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12 de Agosto, 2006

La Guardia Civil desmiente al PSOE y niega que haya grupos organizados tras el fuego

Por Narrador - 12 de Agosto, 2006, 8:30, Categoría: Galicia

Sostiene que no hay indicios que respalden esta hipótesis y que los incendiarios son agricultores imprudentes y pirómanos. El PP critica a Rubalcaba por «hablar de bandas sin tener pruebas»

Madrid - Una banda organizada podría estar detrás de los incendios que desde hace una semana están devastando Galicia. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, abrió ayer la puerta a esta hipótesis apoyándose, para ello, en varios factores: el alto grado de preparación de muchos de ellos, su intencionalidad y el hecho de que hayan sido provocados «allí donde puedan hacer más daños». «Y no puedo avanzar más, pues sería, por mi parte, arriesgado», concluyó en tono enigmático.

Sin embargo, para los expertos que investigan la autoría de los incendios no hay indicio alguno que permita sostener tal hipótesis. «A día de hoy, nuestras pesquisas apuntan a que los culpables de esta catástrofe son los "clásicos" de todos los años: el agricultor imprudente, el vecino que no es capaz de hacerse con el control de una quema de rastrojos, el pirómano que se suma a la "fiesta"...; pero, hasta donde sabemos, no hay ningún grupo organizado. Ahora, no descartar ninguna hipótesis entra dentro de la lógica de la actuación policial», apostilla la Guardia Civil.

Pirómanos y ancianas. A los investigadores, incluso, les parece hasta sorprendente que se hable de tal posibilidad una vez analizado el perfil de los detenidos. «¿Que tiene que ver un pirómano de 32 años con una anciana de 72?», se preguntan.

A algunos de los expertos, la teoría de la trama les suena a mero pretexto para «tapar» la errónea política antiincendios de la Xunta.

El Partido Popular gallego, sin ir más lejos, sostiene que «no hay tramas organizadas». Así, el secretario xeral del PPdeG, Alfonso Rueda, y los diputados Xosé Antonio Santiso Miramontes y Roberto Castro, negaron ayer que las causas que están provocando la peor oleada de incendios que ha vivido Galicia hayan variado con respecto a otros años. Asimismo, destacaron que no se trata de que se prenda fuego cerca de las viviendas, sino que la Xunta «tarda más de 20 minutos» en atajar esos focos.

Los dirigentes populares aseguran que no tienen constancia de que existan tramas organizadas porque, si así fuera, «lo comunicarían de inmediato a los órganos policiales y judiciales pertinentes. «No hay más incendios que otros años y no son diferentes sus causas», subrayó Rueda al puntualizar que también un responsable del Ministerio de Medio Ambiente «sostiene lo mismo».

Sobre la posibilidad de que existan tramas organizadas detrás de los fuegos, Santiso Miramontes subrayó que «hay que ser muy cautos» al hablar de bandas organizadas o de inculpar a colectivos, como el de ex miembros de brigadas forestales, tal y como apuntó la ministra de Medio Ambiente, «si no hay pruebas». «Además yo tengo mis dudas de que una señora de 76 años esté en una banda organizada», dijo en alusión a la detenida ayer en Ponteareas (Pontevedra) como causante de más de 30 incendios. Nosotros no conocemos tramas organizadas, y si las conociéramos, lo pondríamos en conocimiento de la Fiscalía y del juzgado de guardia. Si alguien sospecha de algo o de alguien, pues que lo ponga en manos de la Justicia», agregó Roberto Castro.

   

Una información de R. L. Vargas publicada en el diario LA RAZON el sábado 12 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

La Guardia Civil sólo halla dos artefactos, uno pirotécnico y una mecha casera en Noia y Padrón

Por Narrador - 12 de Agosto, 2006, 8:15, Categoría: Galicia

MADRID.- «Incendios estratégicos». Esa es la nueva expresión acuñada ayer por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, para dejar claro que el patrón del fuego no responde a los esquemas tradicionales sin tener que afirmar que detrás de esta «planificación», según sus palabras, se oculta una trama organizada. Los investigadores insisten en que no tienen ningún dato en la mano para hablar de organización. Hasta ahora las 21 detenciones practicadas no evidencian ningún nexo y las motivaciones de los autores son variopintas. De los 21 arrestados, sólo tres han ingresado en prisión.

El último en hacerlo ha sido el miembro de la cuadrilla de extinción de incendios de la comarca de Bergantiños (La Coruña), de 32 años. Los investigadores le consideran el presunto autor de tres delitos de incendio forestal ocurridos el 25 de julio en el lugar de Folgueira-Cerqueda, cerca de Malpica, y se cree que está detrás de algunos de los fuegos desatados en los últimos días en las zonas en las que trabajaba junto a sus compañeros de retén, que dieron la voz de alarma.

No es el único arrestado que vive de luchar contra las llamas. Otro joven de 26 años capturado el jueves en Pazo de Borbén, uno de los lugares más castigados por los incendiarios, es peón de la empresa Tragsa que se encarga de estas tareas, según fuentes de la investigación. Al parecer, también fue denunciado por sus compañeros. Pero aunque la lista de detenidos sigue en aumento, los investigadores no encuentran el hilo de unión. Para empezar detrás de la mayoría de los casos hay «colaboración ciudadana», o lo que es lo mismo, una delación. Y en algunos los agentes no descartan que esos espontáneos actúen por venganza u otros móviles personales.

Mientras, agentes de la Guardia Civil siguen investigando las causas de los fuegos y buscando pruebas que se sumen a los testimonios recabados, así como a las pistas que apuntan a alguna matrícula de coche o a una escapada en moto. Hasta ahora, el Seprona sólo ha hallado dos artefactos en los lugares de los siniestros. Una mecha manual con retardo, en el término municipal de Padrón (La Coruña), que proporcionó al autor todo el tiempo del mundo para huir sin dejar ni rastro, y restos de un artefacto pirotécnico que no se quemó bien y que sirvió para prender otro fuego, según fuentes de la investigación.

Este último fue encontrado en Outes, hacia la zona de Noia. Además, sobre el terreno se han recogido otras muestras enviadas al Laboratorio de Policía Científica para averiguar si los incendiarios emplearon gasolina u otros combustibles. «Está claro que ha habido muchos «mecherazos» y esos no dejan pruebas», afirma un miembro del Seprona, quien cuestiona el escaso trabajo que hasta el momento han desarrollado los fiscales especializados.

Si se repasan las 18 detenciones de la Guardia Civil y las tres del Cuerpo Nacional de Policía -la Xunta denomina Policía autonómica en sus comunicados de estos días a la Unidad Adscrita del CNP- salta a la vista que la supuesta trama organizada va por otro camino. Entre los presuntos autores hay cinco personas de más de 70 años. Gana la partida un anciano de 90 años, capturado ayer por la Policía en Peiteiros (Pontevedra), al que se considera responsable de seis incendios que habrían devorados pinares de más de 40 años. Al menos otros dos sufren problemas de alcoholismo -uno, vecino de Santiago, fue el primero que ingresó en prisión-; otro quedó en libertad porque sus vecinos le denunciaron como antiguo pirómano pero no se le relaciona con ningún hecho reciente; dos se conocen -son vecinos de Vilaboa- aunque actuaron por separado y otro estaba quemando su propia finca.

   

Una información de Cruz Morcillo publicada en el diario ABC el sábado 12 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Miembros de «Nunca Máis» implican al PP en los incendios

Por Narrador - 12 de Agosto, 2006, 8:00, Categoría: Galicia

Afirma que «ya habrá tiempo» de hablar de responsabilidades. Manuel Rivas atribuye los fuegos a «gente que ha vivido con rencor el cambio»

Madrid - «Entonces manejaban chapapote contra los gobernantes, y ahora, será ceniza, aunque ésta es más fácil de limpiar». El diputado del Partido Popular de Galicia, Roberto Castró, ironizaba ayer acerca de la reactivación de la Plataforma «Nunca Máis», que se destacó por movilizar a la sociedad gallega y convocar manifestaciones multitudinarias durante la catástrofe del Prestige, ocurrida en noviembre de 2002. Ahora, aseguran, su intención es denunciar el terrorismo incendiario y solidarizarse con los afectados. Quieren, dicen, realizar una «demostración de fuerza», en dos sentidos: solidarizarse con los afectados por los incendios y demostrar a los «terroristas forestales» que los gallegos «estarán en frente de ellos para intentar acabar con esta brutal agresión».

Tal «demostración de fuerza» no irá por el momento encaminada a exigir responsabilidades políticas, tal y como hicieran en tiempos no tan remotos. Rafael Villar, uno de los portavoces de la plataforma subrayó a Ep que, en estos momentos, lo «prioritario es intentar ayudar» y solidarizarse con los vecinos afectados. «Más adelante ya habrá tiempo de hablar de las políticas forestales y para articular medidas para el futuro», subrayó.

Manifestaciones. Esta decisión se adoptó en una reunión que tuvo lugar el jueves y en la que participaron los miembros de la gestora, integrada por los sindicatos UGT, CC OO y CIG, cofradías de pescadores, Burla Negra -actores y personas relacionadas con el mundo de la cultura- o Área Negra -miembros de la comunidad educativa-, entre otros. No obstante, se decidió integrar en la plataforma al sector forestal y en la reunión, a la que asistió una veintena de personas, se invitó también a la Asociación de Montes de Man Común. Además, convocaron a la sociedad gallega para acudir a una manifestación el domingo 20 de agosto en Santiago de Compostela. No será la primera. Cerca de 400 personas, de acuerdo con los datos de la Policía Local, acudieron en la tarde de ayer en Pontevedra a una concentración para protestar contra los incendios forestales, organizada por la asociación de comunidades de montes de esta comarca bajo el lema «Incendios nunca más. No al terrorismo forestal».

Protestas a parte, quien no tardó en salir al paso fue el diputado del PPdeG quien ayer tildó de «fenómenos» a los integrantes de la plataforma «Nunca Máis» y auguró que, ahora, «manejarán ceniza contra los gobernantes». Castró, acompañado del secretario general del PPdeG, Alfonso Rueda, y del diputado y ex consejero de Agricultura, Xosé Antonio Santiso Miramontes, subrayó que «le parece bien» que hayan decidido reactivarse. No obstante, expresó su deseo para que ahora «actúen con la misma virulencia que tuvieron en otra época», dijo en alusión a la catástrofe del Prestige.

Por su parte, Rueda reclamó «la misma contundencia» en este caso «por sus dimensiones extraordinarias». «Cuando otros años había menos incendios y menos superficie quemada había en el Obradoiro carteles y manifestaciones de todo tipo y ahora no», concluyó Santiso.

Quienes en su momento apoyaron con gran ahínco estas movilizaciones tras la catástrofe del petrolero, el actor Luis Tosar, los escritores Manuel Rivas y Suso del Toro, y los músicos Antón Reixa y Julián Hernández, también quisieron mostrar su preocupación ante la situación que vive la comunidad gallega, al tiempo que se preguntaban a quién pueden beneficiar todos estos incendios forestales provocados.

Resentidos por el cambio. Manuel Rivas aseguró que ya «no se puede seguir siendo ingenuo» con respecto al origen intencionado de la escalada de incendios en Galicia, que, en su opinión, puede haber sido provocada por «gente que ha vivido con rencor el cambio» que ha vivido esta comunidad en el último año. A juicio del escritor, a estas alturas, «basta con ver el mapa» para ver que detrás de esta situación hay «una estrategia bélica» para crear «pánico y colapsar Galicia».

El actor Luis Tosar, que forma parte de un retén de 15 actores que ayuda a las brigadas, calificó la experiencia de «horrible» y «muy triste». «La magnitud de los incendios es tan brutal que cuesta imaginar quien puede estar detrás», afirmó. «Es poco lo que podemos hacer -añadió-, llevamos agua, bocadillos o mascarillas a las brigadas, que están haciendo una labor increíble, se están dejando la piel, incluso de noche, con turnos tan largos que no tienen tiempo de ir a por esas cosas a los pueblos».

Por su parte, el escritor Suso del Toro considera que esta oleada de incendios en Galicia busca el «impacto social» y el «desafío al Gobierno» utilizando una «estrategia de sabotaje y una gran logística» para conseguir que este verano Galicia «se convierta en un Iraq insurgente». «Lo que me parece inconcebible es que después de un año de nuevo gobierno, reaparezca Fraga diciendo que la culpa de los incendios es del gobierno bipartito», afirmó.

«Por debajo de esto hay un problema histórico de abandono de los campos gallegos, de las políticas agrarias que los han ido desmantelando», señaló el escritor, que ha participado él mismo en labores de extinción de incendios en colaboración con sus vecinos. A su juicio la sociedad gallega «después de todo esto se tiene que obligar a replantearse su relación con la tierra».

    

Una información de F. Martínez publicada en el diario LA RAZON el sábado 12 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

El fiscal general se pone a la cabeza de la tesis del Gobierno de que hay una «trama organizada»

Por Narrador - 12 de Agosto, 2006, 7:30, Categoría: Galicia

SANTIAGO.- Detrás de esta catástrofe hay una red organizada, criminal, que responde a una estrategia concreta. Esta es la tesis que, con distinto énfasis, ha ido «dejando caer» el Gobierno para explicar la certera mano que ha incendidado Galicia desde hace ocho días. Tampoco han faltado algunos «intelectuales» próximos al PSOE que han sugerido teorías conspiratorias contra el Gobierno de Touriño, que desbancó del poder al PP hace un año. Pero no han llegado más lejos.

El penúltimo en abonar la idea de la trama organizada (el primero fue el presidente Zapatero) fue el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien ayer, en su visita a Santiago de Compostela, aseguró que el fuego «se produce en puntos estratégicos, y está planificado con una muy mala intención». También el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, apuntó por ahí: los tres incendios desatados ayer a las afueras de la ciudad, fueron «plantados y perfectamente planificados».

Pero el más significativo de los posicionamientos fue el del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, quien convocó una inesperada reunión en Pontevedra, epicentro de la ola de incendios, para demandar una mayor capacidad de reacción: «Al margen de causas tradicionales, debemos ver si estamos ante una trama criminal organizada». En el fortuito encuentro, casi a modo de correctivo, solicitó a los otros fiscales que actúen con el mayor rigor posible, «extremando al máximo su labor», a fin de determinar la posible existencia de una red muy preparada tras la vasta quema.

«Los indicios son indudables, y si bien al Ministerio Fiscal no le corresponde actuar en la fase de prevención y extinción, sí debe hacerlo en la de investigación y sanción», dijo. Por este motivo se abrieron las oportunas diligencias, que tramitará el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, órgano que concentra toda la información de detenciones, prisiones y atestados. Con independencia de las averiguaciones que se sigan en cada caso concreto, se realizará un análisis global para precisar un nexo de unión.

Ante los 125 incendios contabilizados ayer a última hora de la tarde, 85 activos y 40 fuera de control según fuentes oficiales, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, reclamó el fin de la impunidad de los delitos medioambientales y urbanísticos, al tiempo que, insólitamente, dejó caer como posible causa de este desastre ecológico «el bajo nivel sociocultural de algunas zonas rurales gallegas».

En una entrevista concedida a Catalunya Radio, reivindicó su teoría de «una cierta organización o estrategia» y negó la falta de orden de los servicios de extinción, así como la descoordinación con el Gobierno central. «Hemos ido aumentando las dotaciones a medida que han pasado los días, pero de todos modos la Xunta y el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero darán las oportunas explicaciones cuando se pueda hacer un balance, porque ahora no hay elementos que permitan realizar juicios de valor», esgrimió.

El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, sí compareció para señalar, pese a que el número de incendios aumentó en una decena, que «la situación tiende a mejorar». Según comentó, «en la última jornada se registraron menos focos activos, y la capacidad de extinción se situó en el 74 por ciento, frente al 50 por ciento de hace tres días -refiriéndose al martes-».

Por su parte, el vicepresidente gallego, Antxo Quintana, reiteró que «los informes de los técnicos, los testimonios de los bomberos, las informaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y lo que ve la gente revela la existencia de una nueva tipología de incendios e incendiarios, que encienden fuegos al lado de las casas y para hacer daño». No obstante, añadió que dado que los populares negaron de forma contundente esta evidencia, «se supone que deben tener pruebas e información en la que sustentarse».

Protagonismo involuntario

A falta de que se confirme este extremo, con 21 detenidos desde el 1 de agosto, la preocupación sigue siendo una constante en tierras gallegas, dado que las condiciones climatológicas son favorables al aumento y propagación de la superficie en llamas. La zona más asolada es el sur de la costa atlántica, la Costa de la Muerte. Las localidades de Muxía y Malpica han vuelto a convertirse en centro de las cenizas, después de sufrir en 2002 la marea negra provocada por el «Prestige».

Orense, la única provincia interior, de 108.000 habitantes, vivió el jueves una noche de infierno. Las llamas se aproximaron peligrosamente al centro urbano, -quedaron a tan sólo tres kilómetros-, por lo que fue necesario desalojar algunas viviendas. Anoche, en el Castro de Beiro, situado en la periferia, todavía estaba activada la alerta 1, y los vecinos declaraban sentir «pánico» por las próximas horas. En los alrededores de Santiago, el fuego tampoco dio tregua.

Si en la lucha contra el fuel los protagonistas fueron los capachos, en esta batalla cubos, palas, mangueras y mantas son piezas fundamentales. La falta de medios es la principal queja de todos los municipios afectados. Los vecinos, desbordados, se enfrentan al enemigo cuerpo a cuerpo, con cadenas humanas para transportar el agua.

   

Una información de Ana Martínez publicada en el diario ABC el sábado 12 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.