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"Nunca Mais" por José Apezarena

Por Narrador - 13 de Agosto, 2006, 12:00, Categoría: Opniones

La catástrofe de Galicia con los incendios va a castigar políticamente a la Xunta. Pero también al Gobierno de Zapatero, que empieza a acumular errores. Y en España, las elecciones no se ganan, las pierde el Gobierno de turno

Es un lugar común que en España las elecciones no se ganan, sino que las pierde el Gobierno de turno. Que, cuando se produce un vuelco en las urnas, ello no sucede por los méritos del partido aspirante, sino que se debe casi exclusivamente a la acumulación de fallos por parte de quien ostentaba el poder.

La hipótesis parece que tiene fundamento sólido. Así, la derrota de UCD a manos del PSOE, en 1982, vino precedida de un auténtico derrumbe político, con un país destrozado económicamente, acosado por las huelgas, que llegaron a paralizarlo todo, y ensangrentado por el terrorismo. A lo que se unió la lucha fratricida y la fractura interna del partido, que llevó a la muerte política de su fundador, Adolfo Suárez, incapaz de enderezar el rumbo.

La victoria del PP en el año 1996 hay que atribuirla sobre todo a la corrupción socialista, que tumbó —aunque por muy escaso margen, hay que decirlo— al PSOE de Felipe González, estigmatizando, de paso y seguramente de por vida, al líder socialista. La anomalía, absolutamente excepcional, puede ser la derrota de los populares en 2004, provocada por el imponderable de los atentados del 11-M, un auténtico shock nacional que movilizó el voto del miedo y del irracional rechazo al Gobierno, al que se quiso castigar como culpable de la catástrofe por haber enviado tropas a Irak.

Con estos precedentes, hay que suponer que la permanencia de Rodríguez Zapatero en La Moncloa está segura, mientras no acumule un cargamento suficiente de errores, de destrozos, como para que la ciudadanía decida desalojarlo del sillón presidencial.

Lo que viene ocurriendo estos días en Galicia podría ser uno de esos factores que conduzca a un cambio de Gobierno. Desde luego, contribuirá de forma decisiva. Porque el espectáculo, por así llamarlo, de los incendios de estos días es patético.

Un país como España, una de las 10 potencias económicas e industriales del mundo, no puede ofrecer el panorama de incompetencias y desastres de gestión como las que hemos presenciado. Estamos dando la talla de un partir tercermundista. Con el añadido sarcástico de unas decisiones previas de la Xunta que desmantelaron el anterior aparato antiincendios por razones de sectarismo político y hasta de tontería lingüística.

Todo eso lo ha percibido la ciudadanía, aunque esté de vacaciones. Así que, unas cuantas jornadas más con los fuegos incontrolados, y el efecto sobre la credibilidad del Gobierno puede resultar mortal.

El presidente del Gobierno ha estado lento en la reacción, confirmando esa pérdida de toque, de instinto político, que apuntábamos la semana pasada. Pero, al final, ha ido. Ha visitado Galicia, aunque a medias. Es decir, cumpliendo un plan diseñado con mucho miedo por sus colaboradores. Miedo al abucheo del personal, que está soliviantado porque nunca se ha visto en otra igual: defendiendo en solitario sus casas, y hasta la vida de su gente, con cubos de plástico y mangueras de jardín, porque las autoridades se muestran incapaces.

Esta vez, Rodríguez Zapatero ha huido de la gente. Así se ahorró escuchar lo que no quería oír. Pero los gallegos se han dado cuenta. “¿Dónde está?”, se preguntaban en voz alta los paisanos desalojados, los vecinos movilizados como retenes contra el fuego, los habitantes de Vigo, Orense o Santiago, amenazados por las llamas como nunca han conocido.

Los expertos anuncian una nueva marea negra en Galicia. La enorme superficie arrasada (más de 50.000 hectáreas), cubierta ahora de ceniza, originará en cuanto caigan las primeras lluvias un inmenso aporte de aguas ennegrecidas, que bajarán hasta dar en la costa, en las rías, convirtiendo sus aguas en un enorme charco de tinta. Así que, casi como una broma macabra, al espectáculo que provocó el Prestige le va a suceder el cuadro oscuro que van a pintar los fuegos de estas semanas. Con lo que el imaginario popular volverá a revivir la congoja de aquellas fechas, pero con otro inquilino en La Moncloa.

¿Y dónde están, por cierto, los llamados artistas, los intelectuales, que esgrimieron sus pancartas del “Nunca Mais” para desgastar el Gobierno de Aznar?

   

Publicado en el diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el sábado 12 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.