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Marzo del 2006

Otra visión muy diferente desde el País Vasco

Por Narrador - 31 de Marzo, 2006, 2:40, Categoría: General

Tercer diario vasco, mucho más ponderado, mucho más centrado en la información y sus diversas perspectivas que en el hecho de contentar a su ‘tribu’. Se exponen los hechos, se habla de partidos políticos de todo el ámbito político. Las víctimas de la barbarie existen y tiene voz en las informaciones. Hemos sido muy críticos en ocasiones con el Grupo Correo, ahora Vocento, peor la información de la declaración de ‘alto el fuego permanente’ merece el aplauso y la felicitación. Así lo hacemos.

 

ETA decreta un alto el fuego permanente

 

 

Reivindica «un nuevo marco» político y pide a los estados español y francés respeto a lo que decidan los vascos La banda difundirá hoy otro comunicado, tras su escueto anuncio

 

BILBAO - ETA ha protagonizado al fin el gesto esencial que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y las fuerzas políticas le habían reclamado para poder emprender formalmente el camino hacia la paz en Euskadi. La organización terrorista anunció a mediodía, a través de un comunicado acompañado de un vídeo remitido a EiTB y los diarios 'Gara' y 'Berria', su decisión de decretar un «alto el fuego permanente» que entrará en vigor a partir de mañana, siete años y seis meses después de la tregua incondicional e indefinida que declaró el 16 de septiembre de 1998 al calor del Pacto de Lizarra. A diferencia de entonces, la banda ha dejado esta vez para las hemerotecas una escueta declaración de apenas veinte líneas, escrita con un lenguaje alejado de su tradicional beligerancia y que hoy se verá amplificada por un nuevo mensaje en el que concretará sus intenciones.

 

A la espera de conocer con exactitud su contenido, tanto los Gobiernos central y vasco como el grueso de los partidos, salvo el PP, dieron ayer por válido el paso de ETA para poner en marcha la maquinaria del proceso de paz; un proceso que ha ido engrasándose con conversaciones discretas de los socialistas y la izquierda abertzale, incentivadas a raíz de la llegada al poder de Zapatero y de la apuesta por las vías políticas explicitada por la ilegalizada Batasuna en el velódromo de Anoeta el 14 de noviembre de 2004. La ETA que ha respondido ahora a la estrategia de mano tendida del presidente del Gobierno si depone las armas es una organización debilitada por el acoso policial y judicial y la pérdida de amparo social, que llevaba casi tres años sin asesinar después de haber roto la anterior tregua segando la vida de 46 personas.

 

En un gesto casi inédito, la banda puso voz de mujer a su declaración; la activista encargada de anunciar la distensión aparece en el vídeo flanqueada por otros dos etarras encapuchados como ella. El mensaje arrancó directamente con la declaración de alto el fuego «permanente», una calificación que no certifica una decisión definitiva de renunciar a las armas y la extorsión y de no tutelar la negociación política -lo que ha forzado a los partidos a mantenerse en una cautela esperanzada-, pero que sí ha sido interpretada por el Gobierno socialista como un síntoma en la dirección correcta mirándose en el espejo de Irlanda. El IRA utilizó ese adjetivo en 1997, con anterioridad al acuerdo de Stormont que encauzó la paz, aunque el comunicado de ETA se asemeja en su tono y su contenido al formulado por el Ejército Republicano Irlandés el 31 de agosto de 1994, en el que daba por alentada «una oportunidad para un asentamiento justo y duradero». La dirección etarra habría sintetizado en uno el espíritu de aquellos dos movimientos.

 

Sin alusiones

 

A diferencia del IRA, la organización vasca no hace alusión alguna ni a sus militantes ni a sus más de 600 presos; y tampoco reivindica con todas sus letras la soberanía plena y la territorialidad de Euskal Herria, las reivindicaciones de cabecera en las que sustentó su prolijo comunicado de la tregua de 1998. Sí afirma que el objetivo del alto el fuego es «impulsar un proceso democrático en Euskal Herria» que desemboque en un «nuevo marco» sobre dos premisas: «la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas» -es decir, el regreso a la legalidad de la izquierda abertzale- y el reconocimiento de «los derechos» del pueblo vasco; tradicionalmente, el eufemismo de la autodeterminación.

 

ETA, sin embargo, no emplea tampoco esa terminología que le ha sido tan propia y sostiene que el proceso deberá concluir con los ciudadanos ejerciendo «la palabra y la decisión sobre su futuro». Un pronunciamiento que, precisa la dirección etarra, «deberá ser respetada» por los estados español y francés, a los que llama a asumir «los resultados» de ese proceso «sin ningún tipo de limitaciones». Junto a ello, pide a ambos que respondan de «manera positiva» a la nueva situación que se abre a partir de ahora y dejen a un lado «la represión».

 

Esa reclamación va acompañada de un doble llamamiento genérico. Primero a «todos los agentes» implicados para que actúen con «responsabilidad» y sean «consecuentes» ante el paso que da la organización; y luego, a los ciudadanos para que se involucren y «luchen por los derechos» de Euskal Herria, una apelación a la movilización social que se produce en vísperas de la manifestación convocada en Bilbao en favor de una solución al conflicto vasco por el Foro de Debate Nacional, integrado por partidos y colectivos nacionalistas salvo el PNV. ETA dedica las últimas líneas de su mensaje a dejar constancia de su «deseo y voluntad» para que el proceso inaugurado «llegue hasta el final».

 

Los terroristas, que se comprometen a perseverar en este camino, sitúan la estación término en el logro de una «verdadera situación democrática» para Euskal Herria y la construcción de un paz «basada en la justicia». «La superación del conflicto, aquí y ahora, es posible», concluyen, lo que alimenta la confianza de los círculos políticos más optimistas en que ETA ha interiorizado que el tiempo de la violencia ha tocado a su fin y que el precio que se cobrará por ello estará lejos de sus pretensiones históricas. Zapatero no descubrió ayer sus cartas: extremó la prudencia e intentó trabajarse la complicidad del PP, el único partido que no le acompaña en este viaje. El presidente quiere reunirse la próxima semana con Rajoy y con Ibarretxe, el primer dirigente con el que compartió el anuncio del alto el fuego.

 

 

Una información de Lourdes Pérez publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Tres encapuchados y una voz de mujer

 

 

BILBAO - No sólo el contenido del mensaje difiere del anuncio de tregua realizado por ETA en septiembre de 1998, también su escenificación. Aquella noche de hace siete años largos, la banda divulgó sus intenciones a través de un comunicado publicado en una cabecera de Prensa de vida breve, el periódico 'Euskadi información' que se convirtió en la referencia de la izquierda abertzale temporalmente tras el cierre de 'Egin'. Ayer, la organización oficializó su relevante declaración a la manera en que lo hizo con el alto el fuego parcial para Cataluña: con un vídeo difundido a mediodía, con tiempo para que los partidos reaccionaran.

 

La cúpula etarra introdujo otra significativa novedad: la lectura de su declaración la llevó a cabo una mujer, lo que no había sucedido en otras declaraciones de este calado aunque la banda sí había recurrido, al parecer, a alguna de sus activistas en pronunciamientos de los años 80. La voz femenina está grabada con una notable calidad de sonido, es perfectamente audible y no está distorsionada a fin de evitar cualquier identificación por parte de las fuerzas de seguridad. Lo que sí constituye una réplica de otras intervenciones televisivas de la organización -que extendió a la BBC durante el anterior período de tregua- es la apariencia de los terrroristas y la escenografía.

 

Los tres que protagonizan el vídeo se ocultan bajo capuchas blancas, van tocados con sendas txapelas y se sientan a una mesa con el escudo de Euskal Herria; tras ellos cuelga el anagrama de ETA y los flanquea una ikurriña y las banderas navarra y del 'arrano beltza'. El vídeo arranca con sones de txalaparta e incluye la declaración en euskera y castellano. Otra novedad.

 

 

Una información de Lourdes Pérez publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Una decisión desde la debilidad

 

 

Justo después del 11-M la dirección de ETA comenzó a teorizar sobre el final dialogado de la violencia para hacer frente a la degeneración progresiva de la banda

 

BILBAO - La declaración de tregua de ETA se produce en un momento de debilidad de la banda que no tiene comparación con ningún otro momento de la historia de la organización armada, pese a que en los últimos meses haya llevado a cabo una ofensiva tanto en España como en Francia para intentar ofrecer una imagen de fortaleza. Según los expertos consultados, sólo desde esta extrema vulnerabilidad se podría explicar el paso dado ahora por los terroristas, aunque también es necesario tener en cuenta factores como el escenario que se abrió tras la matanza del 11-M en Madrid.

 

La degeneración de ETA viene de lejos, aunque la puntilla se la propinó el que fuera su máximo jefe Ibón Fernández Iradi, 'Susper', detenido por primera vez en 2002, aunque huyó de la comisaría de Bayona y volvió a ser arrestado un año más tarde. Las fuerzas de seguridad encontraron en su ordenador la suficiente información como para detener a 120 personas por su presunta relación con ETA, desmantelar aparatos como el de los comandos de reserva, comenzar a investigar tramas vinculadas al cobro de la extorsión terrorista e incluso resolver asesinatos cuya autoría se desconocía. En 2004, cuando el ingente caudal de información sobre ETA ya estaba procesado, la banda no conseguía introducir un comando en España sin que las fuerzas de seguridad lo interceptasen antes de que llegase a actuar.

 

En medio de esta debilidad operativa, la banda tenía que asumir otra situación. Batasuna se encontraba ilegalizada desde 2002, lo mismo que le había sucedido a estructuras del MLNV como las Gestoras pro Amnistía o Ekin.

 

En ese contexto se produjo la matanza del 11-M y la llegada del PSOE al poder. La primera reacción de ETA a los atentados yihadistas de Madrid fue iniciar un parón técnico que, según se ha sabido después, supuso que incluso atentados en la capital de España ya decididos fueron suspendidos. Documentos incautados a la organización han revelado, asimismo, que la cúpula comenzó a preparar un posible final dialogado de la violencia con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Para entonces el nuevo presidente español ya había ordenado la retirada de las tropas de Irak, cumpliendo su programa electoral y dejando claro que la política en España giraba 180 grados respecto a la etapa de José María Aznar.

 

La primera 'hoja de ruta' para la paz de ETA revelaba un calendario absolutamente fantasioso por parte de la banda. Según sus análisis, entre 2004 y 2005 se podría producir una fase de contactos previos que concluirían en una tregua de un año. De manera previa, el Gobierno llevaría a cabo los siguientes pasos: el acercamientos de los presos de ETA a Euskadi, la legalización de Batasuna y la anulación inmediata de todos los sumarios judiciales abiertos contra la izquierda abertzale. Tras un año sin atentados, la banda declararía un alto el fuego indefinido. De nuevo, el Gobierno tendría que hacer tres concesiones a priori. En primer lugar, debería realizar una declaración solemne reconociendo el derecho de autodeterminación. Después, debería auspiciar unas conversaciones en las que Batasuna y el PSE diseñarían «el modelo de Euskal Herria» (sic), al mismo tiempo que los partidos se reunirían en una mesa para analizar la aplicación de este modelo. El desarrollo del programa de ETA implicaba, además, que todos los presos de la banda estarían ya en libertad en 2008 y que en 2012 se celebraría un referéndum sobre la autodeterminación en Euskadi, Navarra y el País Vascofrancés. El trabajo teórico, no obstante, había ido acompañado de una paso práctico. En el primer semestre de 2004, ETA hizo llegar una carta al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero en la que se planteaba abiertamente la posibilidad de llevar a cabo un diálogo. Según un documento incautado a la banda, el comité ejecutivo de ETA envió directrices a su aparato negociador, llamado 'Hanes' y dirigido por el huido José Antonio Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', para que comenzase a preparar todas las gestiones necesarias en caso de que se activasen esos contactos.

 

«La lucha no sirve»

 

Todos estos documentos se han conocido gracias a que el jefe de ETA Mikel Albizu, 'Antza', fue detenido en Francia el 2 de octubre de 2004, en lo que supuso uno de los mayores golpes operativos a una ya débil organización terrorista. La captura del jefe etarra y su compañera, Marixol Iparragirre, 'Anboto', permitió localizar los últimos zulos de importancia que tenían operativos los terroristas, pero también bloquear la rama de cobro del denominado 'impuesto revolucionario'. Si el dinero es el combustible de cualquier organización, la banda se quedaba con el depósito en reserva.

 

Para entonces la tesis de que ETA había sido vencida se comenzaba a extender entre sus militantes. Un mes antes de la caída de 'Antza' se había conocido una carta escrita en prisión por seis antiguos jefes de ETA, entre los que se encontraban, por ejemplo, 'Pakito', 'Makario', 'Pedrito de Andoain' o 'Iñaki Lemona'. El diagnóstico de los veteranos era demoledor. «La lucha armada que desarrollamos no sirve de nada. Nunca en la historia de la organización nos hemos encontrado tan mal». «Esto es morir a fuego lento», resumían los presos.

 

Según algunas fuentes, dentro de la banda se inició una fuerte discusión sobre cómo orientar el futuro de la organización. El último debate había tenido lugar dos años antes, en 2003 y en él, plasmado en el 'zutabe 100', se hizo evidente que ya había sectores partidarios de abandonar las armas que debían convivir con corrientes que preconizaban «romper tabúes» y cometer atentados más brutales. Esta vez, sin embargo, la discusión se producía en una situación esquizofrénica, ya que mientras la banda gestionaba unos hipotéticos contactos se comenzaban a preparar nuevos atentados mortales. Al mismo tiempo, el 14 de noviembre de 2004 Batasuna hacía pública su propuesta de Anoeta, con la que, según sus palabras, buscaban «sacar el conflicto de la calle» y dar paso a la política con la creación de dos mesas, una entre el Gobierno y ETA, y otra entre los partidos.

 

«Algo gordo»

 

Esta situación cristalizó en uno de los incidentes más absurdos de la historia reciente de ETA. En febrero de 2005 era detenido en Basauri el etarra Xabier Pérez Aldunate, quien había entrado a España con la orden urgente de matar. En su piso se halló una carta del actual jefe de la banda Garikoitz Aspiazu Rubina, 'Txeroki' que decía: «Hay que responder a las hostias que nos han dado sin que la banda haya tirado a nadie» mientras «el enemigo se está regocijando». El etarra detenido, en su misiva de respuesta, había asegurado a 'Txeroki' que se sentía descolocado, puesto que ya se estaban publicando noticias sobre supuestos contactos entre el Gobierno y ETA. Entonces, el jefe de la banda le replicó por escrito que «no había nada», que lo que debían hacer era «poner muertos encima de la mesa y hacer algo gordo», dado que la moral de la banda «está baja». Según algunos expertos, este intercambio epistolar evidenciaba una situación sin precedentes en ETA: los propios terroristas desplazados a España dudaban entre obedecer a sus jefes o seguir las consignas más políticas que oían.

 

A partir de ese momento la banda dio un giro radical que, a falta de información, parece deberse a la existencia de contactos políticos, aunque sean indirectos, con el Gobierno. La organización, acuciada por sus cada vez más vacías arcas, multiplicó sus atentados contra los empresarios. Sin embargo, en esta campaña ETA tomó precauciones inéditas en una organización terrorista. En algunos casos colocó bombas de tan escasa potencia que los propios activistas debían telefonear días más tarde de la explosión para avisar de que el atentado se había producido. En otros, pusieron rótulos de 'peligro bomba'» sobre los artefactos, para evitar heridos. Por primera vez, la banda parecía saber que su futuro dependía de que no corriese la sangre.

 

 

Una información de Óscar B. De Otálora publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Cuatro años de diálogo secreto

 

 

Las conversaciones del socialista Jesús Eguiguren con la izquierda abertzale y el papel desempeñado en ETA por 'Josu Ternera' forman parte de las bambalinas del alto el fuego

 

SAN SEBASTIÁN - Jesús Eguiguren, presidente de los socialistas vascos, y Josu Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', se han convertido en dos de los factores claves del escenario novedoso que se ha abierto con el anuncio de alto el fuego permanente por parte de ETA. El primero ha sido el dirigente que más contactos ha mantenido con la izquierda abertzale en los últimos cuatro años, pese a que el Partido Socialista nunca ha reconocido oficialmente esos diálogos, aunque el presidente Zapatero ha estado puntualmente informado de los mismos junto a sus más estrechos colaboradores.

 

El segundo -ex parlamentario de Batasuna, prófugo de la Justicia y buscado por la Interpol- ha sido activo promotor de esta decisión en el seno de la organización terrorista, como apuntan fuentes solventes, que lo colocan al frente de una amplia corriente de ETA favorable a buscar una salida final en una clara sintonía con la dirección de Batasuna. Las bambalinas de este proceso han sido estas conversaciones entre dirigentes del PSE y de Batasuna, así como numerosos intercambios de mensajes, intermediarios y encuentros celebrados en diferentes lugares de Europa en condiciones de clandestinidad por parte de protagonistas cuya identidad se desconoce y que se han interpretado como las clásicas tomas de temperatura. También la Iglesia fue tanteada en un comienzo. En concreto, el cardenal vasco-francés Roger Etchegaray fue sondeado en un principio como uno de los posibles mediadores. ETA rechazó drásticamente la implicación eclesiástica. Pesaba la experiencia anterior, en la que el obispo Juan María Uriarte ejerció de intermediario y terminó quemado.

 

Todo había comenzado cuatro años antes, cuando Nicolás Redondo Terreros seguía siendo el secretario general del PSE. ETA seguía atentando contra cargos públicos y tenía en su punto de mira directo al PSE. Un caserío de Elgoibar, propiedad de un antiguo militante troskista, había sido el escenario de los primeros encuentros secretos entre Arnaldo Otegi y Jesús Eguiguren. Todavía gobernaba Aznar y la Ley de Partidos llevaba a la ilegalización a Batasuna. La misma noche electoral en la que Zapatero ganó las elecciones generales, el 14 de marzo de 2004, Otegi y Eguiguren mantuvieron una conversación telefónica que sería premonitoria de lo que después se iría labrando. El propietario del caserío, hoy dedicado al agroturismo ecológico, no disimulaba ayer su satisfacción, mientras conversaba por teléfono móvil con Otegi y con Eguiguren. Junto a éste último, Francisco Egea, ex consejero de Trabajo del Gobierno vasco y hoy directivo de FEVE, nacido en Elgoibar y amigo personal de Otegi, también ha participado en numerosas reuniones. Con el responsable de Batasuna, el dirigente navarro Pernando Barrena.

 

Durante meses los encuentros se han sido celebrando en numerosas ocasiones, con una agenda de temas muy amplia. Una de las normas establecidas fue la de la discreción. Otra, el aislamiento. Públicamente estas reuniones no han existido y, desde luego, no incumbían oficialmente al Partido Socialista, que siempre las ha negado. Otra cuestión es que en privado nadie niega la apertura de este canal de diálogo, que incluso se blindó frente a la aplicación de la Ley de Partidos, que sancionaba la ilegalización de Batasuna, o contra posibles atentados de ETA.

 

'In fraganti'

 

Los servicios de inteligencia fueron descubiertos 'in fraganti' un día en los alrededores del caserío. Los agentes secretos, desde un automóvil, realizaron un seguimiento de una de las reuniones. Uno de ellos se colocó estratégicamente detrás de un árbol y fue visto por uno de los presentes en el caserío. Uno de los participantes socialistas en la reunión pudo anotar la matrícula del coche, de Navarra, y realizó consultas hasta percatarse que, ciertamente, el vehículo pertenecía a los servicios de seguridad, que al parecer, realizaban una vigilancia «discreta» de los representantes de Batasuna. La sangre no llegó al río a pesar del susto.

 

Las reuniones también se llevaron a cabo en una borda de montaña, cercana a Deba, y propiedad de Otegi, para escapar de las cámaras indiscretas y quien sabe si de los micrófonos teledirigidos. Allí, aislados del mundo, sin apenas cobertura en su teléfono móvil, desarrollaron algunas de las sesiones más conflictivas y surgió un acercamiento de posiciones de gran calado político, sólo salpicadas de momentos de distensión acompañados de café, pan, jamón y queso.

 

El diálogo ha permitido un acercamiento entre posiciones hasta ahora frontalmente enfrentadas. Una de las claves de esta aproximación estriba en el libro de Jesús Eguiguren 'Una vía vasca para la paz', un ensayo personal del líder socialista que fue atentamente leído por el mismo Arnaldo Otegi y donde se establece la constitución de dos mesas, una para la finalización de la violencia, y otra para la apertura de un diálogo político democrático. Y el líder socialista conoció cómo fue preparándose la propuesta de Anoeta, en donde la izquierda abertzale apuesta por las vías pacíficas y democráticas y propone trasladar el conflicto de la calle a la mesa de la negociación.

 

Durante estos cuatro años, los dirigentes del PSE y de Batasuna han explorado esta vía de diálogo en busca de una metodología común que facilitara el fin de la violencia. En esas conversaciones surgió también la conveniencia de un canal de comunicación con ETA, que ya había enviado una carta al presidente Zapatero en julio de 2004 en la que le pedía la apertura de unas negociaciones, una práctica que se ha desarrollado también con anteriores ejecutivos.

 

Documentos intervenidos a Mikel Antza en octubre del pasado año revelaban ese dato. Los citados documentos internos ponían de relieve que ETA había previsto el establecimiento de una primera fase previa, entre septiembre de 2004 y mayo de 2005, en la que el Gobierno español debía establecer o aceptar la actuación de algún intermediario y la organización terrorista correspondería con la que denominaba un «alto el fuego tácito». El 28 de octubre de ese año, ETA expresaba en un comunicado su disposición a «dar cuenta de nuestra voluntad a todo el que lo desee, tanto directamente como a través de los intermediarios que elijan». Esta alusión a los intermediarios era una referencia directa al Gobierno español, el único que ha utilizado la figura de los mediadores para contactar con la organización terrorista.

 

La propuesta de Anoeta

 

En otoño de ese año, fruto de la ponencia Udaberri, Batasuna anuncia el 14 de noviembre su propuesta estratégica que contempla una mesa de diálogo entre ETA y el Gobierno para hablar de presos, desmilitarización y víctimas, y un foro de partidos. La propuesta de Anoeta es valorada por el Partido Socialista como «un primer paso» en la apuesta de este mundo por las vías democráticas.

 

El 14 de enero de 2005, Batasuna hizo pública una carta abierta al presidente Rodríguez Zapatero en la que le emplazaba a buscar una «solución al conflicto vasco» mediante un acuerdo no independentista entre todas las fuerzas políticas vascas. También le instaba a iniciar conversaciones con la organización terrorista para lograr la desmilitarización y la puesta en libertad de los presos.

 

La respuesta de Zapatero no se hizo esperar. Dos días después, en un mitin socialista celebrado en el Palacio del Kursaal de San Sebastián, el presidente se mostró dispuesto a ampliar el autogobierno del País Vasco y a escuchar el mensaje de la izquierda abertzale siempre que cesara «el ruido de las bombas y de las pistolas».

 

Tras múltiples gestiones, los contactos directos e indirectos entre el Gobierno y la izquierda abertzale se han ido celebrando en los últimos meses con bastante frecuencia en condiciones de un gran sigilo. Han tratado, en primer lugar, de construir un clima de confianza que no provocara frustraciones posteriores teniendo en cuenta que los precedentes siempre han estado presididos por el temor a que la otra parte no fuera en serio. Una operación muy delicada que, al final, ha cristalizado y en la que el más entusiasta defensor ha sido el presidente Zapatero, convencido de que el proceso se pondría en marcha aunque será largo, duro y difícil.

 

 

Una información de Alberto Surio publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Instituciones ante la 'Tregua'

Por Narrador - 31 de Marzo, 2006, 2:34, Categoría: General

 

Ibarretxe impulsa los contactos para formar la mesa de partidos

 

 

«Es obligación de ETA no frustrar nunca más la ilusión de la sociedad vasca», dice el lehendakari a la banda Se ofrece a Zapatero para «allanar el camino» de la paz

 

VITORIA - «Éste es un día histórico», dijo el lehendakari, Juan José Ibarretxe, en el recibidor del palacio de Ajuria Enea desde donde leyó la declaración institucional de su Gobierno en relación con el alto el fuego permanente decretado por ETA. «Comparezco -aclaró-, con la responsabilidad de gestionar un nuevo tiempo, un futuro mejor, un futuro apasionante», dijo Ibarretxe. «Sereno -concluyó en su improvisación previa a la lectura del texto, en la que estuvo acompañado de todo su gabinete-, pero también contento. El conjunto del Gobierno vasco mira al futuro con optimismo».

 

El presidente del Ejecutivo vasco marcó después su 'hoja de ruta' de cara al «nuevo tiempo» al que había aludido en su introducción. Eran poco más de las cuatro y media de la tarde, y el lehendakari aseguró que ya había «iniciado contactos» con los representantes de las fuerzas políticas vascas, incluida Batasuna, con una doble intención: «Valorar este escenario de esperanza» y «plantear el inicio de una fase preliminar de diálogo sin exclusiones», previa a la formalización de la mesa de partidos. De este órgano, según el plan del presidente vasco, debería salir el acuerdo «integrador para la normalización política» que posteriormente sería sometido, como ha defendido con insistencia el lehendakari, a una consulta popular «democrática» con la intención de que sea ratificado por la sociedad vasca.

 

«Hago un llamamiento a todas las fuerzas y sensibilidades políticas para que aprovechemos esta oportunidad y trabajemos conjuntamente para alcanzar un acuerdo de normalización», detalló el lehendakari. En los contactos preliminares iniciados ayer, el objetivo será establecer «el calendario del proceso, los principios, la metodología y los contenidos del diálogo», cuestiones necesarias para abordar «con garantías» la constitución de la mesa multipartita.

 

«Enorme alivio»

 

«Manifestamos nuestra alegría porque, por fin, ETA ha escuchado a la sociedad vasca», apuntó Ibarretxe, quien calificó de «escenario de ilusión» el panorama abierto tras la declaración de alto el fuego por la banda terrorista, aunque no ocultó que lo considera un proceso «complejo y no exento de dificultades». Euskadi, enfatizó Ibarretxe, «exige la desaparición de todas las acciones y manifestaciones de violencia y demanda con firmeza el respeto de los derechos humanos y las libertades de todas las personas».

 

A renglón seguido dirigió su mensaje a los terroristas. «Es obligación de ETA no frustrar nunca más la ilusión de nuestro pueblo». A su juicio, la declaración de la banda «supone un enorme alivio para toda la sociedad vasca y abre una ventana que nada ni nadie debe cerrar», apuntó Ibarretxe, quien descargó en los partidos políticos y las instituciones «la obligación de hacer universal e irreversible» el proceso de paz. Reclamó, no obstante, la «participación activa» de los vascos. «Tenemos el derecho y el deber de hacer este camino juntos. Esto no se puede ver sólo como una cuestión de políticos».

 

En su medida declaración, el lehendakari tuvo una referencia a «todas las víctimas», para quienes pidió un «reconocimiento sincero». Éste «sentará las bases del camino para reconciliación en la sociedad vasca».

 

Diálogo leal

 

Ibarretxe ofreció al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, su «completa disposición personal» y la de todo su gobierno, para «allanar el camino de la pacificación». El lehendakari y el jefe del Ejecutivo habían conversado horas antes e Ibarretxe aseguró que había trasladado al dirigente socialista su compromiso «para desarrollar un proceso de diálogo leal y sincero sobre las cuestiones políticas referidas al proceso de normalización».

 

«Ha llegado la hora de que callen las armas, de hacer entre todos universal e irreversible la paz», concluyó Ibarretxe. «Es tiempo de que la sociedad vasca pueda decidir en paz y libertad su propio futuro».

 

 

Una información de Aitor Alonso publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

El plan de paz del Gobierno vasco cree «esenciales» a las víctimas en el proceso

 

 

El Consejo Político lo concluyó horas antes de conocerse el anuncio de ETA

 

VITORIA - El anuncio de un alto el fuego permanente por parte de ETA no pilló ayer al Gobierno vasco con los deberes sin hacer. Su Consejo Político -formado por el lehendakari, Joseba Azkarraga y Javier Madrazo- había finalizado apenas veinticuatro horas antes la redacción del prometido plan de paz, como paso previo para constituir una mesa de partidos en ausencia de violencia. El núcleo duro del Gabinete de Juan José Ibarretxe considera «esencial» a las víctimas en el proceso de paz y propone un manifiesto contra la Ley de Partidos y por el acercamiento de presos.

 

En un momento en el que la iniciativa de paz la capitalizan el Gobierno central y la propia ETA, el Ejecutivo autónomo, mediante un Consejo Político pretende jugar un papel fundamental, junto a los partidos políticos, en el camino hacia la solución del denominado «conflicto vasco». La tregua ha dejado sin efecto el anuncio hecho recientemente por el lehendakari, para llevar en setiembre al Parlamento vasco una iniciativa «extraordinaria» si la organización no declaraba la tregua y el Gobierno central no modificaba su política penitenciaria.

 

El primer fruto del Consejo Político, el plan de paz, ha sido coordinado por el secretario general de la Lehendakaritza, Jesús Peña, y cuenta con aportaciones de diferentes departamentos del Gobierno vasco. El trabajo, al que este periódico ha tenido acceso en su totalidad, tiene 117 páginas y, en lo sustancial, no se ha visto afectado por el alto el fuego. La necesidad de algún retoque para hacer mención a la tregua ha obligado, eso sí, a Ibarretxe, Azkarraga y Madrazo a aplazar su presentación pública, prevista inicialmente para mañana, viernes.

 

El plan parte de «la diversidad de sufrimientos» como constatación objetiva. «Somos plenamente conscientes de que éste es un tema muy delicado. En nuestra sociedad existen todavía muchas heridas abiertas. Sin embargo, no estaríamos abordando bien este proceso si no partiéramos de esta constatación». Tras advertir que «nadie debe apropiarse de la causa de las víctimas», constata que «distancia, abandono, desinterés, justificaciones inauditas son algunos de los efectos perversos logrados por los criminales en su afán por eliminar a las víctimas y a su memoria».

 

Los redactores aseguran que «desde una perspectiva ética, queremos responder a sus demandas de justicia y, desde una perspectiva social, las víctimas son protagonistas irremplazables de los procesos de paz». «Reconocemos -añaden- el papel esencial de las víctimas en cualquier proceso de paz.». El plan no otorga papel político expreso a las víctimas, si bien sostiene que el final de la violencia «no podrá ser resultado de una transacción política que favorezca los objetivos totalitarios defendidos, con la utilización de la violencia, contra víctimas inocentes».

 

Reconciliación

 

El texto no elude el concepto de reconciliación. «No implica, como a veces se interpreta erróneamente, que la víctima tiene algún tipo de deber moral de reconciliarse con su agresor. Significará simplemente tratarse con respeto», señalan.

 

El plan alude a ETA para decir que se ha negado a sí misma el derecho a hacer política. Defiende no obstante elaborar un informe anual sobre la aplicación de las leyes antiterroristas, así como un manifiesto a favor del «pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos de todos», en referencia implícita a la legalización de Batasuna. Propone una política penitenciaria «más respetuosa con los derechos humanos» e insta al Gobierno central a elaborar un plan de acercamiento de presos.

 

 

Una información de Luis Calderilla publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Zapatero irá al Congreso en junio para abrir un proceso con dos mesas de negociación

 

 

El Gobierno se dará un tiempo con el fin de verificar las intenciones de la banda. Abordará con ETA el desarme y dejará el diálogo político a las fuerzas vascas

 

BILBAO - ETA ha dado el aldabonazo, largamente esperado, para iniciar un tránsito hacia la paz en Euskadi que, tal y como se ha cansado de repetir el presidente del Gobierno, resultará «largo, duro y difícil». Hoy arranca verdaderamente el posible «principio del fin» de la violencia, pero la pista de aterrizaje comenzó a sembrarse tiempo atrás, el 17 de mayo del pasado año. Ese día, en pleno debate sobre el Estado de la Nación, el Congreso de los Diputados aprobó una resolución, redactada mano a mano por el PSOE y el PNV y con el solitario rechazo de los populares de Mariano Rajoy, cuyo tercer punto facultaba al Ejecutivo para emprender una negociación con la organización terrorista si ésta expresaba su «clara voluntad» de deponer las armas. Por primera vez en democracia y tras varias tentativas fallidas de buscar una salida dialogada, el jefe del Gobierno español se dotaba de aval parlamentario para preparar el terreno ante un hipotético alto el fuego de ETA.

 

Ese acuerdo, inspirado en el espíritu del Pacto de Ajuria Enea que articuló durante una década la respuesta de las fuerzas democráticas vascas frente al terrorismo, da cobertura a José Luis Rodríguez Zapatero para encarar a partir de ahora el proceso de conduzca al desarme de la banda y la normalización del País Vasco, pero también fija los límites de la negociación: «las cuestiones políticas» las resolverán «únicamente» los partidos y, en consecuencia, la paz no tendrá ningún «precio» que pueda interpretarse como una cesión al «chantaje» de ETA. Con esos mimbres, Zapatero empezará a construir el cesto de la pacificación efectuando dos movimientos de aquí a verano.

 

Primero se concederá un tiempo para terminar de verificar la voluntad de la cúpula etarra y coseguir que su pronunciamiento gane credibilidad; aunque las situaciones no resultan miméticas, su antecesor en el cargo, José María Aznar, dejó transcurrir mes y medio tras la tregua declarada el 16 de septiembre de 1998 para autorizar oficialmente los contactos con el MLNV. El hecho de que la banda haya protagonizado en este momento, y no aún más tarde, el paso que se le exigía facilitará a Zapatero ajustarse a los plazos con los que jugaba su Gobierno y acudir con una declaración de intenciones al Congreso, previsiblemente en la última semana de junio.

 

La intervención del presidente cerrará del período de sesiones en la Cámara, lo que permitirá, por una parte, renovar la imagen de arropamiento que ya compuso con el apoyo de los nacionalistas vascos y el resto de grupos minoritarios a la resolución del pasado mayo y, por otra, soslayar hasta que transcurra el verano el férreo control en una cuestión tan sensible y espinosa al que le somete el PP en el hemiciclo cada semana. Ese Pleno marcará el inicio de una segunda fase que se atisba sumamente compleja, que se verá interferida por una convocatoria electoral cercana -las municipales de 2007- y que muy posiblemente se demorará hasta que se celebren otras dos citas trascendentales con las urnas, las generales de 2008 y las autonómicas vascas del año siguiente.

 

Regreso a la legalidad

 

Esa etapa se escenificará en un doble escenario: una mesa de negociación discreta Gobierno-ETA, que afrontará el desarme definitivo de la organización y las posibles vías de reinserción para sus alrededor de 670 presos; y una segunda destinada a buscar la normalización de Euskadi, en la que están dispuestas a sentarse todas las fuerzas vascas con la excepción, al menos por el momento, del PP. El impulso a ese esquema dual para una posible resolución -planteado por Batasuna en su manifiesto de Anoeta, aceptado por el PNV y el lehendakari y asumido por los socialistas vascos en su documento sobre pacificación- empezará a pergeñarse en paralelo al procedimiento para devolver a la legalidad a la formación abertzale y propiciar su regreso al terreno que históricamente le ha resultado más favorable, la contienda por el poder en los ayuntamientos vascos y navarros en mayo del próximo año.

 

Tras el fallido intento de Lizarra, en el que supeditó el alto el fuego a la concentración de fuerzas nacionalistas, ETA ha retomado esta vez a la vieja vía de la negociación con el Gobierno español, aunque desde una posición más débil que antaño y con una sociedad menos dispuesta, en apariencia, a ser generosa en la inmediatez con los reclusos etarras. Desacreditado entre la ciudadanía el esquemático modelo de 'paz por presos' -según lo atestiguan sondeos internos en poder de los socialistas desde hace meses- y forzado a extender la delicadeza para no ofender la memoria de las víctimas, el Gobierno afrontará un proceso de distensión con la banda en el que dosificará con cautela los gestos en política penitenciaria.

 

Y si éste será un camino arduo, no parece que vaya a serlo menos la configuración de la mesa de partidos, que revisará el actual modelo estatutario con la reivindicación del derecho a decidir y la eventual formulación sobre su reconocimiento y ejercicio que pueda explorarse situada en el corazón del debate. Los ritmos con los que las fuerzas vascas encaran el impulso del foro no van acompasados. Los socialistas no tienen prisa, persuadidos de que deben evitar cualquier sospecha de que el final del terrorismo pueda acabar cobrándose un precio político, mientras que gana fuerza la hipótesis de que Batasuna, sabedora de que sus reivindicaciones de máximos -la autodeterminación y la territorialidad- han quedado muy atemperadas, opte por concentrarse en recobrar fortaleza para presentarse a los comicios locales.

 

 

Una información de Lourdes Pérez publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

El Episcopado se «alegra» de que ETA no vaya a matar, pero lo considera «insuficiente»

 

 

La Conferencia Episcopal cree que la banda debería anunciar «su disolución y su desaparición»

 

BILBAO - El secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Antonio Martínez Camino, dijo ayer que lo que ETA debería anunciar es «su disolución y su desaparición». Martínez Camino hizo estas consideraciones durante una rueda de prensa, convocada para presentar el 'Anuario de la Iglesia', que se vio interrumpida por la noticia del comunicado de la banda terrorista. En una primera valoración, expresó también su satisfacción por que ETA haga pública su intención de no matar.

 

El portavoz del Episcopado señaló que «nos congratulamos» de la voluntad expresada en el comunicado de que ETA «no va a matar, ni a extorsionar, ni -suponemos- seguirá ejercitando acciones terroristas», pero, a renglón seguido, agregó que «nos parece poco. No es suficiente». Martínez Camino dijo que la banda «debería anunciar su desaparición y disolución, eso es lo que esperan los ciudadanos de bien». El secretario de la CEE abundó en que «ETA no puede poner precio de ningún tipo» a los derechos fundamentales de las personas y al funcionamiento de las instituciones democráticas, «que son a las que corresponde velar por el bien común en España».

 

Juan Antonio Martínez Camino recordó dos artículos de la instrucción pastoral 'Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias' -aprobada por la Asamblea Plenaria de los obispos en noviembre de 2002-, en la que la jerarquía sostiene que ETA no puede ser considerada «como interlocutor político de un Estado político».

 

El «valor del diálogo»

 

El artículo 40 de ese documento establece que, «ante cualquier problema entre personas o grupos humanos, la Iglesia subraya el valor del diálogo respetuoso, leal y libre como la forma más digna y recomendable, para superar las dificultades surgidas en la convivencia». «Al hablar del diálogo -añade- no nos referimos a ETA, que no puede ser considerada como interlocutor político de un Estado legítimo, ni representa políticamente a nadie, sino al necesario diálogo y colaboración entre las diferentes instituciones sociales y políticas para eliminar la presencia del terrorismo, garantizar firmemente los legítimos derechos de los ciudadanos y perfeccionar, en lo que sea necesario, las formas de organizar la convivencia en libertad y justicia».

 

El otro artículo citado por Martínez Camino, recalca que «la Constitución es hoy el marco jurídico ineludible de referencia para la convivencia» y que «pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder, local o de cualquier otro tipo, es inadmisible». El secretario portavoz de la Conferencia Episcopal finalizó reiterando la cercanía y solidaridad de la Iglesia católica española «con las personas que sufren y han sufrido con los crímenes y acciones terroristas de ETA, con sus asesinatos y sus amedrentamientos. La Iglesia está con las víctimas del terrorismo».

 

El Obispado de Zamora y los arzobispados de Barcelona, Santiago de Compostela y Zaragoza mostraron, igualmente, su satisfacción por el comunicado de ETA, aunque, en coincidencia con el discurso de la CEE, lo consideran insuficiente. Así, el Arzobispado gallego indicó que la sociedad española esperaba que la banda decidiese «su disolución y la entrega de las armas», y el catalán acogió el anuncio del alto el fuego con alegría, pero también con «cautela».

 

«Un primer paso»

 

La Confederación Española de Religiosos (Confer) manifestó, por su parte, su «profunda alegría» por el comunicado de la banda, que considera «un primer paso, no el definitivo, hacia la paz». La Confer alentó a «todos los servidores públicos a seguir dando pasos en la consolidación de esta paz que es un bien supremo», teniendo en cuenta, «en primer lugar, a las víctimas, de la violencia, su memoria y su dignidad». «La paz -añadió- no es sólo ausencia de violencia». Los religiosos españoles quieren «una paz sin condiciones, que anuncie el final definitivo de la violencia y la disolución de todos los grupos que sustentan el terrorismo y la extorsión y no respetan los Derechos Humanos».

 

 

Una información publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Francia expresa su confianza en la solución de un problema que plantea como ajeno y para la lucha contra el terrorismo», dice Chirac en un escueto comunicado

 

 

PARÍS - Francia destacó ayer la esperanza suscitada por la etapa de distensión emprendida por ETA y ratificó su lealtad incondicional a España en la lucha contra el terrorismo. La tónica dominante en las reacciones oficiales fue el desmarque sistemático de un problema presentado como un asunto interno de un país amigo y modélico en su transición a la democracia, personificada por un Rey al que la república gala va a recibir con sus mejores galas en una inminente visita de Estado.

 

«Una gran esperanza para España y para la lucha contra el terrorismo». Con estas palabras, párrafo central de un escueto comunicado, valoró Jacques Chirac el alto el fuego permanente anunciado por ETA, noticia que dijo haber conocido «con gran interés». El presidente francés recordó «la cooperación ejemplar entre nuestros dos países y el apoyo de Francia a los esfuerzos de España para poner fin a esta plaga».

 

En el palacio del Elíseo se disiente de plantear el gesto de ETA como una consecuencia directa de la represión francesa a su retaguardia. «Es una muy buena noticia que deseamos que vaya a servir para pasar página», se comenta en el entorno presidencial. «Si ETA confirma en la práctica la renuncia a la violencia, será un inmenso alivio para todo el mundo y una gran victoria de la paz civil», reflexionan al amparo del anonimato en la cúspide del poder galo.

 

Contacto estrecho

 

En la otra orilla del Sena, desde el palacete de Matignon, Dominique de Villepin subrayó que el anuncio constituye «una esperanza de que la paz pueda triunfar por fin». En su también breve comunicado, el primer ministro galo reiteró que «Francia apoya todas las acciones que van esa dirección». Es la misma fórmula de respaldo implícito al proceso impulsado por José Luis Rodríguez Zapatero que le había manifestado recientemente en La Moncloa. Villepin indicó que había acordado en una conversación telefónica con su homólogo español «permanecer en contacto estrecho sobre este tema». El ministro francés del Interior, Nicolas Sarkozy, calificó en Alemania -donde asistía a una reunión con sus homólogos del Grupo de los Seis- el anuncio de «buena noticia».

 

En Bayona, Jean François Lefort, portavoz de Askatasuna en el País Vasco francés, opinó que «la pelota está ahora en el tejado de los Estados francés y español, a ellos les toca ahora mover ficha y comprometerse de forma concreta en la resolución del conflicto». Desde su punto de vista, la primera respuesta de Madrid y París debería consistir en la derogación de las leyes antiterroristas, el reconocimiento de los presos como actores políticos y su reagrupamiento en cárceles próximas a sus domicilios familiares.

 

Por su parte, el líder independentista corso Jean Guy Talamoni se congratuló de la «evolución positiva» de la situación en el País Vasco. «El anuncio de ETA es la consecuencia directa de la nueva política de Madrid, mucho más abierta», valoró el dirigente de la coalición Unione Naziunale.

 

 

Una información de Fernando Iturribarria publicada en el diario EL CORREO el jueves 23 de marzo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente el texto.

 

Londres ofrece a su principal negociador en el proceso de paz de Irlanda del Norte

 

 

Sinn Fein solicita al Gobierno español una respuesta positiva y los unionistas le alertan de los errores cometidos en Ulster

 

LONDRES - El portavoz del primer ministro británico, Tony Blair, expresó ayer su 'aplauso' por el anuncio de ETA y su esperanza de que «ahora se aplique en la práctica y se cumplan los compromisos contenidos en la declaración». Y añadió que «corresponde enteramente al Gobierno español tomar las decisiones internas que sean necesarias sobre el inicio de conversaciones».

 

Fuentes diplomáticas aseguraban que el Ejecutivo británico ha ofrecido a José Luis Rodríguez Zapatero la disponibilidad de Jonathan Powell, jefe de Gabinete del primer ministro y negociador crucial en la trastienda del proceso de paz en Irlanda del Norte, para ofrecer información sobre su experiencia. «Una cosa que hemos aprendido en Irlanda del Norte es que podría ser útil tener apoyo externo, pero los detalles tendrían que decidirlos ambas partes sobre el terreno. Ese sería nuestro enfoque», dijo el portavoz de Blair en su encuentro diario con los periodistas.

 

«Parece una noticia muy positiva y creo que las reacciones iniciales en España han sido en general favorables: cualquier avance hacia un alto el fuego permanente y la aceptación de medios puramente democráticos es bienvenida», señaló en un comunicado el ministro irlandés de Asuntos Exteriores, Dermot Ahern. «Aunque hay parecidos entre situaciones conflictivas, todas tienen sus características y requisitos específicos. En Irlanda tenemos un entendimiento particular del valor de la paz. Deseo al Gobierno y al pueblo español todo el éxito en su camino hacia una paz permanente», dijo.

 

«Oportunidad histórica»