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De la Vega Presenta su Curso Político

Por El Observador - 23 de Septiembre, 2005, 17:01, Categoría: PSOE

Así ha presentado De la Vega a su Grupo Parlamentario los proyectos para el curso político recién iniciado. Lo que nos espera…

INTERVENCIÓN DE Mª TERESA FERNÁNDEZ DE LA VEGA ANTE EL PLENARIO DEL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA

Madrid, 13 de septiembre de 2005

Queridas amigas y amigos, queridos compañeros:

En primer lugar, buenos días a todos.

El inicio del curso político parlamentario es siempre un momento propicio para el  reencuentro tras un período de descanso. Un momento propicio, también, para la reflexión y el balance. Para analizar el trabajo hecho, para reafirmarnos en nuestros compromisos y para renovar y  planificar el tiempo político inmediato y futuro.

Hace un año compartí con vosotros el inicio del período de sesiones, por primera vez como Vicepresidenta del Gobierno. Compartimos la alegría por la victoria electoral, la responsabilidad por no defraudar a quienes confiaron en nosotros y un sentimiento intenso de compromiso y de responsabilidad ante los ciudadanos.

Hoy creo que podemos compartir una razonable satisfacción por nuestro trabajo de un año. Ha sido un año apasionante; intenso. Casi siempre emocionante, por la responsabilidad de llevar a la realidad parte de nuestros proyectos tanto tiempo trabajados: algunos de ellos hoy forman parte de nuestra realidad y han supuesto avances sociales y políticos  relevantes para el ejercicio de nuestros derechos y para nuestra convivencia. Para transformar nuestra sociedad, en definitiva.

Son proyectos y realidades ligados a uno de los ejes fundamentales de nuestro compromiso con los ciudadanos: la ampliación de los derechos civiles. Dijimos que una de las ideas fuerza que regirían nuestro trabajo en esta legislatura sería la de la ciudadanía. Ciudadanía entendida como inclusión de todas las personas que conviven en una misma comunidad.  Un repaso de las leyes aprobadas en el periodo de sesiones anterior y de parte de las que serán debatidas en éste revela la medida en que estamos cumpliendo nuestro compromiso.

Podemos estar satisfechos de este trabajo, que además ha devuelto al Parlamento al centro de la política. Para conseguirlo hemos tenido que empeñar toda nuestra capacidad de diálogo, nuestra sensibilidad para conectar con la sociedad española, nuestro deseo irrenunciable de trabajar al servicio de los ciudadanos y las ciudadanas. De transformar la sociedad. Porque concebimos nuestro trabajo como una oportunidad única de llevar a la realidad un proyecto político, y de hacerlo sin descanso.

Quiero daros las gracias a todos por vuestro entusiasmo. Gracias en particular a la dirección del Grupo Parlamentario. Gracias a Teresa, Diego, Mamen y Paco.

Gracias muy en particular, Alfredo, por tu entrega, por tu compromiso y por tu esfuerzo.

Y bienvenida, Lourdes (Muñoz).

Hemos trabajado mucho y los frutos están a la vista. Las valoraciones de los ciudadanos – y la de nuestros oponentes – demuestran que hemos sabido reconocer y dirigir la ola de cambio que ya se inició en el año 2003.

Estoy segura de que el cambio no acabará aquí. No lo digo solamente porque ayer se conociera la valoración del Gobierno - y de la oposición - en dos estudios de opinión que son coincidentes. Creo que lo relevante de ese aprecio es que refleja un impulso social inequívoco de unos ciudadanos que confían en su futuro y que, desde esa madurez, quieren alcanzar mayores cotas de libertad y de bienestar social.

Un país, unos ciudadanos, que van a seguir exigiendo de nosotros sensibilidad para percibir la realidad social; van a exigir un respeto profundo hacia la diferencia y la libertad de autodeterminación de cada individuo; y van a exigir que cumplamos nuestros compromisos.

También ha sido un año duro, sobre todo para quienes se han visto afectados por accidentes, incendios, catástrofes. Hemos tratado de estar con ellos, con sus familias, en los momentos más difíciles. Y os aseguro que seguiremos haciéndolo, porque compartir los momentos buenos y los malos es parte inseparable de nuestro modo de ser y de estar en la vida pública. 

Decía que el pasado año nos comprometimos en un programa de reformas claro y determinado. Lo hemos cumplido. Ha sido un curso político fructífero – lo sabéis muy bien - que señala el camino por el que seguirá discurriendo esta legislatura, que será larga.

Y también decía que podemos estar razonablemente satisfechos. Sin autocomplacencia. La autocomplacencia no es precisamente nuestro fuerte, pero el escenario es razonablemente bueno.

- Es bueno porque contamos con un apoyo parlamentario y ciudadano constante y creciente.

- Es bueno porque España es  un país que confía en su futuro. Lo demuestran los estudios de opinión, pero también los datos de  perspectivas económicas y de inversiones.

- Es bueno porque nuestras políticas sociales son valoradas favorablemente por los ciudadanos, que aprueban decisiones como el incremento en el gasto educativo y en investigación, el aumento del salario mínimo y de las pensiones o la ampliación del fondo de reserva de la Seguridad Social.

- Es bueno porque el nivel de confianza en la gestión del Gobierno es muy aceptable, sin duda porque cumplimos lo que prometemos y decimos la verdad.

- Es bueno, además y sobre todo, porque sabemos lo que queremos hacer, tenemos un proyecto, nos hemos marcado unos objetivos  y los vamos a cumplir en el plazo marcado.

Tanto el Gobierno como este Congreso, liderado por nuestro Grupo parlamentario, estamos contribuyendo a cambiar la sociedad y el clima de la política españolas. Y lo vamos a seguir haciendo en los dos periodos de sesiones que iniciamos hoy.

Un balance esquemático del anterior período de sesiones debe partir de los cinco ejes en que se basó nuestro programa de investidura:

- un cambio sustancial en la política exterior;

- una política económica rigurosa que estimulara el crecimiento económico y lo orientara hacia la  educación, la investigación, la innovación y el empleo. En definitiva hacia un crecimiento más justo y mejor distribuido;

- el desarrollo de políticas sociales que respondieran a las nuevas necesidades personales y sociales;

- la extensión de los derechos civiles; y

- la renovación de la vida pública. Del modo de hacer política y de gobernar.

Pues bien, en el terreno internacional hemos cambiado prácticas y políticas y estamos en camino de modificar también leyes como la de Defensa Nacional. Hemos reforzado la posición de control del Congreso. Hemos regresado a la legalidad internacional y a una posición central en la construcción europea. Y hemos restablecido nuestras relaciones de colaboración con Marruecos.

Trabajamos intensamente con los países iberoamericanos, en el marco euromediterráneo y en el de las Naciones Unidas. En cada uno de estos escenarios hemos lanzado iniciativas fundamentales: las Cumbres Iberoamericana y Euromediterránea y la intensa actividad en el marco de las Naciones Unidas.

Hemos lanzado propuestas de calado mundial – la idea del Presidente Zapatero de la “alianza de civilizaciones” y dado un impulso económica y políticamente muy relevante a la política de cooperación. El Gobierno apoya el protagonismo de la ONU en la creación de un sistema de gobernanza global. Promueve activamente el desarrollo de un esquema de cooperación intercultural: una “alianza de civilizaciones” que reemplace la tesis neoconservadora del conflicto o “choque de civilizaciones” por una visión que tienda puentes y amplíe los consensos entre la diferentes culturas.

Hemos vuelto, en fin, a una posición central y creativa en la escena internacional. Quitando los pies de mesas donde no debieron posarse – en general, no soy partidaria de poner los pies en la mesa – y usando la cabeza y el corazón.

La política económica ha seguido líneas de rigor, de crecimiento y de justicia social. Porque, queridas amigas y amigos, el compromiso, la ambición reformadora y el contenido social de los presupuestos no están reñidos con la eficacia y el rigor. Al contrario: los requieren. Frente a las previsiones agoreras, nuestra economía crece al 3,4 % y triplica el crecimiento medio de la zona euro. Ha creado 900.000 puestos de trabajo nuevos. Ha regularizado por el momento, hasta el día de ayer y en un proceso ejemplar, a 485.000 inmigrantes, que ahora pueden ejercer todos sus derechos y cumplir con sus deberes fiscales y para con la Seguridad Social.

En este contexto hemos incrementado sustancialmente el gasto social en educación, investigación e innovación. Hemos destinado 36 millones de euros más para becas e incrementado en un 10% el gasto en investigación. Hemos elevado – lo he dicho antes - el salario mínimo interprofesional, las pensiones mínimas y la dotación del fondo de reserva de la Seguridad Social. Hemos puesto en marcha las cien medidas de un necesario “Plan de Dinamización” de nuestra economía. Acabamos el año con superávit, el gasto social ha superado el 50% del gasto público y ha subido un 10%. Y todo esto sin hacer  trampas con las cuentas públicas.

Y todo ello en un marco de diálogo social. Un marco que vamos a mantener esta legislatura. Como anunció el Presidente en el último Comité Federal, dentro de ese marco de diálogo abordaremos la reforma del mercado de trabajo para aumentar la estabilidad del empleo y la competitividad de las empresas.

También hemos avanzado pasos decisivos para profundizar en derechos individuales y en la igualdad: con leyes como las de protección integral frente a la violencia de género, con pasos históricos para la igualdad de los ciudadanos con independencia de su opción sexual.

Y en todo este proceso, las Cámaras han ocupado, como prometimos, el centro de la vida política. Es, claro, el resultado de la decisión de los electores, que no quisieron dar a ningún grupo la mayoría absoluta. Pero también de nuestro compromiso, porque el Grupo Socialista y el Gobierno hemos contribuido decididamente a devolverles esa posición central. Porque somos conscientes de que una acción de gobierno transparente pasa por rendir cuentas. Ante el Congreso, ante el Senado y ante la opinión pública.

Frente a la estrategia de la “fatiga civil”, de provocar el cansancio de los ciudadanos para que decrezca la esperanza del cambio posible, hemos demostrado en estos dieciocho meses que la calidad de nuestro sistema democrático puede mejorar, tiene que mejorar y va a seguir mejorando. Para ello es necesario que abramos la puerta de la política a los ciudadanos. Que les abramos la puerta al compromiso político y a participar en la toma de decisiones. Porque los ciudadanos tienen que seguir siendo el centro de nuestra acción política.

El Gobierno se ha prestado a ello facilitando su propio control.

El Presidente del Gobierno ha comparecido por decisión propia para informar tras la celebración de los Consejos Europeos; ha explicado decisiones fundamentales, como el envío de tropas a Afganistán; ha dado cuenta al Congreso y lo va a seguir haciendo a la vuelta de la Asamblea General de las Naciones Unidas el próximo día 21. Al igual que ha convocado a los dirigentes de los grupos con representación parlamentaria o a los Presidentes de las CCAA.

El Gobierno se ha prestado a ello, también, elaborando un código de buen gobierno que refuerza las garantías de limpieza y la transparencia en la actividad de sus integrantes y sus altos cargos. 

E impulsando leyes que cambiarán decisivamente el marco en que se produce la comunicación pública e institucional: los anteproyectos de ley reguladora de la radio y la televisión estatales y la de publicidad y comunicación institucional reflejan nuestra resuelta voluntad de autolimitación. 

El nuevo periodo de sesiones se abre con una larga lista de proyectos. Al menos quince grandes leyes, ha dicho el Presidente Rodríguez Zapatero. Entre ellas:

- las que van a reformar instituciones esenciales, como el Tribunal Constitucional o la radio y la televisión estatales;

- algunas de un contenido humano tan decisivo como las de reproducción humana asistida o la reforma de la adopción;

- otras de protección de la seguridad y las libertades, como EUROJUST o la reforma del Código penal en materia de explosivos;

- las de protección del medio ambiente y frente a los incendios forestales, como  la nueva ley de Montes;

- las destinadas a proteger a los consumidores, como las leyes del Medicamento, del Sector eléctrico o la reguladora de las condiciones generales de la contratación.

La clave, hoy, no está en la enumeración de las leyes pendientes. Nadie es más consciente que los integrantes del Grupo Parlamentario Socialista de la relevancia de cada proyecto; de su importancia como parte de un programa socialdemócrata, que quiere reforzar la articulación de la sociedad al servicio de las necesidades reales de sus integrantes.

Una de las actividades fundamentales de este periodo de sesiones es, sin duda, la Ley de Presupuestos Generales del Estado. La tarea fundamental a la que os enfrentáis en estos próximos meses. Porque si el curso pasado fue el de los derechos ciudadanos, éste será el de los derechos sociales, en los que el Presupuesto marca las líneas de la acción de gobierno. Esperamos contar con un apoyo parlamentario aún más amplio que el del año 2005.

A juicio del Gobierno, para aumentar el bienestar social es condición indispensable el mantenimiento de una política económica, fiscal y presupuestaria rigurosa como la que hemos aplicado en nuestro primer año de gobierno. Es la base del escenario favorable al que se refirió el Presidente del Gobierno hace unos días en el Comité Federal.

Por eso los presupuestos para el año 2006 ofrecerán nuevamente un superávit, que permitirá seguir aliviando la carga de la deuda de los futuros ejercicios... y de las futuras generaciones. Por cierto, este año tampoco habrá Ley de Acompañamiento, en beneficio de la seguridad jurídica y, sobre todo, de la integridad de los poderes del Parlamento

¿Cuáles son las líneas generales del Anteproyecto de Presupuesto que estamos manejando? Pues, aunque ya sabéis que el debate en el Consejo de Ministros no finalizará hasta el próximo día 23 de septiembre, creo que es posible adelantar algunas líneas claras.

Por ejemplo, que mantendremos las prioridades en el gasto en materia de educación y de vivienda.

Mantendremos también un modelo de crecimiento económico que estimule la actividad económica, el incremento de la productividad y el crecimiento del nivel de empleo.

Hablaré de educación, en primer lugar, porque la educación en sentido amplio es sin duda uno de los retos fundamentales de este período de sesiones. Un reto que se plasma en tres ejes básicos: la reforma de la Ley Orgánica de Educación, las políticas de fomento de la investigación, el desarrollo y la innovación y el nuevo marco que establecerá la reforma de la Ley Orgánica de Universidades.

Los ciudadanos nos exigen, y nosotros les debemos, un modelo estable de educación. La nueva LOE debe responder a este requerimiento; debe partir de un gran acuerdo entre la inmensa mayoría de las fuerzas políticas. Y debemos ser capaces, con ella, de lograr los objetivos que comparte la sociedad española para su sistema educativo: sentar las bases del éxito de todos los alumnos en la enseñanza obligatoria, facilitar el aumento de la escolarización en las edades tempranas, promover el aprendizaje a lo largo de la vida, recuperar la formación en la ciudadanía, incrementar la igualdad de oportunidades y la cohesión social.

Queremos ese gran acuerdo. Por eso, el Presidente del Gobierno me ha encargado que haga lo posible para incluir en él también al Partido Popular. Nuestra posición de partida es clara: vamos a esforzarnos para alcanzarlo con un espíritu dialogante. Por eso no ponemos condiciones previas. Hemos propuesto un modelo y queremos debatirlo con todos, con la mente abierta y sin querer imponer nuestro criterio.

Ayer mismo, en cumplimiento del mandato del Presidente del Gobierno, me puse en contacto con el Sr. Rajoy para iniciar conversaciones. Hemos dado el primer paso. Confiemos en que sea el primero de otros muchos que nos conduzcan a ese gran acuerdo.

Mantendremos en estos presupuestos nuestra apuesta por las políticas de I+D+i. Como sabéis, la promoción, la productividad y la inversión en el largo plazo – en el país y en los ciudadanos – son facetas fundamentales de la prioridad que concedió a la educación la agenda de Lisboa.

La octava potencia económica del mundo no puede ser la trigésimo segunda en investigación. Tenemos que dar un salto adelante, vamos a darlo. Un gran salto cuantitativo y cualitativo. Y para ello vamos a actuar en todos los frentes relevantes.

Aumentaremos el gasto en Investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) en casi un treinta por ciento con relación a lo presupuestado para 2005. Un esfuerzo que vamos a mantener en niveles semejantes a lo largo de la legislatura, para alcanzar una inversión del 2% del PIB en este apartado al final de la legislatura.

El Plan Ingenio 2010, anunciado por el Presidente del Gobierno a principios del verano, parte de nuestra profunda insatisfacción ante la pérdida de talentos, sobre todo jóvenes. Nuestro país no puede permitirse perder más talentos. Debe ofrecer más oportunidades reales a los que están fuera, para que regresen; y debe permitir formarse aquí a quienes quieren ser investigadores, procurándoles condiciones adecuadas, como las que va a regular el próximo Estatuto del personal Investigador en Formación.

Y vamos a traer al Congreso un anteproyecto de nueva Ley Orgánica de Universidades a lo largo del periodo de sesiones que ahora iniciamos.

Como ya anunció el Presidente en el último Comité Federal, a lo largo de este periodo vamos a enfrentarnos a la reforma del IRPF, que reducirá la contribución a los integrantes de las clases trabajadoras y las clases medias. Porque – lo ha dicho también nuestro Presidente-, bajar los impuestos obedece a una política de izquierdas coherente.

Y vamos a buscar solución a problemas de financiación concretos y muy relevantes para los ciudadanos. Incluso cuando la responsabilidad es de las CCAA, como ocurre con el déficit de la  sanidad pública. Tenemos un excelente sistema de sanidad pública. Y no vamos a consentir que se deteriore.

La Conferencia de Presidentes celebrada en el pasado fin de semana ha subrayado nuestro sentido de la responsabilidad y nuestro compromiso real con los problemas sociales.

El Gobierno ha hecho una propuesta muy generosa, que esperamos sea asumida por todas las Comunidades Autónomas. Es verdad que en rigor no tenemos una obligación de aportar financiación suplementaria porque la Sanidad está transferida a las Comunidades. Pero calificar la oferta del Gobierno como de “dinerillo” o de “caballo regalado” es, siendo benevolente, un verdadero dislate. Cerca de 2.000 millones de euros aportados por los ciudadanos no pueden recibir calificativos tan despectivos por parte de los dirigentes del primer partido de la oposición. No se trata ni de caballos, ni de regalos, se trata de resolver problemas y de hacerlo con responsabilidad. La responsabilidad que ha demostrado este Gobierno que, con independencia de las competencias, no se desentenderá jamás cuando lo que está en juego sea el bienestar de los ciudadanos.

Hay más retos en esta agenda social. Por una cuestión de tiempo me detendré solamente en otros dos.

La Ley de autonomía personal va a suponer posiblemente el paso más importante en mucho años para la consolidación de un modelo de bienestar conforme a estándares avanzados. Y el más claro reflejo de nuestra negativa a aceptar que la globalización supone irremediablemente la depauperación o la liquidación del modelo social europeo. Debemos trabajar en este proyecto con plena conciencia de que es decisivo para dignificar la condición de las personas dependientes. De que su puesta en marcha supondrá un avance decisivo hacia una sociedad decente, cualidad sin la que es imposible profundizar en la democracia. Debemos hacerlo recordando la experiencia de los países nórdicos, que han sabido reformar sus Estados de bienestar sin renunciar a su esencia. Y recordando el concepto, que yo escuché a Jacques Delors, de los “nuevos yacimientos de empleo”. Es la antípoda de la resignación.

En el terreno de la igualación de hombres y mujeres, el trabajo para la futura Ley de igualdad prepara avances sustanciales en el terreno de la paridad, con una profunda repercusión social.

Este periodo de sesiones va a ser también el de la reforma de los estatutos de autonomía.

El debate de las primeras reformas será lógicamente decisivo a la hora de establecer las pautas y las reglas no escritas de un proceso generalizado.

Sabemos cuáles son los límites, que el Gobierno y nuestro Presidente hemos reiterado de manera constante: cualquier reforma debe estar orientada por el interés de los ciudadanos, contar con un amplio consenso y respetar los límites y los procedimientos que establece la Constitución. Ya lo hemos dicho muchas veces: Constitución, consenso y ciudadanía son los tres ejes y los tres límites de cualquier reforma estatutaria.

Dentro de los márgenes y de acuerdo con las normas de procedimiento constitucionales cabe cualquier reforma. Fuera de ellos, ninguna. Ha quedado claro ante otras  propuestas de reforma: pueden abordarse con normalidad democrática, pero en todo caso dentro de los límites expuestos.

Nos enfrentamos a un curso político apasionante, que va a requerir un esfuerzo enorme, que nos va a exigir un trabajo riguroso y responsable.

Un trabajo con todos. Promoviendo el diálogo para integrar a una mayoría aún más rica. Una mayoría que reconozca la diversidad de los que la integran y la apoyan. Que sepa actuar de manera creativa al servicio a los ciudadanos.

Manteniendo la centralidad del Parlamento, desde la plena conciencia de que la democracia exige control, debate y diálogo. Exige soluciones eficaces para los problemas sociales, sin crear otros artificiales y sin caer en un ensimismamiento estéril.

Contamos con el aliento de los ciudadanos y de las ciudadanas, manifiesto en el reconocimiento (siempre provisional y condicionado a que lo hagamos como es debido) de habernos confiado nuevas tareas: gobernar Galicia, por ejemplo.

La tarea será difícil no pocas veces. Habrá momentos duros en el camino. Habrá momentos más benignos. Pero recordad, sobre todo en los peores momentos que todo esfuerzo merece la pena porque al fin y al cabo trabajamos para que se hagan realidad nuestros sueños de más igualdad, más solidaridad, más justicia social se puedan ir haciendo realidad poco a poco. Con vuestro trabajo y el apoyo de los ciudadanos, el motor del cambio seguirá su curso imparable.

Termino como acabé el año pasado, y como siempre os recuerda el Presidente: mucho ánimo y a trabajar.