toledo hizo el pasado domingo entre la estampa de Gasol sujeto sobre los hombros de Garbajosa y su hermano Marc y una tabla flamenca inspirada en el descendimiento de Cristo de la cruz no era la constancia de que el Mesías de los Memphis Grizzlies había sido noqueado por el rayo del destino, sino el sobrecogido estupor de sus discípulos. En esa diferencia de estado de ánimo colectivo estuvo la clave de la final: Grecia se sentía empujada hacia el oro por las alas de la inercia, España sabía que le aguardaba la más empinada de las cuestas y que ya sólo quedaban cirineos para cargar con la cruz.

Lo hicieron de la forma más heroica imaginable: apretando los dientes y aguantando el compás abierto de las piernas en los uno contra uno hasta sentir las agujetas a la vez en las mandíbulas y en la juntura entre el cóccix y el sacro; encogiendo la pista con una abnegada zona presionante que, invirtiendo las tornas, hacía de cada ataque del rival un drama griego en el que sólo cabía matar o morir; volando solidariamente en ayuda del hermano que movía sus brazos ante el poseedor del balón, cual aspas de molino quijotesco; palpitando en cuerpo y alma con cada avance del reloj hacia el anhelado segundo 24 en el que la bocina de la recuperación era el bálsamo de Fierabrás que trocaba en dicha todos los padecimientos.

Y una vez que la cárcel en la que encerramos a los griegos no fue ni la de los 67, ni la de los 56, sino la de unos misérrimos 47 puntos, el saldo encestador propio ya no era sino una anécdota dentro de la necesariamente holgada victoria de España.

Fue un triunfo más adecuado a la idiosincrasia de una Final Four del campeonato universitario norteamericano que a la de un torneo mundial. Y a quien desee profundizar tanto en el concepto deportivo como en la crítica a la actual forma de gobernar España que esa comparación y este artículo entrañan, no puedo sino recomendarle la lectura del capítulo titulado Chapel Hill, dentro de la biografía de Michael Jordan escrita por el gran reportero de guerra y agudo analista político David Halberstam.

Chapel Hill es el nombre del campus de la Universidad de Carolina del Norte en el que durante 37 años forjó su leyenda e impartió sus lecciones el entrenador Dean Smith. «Unas lecciones que -como escribe Halberstam- tenían más que ver con la vida en su conjunto que con el baloncesto, porque detrás de ellas había una escala de viejos valores, casi calvinistas, cada vez más en peligro dentro del materialismo creciente de la cultura deportiva en América».

¿Cuáles eran esos valores? «Respeto hacia el equipo, respeto hacia la autoridad, respeto hacia el juego, respeto hacia el oponente». Dominándolo todo, quedaba el precepto definitivo: «Cuanto más te esfuerces para alcanzar una meta, cuanto mayores sean los sacrificios personales que estés dispuesto a hacer, mayor será el significado que todo ello tendrá algún día para ti». Allí nadie hablaba de dinero, ni de sondeos de intención de voto.

Caracterizado por sus buenos modales, incansable partidario de la integración racial y nada tímido en su toma de postura en contra de la guerra de Vietnam, el estilo de Dean Smith supeditaba, sin embargo, ese buen talante progresista a una implacable ética del esfuerzo. «Todo estaba construido entorno al concepto de equipo y en contra de los peligros del invidualismo y el ego. En el fondo era un sistema muy disciplinado».

En ese caldo de cultivo en el que el acierto era fruto de la incansable repetición, en el que el mérito se compartía obligando a quien encestaba a señalar con el dedo a quien le había proporcionado la asistencia, en el que los más veteranos siempre eran los titulares en el último partido que se jugaba en casa, en el que lo más importante era defender, luego defender y después defender, es en el que se pulió el extraordinario diamante en bruto que era Michael Jordan. Y hasta el mismo día de su retirada él reconoció que los verdaderos cimientos que sujetaban el rascacielos de sus mates imposibles, de sus entradas deslumbrantes, de sus encestes inauditos en el último segundo y de sus estadísticas estratosféricas estaban en las aulas de Chapel Hill.

Que nadie alegue ahora que para cabriola circense esta extrapolación, pues ni siquiera creo que haga falta recurrir a lo que dice Homero en La Odisea para argumentar que el deporte siempre ha sido percibido como la mejor metáfora para el entendimiento del homo ludens que late bajo cualquier trayectoria pública. Y basta repasar su política territorial, con la dejadez que supuso permitir que de Cataluña llegara el Estatuto que llegó -¿por qué el PSOE no presionó al PSC en esa parte de la cancha?-, con la condescendencia con la que se consintió a Artur Mas meterse hasta la cocina para arrancar todas sus pretensiones clave en aquella aciaga sabatina de patio de colegio monclovita, con la irresponsable apatía con la que se está tolerando que ETA y su mundo vayan ganando posiciones, centímetro a centímetro, dentro de la bombilla desde la que intentan perforar la canasta de nuestra soberanía, y con la abulia de lánguido gigantón con la que mantiene las manos abajo, incluso ante la humillante reiteración de rebotes tan denigrantemente ofensivos como los de los presos que exhiben su verdadera faz intimidatoria ante el mismísimo aro de la Audiencia Nacional, para concluir que ZP es el más insulso defensor que se ha enfundado la camiseta de presidente del Gobierno desde que se empezó a disputar la liga ACB de la democracia.

Es verdad que el juego en ataque a veces lo borda con fulgurantes carreras como la de la retirada de las tropas de Irak, penetraciones inesperadas por estrechos resquicios como la de la legalización de las bodas gays, ganchos oportunistas e ingeniosos como el de la Alianza de Civilizaciones, o incluso remotos tiros de tres como éste del mal llamado proceso con el que pretende burlar a la vez a ETA, al PNV y al PP. Pero por mucho que mantenga la renta acumulada por más de una década de ortodoxia en la política económica, su falta de intensidad defensiva en torno al perímetro de la integridad del Estado terminará pasándole factura y volviendo baldío todo lo demás.

Lo hemos visto también con la crisis de los cayucos en la que ha dejado a De la Vega la misión imposible de intentar interceptarlos sin hacer falta intencionada, con el asunto de los incendios en el que encima se ha ofendido porque Rajoy le proponga el equivalente a una eficaz defensa de ayudas en forma de Centro Nacional de Emergencias y, por supuesto, con nuestras investigaciones del 11-M ante las que se ha cruzado de brazos, mientras Casimiro García-Abadillo, Fernando Múgica y compañía no cesaban de encestar, hasta que no ha tenido más remedio que mandar al banquillo de la sospecha a quienes, entre tanto, se habían ido cargando de personales a base de todo tipo de marrullerías.

La cuestión es si todos quienes, habiéndole votado o no, formamos parte, mal que a algunos les pese, de una misma plantilla y de un único club vamos a permanecer también pasivos ante unos planteamientos tácticos equivocados que pueden dilapidar una trayectoria de casi 30 años durante los que nuestros éxitos, mundialmente reconocidos, han sido el fruto del duro entrenamiento, la constancia y la sacrificada disposición a darlo todo por defender los valores constitucionales. De momento, con las elecciones aún lejanas, sólo se me ocurre suscribir o incluso promover una declaración de intenciones como la que se encontró en su habitación Bobby Knight -el otro entrenador de referencia del baloncesto universitario norteamericano- el día en que como seleccionador nacional encaraba la final olímpica de Los Angeles tras unos meses de complicadas relaciones con sus jugadores: «Nos hemos tenido que tragar demasiada mierda como para permitirnos el lujo de perder ahora». Aunque la nota aparecía firmada por El Equipo su autor era Michael Jordan quien ya antes del descanso dejó sentenciada la medalla de oro, liderando la apertura de una brecha de 27 puntos frente a una acogotada España. Yo estaba allí, aquella tarde de verano del 84, fijándome en cómo defendía.

   

Publicado en el diario EL MUNDO el domingo 10 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

"La larga mano de ZP" por Victoria Prego

Por Narrador - 10 de Septiembre, 2006, 11:00, Categoría: Opniones

Jordi Pujol asegura que el Estatuto ha dejado hondas heridas y que «ese incendio no está apagado». CiU cree que ZP no dejará a Montilla reeditar el tripartito pero, si lo hiciera, perdería su apoyo en Madrid. Zapatero, como el César, tendrá en su mano la vida y la muerte políticas de quienes aspiran a gobernar

Pujol está preocupado. Sabe desde hace tiempo, aunque no ha querido reconocerlo hasta ahora, una vez que el Estatuto ha conseguido salir adelante de mala manera, que las cosas se han hecho muy mal desde Cataluña. Y, aunque insiste en que el resto de España tiene también la responsabilidad de haber reaccionado airadamente ante lo que ha percibido como una provocación y un ataque directo a España, el líder nacionalista es consciente de los serios desgarros y de las hondas heridas abiertas en los sentimientos de la población con motivo de este Estatuto que tantos problemas va a seguir generando en cuanto empiece a aplicarse de verdad.

«Aún no se ha hecho un estudio que permita calibrar los efectos de lo ocurrido», decía Pujol a los periodistas con los que se reunió en Madrid, ante los que reconocía que ignora si los daños que él percibe van a cicatrizar pronto o van a ser demasiado duraderos. La víspera de este encuentro, el patriarca nacionalista había pronunciado en Barcelona una conferencia en la que hizo una cruda descripción de lo que en su opinión es el estado de ánimo de la sociedad catalana a día de hoy. Aclaremos antes de seguir adelante que, cuando los nacionalistas catalanes hablan de «país», ya sólo se refieren a Cataluña. A España la llaman España o Estado español, pero de país, nada. País el suyo. Sigamos.

«En el país», dijo Pujol, «hay desconcierto, desorientación y, en términos políticos, una cierta frustración. Ha habido desgaste interno, heridas y pérdida de autoestima. También ha habido pérdida del prestigio de cara afuera. Y un fuerte deterioro de la relación de Cataluña con el resto de España. O sea, que el balance de todo el proceso -con todo lo positivo que haya tenido porque el nuevo Estatuto es mejor- no nos permite estar satisfechos. Ni tranquilos». ¿Por qué no está tranquilo Pujol? Porque «el incendio del Estatuto está durmiente. Quedan activos los rescoldos», dice. No se equivoca.

Y, sin embargo, todas estas reflexiones de quien intenta ver más allá del horizonte y por encima de la línea de flotación, le son perfectamente ajenas a los contendientes de la batalla electoral que ha empezado ya en Cataluña. Nada de todo esto parece preocupar lo más mínimo a la clase política catalana que se dispone a volver a engancharse con motivo de las elecciones autonómicas anticipadas, hijas del desastre de la gestión y negociación estatutarias, además de consecuencia de la profunda inoperancia del gobierno tripartito presidido por el políticamente asesinado Maragall.

Y, una vez más, lo mismo que cuando se negociaba aquel primer Estatuto infame en el Parlamento catalán, todos los ojos están vueltos en dirección al Palacio de la Moncloa, donde se sienta el todopoderoso ZP. Porque los contendientes saben que al final va a ser el presidente del Gobierno quién tenga en su larga mano, como el César la tenía en su dedo pulgar, la decisión sobre la vida o la muerte política de quienes aspiran a la victoria.

Desde Convergència i Unió, cuyos sondeos les dan unos resultados francamente prometedores, los estrategas electorales se preguntan desconfiados si, al final, Zapatero va a consentir que Montilla reedite el nefasto tripartito y le vuelva a hurtar a CiU el poder. Porque ya han visto que una cosa es ganar y otra gobernar y que, si los electores no les dan una victoria clarísima en escaños y en votos, las componendas finales pueden dejar de nuevo al ganador a las puertas del palacio de la Generalitat, cosa que los convergentes no podrían materialmente resistir por segunda vez en su historia.

«¡Y tanto que estamos inquietos!», confiesa un miembro del aparato convergente. «Porque si, después de lo que hemos apoyado al PSOE en el Congreso, después de haber sacado adelante el Estatuto a pulso, Zapatero permite que Montilla rehaga el tripartito en Cataluña y se ponga a gobernar, a nosotros se nos caerá el lápiz en Madrid». Traducción de lo del lápiz: «Que les den morcilla, que no les votaremos nada en toda la legislatura. Pero no creo que esa posibilidad le interese a ZP».

En mitad de las dudas, a este diputado de CiU aún le queda una raspa de inocencia y aventura tímidamente que «Zapatero no sería capaz de hacer eso. No se ha hablado con él pero no creo que lo hiciera. Y la verdad», dice para tranquilizarse, «es que tampoco Montilla ha tenido nunca entre sus prioridades ser el número uno de la Generalitat». Claro que a continuación relata amoscado cómo el candidato Montilla, todavía ministro de Industria según el BOE, lleva varias semanas haciéndose una autopropaganda preelectoral de muchísimas campanillas.

«TV3 ha emitido hoy [por el viernes] una especie de NO-DO con la noticia de la visita de Montilla en Iznájar [el pueblo natal del ministro, en Córdoba]», cuenta. «Llegaba en una comitiva de coches negros, le recibía la alcaldesa y luego iban todos juntos al Ayuntamiento andando, con la banda municipal tocando detrás. Y al final sacan una foto suya enorme con un marco dorado horroroso y dicen que esa foto va a presidir la sala de plenos del Ayuntamiento. ¡Aquello parecía 'Bienvenido Mister Marshall?!.Pero lo más increíble es que después se escucha una voz en off de una señora que dice: 'Bueno, ahora hace falta que le voten los catalanes'. Y ese reportaje, que era pura publicidad, lo emiten en la televisión pública catalana. ¿Dónde lo iban a emitir si no?».

Desde luego, ni esta precampaña, ni el vuelco brutal que Montilla le ha dado ya al discurso catalanista de Maragall permiten suponer que el ya ex ministro de Industria se presenta a las elecciones con la idea asumida de ir de sobrero de Mas.

Mucho menos crédulos que los dirigentes de CiU se muestran los dirigentes del PP de Cataluña sobre las buenas intenciones del presidente del Gobierno. «Zapatero ya ha traicionado a Mas y ya le ha comprado a Montilla la tesis de reeditar el tripartito» dicen. «Si no fuera así, si Zapatero estuviera pensando en facilitarle a CiU la presidencia de la Generalitat, habría puesto de candidato a Castells para que, en caso de una coalición PSC-CiU, Castells se quedara de conseller en cap con Artur Mas de presidente. Pero no ha hecho nada de eso y hay que tener muy claro que Montilla no renuncia a ser ministro del Gobierno de España para ir de número dos de Mas en Cataluña». Tampoco se podría asegurar hoy que, por mucho que le conviniera al presidente tener contentos a los de CiU y asegurados sus votos en el Congreso, el cordobés se dejara birlar la presidencia del Govern en aras de la estabilidad del Gobierno de Zapatero. En una palabra, que Montilla ha dejado la mesa del consejo de Ministros porque viene con la intención de gobernar. «En ese caso», advierte un dirigente de CiU, «ninguno de nuestros diputados va a votar a Montilla para presidente, porque eso sería tanto como cargarse a Mas. Pero yo espero que Zapatero hará como que se empeña en la victoria pero que, una vez que compruebe que las encuestas no favorecen al PSC, les dejará caer».

Lo cierto es que las encuestas realizadas hasta el momento no favorecen a los socialistas. Ni tampoco a ERC. Favorecen esencialmente a CiU en lo que los expertos interpretan como una reacción de hartazgo y prudencia de los electores, escaldados por los sobresaltos vividos con el gobierno tripartito. Algo así como «volvamos a lo de antes y dejémonos de experimentos, que mejor estábamos en la época Pujol».

Si las previsiones de ahora mismo se cumplen, lo que puede suceder es que el voto burgués y catalanista de izquierdas que solía respaldar al PSC huya de sus filas y se refugie en las filas convergentes. También es de suponer que, visto lo sucedido en el referéndum del Estatuto, las alarmas se hayan disparado en el PSC: en los distritos electorales de voto tradicionalmente socialista hubo casos en que el índice de abstención superó el 60%, una prueba inapelable de lo poquísimo que les interesaba a los electores socialistas que Cataluña fuera o no una nación o que el Estado llegara a ser «algo residual» como explicó crudamente Maragall.

Es decir que, a menos que los resultados dejen absolutamente claro el nombre del vencedor, volverá a estar en manos de Zapatero el destino político del gobierno catalán. Y lo que es seguro es que ese cálculo lo hará el presidente mirando sus propios intereses para cerrar una legislatura que sigue abierta en canal y para la que va a necesitar el apoyo cerrado de todos sus satélites.

   

Publicado en el diario EL MUNDO el domingo 10 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

El penúltimo ejercicio de cinismo de Javier Pradera

Por Sin Pancarta - 10 de Septiembre, 2006, 10:00, Categoría: Terrorismo

El que fuese ideólogo del ‘diario independiente de la mañana’, el mismo que en su día “advertía” de los riesgos de imputar a Felipe González en el caso GAL porque las responsabilidades podían subir hacia arriba (en clara alusión al Jefe del Estado), este personaje nos da su delirante versión sobre los atentados del 11-M que como todos ustedes conocen nada tiene en común con el resto de atentados islamistas padecidos en los últimos años. No tengo idea de quien está detrás del 11-M (aunque tengo gran interés en conocerlo) pero sobre lo que no hay existe duda alguna es que la versión de Pradera es falsa. Es una estrategia más al servicio del engaño masivo, como en los tiempos del GAL Pradera se sitúa en primera línea del ominoso engaño. De paso la culpa de los atentados es de la globalización (léase Estados Unidos), Bush y Aznar. Hace tiempo que nos conocemos señor Pradera.   

“Del 11-S al 11-M” por Javier Pradera

  

El secuestro de los aviones de líneas regulares utilizados hace cinco años por Al Qaeda como bombas volantes contra las Torres Gemelas de Nueva York y el edificio del Pentágono en Washington llevaron hasta su último extremo la potencial lógica destructora de la globalización. El optimismo ilusorio sobre los beneficios sin coste de las tendencias mundializadoras sufrió así el peor desmentido imaginable: el crimen enseñó hasta qué punto la acelerada marcha hacia un planeta homogéneo incluye caminos desviados que conducen al abismo. De un lado, el golpe de audacia de Al Qaeda permitió comprobar que no existen barreras seguras para ningún país en la unificada sociedad transnacional del siglo XXI; de otro, la guerra global contra el terror declarada por Bush como represalia por el 11-S priva de escondrijos geográficos a los organizadores de las tramas islamistas radicales y niega amparo jurídico los simples sospechosos de militar en sus filas.

La cruzada contra el terrorismo no se limita a borrar del mapa las fronteras territoriales protectoras de las soberanías estatales: tras la ocupación de Afganistán en busca de Bin Laden, la invasión de Irak utilizó como falso pretexto la participación de Sadam Husein en el 11-S y la existencia de armas de destrucción masiva a disposición del terrorismo internacional. Esa guerra global deja en suspenso o limita drásticamente los ámbitos tutelados de los derechos individuales, enarbolando como supuesta justificación la amenaza fundamentalista. El campo de concentración de Guantánamo, las torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib, las cárceles secretas de la CIA en diversos países y las leyes de excepción dictadas dentro de Estados Unidos marcan un espectacular retroceso en el terreno tan difícilmente conquistado por la democracia liberal a lo largo de la historia con el fin de garantizar los derechos humanos de inocentes o culpables.

Por demás, los procesos de globalización alteran de otra manera la delicada dialéctica entre libertad y seguridad. Las organizaciones terroristas diseminadas geográficamente y conectadas mediante las nuevas tecnologías ven facilitado su trabajo: el 11-S es una buena lección al respecto. José María Irujo -El agujero (Aguilar, 2005)- describe cómo el radicalismo islamista había venido utilizando hasta el 11-M con relativa impunidad el territorio español, base operativa para antiguos combatientes en Afganistán, Bosnia o Chechenia y simpatizantes de la corriente salafista. Aunque la condena dictada en septiembre de 2005 por la Audiencia Nacional contra Abu Dadah -dirigente de esas redes- por su participación en los preparativos del 11-S haya sido desestimada el pasado junio por el Supremo, el atentado de los trenes de la muerte hunde sus raíces en un terreno abonado desde años antes por los predicadores de la yihad.

La inclusión del 11-M español en el álbum de familia del terrorismo islamista, sangrientamente ilustrado por el 11-S de Nueva York y Washington, el 7-J de Londres y el 11-J de Bombay, se halla fuera de cualquier duda razonable para cualquier persona de buena fe y con un mínimo de inteligencia. Los engañosos esfuerzos del Gobierno de Aznar para hacer creer -el mismo día de la matanza de Atocha- que ETA había perpetrado el atentado no estuvieron movidos sólo por la estrategia electoral de promover la victoria del PP con mayoría absoluta el 14-M; también trataron de eludir sus culpas y negligencias por haber bajado "la guardia ante la amenaza fundamentalista" (Aznar dixit), pese a que el Ministerio del Interior (a cargo de Ángel Acebes e Ignacio Astarloa en aquel momento) disponía de una abundante información que le hubiese permitido prevenir el 11-M. Los ridículos intentos de los dirigentes populares -coreados por sus estridentes portavoces periodísticos y radiofónicos- para presentar todavía hoy a los autores materiales del 11-M como ciegos instrumentos de un misterioso deus ex machina (los servicios secretos de Marruecos, el PSOE, los cuerpos de seguridad del Estado o ETA, juntos o por separado) no pretenden -entre otras cosas- sino ocultar las evidentes responsabilidades políticas del Gobierno de Aznar en el pasado.

    

Publicado en el diario EL PAIS el domingo 10 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

La mayoría equipara la misión militar en Líbano con la de Irak

Por Narrador - 10 de Septiembre, 2006, 8:00, Categoría: General

Ocho de cada diez españoles no la considera una iniciativa de paz y sí que entraña un alto riesgo. Más de un setenta por ciento está convencido de que el proceso no logrará la disolución de ETA. El carné por puntos, única medida del Ejecutivo que recibe un respaldo mayoritario

Madrid - No ha sido un buen verano para el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Pocos han sido los días en los que el jefe del Ejecutivo no haya desayunado con un escándalo de gran calado en las portadas de los periódicos. Pero lo peor para él es que, según una encuesta realizada por Iberconsulta para LA RAZÓN, no ha sido capaz de solventar satisfactoriamente casi ninguna de las complicaciones que le han ido surgiendo. Los ciudadanos tan sólo aprueban la creación del carné por puntos (5,6). Sin embargo, le dan un rotundo suspenso en cuestiones como la subida del precio de la vivienda y de las hipotecas (3,8), en la gestión de los incendios de Galicia (3,9) y en el envío de tropas a Líbano (3,9). Además, la opinión pública le otorga un 4,1 en inmigración ilegal, un 4,3 en el caos de El Prat y un 4,6 en el proceso «de paz» con ETA.

El proceso «de paz»

Aunque algo más de la mitad de las personas entrevistadas, el 57,38%, cree que en la actual situación el Gobierno debe empezar a hablar ya con ETA, la gran mayoría de los ciudadanos se muestra muy pesimista en relación con este asunto. Concretamente, el 73,13% opina que el proceso emprendido por el Gobierno no acabará con la disolución de la banda, mientras que sólo un 19% cree que sí. Por esto, sólo un tercio de los encuestados (28,8%) valora positivamente la actitud del Gobierno frente al 40,1% que la califica de regular, y el 20% que la considera mala o muy mala.

Además, la mayoría de los ciudadanos, el 44,19 %, es de la opinión de que es el entorno de ETA-Batasuna el que está marcando los tiempos de la negociación por el 38,88% que opina lo contrario.

El envío de tropas a Líbano

Los ciudadanos están especialmente descontentos con esta decisión, como demuestra el hecho de que el Gobierno obtiene una de sus peores calificaciones de la encuesta: tan sólo un 3,9. Junto a esto, sólo el 9,3% de la ciudadanía valora positivamente esta decisión. No sorprende, por tanto, que una significativa mayoría de los encuestados considere innecesario el envío de soldados (60,75%), frente a un reducido grupo (21,50%) que sí cree que hace falta. Además, la gran mayoría, el 81,75%, coincide en señalar que los soldados enviados correrán un alto riesgo en la misión.

Curiosamente, a pesar de que el Ejecutivo ha insistido reiteradamente en manifestar que esta vez los soldados han sido enviados con la aprobación de la Organización de las Naciones Unidas, la mayoría no encuentra ninguna diferencia entre esta misión y la que se envió en su día a Irak. Ésta es la opinión del 45,63% de los encuestados, frente al 38,50% que sí ve alguna diferencia con el envío del contingente iraquí.

Los incendios en Galicia

La gestión de este problema contribuye a reforzar la mala impresión que los españoles tienen respecto de la gestión del Ejecutivo en los últimos meses. Tan sólo un 12,9 por ciento la considera buena o muy buena, frente al 38,5 por ciento que la califica de regular y el 39,8 por ciento que directamente la define como mala o muy mala. No en vano, la nota recibida por el Gobierno en relación con este asunto es la segunda más baja, un 3,9.

La gran mayoría (69,25 por ciento) acusa a la Xunta de haber incurrido en una falta de previsión para hacer frente a los fuegos y sólo dos de cada diez encuestados no lo ven así. En consecuencia, un 67,25 por ciento de los entrevistados exige la dimisión de algún responsable político, mientras que sólo el 21,75 por ciento no ve motivos para ello. En cuanto a la famosa trama para provocarlos denunciada por el PSOE, un 65,13 por ciento sí cree que pudo suceder, aunque un 27,13 por ciento no está de acuerdo con la tesis esgrimida desde el Ministerio del Interior.

Inmigración ilegal

La opinión de los ciudadanos sobre este drama corrobora la tendencia negativa del resto de la encuesta. Además, ya que es en la que un mayor número de ciudadanos valora negativamente la gestión del Gobierno. Concretamente, el 44,1 por ciento considera malas o muy malas la gestión de la crisis. Prueba de ello es que seis de cada diez personas consultadas (58,75 por ciento) creen insuficientes las medidas tomadas para frenar la llegada de inmigrantes ilegales, frente a una minoría, el 35,75 por ciento, que no cree que el Gobierno deba hacer nada más.

Una mayoría todavía más abrumadora, el 85,63 por ciento, cree que la Unión Europea podría hacer algo más para ayudar a España a resolver el problema. Finalmente, el 83,13 por ciento de los encuestados cree que hay demasiados inmigrantes en el país, en contraste con un 11 por ciento que cree que no.

El caos de El Prat

La opinión pública se muestra muy descontenta con el Gobierno por su gestión de este asunto. Así, aunque algo más de la mitad de los ciudadanos (61,13%) no ve mal que el Gobierno no despejara la pista de aterrizaje invadida por los trabajadores, la gran mayoría (72,25%) considera insuficientes las indemnizaciones anunciadas para los afectados. Además, el 58,27% de los ciudadanos afirma que no ha habido suficiente información para facilitar las reclamaciones de los usuarios.

Ficha Técnica

La fecha de consulta de la encuesta telefónica de Iberconsulta fue entre el 7 y el 8 de septiembre. El universo es de mayores de 18 años, con un error posible de 3,54% para un nivel de confianza del 95,45% y un p=q. La selección fue simple, polietápica y estratificada por conglomerados.

  

Una información de Augusto Guitard publicada en el diario LA RAZON el domingo 10 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

LOS AGUJEROS NEGROS DEL 11-M (XXXIV): "Lavandera, a tumba abierta"

Por Narrador - 10 de Septiembre, 2006, 7:30, Categoría: General

El testigo clave de la 'trama asturiana' confiesa: «Quiero contar todo lo que sé antes de que me maten»

Ha sabido guardar el secreto durante los últimos dos años. Francisco Javier Lavandera denunció a la Policía y a la Guardia Civil, en 2001, que Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras ofrecían a la venta grandes cantidades de explosivos. También buscaban a alguien que supiera fabricar bombas con móviles. A pesar de todo, la trama asturiana siguió adelante con sus actividades delictivas. Nadie supo poner coto a una carrera de delitos que, según el sumario del 11-M, fue clave para cometer los atentados. Pero Lavandera había denunciado más cosas que han permanecido hasta ahora ocultas. Recibió todo tipo de presiones para que se callara. Su mujer se ahogó en extrañas circunstancias en la playa de Gijón. Este verano, le dispararon cinco tiros poco antes de matar a sus animales. Lavandera ha escrito un libro, «A tumba abierta», en el que cuenta, al fin, todos los secretos.

El nombre de Francisco Javier Lavandera saltó a los medios de comunicación ocho meses después del 11-M. En una cinta magnetofónica, encontrada casualmente en el cuartelillo de la Guardia Civil de la localidad asturiana de Cancienes, se escuchaba su voz con claridad. Su interlocutor era un agente de Información de la Benemérita que le había grabado esa conversación sin que él se diera cuenta.

La cinta había dormido, en un cajón, durante tres años. La grabación se había producido en el verano de 2001. Lo sorprendente, lo que dejó a todos boquiabiertos, es que en su contenido quedaba claro que ya en esa fecha Lavandera estaba denunciando ante las Fuerzas del Orden una trama de delincuentes asturianos que pretendían vender grandes cantidades de explosivos. Pero lo más inaudito es que los individuos pertenecientes a esa banda, Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras entre otros, querían, siempre según la versión que denunciaba Lavandera, comprar los servicios de alguien que pudiera fabricar bombas con teléfonos móviles.

Han corrido ríos de tinta, con todos los matices imaginables, sobre el contenido de la cinta, la relación de Toro y Trashorras con los atentados del 11-M y la posibilidad que tuvieron las Fuerzas de Seguridad de haberlos evitado, una vez que conocieron la denuncia de Lavandera.

Pero el destino tiene vericuetos crueles. En lugar de convertirse el denunciante en un héroe, en el hombre que intentó evitar los atentados aún a riesgo de su vida, Lavandera fue vapuleado por los medios de comunicación que le asignaron un alias inexistente y lo convirtieron en un delincuente más, aunque no tenía antecedentes penales de ningún tipo.

TESTIMONIO CLAVE

Su testimonio, en la Comisión del Congreso sobre el 11-M, hubiera sido clave para dar un vuelco completo a la investigación. Pero la denuncia de Lavandera fue desprestigiada deliberadamente, después de varios intentos infructuosos de hacer creer, al juez y a la opinión pública, que ni siquiera había existido.

El agente de Información que grabó esa conversación, Jesús Campillo, tuvo el valor de enfrentarse a sus jefes y certificó que Lavandera no sólo había denunciado la trama asturiana de los explosivos sino que se ofreció para hacer de gancho si eso facilitaba la detención de los delincuentes.

La semana pasada pudimos escuchar de labios de Emilio Suárez Trashorras su versión de los hechos. Se desvinculó de la posesión y del tráfico de explosivos, pero reconoció que todas sus actividades en torno a los marroquíes -acusados en la versión oficial de ser autores de la matanza- estaban monitorizadas, controladas y dirigidas por el inspector encargado de la lucha antidroga de la comisaría de Avilés, Manuel García Rodríguez, alias Manolón.

Es evidente que en la llamada trama asturiana hay todavía muchos puntos oscuros. Desde el principio, intuimos que en la versión de los hechos que había dado Francisco Javier Lavandera faltaban algunos datos claves. Las amenazas constantes, materializadas este verano con un atentado en el que le dispararon cinco tiros, tenían que estar motivadas por una razón de peso muy superior a lo que se había revelado.

Lavandera ha vencido por fin su propio miedo. Se ha dado cuenta de que la mejor manera de protegerse es contándolo todo. Por eso se ha decidido a escribir todos los detalles de aquella denuncia que tan graves repercusiones tuvo para su vida. Sus revelaciones se han convertido en un libro clarificador: A tumba abierta, que se pondrá a la venta este martes.

El salto que ha dado ahora ya es irreversible. Los detalles que aporta servirán para ahondar en la investigación del 11-M y abrirán vías muy inquietantes.

SOBRESALTOS

Está claro que, a pesar de su amor por los animales, no es San Francisco de Asís. La lectura de A tumba abierta no sería, por tanto, la más recomendable para llenar el silencio que se imponen algunas monjas, en su convento, durante la comida. Tampoco es un libro para pusilánimes, ni para los que presumen de reconocer a ojos cerrados la diferencia entre el bien y el mal. Se trata de una autobiografía sin censura. El autor ha querido abrir al público su alma sin dejar cerrado ninguno de los armarios del cuarto oscuro.

Leer sus revelaciones supondrá para muchos adentrarse en ambientes desconocidos, callejear por rincones de nuestra sociedad a los que nunca les da la luz. La vida de Francisco Javier Lavandera -acaba de cumplir 42 años- es un fresco salvaje, una pintura ácida en la que abundan los rojos chillones de la sangre, los verdes fluorescentes de los tugurios y los amarillos rancios de las pasiones humanas. Se necesita coraje para no volver la cabeza en algunos pasajes.

No hay capítulo sin sobresalto. Lavandera cuenta las primeras visitas a la prisión para recoger los regalos de Reyes de manos de un padre torturado y encarcelado por defender con honestidad sus ideales comunistas. O la aventura de buscar en los bosques, agarrado a su mano, a los fugados, para entregarles los alimentos arrancados al magro sueldo familiar.

PALIZAS INFANTILES

Tuvo que soportar las palizas de profesores sádicos en un colegio religioso de niños bien. En la adolescencia, adoptó la cresta punki, cuando tiraba de aquella correa atada a un collar de perro colocado en el cuello de su novia. Describe los ojos opacos, en su jaula del manicomio, de aquella tía a la que unos falangistas de retaguardia habían vuelto loca de tanto violarla. Y los coqueteos con los cachorros de fascistas y sus juegos macabros.

Aguantó cinco largos años en la unidad de élite más dura del Ejército en la que eran obligados a caminar 50 kilómetros aun con un tobillo averiado, o lanzados a la nieve, en calzoncillos, desde un tercer piso.

Describe su soledad absoluta, en aquella noche negra del bosque en la que cargó su arma para pegarse un tiro. Los sesos de aquel veterano esparcidos por las paredes del recinto de su compañía. Los entrenamientos posteriores en las fincas de los ricos para ese Golpe que nunca llegó.

Vivió en directo el horror de las matanzas en Africa cuando un mal consejo le hizo enrolarse como mercenario. Pudo comprobar, allí, en el corazón de las tinieblas, la fragilidad del ser humano, su propensión a la crueldad, su falta de piedad.

SERVICIOS PRESTADOS

Y aquel niño tirado en la cuneta. Un cadáver maloliente con la barriga hinchada y las costillas marcadas. Y las moscas, que depositaban sus huevos en el interior de su boca, saliendo y entrando dispuestas a atracarse con aquel festín. Con los ojos aún abiertos, y que a Fran, así es como le llaman a Lavandera sus amigos, le pareció que le miraban, desde el otro mundo, sin rencor. Hasta que se dio cuenta de que el niño se movía y de que, por tanto, aquel cadáver aún estaba vivo.

Regresó a casa, ileso, en medio de un vacío que ya nada podría llenar. Ni siquiera el duro trabajo en las entrañas de una mina en la que parecían moverse las paredes cubiertas por millones de cucarachas. Participó en las trampas de unos trabajadores recios que para librarse de una huelga le pedían que les cortara un dedo con su hacha afilada.

NARICES ROTAS

Y las mujeres. Rubias, morenas, altas, bajitas, filipinas, dominicanas, colombianas, rumanas, húngaras, brasileñas, españolas. «Más de cien». Y la etapa final en un antro nocturno, donde la ley del más decidido marcaba las pautas de conducta. Narices rotas, cuellos dislocados, orejas arrancadas. La labor cotidiana de un portero, un vigilante de seguridad, que trataba de mantener su empleo en un mundo mafioso donde se traficaba con menores, con drogas, con armas.

Describe el universo de las lumis, las prostitutas, visto desde el otro lado del espejo. Pormenorizado en su vida cotidiana más íntima, con sus necesidades, sus ilusiones, sus vicios y virtudes. Un mundo representado por un club de las afueras de Gijón: El Horóscopo. El mismo que se haría famoso porque allí fue donde, según Lavandera, Antonio Toro ofreció a la venta una gran cantidad de explosivos en el verano de 2001.

Y ahí es donde entra en el escenario público Lavandera. Para los que aún no conozcan la historia -los que dicen que se pierden con tanta información del 11-M- les resumiré como fueron los hechos.

Un muchacho de Avilés, como tantos otros, se acercó a El Horóscopo con mucho dinero en los bolsillos. Antonio Toro y sus amigos, entre los que se encontraba Emilio Suárez Trashorras -que más tarde llegaría a convertirse en su cuñado- dejaban cada noche una considerable cantidad de efectivo. Y, como suele suceder en estos casos, intimaron con el portero del club, Francisco Javier Lavandera. Su relación fue esporádica y lenta. Sólo a través de muchos fines de semana consiguieron tener cierta confianza.

Toro, una noche, tentó a Lavandera con un cambio de coche. «El tuyo es una mierda y, por muy poco dinero, yo te puedo proporcionar un cochazo más acorde contigo. Tengo un Saab 9000 automático que te iría que ni pintado.» Y así fue como, poco a poco, se creó un clima de camaradería entre ellos.

MILES DE KILOS

Hasta aquella maldita noche en que Toro lanzó su bomba atómica.Lavandera cuenta con todo detalle cómo se le acercó para ofrecerle una gran cantidad de explosivos a la venta. «Miles de kilos a la semana, si hace falta.» Al principio no se lo tomó demasiado en serio hasta que una mañana sus coches se cruzaron cerca del puente que está junto a la comisaría de Policía de Gijón.

Allí fue donde, según Lavandera, Toro le enseñó, abriendo el capó de su coche, más de 50 kilos de dinamita y una gran cantidad de detonadores. Y fue de esa manera como Lavandera se convenció de que aquello iba en serio.

Se sabe que hizo lo que cualquier ciudadano honrado hubiera hecho. Acudir a la Policía para denunciar los hechos. Pero lo que nunca había contado hasta ahora, el secreto que mejor ha guardado en todos estos años, es precisamente la esencia del libro que se pondrá a la venta a partir del martes día 12 de septiembre y cuya prepublicación daremos desde mañana en las páginas de nuestro periódico.

Tras conocer esos secretos, se comprende que haya vivido aterrorizado durante estos dos años. Para salvaguardar su vida y la de los suyos, prefirió callar. No era para menos. Por si olvidaba la amenaza, no han dejado de acosarle desde que se conoció su nombre en la prensa.

Lo más grave le sucedió en el otoño de 2004. Lorena, su mujer, una joven brasileña que trabajaba con serpientes en los espectáculos de streaptease del club y con la que tuvo un hijo, murió ahogada sin que nadie fuera capaz de auxiliarla en la playa, a mediodía, y en pleno centro de Gijón. Las autoridades dijeron en su día que se había hecho todo lo posible por salvarla. Él, sin embargo, está convencido de que la dejaron morir. Un antiguo empleado del club Horóscopo le proporcionó a ella cinco gramos de droga la noche anterior. Se trataba de un hombre, nacido en Bilbao, al que ahora le saldrá el juicio en relación al caso.

Lavandera tuvo que añadir al dolor de la muerte trágica de su mujer la impotencia de no poder disponer de libertad de movimientos para al menos estar, en esas circunstancias, cerca de los suyos. Se encontraba inmerso en un programa de protección de testigos. El juez Del Olmo había considerado que su vida corría un peligro real. Un juez asturiano ya había ordenado que le protegiera la Policía Local de Gijón, tras la publicación en la prensa de la transcripción de la cinta con sus revelaciones a la Guardia Civil. Luego, pasó a estar bajo la protección de los especialistas de la Policía Nacional, que lo mantuvieron viajando por España de incógnito durante seis meses.

CARNÉ FALSO

Le proporcionaron un carné de identidad, expedido el 23 de noviembre de 2004, a nombre de José Ramón Prieto Fernández, natural de la localidad asturiana de Pola de Siero. El domicilio que figura en ese carné es curiosamente: calle Libertad.

Este verano le han retirado ese carné, varios meses después de que perdiera la condición de testigo protegido. La excusa dada por los policías que procedieron a esa retirada fue de lo más peregrina: «El que te lo preparó hizo una chapuza y vamos a quitarlo de en medio para que no se meta en un lío.»

Nada más dejar de ser testigo protegido, recibió en su domicilio un macabro mensaje. Eran las fotos de la autopsia de Lorena. En el sobre, habían escrito una frase escrita a mano con letras mayúsculas: «Para que te acuerdes de tu mujer».

En su teléfono, no ha cesado de recibir llamadas amenazadoras. Han derramado sangre en el portal de su piso. Y ha recibido todo tipo de advertencias verbales.

Este verano la cosa fue a mayores. Cuando llegaba en su vehículo a la pequeña finca donde cuidaba de unos animales, recibió cinco balazos. Su habilidad al volante, su sangre fría y una pistola de nueve milímetros, para la que tiene licencia de tiro olímpico, le salvaron de una muerte cierta.

Un informe de la UCO, la unidad operativa de la Guardia Civil que manda el coronel Hernando, ha puesto en duda su versión de los hechos. En el Ministerio del Interior prefirieron considerar el tema como un ajuste de cuenta sin más entre mafiosillos. Luego, vino el apaleamiento brutal de sus animales. Dispararon contra su perro al que dejaron colgado por el cuello y muerto en la valla de la finca junto a la que sufrió el atentado.

Pero ni los balazos ni las amenazas verbales ni ninguna otra clase de presión han hecho mella en este hombre.

Es ahora cuando está más dispuesto que nunca a contar la verdad. Se siente maltratado por la prensa en general, que le colgó, desde el primer momento, el sambenito de posible delincuente al identificarle con un presunto alias que nunca tuvo: Lavandero. Hasta ahora, no tiene antecedentes penales. Su único delito ha sido denunciar ante la Policía, la Guardia Civil y, más tarde ante los jueces, los hechos delictivos de los que tuvo conocimiento. Afortunadamente para él, su denuncia quedó grabada y nadie podrá alegar ahora que no lo advirtió.

Lavandera aprendió a no fiarse de las Fuerzas de Seguridad. Por eso las denuncias de estos últimos años las ha hecho siempre directamente ante los jueces. Ha tratado de desenmascarar a las tramas mafiosas de venta de drogas, explosivos, armas y trata de blancas que se mueven en los bajos fondos de Gijón.

Lavandera siempre dijo, a quien quería escucharle, que miembros de las Fuerzas del Orden estaban mezclados con esas mafias y que se lucraban encubriendo los negocios ilícitos de la noche gijonesa.

Al margen de sus denuncias, la vida de Lavandera está plagada de episodios dramáticos muy anteriores al 11-M. Siempre se ha movido en la delgada línea que separa a los ciudadanos normales del abismo en el que cualquier aberración es posible.

Ha tenido que emplear la violencia, demasiadas veces, para sobrevivir en un mundo en el que el lenguaje de la razón tiene muy poco que hacer. Borrachos, drogadictos, delincuentes y prostitutas han sido su incómoda compañía cotidiana.

A tumba abierta, el libro en el que ha reflejado todas sus vivencias, supone bastante más que la confesión de un ser humano individual. Supone un acercamiento a la sociedad periférica española en la última mitad del siglo XX. La represión franquista, los amagos de Golpe de Estado, la rebelión y sumisión de los mineros, la guerra de dos mundos antagónicos, dos concepciones de la sociedad, libradas en el tablero africano, le rebelión estética de la juventud y su ruptura con la sociedad burguesa.

MAFIA Y CORRUPCION

Es difícil adentrarse con más profundidad en el mundo de los clubs de prostitución. Lavandera desgrana todo el mosaico de vejaciones al que tienen que someterse mujeres de decenas de nacionalidades que llegan a España con la esperanza de una vida mejor. Los entresijos de las mafias organizadas y de la corrupción policial se mezclan en las páginas del libro, con historias de amor y desamor, sexo salvaje y sometimientos inaceptables.

De la mano de Lavandera y de su lenguaje realista y descarnado se puede recorrer la vida de cada rincón de un local en el que terminó por fraguarse la trama delincuencial que, según nos han contado, hizo posible que se cometiera el peor atentado de la Historia de España. Su terror, su miedo por él y por su familia, estuvo justificado. Desde mañana, el lector conocerá aquello por lo que le dijeron: «Si lo cuentas te mataremos».

  

Una información de Fernando Múgica publicada en el diario EL MUNDO el domingo 10 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Telesforo Rubio redujo a la mitad los infiltrados en Francia contra ETA

Por Narrador - 10 de Septiembre, 2006, 7:00, Categoría: Terrorismo

Sólo 20 policías han controlado a la banda al otro lado de la frontera durante el último año. Su sucesor, Miguel Angel Valverde, restablecerá el número de efectivos de esa brigada especializada

ALSASUA (NAVARRA).- El destituido comisario general de Información, Telesforo Rubio, esquilmó la brigada de la Policía Nacional especializada en la lucha contra ETA que trabaja en Francia y redujo a menos de la mitad sus efectivos. Rubio estableció este criterio de recortes a lo largo del último año, es decir, cuando todavía no se había producido el anuncio del alto el fuego por parte de la banda, pero ya circulaban insistentes rumores de que éste podía hacerse efectivo.

Su decisión limitó notablemente la capacidad operativa de los agentes destinados en el país vecino, disminuyó la posibilidad de controlar los movimientos de los etarras que siguen en activo en territorio galo, y trasladó a las fuerzas policiales francesas una impresión de cierta relajación en el combate contra la banda terrorista vasca.

Miguel Angel Valverde, sucesor de Telesforo Rubio al frente de la Comisaría General de Información y todo un experto en lucha contra el terrorismo, ya ha anunciado su intención de subsanar esta situación de manera inmediata.

Según ha podido saber este periódico, la sección de la policía destinada en Francia estaba integrada por unos 40 agentes, coordinados por un comisario. Este número debía haberse incrementado en el curso de los dos últimos años tal y como se había decidido.

De hecho, el grupo policial destinado al otro lado de la frontera vio ascender su consideración al ser transformado en brigada. Con este paso se pretendía reforzar su trabajo y darle mayor entidad. Una brigada está compuesta por, al menos, dos secciones, de modo que la consecuencia lógica hubiera sido la de incrementar en otros 40 el número de agentes destinados en el país vecino.

Sin embargo, no sólo no se llevó a cabo este aumento, sino que, a en el curso del último año, sólo una veintena de agentes han desarrollado su trabajo en territorio francés, con la circunstancia agravante de que están sujetos al mismo régimen de relevos y de viajes que efectuarían si el grupo estuviera integrado por el doble o el triple de funcionarios. Tampoco los medios materiales que tenían asignados se han visto aumentados en medida alguna.

La cifra óptima

Los expertos en materia de lucha antiterrorista consideran que la brigada debería estar constituida por un total de 60 funcionarios. Con esta dotación podría cubrirse, de manera holgada y con total eficiencia, los tres o cuatro dispositivos que los agentes franceses suelen tener en marcha en sus investigaciones contra el terrorismo de ETA.

La progresiva disminución del grupo español no ha influido necesariamente en el ánimo de los expertos franceses, pero sí les ha trasladado un mensaje de menor presión o menor interés en una lucha que necesitó décadas de concienciación entre las autoridades del país vecino.

El enfoque del hasta ahora comisario general de Información ha sido cuestionado repetidamente por varios expertos a lo largo de los últimos meses.

Especialistas de la lucha contra ETA han venido reiterando a los máximos responsables del Ministerio del Interior la conveniencia de aumentar la potencia de los controles y las investigaciones en territorio francés.

La experiencia adquirida durante la tregua de año y medio anunciada en el 98, les hizo concluir que no solamente no había que reducir los esfuerzos en la investigación y seguimiento de los terroristas, sino que había que aumentarlos hasta el punto de que cualquier desenlace fuera previsible y fácilmente neutralizable.

Según esta tesis, si el alto el fuego finalmente prospera, no importará haber realizado un seguimiento todo lo exhaustivo posible de la estrategia operativa de la banda; por el contrario, si las negociaciones realizadas no tienen el final esperado, las Fuerzas de Seguridad estarán perfectamente preparadas para desbaratar la actividad de los terroristas sin tener que enfrentarse a un periodo de tensión, descontrol y atentados hasta volver a retomar la línea que se había venido siguiendo hasta el anuncio del alto el fuego.

A pesar de la valoración positiva que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, realizó del trabajo de Telesforo Rubio, con la que justificó su ascenso a un puesto burocrático de mayor rango, los pasos dados por el hasta ahora comisario general de Información han estado ampliamente cuestionados, no solamente por sus compañeros, sino también por sus jefes.

Nombramiento político

Las dudas respecto a su estrategia estaban motivadas no sólo por el modo que tenía de enfocar investigaciones como la de los atentados del 11-M o por la información a los jueces sobre un chivatazo a ETA, sino también por sus nombramientos y por sus decisiones técnicas.

Desde un principio, su designación para el cargo de comisario general de Información fue considerada como claramente política por las simpatías indisimuladas que había prodigado a los socialistas.

El nombramiento de Rubio fue muy cuestionado por el hecho de que jamás había estado destinado en unidades especializadas en la lucha contra ETA o contra el terrorismo islamista. Sin embargo, esto no impidió que él mismo utilizase criterios similares a la hora de elegir personas para diferentes puestos, como fue el caso del comisario encargado de la unidad que realiza los análisis de los documentos incautados a la banda terrorista.

La gestión de Telesforo Rubio deja pendientes de resolver un buen número de bajas solicitadas por agentes que se dedicaban a la lucha contra ETA y, sobre todo, por quienes habían sido destinados a la brigada de Exteriores, especialmente reforzada en los últimos meses pero sin un patrón sistemático de trabajo.

   

Una información de Angeles Escriva publicada en el diario EL MUNDO el domingo 10 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Un informe remitido por el Ejército a Defensa reconoce que Afganistán está en «guerra»

Por Narrador - 10 de Septiembre, 2006, 6:30, Categoría: General

MADRID. El Estado Mayor de la Defensa reconoce en sus informes internos que las tropas españolas en Afganistán se encuentran en «situación de guerra» y recomienda a los tres ejércitos un adiestramiento especial de las tropas que se despliegan allí y en otras «zonas de operaciones». Frente a la doctrina oficial de las «operaciones de paz» y «humanitarias», los jefes militares trabajan con los datos reales sobre la evidencia de que los soldados se mueven ahora y se desplegarán después en escenarios bélicos. ABC ha tenido acceso a un mensaje reservado que el Mando de Operaciones, que depende directamente del Jefe del Estado Mayor de la Defensa, envió en agosto a los estados mayores de los ejércitos y la armada para pedir adiestramiento específico de las tropas en «guerra irregular o asimétrica».

De la citada petición oficial reservada, que incluye la palabra «guerra» prohibida en los informes oficiales del Gobierno, se pasó copia a los jefes de las fuerzas españolas destinadas en Afganistán, en las bases de Herat y de Qala i Naw, y a los servicios secretos, el Centro Nacional de Inteligencia. El Mando de Operaciones es el órgano a través del cual el JEMAD, como mando operativo de las Fuerzas Armadas, «ejerce la planificación, conducción operaciones y el seguimiento de las operaciones militares»

Ataque silenciado

Además, en el mismo escrito se cita un ataque a los soldados españoles que el ministerio había guardado en secreto. Según el Mando Operativo, el 14 de agosto tropas españolas sufrieron «un ataque por elementos insurgentes en el transcurso de una misión de obtención de información». Los soldados -no se especifica la unidad a la que pertenecían- circulaban en «dos vehículos civiles blindados». El segundo fue adelantado por otro coche que se detuvo «como si hubiera tenido una avería». Cuando los españoles llegaron a su altura, «los insurgentes abrieron fuego». En este punto el informe se limita a decir que los atacados tuvieron una «excelente reacción», que siguieron «el procedimiento establecido para estos casos» -se supone que repeler a tiros la agresión- y que gracias a ello y a que el blindaje del vehículo funcionó a la perfección, aunque recibió «numerosos impactos», se evitó que hubiera «bajas propias» en el ataque. Nada se dice de lo que ocurrió con los atacantes, que, en principio, deberían de ser guerrilleros talibán.

Muerto en combate

El mensaje pasa después a cuestionar la versión oficial del Gobierno sobre lo ocurrido el 8 de julio en Bakua, cerca de Herat, cuando el caballero legionario paracaidista Jorge Arnaldo Hernández, de origen peruano, resultó muerto como consecuencia de lo que en primera instancia Defensa calificó de «atentado» con «artefacto» contra un convoy de vehículos de Alta Movilidad Táctica (VAMTAC), todo-terrenos blindados y armados. El ministro de Defensa, José Antonio Alonso, habló el día del entierro del soldado de «atentado premeditado» con una «mina anticarro». Sin embargo, el mensaje del Mando de Operaciones compara el ataque del día 14 de agosto -tiroteo- con el de julio para plantear la necesidad de preparar mejor a las tropas.

El informe dice textualmente: «A la vista del "modus operandi" de este ataque, así como el anterior en el que falleció el CLP Hernández Seminario, se pone de manifiesto la necesidad de incrementar el adiestramiento en procedimientos de reacción contra acciones irregulares llevadas a cabo por elementos insurgentes tales como ataques de oportunidad contra convoyes o vehículos camuflados tanto en armamento convencional como IED, S (explosivos no convencionales como los utilizados por los milicianos islamistas en Irak, Afganistán o Líbano)».

En las últimas semanas, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, se han repartido los papeles. El primero insiste en el mensaje pacifista de las «misiones de paz» y «humanitarias» a las que se destina a los militares españoles y el segundo se encarga de reconocer los peligros a los que se enfrentarán, sobre todo en Líbano. Pero siempre evitan la palabra «guerra». Hasta el extremo de que al paracaidista muerto cerca de Herat se le negó el mérito de haber caído en una acción bélica, circunstancia más que evidente para el Estado Mayor según consta en el informe al que ha tenido acceso ABC. Pese a ello, Jorge Arnaldo Hernández recibió a título póstumo la cruz al mérito militar con distintivo amarillo -fallecido en acto de servicio o atentado- y no con el rojo reservado para las «acciones bélicas» que sí tienen todos los soldados muertos o heridos en Irak en cualquier tipo de circunstancia.

Defensa sigue así la máxima de que sólo hay guerra donde envió soldados el anterior Gobierno. José Bono, antecesor de Alonso, otorgó el distintivo rojo a todos los militares españoles que cayeron en Irak con el argumento de que lo hicieron «en acción de guerra». En la última Pascua Militar, ante el Rey, Bono proclamó que había una deuda de reconocimiento con ellos: «Los soldados no eligieron acudir o no, simplemente obedecieron y soportaron fuego hostil en una zona lamentablemente tan poco pacífica».

Defensa negó al paracaidista de origen peruano, soldado de España, el honor de haber caído en combate y el funeral de alto rango que le hubiera correspondido. La ceremonia se circunscribió a un acto en la Brigada Paracaidista a la que Zapatero tuvo al final que asistir, aunque no lo tenía previsto, ante la exigencia de Mariano Rajoy en ser invitado al funeral.

Situación de «guerra irregular»

El Estado Mayor, sin embargo, reconoce plenamente que las tropas españolas en el extranjero se van a mover en conflictos bélicos: «Se considera conveniente incluir en los programas anuales de instrucción y adiestramiento de las unidades de los tres ejércitos y Armada que pueda desplegar en zonas de operaciones, procedimientos y ejercicios en situaciones de guerra irregular o asimétrica».También se incluye una advertencia que ha debido tenerse en cuenta a la hora de enviar fuerzas a Líbano, donde los elementos «insurgentes» de Afganistán se multiplican en número, organización y armamento con el nombre de Hizbolá.

«Se considera de la máxima importancia que en las fases de preparación previas al despliegue en las zonas de operaciones y especialmente en Afganistán se intensifique el adiestramiento en procedimientos de reacción contra elementos insurgentes, así como de conducción todo-terreno en condiciones adversas, para hacer frente de forma eficaz a la amenaza asimétrica mencionada», concluye el informe del Mando Operativo.

    

Una información de Ángel Collado publicada en el diario ABC el domingo 10 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

La versión de EL PAIS sobre el mal llamado 'Proceso de Paz'

Por Narrador - 10 de Septiembre, 2006, 6:00, Categoría: - Tregua Etarra

Realmente asombrosa la explicación que presenta EL PAIS sobre el estado de las negociaciones con los terroristas. Eso sí, se intuyen nuevas concesiones al entorno criminal.

Las exigencias de Batasuna frenan el proceso 

   

Madrid - Las exigencias de Batasuna al situar como prioridad un preacuerdo en el funcionamiento de la mesa de partidos complican el proceso de fin de la violencia. Tal exigencia coincide con la posición de ETA, reticente a iniciar en un plazo inmediato contactos con el Gobierno para poner en marcha el cese de la violencia y adoptar medidas sobre sus presos, como el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ofreció en su declaración institucional del 30 de junio. El Partido Socialista de Euskadi y el Gobierno insisten en que cualquier avance sobre la constitución de la mesa de partidos requiere que Batasuna cumpla la legalidad y acate la Ley de Partidos.

El portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, tras admitir el "bloqueo" del proceso, ha reclamado, esta semana, que para superar esta parálisis "hay que centrarse en el núcleo del proceso, en su contenido político" y ha precisado que hay que intentar "sin demora" un preacuerdo, entre los partidos vascos, sobre los principios, compromisos y objetivos políticos del proceso.

El PSE y el Gobierno interpretan que Batasuna y ETA, de manera coordinada, han dado una "vuelta de tuerca" a la filosofía del proceso en una doble dirección: en situar la mesa de partidos como prioridad sobre los contactos entre el Gobierno y ETA, previstos para este verano y demorados por la banda, y al eludir Batasuna, su legalización.

El Gobierno y el PSE atribuyen esta "vuelta de tuerca" al interés concertado entre ETA y Batasuna en echar un pulso al Gobierno y a tensiones internas en la izquierda abertzale, dónde aún continúan muy presentes las apuestas por el "todo o nada" por ausencia de una pedagogía sobre el funcionamiento de la democracia. A ello se refirió el presidente Zapatero, el jueves en La Moncloa, cuando delante del secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo: "La paz necesita y merece tiempo, prudencia y paciencia, después de treinta años de terrorismo, de violencia".

Pero, pese al mal momento por el que atraviesa el proceso de fin de la violencia -con otro rebrote de la kale borroka este fin de semana-, fuentes de la izquierda abertzale niegan que se esté en los prolegómenos de una ruptura, aunque califican la crisis de "grave". Así, resulta significativa la mínima presencia que han tenido en Gara, diario próximo a la izquierda abertzale, en contraste con el resto de los medios, las amenazas y proclamas a favor de la continuación del terrorismo que el etarra Iñaki Bilbao, condenado por el asesinato del edil socialista de Orio (Guipúzcoa), Juan Priede, dirigió en la Audiencia Nacional el jueves.

Tampoco el Gobierno cree que ETA rompa el alto el fuego, aunque cree que la crisis puede prolongarse. Las últimas declaraciones de Zapatero -al semanario Die Zeit, el 29 de agosto, y el jueves en La Moncloa-, en las que expresó su confianza en el proceso, revelan que lo contempla con frialdad estratégica, alejada de los movimientos tácticos.

En ellas deja entrever su opinión, basada en informaciones y análisis, de que ETA ha tomado la decisión estratégica de abandonar la violencia y que tanto la organización terrorista como Batasuna están echando un pulso táctico para que el proceso retome una vía más favorable a sus intereses, para que la paz "no resulte barata" y para tratar de marcar los tiempos. De ahí que Batasuna haya sacado de sus prioridades la legalización, con la presentación de nueva marca y estatutos, cuando en junio su dirección estaba predispuesta a hacerlo al final del verano. Batasuna tiene meses por delante hasta la convocatoria de las elecciones municipales. Y ha sustituido esta prioridad por la creación de la mesa de partidos.

Zapatero ha dirigido esta semana a Batasuna varios mensajes para reconducir el proceso. En ellos ha reiterado su apuesta por él y su confianza en que cuajará, pese a las dificultades. Ha aclarado a Batasuna que permanece su apuesta clave, que la política sustituya a la violencia. O lo que es lo mismo, que la izquierda abertzale regrese a la legalidad, a la par que ETA se diluye. Y cuando dice que el proceso será "largo, duro y difícil" es porque sabe que ETA tratará de poner un precio alto a su cese definitivo.

Zapatero ha apuntado, también, las metas inmediatas: Su interés en que ETA se reúna con el Gobierno cuanto antes -en "próximas semanas"- para iniciar el proceso de fin de la violencia, y en que Batasuna cumpla la Ley de Partidos para participar en las elecciones municipales. La Moncloa está dispuesta a trabajar para garantizar a la izquierda abertzale su legalidad, complicada por procesos pendientes y la doble vía por la que se ilegalizó.

    

Una información de L. R. Aizpeolea publicada en el diario EL PAIS el domingo 10 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.