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Alianza de Civilizaciones, ZP y el Hambre en el Mundo

Por El Observador - 26 de Septiembre, 2005, 5:21, Categoría: Naciones Unidas

No es el momento, pero no tardando alguien tendrá que explicarnos porqué el Rey de España ha pronunciado discursos "pancarteros" como este que hace alusión a la "Alianza de Civilizaciones". Cuando Aznar era el Presidente del Gobierno del Reino de España no actuaba así… ZP poco más de seis minutos para no decir nada, salvo que España cree en la utopía y que el hambre en el mundo puede desaparecer en una generación.

INTERVENCIÓN DEL REY DE ESPAÑA ANTE LA REUNIÓN PLENARIA DE ALTO NIVEL DE LAS NACIONES UNIDAS

Nueva York, 14 de septiembre de 2005

Señores Presidentes,  Señor Secretario General, Señoras y Señores Jefes de Estado y de Gobierno, Señoras y Señores,

Quiero manifestar a los co-presidentes de esta Reunión Plenaria de Alto Nivel, Sus Excelencias, el Presidente de Gabón y el Primer Ministro de Suecia, mi felicitación y mi plena confianza en que sabrán conducir con éxito nuestros trabajos.

Deseo también expresar mi reconocimiento al Presidente del 59 período de sesiones de la Asamblea General, el Ministro Sr. Jean Ping, por la eficacia con la que ha dirigido el proceso preparatorio de esta Reunión Plenaria. No me cabe duda de que su sucesor, el Embajador Jan Eliasson, sabrá poner en práctica con acierto las decisiones que adoptemos.

Pero debemos la celebración de esta reunión, ante todo, al Secretario General, Sr. Kofi Annan, quien expuso hace dos años su convencimiento de que las Naciones Unidas se encontraban en una crítica encrucijada e inició los pasos para superarla.

Antes de proseguir mi intervención, no quiero dejar de reiterar en nombre propio, del Gobierno y del pueblo de España, los más sinceros sentimientos de condolencia y solidaridad a las autoridades y al pueblo de los EE.UU., como país sede de nuestra Organización, por la aún reciente tragedia provocada por el huracán "Katrina" que tantas víctimas y destrucción ha causado.

Señores Presidentes, Quiero comenzar señalando que debemos reforzar el multilateralismo, convirtiéndolo en ese instrumento útil capaz de asentar el orden internacional en los tres pilares básicos -interdependientes e indivisibles- de la paz y la seguridad, el respeto de los derechos humanos y el desarrollo sostenible.

Nuestras sociedades son cada vez más conscientes del complejo horizonte de nuestro mundo actual. No podemos defraudarlas. La conmemoración del 60 Aniversario de nuestra Organización nos ofrece la ocasión más propicia para acordar un ambicioso programa de reformas a fin de revitalizar y potenciar las distintas instituciones y mecanismos multilaterales del sistema de Naciones Unidas. Y es que las Naciones Unidas son hoy, sin duda, el más poderoso e incluyente instrumento de multilateralismo con el que cuenta la sociedad internacional.

Señores Presidentes, Esta Reunión Plenaria tiene una agenda ambiciosa. Debe hacerse balance acerca del grado de cumplimiento de los Objetivos del Milenio. No hay tarea más urgente y crucial para la comunidad internacional. Creo que todos acudimos con la clara convicción de que estamos lejos de haber cubierto nuestros objetivos y, al mismo tiempo, de que no podemos defraudar las expectativas creadas.

Las nuevas y complejas realidades que emergen al comenzar el siglo XXI, ponen de relieve que el mundo se debate dramáticamente entre el progreso y la desigualdad, sin disponer de instrumentos suficientemente adecuados para que el progreso beneficie a todos con carácter general. Los datos e informes disponibles son demoledores acerca de las enormes necesidades, desigualdades, injusticias y sufrimientos que aún padecen millones de seres humanos. Desgarran nuestros corazones, en particular, las que afectan a los niños y a los más desprotegidos.

España, que viene experimentando un crecimiento económico sostenido, entiende la solidaridad como creciente valor social y personal. Por ello, no estaríamos a la altura de nuestros principios si no estuviéramos dispuestos a traducir esas mejoras en términos de cooperación y entrega a los demás.

De ahí que me complazca reiterar la firme voluntad de España, de aumentar su compromiso con la erradicación del hambre y la pobreza y en favor del desarrollo de los países más desfavorecidos, con especial atención a las necesidades de África, sin olvidar aquellas de los Estados de renta media, particularmente en Iberoamérica.

España está firmemente comprometida en las tareas de mantenimiento de la paz, que deben ser fortalecidas. Buena prueba de nuestro compromiso es la contribución abnegada de nuestras Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado en diversas partes del mundo, como Haití, los Balcanes y Afganistán.

Rindo hoy un sentido homenaje a cuantos, en misiones de paz y cooperación internacional, dedican lo mejor de sus esfuerzos hasta el límite del sacrificio de sus vidas. Todos ellos son un ejemplo emocionante de entrega a los demás. Pienso, en particular, en nuestros militares recientemente fallecidos en Afganistán, en el cumplimiento de misiones encomendadas bajo mandato del Consejo de Seguridad, para apoyar el proceso de reconstrucción y de transición política actualmente en curso.

En nuestros días, ningún Estado puede pretender resolver por sí solo los retos y peligros comunes que amenazan la convivencia y el bienestar de nuestros pueblos. El terrorismo, siempre cruel, injustificable e inhumano, la proliferación de las armas de destrucción masiva, el comercio ilícito de armas, o las graves violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario requieren sin duda una respuesta decidida, colectiva y solidaria, y deberían reflejarse adecuadamente en las decisiones que adoptemos.

Deseo expresar ante esta Asamblea el pleno apoyo de España a la Estrategia Global de las Naciones Unidas contra el terrorismo enunciada por el Secretario General en Madrid el pasado día 10 de marzo, y subrayar que uno de sus principales elementos es la asistencia y el apoyo a todas las víctimas y a sus familias.

Señores Presidentes, La reforma de los órganos de las Naciones Unidas se hace necesaria para adecuarla a sus nuevos cometidos.

La promoción y protección de los derechos humanos constituyen para España el norte de sus prioridades en la política exterior. Por ello, apoyamos el establecimiento de un Consejo de Derechos Humanos que, de forma más eficaz, asuma el acervo de la Comisión de Derechos Humanos e incorpore a su labor, perfeccionándolos, los distintos mecanismos de protección existentes.

La revitalización de la Asamblea General para dirigir su atención a los problemas prioritarios de nuestro tiempo; la reforma del Consejo de Seguridad, mediante un acuerdo lo más amplio posible, para hacerlo más eficaz, más democrático, más representativo y verdaderamente capaz de hacer cumplir sus decisiones; el fortalecimiento del papel del Consejo Económico y Social en un mundo interdependiente y globalizado; el establecimiento de una Comisión para la Consolidación de la paz, que pueda finalmente cubrir el vacío hasta ahora existente en las situaciones de post-conflicto y, por último, el fortalecimiento de la Secretaría y la mejora de la gestión de la Organización, son todos ellos objetivos que España comparte y a los que desea contribuir activamente.

Antes de terminar, quiero manifestar que el Gobierno de España celebra que el Secretario General, al asumir el pasado mes de julio una iniciativa española que cuenta con el co-patrocinio turco, haya designado un Grupo de Alto Nivel que deberá presentar antes de fines de 2006 un informe para un Plan de Acción sobre la propuesta de Alianza de Civilizaciones.

Señores Presidentes, En este año, en el que España conmemora el 50 aniversario de su incorporación como Miembro de la Organización de las Naciones Unidas, deseo reiterar el firme y decidido compromiso de España con los Propósitos y Principios de la Carta, con el multilateralismo eficaz y con unas Naciones Unidas renovadas.

Muchas gracias.

DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, RODRÍGUEZ ZAPATERO, EN LA REUNIÓN DE ALTO NIVEL SOBRE FINANCIACIÓN DEL DESARROLLO

Nueva York, 14 de septiembre de 2005

Señoras y señores, Jefes de Estado y de Gobierno,

La sociedad española ha mostrado tradicionalmente unos arraigados sentimientos de solidaridad internacional, que se han fortalecido en los tiempos recientes. Atendiendo a este noble sentir generalizado, mi Gobierno ha hecho de la cooperación al desarrollo una seña de su identidad, uno de los valores preferentes para guiar su gestión política.

Nos hemos comprometido a duplicar la Ayuda Oficial al Desarrollo en cuatro años y vamos cumpliendo año a año. En 2006 cumpliremos con el compromiso adoptado en Monterrey y en 2008 alcanzaremos el 0,5 por 100 del Producto Nacional Bruto.. Los españoles hemos puesto una cifra y una fecha a nuestra meta de solidaridad: queremos aportar a la solidaridad con los más necesitados el 0,7 por 100 de nuestra riqueza nacional en 2012.

En el mismo sentido van los compromisos acordados en el seno de la Unión. También han crecido nuestras aportaciones a los Organismos Internacionales y a los programas de Naciones Unidas.

La cantidad de la ayuda española aumenta, pero queremos que mejore además la calidad de esta Ayuda Oficial al Desarrollo, tanto en sus contenidos como en sus receptores, para lograr que sea más eficaz. Una quinta parte de esa ayuda se destinará a servicios sociales básicos, como nutrición, salud o educación. Igualmente, al menos otro 20 por 100 se dirigirá a los países menos avanzados. En particular, nuestra cooperación con los países más pobres de África será la que más crezca en los próximos años.

Pero el reto es de tal magnitud que no basta con mejorar la cantidad y calidad de la ayuda. La Ayuda debe ser la principal fuente de recursos para apoyar el Desarrollo, pero hay que buscar mecanismos de financiación innovadores y complementarios.

Ésta es la razón de ser de la Alianza contra el Hambre y la Pobreza. Para los españoles es un orgullo figurar entre los países impulsores de esta iniciativa. Desde el año pasado el grupo técnico ha debatido distintas propuestas, a las que ha contribuido activamente España. Por nuestra parte hemos planteado que se considere de manera especial el tratamiento de las remesas de los emigrantes como fuente y herramienta de desarrollo. En el año 2002 tales remesas totalizaron 80.000 millones de dólares y se estima que este año han sobrepasado los 100.000 millones anuales.

Las remesas de los emigrantes son ya la segunda fuente más importante de capital para los países en desarrollo, por encima incluso de la Ayuda Oficial al Desarrollo. Hay que crear las condiciones para que desplieguen todo su potencial y por eso hay que reducir los costes de envío para que no se quede tanto dinero por el camino. Además, para que ese dinero ayude más al desarrollo hay que facilitar el acceso a micro-créditos de las familias receptoras para que emprendan iniciativas y proyectos.

Nos anima comprobar la positiva acogida internacional a esta aportación. El Gobierno español continuará trabajando, en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo y algunas instituciones financieras españolas, para que la iniciativa de deuda por educación se traduzca cuanto antes en beneficios tangibles para los países receptores de remesas.

La solidaridad no es para España sólo una palabra. Por eso, mi Gobierno aportará una cantidad de 240 millones de dólares en un plazo de veinte años al proyecto de Alianza Global para Vacunas e Inmunización. De 2006 a 2025 desembolsaremos cada año doce millones de dólares. Calculamos que con esta aportación ayudaremos a salvar las vidas de 250.000 niños en los próximos veinte años.

España también ha adoptado medidas en materia de deuda externa, que permitirán que nuestro país participe activamente en las iniciativas de condonación de deuda multilateral con los países pobres muy endeudados.

España se esta implicando también con los países de renta media altamente endeudados en proyectos de canje de deuda por inversiones públicas en ámbitos centrales para el desarrollo humano sostenible, como la educación, el medio ambiente o las infraestructuras.

Las medidas destinadas a afianzar los progresos de los países de renta media, a evitar la involución de los avances conseguidos, revisten gran importancia. La Comunidad Internacional debe premiar y no penalizar los esfuerzos de los que van consolidando cierto grado de desarrollo, pues es en estos países intermedios donde viven aún, no lo olvidemos, cuatro de cada cinco pobres del mundo.

Señoras y señores,

El pueblo español cree que es posible construir un mundo sin miseria; cree que lograrlo en una generación no es una utopía, que existen medios para conseguirlo; cree que la lucha contra el Hambre y contra la Pobreza es la guerra más noble que la Humanidad puede librar. Den por seguro que en ese combate el Gobierno y el pueblo español quieren batirse en primera línea.

Muchas gracias.