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El Estatut supera el trámite del Congreso pero agudiza las discrepancias en el tripartito

Por Narrador - 22 de Marzo, 2006, 6:29, Categoría: General

Se ha consumado la ignominia. España ya no es España. Al menos se ha dado el primer paso para su destrucción que se confirmará en unos meses. Dedicaremos una especial atención a esta trascendente cuestión. Por el momento va la noticia.

 

La Comisión Constitucional aprueba el texto con el rechazo de PP y ERC y con sólo tres puntos de fricción entre el PSOE y CiU. Carod avisa: «Hoy no se reconoce a Cataluña como nación; quizá mañana tengan que reconocerla como Estado»

 

 

Barcelona/Madrid- Después de semanas de guiños y guiños a ERC, el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, se alineó ayer con los postulados del Gobierno y subrayó que no cree «justificado el anuncio de votación negativa de ningún partido» a la reforma estatutaria, en alusión a la decisión de sus socios republicanos de rechazar el texto en las Cortes. Maragall, en un comunicado, admitió que ve «rota» la unidad del tripartito y, por eso, pidió al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que convoque a los líderes del cuatripartito (CiU, PSC, ERC e ICV) con el fin de recomponer un consenso en horas bajas tras la última crisis en la Generalitat.

 

En su foro interno, Maragall está convencido de que Esquerra virará hacia el «sí». Así lo asegura el círculo más íntimo de asesores del presidente. En este sentido, el titular de la Generalitat recordó en su alocución que Francesc Macià -presidente catalán de los años 30- aceptó la contrarreforma estatutaria del Estado, pese a que se recortaron sustancialmente las ambiciones catalanas. Fue una referencia inequívoca a ERC, ya que Macià era presidente del partido republicano. Por fortuna, las convicciones de Maragall coinciden con los requisitos del Gobierno, ya que en Moncloa juzgan «incompatible» la supervivencia del tripartito sin un «sí» de Esquerra al Estatut. El PSOE no aceptará votos nulos ni abstenciones por parte de sus todavía aliados independentistas.

 

Mientras el «divorcio» se ventilaba en Barcelona, a eso de las tres y media de la tarde los leones de la puerta principal del Congreso asistieron impertérritos a la foto oficial que cerró el trámite del Estatut en el Congreso. La instantánea fue consecuente con la realidad por la ausencia de los diputados del PP, fiel reflejo del rechazo de los populares al texto. Pero también dejó la insólita imagen del apretón de manos entre Artur Mas y Josep Lluís Carod-Rovira, sólo unos minutos después de que ERC confirmara su anunciado «no» al proyecto revisado por la Cámara Baja y capitalizado como un éxito propio por CiU. Gestos fotográficos aparte, la Comisión Constitucional aprobó la versión definitiva del texto gracias a los votos de todos los partidos salvo los mencionados y EA. El presidente de la Comisión, Alfonso Guerra, no se guardó ninguna sorpresa final y eliminó los textos discordantes entre ambas delegaciones, por lo que el documento que debatirá el Pleno del Congreso el próximo jueves no incluirá los artículos referentes a las selecciones deportivas catalanas, la circunscripción electoral de Cataluña en el Parlamento europeo y el ya famoso traspaso de El Prat a la Generalitat. El PSOE confirmó que el hipotético reparto de la gestión del aeropuerto se discutirá en un foro diferente, aunque los partidos catalanes todavía pueden intentar forzar el escenario con enmiendas en el Senado.

 

La de ayer era la última oportunidad para la mayoría de los ponentes de hacerse un hueco en los telediarios y crónicas periodísticas, así que todos intentaron colocar sus «frases-resumen» aprovechando la excusa del debate sobre el preámbulo. Así, Carod-Rovira justificó el rechazo «con todo el dolor del alma» de ERC al Estatut en el 15% del texto que su partido no respaldó en las votaciones parciales y que considera «fundamental». «Se daban las mejores condiciones, pero España no quiere ser plurinacional. Hoy no se reconoce a Cataluña como nación; quizá mañana tengan que reconocerla como estado» sostuvo el líder de ERC, que quiso anticiparse a las consecuencias de su postura para el tripartito -«que nadie nos castigue por defender lo mismo que el 30 de septiembre»- y exigió a Artur Mas «un poco menos de arrogancia». El interpelado utilizó la mayoría de su tiempo para destacar -otra vez- la importancia del reconocimiento expreso de las Cortes a la «nación» catalana, y además retó al PP a «subirse al tren que hoy se pone en marcha o quedarse en la estación». El símil ferroviario hizo fortuna entre el resto de portavoces: Eduardo Zaplana (PP) lo consideró «de vía estrecha y corto recorrido», mientras Joan Saura (ICV) se felicitó de que los populares lo compararan con un convoy de Cercanías, «el que usa el 80% de los catalanes». También hubo tiempo para la visión poética de Gaspar Llamazares (IU) -«este Estatut está construido con el material imperfecto del que se hacen los sueños»- y la más pragmática de Diego López Garrido (PSOE), convencido de que el texto cuadra el círculo: «Es constitucional y no lesiona las pretensiones del Parlament».

 

 

Una información de M. Pardeiro y E. Fuentes publicada en el diario LA RAZON el miércoles, 18 de marzo de 2006. Por su interés, elzapatazo.com reproduce íntegramente el texto.