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El diputado de ERC Joan Puig recalificó sus propios terrenos como concejal de Blanes

Por Narrador - 30 de Julio, 2006, 8:30, Categoría: La Corrupción

Autorizó la conversión de un solar de su propiedad en polígono industrial. La zona se calificó después como suelo comercial, aunque el parlamentario republicano asegura que este cambio «no afectó» a la nave de su empresa

BARCELONA.- Para el diputado de Esquerra Republicana en el Congreso Joan Puig, ser concejal de Blanes (Girona) ha sido un negocio rentable. Sus intereses empresariales en el municipio se han visto notablemente favorecidos desde que fue elegido concejal del municipio por primera vez en mayo de 1995, según apuntan fuentes municipales. Terrenos propiedad del diputado han sido recalificados dos veces desde entonces y la zona ha recibido importantes inversiones a cargo de las cuentas del Ayuntamiento.

Joan Puig controla un solar en el municipio de Blanes a través de la compañía Fred Blanes, de la que es consejero delegado. Esta empresa se fundó en 1986 y, tras entrar en crisis, se convirtió en sociedad anónima laboral (SAL). Con el tiempo, Puig se fue haciendo con la mayoría del accionariado de la compañía. Según declaró el propio Puig a EL MUNDO, su participación en esta empresa es del 12,5% de las acciones.

La situación financiera de la empresa nunca ha sido precisamente boyante. De hecho, sobre la compañía pesa un procedimiento ejecutivo de la Seguridad Social por importe de 11.618 euros y otro de la Agencia Tributaria de 65.763 euros. En esas circunstancias, la revalorización de activos que supuso la recalificación del suelo de la nave industrial propiedad de Fred Blanes en la que intervino Puig tenía una especial significación.

Cuando apenas llevaba un año como concejal del Ayuntamiento de la localidad gerundense, Puig participó en la votación por la que una zona que alberga diversas edificaciones de distinta naturaleza se iba a convertir en el polígono Industrial Nord de Blanes, con la consiguiente revalorización del suelo afectado por la reforma del Plan General de Ordenación del Municipio. La empresa de Puig, Fred Blanes, posee una finca en la zona que se benefició de la recalificación.

Cambio de gobierno

No fue ésa, sin embargo, la última actuación que realizó Puig desde su cargo en el Ayuntamiento a favor de sus intereses inmobiliarios y empresariales. Tras las elecciones municipales de mayo de 1999, Puig se convirtió en una pieza fundamental para que el PSC arrebatara la Alcaldía que durante sucesivos mandatos habían ostentado representantes de Convergència i Unió (CiU).

Y, de hecho, se convirtió en primer teniente de alcalde y responsable del área de Hacienda, además de lograr la Presidencia del Consejo Comarcal de la Selva.

Desde su nuevo cargo, promovió el 30 de octubre de 2000 una nueva recalificación de los terrenos. En esta ocasión, además, con el objeto de otorgarles mucho más valor patrimonial. Puig pretendía que el polígono Industrial Nord fuera recalificado como polígono comercial.

Aunque el cambio de rango se produjo, Puig asegura que la parcela de su propiedad «se quedó fuera» y continúa manteniendo su carácter de suelo industrial. Aun así, la situación de la nave, anexa a la nueva zona comercial promovida por el mismo Puig, aumentaba su valor.

Poco después, en marzo de 2001, y a pesar de las dificultades por las que atravesaba Fred Blanes, Joan Puig, esta vez a través de una sociedad patrimonial, Actuacions Industrials Blanes, adquirió una parcela de terreno edificable de uso industrial de 866 metros cuadrados, que alberga una nave de 258 metros cuadrados, también dentro del polígono Industrial Nord.

En el Pleno municipal del 24 de septiembre de 2001 Puig, como concejal de Hacienda, autoriza el aumento del presupuesto de gastos del Consistorio en 2,5 millones de euros, de los que un millón de euros se destina a procesos y proyectos de reforma del polígono Industrial Nord, en la que él mismo tiene intereses inmobiliarios.

Esa decisión provocó la dimisión inmediata de los arquitectos municipales encargados del proyecto de urbanización y la exigencia, por la oposición municipal, de anular el incremento de presupuesto de Puig porque ocultó parte de la información al Pleno.

En declaraciones a EL MUNDO, Puig afirmó que el millón de euros de coste total de la reforma, que consistía en la creación de unas vías de servicios más amplias, «fue costeado en un 10% por el Ayuntamiento, que es lo mínimo que marca la ley». El resto, según el diputado de ERC, salió de los pagos de unas «contribuciones especiales» que se cobraron a los propietarios de la zona. Aunque no concretó la cuantía de las mismas.

La posición del entonces primer teniente de alcalde de Blanes, en defensa de la reconversión del polígono Industrial Nord de Blanes en un polígono con la calificación de comercial, también generó una agria polémica en el municipio.

La oposición municipal y los colectivos de comerciantes tradicionales acusaron a Puig de haber traicionado los postulados de su propio partido, que siempre ha defendido la limitación de horarios y superficies comerciales para proteger al pequeño comercio urbano.

De hecho, con el tiempo la evolución de los acontecimientos ha dado la razón a los que pensaban que la transformación del polígono en zona comercial iba a perjudicar a los tenderos. Porque en los últimos cinco años se han instalado diversos supermercados de tamaño medio o en el límite de la gran superficie.

Sin embargo, Puig mantuvo su posición. Ante las acusaciones recibidas, contestó: «Los comerciantes se tienen que adaptar, han de mejorar, han de hacer frente a la competitividad de un sector industrial como las grandes superficies».

«Ahora nos vamos a enterar de muchas cosas»

BARCELONA.- El cese de Joan Puig como concejal en Blanes tendrá consecuencias directas en la localidad. Eso es lo que piensa Francesc Pujadó, concejal del PP en el municipio de Girona.

«Ahora nos vamos a enterar de muchas cosas», comentaba a EL MUNDO. Cree que el desacuerdo entre el alcalde, Josep Marigó (PSC) y Puig servirá para aclarar muchos asuntos del Consistorio que hasta ahora permanecían ocultos.

«Ahora empezará la guerra», adelantaba el edil, que explica que «hace días que los plenos están muy caldeados» y que Marigó y Puig «aprovecharán esta situación para sacar beneficios políticos».

Aun así, Pujadó admite tener la sensación de que la marcha de Puig del Consistorio se debe más a «una jugada política» entre ambos y que las desavenencias entre los dos han explotado porque «ellos mismos han querido».

La discusión que acabó con la destitución de Puig como concejal de Urbanismo -detonada por un enfrentamiento sobre la necesidad o no de instalar césped artificial en un campo del fútbol del municipio- no ha sido la única que ha enfrentado a Puig y Marigó. La decisión del alcalde fue del todo «personal», según sus palabras, y debida a las constantes «deslealtades» de Puig y Conxita Boldú -responsable de Turismo y Comercio hasta entonces-, los dos concejales de ERC que formaban parte del equipo de gobierno hasta el martes, cuando el alcalde decidió romper el tripartito que gobernaba en el Consistorio.

La versión que da Puig es que el primer edil «está rabioso y muy enfadado». «Yo sé por qué me han echado. Porque el lunes presentamos las líneas maestras del plan de revisión general, que se presentará a aprobación inicial en el Pleno de septiembre, y hay mucho dinero en juego», dijo el diputado. «Porque estamos hablando de Blanes, una localidad costera. Y ellos saben que yo no me dejo sobornar por constructores».

Una información de Félix Martínez publicada en EL MUNDO el domingo 30 de julio de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.