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Lo Nunca Visto: El desastre del Prat es culpa de Iberia (Opiniones)

Por Narrador - 11 de Agosto, 2006, 11:00, Categoría: General

Increíble, para este gobierno, la competencia del orden público ahora recae en una compañía de aviación. Rubalcaba justifica la inacción ante la invasión de las pistas de un aeropuerto en virtud de la seguridad… ¿La próxima será el cuento de caperucita?

“No fue una huelga” (Editorial de EL PAIS) 

  

Por primera vez en bastante tiempo, fue el Gobierno el que ayer se quedó solo frente a toda la oposición en los debates que siguieron a las comparecencias de los titulares de Interior y Fomento sobre los incidentes que paralizaron el aeropuerto barcelonés de El Prat el pasado día 28. Rubalcaba no acabó de convencer a la oposición de que no había alternativa a la actitud pasiva mantenida por las fuerzas de Seguridad antes de decidirse a intervenir, ni Magdalena Álvarez de la imposibilidad de prever un conflicto como el que se planteó con la no renovación a Iberia de la concesión de los servicios aeroportuarios en tierra.

Rubalcaba calificó de oportuna, proporcionada y prudente la actitud de las fuerzas de Seguridad (243 guardias civiles y 132 policías nacionales) frente a los 400 trabajadores que ocuparon las pistas, cruzaron vehículos y realizaron otras maniobras obstruccionistas. Su argumento de fondo fue que no se trataba sólo de desalojar a los amotinados (cosa que la Guardia Civil podía haber hecho desde primera hora), sino de hacerlo de forma que permitiera la reincorporación inmediata a sus puestos, necesaria para que el aeropuerto volviera a estar operativo. Un desalojo violento habría impedido o dificultado, según ese argumento, el necesario acuerdo laboral, e implicando riesgos de seguridad considerables, dada la excitación de los trabajadores y la peligrosidad intrínseca de actuar en un aeropuerto.

Son razones a tener en cuenta, pero también debe considerarse el riesgo de no actuar. De hecho, la intervención policial se produjo, según el delegado del Gobierno, cuando, 11 horas después del inicio de la protesta, un grupo de "ciudadanos indignados rompió una puerta e invadió las pistas"; un enfrentamiento entre viajeros amotinados y ocupantes sí que habría sido peligroso; y como a la larga se comprobó, la única forma de evitar esa situación era que fuera la policía -unos profesionales-, y no la gente indignada, quien cargara contra los que habían actuado ilegalmente. Algunos de éstos declararon que no depusieron su actitud porque esperaban la actuación policial para hacerlo.

Es una medida acertada el compromiso del Gobierno, anunciado por la ministra de Fomento, de asumir el pago adelantado de las indemnizaciones a que tengan derecho los damnificados, y que en su momento reclamará a Iberia, contra la que se abre expediente sancionador como empresa a la que pertenecían los trabajadores causantes del incidente: un plante salvaje y no una huelga.

   

Editorial publicado en el diario EL PAIS el viernes 11 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

“El Prat: ministros 'irresponsables'” (Editorial de EL MUNDO)

Las comparecencias de los ministros de Fomento e Interior ayer en el Congreso para explicar la gestión de la crisis de El Prat no han satisfecho a casi nadie. Como era previsible, echaron balones fuera en vez de asumir las responsabilidades que les exigieron casi todos los grupos de la Cámara.

La titular de Fomento, Magdalena Alvarez, comenzó con un golpe de efecto al anunciar la apertura de un expediente administrativo sancionador contra Iberia por «una infracción muy grave», que podría suponer una pena máxima de hasta cuatro millones de euros. Es una decisión acertada -y casi obligada- ya que la propia compañía aérea era la responsable directa de garantizar a los ciudadanos un servicio básico como es el transporte aéreo. También anunció la ministra una modificación legislativa para agilizar las reclamaciones de los usuarios de tranportes. Esto beneficiará a los perjudicados en El Prat, que deberán ser indemnizados con premura.

Pero más allá de sus gestos, Alvarez mostró una incomprensible autocomplacencia respecto a la actuación de su Ministerio en el caos del Prat. Olvidó que AENA -responsable de la gestión del aeropuerto y dependiente de Fomento- tuvo una nefasta actuación en el transcurso de los incidentes, que contribuyó a que todas las compañías que operan en el aeropuerto barcelonés se vieran afectadas y que no logró paliar la sensación de desamparo y desatención denunciada por los pasajeros. Por ello, la ministra aún debe depurar responsabilidades entre sus subordinados.

Quien más difícil tenía su defensa y peor parado salió ayer fue el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Su argumentación se redujo a un simple mensaje: las Fuerzas de Seguridad no procedieron al desalojo de las pistas para evitar daños mayores. Este planteamiento es como decir que los cuerpos policiales deben abstenerse de intervenir en cualquier conflicto o comisión de delito protagonizada por un grupo nutrido de personas, donde haya algún riesgo para la integridad de cualquiera de ellas. Que el máximo responsable de Interior defienda esta teoría de la impunidad parece una broma. Desgraciadamente, no lo fue ninguno de los graves daños ocasionados a finales de julio en El Prat.

    

Editorial publicado en el diario EL MUNDO el viernes 11 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

“El Prat: manual de malas excusas” (Editorial de ABC)

  

Como era de esperar, la comparecencia de los ministro de Fomento e Interior en el Congreso a cuenta de la crisis vivida en el aeropuerto de El Prat a finales de julio derivó en un esmerado ejercicio de echar balones fuera y no asumir, ni la una ni el otro, una sola responsabilidad en lo que derivó en un grave problema de dimensión continental, con multitud de perjudicados, y que proyectó en el exterior una imagen tercermundista de España en temporada alta turística. La gran perjudicada de este juego del escondite llevado a cabo por Magdalena Álvarez y Alfredo Pérez Rubalcaba es Iberia, a la que se abre expediente sancionador por infracción «muy grave» de conformidad con la ley de Seguridad Aérea. Es decir, la compañía paga todos los platos rotos por Aena (gestor de las instalaciones y, por tanto, de su seguridad) y el Ministerio del Interior, a quien está encomendada parte de la custodia de los aeropuertos. ¿Con qué medios contaba la aerolínea para impedir que sus empleados tomasen por las bravas las pistas en una huelga salvaje? ¿Desde cuándo está entre sus cometidos el orden público?

La pirueta que Álvarez y Rubalcaba han tenido que dar con tal de responsabilizar a alguien -ajeno al Gobierno, naturalmente- de aquel caos intolerable resulta demasiado aparatosa y se inscribe dentro de la táctica de no asumir fallo alguno que con tanta soltura aplica el Ejecutivo socialista. Mueve al sonrojo lo burdo de la maniobra, aderezada con la inevitable pincelada demagógica añadida, pues el Estado adelantará -según anunciaron ayer los ministros- el dinero de las indemnizaciones a los perjudicados, antes incluso de que se resuelvan las demandas planteadas por los afectados. Pero el pleito será largo y complicado ya que primero deberá quedar determinada la responsabilidad directa de aquel inmenso desbarajuste.

Puestos a buscar causas, desde el punto de vista político, parece evidente que resultó una torpeza que, en fechas clave de la temporada turística, el Departamento de Álvarez «expulsara» a Iberia del Prat en el reparto de las tareas de «handling» (asistencia en tierra) que redistribuyó en todos los aeropuertos españoles. Ni que decir tiene que esa decisión administrativa no justifica el incalificable comportamiento de los trabajadores. Pero aporta pistas.

«Lo prioritario fue servir al ciudadano», afirmó ayer Álvarez en la Cámara Baja. Pues menos mal. Lo único positivo de este asunto quizás sea que los españoles ya saben lo que puede dar de sí este Gobierno a la hora de servir al ciudadano y que crece y crece el manual de excusas insatisfactorias con el que trata de paliar su impericia en la gobernación de España.

  

Editorial publicado en el diario ABC el viernes 11 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

“¿Fomento no tuvo ninguna culpa en el caos de El Prat?” (Editorial de LA RAZON)

  

La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, estaba ayer indignada. Durante su comparecencia en el Congreso para explicar lo sucedido el pasado 28 de julio en El Prat, cuando una huelga salvaje dejó en tierra a decenas de miles de personas, Álvarez se mostró enérgica al rechazar que su Ministerio tenga algún tipo de responsabilidad en lo ocurrido y culpó de todo lo sucedido a Iberia, contra la que abrirá un expediente sancionador por una infracción «muy grave». La multa a la aerolínea, verdadera pagana de todo el caos vivido -crematística y políticamente hablando-, puede alcanzar los cuatro millones de euros. Magdalena Álvarez fue ayer la última en firmar en el pliego de «exonerados » por voluntad propia en el desaguisado de El Prat. Una lista en la que ya han firmado desde la Generalitat catalana hasta el delegado del Gobierno, y que se ampliaría por la tarde con el testimonio del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que también se lavó las manos, y estampó su correspondiente rúbrica, afirmando que «una intervención de las Fuerzas de Seguridad hubiera tenido unas consecuencias nefastas». Por eso se dejó el aeropuerto en manos de los huelguistas, para que no hubiera enfrentamientos, aunque eso significase que tampoco había orden. Por eso Magdalena Álvarez afirmó en su comparecencia que «no hubo peligro» para las personas, porque nadie puso coto a los huelguistas ni cuando tomaron las pistas ni cuando se apoderaron del aeropuerto. Ante tal dejadez para solucionar la crisis de El Prat no es de extrañar que los grupos nacionalistas en el Congreso, con ERC y CiU a la cabeza, hubiesen reclamado la gestión del aeropuerto. Álvarez les ha dado la excusa perfecta con su incapacidad manifiesta. Iberia por su parte, a quien acusan todos los dedos con responsabilidad de gobierno, se reserva recurrir el expediente y las sanciones. Ayer, Magdalena Álvarez intentó poner a salvo su cargo antes que asumir sus responsabilidades, las mismas que no asumió el pasado 28 de julio.

  

Editorial publicado en el diario LA RAZON el viernes 11 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.