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1 de Septiembre, 2006

¿Quién coloco la mochila que cambió la historia de España? (Editorial EL MUNDO)

Por Narrador - 1 de Septiembre, 2006, 12:00, Categoría: 11-M

La apertura del curso político coincide con el naufragio definitivo de la versión oficial de los atentados del 11-M. Si durante el mes de julio nuestras revelaciones pusieron en evidencia que no está demostrado que fuera Goma 2 lo que estalló en los trenes y abrieron el gran misterio sobre los explosivos de la masacre, septiembre se inicia marcado por una nueva revelación sobre la mochila de Vallecas, la prueba sobre la que pivota todo el sumario y cuya validez queda definitivamente en entredicho.

No lo dice EL MUNDO sino la propia Comisaría de Información en el informe en el que resume a petición del juez sus pesquisas sobre los atentados y en el que sostiene que la mochila «pudo ser manipulada por personas no identificadas en el Ifema». La base de esta sorprendente afirmación es que se ha encontrado en el asa de la bolsa un rastro de ADN que no se corresponde con el de ninguno de los terroristas hasta ahora identificados. Lo que dice el informe deja en el aire dos preguntas. La primera es por qué los policías creen que la bolsa fue «manipulada» precisamente en Ifema y no en la estación de El Pozo o en la Comisaría de Puente de Vallecas. La segunda es por qué proclaman que el ADN pertenece a una persona ajena a la preparación de los atentados y no a un terrorista desconocido. Es evidente que quienes redactaron el informe saben más de lo que dicen, lo que no es sino otro motivo más -y ya son tantos- para pedir una auditoría independiente de la turbia investigación de los atentados.

Lo que hoy revelamos no hace sino subrayar las mentiras que difundió la propia Dirección General de Policía -y amplificaron sus medios afines- cuando EL MUNDO desveló en marzo que el policía que supervisó la recogida no reconocía la mochila ni garantizaba que no se hubiera roto la cadena de custodia. Interior salió al paso entonces diciendo que era imposible que alguien hubiera accedido a los objetos ni en El Pozo ni en Ifema, pues había sido depositados según la versión oficial en unos bolsones cerrados que sólo se abrieron en la comisaría de Puente de Vallecas. A la luz del informe que revelamos hoy, es evidente que esas explicaciones no son ciertas y que los investigadores creen que la prueba que cambió la historia del 11-M -y tal vez la de la España democrática- fue «manipulada» durante esas horas.

Los datos que hoy revelamos serían por sí solos muy inquietantes, pero lo son más en el contexto de todos los misterios de la masacre. Nuestro periódico publica hoy, a modo de orientación, un bosquejo de los principales enigmas que ayudará a recapitular a los lectores que hayan podido perder el hilo de la investigación durante el verano. Dos años y medio después, nadie puede probar qué explosivo estalló en los trenes ni cuáles fueron los autores de la masacre pese a que prácticamente todos los imputados eran confidentes policiales. La validez de los tres eslabones que vinculan a los islamistas con la masacre -la Kangoo, la mochila y el Skoda- se ha derrumbado en los últimos meses y ni el juez ni la policía han indagado a fondo en las conexiones entre la banda de El Chino y ETA.

Sabemos que las novedades que hoy publicamos serán acogidas con el desdén y el escepticismo habitual por quienes despachan cualquier dato nuevo como parte de una etérea teoría de la conspiración, pero sin duda serán leídas con avidez por aquéllos que no se han dejado vencer por la pereza intelectual y la cerrazón ética. En todo caso, EL MUNDO no dejará de cumplir con su obligación: investigar hasta conocer el quién, el cómo y el porqué que se esconden detrás del atentado. Pronto tendrán nuevas muestras de ello.

  

Editorial publicado en el diario EL MUNDO el viernes 1 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Escuche a Pedro J Ramírez explicando las nuevas informaciones sobre los Atentados del 11-M

La Policía concluye que la mochila del 11-M 'pudo ser manipulada en el Ifema'

Por Narrador - 1 de Septiembre, 2006, 8:00, Categoría: 11-M

MADRID.- La mochila de Vallecas, que contenía la bomba que fue desactivada por los Tedax en la madrugada del 12 de marzo de 2004, «pudo ser manipulada por personas no identificadas en el Ifema».

Esa es una de las conclusiones que recoge el amplio informe conjunto elaborado por la UCIE (Unidad Central de Información Exterior, especializada en terrorismo islámico) y la UCI (Unidad Central de Inteligencia de la Policía) a instancias del juez Juan del Olmo y que fue concluido el 10 de agosto de 2005.

Dicho macroinforme fue solicitado por el magistrado a modo de resumen de los hechos relacionados con el atentado del 11-M. En él, las dos unidades de élite dependientes de la Comisaría General de Información aportan los resultados de sus últimas investigaciones, algunas de ellas inéditas hasta ahora, y que figuran en la parte final del sumario.

En la citada mochila (en realidad una bolsa de deporte de loneta de color azul marino), la Policía encontró vestigios de ADN de un varón, al que le asignó la denominación de Perfil 11, que aún no ha podido ser identificado.

Es decir, que en la parte exterior de la mochila (concretamente, en uno de los protectores) se han hallado rastros de un hombre que no es ninguno de los imputados por el juez como autores o colaboradores de la masacre.

Curiosamente, ese ADN no coincide con otros ADN sin identificar que se localizaron en la casa de Morata, el piso de Leganés o en los coches utilizados por los terroristas.

En la página 48 del citado informe se afirma: «En el protector de la mochila hallada en la estación de El Pozo, posteriormente desactivada, se encuentran vestigios de ADN, de un individuo, considerado hasta la fecha como ANONIMO varón. Tiene asignada la denominación PERFIL 11. Teniendo en cuenta las peripecias que siguió la referida mochila, así como el lugar donde fue extraído dicho vestigio, no puede afirmarse que el mismo pueda corresponder a uno de los terroristas, ya sea el que la portó y abandonó en el tren como el que la manipulara previamente, pero tampoco puede descartarse».

Esa ambigüedad, en cuanto a la identidad a la que corresponde el rastro localizado en la prueba clave del sumario, se ve corroborada en las conclusiones del informe, en su apartado número 27 (página 102), pero, además, añadiendo un dato inquietante. Según el documento conjunto de la UCIE y la UCI: «Existe un vestigio físico sobre la parte externa de la mochila-bomba desactivada por el Tedax, registrado como PERFIL 11, que por las peripecias sufridas por dicha mochila y porque pudo ser manipulada por personas no identificadas en Ifema, consideramos que no necesariamente pertenece a un terrorista. Dado que este perfil no aparece en ningún escenario, lo probable es que no pertenezca a ninguna persona relacionada con la autoría de los atentados».

Es decir, según esa tesis, como aún no ha podido identificarse el ADN aparecido en la mochila-bomba de Vallecas se da por hecho que pudo ser manipulada por algún desconocido en el recinto ferial de Madrid (Ifema).

Pero, en lugar de dejar abierta la posibilidad de que un terrorista no identificado pudiera haber estado en contacto con dicha mochila, el informe se decanta hacia la hipótesis de que lo «probable es que no pertenezca a ninguna persona relacionada con la autoría de los atentados».

CONTRADICCION

Sin embargo, la versión del informe conjunto contradice de forma rotunda el relato de los hechos que ha mantenido públicamente la Dirección General de la Policía.

Recapitulemos. El pasado 6 de marzo, EL MUNDO dio a conocer que el inspector jefe de Policía Miguel Angel Alvarez había denunciado -en un escrito remitido el día 25 de octubre de 2004- al director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, que los objetos recogidos en la estación de El Pozo no habían sido inventariados en el lugar de los hechos y, además, que podía haberse roto la cadena de custodia al ser llevados a Ifema en contra de la decisión de la titular del Juzgado número 49 de Madrid, Josefa Bustos, quien ordenó que se trasladasen directamente a la Comisaría de Villa de Vallecas.

La publicación por EL MUNDO de la nota remitida por Alvarez fue lo que provocó que el juez de la Audiencia Nacional tomase declaración a dicho inspector jefe el pasado 9 de marzo. Para consternación del propio magistrado, Alvarez no sólo ratificó lo dicho en su nota, sino que no reconoció la mochila que le fue mostrada como la que él pensaba que podía haber sido la que contenía la bomba.

Recordemos que, en un incidente sonrojante para el propio magistrado, aquella mochila no era la auténtica, sino una similar que había sido comprada por los Tedax para realizar pruebas. La real, es decir, la que apareció en la Comisaría de Puente de Vallecas, la tenía el comisario jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano.

Tanto la bolsa mostrada por el juez al inspector jefe Alvarez como la auténtica eran prácticamente iguales, por lo que Del Olmo no se molestó en volvérsela a enseñar.

Después de la declaración de Alvarez, Del Olmo citó a los seis agentes que se habían encargado del traslado de los enseres que fueron recogidos tras la explosión de dos bombas en el tren de Cercanías de El Pozo y que causaron la muerte a 67 personas.

Sus manifestaciones fueron, más o menos, coincidentes. Una vez introducidos los objetos en 17 bolsones de plástico y convenientemente cerrados, se llevaron al Pabellón 6 de Ifema en dos furgones policiales. Una vez allí, dichos bolsones se descargaron y se situaron tras una cinta policial y, teóricamente, vigilados por agentes de la UIP y de la Policía Científica.

Posteriormente, los bolsones de plástico, que, según lo declarado, en ningún momento se abrieron, fueron llevados a la Comisaría de Puente de Vallecas, donde se introdujeron en una habitación que se cerró con llave hasta que se produjo su inventario. Fue durante el curso del mismo cuando se localizó la bolsa que contenía la bomba que fue desactivada en la madrugada del día 12 por los Tedax en el Parque Azorín del barrio de Vallecas.

Para contrarrestar el impacto que tuvo el hecho de que el responsable de la custodia de los objetos hallados en la estación de El Pozo no sólo no reconociera la bolsa que apareció en la Comisaría de Puente de Vallecas conteniendo el explosivo, sino que pusiera en duda que la misma formara parte de las pertenencias localizadas tras la explosión en dicha estación, el Ministerio del Interior llevó a cabo toda una ofensiva político-mediática para tratar de despejar cualquier interrogante al respecto.

Cuatro días después de la declaración de Alvarez ante Del Olmo (es decir, el día 13 de marzo de 2006), la Dirección General de la Policía hizo pública una nota en la que afirmaba: «Todos los efectos recogidos en los distintos trenes que fueron objeto de atentados terroristas del 11-M y, por supuesto, aquellos a los que hace específica referencia el medio de comunicación [alude, sin citarlo, a EL MUNDO], han estado siempre bajo custodia policial. Bajo ningún concepto, han podido ser objeto de ningún tipo de manipulación».

Para reforzar la idea de que, en efecto, nunca se rompió la cadena de custodia de la mochila de Vallecas, y que dicha mochila salió efectivamente de la estación de El Pozo, el diario El País publicó en su edición del 21 de marzo de 2006 un extenso artículo titulado: Los jefes policiales encargados del 11-M afirman que la bolsa siempre estuvo bajo control. El antetítulo de dicha información pretendía añadir contundencia y veracidad a la misma: Relato de los cinco responsables de la investigación de los atentados de Madrid. Según la versión de uno de esos «jefes policiales» (a los que no se cita por su nombre): «En el Ifema [la mochila de Vallecas] estaba bajo control policial y, para pasar a la zona a donde se encontraba, había que acreditarse».

LA MISMA PALABRA

La Dirección General de la Policía (por no hablar de nuestro colega) debía haber sido más prudente, ya que el informe resumen de los hechos realizado por la UCIE y la UCI, entregado al juez Del Olmo y que forma parte esencial del sumario, afirma, como ya se ha dicho, que la mochila de Vallecas «pudo ser manipulada por personas no identificadas en el Ifema».

Curiosamente, tanto el informe conjunto (UCIE-UCI) como la nota de la Dirección General de la Policía utilizan el mismo verbo: «manipular». Pero mientras que para los expertos de la UCIE y de la UCI, la mochila pudo ser «manipulada» por alguien «no identificado» (es decir, ajeno no sólo a los imputados, sino también a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado), para la Dirección General de la Policía, «bajo ningún concepto, han podido ser objeto de ningún tipo de manipulación».

Resulta evidente que la Dirección General de la Policía, con tal de poner en cuestión los hechos relatados por el inspector jefe Alvarez, no tuvo inconveniente en decir justo lo contrario de lo que afirman en un documento oficial remitido al juez sus propios expertos.

El asunto no pasaría de ser una de las muchas meteduras de pata de la actual cúpula policial en relación al 11-M si no fuera por la trascendencia de la prueba, cuya validez ponen en juego las propias contradicciones de la Policía.

Recordemos que, en la citada mochila, no sólo había 10,125 kilos de Goma 2 ECO (por cierto, la única prueba relacionada directamente con el atentado en la que aparece este tipo de explosivo), sino el teléfono móvil que incorporaba la tarjeta de Amena que llevó a la Policía a la tienda de Alcorcón de los ciudadanos indios Vonay Kholy y Suresh Kumar el día 12 de marzo por la tarde. Y, más importante aún, a la detención de Jamal Zougam (propietario del locutorio de Lavapiés) a primera hora de la tarde del día 13, en vísperas de las elecciones generales.

Esa valiosa tarjeta también llevó a descubrir la llamada trama asturiana de la dinamita. Es decir, que gracias a la desactivación de la bomba contenida en la mochila de Vallecas se pudo detener en pocos días a la mayoría de los hoy imputados como autores o colaboradores de la matanza del 11-M.

Pero volvamos al macroinforme de la UCIE y la UCI que representa, por así decirlo, el relato policial más completo de los hechos incorporado al sumario por los atentados del 11-M.

Según la investigación policial, la posible manipulación se produjo en Ifema. Es decir, no en los trenes o durante la recogida de objetos en la estación de El Pozo, sino en el Pabellón desde donde partieron hacia la Comisaría de Puente de Vallecas.

¿Por qué en Ifema? Si los objetos estaban metidos en 17 bolsones de plástico que estuvieron en todo momento completamente cerrados; si dichos bolsones estuvieron siempre bajo custodia policial; si, como afirmaron los seis policías ante el juez, nunca llegaron a abrirse antes de llegar a la Comisaría de Puente de Vallecas, ¿cómo se pudo manipular en Ifema la mochila bomba de Vallecas? A esa pregunta no responde el informe.

A día de hoy, la famosa mochila, la prueba capital del 11-M, sigue siendo un misterio.

Primero, porque no fue localizada ni por los Tedax, ni por los bomberos, ni por los policías, ni por los empleados del Selur que estuvieron en contacto con los objetos en el lugar donde se produjeron las explosiones y antes de ser enviados al Ifema. Hay que tener en cuenta que en la propia estación de El Pozo el policía municipal Jacobo Barrero encontró una mochila bomba que fue explosionada por los Tedax a las 8.30 de la mañana. Es decir, que las fuerzas de seguridad extremaron las precauciones para localizar entre los bolsos y mochilas desperdigados por los trenes otras posibles bombas.

En segundo lugar, la mochila de Vallecas no ha podido ser reconocida no sólo por el inspector jefe Alvarez, sino por ninguno de los policías que estaban a sus órdenes y que participaron en el control de los objetos en la estación de El Pozo.

El sitio donde había más confusión y el control policial era menor fue precisamente en Ifema, desde donde, teóricamente, la mochila bomba fue trasladada hasta la Comisaría de Puente de Vallecas. Tal vez por esa razón, los investigadores de la UCIE y de la UCI hayan llegado a la conclusión de que la posible manipulación sólo pudo producirse allí, en Ifema, y no en ningún otro sitio.

Sea como fuere, lo que ahora nadie puede poner en duda es que la versión oficial sobre la mochila-bomba de Vallecas ya no se sostiene.

   

Una información de Casimiro Garcia-Abadillo publicada en el diario EL MUNDO el viernes 1 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

7.40: una hora que rompe la lógica de los atentados

Por Narrador - 1 de Septiembre, 2006, 7:30, Categoría: 11-M

Sólo la bomba de la mochila que no estalló, de las 13 que usaron los terroristas, tenía un desfase de tres minutos en su temporizador

MADRID.- Entre las muchas incógnitas que rodean a la mochila de Vallecas hay una a la que no se ha prestado mucha atención, pero que pone de relieve la poca credibilidad de la tesis oficial que afirma que dicha mochila fue colocada en el tren que hizo explosión en la estación de El Pozo y que, por razones desconocidas, no llegó a estallar.

Ese dato, que descuadra la lógica del relato oficial del atentado, es precisamente la hora que figura en el teléfono móvil (un Mitsubishi T-110) que hacía de temporizador del explosivo: las 7.40.

Aparentemente, es un dato no muy relevante. Al fin y al cabo, los trenes estallaron entre las 7.37 y las 7.39 h. de la mañana. ¿Qué importancia tiene uno o dos minutos más?

Sin embargo, las investigaciones policiales ponen de relieve que los terroristas no temporizaron las bombas de forma poco diligente o sin sincronizar cuidadosamente sus relojes y la hora a la que programaron el despertador de los teléfonos, sino que hicieron un trabajo muy profesional.

El informe conjunto de la UCIE y de la UCI (concluido el 10 de agosto de 2005) y que, para entendernos, sería como el padre de todos los informes policiales al ser un resumen global de todas las investigaciones sobre el atentado, señala que existe una página en internet, que podrían haber consultado los terroristas, perteneciente al Consorcio de Transportes de Madrid (http://www.ctem-madrid.es), que hace el papel de simulador de las horas exactas de llegada a las distintas estaciones de los trenes de Cercanías de Madrid.

La Policía hizo ese trabajo y descubrió que si se hace la simulación con un tren Alcalá de Henares-Atocha, con hora de salida de la primera las 6.50, da como hora de llegada a la última las 7.38 horas. Si se le pregunta al simulador cuándo llegaría el tren a la estación de El Pozo, pero con hora de salida de Alcalá de Henares a las 6.56 (el siguiente tren al consultado anteriormente), da las 7.37 horas. Y así sucesivamente.

¿A qué hora hicieron explosión las bombas? Las de Atocha a las 7.37; las de El Pozo y Santa Eugenia, a las 7.38; mientras que las de Téllez lo hicieron a las 7.39.

Es probable que un pequeño desfase de segundos entre los relojes provocara diferencias de un minuto entre lo marcado por el simulador y la hora en la que, efectivamente, hicieron explosión las bombas en las distintas estaciones.

Sin embargo, lo que parece imposible es que los terroristas pulsaran como hora a la que había de saltar el despertador del teléfono hallado en la mochila de Vallecas las 7.40, cuando la hora prevista de llegada del tren a la estación de El Pozo era las 7.37. Tres minutos de diferencia es demasiado y no se puede explicar por un simple desfase entre relojes, ya que, según el informe de los Tedax, el teléfono encontrado en la mochila de Vallecas marcaba la hora real. Es decir, que no estaba ni adelantado, ni atrasado.

Por lo tanto, de no haber estado desconectado uno de los cables que unían el móvil al detonador, la bomba hubiera hecho explosión a las 7.40. La única completamente desfasada, en una serie total de 13 bombas, sería, por tanto, la encontrada en la mochila de Vallecas.

Como puede observarse en las imágenes recogidas por las cámaras de Renfe en la estación de Atocha, entre la primera y la segunda explosión pasan sólo unos segundos. Los testimonios de las personas que viajaban en los trenes coinciden en que, entre las explosiones, apenas hubo unos segundos de diferencia.

Todos esos datos llevan a las siguientes hipótesis:

1.- El terrorista que temporizó la bomba de la mochila de Vallecas lo hizo sin seguir las instrucciones marcadas (hay que recordar que las otras dos bombas que explotaron en El Pozo lo hicieron a las 7.38). Al hacer explosión con dos minutos de diferencia, se pierde gran parte de su efecto mortífero, ya que da tiempo suficiente a que mucha gente baje de los vagones entre unas explosiones y otras.

2.- La mochila de Vallecas no estaba en la estación de El Pozo, sino en Téllez, donde hicieron explosión a las 7.39 horas. Un desfase de segundos podría haber provocado esa diferencia entre la hora que marcaban los teléfonos y la hora real. De ser así, toda la historia de la mochila sería falsa, ya que nunca habría estado en El Pozo y, por lo tanto, nunca podría haber llegado hasta la Comisaría de Puente de Vallecas desde Ifema.

3.- La mochila no formaba parte de la serie de bombas preparadas por los terroristas. Se colocó en algún lugar (probablemente Ifema o la propia Comisaría de Puente de Vallecas) horas después de que se cometieran los atentados. En ese primer día, el dato que se manejó en fuentes policiales como hora de las explosiones fue en torno a las ocho menos veinte (las 7.40). La colocación de la mochila tendría como fin llevar a la investigación policial unidireccionalmente hacia los islamistas, descartando otras posibles autorías.

    

Una información de Casimiro Garcia-Abadillo publicada en el diario EL MUNDO el viernes 1 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

11-M: el estado de la cuestión

Por Narrador - 1 de Septiembre, 2006, 7:00, Categoría: 11-M

Lejos de disiparse con el tiempo, las dudas sobre qué ocurrió el 11-M van en aumento. EL MUNDO ofrece hoy un resumen de lo descubierto hasta ahora, que muestra hasta qué punto no se sostiene la versión oficial de los atentados. Según las autoridades, no han quedado restos suficientes para determinar el contenido de las bombas, pese a que hubo 12 explosiones distintas, y su composición sigue siendo un misterio. Por otra parte, es más grave constatar que las tres pruebas que implican a los islamistas en los atentados -la Renault Kangoo, la mochila de Vallecas y el Skoda Fabia- son fruto, según todos los indicios, de la manipulación policial. El juez Del Olmo, además, ha dado por cerrado el sumario sin investigar las pistas que apuntan a ETA.

1. LOS ARTEFACTOS: No se sabe qué explosivo estalló en los trenes

El comisario Sánchez Manzano y la química de los Tedax han declarado al juez que es imposible determinar el tipo exacto de explosivos porque no quedaron restos suficientes. En el sumario se habla una y otra vez de «componentes de las dinamitas», pero no se determina cuáles son.

En el sumario no consta el informe por escrito realizado durante el mediodía del 11-M a partir de los restos recogidos por los Tedax en las estaciones. Interior ha sugerido que no se hizo.

Hubo 10 focos de explosiones en los trenes y dos explosiones controladas de mochilas-bomba en dos estaciones. Todos los expertos consideran inverosímil: a) Que en 12 explosiones no se encontrara ningún resto de cierta envergadura. b) Que el laboratorio no determinara la composición de los explosivos aunque esos restos fueran insignificantes. c) Que el laboratorio no hiciera un informe por escrito.

Es enormemente significativo que esta versión inverosímil por partida triple haya llegado aparejada a la explicación de que Sánchez Manzano cometió un error cuando declaró de forma reiterada ante la Comisión del 11-M que se habían encontrado «restos de nitroglicerina» en los trenes.

Tanto la tesis de que utilizó la palabra «nitroglicerina» a modo de sinónimo de «dinamita» -invocada al principio por Interior-, como la tesis de que estaba refiriéndose genéricamente a cualquier explosión y no a las del 11-M -expresada por el propio comisario ante el juez-, parecen insostenibles.

Si Manzano dijo la verdad ante la Comisión, creyendo equivocadamente que «la nitroglicerina es un componente de todas las dinamitas», entonces lo que estalló en los trenes no pudo ser Goma 2 ECO porque la Goma 2 ECO no tiene nitroglicerina sino nitroglicol.

La dinamita que sí tiene nitroglicerina es el Titadyne que utiliza habitualmente ETA. Eso explicaría que el informe por escrito no aparezca por ninguna parte y que se diga que nunca se podrá determinar la sustancia explosiva.

2. LA COMPOSICION: No hay pruebas de que se usara Goma 2 en los trenes

Está demostrado que los islamistas tenían Goma 2 ECO en el piso de Leganés, que intentaron volar el AVE en Mocejón -de forma bien rudimentaria y distinta a la técnica del 11-M- con Goma 2 ECO y que posiblemente almacenaron o manipularon Goma 2 ECO en Morata de Tajuña. Nada más.

Los dos únicos nexos que acercan la Goma 2 ECO al escenario del 11-M son los casi imperceptibles gramos, supuestamente hallados en una vaina de cartucho en el interior de la Kangoo, y los 10 kilos colocados en la mochila de Vallecas.

Al margen de las dudas sobre la forma en que aparecieron estas dos pruebas, resulta altamente sospechosa la «contaminación» con metenamina detectada en el laboratorio en los análisis realizados el 11-M por la tarde. Que este informe conste por escrito hace, por cierto, aún más inverosímil que el de los focos de los trenes no se materializara de igual modo.

La metenamina apareció tanto en los gramos de Goma 2 ECO supuestamente hallados en la Kangoo como en la muestra patrón, significativamente remitida al laboratorio para su cotejo.

Según el catedrático de Física Ruiz de Elvira, eso es como si te toca el primer y el segundo premio de la Lotería en el mismo sorteo. Excepto, habría que añadir, que los dos premios se acumularan en el mismo número. Es decir, que las dos muestras procedieran del mismo explosivo. Es decir, que la propia Policía hubiera colocado en la Kangoo esos gramos de Goma 2 ECO contaminados con metenamina, extrayéndolos previamente de la muestra patrón contaminada con esa sustancia.

La deliberada manipulación policial quedó patente cuando Sánchez Manzano -tratando de que todo le cuadrara- también incluyó la metenamina entre los componentes de la Goma 2 ECO de la mochila de Vallecas. Cuando la Guardia Civil advirtió al juez que la Goma 2 ECO no tiene metenamina, el jefe de los Tedax alegó que había sido un «error de transcripción».

Más recientemente aún, Sánchez Manzano entregó al juez la analítica de la Goma 2 ECO hallada en el piso de Leganés, haciéndola pasar por la de los gramos de la Kangoo, probablemente para que Del Olmo no volviera a reparar en que el misterio de la metenamina sigue estando pendiente de aclaración.

También es significativo que cuando las partes han pedido repetir el análisis de esos gramos de explosivo, el laboratorio haya dicho que no queda muestra suficiente para garantizar su fiabilidad.

Expertos independientes aseguran que basta una millonésima de gramo para determinar la composición de una sustancia. El problema es que si en un nuevo análisis volviera a salir metenamina, quedaría en evidencia que alguien de la Policía colocó la vaina de cartucho en la Kangoo.

3. LA MANIPULACION: Las tres pruebas materiales clave están en entredicho

Nadie ha podido demostrar que ni la Renault Kangoo, ni la mochila de Vallecas, ni el Skoda Fabia hallado en junio en Alcalá fueran realmente utilizados por los islamistas para preparar y ejecutar el 11-M.

Es cierto que en los dos vehículos había rastros de ADN de algunos de los suicidas de Leganés, y que en la mochila de Vallecas estaba la Goma 2 conectada a un móvil en funciones de temporizador, pero en los tres casos hay serios indicios de que se trata de pruebas manipuladas con el fin de orientar la investigación hacia los islamistas y circunscribirla a ellos.

En el caso de la furgoneta Kangoo, los testimonios ante la Comisión parlamentaria, tanto del responsable policial que la examinó en Alcalá, como del propio Sánchez Manzano, que la vio recién llegada a Canillas, son concluyentes: «estaba vacía», en su interior «no había nada». Eso mismo declararon a EL MUNDO policías de base de Alcalá y encaja con el hecho de que los perros no olieron en su interior ni los detonadores ni los supuestos gramos de Goma 2.

Según el auto de procesamiento, en su interior aparecieron, sin embargo, más de 60 «evidencias», algunas de ellas muy voluminosas, lo que hace, por lo tanto, imposible que pasaran desapercibidas. Entre esas «evidencias» estaban los restos de ADN de los islamistas.

También resulta muy sospechoso que, pese a haber sido denunciado su robo, las puertas de la Kangoo no mostraran signo alguno de haber sido forzadas. ¿Proporcionó alguien a los ladrones una copia de la llave?

Por lo que se refiere a la mochila de Vallecas, nadie la detectó en los trenes. Ni los Tedax que revisaron reiteradamente los objetos buscando explosivos, ni el policía encargado por la autoridad judicial de custodiarlos, ni ninguno de los agentes a sus órdenes. Su procedencia sigue siendo un misterio completo, acrecentado por el traslado y depósito de los objetos procedentes de la estación de El Pozo en un pabellón de Ifema en el que no hubo un dispositivo específico para su vigilancia.

El documento de la propia Comisaría General de Información que hoy desvela EL MUNDO es lo suficientemente elocuente como para poner esta prueba en entredicho de forma definitiva.

Tampoco puede pasar desapercibido el hecho de que el jefe de la Comisaría en la que apareció haya sido condenado en el caso Bono por manipulación de pruebas.

En cuanto al contenido de la mochila, también es muy relevante que los cables estuvieran desconectados -mezclando así la sofisticación con la chapuza- y que durante meses se le ocultara al juez la radiografía que refleja esta circunstancia.

El episodio por el que se le entregó al juez una réplica de la mochila de Vallecas y no el original que seguía en manos del jefe de los Tedax también contribuyó a acrecentar las dudas sobre la consistencia y autenticidad de esta prueba.

Por lo que se refiere al Skoda Fabia, ni la Policía, ni la fiscal, ni el juez han podido apuntar una teoría de cómo, cuándo y por quién fue depositado en Alcalá. El hecho de que fuera detectado por una vecina a los tres meses del atentado a muy pocos metros de donde estaba la Kangoo sugiere que fue colocado allí por esas fechas.

Tan evidente es que si hubiera estado allí desde el principio habría sido detectado e incluso filmado tanto por la Policía como por las televisiones, que Del Olmo apenas si hace referencia a él en sus conclusiones.

La opinión más generalizada es que fue colocado allí por el CNI para hacer buena su teoría e implicar a su viejo conocido Allekema Lamari en el atentado.

La reciente expulsión de España del ciudadano chileno que presuntamente habría robado el vehículo para vendérselo después a El Tunecino no puede por menos que acrecentar estas sospechas.

4. LOS PROCESADOS: Los restantes vínculos de los islamistas son muy endebles

Tras la muerte de los llamados suicidas de Leganés, el único islamista al que el juez imputa la autoría de la masacre es Jamal Zougam, que ha negado reiteradamente su intervención en los hechos.

Contra él existe el testimonio de varias personas que declararon haberlo visto en los trenes, pero lo hicieron después de que su foto fuera difundida por todos los medios con motivo de su detención en la tarde del 13-M.

En realidad, la verdadera base de su imputación es el haber adquirido un lote de tarjetas telefónicas que incluía la del móvil de la mochila de Vallecas. Si esa mochila terminara siendo una prueba falsa, es obvio que la tarjeta habría sido colocada para poder detener a Zougam. Carece de toda lógica que si Zougam hubiera intervenido en los atentados, proporcionando además las tarjetas de los móviles, permaneciera en su casa esperando a ser detenido, sobre todo una vez que la televisión informó desde primera hora del día 12 que se había encontrado un móvil intacto en la mochila de Vallecas.

Tanto contra los suicidas de Leganés como contra sus cómplices procesados existen pruebas: a) de su fanatismo islamista, b) de que querían cometer atentados, c) de que trasladaron algún tipo de carga -no se sabe si droga o explosivos- de Asturias a Madrid, d) de que intentaron volar rudimentariamente el AVE, e) de que reivindicaron la masacre del 11-M y f) de que estaban estrechamente vigilados por las Fuerzas de Seguridad.

El único verdadero nexo material entre ellos y la masacre quedaría roto si no se pudiera demostrar que lo que estalló en los trenes fue la misma Goma 2 ECO que ellos tenían en Leganés y en Morata.

Al margen de los enigmas de la nitroglicerina y la metenamina, también hay que subrayar que no está demostrado que llegaran a tener nunca la cantidad de explosivo necesario para causar las 10 explosiones de los trenes, ni siquiera que lo que tenían procediera realmente de Mina Conchita.

Las peripecias del viaje de El Chino y sus acompañantes de Asturias a Madrid el 29 de febrero de 2004 resultan altamente sospechosas. Todo indica que estaban controlados por las Fuerzas de Seguridad. Llevaban matrículas dobladas y carnés de conducir falsos, pero la Guardia Civil les dejó continuar.

Pocas días después, la dueña del coche con la matrícula original fue sacada de casa de madrugada para declarar en comisaría, pero las diligencias en las que se le preguntaba por Trashorras y por El Chino fueron sustituidas por otras más asépticas.

En el caso de que todas las explosiones hubieran sido ocasionadas por artefactos idénticos a la mochila de Vallecas -y eso explicaría su carácter coordinado- cabe subrayar que ninguno de los suicidas o de los detenidos tenía los conocimientos necesarios para «montar bombas con móviles», y que ni en Leganés, ni en Morata ni en ningún otro de sus domicilios se han encontrado los instrumentos que habría sido necesario emplear.

¿Por qué no ha quedado testimonio visual alguno de los islamistas en la estación de Alcalá de Henares en la que supuestamente abordaron los trenes? Tanto en la investigación de los atentados del 11-S en Nueva York, como del 11-J en Londres, fueron clave las imágenes de los terroristas grabadas por las cámaras de los aeropuertos y las estaciones de metro. ¿Es que las de Alcalá no funcionaban ese día?

5. LA TRAMA PENDIENTE: No se han investigado las pistas que vinculan a ETA

¿Para quién buscaban Toro y Trashorras a alguien que supiera «montar bombas con móviles» en el verano del año 2001? El desinterés del juez por investigar ésta y otras informaciones clave incluidas en la cinta de Lavandera grabada por Campillo mantiene oficialmente esta pregunta sin respuesta.

Existen, sin embargo, importantes indicios que relacionan a la banda terrorista con la trama asturiana de tráfico de explosivos. El más importante de ellos, el hecho de que ETA robara en el callejón del garaje de Trashorras un coche que hizo explosionar en Santander.

Desde que Zapatero mencionara ante la Comisión parlamentaria una nota policial, según la cual esta coincidencia fue sólo fruto del «azar», no se ha aportado un solo dato más al respecto. Curiosamente, la explosión de Santander es una de las pocas provocadas por ETA en las que no se ha determinado cuál fue la sustancia empleada.

Tanto el abogado Tejeda como su cliente El Nayo han ratificado que denunciaron en su día que la banda de Toro y Trashorras había escondido dinamita en un zulo para vendérsela a ETA.

Tampoco se ha encontrado ninguna explicación distinta a la casualidad para la simultaneidad de las dos caravanas de la muerte: la de los etarras detenida en la provincia de Cuenca con un plano de Madrid con un círculo que englobaba la zona de Morata de Tajuña y la de los islamistas que desembocó en la casa que El Chino había alquilado en esta localidad.

Los Cuerpos de Seguridad ni siquiera han entregado al juez la información de la Policía francesa según la cual el ingeniero electrónico de ETA Elgorriaga Kunze desarrolló en 2002 un sistema para utilizar los móviles como temporizadores, idéntico al supuestamente utilizado en el 11-M.

También le ocultaron que entre el material incautado al último comando de ETA detenido en Madrid figuraba un móvil manipulado para servir de temporizador en un atentado de forma muy similar al de la mochila de Vallecas.

Según consta en una nota interna de la Policía, uno de los lugartenientes de El Chino llamado Omar declaró tras la masacre que su ex jefe había entrado en contacto con ETA durante su estancia en prisión, que un preso etarra le había enseñado a fabricar explosivos rudimentarios y que un primo de El Chino le había comentado que ETA había pagado con droga la participación de los islamistas en el 11-M.

Sin algún tipo de relación con ETA o su entorno no se entiende la facilidad con que El Chino traficaba con droga en el País Vasco -utilizando como base de operaciones un apartamento alquilado en Laredo- y tiraba incluso de pistola cuando alguien le molestaba.

¿Por qué viajó El Chino a Pamplona el 13-M tras comentar a su hijo pequeño en presencia de su mujer: «estos de ETA se han pasado»?

Todos estos elementos hacen especialmente grave que el juez no haya interrogado a todos los policías que se reunieron en Avilés con Trashorras antes de detenerle, cuando EL MUNDO ha publicado que en esa conversación el ex minero aseguró que El Chino le había dicho que conocía a los etarras detenidos en Cañaveras (Cuenca) con la caravana de la muerte.

Nadie ha sido capaz hasta ahora de ofrecer una explicación sobre por qué Benesmail, lugarteniente de Lamari, tenía en el bolsillo del pantalón una nota con los nombres de los sanguinarios etarras Parot e Iragi.

6. LOS ENIGMAS: El sumario se ha cerrado con muchas incógnitas sin aclarar

El juez ha pasado sobre ascuas por el hecho de que la inmensa mayoría de los procesados fueran personas estrechamente controladas por los Cuerpos de Seguridad o directamente confidentes de la Policía.

Especial singularidad tienen los casos paralelos de Trashorras y Zouhier. Los dos aseguran haber estado informando a la Policía de Asturias y a la UCO de la Guardia Civil, respectivamente, sobre las actividades de los islamistas. Los dos entran en contacto por propia iniciativa tras el 11-M con sus controladores. Los dos creen estar colaborando en la investigación de la masacre. Los dos son detenidos y acusados de los atentados.

En el caso de Trashorras, la petición fiscal de varios miles de años de cárcel podría llegar a convertirle en el mayor asesino en serie de la Historia de España. Sin embargo, ni sus móviles ni su capacidad de contribuir a organizar algo como el 11-M aparecen por ninguna parte.

Llama en cambio la atención la condescendencia de la Audiencia con su esposa, Carmen Toro, y sobre todo con el hermano de ésta, Antonio Toro, que, a pesar de ser considerado como el verdadero jefe del grupo, está en libertad y sólo tendrá que afrontar cargos menores.

El único testimonio que implica realmente a Trashorras en la entrega de explosivos a los islamistas es el del menor apodado El Gitanillo, y es obvio que fue fruto de un pacto con la Fiscalía para reducir al mínimo su condena.

También continúa siendo una incógnita por qué ni las escuchas telefónicas ni los seguimientos fruto de las detalladas denuncias del confidente Cartagena desembocaron en la detención de los islamistas antes del 11-M.

Tampoco se entiende por qué el teléfono de Zouhier es intervenido el propio 11-M, por qué la UCO no le cuenta a la Policía sus denuncias sobre El Chino y sobre todo por qué, teniéndolo perfectamente controlado, ni la UCO ni la Policía detienen a El Chino antes del suicidio de Leganés.

Nadie ha explicado qué es lo que impulsa a los islamistas a quitarse la vida en el piso de la calle de Martín Gaite sin intentar matar a nadie al hacerlo, cuando, sin embargo, no se suicidaron en los trenes, lo que podía haber ampliado aún más la matanza.

Nadie ha explicado por qué los geos incumplieron sus protocolos y trataron de entrar en el piso de Leganés cuando el edificio ya había sido evacuado y el tiempo jugaba a su favor.

Nada se ha averiguado aún sobre los móviles y la autoría de la profanación del cadáver del geo muerto por la onda expansiva.

El juez admite que no sabe ni quiénes fueron todos los autores materiales de la masacre, ni cómo llegaron a las estaciones, ni cómo distribuyeron los explosivos en los trenes. Tampoco sabe quiénes eran las personas de aspecto europeo que decían hablar en búlgaro al comprar la partida de móviles que incluía el de la mochila de Vallecas y los presuntamente utilizados en los trenes.

Se pretende amortizar también como mera casualidad que la tienda elegida para liberar esos móviles para hacerlos compatibles con cualquier tarjeta fuera propiedad del policía de origen sirio Kalahi, cuya hermana había sido además la traductora de las conversaciones grabadas a los islamistas.

Nadie ha aclarado aún las circunstancias en las que uno de los hermanos Almallah -procesados por la masacre- se afilió al PSOE después del 11-M. Tampoco por qué y para qué el dirigente socialista asturiano y agente del CNI Huarte visitaba a Benesmail en la cárcel.

Nadie ha aclarado la procedencia de las armas exhibidas en los vídeos por los islamistas. ¿Cuál fue el papel del guardia civil Pedro García y de su amigo Lofti Sbai, hijo de un destacado miembro de los servicios secretos marroquíes?

    

Una información publicada en el diario EL MUNDO el viernes 1 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Las hipotecas registran su mayor encarecimiento en los últimos seis años

Por Narrador - 1 de Septiembre, 2006, 6:30, Categoría: Economía Española

Los hogares se enfrentan a la mayor subida de su crédito hipotecario en seis años. El BCE mantiene los tipos de interés en el 3%, aunque abre la puerta a nuevos aumentos en el mes de octubre

Madrid - Malas noticias para el bolsillo de los españoles. El Euribor, el principal índice de referencia de los créditos hipotecarios, ha cerrado el mes de agosto con una subida en relación al mes de julio de 69 centésimas, con lo que se coloca en el 3,615%, su tasa más alta desde julio de 2002.

Tras este incremento, el undécimo consecutivo, la referencia hipotecaria ha sufrido una notable subida en el último año, ya que si se compara con el mismo mes de 2005, el Euribor ha avanzado 1,392 puntos, es decir un 62,62%.

Las familias no habían experimentado un incremento interanual tan elevado en el tipo de referencia de sus hipotecas desde mayo del año 2000. En consecuencia, los hogares que revisen en los próximos días las condiciones de su préstamo tendrán que asumir el mayor encarecimiento de sus hipotecas de los últimos seis años. Así, en el caso de una hipoteca media, con un importe de 140.000 euros a pagar en un plazo de 25 años, unos cien euros más al mes, o lo que es lo mismo, 1.200 euros en la totalidad del año.

Sin embargo, pese a los repuntes, los expertos son optimistas, y hablan de incrementos del Euribor cada vez más moderados, al prever éste un escenario de tipos de interés en la zona euro comprendido entre el 3,25% y el 3,5%.

Y es que el Euribor es un índice que se adelanta al comportamiento de las tasas, por lo que el convencimiento de que habrá nuevas subidas de tipos en la eurozona antes de que concluya el año, provocará nuevos repuntes en la referencia hipotecaria.

Precisamente, ayer se reunió el consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE). El encuentro transcurrió sin sobresaltos, ya que, tal y como estaba previsto, la autoridad monetaria europea mantuvo el precio del dinero en el 3%, después de que el pasado 3 de agosto las tasas se incrementaran un cuarto de punto, hasta el nivel actual.

De esta forma, la institución que preside Jean-Claude Trichet se da un respiro, después de que el pasado mes de diciembre cambiara el sesgo de su política monetaria, e iniciara una subida «moderada» del precio del dinero, que le ha llevado a realizar cuatro alzas desde el 1 de diciembre. Con ello, el Banco Central Europeo rompió el periodo de tipos bajos, los cuales habían descendido desde el 4,75% en 2000 al 2% en 2003, nivel en que se quedaron estancados durante dos años.

La institución europea mantuvo también la facilidad marginal de crédito, por la que presta dinero a las entidades, en el 4%, así como la facilidad de depósito, por la que remunera el dinero, en el 2%.

A este «parón» momentáneo ha contribuido la relativa moderación de los precios en la zona euro, que en agosto bajó una décima, hasta el 2,3% -según el dato ofrecido por la Oficina Estadística de la Unión Europea, Eurostat-, así como la reducción de la masa monetaria, un elemento que preocupa a la autoridad monetaria en su lucha contra la inflación.

Pese a «tocar» las tasas, Trichet dejó entrever que antes de que concluya este 2006 habrá nuevos incrementos, los cuales se pueden producir a principios del próximo mes de octubre para frenar las posibles tensiones inflacionistas.

Así, el máximo responsable de la autoridad monetaria mostró su inquietud, precisamente sobre la expansión monetaria, de la que aseguró que, pese a su moderación, constituye todavía un riesgo importante, por lo que requiere un «riguroso seguimiento». Asimismo, la entidad revisó al alza las perspectivas de inflación, al estimar un mayor crecimiento de los precios del petróleo.

Críticas de PP

A los tipos de interés se refirió el secretario general del Partido Popular, Ángel Acebes, quien aseguró que las familias serán las más afectadas por la subida de tasas. El dirigente popular criticó al Ejecutivo por no tomar medidas y permitir un gran desequilibrio.

«El Gobierno sigue viviendo de la herencia que tuvo del Partido Popular, sin tomar medidas para que esto no provoque un gran desequilibrio y en el futuro nos lleve a unos problemas mucho más graves que los que actualmente tenemos», añadió el secretario general del PP.

   

Una información de C. Ruiz publicada en el diario LA RAZON el viernes 1 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Rubalcaba admite que la presión migratoria seguirá tras la llegada de 23.364 inmigrantes

Por Narrador - 1 de Septiembre, 2006, 6:00, Categoría: General

MADRID. El Gobierno abandonó ayer el discurso a caballo entre el triunfalismo y la ocultación de datos que lleva meses manteniendo con respecto a la avalancha de inmigrantes -revitalizado el día anterior por el ministro de Trabajo, Jesús Caldera- y admitió, por primera vez, la magnitud del fenómeno, que irá a más. Los datos hablan por sí mismos. Hasta el martes habían llegado a Canarias 19.035 inmigrantes frente a los 2.329 del año pasado en las mismas fechas, es decir se han multiplicado por nueve. Otros 4.329 clandestinos han atravesado ya el Estrecho.

«No es previsible que la presión migratoria baje en los próximos tiempos», admitió el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba en el Congreso, después de desgranar las medidas adoptadas -tanto las cumplidas como las que aún son meras promesas- y antes de reconocer, de forma tácita, la «soledad» del momento.

El Gobierno tiende la mano

«El Gobierno no desea hacer frente solo al reto más importante que nuestro país tiene por delante» -afirmó- y tendió la mano a los ayuntamientos, las comunidades autónomas, los grupos parlamentarios y la UE. Y lanzó otro mensaje del que algunos se habían olvidado o habían camuflado bajo supuestos ropajes humanitarios: «No podemos permitir que entren cuantos inmigrantes quieran».

La autocomplacencia exhibida una y otra vez por el Ejecutivo a lo largo de este verano de oleadas de cayucos y dramas continuos no apareció ayer en los labios de Rubalcaba, que prescindió asimismo de las críticas a Europa reiteradas por otros miembros del Gobierno y prefirió apelar a un concepto utilitarista (recordó que nuestro país en ocasiones es sólo un territorio de tránsito). «España no puede enfrentarse en solitario a la presión migratoria proveniente de África. La implicación de la UE en el control de fronteras es necesaria y esencial».

Desde el minuto uno y antes de que los grupos parlamentarios recuperaran el hálito postvacaciones, el titular de Interior dejó claro que el origen de su comparecencia era la llegada de «una importante oleada de embarcaciones», enmarcada en lo que denominó «la edad de la inmigración» que ha afectado de forma «especialmente brusca» a España. Tan brusca que, subrayó el ministro, «es uno de los grandes problemas de futuro del país» (el otro es ocupación de Narbona).

Quizá por el carácter extraordinario de la Comisión de Interior, quizá porque negociar con Gobiernos como el de Mauritania o Senegal lima durezas -«en esos países a veces cuesta encontrar interlocutores», llegó a decir Rubalcaba- el tono del ministro resultó inusualmente conciliador, salvo reproches puntuales al PP. Reconoció sin peros el «importante retraso y las debilidades» de la operación de Frontex (agencia europea de control de fronteras), que «he sufrido en carne propia». Admitió las dificultades con las que se está encontrando el Ejecutivo para repatriar a los inmigrantes clandestinos, pese a las concesiones -esto consistió en un mero enunciado del material regalado a estos países y los equipos humanos enviados-, los «planes áfricas» y las giras relámpago, con acuerdos a golpe de teléfono o de fin de plazos, como pasó con Senegal.

La estrategia del ministro se basó en ofrecer una batería de datos hasta ahora «secuestrados» e intentó que los globales enterraran a los no favorables y a la disertación de guante blanco. Así, dijo que en lo que va de año se ha repatriado a 52.757 inmigrantes, pero no especificó de qué nacionalidades y unió en una sola cifra las dos modalidades más controvertidas (expulsiones y devoluciones). Ofreció la lista de países que sí han cumplido sus compromisos, pero eludió pormenorizar, pese a que ésta era una de las dudas de la mayoría de los grupos parlamentarios que criticaron la falta de previsión del Gobierno, el retraso en las medidas de control de fronteras y, cómo no, la ausencia de Caldera en la crisis de agosto. «Han creado un monstruo que no saben como detener», le espetó la diputada Ana Torme (PP) a Rubalcaba tras una intervención que no dejó títere con cabeza. El presidente de CC, Paulino Rivero, reprochó al Gobierno la actuación a golpe de titular de prensa y la carencias en la vigilancia de las fronteras.

«Tenemos que intentar que los inmigrantes no salgan de sus países; si salen, que no lleguen a España, es decir, interceptarlos en sus aguas territoriales, y si sabemos que llegan tratar de identificarlos, acogerlos y, por supuesto, si podemos, repatriarlos». Para el ministro y para el Gobierno esa es la esencia de las medidas de su política de inmigración -con la mayor oleada de cayucos que se ha producido jamás- junto a la referencia del Estrecho y la «colaboración de Marruecos». Ambos son ejemplo de sistema de control y disuasión, aseveró Rubalcaba.

El ministro se mostró especialmente molesto con las referencias a los muertos de los naufragios. «En nuestras aguas, no sólo jurisdiccionales, sino mucho más allá, no se muere nadie -dijo- porque tenemos medios y personal de Salvamento Marítimo y de la Guardia Civil que lo impiden. Las 25 víctimas de este verano llegaron a Canarias muertas». No habrá pacto de estado de inmigración, de momento, dado el «ambiente político» ni tampoco Ministerio específico. Tendremos que conformarnos con algunos cambios en la estructura del de Interior para adecuarlo al reto de la inmigración.

   

Una información de Cruz Morcillo publicada en el diario ABC el viernes 1 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.