El Blog

Calendario

<<   Julio 2006  >>
LMMiJVSD
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31       

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

Puig permitió dañar una iglesia del siglo XI a un familiar suyo para montar un restaurante

Por Narrador - 30 de Julio, 2006, 8:00, Categoría: La Corrupción

El hermano de su cuñado alteró buena parte de la estructura de un complejo religioso románico sin contar con un permiso municipal

  

BARCELONA.- El legado que Joan Puig ha dejado tras su paso por el Ayuntamiento de Blanes (Girona) está plagado de irregularidades. El diputado de Esquerra Republicana en el Congreso no ha sido el único miembro de su familia en beneficiarse de su presencia en el Consistorio de la población. Un familiar de Joan Puig destrozó un complejo religioso del siglo XI para montar un restaurante. Además, pudo legalizar las obras y abrir el establecimiento con una multa simbólica de 13.202 pesetas de la época.

Si su cargo de concejal de Blanes permitió a Puig recalificar hasta dos veces sus propios terrenos, un hermano de su cuñado, Jordi Coll Mora, salió más que bien librado de otra operación urbanística. Coll solicitó una licencia de obras para construir un restaurante merendero en los terrenos del Santuario de Nuestra Señora del Vilar, un complejo religioso a cuatro kilómetros del centro urbano de Blanes muy apreciado en la zona desde que el 5 de agosto de 1012 se encontró en la zona la imagen de la Madre de Dios del Vilar.

Puig quiso desvincular al hermano de su cuñado de estas gestiones y aseguró, en declaraciones a EL MUNDO, que Coll era un «mero gestor» de la propiedad, y que todas las responsabilidades sobre este caso cayeron en su momento sobre los propietarios del solar.

El Ayuntamiento de Blanes concedió la licencia correspondiente al expediente de obras 541/97 el 10 de junio de 1998, lo que ya de por sí es sorprendente dadas las especiales características del Santuario de la Madre de Dios del Vilar.

El permiso, sin embargo, sólo le autorizaba a construir un edificio con una limitación explícita: bajo ningún concepto los trabajos para la edificación del merendero restaurante podían dañar en lo más mínimo cualquiera de las partes del complejo religioso. Además, Coll no contaba con la licencia municipal necesaria para explotar un establecimiento de hostelería.

Los técnicos del Departamento de Urbanismo del Ayuntamiento se llevaron una desagradable sorpresa cuando al inspeccionar las obras en enero de 1999 descubrieron que Coll había hecho caso omiso de las limitaciones que la licencia de obras había impuesto a los trabajos de edificación. Los técnicos comprobaron que había construido un muro que afectaba a la imagen del conjunto arquitectónico del siglo XI y, lo que era mucho más grave, había realizado obras de derribo, construcción y rebaja de cimientos que afectaban directamente al Santuario de la Madre de Dios del Vilar. Puig, en su defensa, alega que «fueron obras de interior; no se tocó el techo».

El Ayuntamiento inició inmediatamente un expediente sancionador contra Coll. Sin embargo, y a pesar de las irregularidades constatadas por los técnicos del Ayuntamiento de Blanes, la cuestión se resolvió con un acta sancionadora que no podía ser más baja: una multa de 13.202 pesetas de la época (algo menos de 80 euros).

Tras el pago de la sanción y apenas unos meses más tarde, justo después de la llegada del cuñado del hermano de Coll, Joan Puig, al Gobierno municipal como socio del PSC para arrebatarle la Alcaldía a CiU, las obras en la ermita fueron legalizadas y la licencia para la explotación del restaurante concedida. En su defensa, Puig alega que él entonces era regidor de Hacienda y no de Urbanismo, y que no tuvo «nada que ver» con este caso del que, dice, se encargaron los técnicos municipales, que utilizan «baremos» para calcular la cuantía de las multas.

El Restaurante Casa Jordi en el Santuario de la Madre de Dios del Vilar, legalizado desde que Joan Puig forma parte de la Corporación municipal, sigue abierto. Aunque, según Puig, Coll ya no trabaja allí.

En algún caso, además, Puig ha sostenido posiciones completamente opuestas cuando estaba en la oposición y después de incorporarse al Gobierno municipal tras las elecciones de mayo de 1999.

De hecho, el hoy diputado en el Congreso por Esquerra Republicana ya mostraba un precoz interés por las piscinas supuestamente ilegales en 1998, cuando era un concejal de la oposición en Blanes, lo que no supuso obstáculo alguno para que no se opusiera a la legalización de una de ellas cuando era miembro del equipo de gobierno del municipio de la Costa Brava.

El camping El Pinar de Blanes fue objeto de una denuncia por parte del concejal Joan Puig en nombre de ERC por haber construido una piscina en sus instalaciones sin licencia urbanística alguna. En la sesión ordinaria del Pleno del 21 de diciembre de 1998, Puig solicitó información sobre la legalidad de la piscina y preguntó si se había «presentado un proyecto para legalizar las obras o, en caso contrario, si se ha iniciado un procedimiento sancionador».

Como Puig no quedó satisfecho, volvió a insistir en febrero de 1999. Fue justo a escasos meses de las elecciones municipales que le permitirían incorporarse al equipo de gobierno de Blanes. Pero en esa ocasión la pregunta era diferente y sugería un cambio de postura del edil. El también diputado se interesó esa vez por saber si la piscina en cuestión se podía legalizar en precario. Finalmente, fue legalizada cuando se produjo el cambio en la Alcaldía y Puig accedió al cargo.

Una información de Félix Martínez publicada en EL MUNDO el domingo 30 de julio de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.