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ZP en la ONU: Bla, Bla, Bla...

Por El Observador - 28 de Septiembre, 2005, 7:00, Categoría: Naciones Unidas

El Presidente en la ONU como un niño con zapatos nuevos. Hablar y hablar sin parar para al final no decir nada. Diálogo, talante, alianzas, bla, bla, bla… Pero hay que conocerlo.

DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, RODRÍGUEZ ZAPATERO, EN EL "COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS"

Nueva York, 15 de septiembre de 2005

Hace cuatro días el mundo conmemoró el cuarto aniversario del atroz atentado contra las Torres Gemelas, al que sucedieron, entre otros, los bárbaros ataques de Madrid el 11 de marzo de 2004 y de Londres el 7 de julio de este año. El terrorismo nos amenaza a todos por igual. Su objetivo es nuestro modelo de convivencia. Es imprescindible que estemos unidos para combatirlo y lo primero que deseo decir es que nuestro país no regateará esfuerzos en esta causa.

Existe coincidencia universal en valorar la lucha contra el extremismo y su criatura, el terrorismo, como uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo. Algunos convierten esta empresa en su prioridad internacional única, relegando --a mi juicio, con error-- la lucha contra el hambre y la miseria o la defensa del medioambiente.

En todo caso, centrémonos en el punto en que coinciden los diagnósticos: el terrorismo se cierne como una grave amenaza de nuestro tiempo para la seguridad y la paz. A partir de esta coincidencia en el diagnóstico, se abren dos caminos que, aún a riesgo de simplificar, denominaré la vía del miedo y la vía de la libertad.

Uno u otro camino dependen de las respuestas que se proporcionen a dos preguntas: por un lado, ¿para defender la democracia y el Estado de Derecho frente a las agresiones terroristas podemos poner en cuestión los propios valores que defendemos y vulnerar las garantías que los inspiran?; por otra parte, ¿es operativo el recurso sistemático a la fuerza militar para proteger a nuestros ciudadanos o puede ser contraproducente a largo plazo para la erradicación del terrorismo, en la medida en que contribuya a empeorar el clima político internacional?.

El futuro nos juzgará por la respuesta que sepamos dar a este doble dilema. En todo caso, la defensa de nuestros ciudadanos y de nuestros valores no puede llevarse a cabo con un único instrumento, por poderoso que sea.

La reacción contra los ataques está clara: debemos hacer caer todo el peso de la Ley sobre quienes cometen, planifican o inspiran estas atrocidades. No podemos tolerar refugios de impunidad. Hay que dotar de más medios a las fuerzas de seguridad y hacer más ágil y eficaz la cooperación internacional en los ámbitos de la inteligencia, de la actuación judicial y de la financiación del terrorismo.

Con su dilatada y dolorosa experiencia de más de treinta años de firme combate contra el terrorismo, España sabe que es esencial mantener la unidad y respetar estrictamente los fundamentos y límites del Estado de Derecho.

Contra el terrorismo, firmeza total, pero con los valores de la libertad y de la democracia. Esto es lo que estamos haciendo en España. Sufrimos los atroces atentados del 11 de marzo de 2004, pero la reacción de la sociedad española no dejó espacio para la xenofobia ni para la intolerancia. Los españoles supieron distinguir perfectamente la religión del fanatismo y a los terroristas, de la comunidad cultural a la que pertenecían. La reacción de mi Gobierno estuvo en consonancia con este sentimiento del pueblo español: no hemos restringido derechos y libertades, sino que los hemos ampliado para las mujeres, para los homosexuales, para los jóvenes: hemos aportado más libertad y transparencia en los medios de comunicación y en la vida parlamentaria.

Creo que este principio es válido tanto a nivel interno, como a nivel internacional. Conseguiremos nuestros objetivos, no de modo unilateral, sino a través de medidas legales, con un amplio consenso normativo.

El ámbito adecuado para la consolidación de este consenso no puede ser sino el de las Naciones Unidas. Tenemos que dotar a la Organización de los medios necesarios para que pueda liderar la lucha contra el terrorismo más eficazmente. La creación del Comité de la Lucha contra el Terrorismo (CTC) y del Comité Al Qaeda y talibán ha supuesto hitos en este sentido, pero es imprescindible que los Estados colaboren más intensamente con dichos comités. Es imperativo adoptar ya la Convención Global contra el Terrorismo, que debe contener una definición general y compartida del fenómeno.

Para vencer al terrorismo necesitamos también un consenso político y estratégico. No basta con ganar algunas batallas. Para derrotarlo totalmente debemos entender cuáles son las condiciones que generan el extremismo y su transformación en estrategia del terror. Debemos analizar esta patología en todas sus dimensiones: primero, de seguridad, por supuesto; pero también política, económica, social y cultural. No podemos ignorar los conflictos enquistados y las enormes fracturas económicas, políticas y sociales que afectan a muchas sociedades y que sirven de caldo de cultivo y de falso pretexto a la violencia terrorista.

Debemos lograr expandir la convicción de que nada justifica el terrorismo. Ninguna idea, por legítima que sea o parezca, puede servir de coartada para el asesinato o la barbarie. Todas las personas, independientemente de su condición, nacionalidad, cultura o religión, deben comprender que el terrorismo es la negación absoluta de los valores que sustentan la dignidad humana.

La Historia demuestra que el terrorismo no es privativo de ninguna civilización, cultura o religión.

Hay que recordar las valiosas aportaciones del Islam a la formación de la cultura occidental y a su carácter humanista. Mi país es un buen testigo de ello.

No existen justificaciones religiosas válidas del terrorismo. Por eso lo que más duele a los terroristas es la condena de sus propios hermanos de religión.

Para derrotar al terrorismo y al extremismo debemos trabajar conjuntamente con el mundo musulmán, igualmente amenazado. Sólo la violencia es absolutamente rechazable. No hay que tener miedo a plantear debates abiertos, discutiendo las cuestiones más polémicas.

Además, los gobernantes tenemos la obligación de integrar plenamente en nuestras sociedades y en sus valores a aquellos jóvenes inmigrantes que, aún con altos niveles económicos y educativos, corren el riesgo de buscar un sentido a sus vidas en el extremismo religioso. Tenemos que convencerles de que deben y pueden defender su visión de la justicia internacional por vías democráticas.

Tenemos que animar a nuestros ciudadanos, cualquiera que sea su origen, a una participación política mucho más concienciada.

Del documento final de la Cumbre que estamos celebrando aquí en Nueva York quiero destacar el compromiso de los Jefes de Estado y Gobierno para promover una cultura de prevención, una cultura de paz, mediante una acción concertada que entienda que la miseria y el subdesarrollo están estrechamente interconectados a los problemas de seguridad. Mi Gobierno apoya sin ambages la estrategia amplia de lucha contra el terrorismo presentada por el Secretario General Kofi Annan.

En nuestro esfuerzo por ganar la batalla de las mentalidades, no sólo hay que incrementar la asistencia técnica a los Estados para que puedan combatir el terrorismo en su propio territorio, sino también para que puedan promover la democracia, los derechos humanos y un desarrollo económico que reduzca las desigualdades sociales. Debemos incrementar la parte de cooperación internacional que destinamos al fortalecimiento institucional y prestar una mayor atención a las mujeres por parte de las organizaciones internacionales, para que puedan acceder a papeles más activos en nuestras sociedades, en el mundo musulmán pero también en Occidente.

Ésta es la idea de la Alianza de Civilizaciones lanzada por el Secretario General de Naciones Unidas a propuesta de España. Hay que implicar plenamente a la sociedad civil en este proyecto. Debemos promover decididamente la idea de que la tolerancia y el entendimiento entre las culturas es indispensable para lograr una paz verdaderamente segura.

Un buen ejemplo, en el ámbito de la Unión Europea, es el Proceso de Barcelona, que está ayudando a que las dos orillas del Mediterráneo se conozcan mejor. No en vano la primera reunión del Grupo de Expertos de Alto Nivel, convocado por el Secretario General de Naciones Unidas sobre la Alianza de Civilizaciones va a celebrarse en Mallorca en noviembre, coincidiendo con la Cumbre Euromediterránea de dicho Proceso de Barcelona.

Iniciativas como la del G-8 para Oriente Medio y el Norte de África van, afortunadamente, por la misma vía, la vía del acercamiento y el diálogo. Sólo así crearemos el clima político necesario para nuestra definitiva victoria, que no será, por supuesto, sólo una victoria de la sociedad occidental, sino la victoria compartida de todas las gentes de bien

CONFERENCIA DE PRENSA DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, RODRÍGUEZ ZAPATERO, DESPUÉS DE LA CUMBRE DE JEFES DE ESTADO Y DE GOBIERNO DE LA ASAMBLEA GENERAL DE NACIONES UNIDAS

Nueva York, 15 de septiembre de 2005

Sr. Rodríguez Zapatero.- Muchas gracias por acudir a esta comparecencia en la que quiero una valoración sintética de lo que representa el desarrollo de esta Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en el marco de la Asamblea General, de una Asamblea General en la que se cumplen sesenta años de Naciones Unidas.

El dato de que a esta Cumbre hayan asistido 160 Jefes de Estado y de Gobierno pone de manifiesto la importancia de la Cumbre y, más allá de eso, pone de manifiesto algo que para España y para el Gobierno de España es de enorme importancia: Naciones Unidas constituye la gran esperanza para el mundo, para los dos factores, para los dos grandes problemas, con los que se enfrenta este siglo joven en el que estamos: la consecución de la paz, la erradicación de la violencia, del fanatismo, del terror, y la erradicación de la pobreza, del hambre, de la miseria y del abandono.

Para ello, el conjunto de los países ha aprobado un Documento de Conclusiones que el Gobierno de España valora positivamente. Quizás no estén todos los objetivos que nos hubiera gustado a muchos pero, sin duda alguna, es un documento rico en contenido y que mejora las expectativas que había en las últimas semanas: en primer lugar, porque hay un compromiso creciente, poderoso, en el que hay elementos de concreción sobre ese gran objetivo que es el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, la erradicación del hambre y de la pobreza; en segundo lugar, porque hay una reflexión amplísimamente compartida sobre la necesidad de caminar juntos, unidos, para lograr más paz, menos conflictos y, por tanto, más seguridad.

Creo que las dos ambiciones que marca ese documento son positivas. Es cierto que en los aspectos relativos a la reforma de la propia institución, que sin duda alguna sale reforzada con esta Cumbre, podrían haber sido más ambiciosos: la reforma institucional, la reforma del Consejo de Seguridad... Pero Naciones Unidas y todos los países que la integramos seguimos emplazados a concluir esa reforma que haga más operativo el Consejo de Seguridad. Y también creo que tiene un valor notable la aprobación de un Consejo para la Paz que concluya los procesos en los que, después de un conflicto, se necesita también un esfuerzo conjunto de Naciones Unidas y de los países del mundo.

Junto a ello, para España cobra una especial satisfacción el que el proyecto que hace precisamente un año presenté ante la Asamblea General de Alianza de Civilizaciones haya tomado cuerpo, haya sido asumido por Naciones Unidas, por el Secretario General de Naciones Unidas, y empiece a caminar con la constitución del Grupo de Alto Nivel.

Es un proyecto que saben que copatrocinamos Turquía y España; dos países jóvenes y con larga historia, dos países que han vivido en los últimos años un proceso de reformas y de progreso, y dos países que tenemos que dar ejemplo para que ese plan de actuación sobre la Alianza de Civilizaciones que tiene que elaborar el Grupo de Alto Nivel constituya un elemento a favor de la paz y a favor del entendimiento entre culturas, entre pueblos y entre civilizaciones.

Por ello, no puedo más que expresar mi satisfacción, porque además la apelación a esa cooperación entre civilizaciones está en las Conclusiones de esta Asamblea de Naciones Unidas y porque además muchos países dan su respaldo o muestran al día de hoy un gran interés por lo que representa el proyecto de Alianza de Civilizaciones.

En definitiva, y para intentar cumplir con el compromiso de hacer un resumen sintético, quiero decirles que el Gobierno de España está satisfecho por esta Cumbre; que España renueva lo que ha sido un compromiso muy, muy, directo, muy prioritario, del Gobierno, de nuestro país, de estar con Naciones Unidas y de estar empujando con Naciones Unidas para tener un mundo que convoque a la esperanza y al progreso. Ese compromiso de nuestro país se ha escenificado, de manera singular, con la presencia del Jefe del Estado, con la presencia de S.M. el Rey, que ayer expuso, creo que con gran acierto, los grandes objetivos que tiene esta institución tan querida por tanta gente de bien en el mundo.

P.- Ayer el Presidente Bush, en su discurso ante la Cumbre, dio un cambio cualitativo en lo que ha sido hasta ahora su planteamiento de lucha contra el terrorismo y señaló que no solamente se vence al terrorismo en el campo de batalla, sino también en el campo de las ideas. Yo no sé si Estados Unidos apoya la iniciativa española de la Alianza de Civilizaciones, cuántos países la apoyan y si esa Alianza se abre paso con planeamientos como el que hacía ayer el Presidente Bush.

Sr. Rodríguez Zapatero.- Por supuesto, España ha hecho --y ahora España y Turquía, y ahora las Naciones Unidas, porque el proyecto de Alianza de Civilizaciones hoy es de Naciones Unidas-- una convocatoria absolutamente abierta a todos los países para que se sumen a ella, para que contribuyan con sus ideas y para que enriquezcan el debate que durante un año va a producirse en el Grupo de Alto Nivel y que dé lugar a un programa de actuación eficaz, concreto, con actuaciones y con decisiones. Por supuesto, España, como no podía ser de otra manera, está abierta a que el Gobierno de los Estados Unidos aporte ideas y propuestas a esta Alianza.

Para mí y para el Gobierno sería, lógicamente, de gran interés y así se lo hemos transmitido a la Administración norteamericana, como en general a todos los países. Puedo decir que hay un número elevado y creciente de países que apoyan o que muestran su gran interés sobre esta propuesta.

En efecto, no se trata ya sólo del terrorismo; se trata de algo más profundo: se trata de la convivencia, se trata del respeto y se trata del entendimiento en un mundo que tiene distintas civilizaciones, que se han fortalecido a lo largo de la Historia, en la que todas han aportado algo al progreso de la Humanidad y todas han cometido errores. Ninguna puede estar al margen de un cierto análisis crítico, ninguna. Ése es el terreno de la Alianza: valorar lo que existe de positivo en cada una de las aportaciones, respetar y sumar para que quien esté en una civilización aísle, derrote en el terreno de las ideas, en efecto, a quienes niegan la capacidad de vivir civilizadamente. La violencia y el terror es negar la capacidad de las sociedades, de los hombres, con sus ideas para vivir civilizadamente.

Como hay muchos más pueblos, sociedades y seres humanos que viven en una civilización, que quieren convivir civilizadamente, no tengo ninguna duda de que aliarse es el camino más poderoso para derrotar a los que intentan socavar esa idea.

P.- Dos preguntas. La primera hace referencia el futuro de la Alianza de Civilizaciones y cómo pueden afectarle los actuales problemas que implican a Siria e Irán.

La segunda cuestión se refiere al desarrollo y la estabilidad del conflicto de Sahara Occidental. ¿Podría usted conseguir que los líderes, especialmente del Sur de Europa, en contacto con los líderes del norte de África, afronten este asunto que también podría llevar desarrollo y estabilidad a otras partes del continente?

Sr. Rodríguez Zapatero.- En efecto, algunos de los problemas de falta de entendimiento, de los conflictos larvados que existen y que permanecen en algunas áreas del planeta, y que de uno u otro lado pueden intentar justificarse en visiones del mundo distintas, en una extensión de una u otra religión distintas, no sólo explican, sino que convocan a esa Alianza de Civilizaciones como el camino más poderoso. Y es el camino más poderoso porque el objetivo de la Alianza de Civilizaciones es que impregne las sociedades de unas y otras culturas de poder de entendimiento, de reconocimiento y de colaboración.

Cuando las sociedades tienen la determinación de no enfrentarse porque haya una religión distinta entre unos y otros, de no enfrentarse porque haya una historia de divisiones, de no enfrentarse porque se tenga una visión del mundo diferente; si las sociedades están en esa apuesta, los Gobiernos tendrán que estar. Y digo los Gobiernos y digo todos los Gobiernos del mundo. Por tanto, ésa es la necesidad vital.

Tenemos un siglo joven que tiene que ser mucho mejor que el siglo XX. En el siglo XX murieron 250 millones de personas de guerras, de violencia, de terror, y el siglo XXI tiene que ser un siglo en que se derrote la violencia, igual que tiene que ser el siglo que se derrote la pobreza y la miseria.

En relación con el Sahara, Naciones Unidas es quien debe liderar una solución a un conflicto de décadas. Hay un nuevo representante del Secretario General para el Sahara. Lo que va a hacer el Gobierno de España es ayudar, ponerse al lado del representante de Naciones Unidas, para ver si conseguimos, de manera activa, que este conflicto tenga una solución en el menor tiempo posible. Como todos los conflictos de esta naturaleza, esa solución sólo pasará por un acuerdo justo, inspirado en las Resoluciones de Naciones Unidas y en la acción política y el concurso de muchos países, entre ellos España.

P.- ¿A usted le preocupa la situación de Siria y de Irán?

Sr. Rodríguez Zapatero.- Acabo de referir en la primera contestación que las diferencias tienen que intentar resolverse a través del diálogo, a través de lo que significa esta casa, Naciones Unidas, el multilateralismo, el Consejo de Seguridad, que ojalá pronto lo tengamos como una institución mucho más operativa y eficaz. Ésa es la receta.

P.- Usted ha hecho un balance muy positivo de esta Cumbre, del papel de España en esta Cumbre, de la Alianza de Civilizaciones; un proyecto que, por cierto, apoyó el Partido Popular en España hace unos días. Pero hoy hemos escuchado críticas del portavoz del Partido Popular en el Congreso, concretamente, Eduardo Zaplana, que ha dicho que la diplomacia española ha hecho el ridículo, está haciendo el ridículo en esta Cumbre. ¿Cómo encaja usted esa crítica y a qué cree usted que se debe?

Sr. Rodríguez Zapatero.- No lo sé. Lo encajo con deportividad, como todas las críticas que provienen del Partido Popular. Me sorprende. Ahora el señor Zaplana parece que derrota por los análisis de la política exterior. Hasta este momento no se le reconocía en este terreno. Me parece bien que se incorpore al mismo y, desde luego, no tengo ningún inconveniente en explicarle directamente qué ha supuesto esta Cumbre, como lo voy a hacer la semana que viene en el Parlamento, por la importancia que en mi opinión tiene, y que España está humildemente satisfecha.

No se trata de reconocer nada a nadie, porque al final los frutos y el trabajo son intentar dar respuesta a lo que es la voluntad del pueblo español. Pero el Gobierno tiene la convicción de que España debe tener en el mundo dos identidades, ser reconocida por dos ideas básicas, por dos discursos: ser un país abanderado de la paz y ser un país abanderado de la lucha contra el hambre y la miseria.

La Alianza de Civilizaciones, que ha cuajado, responde en buena medida a ese deseo del pueblo español y yo estoy convencido de que el Partido Popular apoyará, trabajará y entenderá.

P.- Sus teorías sobre la Alianza de Civilizaciones son muy parecidas a lo que se llamada política de moderación propuesta por el Presidente de Pakistán. No sé si habrá discutido usted sobre esta cuestión con el Presidente de Pakistán y, a lo mejor, han pensado en llegar a una coalición con ellos. ¿Han entablado ustedes conversaciones con otros países islámicos que puedan también tener problemas con flujos de terrorismo?

Sr. Rodríguez Zapatero.- Hemos tenido diálogo con prácticamente todos los Gobiernos o con muchos Gobiernos, desde luego del mundo islámico, sobre la Alianza de Civilizaciones, y también con el Gobierno de Pakistán. Desde luego, tenemos el convencimiento de que hay un apoyo, un entendimiento, a lo que representa este proyecto. Lo que deseamos ahora es que todos los Gobiernos incorporen ideas, iniciativas y propuestas para que el Grupo de Alto Nivel tenga los mejores materiales, las mejores aportaciones y pueda hacer un gran plan de actuación.

Me dice que si es una postura de moderación...

P.- Le decía si ha hablado usted con otros líderes musulmanes , árabes, islámicos. ¿Podría decirnos quién? ¿Podría decirnos qué tipo de cooperación va a obtener usted de ellos?

Sr. Rodríguez Zapatero.- La Liga Árabe ha dado un respaldo a la Alianza de Civilizaciones; la presenté en la última reunión de la Liga Árabe, y, desde luego, la cooperación es que varias de las personas que integran el Grupo de Alto Nivel provienen de países de influencia o de predominio islámico, y prácticamente todos los Gobiernos donde existen sociedades mayoritariamente islámicas ven con simpatía y están dispuestos a contribuir y a respaldar lo que significa la Alianza de Civilizaciones. También muchos europeos, también muchos latinoamericanos, también países asiáticos.

Creo que es un camino de esperanza. Como usted invocaba, es un camino de moderación, que es una virtud que ha hecho convivir a los pueblos, a las naciones. Es la virtud de la que nacen el pluralismo y el respeto.

P.- Presidente, yo quería saber exactamente si se mantiene el Plan inicialmente previsto, si lo ha hablado usted con el Secretario General, Kofi Annan, de celebrar una primera reunión del Grupo de Alto Nivel en el mes de noviembre en Mallorca, en España.

Sr. Rodríguez Zapatero.- Sí, en efecto. Eso forma parte ya de una agenda cerrada. La primera reunión del Grupo de Alto Nivel de la Alianza de Civilizaciones será en el mes de noviembre, en España, en las Islas Baleares, a la cual asistirá el Primer Ministro turco, señor Erdogan, como copatrocinador, donde estaré, lógicamente, yo también y donde se empezará a dar cuerpo a ese proyecto.

Quiero subrayar que es un proyecto que el Secretario General de Naciones Unidas y que la estructura de Naciones Unidas están acogiendo con un grado de colaboración, de apoyo y de interés que no puedo dejar de agradecer una y otra vez. Gracias también en esta tarea a todos los que, en nombre del Gobierno de España, están y han venido trabajando durante todo este año para llegar a este punto de arranque tan importante para nuestro país, como es que la Alianza de Civilizaciones ha empezado ya.

P.- Presidente, usted suele poner la experiencia de la lucha antiterrorista en España como ejemplo de cómo se debe afrontar este fenómeno. En los últimos días el Fiscal General del Estado se ha mostrado muy optimista con el próximo fin de ETA y el Secretario General de los socialistas vascos ha percibido buenas señales en el entorno de la banda terrorista para su próximo fin. Yo quería preguntarle si usted comparte estas apreciaciones y si le ve fundamento para que hayan sido pronunciadas.

Sr. Rodríguez Zapatero.- El deseo amplísimamente mayoritario, el gran objetivo de la sociedad española, antes que cualquier otro, es ver el fin del terrorismo de ETA. Quiero decir que ése es un proceso, a tenor de la dura y dramática historia que hemos vivido, que será largo, difícil y duro, pero que el Gobierno trabaja en el deseo de la sociedad española, que ante posibles expectativas tenemos que ser muy prudentes y que, por supuesto, en esa tarea el Gobierno sabe que cuenta con el apoyo de la inmensa mayoría de los españoles.

El Gobierno espera contar con el apoyo de todas las fuerzas políticas. El Gobierno, si esa eventualidad se produce, lo hará pensando en los intereses generales, pensando en los principios democráticos y desde, por y para el Estado de Derecho.

P.- ¿Cómo describiría el papel de Turquía a la hora de definir este proyecto de Alianza de Civilizaciones siendo un país musulmán a punto de negociar su entrada en la Unión Europea? ¿Podría también darnos alguna información sobre su reunión con el señor Erdogan esta mañana?

Sr. Rodríguez Zapatero.- El papel de Turquía es determinante en el proyecto de la Alianza de Civilizaciones. Es copatrocinador junto con España y, además, reúne una serie de características muy especiales en este momento histórico para que su papel pueda ser enormemente útil: es un país de mayoría musulmana, es un país que quiere estar en la Unión Europea, es un país que ha ido ganando cotas de desarrollo democrático, de progreso económico, y, por tanto, reúne las mejores características. Y es un país con el que España tiene buenas relaciones y, desde luego, vamos a profundizar en esas relaciones.

Por tanto, España y Turquía, como antes dije, países jóvenes, porque tienen gran ambición de futuro para sus pueblos, y países con gran historia, influida por muchas culturas; países que han sido motores de civilización, pueden ser dos magníficos actores a favor de esa Alianza de Civilizaciones.

Muchas gracias.