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Junio del 2006

Rodríguez, el hechicero.

Por ElenaB - 3 de Junio, 2006, 20:53, Categoría: * Nuestra Opinión

Compruebo con asombro que parte de los votantes del PP le dan bolilla a Rodríguez y critican a Rajoy por quejarse de los tiempos de intervención en el Debate sobre el Estado de la Nación. En mi opinión esta afirmación es muy simplista. Precisamente es un tema vital para destapar la falta de vergüenza del Gobierno. Era imprescindible hacerles ver a los "flotantes" la maniobra nauseabunda que supuso el hecho de eliminar del mapa la cortesía histórica aplicada en debates pasados de no permitir una desproporción tan bestial entre la intervención del Presidente y el jefe de la oposición en un debate de esta envergadura.

Zaplana también se quejó, todos lo hicieron, porque no fue para menos. Más que por el tiempo en sí, por el por qué de la maniobra: el Presidente no estiró sus intervenciones para aclarar las preguntas o analizar el estado de la Nación, sino para hacer trampas ejerciendo de oposición a la oposición con juego sucio y cambiando su alocución. Que la estrategia del insigne sea amañar el debate por excelencia en complicidad con el resto de partidos izquierdosos e independentistas, que se comporten como fascistas con la única oposición que tienen, les toca la moral a los "talantosos flotantes" y además está feo. Muy feo. Había que dejar en evidencia al insigne, este objetivo debería haber sido la estrella del análisis en la prensa, pues fue la única estrategia del PSOE. Una estrategia sucia y rastrera, pero la mayoría la ha obviado o la ensalza. Nadie apoya la denuncia por complejo, tanto hablar de la derecha acomplejada.

Otra razón que dan algunos para ir a saco contra el jefe de la oposición y alabar la "habilidad" de Rodríguez, es que el primero no atacó al segundo hablando de ETA. Sí habló de ETA, es más: fue lo primero que hizo. Pero con habilidad, no "queriendo entrar" , pero entrando de forma clara. Delante de toda España hay que evitar caer en las trampas y ya le han puesto decenas encaminadas a convencer a los que cambiaron el sentido de su voto de que la derecha española no quiere la paz. Nadie que no estuviera en el ajo se esperaba que, efectivamente, se echara al jefe de la oposición del debate.

Hay quejas de ésto y  de que no se mencionó el 11-M. No mencionó el 11-M, gracias a Dios. Eso sí le hubiera dado juego a la secta, estaban esperando cual hienas, llevaban los deberes preparados y se evidenció cuando Rodríguez hizo más de una intentona sacando a colación a Aznar, la foto de las Azores y su colaboración desde la oposición con el Gobierno anterior en materia de terrorismo internacional. Se quedó con las ganas.

No era materia de debate, pero es que además, con esos dos temas y la limitación de tiempo, sí hubieran hecho virguerías, desgraciadamente. La actitud rastrera e ilícita de Rodríguez ha quedado aparcada y es el meollo. Desvirtuó y manipuló el debate sobre el Estado de la Nación y abusó del poder impidiendo a Rajoy, como se lo hubiera impedido al Papa de Roma, que pudiera hacer una réplica en condiciones. E incomprensiblemente, parte de la derecha le ríe la gracia.

Lo que necesita el PP son votantes, tanto los que aún siguen creyendo firmemente la versión oficial Mundial sobre la autoría del 11-M, como los que aún enjugan sus patéticas lágrimas de emoción porque se tragaron que la tregua es cosa seria y sincera, que, incomprensiblemente, los hay y muchísimos. No se trata de que algunos de los que sabemos lo que hay se vayan a la cama con el orgasmo mental de haber escuchado por boca del jefe de la oposición los "calificativos" contra Rodríguez que quieren escuchar ( zETAp-192, asesino, etc ). Se trata de ganar las elecciones y cada momento histórico tiene sus circunstancias y su procedimiento. El actual no es fácil para la derecha española.

Lo sería si se pudieran demostrar tantas "cosas sabidas", así como en el 95 se pudo demostrar el escándalo del GAL. Eso fue lo que dio la ajustada victoria al PP. Años estuvieron los votantes del PSOE perdonando, negando o justificando las infinitas aberraciones probadas del Felipismo. Los españoles fuimos obligados a convivir y soportar los múltiples y variados escándalos del "hermanísimo"; el timo de los "ochocientos mil puestos de trabajo"; el guerracivilismo; la LOGSE; a los franceses y sus quemas de camiones; el terrorismo más brutal, incluyendo el primer atentado islámico en Europa; las mentiras sobre la OTAN; la negociación-estafa de la adhesión a la CEE; el escándalo de Rumasa y su posterior "reparto";  Filesa, Malesa y la madre que las parió… Un etcétera tan largo que da pereza escribirlo. Incluso vivimos con la sombra del GAL sobre nuestras cabezas, tal como ahora pasa con el 11-M. Ni por esas, no había manera. Los flotantes no abrían los ojos, seguían dándoles el mando a un atajo de delincuentes.

Y también estuvimos años, tantos como siete, con Aznar de jefe de la oposición con un sinfín de aberraciones socialistas en su mano sin que los flotantes cambiasen el voto hasta que hubo pruebas tangibles sobre el escándalo GAL, meses antes de las Generales del 96. Soy una "amante incondicional" de Aznar, creo que será difícil encontrar otro como él, pero el amor no debe ser ciego: esas las hubiera ganado él y cualquiera. Su éxito no fue el 96, sino la más que merecida mayoría absoluta del 2000. Y una sensación no muy agradable me recorre el cuerpo al darme cuenta de que, por simple regla de tres, algunos deben culpabilizarle de perder las del 2004. Me refiero a los que, en lugar atacar la realidad actual de Rodríguez, le alaban las "técnicas" en el debate. Las mismas que utilizó durante el 11-M, por lo que, según ellos, perder las del 2004 no debió ser culpa de éstas, sino de Aznar, tal como afirma la secta, tal como bala su parroquia. Fue a Aznar a quien los sociatas atacaron y a quien los desheredados neuronales quisieron castigar dejando de votar a su partido sin haber ni un solo motivo para hacerlo. Esto ya lo dijo Gallardón en su día. Creí que estaba superado, pero compruebo con escalofríos que no lo está, aún quedan abducidos.

Rajoy, aunque el cabreo, la impotencia y el hartazgo le hicieran perder el control al final, aún pudiendo haber estado mejor, fue capaz de abordar todos y cada uno de los temas contra la gestión de Rodríguez, centrando el discurso en el pacto de Tinell y el Estatuto. De ese modo esquivaba darle "motivos" al insigne para "probar" la "utilización política que la derecha hace del terrorismo". Habló en general sobre "todos los nacionalismos", comparó a Pérez con Otegi e interrelacionó íntimamente al vasco con el Estatuto porque lo está, como bien se encargó Carod de cantar centenares de veces a los vientos del Norte, Sur, Este y Oeste. Y mucho más.

El PP va a ganar las próximas elecciones a pesar de los que ensalzan las sucias trampas de Rodríguez legitimándolas y no son capaces de ir a la yugular del insigne, igual que lo hicieron con la jornada de reflexión... es lo mismo, quizás algunos debieran aplaudir aquel agit prop con entusiasmo, porque fue francamente eficaz. Claro que ganarán. Gracias a la oposición, pero sobre todo, gracias a Rodríguez y a los terroristas. No se deben tirar piedras sobre el propio tejado sin razonar, sin profundizar, por sistema y no sólo cuando Rajoy se lo merece… sólo porque muchos se fueron a la cama sin su orgasmo mental y porque algunos comentaristas les dicen que Rajoy no sirve, sin más. Señores, que en España - con la excepción del Aznar del 2000 - no se vota a un candidato, se vota a un partido, a una tendencia política. Lo que hacen la mayoría de españoles con los candidatos cuando les dejan de votar es castigarles. Despierten de una vez, dejen de soñar y ayuden a que España deje de votar a Rodríguez, que éste sí se merece el castigo, no sus alabanzas.

Y aún leo en un periódico digital como guinda al ataque hacia Rajoy y el elogio hacia Rodríguez, que España sí merece un Presidente que les mienta. No, lo que merece España es gente que sepa pensar por sí misma. Palos a Rajoy, todos los que haga falta cuando se lo merezca, pero no es el caso. Quien se los merece es Rodríguez y en esta ocasión, no sólo se está yendo de rositas, sino que se le está siguiendo el juego. No se dejen hechizar por él, el poder de su precaria mente no es mayor que el de la de todos y cada uno de los españoles. Espero no morir sin ver cómo se libran del influjo del hechicero. Espero poder ver cómo entre todos nos libramos de la secta. Eso sí será una gran "satisfacción".