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El documento secreto de HB a los partidos exige la autodeterminación y observadores

Por Narrador - 7 de Septiembre, 2006, 8:00, Categoría: - Tregua Etarra

Ayer les ofrecíamos una información sobre la mala ‘marcha’ del peor llamado ‘Proceso de Paz’, Hoy el diario fundado por Anson reincide en la misma cuestión y nosotros les ofreceremos a lo largo del día una información muchísimo más amplia.

La propuesta de mínimos de los proetarras para la «mesa» incluye a Navarra e impide el veto de los socialistas

Madrid - La petición de Batasuna, expresada ayer por su portavoz, Arnaldo Otegi, para lograr un «preacuerdo y constituir ya la mesa de partidos», contiene una serie de condiciones previas no reveladas y plasmadas en un documento que la coalición proetarra ha hecho llegar, con carácter secreto, a todos los partidos políticos del País Vasco y Navarra, con excepción de Partido Popular, Unión del Pueblo Navarro (UPN) y Confederación Democrática de Navarra (CDN).

El documento, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, contiene los «mínimos» que Batasuna plantea para iniciar el «diálogo político». El principio de autodeterminación, una única «mesa» que incluya a Navarra y la presencia de observadores internacionales figuran entre dichas exigencias.

El documento está dividido en cinco apartados. En la «introducción» se plantea que es necesario que se constate «la existencia de un conflicto», el «carácter político del mismo», su «naturaleza histórica» y que se defina a «Euskal Herria como ámbito geográfico del conflicto». Es decir, que la actividad terrorista que ha desarrollado ETA tiene una naturaleza política y no criminal.

Compromisos

El «diálogo», según el documento, «comparte principios y compromisos». Entre los primeros, el derecho de autodeterminación, que se ejercerá «mediante la fórmula que acuerden los agentes políticos vascos» y que, por supuesto, deberá ser respetada. También el de «no exclusión en el diálogo resolutivo» y que se aborden «todas las raíces del conflicto para buscar su superación de manera acordada y democrática».

Entre los compromisos, la «utilización de vías pacíficas y democráticas (...) durante el proceso de diálogo resolutivo» (no se habla de la disolución de ETA) y que los «acuerdos deberán contar necesariamente con la adhesión y el respeto de las diferentes tradiciones políticas que integran el pluralismo vasco» (más adelante, se matiza tan democrática intención). Asimismo, que los que se alcancen tengan en cuenta «tanto la pluralidad como la historia de Euskal Herria».

En el tercer punto, sobre el «objetivo del diálogo», se insiste tratar de «establecer las condiciones en las que el pueblo vasco ejercerá el derecho de libre determinación» y acordar «las condiciones para dicho ejercicio». Los proetarras señalan que hay que «construir un escenario democrático que garantice de manera efectiva el respeto de todos los derechos de todas las personas en toda Euskal Herria».

El cuarto punto es el de la «mesa de diálogo resolutivo», cuya constitución urge ahora Batasuna, veinte días después del comunicado de ETA en el que lanzaban amenazas contra el Gobierno, el PSOE y el PNV si no cumplían una serie de condiciones. «La mesa -dice- tendrá como núcleo central a los partidos políticos con funcionamiento estable en todos o algunos de los territorios de Euskal Herria» y será única para lo que los proetarras consideran Euskal Herria; es decir, incluyen Navarra y territorios del sur de Francia.

Representación

Batasuna, que está ilegalizada y no cuenta con representación en las instituciones parlamentarias y municipales, exige que para la constitución de la «mesa» se tenga en cuenta la representación «real» de los partidos y «ponderada». «Se deben -agrega- establecer las garantías acordadas para la participación de las organizaciones sociales y sindicales de Euskal Herria en el proceso de diálogo resolutivo».

Especial importancia tiene el apartado relativo a la «toma de decisiones», que se adoptarán bajo el criterio general de mayorías “suficientes”». En lo que parece una concesión a los socialistas vascos, se dice que «estas mayorías no se podrán fijar si no participan de ellas las dos sensibilidades o tradiciones políticas existentes en el diálogo resolutivo».

Pero, a continuación, Batasuna matiza que «esta condición no podrá ser ejercitada como un instrumento permanente para el bloqueo o el veto de posibles acuerdos». Es decir, que si un partido se obstina en oponerse a un acuerdo, al final no se le hará caso. Todo este proceso concluye en una «consulta popular» para que «la ciudadanía de Euskal Herria ratifique o rectifique» los acuerdos, que «deberán ser defendidos por quienes los suscriban».

El documento hace referencia a que los compromisos que se puedan alcanzar en la «mesa» «deberán ser negociados con el/los Estados» (España y Francia) y que para estas conversaciones «se procederá a acordar la interlocución nacional necesaria entre los partidos que suscriban el acuerdo para abordar el proceso de negociación con el Estado». Esta «negociación, según ha explicado Batasuna en repetidas ocasiones, y comparten partidos nacionalistas, debe de ser sobre la forma de aplicar los acuerdos no sobre el contenido, que no puede ser modificado.

«Internacionalización»

Finalmente, el punto quinto, que «internacionaliza» el «conflicto», señala que «el «diálogo político resolutivo contará con la presencia de organismos o personaliades de carácter internacional» y que «esta presencia garantizará tanto en términos técnicos como políticos el desarrollo del proceso».

Fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN subrayan que este documento es una prueba más de que el llamado «proceso de paz» o de «fin del terrorismo» es en realidad un proceso de consecución de objetivos.

   

Una información de J. M. Zuloaga y R. L. Vargas publicada en el diario LA RAZON el jueves 7 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.