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ETA cumple sus amenazas con el recrudecimiento de la violencia callejera

Por Narrador - 21 de Agosto, 2006, 8:00, Categoría: - Tregua Etarra

SAN SEBASTIÁN/ MADRID.- «Lo único que está en crisis total y definitiva es la violencia». Esa era la respuesta que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, daba al último comunicado de ETA con amenazas directas de volver acometer atentados si el Ejecutivo no agilizaba las cesiones exigidas por los terroristas y que incluía la sentencia de que «el proceso» estaba en crisis. Dos días después, la banda cumplió sus amenazas con un atentado de «kale borroka» (violencia callejera) en San Sebastián al estilo de los cometidos cuando estaba en plena actividad criminal.

«Queremos advertir que si esos ataques continúan -el funcionamiento de la Justicia- ETA responderá», fueron las desafiantes advertencias del texto. Dicho y hecho. En la noche del sábado un grupo de encapuchados dio un paso más en los actos de «kale borroka» de las últimas semanas y quemó un autobús urbano de la capital guipuzcoana.

A los ataques a contenedores y cajeros de sucursales bancarias se ha sumado otra vez la práctica de antaño consistente en sembrar el pánico entre la población mediante la quema de autobuses.

En los años más duros de la «kale borroka» en las calles del País Vasco, las noches, especialmente las de los fines de semana, eran el momento elegido por los etarras en formación para proceder a la quema de autocares urbanos. La forma de actuar siempre era la misma: barricadas atravesadas en la calle, parada del autobús, desalojo del mismo, y quema del vehículo.

Nada diferente a lo ocurrido el sábado. En torno a las diez de la noche, un grupo de encapuchados tiraron contenedores a lo largo de la Travesía Rodil de la capital guipuzcoana y forzaron al vehículo a detenerse. Tras obligar a sus ocupantes a abandonarlo, los asaltantes prendieron fuego al autobús. Las llamas alcanzaron, asimismo, a varios automóviles estacionados en las inmediaciones y obligaron a desalojar un restaurante cercano que estuvo a punto de sufrir las consecuencias del incendio en el mobiliario de la terraza.

De esa forma, ETA lanzaba otro aviso al Gobierno para que agilice la negociación política pública sobre la autodeterminación y la anexión de Navarra al País Vasco. La banda sostiene en sus últimos comunicados que tiene compromisos en ese sentido con Zapatero y exige que se den los primeros pasos, mientras que el Ejecutivo se limita a invitar al brazo político de ETA a acatar la ley de Partidos si quiere volver a ser legalizada.

Zapatero ha ordenado silencio absoluto en el Gobierno después del desafío de la banda y él mismo ha limitado su respuesta a la genérica frase citada de que lo que está en crisis es «la violencia». Ni siquiera dijo terrorismo, palabra que evita desde que hizo pública su intención de abrir el diálogo con la banda. En fuentes gubernamentales se reconoce el momento difícil por el que pasa «el proceso», pero se agarran al principio de que ETA no se atreverá a volver a cometer asesinatos.

Aunque en un principio el presidente del Gobierno dijo que condicionaba las conversaciones con los terroristas al hecho de que cesara en todas sus actividades delictivas, después ha decidido hacer la vista gorda con el mantenimiento de la extorsión a empresarios y también con el terrorismo callejero.

Las reacciones entre los partidos vascos al rebrote del terrorismo callejero no se hicieron esperar. El alcalde San Sebastián, el socialista Odón Elorza, calificó la quema del autobús de «acto gratuito de auténtica barbarie» y de «episodio de «kale borroka» absolutamente innecesario».

Desde el Partido Popular, la presidenta en Guipúzcoa y portavoz de esta formación en el Ayuntamiento de San Sebastián, María José Usandizaga, condenó el ataque contra el autobús y denunció la gravedad de los hechos. «Es claramente un atentado terrorista, que persigue atemorizar al conjunto de la sociedad democrática y que supone la destrucción de un bien público, patrimonio de todos los donostiarras», señaló.

«Batasuna está ganando la calle»

Usandizaga también lanzó la voz de alarma sobre lo que considera «un resurgimiento de ETA-Batasuna en las calles». «Estamos sufriendo un evidente retroceso democrático. Batasuna está forzando la máquina y está ganando la calle», afirmó la edil popular. Usandizaga hizo especial mención a la situación que en los últimos meses está viviendo la capital guipuzcoana, «con incesantes actos, manifestaciones, homenajes, carteladas en las calle y ataques de terrorismo callejero».

El Partido Nacionalista Vasco también condenó el ataque, que fue calificado de «acto del pasado». Fuentes de su ejecutiva afirmaron también que «quien se aferra a esquemas del pasado no tiene futuro en este país».

Por otro lado, EA, su hasta el momento socio en el Gobierno autonómico vasco, hizo público un comunicado en el que consideró «inadmisible cualquier tipo de acto vandálico que se produzca» en el País Vasco. La formación nacionalista, además de la quema en sí, valoró el momento, al asegurar que es «todavía más inadmisible en un momento en que se está trabajando para resolver definitivamente el conflicto». Desde Ezker Batua, pese a condenar el ataque, se señaló que «es un reflejo de la actual situación de bloqueo y estancamiento en el que se encuentra el proceso».

   

Una información de P. D. publicada en el diario ABC el lunes 21 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.