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Reacciones Institucionales recogidas por ABC

Por Narrador - 4 de Abril, 2006, 4:50, Categoría: General

 

Zapatero admite que hablará con ETA, pide apoyo a Rajoy y ahora dice que confía en él

 

 

El presidente del Gobierno pide «cautela», se compromete a actuar «con calma», reclama la «unidad de todos los partidos» y también llama a Ibarretxe a Moncloa

        

MADRID. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acogió ayer el comunicado de ETA con un optimismo que mucho se cuidó de disimular en público, pero que de modo más o menos contenido sí se observaba en su entorno más próximo. Era una de las noticias que Zapatero anhelaba y por eso hizo valer ayer con mucha intención sus palabras de semanas atrás: «Podemos estar en el inicio del principio del fin de la violencia».

 

De hecho, Zapatero reprodujo ayer esta expresión que tantas críticas le valieron cuando en una medida declaración institucional pronunciada en el Congreso -no en La Moncloa- apeló a «la cautela, la calma y la prudencia» para manejarse en una negociación con ETA que, ya no ocultan fuentes del PSOE, va a producirse de forma inexorable. No en vano, el Gobierno ha pasado directamente de hablar de «expectativas» a hacerlo de «proceso».

 

De todos modos, la precaución aconsejó ayer a Zapatero no sacar más pecho del imprescindible. «Se ha puesto el tablero, pero ahora falta lo más difícil, la partida», reconocían fuentes socialistas. Los mensajes de Zapatero y del PSOE fueron en cuatro direcciones: al manido argumento de acentuar la «cautela», el presidente del Gobierno añadió otros tres: primero, está decidido a explorar «con seguridad y responsabilidad» el «camino» que le abre ETA y por tanto admite implícitamente que va a negociar. En segundo lugar, Zapatero apela a lo que denominó «concurso máximo de voluntades» o «tarea común», un llamamiento a la «colaboración» que particularmente personalizó en el líder de la oposición, Mariano Rajoy, de quien dijo hace un mes que «no confío en él». Y en tercer lugar, adujo que durante el «proceso» -«largo, difícil y duro», volvió a pronosticar- tendrá permanentemente presente «la memoria de las víctimas» y la labor de las Fuerzas de Seguridad.

 

Si por la mañana un comunicado del PSOE que hablaba de la «buena noticia» instaba a la «unidad más que nunca de todas las fuerzas democráticas», por la tarde, en el Pleno de control al Gobierno, ayer convertido en una improvisada «toma de posiciones» sobre el anuncio de ETA, Zapatero emplazó en reiteradas ocasiones a Rajoy a respaldarle. «A este proceso estamos todos convocados y obligados»; «tengo el convencimiento de que antes nos unía el espanto ante el horror y espero que ahora nos una la esperanza»; o «nos han separado muchas cosas (...), pero créanme, tengo la máxima confianza en ustedes», son algunas de las expresiones que Zapatero empleó para tratar de atraerse a Rajoy. Incluso, aludió al PP en tono conciliador como «demócratas que han luchado por el fin de la violencia».

 

Zapatero despachaba con «MAFO»

 

Zapatero, que ayer conoció el comunicado etarra cuando despachaba en Moncloa con el nuevo consejero del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, telefoneó de inmediato a Rajoy. Nada trascendió de lo que hablaron, pero acordaron reunirse el próximo martes en Moncloa. Una reunión que Zapatero percibe como la superación del Pacto Antiterrorista y en la que ofrecerá a Rajoy «la máxima información y colaboración». Este encuentro con Rajoy -el último fue el pasado 5 de septiembre, cuando discreparon sobre la evolución del Estatuto catalán y la reforma del modelo de Estado- dará pie a una cita posterior de Zapatero con Juan José Ibarretxe y representantes de otros partidos.

 

Además de asumir el «compromiso» de lograr «esa unidad de todos los partidos para que este camino concluya con el deseo mayoritario del fin de la violencia», en su declaración institucional Zapatero dejó entrever que no aceptará pagar un «precio político» porque todo quedará supeditado a la «legalidad»: «En ese proceso que tenemos por delante iré con calma, con prudencia, cubriendo cada etapa y cada paso con el máximo concurso de las fuerzas políticas y, por supuesto, siempre en el ámbito de la democracia y la legalidad».

 

La incógnita que Moncloa eludió despejar es si el comunicado de ETA cumple con los condicionamientos impuestos por el Gobierno -abandono definitivo e incondicional de las armas- o con los requisitos de la resolución declaración del Congreso de mayo pasado. «¿Se dan las condiciones para pedir al Congreso la autorización para dialogar con ETA?», se le preguntó a Zapatero. «Me tomaré mi tiempo -fue su respuesta-. Es esencial para caminar con seguridad y responsabilidad». Sólo dejó claro que no se quiere precipitar. «Durante ese tiempo, y hasta que comparezca, si es que se dan las condiciones -matizó con pies de plomo-, hablaré con todas las fuerzas políticas». Este es el paso inmediato. De los siguientes... «ya habrá tiempo de hablar», concluyó el PSOE.

 

 

Una información de Manuel Marín publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Rajoy cree que es una «pausa» y ofrece apoyo a Zapatero para no pagar precio político

 

 

El líder de de los populares subraya que ETA «reafirma su voluntad de seguir existiendo, no se arrepiente de nada y no pide perdón a las víctimas del terrorismo»

        

MADRID. La noticia le llegó al líder del PP en plena presentación de un libro sobre la historia de su partido y en compañía de José María Aznar y Manuel Fraga. Ocurrió tan sólo unos minutos antes de que el comunicado etarra fuera de dominio público, aunque la fuente informativa no fue el Gobierno. La llamada del jefe del Ejecutivo se produjo después y ambos dirigentes acordaron verse con más tranquilidad. Ya por la tarde, decidieron una cita para el próximo martes.

 

Rajoy leyó la declaración oficial del PP de vuelta a la sede (sin admitir preguntas), y su tono contrastó con los parabienes que otras fuerzas políticas expresaban a la misma hora. Después de mostrarse decepcionado por el hecho de que ETA no haya anunciado su disolución y el fin de sus actividades criminales, indicó que no se trata más que de «una pausa» y, lo que es peor, supone, por parte de los asesinos, «reafirmar su voluntad de seguir existiendo, no se arrepienten de nada y no piden perdón a las víctimas del terrorismo», que eran las tres condiciones que el PP establecía para creerse el «inicio del principio del fin» que anunció hace semanas el jefe del Ejecutivo.

 

Además de abogar por que continúe la acción de las Fuerzas de Seguridad del Estado, del Poder Judicial y de la Administración penitenciaria, ofreció su colaboración al Gobierno en el marco del Pacto Antiterrorista para que no se pague «precio político» alguno a cambio de la paz. El líder del PP reiteró estos argumentos durante la sesión de control al Ejecutivo, ante Zapatero, para lo que hubo de cambiar su pregunta, referida al Estatuto catalán.

 

Fuentes del PP indicaron a ABC que «en el comunicado están las exigencias de siempre de ETA; la novedad es que Zapatero lleva más de un año preparando un escenario de negociación con las cesiones ya conocidas». Así se expresó un destacado dirigente, que resumió el absoluto escepticismo del principal partido de la oposición ante el movimiento de la banda. «Como no nos han contado nada, no podemos ir más allá. Por supuesto que si Zapatero nos convence de que les va a engañar, que no admitirá pagar precio político alguno, estamos dispuestos a apoyar el presunto proceso, pero nos tememos lo contrario».

 

A escuchar

 

En el PP advierten de que, al margen de que Rajoy acuda a La Moncloa, es urgente la convocatoria del Pacto Antiterrorista precisamente para reafirmar el principio suscrito entre el PP y el PSOE en su día, según el cual los terroristas no obtendrían rédito alguno de su actividad criminal, tampoco cuando se vieran obligados a dejarla.

 

Rajoy se reunirá, pues, con el presidente del Gobierno dispuesto a escucharle, pero también decidido a dejar claro que no tiene que haber margen de cesiones políticas a la banda como las apuntadas en el comunicado, desde la exigencia de un nuevo marco político a lo que la banda llama «territorialidad», dado que hay las mismas alusiones de siempre a la anexión de parte del sur de Francia.

 

En todo caso, frente al tono pesimista del comunicado de Rajoy y el escepticismo de muchos de sus dirigentes expertos en la materia, hubo también en el PP quien no dudó en calificar de «buena noticia» el alto el fuego de ETA. Este fue el caso de Alberto Ruiz-Gallardón; del presidente del Ejecutivo balear, Jaume Matas, y del presidente del PP gallego, Alberto Núñez-Feijóo.

 

 

Una información de C. de la Hoz y A. Collado publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Prudencia en la Cámara Baja

 

 

La tregua de ETA eclipsó cualquier otro asunto durante la sesión de control al Gobierno. La nota más destacada fue el debate «de guante blanco» que mantuvieron Rajoy y Zapatero. De todas formas, los populares no terminan de creerse los elogios del jefe del Ejecutivo al PP

 

MADRID. Jornada peculiar la vivida ayer en el Congreso de los Diputados. La tregua de ETA eclipsó cualquier otro asunto durante la sesión de control al Gobierno de la Cámara Baja. Como era previsible, las intervenciones de los líderes giraron en torno a ello y siempre con un denominador común: la cautela y la prudencia con las que los grupos parlamentarios se tomaron el alto el fuego de la banda terrorista.

 

La nota más destacada de la sesión fue el debate «de guante blanco» que protagonizaron el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, que aparcaron las diferencias que han mantenido en los últimos meses a cuenta de la lucha antiterrorista. La idea-fuerza que lanzó Rajoy ante el Pleno del Congreso fue que su partido apoyará al Gobierno si es para no pagar un precio político a los terroristas, mientras Zapatero prometía a los populares «la máxima información».

 

Elogios de Zapatero al PP

 

«Créanme -dijo el jefe del Ejecutivo al presidente del PP-, tengo confianza en ustedes, que han luchado mucho por el fin del terrorismo, que han sabido mantener principios de libertad, democracia y Constitución. Lo he dicho en muchas ocasiones: para el Gobierno, para la inmensa mayoría de la Cámara, para toda la sociedad española, quienes representan a un número tan importante de ciudadanos son esenciales para que este proceso concluya como todos deseamos».

 

Las palabras del jefe del Ejecutivo fueron acogidas con desconfianza por las bancadas del primer grupo de la oposición. Terminado el debate entre Zapatero y Rajoy, los diputados del PP hacían corrillos con los periodistas en los pasillos de la Cámara para comentar que las afirmaciones del presidente del Gobierno no casan con la manera con que ha gestionado hasta ahora la lucha contra ETA. Los parlamentarios populares se encargaron de recordar a los medios informativos el comportamiento de Zapatero con Rajoy y la nula información que el Gobierno ha suministrado al principal partido de la oposición desde que se dio por enterrado el pacto antiterrorista.

 

Distinto fue el discurso de los grupos minoritarios, que se lanzaron ante el Pleno del Congreso a dar su apoyo incondicional al presidente del Gobierno. Las minorías -que, hasta la fecha, han obtenido más información del Ejecutivo sobre la lucha antiterrorista que el PP- hablaron de «momento histórico» y aplaudieron la labor de los socialistas. El portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, comprometió el apoyo de los nacionalistas catalanes al Gobierno de Zapatero en su búsqueda del final del terrorismo, «incluso si fracasa». Eso sí, aconsejó «prudencia» al Ejecutivo.

 

El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, aseguró que el de ayer fue «un día de esperanza», que supone «una victoria de la paz sin vencedores ni vencidos». Llamazares recordó que el Gobierno tiene «legitimidad para dirigir la política antiterrorista y el proceso de paz», achacó la nueva situación a la resolución aprobada en el Congreso y sentenció que «si el alto el fuego se convierte en un desarme, habrá que desarmar también la legislación de excepción», en referencia a la ley de partidos que ilegalizó a Batasuna.

 

Mientras tanto, el diputado del PNV José Ramón Beloki aprovechó su intervención ante el Pleno para proclamar la apuesta «activa y generosa» de su grupo por la «esperanza» creada tras el alto el fuego de ETA.

 

 

Una información de J. L. Lorente publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Conde-Pumpido hablará de «la nueva situación» con el fiscal-jefe en funciones de la Audiencia

 

 

El Pleno del CGPJ acuerda por unanimidad no hacer valoraciones y su portavoz recuerda que los jueces seguirán actuando con independencia y sometidos a la ley

        

MADRID. El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, analizará con el fiscal-jefe en funciones de la Audiencia Nacional, Jesús Santos -con quien despacha cada semana-, el efecto que la «nueva situación» creada por el alto el fuego de ETA puede tener en la posición del Ministerio Público ante la petición de medidas cautelares. Fuentes de la Fiscalía aseguran que «a día de hoy» esto no se traduce en un cambio de criterio en relación con el batasuno Arnaldo Otegi, de cuyo ingreso en prisión provisional por los actos violentos de la huelga celebrada en el País Vasco el 9 de marzo Conde-Pumpido se mostró públicamente partidario la pasada semana. En declaraciones a la Cadena Ser, el fiscal general aseguró que cualquier decisión debe ir precedida de «una reflexión serena».

 

El Pleno del Consejo General del Poder Judicial acordó por unanimidad no hacer valoraciones. Su portavoz, Enrique López, puntualizó que los jueces «harán su trabajo, hoy como siempre, sometidos al imperio de la ley» y «salvaguardados por la independencia que garantiza la Constitución». En el mismo sentido se expresaron fuentes de la Audiencia Nacional, donde se tramitan seis causas contra el entorno de ETA:

 

EKIN. El juicio se celebra desde el pasado 21 de noviembre. Los 55 acusados se enfrentan a penas que van de 10 a 51 años de prisión por pertenencia o colaboración con ETA.

 

Jarrai. Ya juzgada, esta causa se refiere a la trama juvenil de ETA. La sentencia ha sido recurrida ante el Tribunal Supremo por la AVT y por el fiscal, en cuya opinión la Audiencia Nacional debió condenar por delito de terrorismo, y no por asociación ilícita.

 

Egunkaria. La Audiencia Nacional confirmó hace unas semanas el procesamiento contra siete fundadores y promotores del periódico, que según el instructor estaba subordinado a ETA. Entre ellos se encuentra Xabier Alegría, el principal acusado de EKIN.

 

Gestoras. El fiscal pide 10 años de cárcel por pertenencia a organización terrorista para los 27 acusados. Existen indicios de que esta asociación ilícita intercedía entre ETA y sus presos.

 

Udalbiltza. En esta causa hay 21 procesados (Xabier Alegría entre ellos), por integración en organización terrorista y allegamiento de fondos. Está pendiente de que el fiscal califique.

 

PCTV/EHAK. En estas diligencias, el juez ordenó prisión con fianza para, entre otros, Juan José Petrikorena.

 

Batasuna/herriko-tabernas. En este sumario, que cuenta con 45 procesados, se investiga la financiación de ETA a través de las herriko-tabernas, controladas por la ilegalizada Batasuna.

 

 

Una información de N. V. / N. C. publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

La Iglesia dice que «no es suficiente»

 

        

La Conferencia Episcopal, a través de su portavoz, Juan Antonio Martínez Camino, indicó ayer que los obispos se «alegran» por el anuncio de alto el fuego permanente anunciado por ETA, aunque consideran que «no es suficiente» y reclaman la «disolución y desaparición» de la banda terrorista.

 

Juan Antonio Martínez Camino se alegró de que «los terroristas hagan pública su voluntad de no matar; suponemos que también la de no extorsionar y no seguir ejecutando acciones terroristas».

 

 

Una información de J. Bastante publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

El presidente anunció a ABC que ETA no seguiría el esquema de otras ocasiones

 

 

En una entrevista concedida a ABC y publicada el pasado 19 de febrero, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ya anunció, hablando de una posible declaración de la banda terrorista ETA, que si esa expectativa llegara, «compareceré en el Parlamento y pediré su autorización para el proceso determinante y decisivo, que será largo; y, por supuesto, exigirá el concurso de todas las fuerzas políticas, y de manera especial y singular del Partido Popular».

 

Zapatero, que pronunciaba estas palabras para ABC el mismo día en que se cumplieron mil sin asesinatos de ETA, subrayaba que, de llegar el momento, «me parece -decía- que seré el primer presidente que lo haga ante una situación de este tipo». Y precisaba que lo hará «cuando el Gobierno considere que hay elementos suficientes que nos hagan tener conciencia seria, rigurosa, de que es posible ver el fin dialogado de la violencia».

 

En varias ocasiones durante la entrevista, el jefe del Ejecutivo también reclamó la singularidad de este momento y la no confusión con ocasiones anteriores. «No debemos trasladar los esquemas de otras ocasiones históricas, que no llegaron a buen puerto», pedía. «Insisto: no pensemos en los protocolos del pasado. Estamos en una circunstancia nueva».

 

 

Una información publicada en el diario ABC el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.