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Pedro J. Ramírez Declara en los Juzgados

Por Sin Pancarta - 21 de Septiembre, 2005, 2:45, Categoría: 11-M

La arbitrariedad del juez Del Olmo lleva hoy a Pedro J. Ramírez a declarar ante el juez como imputado por desobediencia por no entregar los papeles del 11-M. Como bien dice EL MUNDO en su editorial el mero hecho de que el director del diario tenga que acudir hoy a declarar ante un juzgado de instrucción como imputado por un delito de desobediencia que está penado con hasta un año de cárcel, es un elemento de coacción sobre este periódico y el derecho a la información de sus lectores. Deberán saber que ni estas presiones ni otras nos llevarán a abdicar de nuestra obligación, que es informar a nuestros lectores. En este caso, sobre la mayor masacre terrorista de la Historia de España. Y eso sin mencionar que otros periódicos han publicado material del sumario sin recibir ninguna orden del juez.

EL MUNDO

Lunes, 12 de septiembre de 2005

PEDRO J. RAMÍREZ, ANTE EL JUEZ POR NO ENTREGAR LOS PAPELES DEL 11-M

Maria Peral

MADRID.- El director de EL MUNDO, Pedro J. Ramírez, está citado hoy a declarar en calidad de imputado en el Juzgado de Instrucción Número 1 de Madrid tras negarse a entregar al juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo los papeles del 11-M acogiéndose a su derecho constitucional a proteger las fuentes de información del periódico.

Ramírez está imputado por un presunto delito de desobediencia a la autoridad judicial, castigado con una pena de prisión de seis meses a un año. El juez de Instrucción Número 1 de Madrid abrió un procedimiento contra él tras recibir el expediente enviado por Juan del Olmo.

El pasado 28 de julio, el instructor del 11-M requirió al director de EL MUNDO para que, en un plazo de 24 horas, entregara en la Audiencia Nacional «cuanta documentación tenga dicho medio del sumario 20/2004 [referido a la investigación de los atentados del 11-M], en soporte informático o en cualquier otro soporte documental, y que provenga de las copias informáticas en CD o DVD entregadas por este juzgado» a las partes.

El requerimiento se produjo el mismo día en que EL MUNDO publicó nuevos datos del sumario del 11-M una vez que Del Olmo levantó el secreto que pesaba sobre 106 tomos de la causa. Con posterioridad, otros medios publicaron noticias sobre esa misma parte del sumario. Ninguno de ellos ha sido objeto de un requerimiento similar al enviado por Del Olmo a EL MUNDO, en el que el juez hacía «expresa advertencia» de que el incumplimiento de lo ordenado «determinará la oportuna deducción de testimonio por presunto delito de desobediencia a la autoridad judicial».

Pedro J. Ramírez no entregó al juez de la Audiencia Nacional la documentación requerida. En un escrito enviado dentro del plazo establecido, el periodista justificó su negativa señalando que «todo el material verbal o escrito con el que EL MUNDO realiza sus informaciones y reportajes está acogido al secreto profesional y al derecho a no revelar las fuentes de información, al amparo de lo dispuesto en el artículo 20 de la Constitución Española».

La gran incógnita de la comparecencia judicial de hoy será la postura del fiscal. Tanto el requerimiento como la deducción de testimonio por una presunta desobediencia fueron instados por la fiscal del 11-M, Olga Sánchez. Del mantenimiento o no de la acusación contra el director de EL MUNDO depende que el procedimiento abierto por el juzgado de Madrid siga abierto o sea archivado.

EL MUNDO

Lunes, 12 de septiembre de 2005

ANTE LA DECLARACIÓN DEL DIRECTOR DE EL MUNDO

Editorial

El mero hecho que el director de EL MUNDO tenga que acudir hoy a declarar ante un juzgado de instrucción como imputado por un delito de desobediencia, que está penado con hasta un año de cárcel, es un elemento de coacción sobre este periódico y el derecho a la información de sus lectores. Porque si bien es verdad que está protegido por la presunción de inocencia y que va a resultar muy difícil probar que cometió un delito -sobre todo cuando por medio está el artículo 20 de la Constitución que establece el secreto profesional del periodista como un derecho a proteger-, también es evidente para el compareciente cuál ha sido la secuencia de los acontecimientos. A instancias del Miniserio Público, que es el artífice de la política penal del Gobierno, se produjeron un requerimiento, un ultimátum, y una amenaza de imputación, que se ha consumado. Al mismo tiempo, este verano todos los periódicos han estado publicando informaciones procedentes del mismo sumario del 11-M sin que se haya producido requerimiento, ni amenaza, ni imputación alguna. Todo lo cual lleva a la conclusión de que, por lo menos en su fase incipiente, existe en determinados sectores del poder político un propósito de poner una espada de Damocles sobre este periódico. Deberán saber que ni estas presiones ni otras nos llevaran a abdicar de nuestra obligación, que es informar a nuestros lectores. En este caso, sobre la mayor masacre terrorista de la Historia de España.