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Galicia necesitará medio siglo para recuperarse del fuego

Por Narrador - 16 de Agosto, 2006, 21:00, Categoría: Galicia

Los expertos alertan de que «por cada hectárea calcinada han podido desaparecer 2.000 pinos y 3.000 eucaliptos jóvenes». Las lluvias previstas hasta el viernes ponen en peligro los bancos marisqueros al arrastrar las cenizas hasta los ríos

Madrid - Las llamas están controladas, pero en Galicia, las noticias de lluvias para los próximos días ahora, más que tranquilizar, inquietan. Hay miedo. La primera capa de suelo ha quedado deteriorada, sin ningún tipo de sujeción. Las aguas arrastrarán la superficie de estos territorios quemados y la llevarán directamente a los ríos. Los bancos marisqueros se salvaron del fuego, pero la cuestión, en estos momentos, es si sobrevirán también a las cenizas.

Xofe Veiras, vicecoordinador general de la organización ecologista de ámbito gallego Verdegaia, explica que es probable que haya «episodios» de pérdidas de almejas y berberechos. «Estas especies van a ser las más afectadas, ya que se sitúan en los arenales, en la parte interior de las rías», afirma. Pero no serán las únicas. El biólogo apunta a que, aunque aún no está probado, cada vez hay más indicios que relacionan estos arrastres de suelo provocados por los incendios con las mareas rojas, es decir, explosiones de fitoplacton. Según Veiras, estos organismos diminutos viven en la superficie del agua, contienen toxinas y contaminan de forma directa los mejillones. Ninguno podría ser utilizado.

Cuando el material en suspensión que portan estas aguas se deposite en los fondos de los ríos los efectos continuarán. «El suelo será cada vez más homogéneo por lo que la diversidad de las especies disminuirá», apunta el biólogo. En este sentido, el consejero de Medio Ambiente de la Xunta, Manuel Vázquez, aseguró el pasado lunes que se trabaja en la puesta en marcha de mecanismos para garantizar la calidad de las aguas y evitar la contaminación de los cauces ante estos posibles corrimientos de tierra. En algunos puntos, como las dunas del Parque Natural de Corrubedo, las hectáreas calcinadas tocan ya el agua. Sin embargo, Vázquez aseguró que se adoptarán medidas de prevención de la erosión en las zonas de «más riesgo», ya que no se disponen de medios para abordarlo en la totalidad.

Las primeras lluvias se esperan para hoy. A pesar de que el consejero se refiere a ellas como «hipotéticas», según las predicciones del Instituto Nacional de Metereología por la tarde aumentarán a moderadas y podrán ir acompañadas incluso de tormentas. Para saber cuál ha sido la repercusión de las cenizas en el medio acuático habrá que esperar. Para comprobar el efecto de las llamas en el medio terrestre sólo hace falta abrir los ojos.

Aún no hay datos oficiales, pero la NASA ya ha contabilizado 175.000 hectáreas quemadas. Por cada una, podría haber hasta 2.000 pinos jóvenes o 3.000 pies de eucalipto, según Francisco Fernández De Ana, presidente de la Asociación Forestal de Galicia. «Estas dos especies son las que más abundan. Se pueden contabilizar unas 600.000 hectáreas pinos y unos 300.000 de eucalipto. Pero no eran las únicas, el fuego se ha llevado robles, castaños, nogales, cerezos y fresnos. Además de eso, de los 1.800 socios que somos a muchos se les han quemado también pastos, jardines y viñedos», dice.

Regeneración. Óscar Freire, responsable de montes de Verdegaia, asegura que harán falta entre 50 y 60 años para ver «algo parecido a lo que estaba». El vicecoordinador de esta misma organización ecologista gallega, Xofe Veiras, va más allá y afirma que el suelo es un recurso natural no renovable en una escala de tiempo humano por lo que serán necesario cientos de miles de años para que este terreno se recomponga.

«La regeneración es lo más preocupante. Al destruirse la vegetación hay erosión física y una pérdida importante de la fertilidad química, por lo que el suelo pierde nutrientes y su capacidad para sustentar árboles», apunta. La recurrencia de tantos incendios en un mismo lugar favorece que las especies mejor adaptadas al fuego se conviertan en dominantes y que la vegetación instalada sea cada vez más pirófita, es decir, que arda con más facilidad. Conclusión: Galicia es el pez que se muerde la cola.

Centenares de aves rapaces, pájaros carpinteros y aves pequeñas se han quedado sin su hábitat. Ninguna de ellas está en peligro de extinción, pero Blas Molina, de SEO Bird Life, apunta que las llamas han afectado, entre otras, al milano negro y en España «no estamos como para perder ni un sólo ejemplar porque no son abundantes». De las ardillas, los vecinos no quieren ni hablar. Fernández De Ana asegura que son animales que «ya ni se ven». Las pérdidas serán cuantiosas. A nivel ecológico; a nivel económico. Aparte de las consecuencias de flora y fauna, ¿qué pasará con los que viven del papel? Galicia fabrica el 55 por ciento de la madera española. Fearmaga y la Asociación Galega Monte Industria consideran que el sector forestal sufrirá en los próximos años consecuencias como escasez de materia prima, falta de calidad en la madera, incertidumbre en la planificación de las inversiones, cierre de empresas y aumento del desempleo.

El coste de cada hectárea quemada asciende hasta los 3.000 euros, según WWWF/Adena, y cada 25 se pierde un puesto de trabajo directo. Antes de la oleada de incendios, Galicia concentraba más de la mitad de la superficie total arbolada que había en España, 1.400.000 hectáreas. Según el último Plan de Asignaciones del Ministerio de Medio Ambiente, hasta el pasado fin de semana era la comunidad autónoma que más dióxido de carbono fijaba a través de sus masas forestales. Al cierre de esta edición, aún no había datos para saber si se podía seguir haciendo esta afirmación.

Lo que los expertos ya anuncian son las devastadoras consecuencias en el efecto invernadero. «Se han emitido millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, lo que ayudará a que haya alteraciones en las temperaturas, en los regímenes de lluvia y en la desertificación entre otras cosas», indica Miguel Ángel Soto, de Greenpeace.

Sólo este año se han destinado para las labores de extinción y prevención 70 millones de euros en Galicia, pero las organizaciones ecologistas consideran que el problema no se arregla con dinero. «Hasta que no se haga un modelo en condiciones seguiremos corriendo tras las llamas», dicen desde Verdegaia.

   

Una información de Celia Maza publicada en el diario LA RAZON el miércoles, 16 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.