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Zapatero y la Cumbre del Fracaso

Por Narrador - 26 de Septiembre, 2005, 5:16, Categoría: Naciones Unidas

La noticia del día es la Cumbre de la ONU, el fracaso de Naciones Unidas que sumergida en el mayor escándalo de corrupción de la historia universal se limita a mantener su imagen sin contenido.

La Asamblea General de la ONU adoptó ayer con las reservas de Cuba y Venezuela el documento sobre la reforma de la organización que será rubricado en la cumbre mundial que se celebra desde hoy hasta el próximo viernes. Un documento que no dice absolutamente nada en realidad. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, reconoció que el documento adoptado tiene limitaciones, pero aseguró que es "un paso adelante" en el proceso de reforma de la organización. En concreto, Annan lamentó que el texto no incluyera un capítulo sobre desarme y no proliferación de armas nucleares.

Con anterioridad, Annan se reunió con el presidente de EEUU, George W. Bush, para abordar el proceso de reformas de la organización, así como la situación en Iraq, Siria y Sudán. Un escueto comunicado de la oficina de prensa de Annan indicó que el presidente Bush expresó su apoyo a la ONU. No parece demasiado contenido.

Mientras, el Gobierno español expresó su satisfacción por la "buena noticia" y el "paso adelante" que suponen el acuerdo al que llegó la Asamblea General en el que se fijan las bases para la futura reforma de la organización. La foto, ante todo la foto. El Pleno del Congreso aprobó ayer por unanimidad una proposición no de ley sobre la reforma de Naciones Unidas, tras un debate en el que todos los portavoces parlamentarios hicieron hincapié en la necesidad de que la reforma preste especial atención a los objetivos de desarrollo del milenio y a la eficacia y transparencia de la organización.

Por supuesto para los afines al gobierno la noticia es que el presidente George W. Bush, agradeció anoche a los Reyes, don Juan Carlos y doña Sofía la solidaridad ofrecida por España a EEUU tras el paso del huracán Katrina, que asoló los estados de Luisiana, Alabama y Misisipí.

EL MUNDO

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

ESPAÑA ASPIRA EN LA CUMBRE DE LA ONU A UNA DEFINICIÓN INTERNACIONAL DE TERRORISMO

Marisa Cruz (Enviada Especial)

El Rey y el presidente del Gobierno defenderán hoy ante 170 líderes mundiales la propuesta de José Luis Rodríguez Zapatero sobre la Alianza de Civilizaciones

NUEVA YORK.- España acude hoy a la Asamblea General de la ONU con una delegación del máximo nivel, encabezada por el Rey y el presidente del Gobierno. El objetivo es triple: por un lado, impulsar la iniciativa de una Alianza de Civilizaciones, lanzada hace un año en esta misma sede neoyorquina por Zapatero; defender la necesidad de acordar una definición común de terrorismo que permita elaborar una lista universal de organizaciones terroristas; y apostar por el compromiso de elevar en el plazo más breve posible (España lo hará en 2010) la ayuda al desarrollo hasta el 0,7% del PIB. Sólo el primero de los tres campos de batalla españoles resulta cómodo. Los otros dos se presentan de antemano como casi imposibles de transitar.

Más sencillo resultó dar luz verde al documento en el que se fijan las bases para la futura reforma de la ONU, aprobado ayer por la Asamblea General por consenso y tras una larga negociación.

Alianza de Civilizaciones

Cuenta con el apoyo decidido del secretario general de la ONU, Kofi Annan y del primer ministro turco, Tayip Erdogan, que ha decidido copatrocinarla junto a Zapatero; el resto son respaldos más flojos, como por ejemplo el otorgado por la Liga Arabe en su conjunto o el expresado en el curso de una rueda de prensa por el primer ministro británico, Tony Blair.

En cualquier caso, tanto Zapatero como el Rey, que es quien este año se dirigirá en nombre de España a la Asamblea General, defenderán la Alianza con fervor. Les anima el hecho de que, apenas hace una semana, se haya constituido el grupo de alto nivel -con 18 personalidades de lo más variopintas- que debe elaborar un informe en el que se incluya un análisis y un programa de acción con medidas concretas encaminadas a reforzar el entendimiento mutuo entre culturas, neutralizar la influencia de grupos que fomentan el extremismo y la exclusión, y contrarrestar la amenaza a la paz y la seguridad que representan los extremistas e intolerantes. El grupo tiene que valorar las amenazas emergentes, identificar acciones colectivas para corregir las tendencias extremistas y recomendar un programa que promueva la armonía entre sociedades.

Por el momento, la Alianza de Civilizaciones se mantiene en el plano de la más pura teoría; muchos consideran que jamás saldrá de ahí. EEUU se ha situado, hasta la fecha, absolutamente al margen de la idea.

Zapatero y el Rey mantendrán sendos encuentros con el primer ministro turco y con el secretario general de la ONU para perfilar la nueva presentación de la Alianza y concretar sus objetivos y su plan de trabajo.

El presidente tiene previsto, además, ofrecer una conferencia a puerta cerrada en el prestigioso Council on Foreing Relations, uno de los principales centros de estudios internacionales de EEUU. Zapatero hablará sobre su iniciativa pero, a buen seguro, en el debate posterior, las relaciones entre EEUU y España, de un lado, y entre EEUU y la UE, de otro, serán el foco central.

Definición de terrorismo

Se trata de una vieja, y al parecer imposible, aspiración de la comunidad internacional. Lograr en el marco de Naciones Unidas una definición consensuada de lo que es el fenómeno terrorista implicaría dar un paso de gigante en la identificación del enemigo a batir. Para empezar, abriría la puerta a la posibilidad de establecer una lista universal de organizaciones terroristas, similar a las que existen en EEUU y en la UE, y a partir de ella aplicar medidas comunes para cerrar las vías a su actividad.

Nadie apuesta por que en esta Cumbre se alcance el consenso.La definición que se recoge en el documento presentado por Annan suscita discrepancias. Para España, el texto propuesto no es aceptable porque cuenta con un apartado bis que excluye de la definición a quienes luchan en favor del derecho a la autodeterminación. Conflictos como el palestino o los que suscitan los movimientos de liberación nacional constituyen la piedra de choque entre unas posiciones y otras.

Así pues, «convertir deliberadamente en objetivos a los civiles u otras personas legalmente protegidas [no combatientes], matarlos o dañarlos con la intención de intimidar a la población o a un gobierno para que actúe de una u otra manera, será considerado acto terrorista», es una definición que suscita muchos enfrentamientos. Estos se hacen más enconados si se tiene en cuenta el añadido en el que se propone la distinción entre acto terrorista y movimiento de liberación nacional, entendiendo éste como «el que lucha en favor de la independencia en aras del legítimo derecho a la autodeterminación».

Annan también consideró un fracaso que el documento final haya dejado fuera el compromiso de no proliferación y el desarme nuclear.

Ayuda al desarrollo

La propuesta de Annan sugiere la necesidad de que todos los países industrializados dediquen en 2015, o antes, un 0,7% de su Producto Interior Bruto a ayuda al desarrollo.España apuesta abiertamente por esta propuesta. De hecho Zapatero, que forma parte del llamado quinteto contra el hambre, se ha comprometido ya a dedicar el 0,5% del PIB español a ayudar a los más desfavorecidos al término de la presente legislatura y a elevar este porcentaje hasta el 0,7% en 2010. No hay acuerdo tampoco en torno a este objetivo. EEUU no parece dispuesto a ello precisamente cuando su déficit aumenta por la campaña en Irak y la catástrofe del Katrina.

EL PAIS

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

LA ONU APRUEBA UN PROYECTO DE CONSENSO

José Manuel Calvo

Naciones Unidas evita el fracaso con el aplazamiento de los problemas más complejos

Nueva York - La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó anoche por consenso el documento que será adoptado en la cumbre que arranca hoy en Nueva York, la mayor concentración internacional de líderes jamás celebrada. La difícil negociación desembocó en un texto de 39 folios en el que se plantean acuerdos generales para que en los próximos años la comunidad internacional "proporcione soluciones multilaterales" a estos cuatro puntos: "El desarrollo de los países más pobres, la paz y la seguridad colectivas, los derechos humanos y el imperio de la ley y el fortalecimiento de Naciones Unidas". Las reformas de la ONU se dejan para más adelante; tampoco hay avances en la lucha contra el terrorismo y se evitan los compromisos en el combate contra la pobreza.

"Una buena noticia; evidentemente, no contiene todo lo que se preveía, pero negociar entre 191 países no es fácil", explicó el secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien se volcó en la recta final, porque estaba en juego su prestigio, y por ello retrasó varias horas su comparecencia ante los periodistas debido a las complicaciones en el último esfuerzo negociador. Annan reconoció que los objetivos trazados hace cinco años (los del Milenio, para adoptar compromisos específicos en la lucha contra el terrorismo y la pobreza), el intento de reforzar la capacidad de la ONU para intervenir en crisis humanitarias y ampliar el Consejo de Seguridad con la entrada de nuevos países no habían dado los resultados ambiciosos que se deseaban: "No es todo lo que queríamos, pero podemos construir sobre ello y abordar el reto de aplicarlo y llegar a acuerdos a partir del documento". ¿El agua vertida sobre esos objetivos supone que la declaración es un fracaso? "No; no lo es", defendió Annan: "Está en la naturaleza de esta organización no conseguir todo lo que se quiere. La reforma es un proceso, no un único acto".

Es un punto de vista que también defendió el nuevo embajador de EE UU, John Bolton, cuando, en el curso del debate, dijo que queda mucha labor: "Todo cambio exige plazos más amplios; las reformas son muy importantes para la ONU, como el propio secretario general reconoció la semana pasada, y los cambios que queremos introducir deben ser sustanciales. Este puede ser un buen primer paso, pero queda mucho por hacer".

Los representantes de las 32 naciones que, en nombre de los grupos regionales de los 191 países de la ONU, han debatido este documento, intentaron encontrar el equilibrio entre los intereses de los países ricos y los países pobres, entre la lucha contra la pobreza y la lucha contra el terrorismo, entre la revolución en la ONU o no hacer nada para salvar a la organización de la crisis en la que se encuentra.

Los 170 dirigentes mundiales, que desde hoy se reúnen en Nueva York, adoptarán como declaración final el documento en el que "se reafirma el compromiso en favor del desarrollo contenido en la Declaración de Monterrey" y se subraya que "cada país debe asumir la responsabilidad principal de su propio desarrollo". Para el 2006, dice la declaración, se deben adoptar "estrategias globales de desarrollo nacional para conseguir los objetivos de desarrollo internacionalmente acordados". Además de delinear las buenas intenciones que deben regir las políticas relacionadas con la financiación del desarrollo, se saluda la propuesta de cancelación de deuda de los ocho más pobres. El documento defiende la "tolerancia, el respeto, el diálogo y la cooperación entre diferentes culturas, civilizaciones y pueblos". Posteriormente, en el capítulo dedicado al terrorismo se recomienda que se adopten iniciativas para promover el entendimiento entre las civilizaciones.

En cuanto a la seguridad y el terrorismo, escasos avances: se pide un esfuerzo para "llegar a un acuerdo sobre una Convención internacional contra el terrorismo" durante la 60º Asamblea General, que hoy comienza y que durará un año, y se dice que esa lucha "debe llevarse a cabo de acuerdo con las leyes internacionales".

Más fácil resultó el acuerdo sobre la necesidad de reforzar las operaciones de paz y la creación de una Comisión de Consolidación de la Paz que elabore estrategias "sobre reconstrucción después de conflictos". El documento dice que hay que reforzar la política de Derechos Humanos de la ONU; uno de los puntos de discrepancia era el futuro de la Comisión de Derechos Humanos, un organismo criticado por EE UU y buena parte de los países democráticos por la facilidad con la que las dictaduras asumen posiciones de responsabilidad. Se crea, en consecuencia, un Consejo de Derechos Humanos para que "promueva el respeto universal en la protección de los derechos y las libertades, sin excepciones". Se añade también, en otro punto, que aunque la democracia "es un valor universal" que "comparte elementos comunes", no hay "un único modelo de democracia", otra concesión a los regímenes en transición o que reclaman características particulares en sus modelos políticos.

Sobre la ONU, también se deja todo para más adelante. Se apoya en términos vagos una reforma del Consejo de Seguridad "para que sea más representativo, eficaz y transparente", y no hay menciones al proyecto del secretario general de aumentar el número de miembros permanentes. Se pide al secretario general que garantice "las mayores exigencias de eficacia, competencia e integridad" de Naciones Unidas, valores que han atravesado una seria crisis tras el escándalo del fraude petrolero y la ayuda humanitaria en Irak. Se pide a Annan que organice una "evaluación independiente externa" de Naciones Unidas, y se asume que hacen falta más medidas que garanticen la independencia a la hora de controlar las estructuras y la burocracia de la ONU.

"La adopción de este documento es un logro tremendo" se felicitó Emyr Jones Parry, representante británico, en nombre de la UE. En el consenso de la aprobación hubo sólo las opiniones disidentes -no oposiciones, porque en ese caso habría que haber votado- de Cuba y Venezuela, en desacuerdo con diversas partes de la declaración.

Para Annan ha habido una ausencia notable y lamentable en el compromiso que evitó el fracaso de la cumbre: "No se ha logrado llegar a acuerdos en cuanto al control de la proliferación de armas de destrucción masiva, y es la segunda ocasión en este año que ocurre esto". Con el pulso nuclear iraní y la situación en Corea del Norte en el horizonte, Annan confió en que la comunidad internacional asuma el resto con un asunto pendiente y lo aborde con urgencia.

El resultado final había sido anticipado a media jornada por Rick Grenell, el portavoz de EEUU: "Vamos a tener un documento que va ser muy detallado en algunas cuestiones y extremadamente simple en otras", dijo. "En lo que no podemos llegar a acuerdos aprobaremos principios generales y lo intentaremos más adelante", añadió. Hace cinco años, los objetivos del Milenio se plantearon adoptar medidas concretas para reducir la pobreza y mejorar la educación de miles de millones de personas en el horizonte del año 2015. A pesar de las concesiones, el gran vencedor de la jornada es Annan, en un momento complicado después de las conclusiones de la semana pasada del informe sobre la corrupción de Petróleo por Alimentos, el programa del que Sadam Hussein y otras muchas personas y empresas de diferentes países se aprovecharon para desviar importantes sumas de los 64.000 millones de dólares teóricamente destinados a aliviar las penalidades de los iraquíes sometidos a embargo por la comunidad internacional con la aprobación del Consejo de Seguridad.

EL PAIS

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

WASHINGTON EXIGE LA REFORMA ADMINISTRATIVA

S. P.

Nueva York - Washington quería que esta cumbre fuera la de la gran reforma administrativa del organismo para evitar nuevos casos de fraude. Pero sobre todo quería un compromiso en la lucha contra el terrorismo y la proliferación de armas nucleares y nuevas reglas para intervenir en violaciones de derechos humanos.

La seguridad es el principio clave de su política y ante la ONU la lucha contra la pobreza y contra la degradación del clima ocupan un papel muy secundario. En la última semana Washington ha suavizado su posición, aunque se niega a aceptar compromisos concretos en la ayuda al desarrollo, que en la cumbre de Monterrey se fijó en el 0,7% del PIB para 2015. El resto de las delegaciones acusan a EE UU de entrar tarde en el debate, de cambiar de argumentos y crear una división que pone en peligro la cumbre.

EL PAIS

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

LOS PAÍSES POBRES QUIEREN COMPROMISOS

S. P.

Nueva York - Los países en vías de desarrollo y los más pobres del planeta temían de antemano que el texto final de la cumbre fuera un paso atrás respecto a los compromisos adquiridos por los líderes mundiales en la cumbre de Monterrey, recogidos en los conocidos como Objetivos del Milenio. Estos días han lamentado la falta de acuerdos en la cancelación de la deuda exterior o la eliminación de las trabas al comercio internacional, el texto que hay sobre la mesa no proponga nada nuevo.

Respecto a la creación de una Comisión de Derechos Humanos o la intervención en casos de violaciones de los derechos humanos, junto a la reforma administrativa de la ONU, los países en desarrollo preferían que las cosas queden como están, por temor a que se viole su soberanía y a perder privilegios.

EL PAIS

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

EL REY DEFENDERÁ HOY EL MULTILATERALISMO Y LA ALIANZA DE CIVILIZACIONES EN LA CUMBRE

Peru Egurbide (Enviado Especial)

Zapatero insistirá en aumentar la ayuda al 0,7% del PIB pese a la resistencia de EE UU

Nueva York - La concertación y el consenso entre países como método de aproximación a los grandes problemas mundiales, la centralidad consecuente del papel de Naciones Unidas de la legalidad internacional y del diálogo para la resolución de los conflictos son los ejes de la intervención que realizará hoy el Rey en Nueva York como representante de España ante la cumbre del 60º aniversario de la ONU. Don Juan Carlos destacará la importancia de la Alianza de Civilizaciones como instrumento esencial de esa política propuesto por el Gobierno.

Los Reyes fueron recibidos en Nueva York alrededor de las cuatro de la tarde de ayer (diez de la noche en España) por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que había aterrizado media hora antes. La intervención del monarca en la cumbre estaba prevista para las 16.30 de hoy, hora local, una vez cerrado el acuerdo básico y de consenso, que se negoció y pactó anoche con un texto algo a contracorriente de los objetivos españoles. Fuentes diplomáticas españolas comentaron que las discusiones entre la treintena de representantes nacionales designados para debatir las conclusiones finales se orientaban a ceder en los capítulos de terrorismo y derechos humanos a cambio de avances en la protección frente a los actos de limpieza étnica y genocidio.

El acuerdo sobre una convención internacional contra el terrorismo en el marco de la ONU sigue siendo, pese a la decadencia de ETA, objetivo fundamental del Gobierno de España, que logró colocar al embajador Javier Rupérez como presidente del comité de Naciones Unidas dedicado a la gran amenaza mundial del momento.

Aunque las conversaciones celebradas en Nueva York con carácter previo a la cumbre parecen haber marginado la exigencia avanzada por los países árabes, e inaceptable para España, de que no se consideren terroristas los ataques, incluso contra civiles, perpetrados en nombre de la liberación nacional o el derecho de autodeterminación, la perspectiva de que la aprobación de la convención pudiera quedar pospuesta ad calendas representaba ya un paso en falso.

Tampoco casaba bien con las prioridades españolas la renuncia colectiva a fijar un calendario para la aplicación del compromiso adquirido por la ONU en la Cumbre de Monterrey de elevar la ayuda al desarrollo al 0,7% del PIB. El rechazo estadounidense a primar la solidaridad, complemento indispensable, en opinión de los europeos, del esfuerzo económico que se exige a los países del Tercer Mundo, parecía haberse impuesto anoche definitivamente.

No era previsible, sin embargo, que estas circunstancias fueran a propiciar modificaciones de las posiciones de la excepcional delegación española que concurre a la cumbre. El Rey, como jefe de la comitiva, además de reiterar los principios multilateralistas que están en la base del cambio de la política exterior de Zapatero en relación con la de su predecesor, José María Aznar, y de la consiguiente pérdida de sintonía con Washington, incidirá en la prioridad de la lucha antiterrorista y en la importancia de la Alianza de Civilizaciones impulsada por España y Turquía en el seno de la ONU.

El presidente del Gobierno, por su parte, al intervenir por la mañana en la reunión de alto nivel sobre financiación y desarrollo, se centrará en que es esencial que la generalidad de los países secunde el calendario ya adoptado por la UE para que el objetivo del 0,7% del PIB sea realidad en 2015.

Encuentro con Annan

No se descartaba anoche que los representantes españoles incluyeran en sus discursos alguna mención de apoyo a la gestión del secretario general, Kofi Annan, en dificultades por los fraudes detectados en la ejecución del programa de cambio del petróleo iraquí por alimentos en tiempos de Sadam Husein. Además de participar en el desayuno que Annan ofrece hoy a todos los líderes, don Juan Carlos y Zapatero se reunirán esta mañana a solas con el secretario, que ha asumido como propia la Alianza de Civilizaciones.

Los Reyes y el presidente del Gobierno saludaron anoche al presidente de EE UU en la recepción que George W. Bush ofreció en el hotel neoyorquino Waldorf Astoria a los más de 170 líderes convocados a la cumbre . El encuentro fue breve y durante el mismo, según fuentes diplomáticas, Bush agradeció vivamente la ayuda española para paliar los daños ocasionados por el huracán Katrina.

[El pleno del Congreso aprobó ayer por unanimidad una proposición no de ley en la que insta al Gobierno a "apoyar firmemente el proceso de reformas impulsado por Kofi Annan"].

LA RAZON

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

LA ONU ANUNCIA UN ACUERDO DE MÍNIMOS PARA SALVAR SU 60 ANIVERSARIO

Marta G. Hontoria

Tras intensas negociaciones, los miembros de la ONU alcanzaron ayer un acuerdo descafeinado sobre la reforma de la organización. En aras del consenso, el texto sólo recoge parte de las propuestas de Annan

Nueva York - A pesar de la urgencia de las propuestas sobre el tapete y de las negociaciones a contrarreloj de los últimos seis meses, Naciones Unidas celebra hoy su 60 aniversario con un documento que no está a la altura de las ambiciosas propuestas de reforma que prometía la organización. Los más de 170 líderes mundiales que se dan cita hoy en Nueva York se disponen a aprobar un documento descafeinado, donde priman las grandes declaraciones y faltan los detalles. Ése ha sido el precio para sacar adelante el texto. El proyecto tenía dos objetivos básicos: implicar de nuevo a los países en los Objetivos del Milenio, especialmente en la lucha contra la pobreza extrema antes de 2015, y aplicar una profunda renovación administrativa de la ONU para que pudiera afrontar los retos actuales.

El documento final reconoce la necesidad de movilizar recursos financieros, así como su uso eficaz en los países en desarrollo es fundamental para luchar contra la pobreza y lograr los Objetivos del Milenio. También se insiste en que es necesario movilizar más recursos a nivel nacional, así como inversiones extranjeras directas, condonar la deuda exterior y eliminar barreras comerciales para reducir la pobreza, la mortalidad infantil y materna, el sida, la malaria y mejorar el acceso a la educación primaria.

Ayuda al desarrollo. En cuanto a la ayuda al desarrollo, se ha evitado imponer un calendario para llegar al O,7 por ciento del PIB, a lo que se negaba Estados Unidos. En su lugar, se «da la bienvenida» a los países que deseen ampliar esa aportación y se señala que se debería llegar al 0,5 por ciento en 2010.

El texto reconoce que el mantenimiento de la paz es fundamental para ayudar a los países que salen de un conflicto, y decide la creación de la Comisión para la Construcción de la Paz. No establece el número de miembros, si bien avanza que habrá representación de los países que más contribuyen con tropas y dinero.

En relación con el terrorismo, el documento pide un esfuerzo a los países miembros para que lleguen a un acuerdo sobre una convención sobre terrorismo internacional, antes de que concluya el período de sesiones de la Asamblea General, el próximo año. Se ha omitido el derecho de los países a la resistencia armada a una ocupación, como pedían algunas naciones árabes, así como la mención a que los ataques a civiles «no pueden justificarse».

Sobre la reforma administrativa de la organización, el documento destaca la necesidad de impulsar la transparencia y la responsabilidad en la gestión de la ONU y del secretariado, y tras los últimos escándalos, pide al personal de la organización los «mayores niveles de eficiencia, competencia e integridad». Así mismo, da la bienvenida a la iniciativa del secretario general de crear una «oficina ética», a la que se dotará de independencia, si bien los detalles se negociarán en los próximos meses. También otorga mayor poder de gestión para el secretario general, petición defendida por las potencias occidentales pero a la que se oponían los países en desarrollo, que temían perder influencia.

Una reforma de mínimos. Las dificultades de última hora para evitar un engorroso desenlace y llegar a un acuerdo se ilustran en las tentativas de comparecencias que protagonizó el secretario general, Kofi Annan, durante todo el día de ayer. Una rueda de prensa prevista a las 12.30 de la mañana se retrasó primero a la una, luego a las dos, y finalmente a las cinco. El electo presidente de la 60 Asamblea General, el sueco Jan Eliasson, admitía ayer que el documento es «sólo los cimientos para seguir trabajando en el futuro». El diplomático recordó que los retos fijados por el secretario general hace cinco años en Monterrey eran «muy ambiciosos», pero no dudó en reconocer que el texto tiene «deficiencias». «Habrá más trabajo en la 60 Asamblea de lo que estaba previsto», señaló. En referencia a uno de los puntos clave de las negociaciones de los últimos meses, la ampliación del Consejo de Seguridad, se dejó todo a futuras negociaciones.

Una estructura anticuada. Nacida de las cenizas de la II Guerra Mundial, la ONU se ha convertido en el marco global para casi todas las actividades internacionales. Su autoridad máxima sigue siendo la Asamblea General, cuya sexagésima sesión ordinaria se abre hoy con la participación de los jefes de Estado o Gobierno de 170 de los 191 países miembros. La Asamblea celebra sesiones ordinarias anuales entre septiembre y diciembre. Sin embargo, el órgano clave de la ONU sigue siendo el Consejo de Seguridad, en el que las cinco potencias que ganaron la II Segund Guerra Mundial –Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China y Francia– tienen puestos permanentes y derecho a veto. Otros diez países completan el Consejo en calidad de miembros temporales.

LA RAZON

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

LÍDERES DE 170 PAÍSES BUSCAN UN NUEVO ORDEN EN LA MAYOR CUMBRE DE LA HISTORIA

Alberto Masegosa

Nueva York - La ONU acoge a partir de hoy a líderes de 170 países para que avalen su reforma interna y sienten las bases de un nuevo orden internacional, en la que será la mayor cumbre de la Historia. Naciones Unidas pretende adaptarse así a magnitudes humanas, necesidades económicas y relaciones de fuerza que en el plano político, social y militar son muy diferentes a los del mundo en el que, hace 60 años, vio la luz.

La organización fue creada en 1945 por 51 países que la alumbraron al calor del triunfo aliado en la Segunda Guerra Mundial, y fueron los vencedores del conflicto los que se repartieron en su seno las principales parcelas de poder. Con las incorporaciones en 2002 de Suiza y Timor Oriental, la ONU cuenta en la actualidad con 191 estados miembros y desde la caída en 1989 del Muro de Berlín, se ha roto, y para siempre, el equilibrio entre los ganadores de aquella conflagración. El clima en que el organismo acomete su reforma es también muy distinto al que le vio nacer, y al optimismo de entonces le ha venido a sustituir un acusado pesimismo.

Controversias. La ambición de algunos de los llamados países emergentes – Brasil, India– de pasar a formar parte de manera permanente del Consejo de Seguridad obtuvo el rechazo frontal de ciertos Estados de sus respectivas regiones. Y la misma aspiración de Alemania y Japón – derrotados en la última contienda mundial pero actuales potencias económica– chocó desde el principio con la oposición de EE UU en el primero de los casos, y de China en el segundo.

La falta de acuerdo entre los países islámicos y el resto de los estados miembros respecto a lo que debe considerarse terrorismo – sobre todo en lo referido a los territorios palestinos- ha obligado a suprimir del documento una definición de ese fenómeno. Y el reparo de los países africanos a que el término genocidio – así como la defensa de los derechos humanos–, sean utilizados por los países industrializados para inmiscuirse en sus asuntos internos ha bloqueado la negociación. Efe