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La sociedad vasca retratada por EL PAIS

Por Narrador - 3 de Abril, 2006, 5:48, Categoría: General

 

Una alegría hacia adentro 

 

 

La noticia del alto el fuego fue vivida en las calles del País Vasco con una esperanza no exenta de escepticismo

 

San Sebastián - ETA no suele dar buenas noticias. Por eso, y también por carácter, los vascos celebraron el anuncio de alto el fuego hacia adentro, sin señales visibles de euforia, con una esperanza no exenta de escepticismo. Los límites, por arriba y por abajo, los marcaron Odón Elorza y María San Gil. Al alcalde socialista de San Sebastián le faltó tiempo para descorchar una botella de cava catalán y brindar con los concejales de todos los partidos. Sólo faltaron los del PP, que aguardaban una declaración de intenciones de quien hasta hace poco fue su portavoz y ahora es la presidenta del partido en el País Vasco. Cuando habló, San Gil dejó claro que ella no tenía nada que celebrar: "Zapatero necesita que ETA le dé argumentos para seguir defendiendo lo que está defendiendo y ETA necesita que Zapatero siga en La Moncloa...".

 

La mayoría, no obstante, optó por una alegría prudente. De forma muy especial quienes todavía ayer caminaban de un lado para otro seguidos muy de cerca por sus guardaespaldas. Hace dos años, en vísperas de las elecciones generales, Patxi Elola, concejal socialista de Zarautz (Guipúzcoa) y jardinero de profesión, declaró a este periódico: "El día en que todo esto acabe, yo quiero estar vivo". Lo decía para explicar por qué él y tantos otros -más de 3.000 personas en el País Vasco y Navarra- aceptaban vivir en libertad vigilada, sin atreverse siquiera a bajar la basura o a comprar el pan sin la mirada protectora de sus escoltas. Ayer, Patxi Elola no ocultaba su alegría. Se vislumbraba el final de ETA y él seguía vivo. Quizás este verano pueda disfrutar de la playa de Zarautz por primera vez a solas con su hijo de nueve años.

 

No todo el mundo, sin embargo, pudo ayer asociar la noticia a la palabra futuro. Desgraciadamente, para las familias de las víctimas el anuncio de ETA llegó demasiado tarde. En el caso de Pilar Ruiz, la madre de Joseba Pagazaurtundua, tres años tarde. O 25 años en el caso de Javier Urquizu, el hijo de un farmacéutico asesinado en Durango en 1980. Ellos tenían ayer otra pena añadida. Los asesinos de sus seres queridos aún no han sido detenidos y temen que la paz que a ellos no les llegó a tiempo sí les alcance a sus verdugos.

 

"Durante décadas", explicó Javier Urquizu, "las víctimas hemos tenido un comportamiento intachable, generoso, cívico, humano y ejemplar. Hemos respetado siempre los valores de convivencia en democracia, hemos confiado en el Estado de Derecho y aguantado -sobre todo en el País Vasco- lo inimaginable. Ya no podemos dar más sin traicionar y ofender a la memoria de tanta gente asesinada cobardemente".

 

No sólo las víctimas, al recibir la noticia, echaron ayer la vista atrás. En lo primero que pensó Roberto Lertxundi, médico y antiguo dirigente de Euskadiko Ezquerra, fue en los mil muertos de ETA. "No voy a abrir una botella de champán porque no es un momento de euforia como cuando murió Franco". Para Lertxundi, el alto el fuego, aunque esperanzador, llega demasiado tarde. "Es una victoria amarga, después de un tiempo muy largo, con mucho dolor y daño. Nos coge un poco agotados. ETA tiene que pedir perdón, aunque lo haga con la boca pequeña".

 

La mañana transcurrió entre mensajes y análisis apresurados. Un juez, escoltado como todos sus colegas en el País Vasco, escribió un correo electrónico a un amigo con una línea que, a la espera de análisis más sesudos, resumía la sensación de alivio general: "Hoy somos un poco más libres".

 

Lo es, desde luego, un empresario que el pasado domingo mostraba en este periódico su angustia ante el acoso continuo al que le viene sometiendo ETA. Ha recibido en 10 años tres cartas exigiéndole el pago del llamado impuesto revolucionario. Y, hace sólo unas semanas, la organización terrorista colocó una bomba en su empresa. La noticia del alto el fuego le llegó cuando valoraba muy seriamente ceder a la extorsión para comprar un poco de tranquilidad. "La verdad", decía ayer con una alegría sin disimulo, "es que me ha venido Dios a ver. Y no es que esté seguro de que ETA vaya a dejar de pedir el impuesto, porque no lo ha hecho en otras treguas, pero al menos sé que mi familia no va a sufrir un atentado, y eso era últimamente lo que más me preocupaba".

 

En este sentido, ayer quedó claro que las organizaciones empresariales vascas no las tienen todas consigo. Si bien todas mostraron su alegría, a renglón seguido advirtieron de que la paz no será creíble si continúan "los chantajes, las amenazas y la extorsión". De hecho, el anuncio de ETA se produce sólo unos días después de que los empresarios denunciaran una nueva oleada de cartas amenazantes para ellos y sus familias. No obstante, las cámaras de comercio vascas prefirieron ayer apostar por la esperanza: "La consecución de la paz será un hito histórico de la máxima importancia económica positiva para Euskadi y para España".

 

A los buenos augurios se le unieron también análisis de urgencia, intentos de ir más allá de las escasas líneas del comunicado difundido por ETA. Un buen conocedor de ese mundo es Txema Montero, abogado, ex dirigente de Herri Batasuna y en la actualidad director de la Fundación Sabino Arana, cercana al PNV. "Se puede ser más optimista que en las anteriores treguas, porque no pasa desapercibida la expresión alto el fuego permanente. Es una paradoja", explicó, "porque el alto el fuego no tiene que ser permanente, pero ese retorcimiento lingüístico indica que en el fondo están diciendo que es algo más, una cosa nueva".

 

A Montero, que fue expulsado de Herri Batasuna después de que criticara el atentado de Hipercor, no le pasó ayer por alto la preocupación de ETA por la situación legal de su formación política. "Si ellos vinculan el alto el fuego con la legalización de Batasuna parece entenderse que saben positivamente que si vuelven a las andadas Batasuna no va a ser legal o volverá a ser ilegalizad, y esto refuerza el carácter más estable y definitivo del alto el fuego". Y se atrevió a ofrecer una clave: "A ETA le interesa tener suficiente tiempo para que Batasuna sea legal en las elecciones municipales y forales de 2007 y poder gestionar políticamente la tregua para esa cita. Y también al Gobierno le interesa gestionarlo electoralmente para 2008".

 

Hacía muchos años que Estanis Amuchástegui no recibía una buena noticia en esta época. Los meses de febrero y marzo son especialmente malos para los socialistas vascos y muy especialmente para los que, como él, ejercen de concejales en los pueblos de Guipúzcoa. Raro es el día que no asisten al homenaje de algún compañero asesinado por ETA. Sin ir más lejos, el martes pasado, los socialistas honraron la memoria de Juan Priede, asesinado en Orio (Guipúzcoa) hace cuatro años. Pese a los rumores de tregua inminente, aquel acto de homenaje fue una vez más el vivo retrato de la vida de los concejales del PSE y del PP en Euskadi. A la vez que recordaban al amigo muerto tenían que confortar a un concejal de Rentería cuya vivienda acababa de ser atacada la madrugada anterior. "Y pensar", decía ayer Estanis Amuchástegui, concejal de Andoain, "que todo eso puede terminar, que después de tanto tiempo podremos empezar a vivir como personas...".

 

Amuchástegui está seguro de que la paz, cuando llegue del todo, no será injusta con los que ya no están. Aunque no todo el mundo está tan seguro. El realizador Iñaki Arteta, director de dos películas sobre las víctimas del terrorismo, vive rodeado de personas que han sufrido en sus carnes o en las de su familia el terrorismo de ETA: "Me siento escéptico en cuanto a que sea permanente. Lo que de verdad me habría ilusionado es que hubieran entregado las armas físicamente. Durante 40 años no han hecho más que atemorizar. Que dejen de matar no quiere decir que dejen de actuar de forma mafiosa. Yo, más que a la paz, aspiro a una sociedad justa y libre".

 

Años atrás, cuando ETA mataba a alguien en Euskadi, muchos se sorprendían de que, al menos en apariencia, la gente siguiera haciendo su vida como si nada hubiera pasado. Ayer, sin embargo, en los bares y en los autobuses -aunque sin alharacas impropias de la tierra- no se hablaba de otra cosa. Quizás sea esa la señal de que el fin del miedo está más cerca.

 

 

Una información de Pablo Ordaz publicada en el diario EL PAIS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

R. Knörr (Ex presidente de Confebask): "Quiero deducir que afectará al chantaje" 

 

Bilbao - "Quiero deducir que afectará sin duda al final de los chantajes, extorsiones o atentados contra los empresarios y sus bienes". Román Knörr, presidente de la patronal vasca Confebask hasta el pasado julio, empresario y consejero de BBVA, expresó ayer su alegría con "cautela" y "prudencia". Knörr, que vivió al frente de los empresarios vascos la anterior tregua de ETA entre septiembre de 1998 y diciembre de 1999, quiso ver en el terminó "permanente" una nueva esperanza. "Si se reduce la tensión se notará pronto en la economía. Lo sé de la época anterior. Hubo una inmediata reactivación económica", indica Knörr lleno de deseo de que el alto el fuego con ese "matiz" de su carácter permanente marque una diferencia con treguas anteriores. Aseguró que los empresarios estarán con el Gobierno para que se acabe "una lacra de cuatro décadas" y pidió, a título personal, pocas "manifestaciones a la galería y más discreción". "Nuestros representantes políticos deben estar a la altura de las circunstancias. Aunque es difícil teniendo en cuenta el clima de enfrentamiento entre los dos grandes partidos nacionales", aseguró el empresario vasco con una cierta desconfianza hacia el juego de los partidos políticos.

 

 

Una información de P. Gómez Damborenea publicada en el diario EL PAIS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Javier Elzo (Profesor de Sociología): "Un alivio difícil de explicar" 

 

 

Bilbao - Javier Elzo, investigador social y articulista, a punto de jubilarse como catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto, sintió "un alivio difícil de explicar" cuando pudo leer con detalle el comunicado de ETA: el de saber que hoy podría salir a la calle sin tener que llamar previamente por teléfono a su escolta. Elzo es de los pocos nacionalistas que han tenido que soportar esa incómoda compañía y hace una lectura "positiva" del texto.

 

Pese a considerar que el calificativo de "permanente" no comporta un cierre irreversible de la violencia, prefiere poner el acento en otros aspectos. Por ejemplo, en la apelación a que el nuevo marco permita el "desarrollo de todas las opciones políticas". Esta frase supone, a su juicio, un "giro copernicano" respecto a la tregua de Lizarra, que imponía la ruptura de relaciones de los partidos abertzales con las fuerzas no nacionalistas. Por eso, aunque la experiencia y las decepciones de tantos años le recomiendan ser cauto, Javier Elzo cree que el proceso está "relativamente claro y encarrilado" a partir de este primer paso. Y piensa que el cierre del mismo consistirá en un documento negociado entre los partidos vascos, que "necesariamente tendrá que ser plural". "Esa va a ser ahora la madre del cordero", vaticina.

 

 

Una información publicada en el diario EL PAIS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Iñigo Lamarca (Ararteko): "Confiamos en la desaparición de ETA" 

 

 

Bilbao - La oficina del Ararteko (Defensor del Pueblo vasco), la institución que encabeza Iñigo Lamarca, difundió a última hora de la mañana un comunicado una vez que se hizo público el contenido de la declaración de la banda armada.

 

En su pronunciamiento, el Ararteko muestra "su enorme satisfacción por el comienzo del proceso que culminará, confiamos que con carácter irreversible, en la desaparición de ETA, una organización que ha matado a cientos de personas, y ha violado, de forma sistemática y cruel, los derechos fundamentales más elementales de miles de ciudadanas y ciudadanos".

 

"Desde nuestra responsabilidad institucional", prosigue la declaración del Defensor vasco, "seguiremos trabajando por que los valores democráticos, basados en el respeto de los derechos humanos, vayan impregnando profunda y sólidamente el pensamiento de todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas y, por tanto, del conjunto de la sociedad vasca, porque ello será la mejor garantía de que avancemos en la construcción de una sociedad cada vez más democrática y, por tanto, firme en el rechazo radical de la violencia y en la defensa de la ética democrática".

 

 

Una información publicada en el diario EL PAIS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

M. Montero (Ex rector de la UPV): "Podemos imaginar un futuro con dignidad" 

 

 

Bilbao - "Tiempo habrá para las valoraciones políticas. Lo importante es que hoy [por ayer], 22 de marzo de 2006, estamos sustancialmente mejor que ayer. Es más: ha renacido de pronto la esperanza de que sea posible la libertad de los vascos y de que nuestra democracia lo sea verdaderamente", afirma Manuel Montero, anterior rector de la Universidad del País Vasco (UPV). La noticia le alcanzó en la ciudad francesa de Nantes a este catedrático de Historia Contemporánea que tuvo que soportar los ataques de ETA y la kale borroka a la institución. "Tenemos derecho a la esperanza. Después de tantos años, por fin podremos esta vez imaginar que tendremos un porvenir con dignidad, en el que la violencia y las coacciones ya no existan", dice.

 

Sin embargo, no puede evitar una dolorosa mirada hacia atrás, recordando "a quienes han sido asesinados o han visto su vida destrozada". "Pero su memoria", añade, "nos impone hoy la obligación de creer en el futuro. Llevamos toda a vida hablando de los tenebrosos azares que nos han tocado en suerte. Por eso, la emergencia súbita de la idea de que los vascos podremos tener un futuro en libertad es la noticia luminosa capaz de cambiar una sociedad". El comienzo del final de la pesadilla exige, a su juicio, abandonar los tremendismos.

 

 

Una información publicada en el diario EL PAIS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Bárbara Dührkop (Eurodiputada):"Es el momento de recordar a las víctimas" 

 

 

Bruselas - Bárbara Dührkop, eurodiputada socialista y viuda del senador del PSOE Enrique Casas, asesinado por los Comandos Autónomos en 1984, hizo pública ayer una declaración en nombre de los socialistas españoles ante el pleno del Parlamento Europeo al comienzo de la sesión celebrada en Bruselas.

 

El texto de Dührkop es el siguiente: "El anuncio de ETA de un alto el fuego permanente es una noticia esperanzadora para todos los ciudadanos españoles y, por ende, todos los europeos. Hacemos un llamamiento para la unidad de todas y todos los demócratas europeos ahora y de cara al futuro para conseguir la paz. Creo, con emoción profunda, que éste es el momento de recordar a las víctimas". Ya fuera de la Cámara, Dührkop añadió: "Los único válido hoy es que ETA diga 'alto el fuego permanente'. Todo lo demás sobra. Hoy no hace falta más. Yo no voy a perdonar jamás a los asesinos de mi marido; es lógico, pero eso no debe influir en el proceso que se inicia hoy".

 

La europarlamentaria había aprovechado recientemente un acto en recuerdo de su marido para apoyar la política del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en pos de la paz y criticar el "oportunismo carroñero" del PP en materia antiterrorista.

 

 

Una información publicada en el diario EL PAIS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Anjel Lertxundi (Escritor): "Ojalá nos dejen hablar de una vida libre" 

 

 

Bilbao - El escritor Anjel Lertxundi, una de las figuras clave de la actual literatura vasca, autor de novelas como Argizariaren egunak (publicada en castellano con el título Los días de cera) y Un final para Nora, redactó ayer a petición de EL PAÍS unas frases con sus primeras impresiones sobre el anuncio de alto el fuego de ETA:

 

"Frustraciones anteriores coartan y contienen mi alegría. También el recuerdo de los últimos muertos, las últimas víctimas, los últimos miedos, las últimas claudicaciones. Miro a mi alrededor, miro en mi interior. Es un deber moral tratar de explicar el mal, pero también el de alimentar la confianza en el ser humano que lo activa. La alegría es por tanto contenida, pero no renuncio a la esperanza.

 

La grandeza histórica está en los detalles, en la prudencia, en la superación del odio que usa el nombre de la justicia en vano para buscar el desquite. Creo en la política. Creo en los resortes que la democracia tiene para buscar acuerdos y respetar las diferencias. Creo, sobre todo, en la mano hospitalaria de la que hablaba Claudio Rodríguez en uno de sus poemas.

 

Ojalá nos dejen hablar de una vida libre, distinta".

 

 

Una información publicada en el diario EL PAIS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.