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El mundo al revés en el entorno etarra (GARA)

Por Narrador - 29 de Marzo, 2006, 0:09, Categoría: General

Como norma no consideramos las opiniones de GARA, del entorno de la banda criminal. Poco nos importa lo que esta gente piense sobre la economía, la política social o cualquier evento internacional. Es sencillamente irrelevante. A nuestra habitual ignorancia hay una excepción: aquellas noticias y opiniones sobre el terrorismo criminal de ETA. En este caso son parte implicada, actores principales de la macabra historia. En este contexto si tiene interés informativo lo que cuente el GARA. Llama la atención la alegría manifestada ante el fin de la violencia criminal que ellos denominan como “un agente político que practica la lucha armada”. Por cierto fuera de este submundo es impensable que el currículo de un columnista es haber sido una ‘presa política’, no en tiempos de la Junta Democrática precisamente, es decir: una criminal terrorista. Lean y asómbrense.

 

“Noticia” por Martin Garitano

 

 

El de ayer, sin duda, fue un buen día. Tres buenas noticias hicieron que un miércoles gris pareciera radiante.

 

Buena noticia fue que ETA anunciara un alto el fuego permanente, porque cuando una organización política que desde hace décadas se ve obligada a desarrollar la lucha armada entiende que puede seguir su combate sin las armas, hay que entender que algo va bien. Y no precisamente para quienes movieron a ese movimiento político a la insurrección armada.

 

Tan buena noticia como la anterior fue escuchar la emoción, al otro lado de la línea telefónica, de la madre de un buen amigo, preso por causa de la demanda vasca. La esperanza, la emoción, la confianza en los compañeros libres de su hijo, son demasiado intensos para que el aguafiestas de turno trate de hacerlas borrar con una descalificación tabernaria. Aunque el aguafiestas sea el líder de la derecha fascista de siempre. Ellos siempre se alzaron en armas contra el pueblo cuando el pueblo quiso decidir libremente. Retomen los libros de Historia.

 

Y fue un buen día porque, además de todo lo anterior, nos permitió recordar con una sonrisa cómplice a amigos, compañeros, familiares que sufrieron lo indecible. Y es que hoy podremos llorar con íntima alegría a los que quedaron en el camino sin llegar a ver este escenario. Yo, lo reconozco, he llorado por Jon, aquella inmensa humanidad y ejemplo que en sus últimos días levantó el puño en Anoeta y nos animó a seguir, sin tentación de desánimo, por el camino emprendido por sus compañeros.

 

Pero además, el anuncio de ETA obliga a una reflexión: Zapatero estaba equivocado. Cuando dijo hace escasas semanas que estábamos próximos al «inicio del comienzo del fin», el presidente español se equivocaba de lado a lado. El hablaba del final de la actividad armada de ETA. Se equivocaba. Porque lo que es verificable es que hoy estamos ante el inicio del comienzo del fin de la negación del derecho de los vascos a decidir. Y cerca también del inicio del comienzo del fin de la terca y absurda negativa a reconocer que Euskal Herria, o sea, el pueblo vasco, existe. Les ha costado décadas, pero parece que, después de tanto sufrimiento, alguien ha entrado en razón. Los vascos somos eso: vascos. Y tenemos derecho a decidir. Ahí está la clave de la paz. Vivimos el momento de ilusión, pero no cabe dormirse en tan frágil laurel. Hay mucho por hacer. Con ilusión y energía.

 

 

Publicado en el diario GARA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Tiempo de cerezas” por Floren Aoiz (“Escritor”)

 

 

“Le temps des cerises”, el tiempo de las cerezas, es una canción de amor que se convirtió, tras las matanzas que pusieron fin a la Comuna de París, en el símbolo de la esperanzas populares. La letra no habla de revolución, sino del canto de los pájaros, las cerezas y las penas de amor. Parece no decir nada y sin embargo lo dice todo. Su aparente frivolidad es la tapadera de una profunda carga, y su emotividad conecta la alegría de vivir con el anhelo de un mundo justo, la esperanza de las izquierdas que han sido, son y serán.

 

En Euskal Herria, mucha gente se ha dejado la piel esperando vivir un tiempo de cerezas. Los medios de comunicación, en su afán por mantener la atención del público y llevar el ascua a su sardina, insisten en contar su particular versión de la historia de ETA, y desempolvan las imágenes del pasado, apelando a una larga estela de «crímenes». No serán ellos los que recuerden que si hoy se habla de paz es porque una parte de la sociedad vasca dijo no al franquismo, pero también a la pasividad de algunas fuerzas antifranquistas, y ha seguido manteniendo hasta ahora intacta la determinación de lograr un escenario de libertades nacionales e individuales.

 

Cuando surgió la izquierda independentista, que ni era la izquierda españolista ni el nacionalismo vasco burgués, la historia vasca cambió profundamente. Ni quienes desde la dictadura preparaban el postfranquismo ni las fuerzas políticas históricas fueron capaces de comprender lo que este novedoso movimiento representaba, y para cuando quisieron reaccionar fue tarde. Las experiencias represivas y las maniobras de desactivación política que se han sucedido desde entonces han generado mucho sufrimiento, y han dificultado la labor de la izquierda abertzale, sin duda, pero han sido incapaces de evitar que siguiera su marcha. Por muchas razones, pero sobre todo porque no estamos hablando de un partido político al uso, ni de una estructura jerarquizada al estilo convencional, sino de un fenómeno social dinámico, totalmente nuevo pero a la vez conectado con las tradiciones combativas y comunalistas del país. La izquierda abertzale ha sido, mal que a muchos les pese, el palpitar de lo más vivo del pueblo vasco, la reserva de esperanza que ha permitido atravesar los peores temporales sin perder la esperanza de arribar a puerto.

 

Si miramos hacia atrás veremos un recorrido largo y sumamente doloroso. Nos vendrán a la mente los rostros de quienes se quedaron en el camino. Los años de soledad en las celdas, el exilio y clandestinidad, aullidos de personas torturadas, apaleadas, humilladas. ¡Cuántas vidas han quedado marcadas, si no truncadas, por este maldito conflicto que nos han impuesto y que para mayor infamia han apellidado vasco! ¡Como si fuésemos los vascos los creadores del conflicto en lugar de sus principales víctimas!

 

Pero si en medio del barullo de un día como éste de marzo de 2006 nos paramos a reflexionar, veremos que sin todo ese esfuerzo hoy no estaríamos hablando de un tiempo de cerezas, sino del invierno más frío y oscuro.

 

La izquierda abertzale ha sido la que ha subido un listón que otros habían limitado a un estatutillo, un amejoramiento de pacotilla y la inexistencia institucional en la Euskal Herria continental. Si ahora existen expectativas de un futuro diferente es porque algunos no nos contentamos con lo que nos ofrecía la reforma. La izquierda abertzale ha sido, como decimos en mi pueblo, el capacico de las hostias, porque éramos el enemigo a batir, para los estados español y francés y para quienes temían que les estropeáramos su fiesta de claudicaciones y renuncias. De ahí tanto odio y la obsesión en hacernos desaparecer.

 

Significativamente, hoy la gente de la izquierda abertzale está alegre y esperanzada, aunque con la prudencia que otorga la experiencia, y eso pese a que seguimos en el punto de mira de la represión. Mientras tanto, muchos de los «amenazados» por ETA se muestran disgustados y preocupados, como si rechazaran esta decisión de la organización armada. ¿A quién disgusta la perspectiva de un tiempo de cerezas?

 

De los últimos coletazos al asalto final pasando por aquella necedad de hacer como si ETA no existiera; el viento desatado por las palabras de los representantes de ETA se ha llevado al estercolero mentiras y pronósticos estúpidos, a la vez que ha puesto en su sitio a los eternos exigidores de treguas a la organización armada, al poner en evidencia que es precisa la intervención activa de ambas partes para dar pasos hacia adelante. ¿En qué tejados está ahora la pelota?

 

El tiempo de cerezas que por fin sentimos cerca es fruto de un trabajo minucioso y complicado, un guiso de muchas cocinas aderezado con el mejor ingrediente: la lucha de miles de personas contra viento y marea exigiendo el derecho del pueblo vasco a decidir libremente su futuro. Porque esa y no otra es la cuestión. La superación de las diferentes violencias políticas asociadas al conflicto debe situarse en el contexto de avances hacia ese objetivo político. Esa es la clave de una paz justa y duradera, y es lo democrático, porque no es aceptable negar a una sociedad la libertad de elegir.

 

Este tiempo de cerezas, no obstante, se enfrenta a la amenaza de ciertos elementos, y no me refiero a la lluvia o el viento. Más bien hablo del granizo que pueden desencadenar aquellos que albergan intenciones saboteadoras o pretensiones partidistas. La izquierda abertzale es el pilar más firme y seguro del nuevo escenario, porque su determinación política no es coyuntural ni fruto de un análisis partidista, pero hay otros agentes en juego, comenzando por los estados español y francés, que tienen en su mano consolidar un nuevo escenario con medidas concretas y serias. Hay quien debe todavía proclamar su alto el fuego, porque ni la represión ni los vetos a las libertades pueden formar parte de este tiempo de cerezas. Es tiempo de hablar, discutir y acordar, pero sin vetos ni tutelas de poderes fácticos o amenazas policiales. Y sin trampas como la que supone situar el escenario que se abre exclusivamente en Araba, Gipuzkoa y Bizkaia, como si esto no afectara al resto de Euskal Herria.

 

Como se planteaba en la metodología resolutiva de la declaración de Anoeta, asumida por numerosos agentes políticos y sociales, hay dos planos en los que deben establecerse nuevos avances, el de ETA y los estados y el de las fuerzas políticas. Veremos si estos agentes están a la altura de las circunstancias. Ahora bien, no creo que debamos esperar milagros al margen del verdadero sujeto de este proceso, que es la sociedad vasca. De su movilización e implicación dependerá el futuro, y en esta apuesta no podemos fallar. Es hora de tomar la palabra y gritar a los cuatro vientos que queremos decidir, que queremos ser personas libres en un país libre. Que no vamos a permitir que nos amarguen el tiempo de cerezas por el que tanto hemos luchado.

 

 

Publicado en el diario GARA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Una ventana a la esperanza” por Gloria Rekarte (“Ex presa política”)

 

 

A la una del mediodía de ayer, se abría una ventana a la esperanza. La verdad es que costaba despegarse del televisor, de la sesión continua de opiniones y valoraciones, conjeturas y razonamientos en que se había convertido la programación a partir de esa hora. Y no faltó de nada, hubo buenas y mejores impresiones. Otras más escépticas, brindis, alegría, cautela, y hasta veneno. Se había abierto una puerta hacia la solución, una puerta hacia la paz y eso puede llegar a molestar. Y molestó. No cabe duda de que ha sido para el PP la peor de las noticias.

 

Y especulación arriba, especulación abajo, se empezó a hablar de presos y de acercamientos, de gestos, movimientos y otras especulaciones. Garzón se aventuró hasta a traer a los presos vascos a las cárceles de Euskal Herria; desde las filas del PP preferían, cómo no, ignorar todo asomo de esperanza y exigir lo que llaman la «continuación de las acciones judiciales» que no significa exactamente que reclamen juicios, sino condenas. Cuesta pensar que en este preciso momento, con tantas expectativas aún recién estrenadas, con la ilusión a flor de piel, se pueda seguir apostando por el sufrimiento, pero es la apuesta largamente sostenida por la derecha española y a la que no va a renunciar tan fácilmente.

 

No son comentarios a desdeñar porque ante el proceso que ahora se abre, los represaliados van a tener un importante papel. No faltará quien pretenda además que sean los únicos protagonistas. Ya saben, todo aquello de «paz por presos» y poco más. Son la moneda de cambio más a mano, y no será casualidad la toma de posiciones que el Gobierno ha llevado a cabo en las últimas semanas: la política penitenciaria ha pisado el acelerador intensificando los alejamientos. No ha alejado únicamente a las presas y presos que estaban en las cárceles madrileñas ni ha efectuado cambios de destino ocasionales; ha realizado una auténtica maniobra de castigo, sumando más kilómetros a los que ya alejaban a los prisioneros que han sido trasladados.

 

Las presas y presos políticos vascos son moneda de cambio, y pueden llegar a ser cortina de humo, pretendiendo que se difumine ante el debate del mayor o menor acercamiento de presos lo que debe ser un proceso político; largo, laborioso y sin duda difícil, pero un auténtico proceso político. Y es innegable que cualquier paso que pueda darse para llevarlo adelante pasa por la desaparición de la política de dispersión. Pero no sólo porque los presos puedan llegar a estar más cerca de su familia, más cerca de su casa, de su tierra, sino porque el proceso no puede transcurrir con los represaliados vascos al margen. El Colectivo de Presas y Presos Políticos Vascos y el Colectivo de Refugiados Políticos Vascos tienen todo el derecho a participar en él y es el primero de sus derechos que en este momento debe respetarse. Es responsabilidad de todas las fuerzas políticas y de la sociedad vasca asumirlo como tal, porque todos los caminos hacia la solución estarán cerrados si no contamos con su participación y con sus aportaciones.

 

Tenemos un largo trayecto por delante. Sin apearnos de la ilusión observamos las dificultades, intuimos los obstáculos, imaginamos los reveses. Y quizás imaginemos también, equivocadamente, que el trabajo es de otros mientras los demás nos sentamos a mirar. Y a esperar. Pero este proceso nos está llamando a todos y a todas. Es nuestra palabra y nuestra decisión lo que necesita, y no podemos dar la espalda a quienes más se han implicado en esta lucha por los derechos de nuestro pueblo. Si hay un paso adelante, será con todos ellos y ellas. O no será. Es nuestra primera tarea.

 

A la una del mediodía de ayer, se abría una ventana a la esperanza. Aquí, en Euskal Herria, en esta casa y en tantas y tantas otras, el primer pensamiento fue para ellos y ellas. Para los que no están. Para Igor y para Roberto, para todos los que ya nunca volverán, para los que en nuestros sueños, tan largamente acariciados, vemos regresar. Para ellos y ellas. Porque la esperanza tiene todos sus nombres.

 

 

Publicado en el diario GARA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Como una ola” por Iñaki Soto (Licenciado en Filosofía)

 

 

Los procesos de autodeterminación suelen ser consecuencia de procesos de resolución de conflictos políticos. Al margen de los debates jurídico-académicos sobre la naturaleza del derecho de autodeterminación, en términos reales de política internacional, la autodeterminación es considerada un mecanismo para la resolución de conflictos. La experiencia reciente nos indica, asimismo, que los procesos de secesión y autodeterminación se producen en grupo, por tandas de olas. En este momento, existen indicadores para pensar que Europa está inmersa en una de esas tandas.

 

Tenemos elementos suficientes para afirmar que, en el marco europeo, entre los próximos cinco y diez años, se van a desarrollar varios procesos en esos parámetros. Montenegro lo está llevando a cabo abiertamente y a gran velocidad. En Irlanda el proceso parece en fase resolutiva y los republicanos están trabajando a destajo para generar las mayorías necesarias para iniciar el proceso de reunificación de la isla. Kosovo, bajo tutela internacional, no tiene otra solución que la independencia de Serbia. El caso de Gibraltar quizás entre dentro de la retórica pseudo nacionalista, pero las presiones de España y Reino Unido no dejan lugar a duda sobre la trascendencia de la reforma del estatus jurídico de cualquier territorio, incluido un peñón. El caso de Chipre demuestra que, en el marco de la globalización, no existen asuntos internos y que las instancias internacionales están obligadas a tomar parte en estos procesos. Siguiendo con Turquía, el tema kurdo estará presente en las negociaciones con la Unión Europea. Por último, Catalunya sigue haciendo las cosas «a su manera»: convenciendo a los españoles de que no deben ser así o convenciéndose ellos mismos de que los españoles son realmente así. No lo sé. En todo caso, han evidenciado el carácter hegemónico del Estado español y, firmen lo que firmen, son una nación.

 

En contra de lo planteado por diversos especialistas, no parece que esta ola vaya a traer una redefinición del derecho de autodeterminación en el Derecho internacional. Siguiendo con la tesis de que estos conflictos son de carácter interno y que corresponde a los propios estados solucionarlos, es factible que los organismos internacionales se limiten a legitimar dichos procesos sin entrar a solucionar el problema estructural. La crisis congénita de la ONU no ayuda en este sentido. Es más, el tutelaje desarrollado hasta ahora en el caso de los Balcanes por la Unión Europea evidencia que, para los organismos internacionales, la «carga de la prueba» sigue cayendo sobre aquellos pueblos que se quieren emancipar.

 

En nuestro caso, la declaración de tregua permanente por parte de ETA implica, de facto, el inicio oficial de un proceso de resolución del conflicto en Euskal Herria. ¿Cómo afecta a la comunidad internacional el inicio de ese proceso?

 

En primer lugar, hay que destacar que dentro de la comunidad internacional existe para estos casos un principio con rango de dogma: ante todo, estabilidad. Ningún proceso que pretenda terminar con éxito puede poner en duda ese principio. Creo, sinceramente, que se ha trabajado bien para superar la barrera de la credibilidad y que, a pesar de que diferentes lobbys pretendan sabotear el proceso, éste está anclado en bases sólidas.

 

Siguiendo con las posibles ingerencias, en el caso de la Unión Europea, nos encontramos con una mayoría conservadora en el Parlamento, dentro de la cual el Partido Popular español tiene un peso importante. Pero, por otro lado, no parece que el discurso catastrofista de los conservadores tenga mucho mercado en las instancias internacionales. La resolución de conflictos parece un objetivo al que ningún político serio se puede oponer frontalmente. Dentro de las instituciones comunitarias, habrá que seguir de cerca la postura de dos de los buques insignia del socialismo español: Javier Solana y José Borrell. Dos burócratas que, en definitiva, nunca han dejado de ser «hombres de partido».

 

Otro indicador de la postura internacional lo marcarán las entidades-satélite de las autoridades norteamericanas. Posicionamientos de grupos como International Crisis Group o medios de comunicación como la CNN, pueden dejar entrever, no sólo la postura norteamericana, sino también los verdaderos esfuerzos del Estado español por culminar con éxito este proceso.

 

En otra agenda de temas, la lista negra de organizaciones terroristas empieza a desteñir. Tras la victoria de Hamas en Palestina, y tras el inicio del proceso vasco con Batasuna como protagonista, lo único que mancha esa lista son las corbatas de los políticos europeos que la escribieron y la apoyaron. Será difícil que las instituciones europeas den marcha atrás en este asunto, y es posible que presenten las hipotéticas bajas en la lista como consecuencia de milagrosas conversiones al credo institucional. Esa tesis concuerda con la narrativa que presenta el proceso abierto como un proceso de rendición camuflada por parte del independentismo vasco. Vista la determinación demostrada por este sector aun en las condiciones más duras, la única posibilidad de que esa versión prospere es el pudrimiento del proceso. Ahora todos estamos metidos en el proceso; queda por ver quiénes estamos comprometidos con él. Dentro de esta lista de asuntos se podría colocar también la llegada a tribunales comunitarios en el plazo de pocos años de alguna de las causas sobre la ilegalización de partidos en España.

 

Respecto a nuestra práctica política a nivel internacional, en mi opinión, ésta debe ser reforzada. Es importante situar nuestro discurso en coordenadas internacionales, diferenciar los argumentos centrales que desarrollamos dentro de nuestra comunidad y aquellos que trasmitimos a la arena internacional. Por poner unos pocos ejemplos, la discriminación en cualquier aspecto social, la vulneración de derechos humanos, la promoción de la diversidad cultural o la rémora en el desarrollo socioeconómico son argumentos de calado a nivel europeo. Por otro lado, en nuestro tiempo el único argumento con rango de fundamentación es la voluntad popular. En esta etapa, la capacidad para modular los discursos será tan importante como la perseverancia y la firmeza en los principios.

 

En este sentido, el grupo de apoyo impulsado por los firmantes del Acuerdo Democrático de Base en el Parlamento Europeo es un mecanismo eficaz que adquiere una mayor dimensión después del anuncio de ETA. El trabajo realizado por ese grupo ha comenzado a dar frutos y en este momento sólo cabe darles las gracias y todo nuestro apoyo a sus impulsores. La manifestación del día 1 es un buen lugar para hacerlo.

 

Esperamos, asimismo, que los resultados de un trabajo serio, discreto, realizado entre gente de culturas políticas diferentes empujen a ciertos agentes políticos a abandonar posturas pasivas u obstruccionistas. Ligado a este tema, la política de alianzas será otro de los temas estrella a partir de ahora.

 

Para terminar, si bien tenemos que asumir el principio de estabilidad compartido por las autoridades internacionales, no podemos confundir estable con estático, y debemos empujar a todos los organismos internacionales a apoyar este pro- ceso. Frente a las leyes de la diplomacia se encuentra la dinámica de los pueblos y sus habitantes. Es responsabilidad nuestra, de los habitantes de este territorio, discutir, acordar y decidir nuestro futuro. Es responsabilidad de nuestros representantes defender y negociar la aplicación de nues- tras decisiones en los diferentes marcos. Es responsabilidad de esos marcos el asumir y gestionar las decisiones tomadas libremente y en democracia. Dicho esto, no subamos lo remos, no bajemos los brazos; es momento de trabajar, si cabe con más fuerza, para poder coger esta ola.

 

 

Publicado en el diario GARA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

“Permanente” por Raimundo Fitero

 

 

Como anuncian en la peluquería que veo desde mi ventana, me voy a hacer la permanente hasta en las cejas. Las pestañas, el sobaco y allá donde haya pelo, es decir alegría, allí me hago la permanente. Hay días en los que escribir es un impulso contradictorio. Quisiera saltar, brindar, reflexionar, pero como la tendencia es escuchar radios y ver televisiones, uno empieza a cabrearse. ¿Por qué se apuntan a la permanente quienes siempre han querido cortarnos el pelo al cero? Las primeras reacciones han sido eso, reacciones, palabras vulgares, balbuceos, en ocasiones para que se viera a las claras la hiel desde la que el pensamiento se convierte en eslogan y consigna. Los tertulianos de la extrema derecha se muestran pletóricos en sus consignas viejas. Los tibios siguen siendo tibios. Los fríos, se han quedado helados. Los ardientes se vuelven pasionales, y las palabras van ensamblándose para crear el pensamiento que debe alumbrarnos el camino, largo y difícil desde hoy hasta el de la normalización.

 

En el Parlamento español hay posicionamientos prudentes. Las cadenas se han volcado, cada una a su manera. En ocasiones tan al servicio de su confusión partidaria que han pretendido confundir todavía más de la cuenta. Debemos acostumbrarnos a este juego maléfico. Porque no olvidemos una cosa: el movimiento se ha dado desde una parte. Ahora toca moverse a los otros. Bueno, a todos. Ha empezado de nuevo el baile, y habrán muchos intentos para que no suene ninguna música. Con prudencia, sin jugar a semiólogos, dentro de la conmoción que provoca una situación tan anunciada como esperada, seguimos atentos a nuestras pantallas y con la esperanza vestida de flores primaverales, rogamos a los urdidores de rumores, a los que viven del rollo, a quienes el odio les ciega, a los que crean que se les mueve el panorama electoral, un poco de grandeza histórica. Tranquilamente, sabiendo que el Estatut juega durante unos días o semanas en segunda división, hagamos un permanente y animoso conjuro contra la desesperanza y apostemos racionalmente por el futuro. En Paz, Justicia y Libertad. Amén.

 

 

Publicado en el diario GARA el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.