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Los científicos ven inverosímil que no se identifique la dinamita del 11-M

Por Narrador - 30 de Julio, 2006, 10:00, Categoría: 11-M

Destacados químicos coinciden en que basta una muestra ínfima, incluso de una billonésima de gramo, para determinar si un explosivo tiene nitroglicol (como la Goma 2-ECO) o nitroglicerina (como el Titadyn). «Parece como si se hubieran obtenido resultados en una analítica que no se quisieran hacer públicos y ahora buscan excusas para ocultar lo que encontraron», asegura la experta en cromatografía Teresa de Lara. «La probabilidad de contaminación de dos muestras por un contaminante es la misma de que a alguien le toque el primer y el segundo premio de la lotería», dice el físico Ruiz de Elvira sobre el episodio de la metenamina.

MADRID. - Perplejidad. Estupefacción. Incredulidad. E incluso indignación. Estas palabras son las que resumen las reacciones de los científicos consultados por EL MUNDO al ser preguntados por el estado actual de las investigaciones en torno a lo ocurrido la trágica mañana del 11-M.

Según estos especialistas -técnicos en detonación de explosivos e investigadores con experiencia y amplios conocimientos en cromatografía de capa fina (técnica utilizada por los Tedax para analizar las bombas)-, debería ser posible identificar el tipo de dinamita que se utilizó en el mayor atentado de la Historia de España, teniendo en cuenta la tecnología de que dispone la Policía Científica.

Para los expertos consultados resulta totalmente inverosímil la versión de los hechos que han defendido ante el juez Juan del Olmo el comisario jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, y la inspectora que realizó los análisis sobre el explosivo hallado en los trenes, según la cual es imposible determinar los componentes de las bombas y sólo puede decirse que se trata de dinamita.

«Me parece todo bastante extraño», asegura Francisco Javier Bermejo, un investigador que trabaja diariamente con técnicas de cromatografía en una empresa farmacéutica.

«Hoy contamos con unas herramientas de enorme precisión que nos permiten determinar los componentes de cualquier sustancia, aunque la muestra tenga un tamaño ínfimo. De hecho, yo trabajo con muestras de picogramo [una billonésima parte de un gramo] y le aseguro», explica, «que se pueden diferenciar los componentes de esa sustancia».

En el caso concreto de la identificación de explosivos mediante estas técnicas, Fernando María García Bastante, profesor en la Escuela Superior de Minas de la Universidad de Vigo, señala que «en la gran mayoría de los casos es posible saber el tipo y la procedencia del explosivo, porque siempre queda algún vestigio de los explosivos o restos de su embalaje».

Según esta especialista, para que no quedasen restos sería necesario que «todo el explosivo se iniciase al mismo tiempo y que toda la carga fuese detonada, pero, en la práctica, eso es imposible».

El profesor García Bastante explica que la reacción química que produce una explosión desencadena una reacción física: el lanzamiento de componentes que posteriormente pueden ser analizados.

«En general, lo que pasa es que si tenemos, por ejemplo, cinco cargas, una explosiona primero y luego detona las siguientes. Es precisamente la propagación de la reacción en cadena de la primera carga la que provoca el lanzamiento de partículas y restos a gran distancia. Y esto es lo que permite más tarde a los expertos recoger muestras cuyos componentes pueden ser identificados».

«Desde el punto de vista científico, lo que están diciendo los responsables de los Tedax es totalmente inverosímil. De hecho, no tiene ningún sentido», asegura Teresa de Lara, una experta en el campo de la cromatografía con una larga trayectoria profesional en el Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Barcelona y en la empresa alemana Hertz.

«Cualquier químico sabe perfectamente que con una muestra ínfima, muy por debajo del gramo, se pueden identificar los componentes de cualquier mezcla. Parece como si hubieran obtenido resultados en una analítica que luego no quisieron hacer públicos por el motivo que sea, y ahora buscan excusas para ocultar lo que encontraron porque no les interesa que se sepa. Desde luego, lo que no es creíble es afirmar tajantemente la imposibilidad técnica de identificar los componentes de una muestra, porque los que trabajamos con cromatografía hacemos eso de forma rutinaria con una gran precisión», añade De Lara.

Descomponer muestras

En esta misma línea, el doctor Enrique de la Morena, ex jefe del Departamento de Bioquímica Experimental de la Fundación Jiménez Díaz y hoy consultor independiente, tiene la sensación de que se están haciendo afirmaciones que podrían parecer creíbles a las personas que no saben nada de cromatografía (es decir, la mayor parte de la población), pero que resultan absurdas para cualquier técnico que tenga un mínimo de conocimientos en este campo: «Los que trabajamos en esto sabemos que no es complicado descomponer una muestra, por ínfimo que sea su tamaño, y, por lo tanto, es muy sencillo diferenciar, por ejemplo, la nitroglicerina del nitroglicol».

Como saben muy bien los lectores que han seguido de cerca la investigación en torno al 11-M, la posibilidad de diferenciar entre estas dos sustancias es crucial, ya que la nitroglicerina es un componente de la Titadyn, el explosivo habitualmente utilizado por la banda terrorista ETA; y, según una versión inicial de los hechos presentada por el comisario jefe de los Tedax ante la Comisión parlamentaria que investigó el 11-M, se detectó en ocho de los focos de los trenes (aunque posteriormente Sánchez Manzano dijo que se equivocó en su declaración, alegando que lo que realmente quiso decir es que se halló dinamita). El nitroglicol, sin embargo, forma parte de la Goma 2 ECO, el explosivo hallado en la bolsa de Vallecas, la furgoneta Renault Kangoo, el piso de Leganés y las vías del AVE a su paso por Mocejón.

Tanto Sánchez Manzano como la inspectora del Tedax que analizó los explosivos mantienen que, como mucho, se puede afirmar que en los trenes estalló dinamita, pero es imposible saber de qué tipo.

Sin embargo, los expertos consultados están fundamentalmente de acuerdo con el ex agente de los Tedax Luis Angel Marugán Casado, quien declaró a EL MUNDO que afirmar que se ha encontrado dinamita sin especificar sus componentes es absurdo, como si alguien dijera que ha encontrado tortilla sin haber detectado sus ingredientes básicos.

«Por supuesto que si afirmas que has encontrado dinamita, es porque has logrado identificar una serie de componentes», afirma Teresa de Lara. «No tiene ningún sentido hablar de dinamita sin especificar las sustancias que se han hallado», asegura igualmente Enrique de la Morena.

Por su parte, Miguel Torres, un oficial del Ejército en el Cuerpo General de Armas y técnico en desactivación de explosivos con muchos años de experiencia trabajando sobre el terreno -«con las manos en la masa», como él dice-, recurre a otro símil gastronómico para ridiculizar la idea de que se pueda asegurar que algo es dinamita, sin especificar de qué se compone el explosivo: «Desde luego, y por mi propia experiencia, si afirmamos que algo es dinamita, es porque se sabe de qué tipo estamos hablando. Es como si yo dijera que una sustancia es chocolate; también podré precisar si es blanco o negro».

Una información de Pablo Jáuregui y Vanessa Vieira publicada en EL MUNDO el domingo 30 de julio de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.