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El Muro de la Vergüenza Avanza en Israel

Por Sin Pancarta - 29 de Septiembre, 2005, 5:41, Categoría: Israel

La Gran Vergüenza Moderna, el muro de la vergüenza en su versión 2.0, avanza pese a algunos retoques de la propia justicia (o injusticia) israelí. Es realmente improbable que alguien bienintencionado se crea los deseos de ‘paz justa y duradera’ con actuaciones como esta.

ABC

Viernes, 16 de septiembre de 2005

EL SUPREMO ISRAELÍ DERRIBA A GOLPES JURÍDICOS PARTE DEL MURO DE CISJORDANIA

Juan Cierco (Corresponsal)

La Justicia hebrea respalda, sin embargo, la construcción de la valla en territorio ajeno por seguridad y critica a La Haya por obviar el terrorismo contra Israel

JERUSALÉN. El muro, o valla, o barrera, o verja, o alambrada, poco importa, en los alrededores de Alfei Menashe, asentamiento judío cercano a Qalquilia, es ilegal por no tener en cuenta los intereses de los casi mil palestinos que viven en cinco aldeas colindantes.

Pero el muro israelí en Cisjordania es legal, en contra de lo que sentenció hace más de un año el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, porque un país, incluso ocupante, tiene el derecho, el deber, la obligación de defender a sus ciudadanos, aunque sean colonos y aunque la valla, el muro, la barrera, la verja, la alambrada, poco importa, se levante en un territorio ajeno.

Aunque no parezca muy lógico el razonamiento jurídico, ilegal en un puñado de kilómetros, donde se daña a unos mil palestinos; legal en más de 600 kilómetros, donde se daña a centenares de miles de palestinos, las conclusiones son del mismo órgano judicial, el Tribunal Supremo de Israel, que ayer sentó jurisprudencia sobre la materia aunque muchos abogados pensaran, ante tan flagrantes contradicciones, que, visto lo visto, casi mejor quedarse de pie.

De hecho, las reacciones conocidas después de una sentencia que es novedosa porque obliga a derribar la parte del muro, la valla, la verja, la barrera, la alambrada, poco importa, ya construida (en junio pasado el mismo Tribunal obligó a cambiar el trazado de unos 40 kilómetros de muro al norte de Jerusalén pero entonces aún no se había erigido en esa zona) han sido tan contradictorias como la sentencia.

Los abogados de la Asociación de Derechos Civiles de Israel, que interpusieron en su día la demanda, se mostraron satisfechos, no sólo por los mil palestinos que ven reconocidos sus derechos, sino por los muchos más que han interpuesto acciones jurídicas parecidas y pueden beneficiarse en el futuro de este precedente.

Sin embargo, más satisfecho todavía se mostró el Gobierno hebreo a través de su número tres, aunque dos, Ehud Olmert, quien insistió, no sin parte de razón, que lo importante de la sentencia del Supremo no era tanto la cuestión de Alfei Menashe (que puede ser corregida a golpe de excavadora y no rompe la estrategia oficial de sentenciar con hechos consumados el futuro de las fronteras demográficas de la región) sino la decisión de fondo de dar por buena, desde el punto de vista jurídico, la legalidad del muro en su conjunto, haciendo caso omiso, una vez más en la única democracia de Oriente Próximo, de la justicia y las resoluciones internacionales. Y Ariel Sharón, la estrella invitada en la ONU.

La Justicia española

En este sentido, cabe recordar que hace una semana una delegación de juristas y catedráticos españoles, entre los que encontramos magistrados del Tribunal Supremo, manifestó estar atónita ante los argumentos jurídicos utilizados por el presidente del Alto Tribunal israelí, Aharon Barak, para justificar la construcción del muro en Cisjordania.

Argumentos prácticamente idénticos a los esgrimidos en la unánime sentencia de ayer. Argumentos ante los que algunos de los miembros de la delegación, como el magistrado del Supremo, José Antonio Martín Pallín, no pudieron más que notificar que «en Israel no hay división de poderes; el poder civil está subordinado a las decisiones militares y la estrategia judicial pasa por cambiar el trazado del muro para legitimarlo ante la comunidad internacional».