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El Circo de la ONU

Por Sin Pancarta - 23 de Septiembre, 2005, 16:33, Categoría: Naciones Unidas

"Mucha ONU" en los medios de comunicación. Por ejemplo les destaco que Ana de Palacio ha sido nombrada directora del estudio sobre formalización jurídica de los derechos de propiedad por el Banco Mundial que dirige Paul Wolfowitz, el creador de la doctrina Bush. Mientras tanto no hay ninguna previsión de reunión entre nuestro gobierno y ningún líder mundial. EL PAIS comenta que los Reyes y Zapatero quieren expresar su apoyo a Annan en la 60ª Asamblea General. No está mal eso de apoyar al responsable del mayor escándalo de corrupción de la historia. La fallida reforma de la ONU también encuentra espacio en los medios. Finalmente la noticia cómica: Estados Unidos está estudiando la Alianza de Civilizaciones con el fin de entenderla ¿Lo lograrán? Yo aún no la he entendido…

EL MUNDO

Martes, 13 de septiembre de 2005

ANA PALACIO, EN LA ONU POR ENCARGO DEL BANCO MUNDIAL

MADRID.- La ex ministra de Asuntos Exteriores Ana Palacio se encuentra en Nueva York para participar hoy en la sesión constitutiva de la Comisión de Alto Nivel, un organismo creado por la ONU para fortalecer el marco jurídico de los países en vías de desarrollo en beneficio de los ciudadanos más pobres.

Palacio participó en la iniciativa en el marco del estudio sobre formalización jurídica de los derechos de propiedad que la ex ministra de Asuntos Exteriores dirige por encargo del Banco Mundial con el objetivo de estudiar posibles mecanismos para incorporar en la esfera de la ley a todas aquellas personas -alrededor del 70% de la población mundial- que quedan excluidas del mercado mundial porque sus posesiones aún no se consideran como propiedad privada en términos legales.

La institución de la Comisión de Alto Nivel está encaminada a reducir las discriminaciones sociales y legislativas que afectan a las personas más desfavorecidas en las naciones menos ricas.

EL MUNDO

Martes, 13 de septiembre de 2005

LA ONU, UNA REFORMA ENCAMINADA AL FRACASO

Marisa Cruz

La ampliación del Consejo de Seguridad y el terrorismo, escollos de la Cumbre que comienza mañana en Nueva York

MADRID.- Un centenar de jefes de Estado y más de 70 primeros ministros se dan cita en Nueva York, desde mañana hasta el viernes, para celebrar la que será la mayor cumbre de la Historia con la que se pretende conmemorar el 60 aniversario de la creación de la ONU. El mundo pondrá los ojos durante un par de días en el famoso Palacio de Cristal, aunque sólo sea para constatar la ausencia de consenso en torno al objetivo central: la reforma del Consejo de Seguridad, piedra angular del sistema de Naciones Unidas.

Una caótica maraña de propuestas encontradas e intereses enfrentados amenaza con dar al traste con el trabajo de años (el actual proceso de reformas comenzó en 1992) y ya anticipa, en el escenario más optimista, una declaración final de mínimos.

El proyecto es uno de los objetivos más ambiciosos que se fijó el actual secretario general, Kofi Annan, al inicio de su mandato. Un cambio profundo resulta imprescindible si se tiene en cuenta que la ONU ha pasado de sus 51 miembros originarios (1945) a 191 en la actualidad y que ya no se enfrenta a las circunstancias de la Guerra Fría, ni a la polarización Norte-Sur, sino al terrorismo internacional, la degradación medioambiental o las graves crisis económicas derivadas de la globalización.

Pese a la urgencia, todo indica que en sus puntos clave, el plan fracasará. EEUU entorpecerá un posible acuerdo hasta el último minuto. Los capítulos más espinosos de la propuesta son los siguientes:

Consejo de Seguridad

No habrá acuerdo. Se trata del núcleo de poder de la organización. En la actualidad cuenta con 15 miembros, aunque sólo cinco de ellos (EEUU, China, Rusia, Francia y Reino Unido) son permanentes y tienen derecho de veto. A lo más que se llegará será a fijar nueva fecha para intentar llegar a un acuerdo que modifique la composición y ponga límites al veto.La composición del Consejo no refleja hoy el reparto de poder y demografía del mundo. Los puestos permanentes son la clave del disenso porque un buen número de países se considera con derecho a entrar no sólo por su propia potencia, sino también en representación de amplias zonas geográficas infrarepresentadas.

Las más importantes propuestas de reformas han sido presentadas por el llamado Grupo de los Cuatro (Alemania, Japón, India y Brasil) que plantea la necesidad de ampliar el Consejo en 10 miembros más, de los cuales seis serían permanentes y cuatro no. Los seis asientos fijos serían para las cuatro naciones proponentes y los dos restantes para países africanos. Esta propuesta contaba con importantes apoyos (Francia y Reino Unido), sin embargo no ha logrado reunir la mayoría de dos tercios de la Asamblea porque importantes países africanos (Egipto y Argelia) han optado por su propio proyecto que contempla un Consejo con 26 miembros que incluya seis puestos más con derecho a veto (dos para Africa) y cinco más no permanentes (dos también para Africa). EEUU propone no ampliar el Consejo a más de 20 y exige que entre Japón aunque sin derecho de veto, a lo que se opone China.

Por último, la cuarta propuesta importante es la del grupo Unidos por el Consenso en el que se hallan países como Canadá, España, Italia, Argentina, México, Pakistán o Corea del Sur. Plantean la ampliación con 10 nuevos miembros no permanentes, elegidos por dos años y con posibilidad de reelección inmediata.

Desarrollo

En este capítulo se compendian los llamados Objetivos del Milenio. La finalidad es acabar con el hambre y la pobreza en el mundo y para ello se propone que todos los países dediquen el 0,7% de su PIB a ayuda al desarrollo. Este objetivo debería lograrse en 2015. España sustenta esta propuesta, pero no EEUU, que ahora realiza un esfuerzo presupuestario en Irak.

Terrorismo

Será otro punto imposible de consensuar ya que no existe acuerdo sobre una definición común. Las principales discrepancias son las que hacen referencia a la separación entre grupos terroristas y grupos de liberación nacional.

Desarme y no proliferación

En este apartado se enfrentan quienes apuestan por la no proliferación, es decir, porque ningún nuevo país aumente su capacidad armamentística, y quienes defienden la idea del desarme o lo que es lo mismo, que las naciones que ya poseen armas procedan a desprenderse de ellas. Es un capítulo difícil; países como EEUU sólo insisten en la no proliferación.

Consejo de Derechos Humanos

Se pretende sustituir la actual Comisión de Derechos Humanos por un Consejo con más competencias. No hay acuerdo ni en su composición ni en su estatus.

Compromiso de Protección de los estados a sus ciudadanos

Este compromiso implicaría establecer el derecho de los ciudadanos a ser protegidos frente a los intentos de genocidio, violación de Derechos Humanos... El problema radica en que se contempla el derecho subsidiario de la comunidad internacional a proteger a los ciudadanos de un país si su Estado no lo hace. Para muchos países este apartado encierra el peligro de injerencia interna.

Comisión de Consolidación de la Paz

Se plantea una ampliación del concepto de mantenimiento de la paz que incluya medidas destinadas a su consolidación y las reconstrucciones de los países afectados. Todo el mundo reconoce su necesidad, pero es objeto de disensiones.

EL MUNDO

Martes, 13 de septiembre de 2005

UNA MACRO ORGANIZACIÓN ENTRE EL BIEN Y EL MAL

La ONU fue fundada el 24 de octubre de 1945 por 51 países decididos a salir de las tinieblas de la II Guerra Mundial. Los objetivos esenciales de su trabajo, recogidos en la Carta de las Naciones Unidas, son cuatro: preservar la paz y la seguridad internacional, desarrollar las relaciones entre naciones, resolver los contenciosos internacionales por vía de la cooperación y el diálogo y velar por el respeto a los Derechos Humanos.

En la actualidad la ONU cuenta con 191 socios. Todos, grandes o pequeños, ricos o pobres, democráticos o no, tienen voz y voto en el seno de la Asamblea General. Sin embargo, el verdadero órgano de poder es el Consejo de Seguridad, que cuenta con 15 miembros, 10 de ellos que van cambiando cada dos años y cinco permanentes con derecho a veto: China, EEUU, Rusia, Francia y Reino Unido.

Ultimamente, se ha hablado mucho del gran escándalo de corrupción vinculado al programa 'Petróleo por Alimentos', puesto en marcha tras la primera Guerra del Golfo para permitir que Irak se abasteciera de los bienes de necesidad primaria.

El propio secretario general, Kofi Annan, asumió recientemente la responsabilidad por la falta de control que ha alimentado un masivo desvío de fondos.

EL PAIS

Martes, 13 de septiembre de 2005

ESPAÑA ASPIRA A LA REFORMA DE LA ONU

Peru Egurbide (Enviado Especial)

Los Reyes y Zapatero quieren expresar su apoyo a Annan en la 60ª Asamblea General

Nueva York - El Gobierno español aborda la cumbre del 60º aniversario de la ONU con el optimismo de que, aunque no se reforme aún el Consejo de Seguridad, los más de cien líderes reunidos en Nueva York alcancen un consenso sobre otros seis puntos concretos que marquen "un cambio histórico" para la organización paradigma del multileralismo. Esto explica la presencia excepcional en el evento del rey Juan Carlos y del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que también quieren apoyar al secretario general, Kofi Annan, en estos momentos difíciles.

Los Reyes acuden a la sede de Naciones Unidas porque el secretario cuestionado por el escándalo del desvío de los fondos petroleros de Sadam Husein cambiados por alimentos les ha invitado personalmente dos veces, la última cuando estuvo en Madrid para el primer aniversario del 11-M, según señalan fuentes próximas a la Zarzuela. Fuentes gubernamentales han insistido, por su parte, en que, para el Gobierno, Annan sigue siendo uno de los mejores secretarios generales de la historia de la ONU.

Más allá de la citada coyuntura que ensombrece el aniversario, la importancia de la delegación española, que incluye también al ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y a la secretaria de Estado de Cooperación, Leire Pajín, se explica suficientemente por las expectativas creadas sobre el relanzamiento del primer organismo internacional, que salió maltrecho de la crisis de Irak, y por el compromiso de revisar en este encuentro los objetivos mundiales adoptados hace un lustro en la Cumbre del Milenio.

En ese sentido, los analistas de la Moncloa comparten el escepticismo general sobre la posibilidad de que se cierre ahora un acuerdo sobre la nueva composición del Consejo de Seguridad, tema estrella de una reforma que se ha visto complicada por la llegada tardía, y cargada de propuestas, de John Bolton, nuevo embajador de Estados Unidos ante la ONU.

Bloqueado cualquier posible replanteamiento del derecho de veto, debido precisamente a la oposición de los cinco grandes, el Gobierno de Zapatero ha centrado su trabajo en apoyar, junto a países como México o Italia, el aumento exclusivo de los puestos rotatorios del consejo, frente al Grupo de los Cuatro -Alemania, India, Japón y Brasil- que piden incorporarse con puestos permanentes.

Tras el rechazo de esta posición por el grupo africano, y la consolidación de la división insalvable de la comunidad internacional en torno a este asunto, lo máximo que se puede lograr en Nueva York, según fuentes españolas, será un compromiso de sustanciar el consenso durante la Asamblea General que se inaugurará el próximo día 17.

Pero el Ejecutivo ha mantenido siempre que la reforma de la ONU abarca muchos más campos que el Consejo de Seguridad. España persigue otros objetivos adicionales a través del Grupo de Amigos para la Reforma, promovido por México, que concita un consenso bastante amplio entre 15 países, incluido Japón, pese a las diferencias sobre la composición del consejo. Fuentes gubernamentales han señalado seis campos en los que un acuerdo de última hora es posible, pese a las dificultades. Son los siguientes:

- Ayuda al desarrollo. Se trata de fijar a contracorriente de muchas resistencias, entre otros de EE UU, un calendario preciso para llegar al 0,7% del PIB en ayudas, fijado en la Cumbre de Monterrey hace tres años.

- Terrorismo. El consenso sobre terrorismo sigue pendiente de alcanzar una definición de la amenaza. El problema es complicado. España, quizá el país más interesado en que se logre el acuerdo, acepta, en principio, que hay terrorismo cuando se pretende "convertir deliberadamente en objetivos a civiles", pero rechaza, obviamente, la excepción, que plantean palestinos y ex colonias, relativa a "los que luchen por su independencia o por el derecho a la autodeterminación".

- Desarme y no proliferación. El acuerdo sobre desarme y no proliferación se debate entre la insistencia en este segundo punto por parte de los Estados ya nuclearizados y la exigencia de un desarme global que avanzan los países emergentes.

- Derechos humanos. Regímenes del Tercer Mundo objetan la propuesta de crear un Consejo de Derechos Humanos que remplace a la actual comisión para el tema, con objeto de evitar, precisamente, que países como Libia o Guinea Ecuatorial puedan seguir jugando en ella papeles relevantes.

- 'Limpieza étnica' y genocidio. Muchos países emergentes desconfían, además, de que la iniciativa de sancionar la obligación de los gobiernos de defender a los ciudadanos frente a actos de limpieza étnica o genocidio no sirva de pretexto para intervenciones exteriores.

- Consolidación de la paz. Por motivos similares, hay un cierto rechazo al intento de crear una Comisión de Consolidación de la Paz, que institucionalice en el seno de la ONU la gestión y consecuencias de unas intervenciones internacionales que se han hecho ya habituales.

El acuerdo esperado será, según los negociadores españoles, de última hora, como siempre que se busca un consenso amplio, y probablemente de mínimos, algo descafeinado. Dada la lentitud con la que evoluciona la ONU, las fuentes consultadas lo considerarían, sin embargo, "histórico", incluso si afectara únicamente a la mitad de los puntos reseñados.

El eventual acuerdo sería anunciado en la inauguración del encuentro, como un consenso político que habrá de ser desarrollado a través de resoluciones, cuando la carta lo requiere.

El Rey expresará la posición española, como jefe de la delegación en el pleno. El presidente del Gobierno intervendrá, en cambio, en el debate específico sobre financiación del desarrollo. Zapatero dedicará, además, parte de la jornada del jueves a promover la Alianza de Civilizaciones que lanzó ante la Asamblea General hace un año. Con ese objeto, se reunirá con su homólogo turco, Recep Tayyib Erdogán, que apadrina la iniciativa y con Kofi Annan, que la ha asumido como propia.

ABC

Martes, 13 de septiembre de 2005

WASHINGTON ESTUDIA LA PROPUESTA DE CREAR UNA ALIANZA DE CIVILIZACIONES

MADRID. El Gobierno estadounidense está «estudiando» la iniciativa de una Alianza de Civilizaciones lanzada por José Luis Rodríguez Zapatero, para tratar de entenderla en profundidad y así ver si puede «contribuir a esa idea», según dijo ayer el embajador estadounidense en Madrid, Eduardo Aguirre, informa Europa Press.

La Administración Bush está analizando además si la propuesta «se complementa» con otras, como la de el «Gran Oriente Medio» lanzado por el G8 o el «Proceso de Barcelona» de relaciones euromediterráneas.

Aguirre, que participó en un almuerzo en la Cámara de Comercio Americana en España y Promomadrid, interpretó que la propuesta de Zapatero parte de la idea de que «el mundo es muy complejo» y es necesario trabajar en muchos ámbitos.

Junto al primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, con quien lidera la iniciativa, Zapatero se entrevistará mañana en Nueva York con Kofi Annan, que ya ha puesto en marcha un «Grupo de Alto Nivel» para impulsar el proyecto.

LA RAZON

Martes, 13 de septiembre de 2005

ZAPATERO RELANZA, EN EL PEOR MOMENTO DE LA ONU, SU ALIANZA DE CIVILIZACIONES

Marta G. Hontoria

Don Juan Carlos preside la comitiva española en la cumbre que, desde mañana, reúne a 170 jefes de Estado

Washington - El presidente del Gobierno llega hoy a Nueva York, acompañado por el Rey Don Juan Carlos, para participar en la histórica cumbre de Naciones Unidas, que cumple su 60 aniversario. Además de apoyar la polémica y complicada reforma de este organismo, José Luis Rodríguez Zapatero impulsará su iniciativa de una Alianza de Civilizaciones, que pretende acercar el Islam a Occidente. Más de 170 jefes de Estado y de Gobierno participarán en esta cita, que a partir de mañana, tiene como principal reto alcanzar un consenso razonable en varias iniciativas clave para el prestigio de la ONU como son los Objetivos del Milenio, la serie de propuestas para reducir la pobreza antes de 2015. Zapatero, que permanecerá en Nueva York hasta el próximo jueves, asistirá hoy a la recepción que ofrece a todos sus homólogos el presidente de EE UU, George W. Bush, como jefe de Estado del país anfitrión. Sin embargo, la jornada clave será mañana cuando el presidente español intervenga ante el pleno de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Hace un año, desde este mismo foro, Zapatero lanzó su propuesta de una Alianza de Civilizaciones, asumida por la ONU el pasado mes de julio. El presidente utilizará este viaje para consolidar este proyecto, que pretende establecer un «diálogo constructivo entre civilizaciones, pueblos y religiones». El grupo de 18 sabios que ha nombrado la organización para trabajar en la iniciativa se reunirá en Baleares el próximo noviembre.

Entrevista con Annan. En Nueva York, Zapatero se reunirá el jueves con el otro copatrocinador del proyecto, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, antes de que ambos mantengan una entrevista con el secretario general de la ONU, Kofi Annan. Asimismo, el presidente del Gobierno explicará en profundidad los objetivos de esta Alianza de Civilizaciones durante una intervención ante el Council on Foreign Relations, uno de los principales centros de estudios internacionales en Estados Unidos. Para completar la jornada, el dirigente español acudirá a la recepción inaugural de la denominada «Iniciativa Global Clinton», impulsada por el ex presidente estadounidense.

Por su parte, el Rey don Juan Carlos, acompañado por doña Sofía, hablará el miércoles ante la Asamblea del Milenio de la ONU. El Rey, que encabeza la delegación española, asistirá con Zapatero a la recepción de Bush y posteriormente acudirá a una cena que el presidente de México, Vicente Fox, organiza para los jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Amigos para la reforma de las Naciones Unidas, al que pertenece España. Precisamente, la reforma de la ONU es el proyecto más ambicioso al que se enfrenta la organización si quiere, como dice, encarar los grandes retos del siglo XXI, como el terrorismo internacional, los derechos humanos y los conflictos armados. La ONU ha trabajado contrarreloj para intentar reconciliar las posiciones de sus países miembros, pero son muchos los puntos en discordia. Las negociaciones sobre ampliación del Consejo de Seguridad, el principal órgano de decisión de la ONU, están lejos de llegar a un acuerdo. Entre los modelos que están sobre el tapete, hay dos que proponen aumentar de 15 (cinco permanentes con veto y diez no permanentes) a 24 el número de miembros del Consejo: uno de ellos pretende crear seis nuevos puestos permanentes y tres nuevos puestos no permanentes; el otro quiere crear nueve puestos no permanentes nuevos, una opción preferida por España. La reforma es complicada porque una votación favorable en la Asamblea General de la ONU requeriría el apoyo de 9 de los 15 actuales miembros del Consejo de Seguridad y de dos tercios de la Asamblea, entre los que deberían estar obligatoriamente las cinco potencias con derecho de veto.

Reforma de la ONU. De esta forma, los diplomáticos de la ONU se centran en sacar adelante las restantes reformas sobre la mesa. España apoya que los países industrializados se comprometan en destinar el 0,7 por ciento de su producto interior bruto en ayuda a los países en desarrollo, aunque la oposición de varios miembros, entre ellos EE UU, podría frustrar esta iniciativa.

Otro de los temas centrales del programa de la cumbre es la mejora de los acuerdos colectivos en materia de seguridad. Las propuestas incluyen iniciativas para prevenir el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva. Los países miembros deberán ponerse de acuerdo sobre una definición universal del terrorismo y firmar un convenio general contra el terrorismo que habilite a la organización, entre otras posibilidades, a imponer eventual es sanciones contra los países que lo apoyen. Por último, intentarán cerrar la composición del nuevo Consejo de Derechos Humanos junto con el establecimiento de una Comisión de Consolidación de la Paz, que asumirá el trabajo de las misiones de cascos azules.

LA RAZON

Martes, 13 de septiembre de 2005

NINGÚN LÍDER MUNDIAL ENTRE LOS ENCUENTROS PREVISTOS POR LA DIPLOMACIA ESPAÑOLA

R. N.

Madrid - El sesenta aniversario de las Naciones Unidas se presenta como una oportunidad única para desarrollar una expansión de la política exterior. Ciento setenta jefes de Estado se reúnen a partir de mañana en el seno de la ONU. Entre los asistentes figuran algunas de los líderes más sobresalientes del panorama mundial. El primer ministro de Reino Unido, Tony Blair, el líder ruso, Vladimir Putin y el anfitrión, el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. Sin embargo, el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, no tiene en su agenda ninguna entrevista prevista con ninguno de ellos. Por ahora sólo están confirmadas reuniones con el presidente afgano, Hamid Karzai, el argentino, Néstor Kirchner, el brasileño, Luis Ignacio «Lula» da Silva, y el primer ministro francés, Dominique de Villepin. Fuentes de Exteriores aseguraron ayer a este periódico que lo normal en estos casos es fijar los encuentros por los pasillos y sin «cita previa». Por ello confían en que, al final, Zapatero mantenga conversaciones con más líderes de alto rango.

Ayer, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, estimó que Zapatero y George W. Bush se saludarán en Nueva York y tendrán ocasión de intercambiar «algún punto de vista».

A su llegada a esta ciudad, Zapatero asistirá a la recepción que ofrece el mandatario estadounidense a los líderes mundiales en la víspera de la sesión anual de la Asamblea General de la ONU. «Ahí tendrán ocasión de saludarse», manifestó Moratinos. La última vez que se vieron personalmente Bush y Zapatero fue a comienzos de mayo en Moscú durante las celebraciones del 60 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial. En aquella ocasión dialogaron informalmente entre 15 y 20 minutos, según a Ep. En las últimas semanas, han intercambiado mensajes de condolencia por la muerte en Afganistán de 17 soldados españoles y por las víctimas causadas por el huracán «Katrina».

LA RAZON

Martes, 13 de septiembre de 2005

El presidente pisa «suelo enemigo»

DOS AÑOS DE TENSIONES SE INTERPONEN EN UNA REUNIÓN OFICIAL A CORTO PLAZO ENTRE BUSH Y ZAPATERO

Javier López

Madrid - La diplomacia española ha facturado sus maletas a Estados Unidos con un ojo puesto en la cumbre de la ONU y otro en George Bush. El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, lleva días dándole vueltas a la nueva estrategia de Madrid con Washington, cuyos hilos telefónicos mantienen el diálogo a duras penas. La esperada reunión entre Bush y Zapatero tiene otra oportunidad de producirse en Nueva York hoy mismo, cuando Bush reciba a los líderes mundiales en la recepción que celebra con motivo de la Asamblea de la ONU. El Rey Don Juan Carlos está invitado a ella, y bien podría contribuir a aliviar la tensión manifiesta entre ambos mandatarios. En definitiva, Zapatero pretende hacer en persona lo que no ha conseguido por teléfono, a raíz de algunos «encontronazos» políticos que han enfriado las relaciones los dos últimos años.

Las relaciones bilaterales siguen en punto muerto, jalonadas por «errores» que no han servido precisamente para suavizarlas. El último episodio de esta tensión «ionesca» entre la Casa Blanca y Moncloa sucedió cuando Zapatero pidió el levantamiento del embargo armamentístico a China, dos días más tarde de que el Pentágono publicara un informe en el que lo desaconsejaba por considerar a China un peligro para Taiwán. Sin embargo, las controversias vienen de lejos, de manera especial cuando Zapatero, en octubre de 2003, se quedó sentado al paso de la enseña de EE UU durante el desfile de las Fuerzas Armadas.

Retirada de Iraq. Aunque el impacto de ver al ahora presidente sentado no fue tan determinante para la Casa Blanca como las dos acciones que protagonizaron los primeros días del Gobierno socialista en marzo de 2004. Al día siguiente de jurar su cargo, Zapatero puso en marcha el eje que marcó su campaña electoral: la retirada de las tropas de Iraq. Esta decisión constituyó un «órdago» en toda regla a las relaciones entre España y EE UU, situación que ya había quedado marcada días antes cuando Zapatero mostró públicamente su apoyo al candidato demócrata John Kerry en las presidenciales norteamericanas. La retirada de Iraq no pasó desapercibida para la elite política estadounidense. El mismo presidente de la Cámara de Representantes criticó la decisión del Ejecutivo español de retirar las tropas españolas de Iraq.

Las relaciones se recrudecieron en la Asamblea General de la ONU del año pasado, donde Zapatero criticó la «guerra contra el terror» que publicitaba el presidente norteamericano. La cosa pasó a mayores un mes después, cuando José Bono, declaró que «no nos ponemos de rodillas» ante Estados Unidos para explicar la ausencia de la bandera de barras y estrellas el día de la Hispanidad.

La venta de armas a Venezuela también molestó al Gobierno norteamericano, aunque la penúltima «puntilla» sucedió cuando Félix Sanz Roldán, jefe del Estado Mayor de la Defensa, declaró a finales del pasado junio que «Estados Unidos y sus aliados han fracasado en estabilizar Iraq». El Gobierno desea restablecer los vínculos entre Zapatero y Bush, aunque éstos no aceptarán intermediarios, tal y como expuso el Gobierno al rechazar el ofrecimiento de Rajoy para limar asperezas en su visita a la Casa Blanca. Algo que bien intentó Moratinos en sus contadas conversaciones con Rice, la cual pudo constatar en febrero la capacidad de síntesis del ministro español cuando éste zanjó todas las controversias de la política exterior española en sólo cinco minutos. José Antonio Alonso también viajó en abril a EE UU para conocer su sistema de seguridad, mientras Bono se reunió con el responsable de Defensa norteamericano para explicar la venta de armas a Venezuela y, de paso, calmar las «aguas» revueltas entre ambos países. Todos estos «mensajeros» españoles se han encargado de vociferar la cordialidad que existe, pero todavía no se ha conseguido lo más difícil, la invitación oficial de Bush a Zapatero para que visite la Casa Blanca.

LA RAZON

Martes, 13 de septiembre de 2005

LA REFUNDACIÓN DE LA ONU IDEADA POR ANNAN SE COMPLICA

Elena Moreno

La renovación del Consejo de Seguridad se topa con fuertes resistencias a dos días de la Asamblea General

Nueva York - La reforma de la desacreditada Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la ONU por un Consejo de menor talla y más eficaz es una de las prioridades de la Cumbre Mundial de Naciones Unidas, pero también una dificultad ante la falta de progresos en las negociaciones generales. El mismo secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, ha expresado su preocupación ante la posibilidad de que el acuerdo sobre su propuesta de reforma no esté completo para la Cumbre que del 14 al 16 de septiembre reunirá a más de 175 líderes de todo el mundo para abordar estos asuntos.

Las discusiones sobre la reforma se han abordado basándose en las propuestas realizadas por Annan más las aportaciones de los países, y quedarán plasmadas en el documento final con que se cierre la reunión, y que todavía está incompleto. Con la celebración de la cumbre se pretende lanzar la mayor reforma de los 60 años de vida de la ONU en aspectos como la seguridad, desarrollo, derechos humanos y la gestión del organismo.

Fuentes de la organización internacional consideran esta reunión como «una oportunidad única» para adoptar decisiones en su 60 aniversario. Sin embargo, los países llegan divididos sobre la amplitud y el contenido de los cambios con los que la ONU se enfrenta a los retos del siglo XXI, aunque también con la advertencia de Annan, de que sin derechos humanos, libertad y desarrollo las reformas no serán posibles. Entre los cambios de envergadura y prioritarias para los países está, además de la del Consejo de Seguridad, la de la Comisión de Derechos Humanos, una suerte de parlamento internacional de los derechos humanos muy criticado y polémico en los últimos años por la excesiva politización en la que ha caído.

El secretario general y la mayoría de los países reconocen que la Comisión, se ha visto superada por las nuevas necesidades y reducida por la politización de sus sesiones y la selectividad de su labor. La actual CDH es un organismo intergubernamental que se reúne anualmente en Ginebra durante seis semanas y que está integrado por 53 miembros de los 191 de Naciones Unidas. La recomendación de Annan es que la CDH se sustituya por un órgano más pequeño y permanente denominado Consejo de Derechos Humanos.

La CDH actual se estableció en 1946 y es muy criticada porque en su composición han entrado países poco respetuosos de las libertades fundamentales que, a su vez, han puesto en entredicho su credibilidad. Este año Indonesia preside la Comisión y en anteriores ocasiones recayó en países como Libia o Nepal, y en su composición de 2005 aparecen naciones que, como Zimbabue, Sudán o Cuba, con frecuencia son tachadas de incumplimiento de las libertades fundamentales. Esa falta de credibilidad de la Comisión, según Annan, «ha ensombrecido la reputación de todo el sistema de Naciones Unidas». Organizaciones no gubernamentales defensoras de derechos humanos como Human Rights Watch defienden esas reformas, aunque en este caso su directora, Loubna Freih, ha insistido en más de una ocasión en que es un órgano que debería ser suprimido porque sin él «los derechos humanos estarían mejor defendidos». Junto al debate de las reformas de la CDH está el de su sede, que actualmente es Ginebra, y que Annan propone se quede en esa ciudad suiza, en donde están los cuarteles generales de la ONU en Europa, incluido el Alto Comisionado de los Derechos Humanos (ACDH).

Por otra parte, su responsable, la jurista canadiense, Louise Arbour intentó quitar hierro a las críticas y señaló que «ningún país tiene un historial perfecto en Derechos Humanos». Efe

LA PRENSA INTERNACIONAL

El diario estadounidense The New York Times publica artículo de Nicholas D. Kristof titulado "Reunión de farsantes". Destaca que "esta semana, en la ONU, tendrá lugar la mayor reunión de líderes de la historia que se pavonean y presumen de cuanto ayudan a los pobres del mundo. En resumen, quizás sea la mayor reunión de hipócritas de la historia".

El periódico británico The Times titula editorial: "En búsqueda de una nueva misión". Estima que "las cumbres especiales de la ONU logran atraer a Nueva York a una gran mayoría de Jefes de Estado y este 60 aniversario no será una excepción... Esta vez, se espera un logro más sustancial aunque los augurios no son propicios".

El diario francés Le Figaro publica un artículo de la Comisaria Europea para Asuntos Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, titulado: "¿Para qué sirven las Naciones Unidas?" y afirma: "Los 175 Jefes de Estado y de Gobierno tendrán la enorme responsabilidad de responder a esta pregunta. Sobre su mesa encontrarán un documento destinado a realizar la primera verdadera reforma de Naciones Unidas en sus 60 años de existencia".

El diario italiano Il Messaggero reproduce en primera el artículo de la Comisaria europea Benita Ferrero-Waldner.