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11 de Abril, 2006

ERC también cobra su 'impuesto revolucionario'

Por Sin Pancarta - 11 de Abril, 2006, 6:14, Categoría: General

La noticia-escándalo más destacada del día la ha protagonizado Carod Rovira y sus ‘muchachos’. Al más puro estilo mafioso, usando la el pensamiento ‘hazte un favor a mi ti mismo’ los chicos de Carod imponían la entrega del 20% de los ingresos de los trabajadores que dependían de sus puestos de responsabilidad política. No es muy diferente a la política del que reclama un pago a cambio de no dinamitar tu negocio. En ambos casos si no pagas te quedas sin nada. De asco.

 

El «impuesto revolucionario» de ERC

 

 

Los partidos catalanes arremeten contra los republicanos por exigir dinero a sus cargos públicos y cuestionan incluso la presencia de alguno de sus dirigentes en el Gobierno catalán

 

Barcelona - Desde hace dos años es difícil que la política catalana trascienda el marco estatutario. Ni el método de autofinanciación de ERC está al margen de esta máxima que en todo momento ha caracterizado la reforma. Tanto es así que el poderoso secretario de Organización y Finanzas de Esquerra y alto cargo del Gobierno de Cataluña, Xavier Vendrell, se sitúa hoy en el centro de la polémica después de conocerse que ERC exige a empleados del Gobierno de Cataluña pagos al partido, incluso aunque no sean militantes.

 

Vendrell es uno de los principales dirigentes independentistas que promueve el rechazo al Estatut pactado entre Zapatero y Mas. Los socialistas y sus fieles aliados ecosocialistas temen que la postura de ERC -dividida, pero en su mayoría próxima a la abstención- termine por hacer fracasar el referéndum de aprobación del texto y, así, dar al traste con el proyecto estrella de la legislatura. Diversos cargos de Esquerra inscriben en esta lógica el súbito conocimiento de las 200 cartas que Vendrell envía a empleados de la Generalitat que han conseguido su puesto gracias a la afinidad con su partido y en la que se recuerda la obligatoriedad de ponerse al día en el cumplimiento de la carta financiera de ERC. El «conseller primer», Josep Bargalló, interpretó ayer la filtración como un intento de «amenazar» a ERC para variar su voto.

 

La carta financiera especifica el imperativo que tienen los cargos de confianza de ERC de destinar un porcentaje -entre el 10 y el 20 por ciento- del salario público para sufragar los gastos del partido. Es lo que numerosos contribuyentes denominan como «impuesto revolucionario»; enoja a buena parte de ellos, pero es defendido a ultranza por la cúpula del partido por ser un método transparente. «Estamos orgullosos de ser un partido donde no hay donaciones anónimas, donde no nos nutrimos de comisiones urbanísticas», dijo Puicercós en un intento de resucitar el «tres por ciento».

 

Desde las filas de CiU, su portavoz parlamentario, Felip Puig, denunció la «presunta extorsión» de ERC, instó al conseller Carretero a instruir un eventual expediente sancionador y no descartó la posibilidad de actuar judicialmente. Por su parte, el presidente del PPC, Josep Piqué, pidió la comparecencia de Bargalló en el Parlament para dar explicaciones de lo que podría ser un «inmenso escándalo». Y el primer secretario del PSC, José Montilla, se limitó a recordar que los que se sientan afectados pueden acudir a los tribunales.

 

Pero el más revelador fue el conseller de ICV, Joan Saura. «No se puede estar en el Gobierno y firmar cartas así», dijo en alusión a la duplicidad de cargos de Vendrell, a quien, se le atribuye el éxito de haber saneado las cuentas de ERC. El dirigente independentista aterrizó en el Palau de la Generalitat hace pocos meses para hacerse cargo de la secretaria general del «conseller primer» y para vigilar de cerca al secretario del Gobierno, Ernest Maragall. Vendrell está considerado como un dirigente próximo a Puigcercós.

 

La polémica apunta a una guerra interna del tripartito a pocos meses del referéndum. Lo que quiere dejar claro ERC es que su método no es ilegal; de hecho, hay más partidos que recaudan fondos a partir de las nóminas de sus cargos. Por eso, Bargalló subrayó que sería «un error» el posible envío de cartas a trabajadores de la Generalitat que no sean cargos públicos y desempeñen labores ajenas a la responsabilidad política. En este sentido, desmintió cualquier despido de técnicos.

 

- Cuatro técnicos de la Secretaría General de la Juventud concluyeron su contrato de obra. Bargalló niega que el fin de su relación laboral esté relacionado con la carta financiera de ERC.

 

- PSC e ICV temen que el «no» de ERC al Estatut haga fracasar el referéndum. El secretario de Finanzas de Esquerra y alto cargo del Gobierno, Xavier Vendrell, es uno de los grandes abanderados del rechazo al nuevo marco legal.

 

 

Una información de Marcos Pardeiro publicada en el diario LA RAZON el domingo 26 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

ERC insta a empleados de la Generalitat a inscribirse como simpatizantes del partido 

 

 

Los socios de los republicanos en el Gobierno catalán exigen explicaciones inmediatas

 

Barcelona - La publicación de las cartas que la dirección de Esquerra Republicana de Catalunya envió a empleados de la Generalitat exigiéndoles el pago de cuotas al partido si querían mantener su trabajo abrió ayer un nuevo boquete en el tripartito catalán. Los socios de ERC en el Gobierno exigieron explicaciones inmediatas a la cúpula republicana antes de tomar medidas. Los republicanos, sin embargo, mantienen que la publicación de estas cartas se ha hecho con el objetivo de presionarles para lograr su "sí" al Estatuto. Sin embargo, Esquerra no se limitó a pedir dinero a los empleados no funcionarios de los departamentos que controla. También les instó por carta a inscribirse como simpatizantes del partido.

 

Las dos cartas que el secretario de organización de ERC y secretario general del primer consejero de la Generalitat, Xavier Vendrell, envió a los empleados de la Generalitat que se negaban a pagar un porcentaje de su sueldo a Esquerra Republicana fueron seguidas de otra misiva en la que la jefa de administración del partido republicano instaba a los destinatarios a registrarse como "amigos" de ERC.

 

Según explica la carta, (ver reproducción adjunta), registrarse como simpatizante del partido "no obliga a ninguna vinculación orgánica con Esquerra pero es la única manera por la cual podemos introducir tus datos en la base de datos de ERC sin incumplir la ley de protección de datos". Con esta acción, los trabajadores de la Generalitat que rellenan el formulario que se les adjunta quedan dados de alta como "cargos designados por ERC", aunque ya trabajaran en la Generalitat con anterioridad a la llegada del tripartito al Gobierno.

 

Las cartas fueron enviadas en enero y estaban firmadas por Núria Cid, jefa de administración de Esquerra y hermana de la consejera catalana de Educación, la republicana Marta Cid. En declaraciones a este periódico el secretario de organización de Esquerra, Xavier Vendrell, justificó el envío de estas misivas asegurando que "ésta es la única forma de que el partido pueda ponerse en contacto con estas personas sin vulnerar la ley de protección de datos".

 

El primer consejero del Gobierno catalán, el republicano Josep Bargalló, aseguró ayer tras la publicación de estas cartas está la voluntad de presionar a ERC para que se sume al pacto del Estatuto catalán. "Si alguien cree que acosando y calumniando a ERC la atemorizará y que Esquerra, desde el temor, cambiará sus posturas, se equivoca", sentenció.

 

Bargalló admitió el envío de cartas del partido a determinados trabajadores de los departamentos de Esquerra en la Generalitat, pero se desmarcó de esta acción asegurando que las cartas las envía ERC "desde unos órganos a los que yo no pertenezco". Lo que sí aseguró es que la Generalitat no ha despedido a ningún empleado por negarse a pagar las cuotas a Esquerra Republicana. "Todas las personas que debían pagarla lo han hecho", afirmó.

 

Además, aseguró que el pago de cuotas "no afecta al personal laboral que ya trabajaba en la administración en el anterior Gobierno si no tiene un cargo de confianza en el actual".

 

Los socios de Esquerra en el Gobierno catalán asistieron ayer con pesadumbre al nuevo escándalo que puede acabar afectando al Ejecutivo. El primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), José Montilla, trató de salvaguardar al Gobierno de la nueva polémica y restringirlo a un problema interno de los republicanos. "Es Esquerra quien debe dar explicaciones, no nosotros ni el Gobierno", aseguró. Con todo, invitó a los afectados por las cartas remitidas por ERC a acudir a los tribunales si lo consideran conveniente.

 

El presidente de Iniciativa, Joan Saura, fue más contundente y cuestionó la permanencia de Vendrell como secretario general del primer consejero. "No se puede estar en el Gobierno y firmar una carta en estos términos", afirmó antes de añadir: "No sé si hay alguna incompatibilidad, pero no me parece correcto". Saura se mostró "muy preocupado" por este asunto y afirmó que espera las explicaciones de sus socios de Gobierno. El secretario general de ERC, Joan Puigcercós, en cambio, avaló las tesis de Bargalló asegurando estar "muy orgulloso de ser un partido que no se nutre de operaciones urbanísticas sino del esfuerzo de nuestra gente".

 

 

Una información de Miquel Noguer publicada en el diario EL PAIS el domingo 26 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

CiU ve un caso de "presunta extorsión" en el envío de las cartas

 

Convergència i Unió y el Partido Popular respondieron a la noticia de las cartas de Esquerra con peticiones de destitución para el autor de las misivas y acusaciones de presunta extorsión hacia el partido republicano. CiU anunció que su partido pedirá mañana la apertura de un expediente para averiguar el alcance de los hechos y saber cuántos trabajadores han recibido la exigencia de pagar la cuota de ERC. El PP, a través de Josep Piqué pidió la comparecencia "inmediata" en el Parlament del primer consejero Josep Bargalló, para que dé "explicaciones convincentes".

 

La Opinión sobre el chantaje

Por Sin Pancarta - 11 de Abril, 2006, 6:12, Categoría: General

Sólo les apunto un detalle ¿Dónde están las opiniones de EL PAIS, LA VANGUARDIA o EL PERIODICO?

 

El tripartito debe depurar responsabilidades (EL MUNDO, Editorial) Esta polémica de las cartas de ERC "revela cuestiones mucho más inquietantes para la salud del tripartito y de la política catalana, ya seriamente debilitada".

 

El último escándalo de ERC: la exigencia del pago de cuotas a trabajadores de la Generalitat (LA RAZÓN, Editorial) "Corruptelas, abusos de poder, nepotismo y, en general, todo un curso magistral de cómo no se puede gobernar en democracia". Las excusas de Bargalló, quien dijo que todo fue un "error" porque las peticiones eran solo para militantes, explica este diario, "agravan la realidad y demuestran que ERC, más que servir a los catalanes, se sirve de ellos".

 

Prácticas intolerables de ERC (ABC, Editorial)

 

De la presunta filtración de cartas de ERC, atribuida al PSC en las que exigían a trabajadores de la Generalitat el pago de cuotas para la financiación del partido, ABC comenta en su editorial que "esta conducta escandalosa, impropia de un Estado de Derecho, debe cesar de inmediato, sin perjuicio de que se investiguen los pagos ya realizados". "Una cosa es que la financiación de los partidos sea un terreno siempre rodeado de claroscuros, y otra aceptar la extorsión a determinadas personas, especialmente vulnerables por la precariedad de su situación laboral". "ERC es un socio indeseable por razones políticas También lo es por su nula capacidad de gestión". "El tripartito catalán resulta insostenible desde hace tiempo". "Zapatero debería meditar sobre la conveniencia de seguir contando con un partido capaz de desarrollar y justificar prácticas incompatibles con la decencia más elemental".

 

Cuarto día del 'alto el fuego permanente'

Por Narrador - 11 de Abril, 2006, 5:51, Categoría: General

 

El líder del PP exigirá explicaciones a Zapatero de los contactos con ETA

 

 

Según fuentes de la dirección del PP consultadas por EL PAÍS, lo primero que Rajoy espera de su reunión con Zapatero es que "le cuente todo lo que ha estado ocultando y negando de los contactos del Gobierno con ETA durante estos dos años". "El próximo martes es un gran momento para que el presidente del Gobierno ponga fin a la mentira de estos dos años", señala. Esa "mentira", añaden, consiste en que el Gobierno "haya negado sistemáticamente, incluso en el Parlamento, que estuviera teniendo conversaciones con ETA para ahora dejarlas caer como algo natural y esperar que se acaten por aquello de que el fin justifica los medios".

 

El secretario de Comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, reiteró ayer que su partido está dispuesto a colaborar con el Gobierno para acabar definitivamente con el terrorismo: "El Partido Popular está haciendo un esfuerzo de confianza en el Gobierno del PSOE. Ha manifestado ya Mariano Rajoy públicamente nuestra disposición al diálogo con el Gobierno, nuestra disposición a la colaboración franca y también nuestros principios y nuestros límites". Elorriaga también reiteró que su partido planteará a Zapatero que las víctimas ocupen "un lugar de completo protagonismo" en cualquier proceso de paz.

 

El presidente del PP de Cataluña, Josep Piqué, matizó que es una "condición indispensable" para esa colaboración que Zapatero aporte a Rajoy "toda la información y toda la verdad" sobre el proceso.

 

Las víctimas piden firmeza para evitar la impunidad etarra y se comprometen a velar por la "justicia dignidad y memoria"

 

Las principales asociaciones de víctimas del terrorismo han hecho público ayer sábado un comunicado conjunto en el que expresan que "el alto al fuego permanente anunciado por ETA no constituye el final del terrorismo". Aún así, consideran que puede ser "el punto inicial" de un proceso que finalice con "vencedores y vencidos". Las víctimas del terrorismo etarra piden "firmeza para evitar la impunidad de los terroristas". Señalan que "el final del terrorismo no puede conducir a la frustración de las aspiraciones de justicia", y por ello se comprometen a velar por los principios de "memoria, justicia y dignidad".

 

Por su parte, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, destacó ayer en declaraciones a Efe la importancia que para las víctimas tiene la unidad del PP y el PSOE en el proceso de paz. A su juicio, esa unidad es la "garantía de que no va haber ningún precio político y de que no va a haber ningún pago a ETA".

 

La izquierda abertzale se manifiesta a favor de una "solución democrática"

 

Varios miles de personas -5.000 según los organizadores y 2.000 según la Policía Municipal- recorrieron ayer las calles de Pamplona en una manifestación organizada por la izquierda abertzale bajo el lema "No más represión. Por la solución democrática". Según destaca EL PAÍS, la ausencia de la vigilancia habitual del Cuerpo Nacional de Policía y la contención de los manifestantes fueron las notas dominantes del acto. Entre los asistentes se encontraba el portavoz de la ilegalizada Batasuna, Pernando Barrena, quien, según informa Efe, declaró que el actual "reto" de la izquierda abertzale "es acompañar la declaración de alto el fuego permanente de ETA con una ofensiva permanente por la paz, la territorialidad y el derecho de autodeterminación".

 

Adams pide a Zapatero que aproveche la oportunidad

 

El líder del Sinn Fein, Gerry Adams, ha enviado una carta al presidente Zapatero en la que le pide "respetuosamente" que "aproveche la oportunidad histórica" que supone el alto el fuego permanente declarado por ETA. En una entrevista concedida a Radio Euskadi, Adams explicó ayer que ha seguido "muy de cerca" y ha estado "muy informado de todo lo que ha ido sucediendo" hasta que la banda terrorista hizo público el miércoles un comunicado "transparente, claro, definitivo y concluyente, valiente y lleno de coraje". Adams ofreció la mediación del Sinn Fein en una posible negociación con ETA y sostuvo que el Gobierno español debería hacer un esfuerzo por parar los "juicios políticos a los líderes de Batasuna, incluido Arnaldo Otegi".

 

El sacerdote católico Alec Reid declaró ayer a Radio Euskadi que no tiene "ninguna duda" de que la decisión de ETA "es sincera", así como de que la izquierda abertzale "apuesta por el diálogo y las vías pacíficas". "Mediante el diálogo, todos serán vencedores" y "se respetarán los derechos de todos", señaló Reid.

 

Por otra parte, EL MUNDO destaca hoy que en un informe reservado de la lucha antiterrorista se destaca que ETA ha copiado partes esenciales de sus dos comunicados de alto el fuego de uno emitido por el IRA en 1994 y que abrió el proceso de paz en Irlanda. En el citado informe se dice que "la influencia creciente de la orientación política del IRA sobre ETA es perceptible si se compara la redacción de los comunicados". Según EL MUNDO, el Gobierno considera que este dato demuestra la voluntad de la organización terrorista no sólo de seguir los pasos del IRA hacia la entrega de las armas, sino de seguir un procedimiento similar al utilizado en Irlanda del Norte.

 

ETA espera que Zapatero responda con un acercamiento de los presos

 

Los diarios dedican hoy amplio espacio a distintos aspectos relacionados con el proceso de paz y alto el fuego declarado por ETA. Según informa ABC, la banda terrorista espera ahora que el Ejecutivo "mueva pieza" y responda con un gesto significativo consistente en un primer acercamiento de presos al País Vasco, acompañado de la excarcelación de aquellos reclusos que padecen enfermedades graves o que han cumplido las tres cuartas partes de la pena impuesta por los tribunales.

 

EL PERIÓDICO destaca que Zapatero dispone desde enero de una completa radiografía de ETA, sus presos y los simpatizantes huidos al extranjero. Según fuentes oficiales consultadas por el diario catalán, ese análisis, basado en informes confidenciales de cuatro ministerios, le servirá al jefe del Ejecutivo para fijar los márgenes de una futura negociación con la banda.

 

Por su parte, LA RAZÓN dice que el alto el fuego permanente anunciado el miércoles por ETA es fruto de veinte meses de contactos directos e indirectos entre el Ejecutivo y la banda terrorista, iniciados en agosto de 2004 cuando la banda terrorista remitió su primera carta al palacio de La Moncloa.

 

Más información en nuestro suplemento TERRORISMO EN ESPAÑA

 

No había ningún contacto, negociación, reunión. ¿Qué hubo en ese caso?

Por Narrador - 11 de Abril, 2006, 5:43, Categoría: General

 

De la carta al comunicado: veinte meses de contactos con ETA

 

 

En mayo de 2005, Íñigo Iruin transmitió al presidente del Gobierno que la banda terrorista etarra estaba dispuesta a dejar las armas. «Esta vez va en serio», le hizo llegar a través de un tercero

 

Madrid - Desde que ETA remitió al palacio de La Moncloa su primera misiva en agosto de 2004 hasta el miércoles pasado, fecha en la que la banda anunció un «alto el fuego permamente», han transcurrido veinte meses de contactos directos e indirectos entre el Ejecutivo y la organización terrorista. En estos casi dos años el diálogo ha atravesado por diversas etapas. En unas, se ha intensificado y, en otras, ha estado al borde del fracaso. Incluso la Comunidad de San Egidio, experta en mediación de conflictos y que nació en Roma en 1968 al amparo del Vaticano, cuestionó hace unos meses que el canal abierto por el Gobierno fuera el «adecuado». Su opinión no fue desdeñada por los conocedores de su discreta labor en España.

 

San Egidio nunca ha perdido el enlace que consiguió Mateo Zuppi, «una de sus armas secretas», con la organización terrorista en 1997, durante la anterior tregua de ETA. Con absoluta confidencialidad, la Comunidad puso a disposición de Zapatero su experiencia y su interlocutor con la banda. Sin embargo, el presidente declinó el ofrecimiento. Un hombre de su absoluta confianza ya había logrado contactar con la cúpula etarra, concretamente, con Josu Ternera. Desde el verano de 2005 hasta hoy el mediador de Zapatero y Ternera, escoltado, probablemente, por un dirigente más joven de la organización, se han reunido en Suiza, Noruega y Francia. Para que estos encuentros dieran el resultado esperado, el presidente del Ejecutivo ha tenido muy en cuenta la experiencia pasada. Se trataba de no caer en la misma trampa. Por eso el negociador del Gobierno no ha sido, que se sepa, «cazado» por ningún servicio secreto en sus viajes a estos países, a los que seguramente ha llegado procedente de otro destino diferente a España. Zapatero tampoco ha cedido a las presiones de la cúpula etarra para acercar a sus presos antes de entregar definitivamente las armas, como sí hicieron anteriores gobiernos.

 

1.- Los preparativos (mayo 2002/marzo 2004)

 

El «conflicto» vasco siempre ha atraído al presidente. No concibe cómo una organización terrorista puede campar a sus anchas en plena democracia. Un insigne dirigente de los socialistas vascos, que hoy ocupa un alto cargo en una de las instituciones del Estado, rememoraba hace unos meses cómo un joven Zapatero recién llegado a Madrid le interrogaba sobre Euskadi y ETA. Desde entonces, el fin de la banda se convirtió en su obsesión. Consciente de que la prisa es mala consejera de viaje, se tomó su tiempo, después de alzarse con la victoria en las primarias del PSOE de 2000. Tenía que encontrar al hombre adecuado para sustituir a Nicolás Redondo al frente del PSE.

 

Un íntimo suyo, que reside en Cataluña, le llamó la atención sobre Patxi López, quien se refugia en Barcelona cuando necesita un respiro. En mayo de 2002 López, partidario de dialogar con la banda, estrenaba despacho. El recién nombrado secretario general del PSE no se durmió en los laureles. Con la autorización del presidente bajo el brazo para hacer y deshacer a su antojo, inició los contactos con el aún parlamentario Arnaldo Otegi en el propio Parlamento vasco. Por aquel entonces, Otegi ya había apostado por una «solución pacífica». Tan convencido estaba de ello que un día de invierno en sede parlamentaria interceptó a su paso sin ningún éxito al aún presidente del PP en el País Vasco, Jaime Mayor Oreja.

 

Mientras López en 2002 mantenía reuniones «semiclandestinas» con los dirigentes batasunos, Jesús Eguiguren, presidente del PSE, abordaba abiertamente la posibilidad de que ETA entregara las armas con su amigo de la infancia Íñigo Iruin, abogado de Batasuna en el proceso de su ilegalización en 2003 y defensor de presos etarras. Estos encuentros propiciaron que entre finales de 2003 y el primer semestre de 2004 destacados líderes del socialismo vasco se entrevistaran con Josu Ternera, dirigente de ETA a quien se atribuye la redacción del documento de Anoeta de Batasuna del 14 de noviembre de 2004, en el que se apuesta por la negociación con el Gobierno. Otras fuentes incluso aseguran que en 2004 un emisario de Jesús Eguiguren se reunió con Mikel Antza semanas antes de ser detenido en Francia. Estas fuentes no descartan que Antza, que cumple condena en el país vecino, haya tenido, junto con Ternera, un papel destacado en todo este proceso, que desembocó esta semana en el «alto el fuego permanente».

  

2.- La primera carta (marzo 2004/agosto 2004)

 

Cuando Zapatero se convirtió en el inquilino de La Moncloa en abril de 2004, los socialistas vascos le habían allanado ya el camino para una negociación con la banda. De hecho, la organización terrorista remitió en agosto de ese año su primera misiva al Palacio de La Moncloa. Su destinatario, un hombre de la más estricta confianza del presidente, no daba crédito al leer su contenido. Zapatero, por fin, tenía la señal que llevaba un tiempo esperando. A partir de ese instante el jefe del Gobierno encargó a distintas personas contactar con la cúpula etarra, amén del canal abierto por los socialistas vascos. Eguiguren y Francisco Egea, dirigente del socialismo vasco, no podían seguir avanzando en sus encuentros sin comprometer una eventual negociación con la banda. Pese a ello, siguieron reuniéndose con altos dirigentes de Batasuna, que, por otra parte, tampoco podían hablar en nombre de ETA. El dirigente de LAB Rafael Díez Usabiaga jugó en esas reuniones un papel más crucial que Otegi.

 

3.- Toma de temperatura (agosto 2004/mayo 2005)

 

Si el proceso maduraba, el presidente había decidido ya encargar al partido la puesta en escena en el Congreso de los Diputados: una resolución en favor de negociar con la banda, siempre y cuando renunciara a la violencia. Pero antes quería pisar terreno firme. Para él, era clave conocer de primera mano el ánimo de la cúpula etarra. Por eso encargó las «tomas de temperatura» a diversas y dispares personas. Las tomas de temperatura dieron los frutos deseados y posibilitaron el documento de Anoeta del 14 de noviembre de Batasuna. El proceso marchaba sobre ruedas.

 

La guinda la puso ETA, con una segunda misiva al mismo destinatario de La Moncloa, en la que, al igual que en la primera, se mostraba partidaria de abrir una negociación para sondear las posibilidades de entregar las armas definitivamente. Mientras ETA se carteaba con el Gobierno y Zapatero buscaba un canal directo con su cúpula, Batasuna necesitaba como «agua de mayo» concurrir a las elecciones vascas del 17 de abril de 2005.

 

Dos fuerzas políticas, con vínculos con la ilegalizada formación, intentaron con diferente suerte presentarse a los comicios. Aukera Guztiak fue ilegalizada por el Supremo. Mientras, el PCTV corrió mejor fortuna para desesperación del PNV, que fue el primero en dar la voz de alarma. Antes de que se hiciera pública la noticia, el Gobierno había chequeado ya ambas listas. El resultado: la segunda tuvo vía libre.

 

Semanas después, Íñigo Iruin hizo llegar a La Moncloa el mensaje de que la banda estaba dispuesta a entregar las armas. «Esta vez va en serio», transmitió a Zapatero el abogado a través de un tercero. Sólo entonces, el presidente, consciente de que el viento soplaba a favor, acudió al Congreso. Después de lograr en mayo la resolución del Parlamento, aprobada por unanimidad por todo el arco parlamentario, salvo el PP, adoptó dos decisiones cruciales para el desenlace de los contactos.

  

4.- El encargo (mayo 2005/septiembre 2005)

 

En estos meses, Rodríguez Zapatero no descuidó la retaguardia, que en alguna ocasión había flaqueado. Para prevenir, el director general del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) comenzó a despachar directamente con él desde el mes de junio de 2005. Un mes antes encargó a una persona de su absoluta confianza, probablemente el destinatario de las misivas etarras, dialogar con ETA. El negociador de Zapatero, que llevaba ya meses trabajando en secreto, contactó con la cúpula de la banda terrorista en Suiza.

 

La infraestructura del encuentro corrió a cargo del suizo Julian Thomas Hottinguer, experto en mediación y que ha intervenido en diversos conflictos armados en distintas zonas del mundo, desde Lationamérica hasta Ruanda o Sierra Leona. En los últimos años, Hottinguer se ha dejado ver por el País Vasco.

  

5.- Sin noticias de ETA (septiembre 2005/febrero 2006)

 

Después del verano pasado, los contactos con la cúpula etarra se intensificaron y se sucedieron en Francia, Noruega y Suiza. A todos estos encuentros, acudió el dirigente de ETA Josu Ternera, a quien el propio Ministerio del Interior considera uno de los jefes de la banda. Pero Ternera podría haber asistido a estas entrevistas escoltado por otro miembro de la banda del denominado sector duro. En todo este tiempo, el dirigente etarra ha recabado la opinión de los más reacios de la banda a hablar con el Gobierno, de los que estaban dispuestos a seguir con la escalada de atentados y a volver a asesinar.

 

Pero el negociador de Zapatero consiguió arrancar a la cúpula etarra varias concesiones. La primera, que no habría atentados con víctimas. Y la segunda, que primero tendría que renunciar a la violencia antes de cualquier prebenda. Ternera se comprometió a atar en corto a los suyos, a cambio de marcar el calendario. Sin embargo, el tiempo pasaba y ETA no daba señales. Sin noticias de la banda, el presidente decidió transmitirle un mensaje a través de la prensa. En febrero, con la solemnidad que el acto requería, Zapatero dijo que «estamos en el inicio del principio del fin, pero antes la banda debe hacer un gesto inequívoco de su voluntad de dejar la violencia».

  

6.- La respuesta (febrero 2006/marzo 2006)

 

El mensaje pareció caer en saco roto y ETA intensificó sus acciones y sus comunicados, ninguno de ellos esperanzador. Sin embargo, el presidente se mantuvo firme y no movió ficha. Había llegado la hora de la banda. Pero aún quedaba el penúltimo sobresalto antes del alto el fuego: las últimas decisiones judiciales sobre Batasuna. El Gobierno tuvo que calmar los ánimos, encendidos después de que el fiscal general del Estado solicitara el 10 de marzo el ingreso en prisión de Otegi. Ese mismo día por la tarde, un alto cargo del Ejecutivo telefoneó a Cándido Conde-Pumpido para advertirle de la inminencia de declaración de alto el fuego y de lo erróneo de su decisión, a la que estaba abocado por ley.

 

7.- Operación «verificar» (desde el 22 de marzo 2006)

 

El presidente del Gobierno ha recurrido a la experiencia de treguas pasadas para no cometer los mismos errores. Por tanto, no dará, como en anteriores ocasiones, ni un paso hasta no cotejar -«verificar», según la terminología que empleó el viernes- que es real el alto el fuego permanente. A Zapatero sólo le importan los hechos. Por eso no acercará a ningún preso etarra ni acudirá a solicitar la autorización del Congreso de los Diputados para abrir una negociación con la banda hasta no comprobar empíricamente que han desaparecido la extorsión, el chantaje, el denominado «impuesto revolucionario» y la «kale borroka» (violencia callejera). El jefe del Gobierno esperará con calma y prudencia a verificar que el alto el fuego es real. Sólo entonces comenzará a desarrollar su «hoja de ruta».

 

Zapatero anunció a Villepin la noticia días antes

 

Sobre el proceso que se abre a partir de ahora pesa una incógnita de la que pende un desenlace exitoso del mismo: qué salida ha ideado Zapatero para los casi 200 reclusos etarras que cumplen condena en Francia. Según confirmaron a LA RAZÓN fuentes del socialismo vasco, el jefe del Ejecutivo ya abordó hace meses esta cuestión con el primer ministro francés, Dominique de Villepin. Unos días antes de que ETA hiciera público su alto el fuego, el presidente del Gobierno se reunió en La Moncloa con Villepin. Durante la conversación, que se prolongó con un almuerzo, el presidente español informó a su homólogo galo de la inminencia del anuncio de un alto el fuego permanente. Ambos mandatarios volvieron a analizar la solución al problema de los presos etarras en Francia, que pasa «necesariamente» por la salida a la calle de estos reclusos, en el momento en el que Zapatero decrete una amnistía para algunos de los miembros de la organización. Si el proceso evoluciona, los primeros en salir serán los que no tienen delitos de sangre.

 

Los tres hombres del presidente

 

José Luis Rodríguez Zapatero no ha estado solo en estos veinte meses de tiras y aflojas con la organización terrorista. En su decisión de acabar con ETA le han arropado tres hombres de su absoluta confianza. Incluso, según fuentes solventes, al menos uno de ellos podría haber participado en las reuniones con la cúpula etarra. Los tres han conocido los momentos críticos y álgidos por los que ha atravesado el proceso. Julián Lacalle, director general del área de nacional de La Moncloa y navarro de nacimiento, puso en su día al servicio del presidente su profundo conocimiento de la situación vasca. Lacalle y el leonés comparten amistad desde hace años. Lacalle ha jugado, en alguna ocasión, un destacado papel de correo de mensajes.

 

José Miguel Vidal Zapatero, primo hermano del jefe del Ejecutivo, también ha compartido el secreto mejor guardado estos meses. El tercer hombre, que está en la «confidencialidad», es un buen amigo de Zapatero, con quien ha compartido campaña electoral y el triunfo de las elecciones del 14 de marzo.

 

Además, el religioso redentorista irlandés Alec Reid, junto con el sacerdote vizcaíno Joseba Segura, han jugado un papel clave. Reid ha hecho gala de sus buenos oficios en mediaciones en «conflictos» y aunque su interlocución se ha reducido a Otegi, ha auspiciado la participación de miembros del IRA en la «pacificación».

 

 

Una información de Inmaculada G. de Molina publicada en el diario LA RAZON el domingo 26 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Rajoy 'juega' en campo ajeno

Por Sin Pancartas - 11 de Abril, 2006, 3:01, Categoría: General

El presidente del PP, Mariano Rajoy, manifiesta que "La obligación del Gobierno es la derrota de ETA. Ése debe ser el objetivo del Gobierno. No caigamos ahora en síndromes de Estocolmo" y recuerda que nos encontramos ante la cuarta tregua de ETA y "las experiencias anteriores no fueron buenas".

 

"Los socialistas están horrorizados con el Estatut"

 

 

Madrid - Después de casi siete meses de incomunicación, Mariano Rajoy (Santiago de Compostela, 1955) se entrevistará el martes con el presidente del Gobierno. El motivo, el anuncio de ETA de un alto el fuego permanente. En una entrevista el viernes para La Vanguardia, el presidente del PP analiza la nueva situación política y otros acontecimientos recientes, como la aprobación por el Congreso del Estatut, que ha profundizado la falta de entendimiento con José Luis Rodríguez Zapatero.

 

– Nos encontramos ante una encrucijada histórica que sin duda va a requerir inteligencia política por parte de todos.

 

– Sí, es verdad. En este momento lo más importante es tener mucha prudencia. Estamos ante la cuarta tregua de ETA y las experiencias anteriores no fueron buenas. Aunque sólo sea por eso, hay que tener mucha cautela y actuar con mucha inteligencia.

 

– Usted ha sido el dirigente político más escéptico sobre el anuncio de ETA. Es poco creíble que no esté más esperanzado que hace una semana.

 

– ETA tenía declaradas dos treguas parciales, una que afectaba a Catalunya y otra, a cargos electos. Lo único que debemos hacer, y que debe hacer el Gobierno, es constatar que ETA quiere dejar definitivamente las armas. Si esto se produce, el problema estará resuelto, pero yo tengo la obligación de decir la verdad, y la experiencia me aconseja ser muy cauto.

 

– Pero el PP lo hace con un discurso sin sitio para la esperanza.

 

– ETA sabe que no tiene ninguna posibilidad de ganar. ETA sabe que no puede imponer sus ideas por las armas, porque estamos en una Europa democrática y en el año 2006. En este sentido, creo que a ETA se la ha vencido ya, aunque pueda seguir matando, extorsionando y chantajeando. Y quien ha vencido a ETA es la sociedad española y, dentro de ella, aquellos que han aguantado el tipo con mayor entereza: primero las víctimas, luego muchos cargos electos y muchas personas en el País Vasco, que son los que peor lo han pasado y han visto condicionada su vida. También jueces que han sido muy eficaces y enormemente útiles, y luego quienes apoyaron todas las medidas que tenían por objeto derrotar a ETA. El problema más importante que tenemos ahora es que ETA puede tener la tentación de intentar conseguir, dejando de matar, lo que no ha conseguido matando.

 

– Ya, pero ¿por qué un discurso tan pesimista?

 

– No se puede caer en un síndrome de Estocolmo. Lo que me gustaría decir a los españoles es que a ETA no se le debe nada. Igual que a una persona que circula por un carril indebidamente no se le premia porque pase a circular por el carril adecuado, con ETA ocurre exactamente lo mismo.

 

– En eso no está usted muy lejos de lo que dice el presidente del Gobierno cuando señala que no se va a pagar precio político.

 

– El martes tendré una entrevista con el presidente del Gobierno, y después de esa charla podré emitir un juicio sobre su pensamiento. Para mí, y espero que para el presidente del Gobierno, no se puede pagar ningún precio político.

 

– Ha dicho que en todo este proceso la información que ha tenido del Gobierno ha sido nula, ¿qué espera del presidente el martes?

 

– Yo viví una tregua, la de 1998, que el gobierno conoció al mismo tiempo que el resto de los ciudadanos españoles, porque no había habido ningún contacto previo. Luego, al cabo de mucho tiempo, supimos que esa tregua fue producto de un acuerdo entre el PNV y ETA. Yo le voy a preguntar al presidente del Gobierno si hay algo que se haya negociado con la organización terrorista antes de que declarara la tregua, y luego le diré lo que en mi opinión hay que hacer. Que en ningún caso cabe ninguna negociación política, y que el Estado de derecho no está en tregua, y por tanto los jueces y las fuerzas de seguridad deben desarrollar su función. En tercer lugar, le diré que cuide a las víctimas, que son los auténticos vencedores y las personas que más han hecho para derrotar a la organización terrorista. Ésa va a ser mi posición, que transmitiré al presidente del Gobierno con la convicción de que el Gobierno es el que tiene que dirigir la política antiterrorista y llevar la iniciativa.

 

– ¿La unidad de las fuerzas democráticas sí ha de tener precio político? Es decir, en un asunto de Estado como éste, la gente se pregunta por qué el PP no apoya incondicionalmente al Gobierno como ocurrió en otros momentos y suele ocurrir en los países del entorno europeo. Muchos ciudadanos no acaban de entenderlo.

 

– Es que los apoyos incondicionales... La pregunta que yo me hago es: ¿haga lo que haga el Gobierno, la oposición debe apoyarle? Cuando nosotros estábamos en el gobierno, he sido ministro del Interior y vicepresidente primero, yo hablaba con el PSOE, compartía información, objetivos y estrategias. La puesta en marcha de la ley de Partidos se hizo en el verano del 2002, veraneando yo, y el señor Rodríguez Zapatero también, en Galicia. Allí decidimos poner en marcha la ley de Partidos, que terminó en la ilegalización de Batasuna. Lo que había entonces era una política absolutamente compartida, y eso es lo que a mí me gustaría.

 

– La sociedad vasca y la sociedad española han recibido con cautela pero con evidente satisfacción el anuncio de alto el fuego. Según cual sea su actitud, el PP va a correr el riesgo de parecer que pone palos en las ruedas o, cuando menos, y perdone la expresión, que actúa de aguafiestas.

 

– Mucha gente ha hecho el discurso de que ETA ya se ha terminado, de que esto se acabó, de que esto es un gran triunfo. Nosotros seguimos esperando un comunicado que anuncie la disolución de ETA. Por eso insisto en que ésta es la cuarta tregua. Ojalá sea la definitiva, pero hay que decirle a la gente que tenemos que ser prudentes, y que ahora se trata de que el Gobierno constate que ETA tiene la voluntad de dejar definitivamente las armas. Es el único paso que hay que dar en este momento.

 

– Mucha gente puede llegar a pensar que el PP adopta esta actitud distante con el Gobierno y respecto al proceso de paz porque está en la oposición y porque si el proceso acaba teniendo éxito, quien va a capitalizarlo será a lo mejor el presidente Zapatero.

 

– Estos asuntos jamás me los plantearé en términos de capitalización política o de interés partidista. He vivido las suficientes cosas, he acumulado el suficiente acerbo y he visto tanto, que jamás me puedo plantear esto en términos de utilización política. Sí quiero recordar que hay mucha gente que ha sufrido mucho y a la que la sociedad le debe mucho: las víctimas, los concejales no nacionalistas del País Vasco, que todavía siguen con escolta, jueces, miembros de las fuerzas de seguridad. Ellos, junto con la sociedad española que ha aguantado 30 años el chantaje, serán quienes habrán ganado la batalla, si esto se convierte en el final de ETA.

 

– ¿Hasta qué punto, señor Rajoy, su partido vive una situación de desgarro interior, por considerar que lo que ocurre es en buena medida el resultado de la política antiterrorista de los gobiernos del PP?

 

– Yo no lo vivo con ningún desgarro interior. Efectivamente, la política antiterrorista de los últimos ocho años fue buena. No era sólo del PP, era del gobierno y del PSOE, apoyada por las fuerzas de seguridad, por los jueces, y donde hubo una enorme colaboración internacional. Todos los que hicieron esa política en esos años han dado lugar a que la posición de ETA sea mucho más débil.

 

– Usted brinda su apoyo al presidente del Gobierno siempre que no pague precio político, como sería modificar el estatus político del País Vasco de acuerdo con las reivindicaciones de la izquierda abertzale, a lo que nadie parece dispuesto, pero ¿consideraría usted precio político introducir cambios en la política penitenciaria o medidas que permitan la excarcelación de presos mediante la interpretación magnánima de la ley?

 

– Sí. En este momento sería un error descomunal mandar un mensaje así. No se puede, desde el Estado de derecho, dar ni un solo mensaje en ese sentido, en estos momentos.

 

– El fiscal general del Estado ha dicho que habrá que tener en cuenta la nueva situación.

 

– No estoy de acuerdo. Llegó incluso a decir que se plantearía si iba a pedir o no prisión para Otegi. Rectificó y acertó, y hay que celebrarlo, porque el Estado de derecho no está en tregua.

 

– De todas maneras, señor Rajoy, ¿el final de la violencia puede ser dialogado, o no?

 

– ¿Qué quiere decir que puede ser dialogado? El final de la violencia se producirá cuando ETA deje definitivamente las armas. Aquí no se trata de hacer negociaciones políticas ni de nada. No debemos olvidar que no debemos nada a ETA. La sociedad no tiene una deuda con ETA. Quien tiene una deuda con la sociedad española es ETA. No se puede decir a la gente que vamos a ceder en nada, ¿en qué vamos a ceder?

 

– Una cosa es la negociación y otra el diálogo...

 

– Lo que tiene que hacer el Gobierno es constatar que ETA quiere dejar definitivamente las armas, y al Gobierno corresponde plantear qué quiere hacer para constatar eso. Espero que el martes el presidente me diga cuáles son sus planes y, puesto que al Gobierno le corresponde decidir la política antiterrorista, una vez conocidos los planes del Gobierno, me posicionaré. Quiero ser constructivo y lo seré para ayudar al Gobierno a lograr el fin de ETA.

 

– Se lo decía porque no existen modelos de referencia en ninguna parte del mundo de que un conflicto se resuelva sin diálogo.

 

– Eso tiene que plantearlo el Gobierno, pero insisto, precio, en ningún caso.

 

– ¿Estaría de acuerdo, señor Rajoy, en que se tiene que tener en cuenta el dolor de las víctimas, pero sabiendo que el objetivo es ganar la paz para que no haya más víctimas?

 

– La obligación del Gobierno es la derrota de ETA. Ése debe ser el objetivo del Gobierno. No caigamos ahora en síndromes de Estocolmo. A un señor que viola la ley se le sanciona, pero cuando luego la cumple no se le premia.

 

– ¿No hay alguna anomalía política en un país en que en cuestiones tan prioritarias como la política antiterrorista y la territorial hay posiciones tan discrepantes entre los dos grandes partidos?

 

– Es una anomalía. En el 2004, en la investidura, ofrecí pactos en cuatro asuntos: lucha contra el terrorismo, modelo de Estado, pacto de Toledo y política exterior. Yo no he roto el pacto antiterrorista, ni le he negado información a la oposición, ni he dejado a la oposición fuera de estas cosas. Yo soy la oposición. Me gustaría que Zapatero se diera cuenta y rectificara. Jamás en la historia, desde 1978, un Estatuto autonómico se aprobó sin el acuerdo de los grandes partidos nacionales. Es una equivocación, porque son reglas de juego, normas de convivencia. Creo que uno de los grandes errores de Zapatero es no querer pactar, modestia aparte, con una de las personas que ha llegado a más acuerdos en España en los temas fundamentales.

 

– El PP votó en contra del Estatut en el Parlament, en septiembre, y ha votado en contra en la comisión Constitucional del Congreso. Los dos textos no son iguales, son tan diferentes que hasta Esquerra Republicana, que votó en septiembre a favor, ha votado en contra en el Congreso. ¿No ha habido ninguna posibilidad de que ustedes se pudieran incorporar, dado que algunas cosas que les preocupaban en septiembre han desaparecido en el Congreso?

 

– Hemos votado algunas cosas con el PSOE, y hemos ayudado a arreglar algunos planteamientos. El problema del Estatut es que es ininteligible y ambiguo, porque Zapatero tiene que explicar en el resto de España que lo ha arreglado y Mas tiene que explicar en Catalunya que no ha cedido en nada. Es ininteligible lo que dice de la eutanasia, de la educación, pero además es claramente inconstitucional. Rompe el modelo autonómico de 1978. He pedido que se vuelva, en los temas que hacen referencia a la nación y la soberanía, a las definiciones del Estatuto de Núria de 1932 y el Estatuto de Sau de 1979, me vale cualquiera. Y lo peor es que es rematadamente malo para los ciudadanos. Es un Estatut que da un poder desmesurado a quien esté en la Generalitat, y se lo quita a la sociedad civil. El intervencionismo que destila es sorprendente. No tengo ningún prejuicio en este tema, he pactado muchas cosas a lo largo de mi vida, pero no puedo decir a la gente que esto es bueno, cuando gente como el propio presidente de la Generalitat lo ha criticado o un conseller lo ha calificado de desastre. Cuando un dirigente político como Duran Lleida ha dicho que ha sido fruto de puro tacticismo y que Maragall había querido ser más nacionalista que CiU, y CiU más que Esquerra. Todo ha sido un sinfín de disparates, y no voy a engañar a la gente. Pido que haya un debate de argumentos, y no de eslóganes.

 

– El president Maragall y el conseller Carretero lo han criticado porque lo consideran insuficiente, no porque sea demasiado amplio.

 

– Lo han criticado por diversas razones. La situación del presidente del Gobierno ha pasado del como venga al como sea. No tiene más objetivo que quitarse del medio el Estatut, “aparta de mí ese cáliz”. Aquí nadie se ha preocupado de los intereses generales, de en qué beneficia a la gente. Todos dicen una cosa en público y otra en privado. Jamás he oído a un dirigente socialista defender en privado este Estatut. CiU tampoco cree en una parte muy sustancial, ¿por qué entonces lo aprobamos?, porque no hay valentía y porque sólo beneficia a la clase política que está o pueda estar en la Generalitat.

 

– Decir que usted sí dice la verdad es tanto como decir que los partidos que apoyan el Estatut mienten, pero se han puesto de acuerdo desde los verdes de ICV hasta el PSOE; desde el PSC, que gobierna en Catalunya, hasta los nacionalistas moderados con los que ustedes han pactado.

 

– Sí, pero no se lo creen. Te lo dicen en privado. Saben que no es un buen Estatut, pero también que después del espectáculo de más de dos años la paciencia de la gente ya se ha agotado y tienen que sacarlo como sea. Alguien tiene que decirlo: pedir la retirada, o que se arregle.

 

– Podrán ustedes hacer las críticas que consideren oportunas, pero no estamos ante un Estatut que rompa España. De ninguna manera.

 

– Lo explicaba muy bien el otro día un importante catedrático de Ciencia Política, Antonio Elorza: hemos creado un Estado dual y si se generaliza, vamos hacia una confederación de estados. Es un Estatuto que impone al Gobierno la obligación de dialogar y pactar sus políticas con los estados autonómicos. Hacemos lo contrario de lo que están haciendo la señora Merkel y los socialdemócratas alemanes.

 

– ¿Se puede gobernar España o ser, el PP, alternativa de gobierno con el rechazo frontal de los principales partidos catalanes?

 

– Se puede ser alternativa al gobierno. Es mucho más fácil pactar con quien tiene principios, convicciones, quien dice las cosas claras, que con quien no sabe adónde va y está en el puro tacticismo y dice un día una cosa y al día siguiente la contraria. Es mucho más fácil entenderse con gente seria, de palabra, que con gente que lo fía todo a un relativismo. El relativismo con que se están comportando desde el Gobierno de España me produce miedo. El relativismo en el que nos ha introducido el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero es letal para España.

 

– Digáselo a los ciudadanos: cuando gobierne el PP, ¿tomará la iniciativa parlamentaria para reformar el nuevo Estatut? Y si sale como está ahora, ¿lo llevarán al Tribunal Constitucional?

 

– El problema es que no se va a poder aplicar. Se está jugando con la gente. No sé qué vamos a hacer. Veremos cómo sale del Senado, pero, en cualquier caso, cumpliremos con nuestra obligación y haremos lo mejor para el interés de los catalanes y de los españoles. Ahora bien, hoy el Estatut es contrario a la Constitución.

 

– Si hoy fuera el último día, ¿presentaría hoy recurso ante el Tribunal Constitucional?

 

– Hoy no es el último día, pero voy a presentar una propuesta para que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre este texto antes de ser sometido a referéndum, que haga un informe previo, después de ser aprobado por las Cortes.

 

– Las Cortes han reconocido la existencia política de la nación catalana; ¿está de acuerdo con esta aseveración?

 

– Evidentemente, la han reconocido. Lo ha dicho bien el líder de CiU, a pesar de que el PSOE diga lo contrario. Según el señor Mas, el término nación es un reconocimiento de las Cortes a un acto de soberanía del Parlament, mientras que, según el señor Zapatero, no significa nada. Tanto si no significa nada como si significa lo que dice el señor Mas, pido que se retire. Si no significa, porque es absurdo, y si significa, porque liquida la España constitucional.

 

– Pero ¿qué repercusiones le atribuye?

 

– Si los poderes emanan del pueblo catalán y Catalunya es una nación, es lógica una relación bilateral entre la Generalitat y el Estado; y que se fijen las competencias de una y del otro, y que haya un poder judicial propio... Los socialistas están horrorizados, y no quieren oír la verdad, pero la verdad es que si se aprueba el Estatut, estaremos en un Estado dual, y si se generaliza, como dicen los socialistas, en una auténtica confederación de estados. Nos convertiremos en un Estado débil, el más débil de Europa.  

 

 

Una entrevista de José Antich publicada en el diario LA VANGUARDIA el domingo 26 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Zapatero se confiesa en EL PAIS

Por Narrador - 11 de Abril, 2006, 2:58, Categoría: General

ZP considera "fundamental" la participación de la izquierda abertzale, y reconoce que el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, "ha venido manteniendo un discurso a favor de la esperanza de la paz". En su opinión, "el camino más lógico" para encarar la vuelta a la legalidad de Batasuna "es que se proponga una nueva formación política que abiertamente deje atrás su justificación de la violencia". Sin comentarios…

 

"La democracia debe a las víctimas un pacto de memoria y apoyo" 

 

 

A José Luis Rodríguez Zapatero se le ve sereno. Acaba de volver de Bruselas, donde ha saboreado un momento especial. Los Veinticinco han apoyado y celebrado el que puede convertirse en su mayor triunfo en esta legislatura: el inicio del proceso de paz en el País Vasco tras la declaración de "alto el fuego permanente" por parte de ETA. Una decisión de la banda terrorista que revaloriza, de forma retrospectiva, las declaraciones y guiños del presidente del Gobierno en los últimos meses, tachados por la oposición de ingenuidad política o algo peor, y acogidos a veces también entre sus partidarios con resignación, como muestra de su irrefrenable optimismo. Pero el comunicado de ETA del miércoles ha transformado el paisaje político. En la primera entrevista que concede tras la decisión de la banda, Zapatero considera que es necesario verificar ahora la decisión de los terroristas de abandonar las armas, pero dice que es "un punto de partida suficiente". Aunque es sábado, el presidente viste traje y corbata, en tonos azulados, igual que la camisa, para la entrevista con EL PAÍS, celebrada en el palacio de la Moncloa. Su discurso respecto al futuro del proceso de paz en Euskadi ha ganado peso y gravedad, si cabe. ¿Tiene una hoja de ruta en la cabeza? Asegura que la tiene. Hay un método y tres o cuatro ideas. Pero todo pasa por la unidad de los demócratas. Para empezar, el martes recibirá a Mariano Rajoy. La idea del presidente es convencer al líder del PP de que el momento político que vive este país, por lo que respecta al terrorismo y al proceso de paz en el País Vasco, tiene poco que ver con la contienda habitual entre partidos. Más bien recuerda, por su excepcionalidad, al tiempo histórico del inicio y consolidación del actual periodo democrático. Recién elegido secretario general del PSOE, en el verano de 2000, en su primera entrevista como líder de la oposición con el presidente Aznar, le prometió toda su colaboración en la lucha antiterrorista y le expresó su deseo de que bajo su mandato se pusiera fin al terrorismo de ETA. Seguramente confía en que el actual líder de la oposición le conceda el mismo aval.

 

Pregunta. ¿Qué hace de esta declaración de alto el fuego de ETA algo distinto de las treguas anteriores y concretamente de la de 1998?

 

Respuesta. Hay tres elementos. El primero, que es la primera vez que ETA hace un alto el fuego permanente, con el significado que ese término tiene, con la evocación manifiesta de lo que fuera la declaración del IRA en 1994. El segundo es la propia explicación del alto el fuego permanente, de la voluntad de abrir un proceso democrático. El lenguaje y los contenidos son inéditos en las expresiones de la banda terrorista. En tercer lugar, que es fruto de un proceso de tres años sin víctimas mortales, y, seguramente, de una reflexión profunda de todo lo que podemos llamar izquierda abertzale.

 

P. ¿Cuánto hay en esta declaración de exigencia del Gobierno y cuánto de proceso de maduración propio de la banda?

 

R. El marco de la exigencia del Gobierno es la resolución del Parlamento del debate sobre el estado de la nación de mayo. Es decir, una voluntad inequívoca de abandono de las armas. La expresión alto el fuego permanente necesita un contraste, una verificación de que eso representa la voluntad de abandono definitivo de las armas, pero es un punto de partida suficiente.

 

P. Se echa de menos alguna renuncia expresa a otras formas de violencia, como la extorsión económica, el recurso al vandalismo callejero, la kale borroka...

 

R. Es evidente que para el Gobierno son elementos sustanciales de la verificación de esa voluntad de abandono definitivo de la violencia. En la tregua de 1998 había una excepción expresa a lo que llamaban tareas de "abastecimiento". Ahora no está esa excepción expresa, hay una especie de silencio que desde luego el Gobierno tiene que comprobar que, en efecto, incluye cualquier tipo de actuación de las que ha venido haciendo habitualmente ETA.

 

P. ¿Se pueden descartar accidentes en este proceso?

 

R. No. Hemos manifestado que el proceso será largo, duro y difícil. Como todo el mundo puede comprender, estamos hablando de 40 años de violencia, de muchas personas implicadas en la violencia, y aunque mi deseo es que no haya ningún accidente, nadie puede descartarlo.

 

P. ¿Qué recomendaría a los empresarios, comerciantes y profesionales que han estado sometidos durante muchos años a la extorsión económica? ¿Qué deben hacer si vuelven a recibir una amenaza de esta naturaleza?

 

R. Es fundamentalmente el Gobierno quien tiene que intentar que eso no se produzca, garantizarles, como a todos los ciudadanos, la seguridad y la libertad, y que no sucedan exigencias de esa naturaleza. Tengo la expectativa de que eso puede haberse cortado. El Gobierno será muy firme con cualquier acto de naturaleza delictiva.

 

P. En su discurso de investidura usted habló del final del terrorismo como uno de los objetivos de esta legislatura. ¿Qué peso concede a la atrocidad del 11-M en este proceso de inflexión de ETA?

 

R. Es un factor más. No cabe ninguna duda de que el espanto llegó a una magnitud infinita con el atentado terrorista del 11 de marzo. Mi percepción es que hubo tanta repulsa social, cívica y moral a ese atentado en el País Vasco como en el conjunto de España, y que puso de manifiesto el radical sinsentido y la locura que supone matar a gente inocente.

 

P. ¿Qué sintió cuando recibió el primer mensaje de la organización terrorista diciendo que estaba dispuesta a abrir una nueva vía?

 

R. Pues lo que he expresado en muchas ocasiones. Que el fin de la violencia era el destino de ETA, y que eso exigía dar pasos determinantes. En más de un acto público en Euskadi dije que una vez que se ponga fin a la violencia, la democracia, todas las democracias, sabe dar pasos para cerrar problemas, incluso de la envergadura histórica que éste ha tenido.

 

P. ¿Recuerda qué sintió personalmente el día que leyó el primer mensaje de ETA en agosto de 2004?

 

R. Esos mensajes habían sido muy frecuentes, tanto en la etapa de Felipe González como en la de Aznar. He comprobado luego en conversaciones con dirigentes del PP que misivas de una u otra naturaleza eran frecuentes. Por tanto, tuve un 50% de escepticismo y un 50% de análisis serio de lo que podía representar.

 

P. Se ha tomado los meses que van hasta el verano para verificar la voluntad inequívoca de ETA de renunciar a la violencia. ¿Es suficiente?

 

R. Es un margen razonable para abrir el diálogo, y en su caso la negociación, con la banda terrorista si el conjunto de las fuerzas políticas así lo estiman conveniente. Si la decisión es la que todos esperamos, podremos comprobarla en poco tiempo.

 

P. Es obvio que la declaración del miércoles de ETA se ha fraguado en múltiples contactos con intermediarios. Eso ha llevado a algunos a hablar de una negociación encubierta...

 

R. El elemento fundamental para que hayamos podido llegar a esto es, sin duda alguna, la propia reflexión de ETA. Ésa es la condición primera de todas. En segundo lugar, sólo faltaría que el Gobierno democrático de un país, que es la octava potencia del mundo, con 44 millones de habitantes y un Estado de derecho muy serio, no tuviera capacidad de tener información y de saber que hay personas, muchas personas, cuya tarea hay que reconocer, que han estado empujando, que han estado influyendo para que ETA diera este paso.

 

P. Hay un momento preciso en el que usted cree que esto va en serio. ¿Podría situarlo?

 

R. Esto en parte corresponde a mi responsabilidad como presidente del Gobierno y a mi obligación de mantener reserva de la información de la que he dispuesto. Y creo que todo el mundo lo puede entender perfectamente. Ni siquiera es conveniente que diga en qué momento tuve la convicción de que podíamos estar en el principio del fin. Pero es verdad que todos los elementos que se han ido produciendo, especialmente desde el principio de 2005, han ido abonando esa idea, y creo haber tenido bastante prudencia para tener un alto grado de probabilidad de que podríamos estar en el principio del fin. Pero la parte más decisiva es lo que puede ser un diálogo entre el Gobierno y ETA. Digo que será la más decisiva porque en ella necesariamente tiene que haber el concurso de todas las fuerzas políticas y, muy especialmente, del Partido Popular. La historia demuestra en situaciones parecidas que llegar hasta el 70% o el 80% del objetivo es mucho más fácil que el tramo final. Por tanto, tenemos buenas condiciones para que sea el principio del fin, pero todavía nos falta un recorrido que exige gran inteligencia política, gran cautela. Y, claro, como presidente del Gobierno, también cuanto más apoyo tenga el Gobierno, pues mejor.

 

P. ¿Cuánto ha aprendido del proceso irlandés y de sus contactos con Tony Blair para abordar este proceso?

 

R. En todas las conversaciones que he tenido con Tony Blair hemos hablado siempre del terrorismo, de ETA, del IRA y de cómo fue el proceso. También he tenido dos conversaciones muy interesantes con Bertie Ahern, primer ministro irlandés. Y alguna información nos han ido aportando durante este tiempo. Hay tres conclusiones decisivas de la experiencia irlandesa. La primera es trabajar en un ambiente de discreción; la segunda, crear los mínimos vínculos de confianza, y la tercera, no pretender resolverlo todo en una etapa porque es prácticamente imposible. Tiene que ser paso a paso.

 

P. En el caso de Irlanda hubo una ruptura violenta de la primera tregua con dos asesinatos en Londres. Se interrumpieron las conversaciones durante meses hasta que el IRA volvió a declarar otra tregua. ¿Cómo se reconstruyó el proceso después de una ruptura tan abrupta?

 

R. Porque hubo siempre un hilo de comunicación más allá de lo que podría ser un accidente, en este caso tan grave como lo que ocurrió. Ésa es la reflexión que nos han trasladado. Siempre se mantuvo un hilo de comunicación y de mínima confianza.

 

P. ¿Qué espera de Mariano Rajoy en el encuentro del martes y qué le va a ofrecer usted?

 

R. Es evidente que la cooperación o colaboración entre los dos principales partidos es una de las claves del éxito para el fin de la violencia. Mi obligación es contar con Mariano Rajoy como si actuáramos en una misma línea y en una posición común. Tengo confianza en Mariano Rajoy para abordar este proceso. El momento político que se ha abierto después de la declaración de alto el fuego está más cerca de lo que, salvando todas las distancias, pudo ser el proceso de consolidación de la democracia que de la contienda política normal. Todos tendremos que tener altura de miras, generosidad y saber que trabajamos no pensando en las próximas elecciones sino en el futuro de este país y especialmente de Euskadi. Ayer por la noche recibí muchas llamadas de cómo la gente estaba en la parte vieja de San Sebastián en un estado de ánimo que no se recordaba, en un clima de serenidad, de esperanza. Eso tiene un alcance histórico.

 

P. En reuniones anteriores con Rajoy ha habido versiones discrepantes sobre la información que le ha facilitado. Incluso supuestas filtraciones a algún medio de comunicación han enturbiado el necesario clima de confianza. ¿Ha despejado todas las dudas a este respecto?

 

R. Cuando di la rueda de prensa en la que utilicé la expresión del principio del fin, es verdad que hablé de la confianza; luego me percaté inmediatamente de que no me había explicado bien. Yo no quise decir que no tuviera confianza en Rajoy. He repasado un poco cómo fue mi expresión y es verdad que era ambigua, que se podía entender de otra manera. Lo que quise decir es que él tenía que tener confianza en lo que yo le informaba y en la dirección que yo llevaba. Que si esa confianza no existía era difícil que pudiéramos entendernos y compartir la estrategia. Eso fue lo que quise decir. Es verdad que si luego intentas aclarar estas cosas es casi peor, pero realmente fue eso lo que quise decir. Las veces que hemos hablado antes del alto el fuego tuve la impresión de que era escéptico, y lo entiendo, pero no estaba cerrado del todo. Para que tuviera un análisis distinto de la situación era necesario que pasara algo como lo que ha pasado, la declaración de alto el fuego permanente de ETA. Diré que entiendo esa percepción: por la experiencia de las décadas anteriores y porque es imposible que pueda compartir exactamente las sensaciones y el conjunto de información que yo tengo como presidente del Gobierno. Me ha pasado incluso con gente de mi familia, personas que confían ciegamente en mí y que mantenían un fondo de escepticismo que se les notaba en los ojos. Yo creo que eso era lo que había hasta ahora. Es verdad que siempre, tengo que decirlo claramente, más allá de que hayamos tenido momentos duros en el Parlamento y en el debate público, como es conocido, hemos tenido una relación personal muy fluida. Y hemos hablado con mucha confianza todo el tiempo.

 

P. Algunos piensan que quizá sus proclamas de optimismo han podido perjudicar el proceso...

 

R. Yo siempre he actuado en política con el propósito de intentar anticipar por dónde tienen que ir las cosas, de intentar poner al país ante un horizonte que creía posible. Me parecía fundamental que la opinión pública supiera que estaba trabajando en esto, que estaba luchando por esto y que estuviera preparada por si teníamos la fortuna de poder vivirlo. No ha sido casual mi insistencia en los discursos a favor de la paz y de que existían posibilidades. Era un análisis racional, y buscaba también anticipar y preparar a la sociedad. Ahora digo que será largo, duro y difícil. Aunque todo el mundo pueda entender lo que se siente siendo el presidente del Gobierno y despertarme el viernes por la mañana sabiendo que miles de personas en Euskadi a partir de ese momento iban a vivir de una manera radicalmente distinta, que iban a sentir la vida de otra manera. Es una sensación intransferible. A pesar de que no puedo ocultar la emoción que eso me produce, estoy obligado a tener la cautela, la prudencia y la frialdad suficiente como para saber que lo que tenemos por delante es una tarea ingente.

 

P. ¿Tiene una hoja de ruta?

 

R. Sí claro, por supuesto.

 

P. ¿Podría adelantar algo?

 

R. En una entrevista en EL PAÍS, del 17 de octubre de 2004, ya respondí a la pregunta de si el Gobierno trabajaba en un plan para acelerar la disolución de la banda y dije que no debía ni podía anticipar ninguna eventualidad en ese terreno por pura lógica. Lo importante para ganar una batalla de esta naturaleza es no contar la estrategia.

 

P. O sea, que hasta ahora la única hoja de ruta que tenemos es su comparecencia en el Congreso.

 

R. Evidente. Pero hay tres o cuatro ideas fundamentales de esa hoja de ruta y un método. El método es la unidad de los demócratas, imprescindible, esencial. En estos momentos es el objetivo en el que más me voy a empeñar en esta primera fase. Hay tres puntos básicos. Primero, comprobar que estamos ante el fin de la violencia, de cualquier tipo de violencia. Segundo, que la política sólo se puede hacer desde la política y desde las reglas democráticas y desde las leyes; y que todo el mundo cabe en la democracia, todo el mundo que actúe democráticamente. Ésa es la grandeza de la democracia. Que tiene el alma y las reglas para integrar a todo el mundo que use medios democráticos para defender las ideas que quiera. Tercero, tenemos un aspecto fundamental que tiene que ver con todas las personas que han estado implicadas en las acciones terroristas, terreno que será lógicamente difícil, que llevará tiempo y que exigirá, de manera esencialísima, el concurso de todas las fuerzas políticas, de la opinión pública, de la sociedad y, por último, la tarea a plazo más largo, que es refundar la convivencia social en Euskadi.

 

P. Las encuestas, concretamente la que publicamos hoy, expresan un amplísimo apoyo social a que el presidente del Gobierno explore las vías para llegar a un final definitivo de la violencia y, simultáneamente, una enorme resistencia a adoptar medidas de gracia con quienes han cometido actos atroces...

 

R. Creo que es un poco prematuro hablar de esto. Nos va a llevar mucho tiempo hablar de estas cuestiones. No es aún tiempo de hablar de la reinserción, llegará a su momento. Eso supondrá que las cosas avanzan bien, pero no ha llegado ese momento y creo que sería muy poco apropiado que yo hiciera ningún pronunciamiento en ese sentido, aunque tengo un esquema en la cabeza, lógicamente.

 

P. En el comunicado ETA exige a los Gobiernos de España y Francia que pongan fin a la represión.

 

R. La democracia está capacitada para integrar a los que dejen atrás o rechacen la violencia, desde la propia democracia y desde el respeto a todas las leyes y a todas las reglas del juego. Por tanto, por supuesto que el Estado de derecho y el Estado en general va a seguir cumpliendo las obligaciones que tiene, y ojalá podamos en un tiempo razonable hablar de esto en otros términos, pero el Estado no ejerce represión, el Estado hace cumplir las leyes.

 

P. Arnaldo Otegi ha sido uno de los portavoces de la izquierda abertzale en ese proceso. Dentro de unos días va a comparecer ante un juez que podría eventualmente decretar su ingreso en prisión. ¿Sería esto un accidente?

 

R. No cabe duda de que Otegi ha venido manteniendo un discurso a favor de la esperanza de la paz, y es fundamental que la izquierda abertzale participe en el proceso de la paz. Pero hay que respetar las leyes y a los jueces, y la primera persona que lo debe hacer es el presidente del Gobierno. Todo el mundo puede pedir cosas y criticar al Gobierno, pero un Gobierno no puede influir en las decisiones de un juez.

 

P. Después de algunas contradicciones, Juan José Ibarretxe ha decidido al fin aplazar hasta después del verano la convocatoria de la mesa de partidos...

 

R. Los próximos días voy a hablar con el lehendakari. No creo que debamos tener unos plazos cerrados ni dar por certificada la metodología de las mesas, que en mi opinión está superada. Creo que la dinámica va a ser distinta. No me cabe ninguna duda de que en la medida en que el fin de la violencia se toque con las manos y que vaya acompañado por el compromiso de la izquierda abertzale con los métodos democráticos, eso producirá un nuevo escenario político, que deberá inspirarse en la búsqueda de un gran consenso de todas las fuerzas políticas para plantear el futuro político de Euskadi. Sólo con un gran consenso se podrá hacer que el nuevo escenario político que nazca del final de la violencia pueda dar futuro, estabilidad y convivencia.

 

P. El PP ya ha anticipado que no se sentará con Batasuna...

 

R. Antes he dicho que no creo que lo de las mesas sea el mejor concepto para lo que tenemos por delante. El PP es verdad que mantiene unas posiciones muy determinadas en Euskadi, pero creo que dependerá también de cómo evolucionen las cosas. Me voy a dedicar de manera muy especial para que en ese nuevo escenario político, tras lo que puede ser el fin de la violencia, con la izquierda abertzale jugando democráticamente, participe todo el mundo. No avanzaremos si no están todas las fuerzas políticas.

 

P. En 1998 ETA se dirigió exclusivamente a los nacionalistas para gestionar la tregua. Ahora interpela al Gobierno. ¿Quién va a dirigir este proceso?

 

R. ETA no es un elemento de referencia en el proceso político. Como es lógico, lo tienen que protagonizar y dirigir las fuerzas políticas, las que estén dentro de las reglas democráticas. ¿Quién tiene que tener más protagonismo? Creo que todos por igual. Es la manera de que se forje algo serio, sólido, para las generaciones futuras. Mi percepción es que hay un amplio sentimiento de responsabilidad colectiva. La mayoría de los actores políticos, por ejemplo, el PNV, que es un actor esencial en Euskadi, vienen actuando con un gran sentido de responsabilidad; quiero agradecerlo públicamente y creo que ese sentimiento hay que preservarlo.

 

P. La fiscalía de la Audiencia Nacional, bajo el mandato de Eduardo Fungairiño, se mostró en 1998 partidaria de aplicar la ley atendiendo a la nueva realidad social de un posible proceso de paz. ¿Eso vale para hoy?

 

R. Un principio del Estado de derecho establece que el presidente del Gobierno sólo puede dar un mensaje de confianza en los jueces, en los fiscales. Ésta es una democracia madura y sólida, que cuenta con grandes jueces. Estoy absolutamente convencido de que sabrán hacer las cosas bien, con la ley en la mano, y que son plenamente conscientes del momento que vivimos. Tengo absoluta confianza en cómo funciona la justicia en este país.

 

P. ¿Cómo se sintió ayer en la cumbre de Bruselas?

 

R. Tuve dos sensaciones. La primera es que a veces no somos conscientes desde nuestro país de la sensibilidad que hay y ha habido ante el terrorismo de ETA en toda Europa; y la segunda, que tal como se proyectó la noticia al mundo, había la convicción de que la declaración de ETA iba en serio. Ésa era la sensación antes de que comentara con nadie y de que agradeciera las palabras de Chirac. Yo fui incluso un poco más cauto; dije que era un gran principio, pero que había que tener prudencia y mucha cautela, porque queda mucha tarea para ver el final que todos deseamos

 

P. En Francia hay cerca de 200 presos de ETA. Por su territorio se mueve la cúpula de ETA. ¿Qué papel le toca a Francia?

 

R. Francia no ha hecho más que colaborar de manera absolutamente desinteresada y generosa con España en la lucha antiterrorista. Ahora tengo una oferta absolutamente renovada de colaboración plena. Me lo han dicho personalmente el presidente Chirac y el primer ministro Villepin, con el que tuve una reunión prácticamente dedicada a este tema.

 

P. ¿Qué querría decir hoy a las victimas del terrorismo?

 

R. A las victimas del terrorismo: memoria, comprensión y apoyo. Es verdad que ha habido algunas asociaciones que han sido muy críticas con el Gobierno, pero quiero que sepan que el presidente del Gobierno siempre ha comprendido su dolor y que desde ese dolor he entendido sus críticas. Estoy seguro de que estarán a la altura de las circunstancias. Una democracia debe a las víctimas un pacto de memoria, creo que es lo más importante.

 

P. En casi todos los procesos de pacificación que han terminado con éxito ha habido mediadores, facilitadores y verificadores. Así ha sido en Irlanda. ¿Serán necesarios aquí?

 

R. Sí.

 

P. ¿Qué le diría en este momento a Josu Ternera?

 

R. Igual que a todos los miembros de la banda, que piensen en el futuro y que la recuperación sólo es posible con la decisión de poner fin a la violencia y la esperanza de la paz. La fuerza que ha cambiado las cosas ha sido siempre la fuerza de la palabra, de la convivencia y de la democracia. La historia dice que la fuerza de las pistolas y del horror ha representado lo peor.

 

P. Usted ha definido este proceso como largo, duro, difícil. Al final de todo, y aun si acaba bien, será necesaria una tarea de reconstrucción moral de la sociedad vasca.

 

R. Llevará mucho tiempo. Tengo algunas ideas al respecto y algunas personas pensadas para que piloten esa iniciativa si llegamos a ese escenario.

 

P. Ha dicho antes que es prematuro hablar de medidas de gracia. En Irlanda del Norte las cárceles se vaciaron en muy pocos años...

 

R. Hay que combinar los principios de justicia, de responsabilidad por las acciones cometidas con el principio de reinserción. La vía en este punto será lo firmado en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo sobre reinserción. [El documento dice: "La política penitenciaria contemplará las formas de reinserción de aquellos que abandonen la organización terrorista y muestren actitudes inequívocas de arrepentimiento y voluntad de resocialización tal y como establece la Constitución"]. Creo que hay un buen pacto y a eso debemos de atenernos. Sería muy poco serio por mi parte ir más allá en estos momentos. Tenemos un camino largo para llegar a hablar en serio de posibles reinserciones.

 

P. Puede haber acercamiento de presos.

 

R. Acercamiento de presos no es reinserción, es política penitenciaria. Una cosa es la política penitenciaria y otra la reinserción. Es muy prematuro para hablar de ambas cosas, pero sobre todo de reinserción, que es un tema de una gran sensibilidad. Pero insisto en que la guía para este punto será el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

 

P. ¿Cómo se puede articular la vuelta a la legalidad de Batasuna, se ha planteado derogar la ley de Partidos?

 

R. El camino más lógico es que se proponga una nueva formación política que abiertamente deje atrás su justificación de la violencia. No hay que derogar la ley de Partidos, al contrario, hay que cumplirla mediante la renuncia a cualquier uso de la violencia.

 

P. ¿Se plantea un eventual adelanto de las elecciones?

 

R. En absoluto. Si me apura, más bien todo lo contrario. Siempre he tenido en la cabeza cumplir estrictamente los cuatro años de mandato en la medida en que tuviera el apoyo parlamentario suficiente. En principio, eso parece factible. Sería un acto manifiestamente irresponsable introducir un proceso electoral en medio de esta situación llamémosla histórica.

 

P. El proceso puede durar varias legislaturas....

 

R. Es posible, porque actualmente ya estamos en el ecuador de la vigente legislatura. Tenemos una gran tarea por delante: primero, el fin definitivo de la violencia; en segundo lugar, el reencuentro, la reconciliación en Euskadi, la refundación del espíritu de concordia, el que el futuro pese más que el pasado, el que toda una generación que ha vivido el drama del terror pueda explicar a los niños de Euskadi de hoy que eso fue una etapa de la que afortunadamente hemos salido, y que constituye un acto de orgullo del pueblo vasco el salir de esa etapa. Porque, en última instancia, quienes van a salir de eso, si los conseguimos, van a ser los vascos; son los auténticos protagonistas. Hay mucha gente, muchos vascos que hoy pueden estar en esa posición de contar a sus hijos con orgullo 'yo lo viví, yo pude contribuir a ello'.

 

 

 

 

Una entrevista de Javier Moreno, Jesús Ceberio y Luis R. Aizpeolea publicada en el diario EL PAIS el domingo 26 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Más entrevistas

Por Narrador - 11 de Abril, 2006, 2:55, Categoría: General

 

San Gil: "La única buena noticia es que el Estado venza finalmente a ETA"

 

En una entrevista publicada en LA RAZÓN, la presidenta de los populares vascos, María San Gil, se muestra más exigente que sus compañeros y dice que para que el PP brinde su apoyo al Gobierno "Zapatero debe comprometerse a no avalar la creación de mesas extraparlamentarias para negociar el nuevo marco jurídico del País Vasco, debe afirmar que los jueces y los fiscales seguirán actuando como lo hicieron con la tregua del 98, debe dar su palabra de que Batasuna no va a regresar a los ayuntamientos…". En su opinión, el alto el fuego anunciado por ETA "como tal no es una buena noticia" porque "la única buena noticia es que el Estado de Derecho venza finalmente a ETA". San Gil establece una relación directa entre la tregua de ETA y la definición de Cataluña como "nación" que se recoge en la reforma del Estatuto. "¿Alguien cree que el País Vasco va a aceptar ser menos? Aquí llevan treinta años reivindicando ser nación y esto se presenta como la gran oportunidad".

 

Garzón: "ETA no debe ganar esta partida"

 

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón sostiene en una entrevista publicada en ABC que, a pesar del alto el fuego declarado por ETA, "es absolutamente necesario que todas las instituciones, y particularmente el Gobierno, a través del Ministerio del Interior, y el Poder Judicial, hagamos lo que debemos. Es decir, sin que se altere para nada la línea de actuación del Estado de Derecho". "ETA no debe ganar esta partida", subraya Garzón, para quien la banda dice en su último comunicado "lo mismo, pero con otras palabras, de lo que siempre ha dicho". El magistrado dice que "no es correcto reclamar gestos a la Justicia" para favorecer el proceso de paz, y advierte que "sería como pedir que prevarique".

 

Eguiguren: "Los cimientos de este proceso de paz están muy bien construidos"

 

El presidente del PSE-EE, Jesus Eguiguren, reconoce en una entrevista concedida a EL CORREO que conversaciones no oficiales entre socialistas vascos y la izquierda abertzale han contribuido a facilitar la declaración de alto el fuego de ETA. Eguiguren dice tener una "fe ciega" en este proceso de paz, porque, según explica, "sus cimientos están muy bien construidos". Eguiguren reclama "un nuevo abrazo histórico entre vascos", se muestra optimista sobre el ritmo de los acontecimientos -"va a sorprender la rapidez con la que se van a curar las heridas"- y subraya que "en esta apuesta deben estar el PSOE, el PP, el nacionalismo y la izquierda abertzale". "Los vascos del PP tienen que implicarse en esta oportunidad", afirma.