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7 de Agosto, 2006

"Zapatero, antes y después" por Luis Herrero

Por Narrador - 7 de Agosto, 2006, 12:00, Categoría: Opniones

La última vez que entrevisté a Rodríguez Zapatero, ante las cámaras de la televisión valenciana, me dijo que no tenía ninguna duda de que a él y a mí nos unían muchas más cosas de las que nos separaban. En aquella época aún no era presidente del Gobierno. Faltaba un año para la cita electoral y, a pesar de la distancia ideológica que había entre nosotros, nos llevábamos objetivamente bien. Hablábamos con frecuencia. Y con buen tono. Yo creía que, veleidades doctrinales aparte, era una buena persona. «Creo que merece la pena ser bueno, que es una buena inversión ser bueno en la vida», me dijo más de una vez. Un día, en la Cope, le pregunté si se iría de vinos con Aznar. «No tendría ningún inconveniente -me respondió- con Aznar y con cualquier adversario político». Me gustó escucharlo. Después de un largo periodo de intensa crispación política, propiciada en parte por la altanería temperamental de un Aznar de última hora liberado de la obligación electoral de caerle simpático al personal, al fin entraban en escena dos primeros actores, Zapatero y Rajoy, capaces de discrepar sin lanzarse las ideas a la cabeza. Los dos tenían en común, aparentemente, una cierta habilidad para conducir la contienda por caminos más templados y menos arrojadizos. «Yo creo que este país necesita todavía un tiempo donde el listón del ataque, de la descalificación no rebase determinados límites», me dijo durante aquella última entrevista televisiva. Todo cuadraba con su temperamento. Doy fe de que, como jugador de mus, Zapatero nunca corre riesgos: los deja para el compañero. Nunca va de farol y siempre coge buenas cartas. También es sabido que una de sus aficiones es pescar durante la noche, lo que llaman «El Sereno», y que esa es una especialidad para la que hace falta el acopio de infinita paciencia. Nada me hacía sospechar que estuviera impostando su manera de ser. Además, los testimonios de algunos de los periodistas que mejor le conocían contribuían a dar por buena esa imagen de hombre de concordia que me había forjado de él. Julia Navarro, que fue quien me lo presentó hace ya más de 10 años, solía decir que era el único dirigente político que había conocido que no insultaba. Y Gonzalo López Alba, el primero de sus biógrafos, era de la opinión de que nunca perdía la compostura, de que nunca se alteraba. Yo, por la experiencia directa que había acumulado, no andaba lejos de darles la razón.

Por supuesto, hablamos mucho de su abuelo, el capitán Lozano, y del testamento que escribió sólo unas horas de que fuera fusilado por los franquistas: «Muero inocente y perdono. Pido a los míos que perdonen también. Mi único afán ha sido la paz de España y el mejoramiento social de los humildes». Me contó con todo lujo de detalles que los nacionales habían tenido detenido a su abuelo en el Hostal San Marcos, como a tantos otros como él, y que de allí lo sacaron para darle matarile, que era el remedo franquista del «paseo» de los rojos. «Como ese Hostal había sido lugar de cárcel para mucha gente, los veteranos del partido nunca querían que fuésemos allí. Yo y otros compañeros reivindicábamos que había que ir, que eso era un signo de reconciliación, un signo de normalidad democrática y que nunca más en España íbamos a ver un desgarro como aquel», me explicó. Luego añadió que una de las cosas que más le satisfacían de la vida política era contar con amigos que provenían «del otro lado» de aquella dramática guerra civil. Como a mí me gustaba ese discurso integrador, en el que siempre me he sentido especialmente cómodo, animé la conversación televisiva recordando que yo era hijo de un ministro de Franco, que mi abuelo también murió fusilado en la guerra, en esta ocasión a manos del bando republicano, y que el hecho de que pudiéramos estar charlando así de aquellos trágicos momentos de la historia española era la prueba palmaria de que las heridas guerra civilistas, al fin, habían comenzado a cicatrizar.

-«Sí», dijo él. «Hombre, la verdad es que la huella de la Guerra Civil es una huella honda porque fue una guerra muy dura, ¿no? Pero si hacemos un balance objetivo después de sólo 27 años de transición democrática, creo que podemos sentirnos orgullosos como país. Tú, Luis, has narrado un poco tu trayectoria. Yo tengo la mía. Pero no cabe ninguna duda que a ti y a mí nos unen muchas más cosas de las que nos pueden separar como ciudadanos españoles que quieren una España libre, europea y próspera. Y también hay algo que es tan importante o más que eso: los dos pertenecemos a una generación que está deseando dejar un legado a sus hijos en el que prácticamente ya no quede memoria de lo que fue la confrontación civil, sino que haya memoria sólo de la convivencia magnífica que hemos tenido durante estos 25 años. Y creo que ése es el espíritu que hay que mantener».

Tres años después de haber pronunciado aquellas palabras, Zapatero se ha cargado el espíritu conciliador y pactista de la transición -que se suponía que era la que queríamos legarle a nuestros hijos-, ha embestido legalmente contra sus amigos «del otro lado» poniendo en jaque todos y cada uno de los conceptos básicos que constituyen sus señas de identidad -familia, religión, educación, nación- y ha trocado el ánimo de acallar la memoria de la confrontación civil por el de abrir a golpes de azadón las tumbas de los muertos. No está mal para un hombre que presume de detestar la ansiedad. «La detesto -me dijo-, el político tiene que ser un buen intérprete del momento histórico de una sociedad, tiene que ser el que lidere los mejores ideales, las mejores aptitudes, pero los cambios los hace la sociedad, de esto no tengo ninguna duda, y por tanto, no me gusta la ansiedad». Ignoro si cuando me dijo eso y todo lo demás estaba mintiendo como un cosaco o si es que el impacto del poder en dos años de mandato le han trastornado hasta el punto de convertirlo en un ser humano irreconocible. Me da lo mismo. Lo único que me importa es recordarle que llegó al poder con un discurso político -que algunos ingenuos como yo contribuimos a difundir desde nuestras posiciones profesionales- diametralmente opuesto al que se ha sacado del BOE por arte de magia, sin un mandato electoral que lo legitime. Nada de eso estaba en su programa, así que los ciudadanos no hemos tenido la oportunidad de manifestarnos ni a favor ni en contra.

El resultado es que hoy son muchos los españoles que miran a Zapatero con indisimulado disgusto, aunque él se esfuerce en actuar como si no existieran o, en todo caso, como si su opinión no tuviera derecho a ser tenida en cuenta. Da igual. Bastantes de ellos están decididos a enfrentarse cabalmente a sus planes. Están en la calle, por primera vez en su vida, dispuestos a decir en voz alta que no hay en España mandato electoral para seguir así, sin convocar elecciones. Sólo falta que el líder del PP decida a partir de septiembre ir directamente a su encuentro y encabezar junto a los suyos, sin remilgos ni balbuceos, la gran manifestación que ellos le están demandando.

Luis Herrero es eurodiputado del PP.

   

Publicado en el diario EL MUNDO el lunes 7 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

El jefe de los Tedax también declaró que la furgoneta de Alcalá estaba vacía

Por Narrador - 7 de Agosto, 2006, 7:00, Categoría: 11-M

Manzano aseguró el 7 de julio de 2004 ante la Comisión Parlamentaria, que examinó la Kangoo «tres minutos» después de su llegada a Canillas y que lo único que vio fue la bolsa con los detonadores bajo el asiento del copiloto. Su versión coincide con la del inspector jefe Luis Martín y los demás policías que la examinaron en Alcalá, y contradice el auto de procesamiento de Del Olmo, según el cual la furgoneta contenía «61 evidencias»

MADRID.- «Cuando vi la furgoneta estaba prácticamente vacía. No había nada. No había mucha dificultad en hacer una inspección ocular de manera preliminar inmediata y determinar qué objetos podría haber allí si no estaban escondidos o debajo del asiento, como en este caso, que estaba debajo del asiento».

El que habla es el comisario jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, el pasado 7 de julio de 2004 ante la Comisión Parlamentaria que investigó los atentados del 11-M.

Sánchez Manzano se refiere a la furgoneta Renault Kangoo localizada en las inmediaciones de la estación de Alcalá de Henares la misma mañana de los ataques y que, presumiblemente, fue utilizada por los autores de la masacre de Madrid.

Su testimonio ante la comisión parlamentaria avala las declaraciones de los policías de Alcalá que descubrieron esta furgoneta. Ellos hablaron también de un vehículo vacío, sin nada. Incluso, el perro que olfateó el interior del vehículo aquella mañana del 11 de marzo tampoco fue capaz de detectar los detonadores que había debajo de uno de los asientos ni los restos de un cartucho de dinamita.

En julio de 2004, el responsable de la desactivación de explosivos aseveró también que la furgoneta estaba «prácticamente vacía», que «no había nada». Manzano respondía a las preguntas realizadas por el representante de CiU Guinart Solá.

El comisario explicó que una vez que fue localizada esta furgoneta le notificaron que era trasladada a la sede de los Tedax, en el complejo policial de Canillas (Madrid). Afirmó que desconocía los motivos por los que fue considerado sospechoso este vehículo. Indicó que cuando llegó la furgoneta a sus instalaciones él estaba comiendo en la cafetería del complejo, «que está al lado, a 15 metros», del lugar donde dejaron el vehículo.

En su comparecencia declaró que una vez que le informaron de la llegada del vehículo, apenas tardó «tres minutos» en llegar a la zona donde la aparcaron. Es en ese momento cuando la encontró «prácticamente vacía. No había nada». En aquellas fechas, los desactivadores de explosivos dependían de la Comisaría General de Policía Científica y, a todos los efectos, las instalaciones de los Tedax correspondían a esta Comisaría.

Según Sánchez Manzano, pues, el vehículo estaba vacío. Sin embargo, el sumario refleja que en su interior había casi un centenar de objetos. Según consta en el auto de procesamiento dictado por el magistrado instructor de este sumario, Juan Del Olmo, en el interior de la furgoneta había «61 evidencias» -casi un centenar de objetos- incluidas dos mantas, un jersey, dos bufandas, tres guantes, 14 chalecos de fútbol y una bolsa de Carrefour, además de los detonadores y la cinta coránica.

Los detonadores fueron claves para llegar hasta el origen de los explosivos utilizados por los terroristas. De hecho, fue el propio Sánchez Manzano quien, sin citar expresamente el origen de su información, aportó los datos definitivos que permitieron a los agentes de Información centrar sus pesquisas en Avilés como la población de donde partió el explosivo empleado en la masacre.

A preguntas del representante del Partido Socialista ante la comisión de investigación parlamentaria, Rascón Ortega, el comisario jefe de los Tedax, explicó que él llegó a la zona donde estaba la furgoneta acompañado del entonces comisario de Información, Jesús de la Morena, y de otros dos comisarios de su comisaría. Añadió que él se hizo cargo únicamente de los elementos que tenían relación con los explosivos. Es decir, de los detonadores y restos de dinamita hallados en una bolsa azul, que fue lo único que él vio, «debajo del asiento», según se deduce de su testimonio. Aclaró que de la cinta coránica no se ocupó él. Indicó en su comparecencia que los tedax siempre hacen un informe sobre todo lo que encuentran en los vehículos y lugares que inspeccionan.

La cinta coránica también fue trascendental para trasladar a la opinión pública la posibilidad de que el atentado no era obra de ETA sino de islamistas radicales.

EL MUNDO ya informó el pasado mes de abril que las primeras dotaciones de agentes de la comisaría de Alcalá que llegaron el 11-M hasta la furgoneta también mantenían la versión de que la furgoneta estaba vacía. Esa fue la idea, además, que trasladó en la comisión de investigación del Congreso el jefe de grupo de la Policía Científica de Alcalá, Luis Martín: la furgoneta estaba vacía. No había nada entre los asientos ni en la zona de carga. Desde los cristales delanteros del vehículo, los agentes observaron cómo debajo del asiento sobresalía un chaleco reflectante amarillo mal doblado. Encima del salpicadero había una tarjeta de visita y, sobre el asiento del copiloto, una cinta de casete gris transparente. En la zona, los agentes revisaron el interior del vehículo con perros adiestrados en la detección de explosivos, que no detectaron nada.

La furgoneta había llamado la atención la mañana del día 11 a Luis Garrido, portero en una de las fincas de la zona. Este testigo había visto junto al vehículo a tres personas que le resultaron sospechosas. Los agentes se trasladaron a la zona tras recibir este aviso. Observaron el vehículo desde fuera y sólo vieron la casete, el chaleco y la tarjeta de visita en el salpicadero. La zona de carga de la furgoneta estaba separada de los dos asientos delanteros tan sólo por una rejilla de agujeros amplios a través de los cuales, según los agentes, se veía perfectamente el interior. Y aseguraron que en esa zona tampoco había nada, que estaba vacía. La furgoneta figuraba como sustraída desde el 28 de febrero, 12 días antes de la matanza.

Se desalojó la zona y se requirió entonces la presencia de los especialistas en explosivos. Se forzó el portón trasero para que un perro accediera al interior. No se detectó entonces nada.

El vehículo iba a ser trasladado primero a la comisaría de Alcalá y después a la Brigada Provincial de Policía Científica. Pero finalmente se decidió que fuera trasladado a la sede de la Comisaría General de Policía Científica en Canillas, en las instalaciones de los Tedax.

En Alcalá nadie vio nada en el interior del vehículo. Así lo atestiguó de forma clara el jefe del grupo de Policía Científica de Alcalá, el inspector Luis Martín. En el Congreso, la diputada del Grupo Mixto le insistió: «¿Puede usted certificar que allí no había nada a la vista?». «Lo certifico total y absolutamente», le contestó.

Pero ya en el complejo policial de Canillas, la furgoneta no estaba vacía. Además de una bolsa con siete detonadores, un trozo de cartucho con dinamita y una cinta con versos coránicos, había también casi un centenar de objetos que, judicialmente, se clasificaron como «61 evidencias».

   

Una información de Fernando Lazaro publicada en el diario EL MUNDO el lunes 7 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Un policía en el punto de mira

Por Narrador - 7 de Agosto, 2006, 6:30, Categoría: 11-M

Hasta otoño. Los sindicatos le han dado un ultimátum al comisario jefe de los Tedax para que abandone el cargo. Y es que ya han pedido hasta en cinco ocasiones su destitución. Y el viernes 28 de julio fueron los propios especialistas en desactivación de explosivos los que pidieron su cese fulminante. Y se lo pidieron al superior de Sánchez Manzano, el comisario general de Información, Telesforo Rubio. En aquel encuentro, los 'tedax' arremetieron con dureza contra su jefe, delante de él. Y Sánchez Manzano apenas se defendió. Su superior optó por guardar silencio. Ninguna defensa.

Tampoco desde otras esferas policiales se ha producido algún apoyo expreso al jefe de los Tedax. Ni desde la Dirección General de la Policía ni desde el Ministerio del Interior se ha realizado ninguna valoración positiva hacia su gestión.

Y es que además de criticar genéricamente su labor al frente de los Tedax, este comisario ha sido descalificado por sus subordinados y por los sindicatos policiales por sus intervenciones públicas sobre los atentados del 11-M.

Sánchez Manzano tuvo que acudir el pasado mes de julio a prestar declaración ante el juez instructor del sumario sobre la matanza, Juan Del Olmo. Tenía que aclarar las declaraciones que realizó ante la comisión de investigación parlamentaria sobre el 11-M en las que aseguró que en los focos de los atentados se había detectado la presencia de nitroglicerina. Esta sustancia no está entre los componentes de la Goma 2 ECO; sustancia que se presume que fue utilizada en los atentados de Madrid. Tras ser desvelado por EL MUNDO este dato y, pese al inicial silencio oficial por parte del Ministerio del Interior, el juez Del Olmo decidió citar a declarar al responsable de los Tedax para intentar aclarar este extremo. Si había nitroglicerina no había Goma 2 y el sumario quedaba herido de muerte.

En su declaración ante el juez, Sánchez Manzano aseguró que en su comparecencia parlamentaria se había equivocado. Mantuvo que cuando habló por primera vez de nitroglicerina lo hizo para explicar que es la sustancia que se detecta en las «explosiones en general», pero no que hubiera aparecido en concreto en los focos del 11-M.

Tuvo que admitir ante el magistrado instructor que él no era un experto en explosivos sino en la desactivación de explosivos. Ante los Tedax admitió que no tenía hecho tampoco el curso de especialista.

  

Una información publicada en el diario EL MUNDO el lunes 7 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Quince muertos en Israel en la andanada más sangrienta de cohetes de Hizbolá

Por Narrador - 7 de Agosto, 2006, 6:00, Categoría: Israel

KIRYAT SHMONA. Vivos que mueren en los cementerios. Muertos que se revuelven en sus tumbas. Cohetes «Katiusha» que no saben a quién matan, ni dónde. Reservistas llamados a filas de urgencia que refuerzan a los jóvenes cuyo servicio militar es algo más que unas maniobras de madrugada, que una instrucción de verano.

Posiciones avanzadas que florecen en cualquier descampado del norte de Israel. Piezas de artillería que se alinean al pie de una ladera. Carros de combate que circulan rumbo al norte. Militares de todas las edades, sexo y condición que llevan a cabo su misión con disciplina.

Una base que se improvisa en una granja colectiva, en un «kibutz», el de Kfar Guiladi, junto a la entrada de Kiryat Shmona, donde nunca llueve café en el campo sino cohetes de distinto calibre. Una sirena que suena a media mañana y que de tanto hacerlo ya no impresiona a los menos asustadizos. Unos soldados acampados junto a un cementerio que se olvidan de ponerse a salvo creyendo que saben más que el diablo, sin darse cuenta de que el diablo sabe más por viejo que por diablo.

Esta vez si acertaron

Una oleada de cohetes «Katiusha» que se abate en sólo 15 minutos contra la zona más castigada de Israel. Con más de 500, sólo aquí, donde dormimos, comemos y trabajamos con un ojo abierto, con tortícolis pronunciada de tanto mirar a ese cielo que se abre en canal, que nos han asaltado sin tarjeta de visita desde que comenzara la tormenta el 12 de julio. Un triángulo de tierra quemada que lleva de Kiryat Shmona a Metula, con la base temblorosa en Kfar Guilad.

Cohetes que impactan de lleno entre un grupo de reservistas, que destrozan doce cuerpos, que acaban con la vida de doce militares demasiado confiados, que incendian los vehículos allí estacionados, que queman las esperanzas inmediatas de un alto el fuego, que abrasan bosques y parques cercanos.

Diez muertos junto al cementerio cubierto de sangre fresca donde descansan otros muertos, otros dos más tarde ya en el hospital, que son cubiertos con mantas entre el caos y el pánico absolutos.

Cuarenta cohetes que ahogan Kiryat Shmona en quince minutos. Más de doscientos que lo hacen por todo el norte de Israel. Tres mil proyectiles que ya han caído a este lado de la frontera desde hace poco menos de un mes, mil desde el miércoles. Los últimos cinco de la noche que golpean de lleno Haifa, que derrumban un edificio, que atrapan bajo los escombros a numerosas personas, que provocan tres muertos y más de cien heridos en la noche que ya abraza la ciudad mediterránea.

Muchos más lanzados por la aviación, la artillería, los helicópteros, los carros de combate israelíes en el sur del Líbano, en Beirut, en Baalbek, en Tiro, en Sidón, en el norte, el sur, el este, el oeste de todo un país que es víctima de un desproporcionado castigo colectivo.

Lenta reacción internacional

Un ojo fijo en ese cielo del que sólo caen «Katiushas» con dedicatorias asesinas y otro en el sur del Líbano, donde no cesan los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, donde se ha capturado a uno de los secuestradores de los dos soldados israelíes en poder de Hizbolá, donde se intensifica la ofensiva terrestre pese los guiños esperanzadores que llegan desde Nueva York.

Guiños que, pese los graves sucesos del frente norte, han provocado alguna que otra sonrisa entre el cuerpo diplomático hebreo, tan tenso como el militar, como el político.

Sonrisas que se deben al texto de la propuesta franco-americana en la ONU, que responde a casi todas las exigencias de Tel Aviv que, paradojas de la historia, nunca ha acatado las resoluciones de Naciones Unidas.

Exigencias que se ven satisfechas porque no se exige un alto el fuego inmediato, porque Israel podrá golpear si Hizbolá asoma de nuevo el hocico; porque entre unas cosas y otras todavía le quedan unos días para poder acabar su trabajo; porque se le echa toda la culpa de la guerra a la milicia chií; porque no se olvida, como es lógico, a los dos soldados secuestrados. Una pega, que una no es mucho: al final del camino diplomático se vislumbra la devolución al Líbano de las ocupadas y controvertidas granjas de la Shebaa.

Una guerra de paradojas: a Israel le suele ir bien sobre el terreno y mal en el campo de batalla de la ONU. El mundo, al revés, con los muertos boca abajo en esos cementerios donde los otros muertos se revuelven en sus tumbas.

  

Una información de Juan Cierco (Corresponsal) publicada en el diario ABC el lunes 7 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Estados Unidos califica de "grotesca" la gestión del Gobierno español para convertir a Siria en "un agente de paz"

Por Narrador - 7 de Agosto, 2006, 5:00, Categoría: Internacional

La parcialidad del Gobierno en la guerra del Líbano sigue irritando a los aliados de España. La entrevista de Moratinos con el presidente sirio Bachar al Assad ha colmado la paciencia de Israel y Estados Unidos, cuando parecía que nada podía superar las declaraciones anti-israelíes, las manifestaciones convocadas por el PSOE o la foto con la kefya palestina. A las quejas de Israel, se une ahora el desprecio de EEUU. Condoleezza Rice considera "grotesco" el intento del Gobierno español de implicar al régimen baazista en los asuntos de Líbano "como si fuera una especie de agente de paz". Invitar a Siria "a que regrese a los asuntos libaneses cuando ocupó brutalmente el país durante 30 años es grotesco", declara Rice a la revista Time.

(Libertad Digital) La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, considera "grotesco" tratar de implicar a Siria en los asuntos de Líbano "como si fuera una especie de agente de paz", en una entrevista con Time adelantada este domingo por la publicación.

"El problema no es que la gente no quiera hablar con Siria, es que Siria no parece escuchar o responder. En el caso de Líbano, invitar a Siria a que regrese a los asuntos libaneses como si fuera una especie de agente de paz cuando ocupó brutalmente el país durante 30 años es grotesco".

Rice telefoneó el pasado jueves por la noche al ministro español de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, después de que éste regresara de Beirut y Damasco y se entrevistara allí con el presidente sirio, Bachar al Assad, dentro de los esfuerzos por poner fin a los enfrentamientos entre Israel y la guerrilla chií libanesa de Hezbolá. Estados Unidos considera a Siria e Irán los principales apoyos de Hezbolá.

Moratinos dijo entonces que Siria deseaba ser parte de la solución, y no del problema, y que ejercería influencia sobre Hezbolá, siempre que cambien el "contexto político y militar" de Líbano.

Fuentes del Ministerio de Exteriores español informaron después de la conversación entre Rice y Moratinos, y precisaron que ambos ya habían quedado, antes del viaje del ministro, en analizar sus resultados, pero no dieron más detalles sobre su contenido. El Departamento de Estado no facilitó su versión de la conversación.

Opciones para un Irak unido

En su entrevista con Time, Rice se refiere a la situación en Líbano, a Irak y a Irán, y deja claro que no cree que Irak se dirija hacia una guerra civil, un riesgo del que avisaban esta misma semana el jefe del Estado Mayor estadounidense y el máximo comandante en la región. "Tienen un problema de violencia sectaria", admite, pero no han "descartado" un Irak unido.

La jefa de la Diplomacia estadounidense niega rotundamente que Oriente Próximo esté ahora peor que antes de la invasión estadounidense de Irak y añade que este país ya no representa una amenaza militar.

"Estamos en transición a un nuevo tipo de Oriente Próximo, y es muy turbulento, es incluso violento. Pero tiene, al menos, una oportunidad de ser un Oriente Próximo donde haya un Irak democrático, multiétnico, donde la gente resuelva sus diferencias mediante la política, no mediante la represión. Hay una oportunidad de que Israel y Palestina vivan uno junto a otro en paz, hay una oportunidad de que Líbano pueda controlar su propio territorio sin las fuerzas sirias", argumenta.

En cuanto a Líbano, afirma que si Hezbolá ha mostrado tener más capacidad de resistencia de lo esperado es porque ha utilizado los últimos 10 años de tregua para rearmarse, "y la relación reforzada que tiene con Irán y Siria para financiarse y para tecnología realmente ha mejorado sus capacidades".

Prioritario: desarmar a Hezbolá

Rice insiste en que Hezbolá debe ser desarmada y asegura que "el Gobierno libanés entiende su obligación de hacerlo", y para ello necesita ayuda de la comunidad internacional. A su juicio, Estados Unidos no ha perdido credibilidad en el mundo árabe por no haber pedido en la ONU un alto el fuego "inmediato".

"Creo que lo que minaría la credibilidad americana es si dijéramos algo en lo que no creemos. Nosotros también queremos un alto el fuego inmediato, lo que no queremos es uno que en unos pocos días o semanas dé lugar a más violencia", añade Rice que, además, asegura que confía en la palabra de Israel de que no extenderán la guerra a Siria o Irán.

   

Una información publicada en libertaddigital.com el lunes 7 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.