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EL PAIS critica al Partido Popular por oponerse a la 'negociación' mientras elogia al asesino Ternera

Por Narrador - 3 de Abril, 2006, 6:44, Categoría: General

No les hemos comentado las aportaciones de EL PAIS sobre el ‘alto el fuego permanente’ decretado por la banda criminal ETA porque como comprenderán cuando se usa la cuestión para atacar a Aznar, a Rajoy y al Partido Popular, mientras se loa la figura del asesino de niñas conocido como José ternera poco queda por decir. Ernesto Ekaizer eres un miserable además de un embustero. Este es el tipo que sacó un viernes una página completa contando que la Casa Blanca no veía adecuado recibir a Aznar que según este juntaletras lo había solicitado reiteradamente. A la semana siguiente Bush recibía a Aznar antes que al propio Blair. El primer mandatario que recibía el Presidente de los Estados Unidos tras su reelección. Este Ekaizer es el que el preguntó a Blair tras el 7-J si los atentados se debían a su participación en la Guerra de Irak para asombro e indignación del británico que dio la Rueda de Prensa por terminada. Más claro agua.

 

ETA: "Alto el fuego permanente" 

 

 

Madrid / Bilbao - ETA declaró ayer "un alto el fuego permanente" que entrará en vigor a partir de mañana. La banda terrorista, cuya actividad criminal en España dura ya 38 años con 817 asesinatos, anunció su decisión a través de un vídeo remitido a la televisión pública vasca. En la grabación, una terrorista encapuchada, escoltada por otros dos miembros de ETA, lee un comunicado en euskera y en castellano donde explica las intenciones de la banda: "El objetivo de esta decisión es impulsar un proceso democrático en Euskal Herria para construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como pueblo nos corresponden y asegurando de cara al futuro la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas".

 

Pasada la una de la madrugada, la edición digital del diario Gara publicó un segundo comunicado en el que ETA declara que "es tiempo de compromisos" y muestra "su deseo y voluntad de que el proceso abierto llegue hasta el final".

 

En el video difundido por la televisión vasca, los tres terroristas están sentados y usan chapela y capuchas blancas. En la mesa se ve un escudo de Euskal Herria con emblemas de las tres provincias de Euskadi, de Navarra y de las tres provincias del País Vasco francés, los siete territorios que los etarras han querido siempre unificar bajo un único país independiente de España y de Francia. Las fuerzas de seguridad creen que la lectora del comunicado es Ainhoa Ozaeta Mendikute, muy próxima a Josu Ternera y que fue miembro de la Mesa Nacional de HB, aunque barajan otras candidatas.

 

La tregua permanente de ETA llega tras un periodo de 1.028 días sin muertos en atentado. La organización terrorista hace un "llamamiento a las autoridades de España y Francia para que respondan de manera positiva a la nueva situación, dejando a un lado la represión" y muestra su deseo "de que el proceso abierto llegue al final (...) construyendo una paz basada en la justicia".

 

En los últimos meses, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha insistido en su esperanza de lograr el fin de la violencia en Euskadi. Y para ello ha trasladado a la opinión pública algunos pronunciamientos favorables al diálogo con los terroristas: "Si quienes tienen que dar un paso, lo dan, es decir, ETA, la democracia sabrá dar los pasos necesarios para que la paz sea definitiva en Euskadi y en España", declaró en junio de 2005. A finales de ese año, insistió: "Tengo la confianza de que veremos el fin del terrorismo de ETA. Si hay una oportunidad para llegar a la paz, intentaré que se convierta en realidad".

 

El comunicado que difundieron los terroristas no cita la reivindicación territorial habitual en los manifiestos de ETA -un País Vasco de siete provincias- y respecto al derecho de autodeterminación, tampoco lo señala expresamente sino que utiliza la siguiente fórmula: "La decisión que los ciudadanos vascos adoptemos sobre nuestro futuro deberá ser respetada".

 

La declaración de "alto el fuego permanente" es más moderada que el comunicado de tregua indefinida del 16 de septiembre de 1998, cuando gobernaba el PP. El Gobierno de José María Aznar aceptó meses después una reunión en Zúrich (Suiza) para dialogar con los representantes de ETA.

 

En aquella declaración de hace casi ocho años que precedió a la tregua más duradera en la historia de la organización terrorista, se reclamaba la independencia, la expulsión del Ejército del País Vasco y la creación de una institución única y soberana que acogiera en su seno a Euskadi, Navarra y las tres provincias vascofrancesas.

 

En ese comunicado, ETA acusaba a las "fuerzas imperialistas" de Francia y España de tener "sojuzgados a los vascos". El mensaje difundido ayer no tiene el tono acusatorio del de 1999. Distintas fuentes aseguraron a este periódico que el Gobierno socialista tenía conocimiento previo de la orientación del comunicado de ETA.

 

Zapatero recibió el anuncio de los terroristas con "prudencia y cautela" y pidió la unidad de todas las fuerzas políticas "ante un proceso largo y difícil". El jefe del Ejecutivo, que recibió cuatro meses después de llegar a La Moncloa una carta de ETA en la que solicitaba abrir un contacto con el Gobierno, anunció ayer que se tomará un tiempo para analizar "si se dan las condiciones para comparecer en el pleno del Congreso y pedir el aval ante un posible diálogo" con los terroristas.

 

La resolución aprobada en mayo de 2005 en las Cortes, con el único voto en contra del PP, señalaba que para abrir un diálogo con los terroristas se tendría que constatar "una clara voluntad de poner fin a la violencia y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción". Y sobre el diálogo, la moción del Congreso defendía "el principio democrático irrenunciable de que las cuestiones políticas deben resolverse únicamente a través de los representantes legítimos de la voluntad popular. La violencia no tiene precio político y la democracia española nunca aceptará el chantaje de la violencia".

 

El líder del PP, Mariano Rajoy, fue avisado por el presidente del Gobierno del comunicado de ETA. Zapatero le llamó por la mañana para emplazarle a una reunión. Se celebrará en La Moncloa el próximo martes, día 28, a las 11 de la mañana. Ayer, Rajoy se despidió de Zapatero deseándole suerte. Por la tarde, en la sesión de control del Congreso, el presidente del Gobierno garantizó al líder del PP que su actitud a partir de ahora respecto a este partido será de "máxima colaboración e información" en relación con el proceso para alcanzar la paz en Euskadi.

 

El presidente del PP leyó un comunicado al mediodía donde expresó su escepticismo respecto a las intenciones de los terroristas: "Este alto el fuego que ahora se nos anuncia es una pausa, no es una renuncia a la actividad criminal. Supone reafirmar su voluntad de seguir existiendo, no se arrepiente de nada y no pide perdón a las víctimas del terrorismo". Por la tarde, Rajoy ofreció a Zapatero su apoyo siempre que no se pague un precio político a ETA y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y el Poder Judicial sigan funcionando contra los terroristas.

 

El presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez, aseguró que la Justicia va a seguir actuando contra ETA como si nada hubiera pasado. Mientras tanto, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, reunirá a los fiscales de la Audiencia Nacional ante la nueva situación. "Hay que hacer una reflexión serena tras el anuncio de tregua", declaró en relación con la vistilla que tendrá lugar mañana para decidir si Arnaldo Otegi, líder de Batasuna, ingresa en la cárcel. La fiscalía había anunciado, antes de conocer la tregua de ETA, que iba a solicitar prisión incondicional para Otegi.

 

Batasuna calificó la declaración de "aportación valiente y comprometida" para construir un escenario de soluciones. Y añadió que ahora el PSOE, partido que gobierna en España, y la UMP (Unión por un Movimiento Popular), mayoría gubernamental francesa del primer ministro Dominique de Villepin, deben "desactivar todas las medidas represivas y de condicionamiento de la actividad política".

 

Las víctimas de los atentados de ETA reaccionaron divididas al anuncio del alto el fuego permanente. Mientras la mayoritaria Asociación de Víctimas del Terrorismo rechazó la declaración "ante la evidencia de que se trata de una nueva trampa de los asesinos para conseguir objetivos políticos", la asociación de víctimas de Galicia consideró "positivo" el comunicado de ETA, y la viuda de Fernando Buesa, dirigente socialista asesinado por los terroristas, pidió la unidad de todos los partidos políticos para apoyar al Gobierno ante la nueva situación.

 

El lehendakari, Juan José Ibarretxe, calificó el de ayer como "día histórico" para Euskadi y emplazó a ETA a "no frustrar nunca más la ilusión de paz de la sociedad vasca". Ibarretxe consideró "un enorme alivio" la declaración de alto el fuego y pidió a todas las fuerzas políticas que trabajen para hacer que sea "universal e irreversible" el proceso de paz.

 

En el País Vasco, todos los partidos se felicitaron por la decisión de los terroristas, salvo el PP. María San Gil, líder de los populares, declaró: "Zapatero necesita que ETA le dé argumentos para seguir defendiendo lo que está defendiendo y ETA necesita que Zapatero siga en La Moncloa...".

 

Los empresarios vascos, que han sido los que más han sufrido los ataques y la extorsión de los terroristas en los últimos tiempos, manifestaron ayer su deseo de que la declaración de ETA signifique "un punto de no retorno". La patronal Confebask se mostró esperanzada en que el abandono permanente de las armas "implique el cese inmediato de todas las formas de violencia, extorsión y amenaza".

 

Europa recibió con esperanza la declaración de la organización terrorista. El presidente francés, Jacques Chirac, consideró que la decisión de ETA "abre una gran esperanza para España y para la lucha antiterrorista". El Ejecutivo francés expresó su deseo de que "la paz pueda triunfar realmente" y se negó a comentar la parte del comunicado de los terroristas que se refería expresamente a Francia.

 

El primer ministro británico, Tony Blair, señaló a través de su portavoz oficial: "Damos la bienvenida a la declaración de ETA y esperamos poder comprobar que se pone en práctica y que se cumplen los compromisos contraídos en su declaración". Gerry Adams, líder del Sinn Fein, que lideró el movimiento para convencer al IRA de que abandonara las armas, consideró que el anuncio de ETA supone "un empuje al proceso de resolución del conflicto" y pidió al Gobierno español que intervenga "de forma inmediata para detener el juicio político contra los líderes de Batasuna, incluyendo a Arnaldo Otegi".

 

El ministro de Defensa, José Bono, interpretó de manera positiva el uso de la expresión "alto el fuego" en lugar de "tregua" y lo comparó con la terminología usada por el IRA al dejar la violencia. El 31 de agosto de 1994, el IRA anunció así su abandono de las armas: "Reconociendo el potencial que representa la situación actual y con objeto de hacer avanzar el proceso democrático de paz, el IRA llama a un alto el fuego desde la medianoche del miércoles 31 de agosto. Será un cese completo de las operaciones militares que ha sido transmitido a todas nuestras unidades".

 

Fuentes del Gobierno recuerdan que en la etapa que ahora se abre, la clave principal será la negociación entre el Ejecutivo central y la banda terrorista ETA sobre cuestiones que no afecten a asuntos políticos. Esas cuestiones, que podrán ser negociadas, tienen que ver fundamentalmente con la situación de los presos de ETA. Hasta ayer había en las cárceles españolas 499 presos de la organización terrorista.

 

En la última tregua de ETA, declarada el 18 de septiembre de 1998, había en las prisiones 535 etarras. Cuando ETA volvió a matar, el 3 de diciembre de 1999, los presos de la banda que quedaban en las cárceles eran sólo 380. Durante esa etapa, el Ejecutivo de José María Aznar, con el apoyo del Congreso de los Diputados, aprobó el acercamiento de presos etarras a Euskadi. Desde el final de esa tregua y hasta el 30 de mayo de 2003, fecha del último atentado mortal etarra, la banda ha matado a 46 personas.

 

El Gobierno confía en que el proceso que ahora se inicia tenga mayores garantías que los anteriores. Esta confianza se basa en la separación de la negociación política sobre el futuro de Euskadi, que corresponderá a los partidos, del diálogo que el Ejecutivo socialista mantendrá con la banda terrorista, limitado preferentemente al futuro de los presos de ETA.

 

El origen del proceso que ha conducido a la declaración del alto el fuego se remonta al año 2002, cuando el presidente del Partido Socialista de Euskadi, Jesús Eguiguren, inició conversaciones con el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi. Dichas conversaciones, que el PSOE siempre ha negado públicamente, han intentado fijar las bases para arrancar el proceso de conversaciones políticas si ETA dejaba las armas.

 

Pasada la una de la madrugada, ETA difundió un nuevo comunicado a través de la edición digital del diario Gara. El comunicado especifica que el alto en fuego comienza a las cero horas del 24 de marzo, es decir, esta madrugada.

 

 

Una información de L. R. Aizpeolea y E. Alfaro publicada en el diario EL PAIS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Zapatero recibió la primera carta de ETA en agosto de 2004 

 

 

El presidente ha asegurado que en esta ocasión será La Moncloala que dirigirá las conversaciones para acabar con la violencia

 

Madrid - El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, logró ayer el principal objetivo de su mandato: el anuncio del cese permanente de la violencia de ETA. Zapatero ha perseguido la meta del final del terrorismo, como objetivo prioritario, desde el mismo día en que fue investido jefe del Ejecutivo, en abril de 2004. "El terrorismo es la quiebra de la convivencia, el fracaso de la política. Con terrorismo, no hay política. Acabar con él debe ser la prioridad de cualquier Gobierno", dijo nada más llegar a La Moncloa, remedando su primera intervención en el Congreso.

 

Sus primeras decisiones como presidente del Gobierno levantaron expectativas en la recién ilegalizada Batasuna, el brazo político de ETA. Así sucedió con la retirada inmediata de las tropas españolas en Irak, con su programa de medidas sociales, con su apuesta por el republicanismo ciudadano y con su proclamación de lograr la paz en Euskadi como objetivo prioritario de su mandato. El líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, ha llegado a decir de Zapatero que es "un presidente inédito del Gobierno español" y que "de haberlo sido hace 20 años, los militares le hubieran dado un golpe de Estado".

 

Zapatero es visto por el mundo de Batasuna y ETA como la última tabla a la que asirse y salvarse del naufragio tras el acoso policial, judicial e internacional que sufren y encontrar un final mediante el diálogo. Por eso, la banda hizo llegar a Zapatero una carta en agosto de 2004, en la que le pedía establecer una comunicación con su Gobierno. Fue el arranque de un proceso que, en el terreno político, tuvo la correspondencia previa y paralela entre el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, y el presidente del Partido Socialista de Euskadi (PSE), Jesús Eguiguren, cuyas conversaciones, que han facilitado el camino para la declaración de alto el fuego de ETA, se remontan a cuatro años atrás.

 

El jefe del Ejecutivo, que ha estado al corriente de estas conversaciones informales, sabía que ETA no tiene futuro tras la entrada en escena de Al Qaeda. El desarme del IRA, que siempre ha sido un espejo para ETA, en julio de 2005, ha sido la expresión pública de algo que Zapatero barruntaba desde hace tiempo.

 

El presidente del Gobierno, con esa orientación, ha cuidado la política de gestos hacia Batasuna. El 15 de enero de 2005, cuando llevaba tan sólo ocho meses de mandato, hizo su primer pronunciamiento público sobre el proceso de paz, en respuesta a una carta que Otegi le envió la víspera. Zapatero proclamó en un acto público en San Sebastián que "la esperanza en Euskadi ha comenzado, y el final serán la paz y la convivencia entre todos porque ése es el objetivo que comprometí ante los vascos".

 

Otegi, en su carta de la víspera, en la que le pedía que fuera un Tony Blair -en alusión al papel jugado por el primer ministro británico en el final del IRA-, se había pronunciado por "acordar las reglas democráticas que hagan posible un nuevo escenario donde todos los proyectos políticos tengan cabida". En la carta renunciaba a plantear un "frente nacionalista vasco" como fue el Pacto de Lizarra, la base del fallido proceso de paz precedente, en 1998, y pedía que el Gobierno entrara en contacto con ETA para iniciar conversaciones. Con ello reiteraba su intervención en la Asamblea de Anoeta, de noviembre de 2004, en la que Otegi proponía para "resolver el conflicto" separar el nivel político, con la mesa de partidos, del diálogo entre Gobierno y ETA para lograr la pacificación vasca (presos, convivencia, etc.).

 

Zapatero, que siguió desde noviembre de 2004 muy de cerca las intervenciones de Otegi, aprovechó el debate sobre el estado de la nación, de mayo de 2005, para ratificar su pretensión de abrir un proceso de paz. Y de dicho debate surgió una resolución, aprobada por todos los partidos menos el PP, que fijaba las reglas de juego: el Gobierno abrirá un diálogo con ETA si la banda da señales inequívocas del cese de la violencia y en el que no se abordarán cuestiones políticas.

 

Zapatero tuvo claro cuáles iban a ser sus vías de actuación, partiendo de la experiencia de los fallidos procesos de paz en España y del que en Gran Bretaña dirigió con éxito el primer ministro, Tony Blair, para lograr el desarme del IRA. Blair, con el que Zapatero ha conversado varias veces sobre el proceso de paz en Irlanda del Norte, le recomendó que llevara las riendas de la negociación desde el inicio.

 

Zapatero conocía bien la experiencia de los dos procesos de paz intentados con ETA por los dos anteriores presidentes del Gobierno: el de Argel, en 1988, que lideró Felipe González, y el de Suiza, en 1998-99, dirigido por José María Aznar. El intento fallido en 1998-99 tiene una diferencia básica respecto del que dirigirá Zapatero: en éste caso, la interlocución principal será entre el Gobierno central y ETA. "Este proceso lo dirigirá La Moncloa", insiste Zapatero.

 

La Moncloa llevará desde ahora las riendas de un proceso que ha estado acompasado previamente por las conversaciones entre dirigentes del PSE y Batasuna y que se considera una garantía de su éxito.

 

En el proceso de 1998-99, La Moncloa tuvo un papel secundario. Se basó en un pacto entre los partidos nacionalistas, avalado por ETA. La base de la tregua indefinida que proclamó la banda en septiembre de 1998 fue el Pacto de Lizarra (Estella), el acuerdo entre los partidos nacionalistas para "avanzar en la construcción nacional de Euskadi" sobre la base del reconocimiento del derecho de autodeterminación y de la incorporación de Navarra y el País Vasco francés a Euskadi. La tregua indefinida, que terminó a finales de noviembre, la rompió ETA no por la conducta del Gobierno de Aznar -interlocutores de ETA se reunieron con una delegación gubernamental en Suiza en mayo de 1999- sino porque consideraron que el PNV había incumplido el acuerdo de "avanzar en la construcción nacional".

 

Además de esta diferencia básica -la interlocución Gobierno-ETA como elemento principal del proceso-, que le ofrece mayores garantías, se producen otros rasgos inéditos que la consolidan. Es importante la propia declaración de ETA de "alto el fuego permanente", copiada de la que realizó el IRA, y mucho más consistente que la "tregua indefinida" de 1998 y la "tregua parcial prolongada" de 1988.

 

También es clave la complicidad entre el líder de ETA, Josu Ternera, y el de Batasuna, Arnaldo Otegi. Ambos parecen interesados en dar una salida política a su mundo.

 

Otro factor inédito en este proceso es la movilización social que ha generado -manifiestos de sindicatos, de mujeres e incluso de empresarios-, con la pretensión de "blindarlo". El optimismo que ha mostrado Zapatero sobre el cese de la violencia de ETA- como sucedió con la rueda de prensa del 10 de febrero en La Moncloa-, a menudo difícil de entender desde fuera de Euskadi, se explica por su pretensión de contribuir a la movilización social en el País Vasco.

 

 

Una información de Luis R. Aizpeolea publicada en el diario EL PAIS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

La estrategia del PP contra Zapatero 

 

 

Rajoy acusó al presidente en el debate del estado de la nación de "traicionar a los muertos"

 

Madrid - La política antiterrorista del Gobierno socialista ha sido el frente estratégico de confrontación del Partido Popular durante más de año y medio. Es más. En ese frente confluye toda la línea de acción del PP, que se remonta a los acontecimientos de la mañana del 11-M, ocasión en la que el Gobierno de José María Aznar acusó, sin prueba ni indicio concreto alguno, a ETA de consumar la masacre.

 

La contradicción es flagrante. El PP asegura que la banda terrorista organizó el atentado al tiempo que sostiene, como ha declarado Aznar hace pocos días, que "la estrategia de persecución policial [del Gobierno del PP] a ETA funcionó tan bien que la organización se encontraba en un estado de debilidad inédita. Les teníamos contra las cuerdas". Ésta era la banda, pues, a la que Aznar acusó del 11-M.

 

Pero quien crea que la teoría aznarista de la conspiración sólo se refiere al 11-M debería seguir el itinerario completo del círculo. Y entonces llegaría otra vez a ETA y a la situación actual.

 

Según Aznar, los terroristas que planificaron el 11-M -que "no se esconden en desiertos lejanos, ni en montañas remotas"- querían un vuelco político en España. ¿Para qué? Como el PP era duro e inflexible con los terroristas, y el PSOE, razona Aznar, era blando, la opción estaba clara. Ese vuelco político según explica Aznar, ha supuesto que "el Gobierno actual ha cambiado brutalmente el rumbo haciendo llamamientos a la negociación con los terroristas".

 

El razonamiento, pues, es que ETA está vinculada al atentado del 11-M y la prueba posterior es que Zapatero se ha rendido ante esa banda terrorista tras asumir el Gobierno.

 

"¡Vaya que si lograron sus objetivos los terroristas!", escribe el diputado Jaime Ignacio del Burgo, un hombre que es conocido como experto en el terrorismo etarra, en su libro sobre el 11-M. "Más de uno se la tenía jurada a José María Aznar... Los etarras por haberles puesto en situación casi terminal gracias a una inteligente y consensuada política antiterrorista sin salirse un ápice del marco del Estado de Derecho". ¿Y ahora? "ETA ha visto también renacer sus esperanzas ante la posibilidad de un final negociado".

 

Por este sistema de pensamiento político, María San Gil, presidenta del PP en el País Vasco, declaró ayer lo siguiente: "ETA necesita que Zapatero siga en La Moncloa".

 

Fuentes del PP no ocultan que, desde hace ya año y medio aproximadamente, en las reuniones de maitines que Mariano Rajoy convoca cada lunes, se analizaba la posibilidad de una tregua de ETA. "No nos cabía duda de que Zapatero tenía un as en la manga. Y en nuestros escenarios también contábamos con que la tregua estaba conectada de algún modo con el final de la tramitación del Estatuto en las Cortes. Sólo que no creíamos y seguimos sin creerlo que esa tregua vaya a suponer para Zapatero una rentabilidad electoral", dijo uno de esos dirigentes a éste periódico.

 

Ante este desenlace, Mariano Rajoy actuó como jefe de Estado Mayor de una batalla estratégica en el frente antiterrorista. La idea era hacer pagar un precio muy alto al Gobierno socialista en términos de desgaste político. O lo que un dirigente popular ve así: "De llegar algún día, la tregua ya estaría descontada y el Gobierno, por el contrario, la recibiría desgastado".

 

Así, ya en 2005, ante el próximo debate del Plan Ibarretxe en el Congreso de los Diputados, el 1 y 2 de febrero de aquel año, el PP apoyó activamente, el 23 de enero, la primera movilización convocada en Madrid por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), aquélla en la que resultó agredido el ministro de Defensa, José Bono.

 

El PP franqueaba así la frontera de las declaraciones y la bronca verbal para pasar a la acción de masas. Los populares convertían así la lógica preocupación y el dolor de las víctimas en otro frente estratégico de la batalla contra la política antiterrorista del Gobierno.

 

En esa misma orientación, el PP profundizó la potencia del enfrentamiento a medida que se acercaba el mes de mayo de 2005. El día 11, en el debate parlamentario sobre el Estado de la Nación, ante la propuesta de resolución para iniciar un final dialogado si la banda abandonaba la violencia, Rajoy elevó el tono.

 

"Si su mandato terminara aquí, usted pasaría a la historia como el hombre que en un año puso al país patas arriba, detuvo los avances, creó más problemas que soluciones, hizo trizas el consenso de 1978, sembró las calles de sectarismo y revigorizó una ETA moribunda", dijo a Zapatero. La acusación de alta traición fue el broche de oro. Rajoy: "Es usted quien se ha propuesto cambiar de dirección, traicionar a los muertos y permitir que ETA recupere las posiciones que ocupaba antes de su arrinconamiento".

 

 

Una información de Ernesto Ekaizer publicada en el diario EL PAIS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Ternera logra la unidad entre los históricos y los jóvenes de ETA 

 

 

La banda terrorista supera sus tensiones internas y apoya sin fisuras un proceso que será "largo y difícil", según fuentes 'abertzales'

 

San Sebastián - Ante el inminente proceso de paz que se inicia con el anuncio de tregua, ETA se ha blindado también por dentro con una unidad de criterio y ningún riesgo de ruptura, según aseguran fuentes abertzales. Las tensiones generacionales internas que rodearon la tregua precedente, relacionada con el Pacto de Lizarra, y determinaron finalmente su ruptura, no se dan esta vez. Las dos generaciones en el poder, simbolizadas en José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, y su hijo Egoitz, también incorporado al aparato político de ETA, van del brazo en la determinación de respaldar sin fisuras un proceso de paz que será "largo y difícil".

 

Poco antes de ser entregado a España -el mismo día que Aznar era elegido presidente del Gobierno, el 5 de mayo de 1996- tras haber cumplido su condena en Francia, Josu Ternera comentó a los policías franceses encargados de su custodia que tuvieran en cuenta que, con su expulsión, ETA quedaba en manos de una nueva generación, porque él era el último histórico del cuadro de dirigentes de la banda. Puesto en libertad en España dos meses después de este episodio, Ternera tuvo la oportunidad de conocer a fondo las instituciones autonómicas, tan denostadas por él mismo, al ser elegido en 1998 parlamentario por Euskal Herritarrok, el partido que sustituyó a Herri Batasuna poco antes de Lizarra. Pero antes de terminar la legislatura, huyó y pasó a la clandestinidad para hacerse de nuevo con las riendas de ETA.

 

Ternera es el único ayatolá en una organización tomada en la última década por la generación que se formó y entrenó en la kale borroka, inspirada en la intifada palestina, que se impuso como forma de chantaje político en las calles de Euskadi en los años 90. La misma generación que, pese a los argumentos en contra mantenidos desde el aparato político por otro histórico como Mikel Albisu, Mikel Antza, aceleró en 2001 la ruptura de la tregua con la violenta ofensiva armada que desencadenó. Una tregua que tampoco habían respetado del todo al practicar la kale borroka mientras estuvo en vigor, pese a los intentos del propio Arnaldo Otegi de frenar a estos jóvenes airados, de la edad de sus hijos, que iban en sentido contrario al que ellos pretendían tras haber pactado con el nacionalismo.

 

Una organización nueva

 

Que en ETA perviven latentes dos tendencias contrapuestas respecto a la utilidad política de la lucha armada es algo sabido, pero fue el endurecimiento de la estrategia de quienes habían logrado alzarse en mayoría en la ejecutiva etarra -una generación que primó de nuevo el impulso de lo militar sobre el carácter político- lo que determinó el regreso de Ternera. Su vuelta, dejando el escaño de Vitoria vacío y con la sombra de un nuevo procesamiento, obedecía también a la obsesión de los históricos, todos ellos fuera de combate en las cárceles francesas o españolas, por equilibrar el poder interno perdido. Aún hoy, se reconoce en medios abertzales que Urrutikoetxea cuenta con un bagaje personal y político que lo convierte en único personaje capaz de conducir a ETA hacia su paulatina disolución.

 

Josu Ternera encontró a su vuelta una organización nueva y juvenil, que había reventado toda estrategia negociadora y se iba renovando aceleradamente, conforme la contraofensiva policial desde España y Francia detenía sucesivamente a sus jefes militares y logísticos provocando una alarmante sangría de dirigentes. Además de esta situación de extrema debilidad relativa a su organización clandestina, ETA soportaba una pesada carga que la convertía en obsoleta al tener a toda su jefatura histórica -sus responsables durante dos décadas- encarcelados y con largas condenas.

 

No necesitó mucho tiempo Ternera para demostrar que había recuperado el liderazgo del aparato político al entrevistarse, junto a Antza, con el líder de Esquerra Republicana de Catalunya, Josep Lluis Carod Rovira, en Perpignan. Luego, tras la detención de Antza por la policía, se incorporaron a la tarea de establecer la estrategia de la banda jóvenes de la última generación, entre ellos Egoitz Urrutikoetxea, que ha regresado a la clandestinidad de la organización tras ser responsable de Batasuna en Francia tras la ruptura de la tregua. Siendo aún más joven, estuvo encarcelado en una cárcel francesa por su militancia etarra.

 

El resultado durante este tiempo ha sido una recomposición de la estrategia negociadora que la banda ya hizo saltar por los aires al romper la tregua de Lizarra. Precisamente, hace poco más de un año, ETA dio su respaldo inicial a la nueva fórmula para la negociación que anunció Batasuna a finales del 2004 en el velódromo de Anoeta y que se caracteriza por su renuncia a protagonizar la negociación política, que deja en manos de Batasuna, para tan sólo resolver las cuestiones "técnicas" relacionadas con la violencia. Desde el entorno radical se ha subrayado durante todo este tiempo que la inexistencia de atentados mortales, en los casi tres años que han transcurrido, debe interpretarse como un apoyo explícito a esta nueva etapa.

 

Pero que tampoco haya error: durante este tiempo la policía francesa y la española han podido transmitir a la sociedad la convicción de que ETA tiene muy poco margen de maniobra y que los servicios secretos de ambos países les están pisando los talones. El resultado es que la estructura de la banda se ha reducido considerablemente y, aunque nadie duda de que conserva cierta capacidad operativa, la mayoría de sus atentados se han orientado a la extorsión económica con el fin de posibilitar su propia subsistencia como organización.

 

La demostración de que ETA es en la actualidad una organización minimizada y sin futuro se observa en la inversión de las estadísticas: en los últimos años ha habido muchas más detenciones que atentados.

 

 

Una información de Genoveva Gastaminza publicada en el diario EL PAIS el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.