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Para EL MUNDO está claro: 'Alto el fuego' a cambio de Autodeterminación

Por Sin Pancarta - 6 de Abril, 2006, 4:29, Categoría: General

De todas las informaciones que les hemos ofrecido, posiblemente el diario de Pedro Jota es quien menos explicación requiere. Su titular de apertura no solo acierta de pleno en la diana, además muestra la realidad. No hay ninguna paz (tampoco estamos en guerra), no hay voluntad de integración política, hay una reivindicación inalterable durante cuatro décadas. Primero se asesinó a sangre fría a más de 800 ciudadanos inocentes, ahora se ofrece una ‘tregua’, que no rendición, con el mismo y macabro objetivo. Empieza la danza pero recuerden quien baila con el diablo no cambia a éste, es a la inversa.

 

ETA declara un 'alto el fuego permanente' para conseguir la autodeterminación    

 

 

Reclama «construir un nuevo marco» en el que los ciudadanos vascos «tengan la palabra» y los estados español y francés lo acepten, «sin ningún tipo de limitaciones». Zapatero considera que se dan ya las condiciones para negociar con ETA y Rajoy le anuncia su apoyo siempre que «no pague un precio político».  Conde-Pumpido pide a los jueces que «valoren» la «nueva situación» antes de tomar medidas contra el entorno de ETA y las asociaciones judiciales dicen que seguirán aplicando la Ley

        

Angeles Escriva

 

MADRID.- El anuncio de la banda terrorista se hizo esperar meses, pero finalmente se produjo. ETA hizo pública ayer su decisión de declarar un «alto el fuego permanente» cuya vigencia se hará efectiva a partir de mañana y cuyo fin es lograr un proceso de autodeterminación. Y, una vez más, sus dirigentes demostraron su capacidad para administrar los tiempos, las tensiones y para rentabilizar su sentido de la oportunidad, y proclamaron sus intenciones un día después de que el Congreso aprobara en comisión la reforma del Estatuto de Cataluña.

 

Una mujer -es la primera vez que la organización emplea una portavoz- acompañada por otros dos encapuchados, y flanqueados por las banderas de Euskadi, Navarra y por el lema de ETA, compusieron la escenografía para un anuncio distribuido a media mañana entre varios medios.

 

Los términos del comunicado, inusualmente breve -Gara anunció la publicación hoy de una segunda parte, al parecer más dura-, no permiten dilucidar abiertamente si nos enfrentamos al momento histórico en el que ETA está anunciando que abandona la violencia, ni tampoco cuál es la letra pequeña, esto es, si cree haber conseguido algo a cambio.

 

Pero el texto encierra elementos que, al menos en su enunciado, parecen satisfacer la expectativas del Ejecutivo que, en los últimos meses, ha tenido información muy directa de las intenciones de ETA. De hecho, si en el 98 la tregua fue resultado de las negociaciones entre ETA y el PNV, en esta ocasión, el paso dado por la banda se produce después de las reuniones entre dirigentes del PSE y Batasuna, y tras los contactos indirectos entre la banda y el Ejecutivo.

 

Probablemente por ello el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, combinó ayer la llamada a la «prudencia» con el optimismo, incluso con una satisfacción disimulada, y se reafirmó en el camino que ha venido recorriendo hasta el momento, consciente de que puede resultar muy difícil para los populares explicar a la opinión pública cualquier gesto de oposición a los pasos que vaya dando si se confirma la ausencia de violencia.

 

En los términos generales planteados, la banda, una vez comunicado el «alto el fuego» -que oportunamente se hará efectivo el mismo día en el que Otegi ha sido citado a declarar en la Audiencia Nacional-, especifica que su «objetivo» es impulsar un proceso político en toda Euskal Herria cuyo fin es «construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como pueblo nos corresponden» y en el que puedan estar presentes todas las opciones políticas. Y determina que «al final, los ciudadanos vascos han de tener la palabra y la decisión sobre el futuro» y los estados español y francés deben respetar la decisión adoptada por los vascos.

 

En definitiva, ETA, grosso modo, plantea la superación del marco estatutario, la garantía de que Batasuna -o la izquierda abertzale- pueda llevar a cabo su ideario, la puesta en práctica del derecho de autodeterminación y el compromiso de que ambos Estados asumirán el resultado.

 

El problema sigue siendo saber si se trata de una simple sugerencia que, de no ser cumplimentada, no traerá consecuencias -con lo que puede ser obviada sin problemas-, de una amenaza encubierta, o de la propuesta previa realizada al Gobierno para llegar hasta este punto. Eso es lo que legitimaría o no los pasos que puedan darse a partir de ahora, independientemente de que puedan resultar efectivos.

 

Y mientras esto se concreta, llama la atención lo lejos que está la banda en este texto de las exigencias de «independencia» y de «construcción nacional» del 98 o de las condiciones ineludibles que ha venido estableciendo en sus últimos comunicados; incluso parece inexplicable, a la espera de la retórica que emplee hoy, que no se haya atribuido el mérito de la «crisis en la que se encuentra sumido el modelo de Estado».

 

En cualquier caso, las palabras elegidas ayer por la banda tienen su utilidad. Para que su propuesta resultase creíble, ETA estaba obligada a emplear una fórmula que superase la «tregua indefinida» anunciada hace 8 años, por primera vez, pero que finalizó cuando la banda consiguió rearmarse y comprobó que el Gobierno nacionalista no iba a proporcionarle lo que pretendía.

 

En esta ocasión emplea los términos «alto el fuego permanente».Fuentes procedentes de los contactos establecidos entre el PSE y Batasuna resaltan que se trata de la terminología utilizada por el IRA cuando decidió emprender su largo proceso de paz; que este «alto el fuego» incluye no solamente el fin de los atentados sino también el del terrorismo callejero y el cese de las amenazas al empresariado, y que «nace con la vocación de ser definitivo».«Si no se emplea el término 'definitivo' es porque esto implica la entrega de las armas y no estamos en esa fase», precisan, sabedores de que el anuncio final no se realizó en Irlanda hasta mediados de 2005.

 

Aseguran que, a pesar del intento de mimetizarse con el proceso irlandés, en el caso vasco «está garantizado» que no habrá un atentado de Omagh ni una escisión como la que se produjo con el IRA auténtico. Y añaden que los informes policiales internos que aseguran que un alto porcentaje de presos abogaba por «seguir» están equivocados, porque «desde el otoño todo está resuelto y la orden fue acatada por todos».

 

Los irlandeses realizaron una negociación entre partidos y otra entre los terroristas y el Gobierno. En este esquema se inspiró Anoeta y ése, como mínimo, el de fijar el procedimiento, va a ser, al parecer, el triunfo de la izquierda abertzale.

 

Ayer el presidente anunció que se tomaría su tiempo para analizar el texto y comprobar si se cumplen las condiciones para pedirle al Congreso autorización para iniciar, oficialmente, los contactos con ETA. Pero la mayoría de los partidos ya le han dicho sí.

 

Gaspar Llamazares (IU) anunció que «vamos a explorar el camino»; Carod-Rovira (ERC) solicitó que «nadie ponga impedimentos»; Iñaki Anasagasti (PNV) animó a que «no se mire con lupa» el texto de ETA para descubrir «intenciones ocultas», y el BNG avisó al Gobierno de que «va a contar con nosotros». Sólo el líder del PP, Mariano Rajoy, puso la condición de no realizar concesiones políticas.

 

De modo que si el presidente no considerara imprescindible el apoyo del mayor partido de la oposición para iniciar su camino, -aunque ya ha avisado de que se trata de un proceso largo en el tiempo- tendría, prácticamente, la vía expedita para abordar el asunto de los presos o de los militantes actualmente en libertad, de creerlo conveniente.

 

El anuncio de la banda también puede haber desatascado la incómoda situación política de los partidos vascos que llevan meses reuniéndose de forma discreta o secreta, según se trate, para poner en marcha la otra mesa propuesta en Anoeta, que no podía iniciarse oficialmente sin una declaración expresa del fin de la violencia, y que ha de abordar el grado de autogobierno del País Vasco. Es decir, el proceso que ETA dice querer facilitar en su comunicado.

 

El lehendakari, ayer, en un nuevo intento de recuperar el protagonismo en este foro, se puso en contacto con todos los partidos, incluida Batasuna. Precisamente esta formación es la que está más pendiente del crédito que se le dé al anuncio de la banda porque su futuro parece depender de ello.

 

 

Una información de Angeles Escriva publicada en el diario EL MUNDO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

El fruto de años de contactos del PSE

 

 

La política antiterrorista del Gobierno de Aznar sumió a la banda en una crisis que permitió a Zapatero un cambio en la estrategia        

        

MADRID.- El anuncio realizado por ETA es el fruto, sobre todo, de una política antiterrorista rigurosa que consiguió sumirla en una profunda crisis operativa y logró que su brazo político estuviese al borde de comprobar el fortísimo aislamiento social y político al que lleva la ausencia total en las instituciones.

 

Cabe recordar cómo los dirigentes del aparato militar llegaron a ser detenidos apenas mes y medio después de ser nombrados. O el profundo desasosiego en el que se vieron sumidos al comprobar que las Fuerzas de Seguridad desarticulaban comandos dispuestos a actuar. En cuanto a Batasuna, sus propios dirigentes reconocían en documentos internos hace dos años que su ilegalización les había creado unos problemas que ellos pudieron superar con su revitalización pública, pero que sus militantes expusieron en el proceso Bide Eginez. En los pueblos -aseguraron-, sin dinero y sin representación no hay forma de cohesionar a los simpatizantes que se desmovilizan.

 

De modo que es cierto que si la banda no ha cometido atentados mortales durante veintitantos meses es porque no ha tenido voluntad de hacerlo. Pero también lo es que se vio abocada a ello, y la mejor prueba la constituye el año sin asesinatos del Gobierno Aznar, al que no parecían querer favorecer.

 

El ascenso al Gobierno de los socialistas y el 11-M facilitaron a la izquierda abertzale la posibilidad de cambiar de estrategia, sobre todo, cuando sus representantes comprobaron que la vía abierta desde hacía ya cuatro años con Jesús Eguiguren, presidente del Partido Socialista de Euskadi, era efectiva.

 

Durante todo ese tiempo, las conversaciones tuvieron un alcance más que limitado, habida cuenta de que los socialistas estaban en la oposición, pero esos encuentros adquirieron entidad cuando Rodríguez Zapatero accedió al Gobierno, les dio el visto bueno e incluyó elementos en su estrategia, fruto de las conversaciones que se estaban produciendo, y cuya legitimidad podía ponerse en duda por dos razones: porque se mantuvieron mientras estaba vigente el Pacto Antiterrorista y porque fueron a más, mientras el Gobierno remitía al Congreso el texto en el que se comprometía a no dialogar con ETA hasta que no se pudiera comprobar que ésta abandonaba la violencia.

 

De modo que, cuando Batasuna, después de embarcarse en el Foro de Debate Nacional para salir de su aislamiento, anunció el acto de Anoeta, el presidente ya sabía cuál iba a ser la oferta que se iba a realizar: dos mesas, una entre el Gobierno y ETA para hablar de «asuntos militares», y otra para que los partidos abordasen la «normalización de Euskadi», en el entendido de que el problema es la falta de democracia y el nulo reconocimiento de los derechos del pueblo vasco.

 

La izquierda abertzale presentó como un gran avance que, por primera vez en su historia, Batasuna se encargase realmente de la parte política, pero Otegi, aquella noche, no explicó qué pasaría si no se le aceptaba el proceso, y pareció quedar claro -cuando trascendieron los papeles de Antza, el jefe del aparato político-, que la banda quería tutelar el proceso y había realizado una planificación hasta 2008 de los réditos que Batasuna podría obtener en una eventual negociación.

 

Los problemas de receptividad para Otegi por no condenar a ETA aquella noche fueron nulos, porque entonces ya había convencido a sus interlocutores de que la banda ya había decidido dejarlo y de que quien controlaba la mayor parte del entramado militar era Josu Ternera, todo un histórico que empezó a ser considerado como un posibilista .

 

Al mismo tiempo, en La Moncloa iba adquiriendo entidad otra tesis: era posible reducir la relevancia del PNV y del plan Ibarretxe mediante la pinza Gobierno-PSE con la izquierda abertzale. Fueron motivos suficientes para que el presidente, al recibir la misiva de Otegi explicándole la propuesta de Anoeta y asegurándole que era una oportunidad para la paz, le diera carta de naturaleza y convirtiera así al líder de la ilegalizada Batasuna en interlocutor.

 

El presidente, una vez más, sabía el contenido de la carta antes de recibirla. No en vano, los contactos del PSE con Batasuna se habían mantenido, a pesar de los atentados y de que ETA asegurase que pensaba seguir utilizando la violencia hasta conseguir sus fines: autodeterminación y territorialidad. Incluso un sector de los socialistas navarros se reunió con Barrena.

 

Empezó a tomar una relevancia inusitada el lenguaje gestual. Se sucedieron la resolución del Congreso, la anulación, de facto, del Pacto por las Libertades; el vaciamiento de la Ley de Partidos, o las declaraciones del propio presidente.

 

Según los muñidores del proceso, a medida que pasaba el tiempo se ponía a ETA a prueba. Se le advertía de que si se producía un atentado más, los socialistas dejarían de confiar en su buena voluntad. Hubo un par de ocasiones en las que pareció que se habían producido dificultades de comunicación. Tras el envío de unos paquetes bomba, uno de los interlocutores aseguró: «Estos van a ser los últimos y ésa será la prueba de que la cosa va bien». No fue así, pero los negociadores consideraron que eran meros desajustes.

 

Y lo cierto es que una de las primeras consecuencias de la nueva estrategia tuvo, desde el punto de vista del Gobierno, un resultado positivo: el plan Ibarretxe desgastó al PNV en las elecciones autonómicas y el lehendakari se vio en la necesidad de pactar ante la evidencia de que él no era el centro de la «solución al conflicto», como pretendía. En aquella época, cuando se preguntaba a algún consejero del presidente si la vuelta de ETA al Parlamento no era un precio excesivamente alto, éste respondía: '¿Y qué, si hemos anulado el plan y hemos disminuido al PNV?'».

 

Mesa política

 

La izquierda abertzale se enseñoreó de la escena pública vasca. Celebraba ruedas de prensa, convocó su congreso en Barakaldo a semejanza de Anoeta y organizó manifestaciones como la que respaldó a los asesinos de Baglietto.

 

En septiembre, este periódico publicó que se habían producido contactos indirectos entre el Gobierno y ETA. Tuvieron lugar antes del verano y en ellos las dos partes acordaron que, hacia el mes de octubre del pasado año, ETA realizaría un anuncio que permitiese la puesta en marcha de las mesas políticas y la legalización de Batasuna para que pudiera estar presente en las municipales de 2007. Los dirigentes de ETA adujeron «razones técnicas» para retrasar su anuncio, pero los miembros del Gobierno no perdieron la calma. El presidente aseguró saber algo que no reveló a la ciudadanía, pero que justificaba su optimismo sobre el proceso.

 

Los socialistas que conocen el proceso sostienen desde hace meses que a cambio, «simplemente», se les ha aceptado la «metodología» de las dos mesas de negociación. A pesar de que ETA ha venido insistiendo en que sus objetivos son irrenunciables, aseguran que la banda se va a conformar con que el Gobierno reconozca lo que se decida en la mesa de partidos «transversal»; respecto a la territorialidad, durante mucho tiempo se mostraron confiados en que la banda aceptaría una especie de institución compartida en los siete territorios. Y quedarían los presos, cuya salida escalonada dependerá de una sociedad que siempre se ha mostrado generosa.

 

Piensan que ETA no se atreverá a romper el proceso, porque sabe que sus bases no soportarán una decepción más. Y juegan con otro elemento: los terroristas son conscientes de que ningún Gobierno del PP estará dispuesto a llegar tan lejos como uno liderado por Zapatero. ETA y Batasuna así lo han argumentado en sus escritos, en los que dicen que el presidente cree que tiene la segunda legislatura garantizada si resuelve el Estatuto catalán y el problema vasco. Y han admitido que están dispuestos a dársela.

 

La pregunta que las víctimas del terrorismo plantean es: «¿Hacía falta todo esto en favor de una banda que había sido derrotada?» Los socialistas, responden: «¿Y si no lo hubiéramos intentado y hubiera habido un muerto más?» De todos modos, «¿quién se va a acordar de los medios si el fin es el esperado?».

 

HITOS

 

Las conversaciones del PSE tuvieron un alcance limitado hasta que Zapatero accedió al Gobierno y les dio el visto bueno.

 

En septiembre este periódico publicó que se habían producido contactos indirectos entre el Ejecutivo y ETA y que ésta iba a realizar un anuncio.

 

Los terroristas son conscientes de que ningún Gobierno del PP está dispuesto a llegar tan lejos como uno liderado por este presidente.

 

 

Una información de Fernando Garea publicada en el diario EL MUNDO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Las elecciones municipales de 2007, objetivo de Batasuna  

 

 

Batasuna tiene un objetivo muy concreto y con fecha muy tasada: las elecciones municipales de 2007.

 

El entorno de ETA, con cualquiera de los nombres que ha usado, tiene especial interés en poder concurrir a esos comicios y volver así a los ayuntamientos. De hecho, una de las consecuencias de la Ley de Partidos que más daño les hizo fue la de sacarles de las corporaciones locales, ya que suponía renunciar a una cuota importante de poder, de capacidad de movilización en cada pueblo y, sobre todo, a la enorme cantidad de recursos económicos que manejaban sus alcaldes y concejales. La Ley de Partidos permite ilegalizar candidaturas que amparan el terrorismo, pero, obviamente, si éste no existe, es imposible impedir que concurran a las elecciones.

 

Además, el Gobierno asegura que, a diferencia de lo que ocurría hasta ahora, Batasuna tiene cierta autonomía respecto a ETA o, en el peor de los casos, no está sometida. La clave está en el poder de José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera.

 

 

Una información de Fernando Garea publicada en el diario EL MUNDO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Un comunicado que provocó lágrimas, brindis y esperanza

 

 

MADRID.- El Congreso de los Diputados es un sitio especial para vivir cualquier situación política. Todo se siente con más intensidad, con más emoción, con más pasión. Y, ayer, con un anuncio de «alto el fuego permanente» de ETA, se desbordaron los sentimientos más que en ninguna otra ocasión.

 

Hubo muchas lágrimas de emoción. De diputadas vascas y navarras. De jefas de prensa de partidos políticos. De diputados que se derrumbaban ante la segunda pregunta. La gente lloraba a la mínima de cambio.

 

Si en la tregua declarada por ETA en la etapa de José María Aznar como presidente del Gobierno hubo expectación, ayer, sobre todo, hubo emoción.

 

«Dale un abrazo enorme a Zapatero de mi parte. Dile que lo haga bien, por favor, que esta vez salga bien», le decía una diputada socialista navarra a un alto cargo de La Moncloa, segundos antes de ponerse a llorar como una Magdalena tras recibir un SMS de un tal Koldo.

 

Era el sentimiento generalizado. Eduardo Madina también tenía la sensibilidad a flor de piel. «Estoy como todos los vascos, con un nudo en la garganta», decía en los pasillos del Congreso sin querer y sin poder añadir nada más.

 

Parecida sensación era la de Emilio Olabarría. El diputado del PNV no podía disimular su satisfacción. «Esta vez, va a ser que sí, esta vez es de verdad», dijo antes de brindar por la paz con un grupo de parlamentarias que ni eran de su partido. Luego, en los pasillos, la palabra más dicha era «esperanza». Por un día, el debate partidista quedó en un segundo plano en líneas generales, y el PP estuvo a la altura.

 

Hasta al diputado de ERC Josep Andreu no le importaba que el debate del Estatuto catalán pasara a un segundo plano. «Estoy contento, lo que ha ocurrido es muy importante».

 

 

Una información de Manuel Sanchez publicada en el diario EL MUNDO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Presos de ETA reciben con cánticos el anuncio de alto el fuego

 

 

MADRID.- Los casi 500 presos de la organización terrorista encarcelados en España reaccionaron de diferente manera ante el anuncio de alto el fuego de los terroristas. Los abrazos, cánticos y llamadas a familiares se multiplicaron durante la mañana de ayer. Pero también hubo mucha indiferencia sin disimulos.

 

En algunos centros, según fuentes penitenciarias, algunos destacados miembros se comportaron desde primera hora de la mañana de forma diferente, lo que hace sospechar que podían saber por anticipado el anuncio de ETA.

 

En cualquier caso, la palabra euforia entre este colectivo no es la que sirve a los funcionarios para definir la reacción de los presos. Más bien, la describen como alegría contenida.

 

Las fuentes consultadas por este periódico explicaron que, en la prisión de Jaén, varios etarras no quisieron salir al patio y se quedaron, desde primera hora, pendientes de la televisión. Esos presos no se pierden ni un solo día las horas de patio.

 

En la prisión salmantina de Topas, la alegría de los internos se transformó en cánticos. «Hator, hator, mutil etxera» (volver a casa muchachos) recorrió los pasillos del recinto penitenciario.

 

Las llamadas de los presos a sus familiares se multiplicaron durante la jornada de ayer. En la prisión granadina de Albolote también se produjeron estos cánticos.

 

Según las mismas fuentes, fue importante el número de presos de ETA que ayer no reaccionó de ninguna manera al anuncio de la organización terrorista. Indiferencia fue la palabra utilizada por los funcionarios consultados por este periódico. La Dirección General de Instituciones Penitenciarias, añadieron, pidió a los centros que realizaran un seguimiento preciso de cómo recibían los presos la noticia.

 

 

Una información de Fernando Lazaro publicada en el diario EL MUNDO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.