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El Gobierno repatría a 1.100 inmigrantes menos cada mes que en 2005 pese a la crisis migratoria

Por Narrador - 6 de Septiembre, 2006, 6:00, Categoría: 11-M

MADRID/LAS PALMAS. «En lo que va de año hemos repatriado (en las distintas formas que establece nuestra normativa de extranjería: retornos, readmisiones, expulsiones y devoluciones) a 52.757 inmigrantes ilegales». Son palabras y datos del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, el pasado jueves en la Comisión de Interior del Congreso. Durante 2005 se repatrió -a través de las cuatro modalidades- a 92.766 inmigrantes.

La media de «expulsiones» cada mes es elocuente, sobre todo porque la rebaja coincide con la mayor crisis migratoria que ha vivido España en cuanto a cifras y dramas humanos. El año pasado el Gobierno consiguió repatriar a 7.730 «sin papeles» al mes; en los ocho meses de éste, en el que la inmigración ha estallado como una granada en las manos del Ejecutivo, no se ha llegado ni a 7.000; en concreto han hecho el viaje de vuelta 6.594 personas, según las cifras aportadas por Rubalcaba.

El descenso, además, tiene antecedentes puesto que el año pasado se cerró con 28.000 «expulsados» menos que en 2004. En el otro extremo están las llegadas, un goteo incensante, un cayuco tras otro sin que ninguna medida surta efecto. Casi 22.000 africanos -444 nuevos ayer-han atravesado en ocho meses el Atlántico desde Mauritania y Senegal, como principales orígenes del viaje marítimo, y se han plantado en Canarias. La mitad están ya en la Península con escasísimas posibilidades de ser devueltos a su país en cumplimiento de convenios de readmisión. Se han firmado acuerdos de cooperación con Cabo Verde, Camerún, Ghana y Senegal, y de seguridad, también con el primero, con Angola y con Guinea Bissau. La mayoría no se han cumplido, o el país lo ha mantenido vigente lo que dura un vuelo o las contraprestaciones exigidas lo han dejado en el camino. Interior no ha concretado cuántos de los «nuevos» clandestinos de los cayucos han sido expulsados, pero es llamativo que la cifra más abultada de todas las repatriaciones corresponda a las readmisiones (27.161) hasta el 29 de agosto, frente a las más de 52.000 del año pasado. Son aquellas expulsiones en virtud de acuerdos con terceros países, sobre todo con Francia, que afectan a ciudadanos del Este que intentan entrar por La Junquera.

Los retornos -rechazos en los puestos fronterizos, con protagonismo de Barajas y El Prat- se han mantenido, e incluso han aumentado (unos 200 más al mes) con respecto a 2005, mientras que expulsiones y devoluciones, éstas últimas aplicadas básicamente a los marroquíes de las pateras, se han sostenido.

La secretaria de Inmigración, Consuelo Rumí, argumentó hace casi dos años en el Congreso que «la repatriación de irregulares es un instrumento fundamental en la lucha contra la inmigración ilegal». Pero el instrumento está flojeando y las cifras de llegadas disparándose. De hecho, ya se han multiplicado por nueve las personas que han alcanzado Canarias con respecto al año pasado. Rubalcaba le puso nombre la semana pasada: estamos en «la edad de la inmigración».

«Estos días no están saliendo tantos vuelos como en semanas anteriores», explican funcionarios de la Policía en las Islas. El lunes por la noche partió un grupo de 40 inmigrantes a la Península, informan desde el SUP. Sin embargo, el «desbordamiento» al que «nos enfrentamos estos días va a obligar a Interior a fletar diariamente más de un vuelo y más de dos», explicó a ABC Agustín Brito, responsable regional de la CEP. Ayer por la tarde se produjo el último traslado. No en vano, en los centros de internamiento y comisarías de Canarias se reparten nada menos que unos 7.000 inmigrantes a la espera de que se decida su futuro. Casi dos mil duermen en dependencias policiales; y más de cinco mil lo hacen en los cinco centros de retención, dos de ellos habilitados «provisionalmente». Concretamente, 5.507 africanos se reparten entre las 5.576 plazas de las instalaciones canarias (el cupo real es de 1.476). Sin embargo, durante los primeros nueve meses de 2006 ya se han acometido cerca de seis ampliaciones.

«Hoy (por ayer) los militares han montado más tiendas de campaña en el centro militar de Las Raíces porque estamos desbordados», relató un agente. De hecho, la semana pasada este centro contaba con dos mil plazas y ayer, cuando albergaba a 2.482 personas, ya disponía de 2.600, según datos de la Delegación del Gobierno. El resto de las instalaciones también se encuentran «al límite»: en Hoya Fría (Tenerife), con 238 plazas, conviven 213 inmigrantes; mientras que los centros grancanarios de Barranco Seco (con espacio para 168) y de La Isleta (con 1.500 plazas) acogen a 153 y 1.411 inmigrantes respectivamente; y en El Matorral, en Fuerteventura, 1.248 indocumentados ocupan sus 1.070 plazas.

Estreno de la «Río Cabriel»

Para agravar la desbordada situación de los centros, otros 569 inmigrantes alcanzaban ayer las costas canarias a bordo de siete cayucos, que fueron remolcados por medios de la Guardia Civil y Salvamento Marítimo a El Hierro y Tenerife. Entre el nuevo pasaje viajaban al menos diecisiete menores. Esta es la siguiente urgencia; qué hacer con los más de 800 niños y jóvenes que acogen las Islas.

Y al resto, se les cogió por el camino a punto de hundirse. La patrullera de la Guardia Civil «Río Cabriel», que se dirige a Senegal para vigilar sus aguas, se estrenó al interceptar un cayuco en las costas de Mauritania. Tras rescatar a sus 110 ocupantes los entregó a las autoridades de Nuadibú.

   

Una información de Cruz Morcillo y Erena Calvo publicada en el diario ABC el miércoles 6 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.